Al socaire

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Archivo de marzo 2022

Estamos en un punto de no retorno

7 marzo, 2022 By amarias Deja un comentario

Cuando miro, una y otra vez, la fotografía de esa familia ucraniana masacrada en el momento en que se disponía a huir de la zona de mayor peligro, utilizando el señuelo del corredor humanitario, -un término equívoco en sí mismo que se transformó en mortal para ellos-, mis ojos se fijan obsesivamente en la maleta que quedó en pie, junto a los cuerpos inertes de la pareja y sus hijos. ¿Qué podían haber amontonado, sin duda apresuradamente, en ella? ¿Qué esperanzas de salvación se les quebraron cuando el misil de un soldado sanguinario los eligió a ellos como símbolo del aumento de la barabarie?

Hay muchos testimonios desgarradores, imposibles de entender desde la calma que aún vivimos, de personas que nos cuentan sobre sus miedos, sus esperanzas, sus ilusiones, desde la frialdad de una pantalla de plasma a través de lo cual podemos correr el riesgo de pensar que no son reales, de que nada es real,ni verdadero ni cierto.

Putin es un canalla de película, pero cierto; sus secuaces del Kremlin son un hatajo de asesinos cobardes, letales por acción y omisión; los soldados rusos que han invadido una tierra de paz respondiendo a designios criminales que nadie les habrá explicado, pero que ahora seguro que lo entienden muy bien, son una pandilla de asalteadores dotados de armas preparadas para matar inocentes. Nada les salvará de su ignominia.

Una niña ucraniana, Amelia, que parece tener la edad de mis nietas, canta en un refugio, con una voz bien timbrada, melódica, cautivadora, la canción Let it go de la película Frozen que habla de libertad y que parece escrita para proclamar la gran verdad, que nadie podrá vencer jamás la decisión de ser uno mismo, de romper las amarras con la tiranía y la mentira. Me uno a los aplausos que cierran la interpretación genial, desde el silencio del búnker, roto por esa manfestación de entusiasmo espontáneo.

Me gustaría ser optimista, necesito serlo, aunque todo está conjurándose para que el final sea, no solo triste, sino caótico. Dicen que el presidente chino, Ji-Ping y el turco, Erdogan, pedirán o han pedido a Vladimir Putin que cesen las hostilidades. La presión internacional y, en la medida en que puede expresarse sin riesgo a terribles represalias, debiera ser insostenible para el tirano. El sátrapa insiste que solo se detendrá si Ucrania se rinde y acepta que los territorios del Dombás y Crimea se incorporen a Rusia y que el país invadido renuncie a su libertad de decisión, apartándose de la Unión Europea y de la OTAN.

No puedo entender, ni consentir por tanto como postura digna, que en el Gobierno de España se sienten individuos que no apoyen el envío de armas a Ucrania, que es lo que ha solicitado el héroe Zelenski (junto con medicinas, alimento y ayuda humanitaria). Esta disensión en el Gobierno, que por ley, debe tomar decisiones colegiadas y tener una sola voz, es la representación de la ruptura de la coalición y la mejor muestra de la incapacidad para asumir la complejidad de la situación, actuando en consecuencia. Ucrania, país libre,ha sido invadida y se está resistiendo ante la agresión con un orgullo y una unidad dignos de todo respeto y apoyo. Incluso, en mi opinión, aunque los países de la OTAN están mostrando una prudencia y un temor a la escalada que no se corresponde con los principios éticos y jurídicos que deben regir las actuaciones de los países democráticos, la aplicación del art. 2 del Acuerdo debería ser suficiente para justificar involucrarse en el conflicto en la defensa de la libertad de Ucrania,

Querámoslo o no, ya estamos metidos en la guerra. De momento, España solo lo ha hecho mediante el envío de armas en un segundo nivel. Se dice que son para incrementar la capacidad de defensa individual y se pretende que no nos involucra…demasiado. No dejo de pensar que un combatiente sin experiencia en el manejo de material militar al que se envía al frente de guerra y a combatir con un enemigo sin escrúpulos y mejor alimento, se convierte en blanco fácil.

La heroicidad de los ucranianos, sosteniendo la situación con valor, entereza y capacidad de respuesta improvisada pero efectiva (hasta ahora) es acreedora, no solo de palabras de ánimo, aplausos y oraciones, sino de apoyo sin reservas. Si las medidas que pretenden el colapso económico de Rusia (a costa de provocar acercarnos nosotros también a la pérdida sustancial de nuestro bienestar) no tienen el efecto de detener la barbarie, si los desvelos negociadores de Macron (en campaña electoral en Francia), o de los presidentes chino y turco, no sirven más que para que Putin eleve su apuesta destructora, la OTAN debe tomar una decisión difícil, honrosa y legítima: o Putin se retira de Ucrania o entraremos en guerra directa con Rusia.

Quién nos iba a decir hace apenas unas semanas que nos tendríamos que confrontar con un porvenir tan sombrío. Putin no puede vencer en esta guerra.

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¿Es la tercera guerra mundial evitable?

6 marzo, 2022 By amarias Deja un comentario

El 6 de marzo de 2022 la guerra en Ucrania no se detiene. Ni se amortigua el impulso destructor de las fuerzas invasoras, que ahora ya no parece dirigido a objetivos seleccionados, sino encaminado a la destrucción o arrasamiento del país. El déspota Putin manda atacar incluso los pasillos con intencionalidad humanitaria que se habían pactado entre beligerantes para permitir que mujeres y niños pudieran abandonar Kiev y las zonas más amenazadas, ofreciendo una vía de escape hacia Polonia, fundamentalmente.

Sus amenazas de matón de barrio elevado a la categoría de líder mundial del despropósto alcanzan también a países de la Unión Europea, a los que advierte que los considerará enemigos si ofrecen apoyo bélico a los defensores ucranios. Mantiene, además, la imagen -nada retórica, dada su neuropatía- de tener preparado el «botón nuclear» ante cualquier propósito intervencionista de la OTAN en su guerra «privada»-

¿Cómo podría terminar esta guerra? Resultan lamentables las voces -entre timoratas, insolidarias y falsamente buenistas- que defienden que debe dejarse sola a Ucrania en su defensa, absteniéndose de envar armas e, incluso, ayuda humanitara; algunos culpan incluso a la mafia ucrania (o ucranio-rusa) del conflicto, por su supuesta intención de controlar la independencia del país, convirtiéndolo en foco de nazis, dinero de las mafias y mercado de la droga.

Entiendo que la negociación directa que conduzca a cualquier tipo de acuerdos entre Volodomir Zelenski y Vladimir Putin es imposible, pues, en su posición de dictador con toda la superioridad respecto a Ucrania, solo cederá ante el presidente del país invadido, si se atiende completamente a sus deseos. Ha manifestado que la única vía de salida al conflicto sería que Ucrania abandone cualquier intención de incorporarse a la Unión Europea. La independencia de Ucrania pasa, para él, por la subordinación a Rusia como un país satélite, al modo de Bielorusia. Por supuesto, además, exigirá la integración a Rusia de las regiones del Dombás y, dado que se considera vencedor en la guerra, un pasillo fronterizo que llegue a Odesa y conecte con Crimea.

Al no parecer factible la rendición de Ucrania, pues la nación invadida ha puesto de manifiesto que no se rendirá, si no se produce la intervención de presión del único Estado al que puede atender (la China de JiPing) Putin no parará hasta arrasar este Estado soberano, causando cientos de miles de muertos y una masiva destrucción de edificios, lugares protegidos por su interés cultural y artístico y, por añadidura, provocando una gran hambruna que afectará también, por la dependencia agrícola que tenemos muchos países con el granero de Europa, a la economía de la Unión Europea. La presión de la opinión pública occidental, el desapego de una parte significativa de la población rusa respecto a la intencionalidad invasora (con la disidencia controlada y perseguida), un hipotético clamor que, exigiendo la paz, llegase hasta la fortaleza del Kremlin, no parecen capaces de causar mella alguna en la mente enferma del hijo de la KGB,

La situación está generando y generará aún con mayor intensidad, el aislamiento de Rusia (si es que ya no puede hablarse de ello en el momento actual), y traerá como consecuencia una división en dos bloques que tardarán décadas en superarse, causando la ruptura de los sueños de globalización y teniendo como consecuencia en el aspecto armamentistico, la preparación para repetir el esquema en otros países que puedan ser apetecibles por sus recursos naturales y que no tengan capacidad de defensa propia ni alianzas eficaces. China ha aumentado más del 7% su presupuesto anterior en Armamento (Defensa, eufemísticamente) y la Unión Europea considera cumplir definitivamente con el número mágico del 2% del PIB en en robustecer sus presupuestos para Defensa y conformar, al fin, un Ejército Europea. Esto se debería calificar como camino firme hacia la guerra total.

Una tercera opción, que puede venir provocada por las actuaciones de Putin y los jerarcas del Kremlin, si se decide a agredir a algún Estado vinculado a la OTAN, es la entrada en guerra de Estados Unidos y la Unión Europea contra Rusia. La posición de China en este punto sería determinante para llegar a la guerra total, aunque no cabe descartar que, por virtud de acuerdos no conocidos y simpatías largamente expresadas, el país controlado por Jinping no sostenga su neutralidad. Ergo, el camino de la tercera guerra mundial aparecería expedito.

Publicado en: Actualidad, Guerra en Ucrania, Rusia, Ucrania

Europa está en guerra junto a Ucrania

5 marzo, 2022 By amarias Deja un comentario

Después de diez días de la ignominiosa invasión de Ucrania por el déspota ruso y sus secuaces mafiosos, las operaciones de hostigamiento contra el régimen legítimo y sobre la población del país europeo alcanzan la catergoría de paroxismo demencial. El número de ucranianos huídos de la barbarie destructora supera ya el millón y medio, de los que aproximadamente un millón han atravesado la frontera con Polonia.

En su delirante concepción de una guerra de sometimiento de las voluntades de un pueblo libre, Putin se ha encontrado con la defensa heroica de los ucranianos y con el apoyo -ya no solo sentimental- de la Unión Europea a la resistencia frente al invasor. No destaca España precisamente .en relación con los países europeos que se han involucrado más en el apoyo a los combatientes frente al asedio- pues se ha criticado que los lanzacohetes C-90 y los cetme Ameli (que forman el cuerpo básico de equipamiento militar de nuestra aportación) ni son el armamento más moderno ni corresponden con los modelos de mayor calibre disponibles…pero la ayuda humanitaria está al más alto nivel y, en casi todas las ciudades y villas españolas de entidad se están realizando manifestaciones, incluso improvisadas, contra Putin, y a favor de la inmediata instauración de la paz.

Ajeno a esa voluntad de presión internacional sobre el dictador ruso, el sátrapa ha dado vía libre a la elucubrante oferta del líder Checheno, el sicóptata Ramzán Kadírov de enviar a 10.000 de sus efectivos para sembrar aún más pánico entre la población civil del país invadido y, como un comando terrorista, tratar de asesinar al valiente presidente Volodomir Zelenski, comandante en jefe del ejército resistente. Un ejército que, a pesar de estar formado mayoritariamente por efectivos no militares -Ucrania ha movilizado a todos los varones entre 18 y 65 años- está demostrando una capacidad de lucha y un ardor gerrero dignos de encomio.

He analizado con  máxima atención las declaraciones de Josep Borrel sobre la guerra y, en particular, el deseo expresado de que China debe ser la mediadora en el conflicto, reconociento la incapacidad de la Unión Europea y de Estados Unidos para actuar de mediadores. China parece estar mirando hacia otro lado, por no expresar mejor que se alinea del lado de Putin, al que considera su aliado. El presidente Xi JinPing señaló su influencia cuando consiguió que la invasión de Ucrania se retrasara para no afectar a los Juegos de Invierno que se celebraron en Beijin. El Ejercito chino es ya el mayor del mundo, con potencia superior a la de Estados Unidos y el Departamento de Defensa de Estados Unidos ha estimado en noviembre de 2021 que el Gobierno amarillo pretende cuadriplicar su arsenal nuclear antes de 2030.

Las previsiones de un final de la guerra próximo siguen inciertas. Por una parte, porque la estrategia militar rusa frente a la invasión se ha revelado inconsistente, si lo que pretendía Putin es una guerra relámpago y una rendición incomdicional en un par de días del gobierno ucranio. No solo no ha sido así, sino que la encarnizada defensa de los habitantes del país invadido, su alta moral y el creciente apoyo internacional están ofreciendo tremendas dificultades al avance militar. La previsión de invasión con tanques del terriitorio retrotrae la guerra a conceptos bélicos del siglo XX, alejados de las modernas concepciones militares. Las luchas, de gran intensidad, se concentran en los territorios de la frontera este (el eje Lugansk-Donetsk, Melitópol, Jersón hasta Odesa) y el avance para doblegar Kiev, ciudad a la que se ha tratado de rodear y que ha sufrido bombardeos localizados que han destruido edificios singulares públicos y otras instalaciones estratégicos, se ha visto impedido hasta ahora por su férrea defensa.

La bisoñez de los soldados rusos, jóvenes que estaban haciendo la larga milicia, y pertenecientes a las familias más pobres de la escala social (los ricos pueden obvar el servicio militar pagando unos rublos para ser eximidos de la carga), unida a su escasa motivación, está ralentizando los avances y causando muchos muertos de los invasores en los encuentros y emboscadas con la defensa ucrania, sino mejor dotada en equipamiento, sí mucho más resuelta y concienciada.

Otro aspecto que se está revelando como sustancial es la intervención de los hackers y especialistas informáticos ucranios -convocados por su Gobierno- en, al menos, un doble sentido. Primero, para provocar interferencias en las comunicacones, destruir o falsear información del mando ruso con los soldados desplazados hacia los objetivos, provocando su vulnerabilidad.

En fin, la destrucción del país invadido prosigue a gran escala. Los daños materiales son cuantiosos. La crisis humanitaria aumenta exponencialmente. La Unión Europea se prepara para una agudización de la inflación y una disminución de las expectativas que confiaban en la recuperación de la crisis que estramos soportando desde hace años. Las medidas de presión contra Rusia -que abarcan muchos niveles, pero sobre todo, se centran en las actuaciones contra su economía, tienen el esperado y no deseado efecto boomerang.

Esto no ha acabado. Recojo las palabras de Borrel «Estamos entrando en un mundo desconocido…» «Los europeos hemos construido la Unión como un jardín a la francesa. bonito, ordenado, pero el resto del mundo es una jungla.» (El Mundo, 5 de marzo de 2022).

Bienvenidos, pues, a la jungla. Por ella, no se camina con cámara fotográfica y traje de paseo. Hay que sacar el kit de supervivencia y el machete.

 

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Putin está a punto de ganar su batalla para hacerse con Ucrania

4 marzo, 2022 By amarias Deja un comentario

El criminal de guerra Vladimir Putin está a punto de ganar su batalla con Ucrania. Pero está perdiendo todas su guerra contra la libertad y provocando un aislamiento económico y politico de su feudo que se traducirá en el mayoritario desprecio internacional hacia su persona (que acabará, y no se lo remediará nada ni nadie, siendo juzgado por sus crímenes en la Corte Penal Internacional enjuiciado por genocidio, e infracción múltiple de principios del derecho internacional), y en el deterioro que sera difícil de recuperar en la imagen del pueblo ruso, empañada por el apoyo de los plutarcas rusos y de su gobierno y el silencio cómplice de gran parte del pueblo ruso.

La sensación de estar reviviendo, en aspectos sustanciales, la época nazi que provocó la segnda guerra mundial es imborrable. Otros personajes, otro pueblo perseguido, un parecido mirar hacia otro lado de la población de la Rusia ocupada por el dictador de la KGB, no queriendo conocer la realidad que se esconde en la invasión a la libertad de otro pueblo eslavo,

Ha habido vencedores, y no precisamente pírricos, sino muy consistentes, El presidente Volodomir Zelenski, desde luego, es un vencedor moral en esta falsa disputa provocada por el criminal invasor. Ojalá que su vida salga indemne de tanto ataque lleno de odio e incomprensión hacia lo que representa: la libertad de Ucrania, la defensa del deseo legítimo de de un pueblo de decidir su destino. Ha vencido Josep Borrel, el alto Comisionado Europeo, quien desde un principio del ataque del ruso a Ucrania (y antes de él, con clarividencia que le honra) ha detectado el riesgo que significaba Putin, su obsesión armamentística, y la debilidad de la Unión Europea por carecer de una Fuerza de Defensa propia y depender exclusivamente de la protección que Estados Unidos pueda ofrecerle, a través de ese mecanismo heterogéneo y ya decadente que significa la OTAN.

Ha ganado puntos Joe Biden, aunque sus primeras comunicaciones resultarn ininteligibles y parecieron débiles para atajar a tiempo la determinación genocida del dictador ruso, aunque hay que entender ahora que una parte sustancia de la población norteamericana se mantiene intoxicada por su orate local, el expresidente Donal Trump y, desde luego, la convicción de que Europa no estaba haciendo lo que debía por protegerse, con su insuficiente colaboración a la dotación del presupuesto de la OTAN. También cuenta en su descargo que una decisión de involucrar en mayor medida a la Alianza, enviando a militares norteamericanos a la posibilidad de morir en una nueva guerra sentida como ajena.

Hoy, 4 de marzo, nos hemos enterado de que la planta nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa,  ha pasado a ser ocupada por los invasores y las tropas rusas se han hecho cargo de la gestión de la central, después de un ataque que provocó un gran incendio en las inmediaciones que, en este momento, parece controlado. El espectro de Chernobil ha vuelto a aparecer, pues se desconoce la capacidad de control de una instalación de alta tecnología y subsigiente riesgo de desastre en caso de caso de mal funcionamiento. Tanto Biden como Boris Johnson (el primer ministro del Reino Unido) han identificado el ataque a la central como una amenza direcra a la seguridad de toda Europa.

A nivel muy local, es decir, nuestro pequeña tierra de Taifas, se ha perfeccionado hasta límites de sonrojo, la discrepancia en el Ejecutivo español sobre cómo actuar contra el sátrapa ruso. A discrepancia de la vicepresidenta Yolanda Díaz, que se ha expresado en apoyo de la decisión de Gobierno de apoyar con armamento a los defensores ucranios, la ministra Ione Belarra, la ministra María Jesús Montero, el ministro Alberto Garzón y otros portavoces de los partidos de la izquierda desorientada y falsaria, proclaman su apoyo sentimental a la Ucrania invadida, pero discrepan profundamente de cualquier apyo que no sea la negociación para «parar la guerra».

Quieren ignorar estos personajes ahítos de buenismo que las condiciones de Putin para detener la guerra son que Ucrania reconozca que ha perdido la guerra, se deponga el gobierno legítimo, disuelva su Ejército y renuncie a entrar en la Unión Europea y, por supuesto, en la órbita de la OTAN. Es decir, que pierdan la libertad, los derechos humanos más libertades, sucumba el derecho internacional. Da vergüenza que tengamos a estas gentes de ministros y portavoces de partidos que se dicen activos militantes por la mejora del nivel de vida de los españoles.

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La guerra en Ucrania sufre una escalada

3 marzo, 2022 By amarias Deja un comentario

Cuando la invasión rusa de Ucrania está ya en su séptimo día, todos los ojos están puestos en este país que está sufriendo de una manera cruel y contraria a todo derecho, los efectos de la ambición patológica de Vladimir Putin. La resistencia ucrania es formidable, muy por encima de lo que cabe esperar de un Estado que no tiene capacidad militar para contrapesar, por capacidad logística, armamento y preparación para la guerra, a una fuerza de ataque cincuenta veces superior.

La estrategia bélica inaceptable del dictador ruso para ahogar toda capacidad de resistencia está siendo dispersar los ataques sobre las principales ciudades del país invadido. Las imágenes de los bombardeos simultáneos de Kiev, Odesa, Jartov, Mariupol y otras poblaciones son aterradoras. Las víctimas sobre la población civil deben ser cuantiosas. Aunque los valientes ucranios, obsesionados hasta la heroicidad para defender su país, informan de haber causado algunas muertes de militares rusos y han destruido también varios tanques y armamento atacante; una compensación simbólica a los miles de millones en bienes inmuebles e infraestructura, por ejemplo, destruídos por los atacantes y a los casi tres mil militares ucranios muertos en las batallas y las decenas de miles de heridos.

El presidente francés, Macron, ha mantenido hoy una conversación de más de una hora con el sátrapa Putin, sin ningún resultado tangible. El propósito del jerarca ruso es hacer tierra quemada del suelo ucranio. Algo intolerable. Su idea de abrir un «cordón sanitario» que permita la salida de las ciudades atacadas (especialmente, Kiev), para permitir la salida de personal no militar no es sino la confirmación de su intención maligna de recrudecer los ataques sin importarle los daños que pueda causar.

De momento, las reservas que Putin ha venido acumulando durante más de una década -principalmente, con divisas aportadas por Alemania para abastecerse de gas- le permiten un margen económico temporal para seguir financiando la guerra. Suenan a error patético las palabras de Angela Merkel, la laureada ex canciller, cuando afirmaba que «Rusia es un suministrador fiable»; el cierre pautado de las centrales nucleares alemanas, unido al abandono del carbón como recurso energético, pesan ahora como una pesada losa sobre la necesidad de buscar un mix energético de urgencia para solventar la crisis energética que se cierne sobre los teutones en un invierno que no se ha ido aún.

Hay presión creciente sobre el dictador para que detenga la guerra: la mayoría de la comunidad internacional, la voz enérgica de intelectuales, políticos, artistas, sociólogos, deportistas o empresarios (por citar solo algunos sectores) se une a los jerarcas rusos que ven ahora peligrar sus inversiones en el exterior, y piden un alto al fuego.

Los refugiados ucranianos crecen a miles cada día. Las filas de coches en las fronteras, que pretenden salir del país, ocupan decenas de kilómetros. Putin sigue emitiendo su descabellada justificación de que Ucrania está llena de fascistas y xenófobos, en una fórmula especular por la que el agresor juega a ser el agredido, como sucede también con el generador del mobbing, que se refugia en su crymobbing, haciéndose pasar por el que lo sufre. También acusa a Ucrania de poner escudos humanos frente al lanzamiento de sus misiles

España ha enviado cerca de 1.400 lanzagranadas, 700.000 cartuchos de amertalladoras y amatralladoras ligeras, que llegarán mañana viernes, 4 de marzo, a un punto cercano a la frontera de Polonia con Ucrania. La división causada por este envío en el mismo seno del Gobierno ha saltado a la opinión pública, que está, sin embargo, más preocupada por la repercusión de esta postura de apoyo bélico al país invadido que por elucubraciones acerca de hipotéticas disensiones del gobierno Sanchezstein.

Otra noche en vela para los ucranianos. Otra noche de dolor, rabia, desgarro humanitario, solidaridad desde la distancia pero con la proximidad del afecto y la solidaridad con su lucha defensica con los valerosos habitantes del país que ya padeció, bajo el poder de otro dictador loco, Stalin, el horror del Holodomor (término derivado de las palabras ucanianas hólod -hambre- y mor -exterminio-.

Estoy leyendo un libro de Anne Applebaum, «Hambruna roja» sobre la guerra de Stalin contra Ucrania. Mucha información sobre las inicuas razones de la invasión del imitador Putin. Permita el lector que transcriba un breve poema de Shevchenko, que pedía que lo enterraran a orillas del Dniéper, el río que atraviesa Ucrania para convertirla en el granero de Europa. Una Europa que llora esta masacre y sufre este despropósito criminal. «Cuando me hayáis enterrado, levantáos/ destrozad las cadenas/ y con la sangre del enemigo/regad la libertad. (Nota: He traducido el poema del ruso, libremente)

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Rusia camina hacia su aislamiento

2 marzo, 2022 By amarias Deja un comentario

La imagen del Parlamento Europeo aplaudiendo ayer de mañana, con todos sus miembros puestos en pie, la intervención telemática de Volodomir  Zelenski esgrimiendo que Ucrania «lucha por su libertad» y solicitando ayuda para que su país no sea fagocitado por la ambición patológica de Vladimir Putin se mantiene en mi retina como una emotiva demostración de solidaridad con el presidente de una nación asaltada. Hizo bien en recordar que «si Ucrania cae, Rusia estará a las puertas de la Unión Europea», en la que volvió a solicitar la integración.

Joe Biden expresa, por fin, desde que empezó la invasión, la determinación de ayudar a Ucrania y condenar la agresión, «con medidas que Rusia lamentará para el resto de los días». La OTAN mantiene su criterio de no considerar la agresión a Ucrania como algo que le competa directamente y, desde luego, prefiere mantener una guerra sicológica, económica o de consola, evitando recoger muertos propios en un campo de batalla. Habrá que estar atento a la interpretación que el loco del Kremlin hace de la contraofensiva.

En la intervención de hoy en el Congreso de Diputados, el Presidente Pedro Sánchez anunció inesperadamente que España enviará también material bélico a Ucrania. Es decir, España entra, de esa manera, en la guerra de Ucrania con Rusia, como país aliado.

La decisión fue apoyada fuera del hemiciclo por la vicepresidenta Yolanda Díaz y por Jaume Asens, portavoz de En Común Podem que se desmarcan con ello de la ministra de Asuntos Sociales Ione Belarra y de Pablo Echenique, portavoz de Unidas Podemos, que calificaron el envío de armas de «error» y reiteran su posición de No a la guerra, y No a la OTAN. Esa facción que apoya al Gobierno de coalición revela, por tanto, una fisura en el mismo. Echenique la concreta, no ya al proclamarse partidario de negociar la paz (rebelando una inocencia casi mística, pues Putin es el invasor y nohay nada que negociar con un asesino), sino expresa como filosofía a tener en cuenta en los anales de las invasiones que no se debe armar a la población civil «contra un ejército».

A pesar de estas manifestaciones contrarias, «la lealtad de Gobierno» de esa coalición en trance de ruptura permanente se ha traducido en ratificar el envío y con ello, Sánchez ha podido, aunque con algo de retraso, unirse al bloque de cabeza de los países que presentan oposición clara al líder con diagnóstico de patología narcisista. Por parte de la portavoz del Partido Popular, Cuca Gamarra, que cubre el hueco del cesado Pablo Casado, se ofreció ayuda de su grupor para apoyar la medida, si «los socios de Gobierno se desmarcaran del apoyo». La situación política española merecería un análisis profundo, sino fuera que las preocupaciones se han concentrado en un nivel mucho más alto.

El cerco de medidas económicas y, desde ayer, con el apoyo de armamento de alto alcance y potencia a Ucrania, no ha servido, de momento, para modificar la actitud de Putin, centrado en su megalomanía, que sigue amenazando con la escalada de terror belicista y mantiene la orden de bombardear las principales ciudades ucranias que resisten heroicamente.

Se anuncia para mañana, jueves, 3 de marzo, el segundo intento de negociaciones por la paz entre representantes rusos y ucranios, aunque la presión beligerante se mantiene. Como acertadamente expresó en entevista televisiva el ex embajador de España en la OTAN, Carlos Miranda y Elío, «no se puede hablar de negociaciones para la paz si los contendientes no han establecido una tregua».

La población ucrania sufre una presión ilimitada, cruel, injusta. Largas colas de personas ue huyen de la barbaria se forma en las salidas del país, especialmente hacia Polonia, con kilómetros de retencionese imaginables necesidades de atención humanitaria. En su intención de destruir los edificios históricos de Ucrania, Rusia bombardeó ayer el edificio del Gobierno Regional de Járkov (la segunda ciudad ucrania) y varios otros monumentos, además de barriadas residenciales, causando miles de muertos.

Para detener esta barbarie, las medidas muy duras contra Rusia adoptadas por la inmensa mayoría de los Estados occidentales perfilan que este país se convertirá en una nueva Corea del Norte (solo se han manifestado expresamente a favor de Putin, el déspota venezolano Nicolás Maduro y el afectado por demencia senial que responde por el acróstico de AMLO).

En cuanto a la posibilidad de parar la guerra en una negociación, no soy optimista. Como todo afectado por megalomanía tiránica, Putin no admitirá una derrota y tiene, al carecer de escrúpulo alguno, el botón nuclear a su alcance,y no le importará provocar una hecatombe, pues cree que le asiste la razón. Por eso, hay que ofrecerle alguna salida edulcorada para que crea que su esfuerzo destructivo le ha merecido la pena. No, obviamente, la rendición de Ucrania, sino algún caramelo que la diplomacia intrnacional deberá encontrar.

Porque la presión de los oligarcas que ahora ven en peligro sus inmensas riquezas, la intervención del presidente chino a favor del cese de las hostilidades, el clamor del pueblo ruso para derrocar a Vladimir Putin, son sueños fantasiosos que no tienen lugar más que, eso, en el mundo de la imaginación. Desgraciadamente.

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Con Ucrania y contra Putin

1 marzo, 2022 By amarias Deja un comentario

Hoy, uno de marzo, comienza oficialmente la primavera en Ucrania. Poco tienen este año de 2022 los ucranianos que celebrar. La guerra continúa, e incluso se ha recrudecido. Del apoyo sentimental inicial, más bien simbólico, de los países de la Unión Europea -como si fueran los aplausos que se dispensan a un equipo que no defiende nuestros colores en el estádium, pero que nos cae simpático- hemos pasado a posiciones más enérgicas.

No se puede decir que haya acuerdo unánime entre los Estados de la Unión en desplegar acciones concretas, siendo Alemania, país que tiene más que perder por su dependencia energética del gas procedente de Rusia, quien ha tomado las medidas más enérgicas. El gobierno español, poniendo de manifiesto su falta de coherencia también en el plano internacional, ha tenido oficialmente que doblegarse ante la postura de sus socios de la izquierda inconsistente, desistiendo del envío al país invadido de material bélico que pudiera ser utilizado en maniobras ofensivas.

Los efectos económicos de la congelación de la mayor parte de los intercambios en divisas (la suspensión de los acuerdos de swift, o de transferencias telemáticas) han empezado a notarse en Rusia y en las fortunas de los oligarcas rusos. Algunos de estos últimos, con intereses en España, como el propietario del supermercado Dia, Mijaíl Fridman (amigo personal de Putin), han tratado de desmarcarse de la realidad de la invasión con un comunicado en que la desaprueban. Pero el efecto boomerang también está siendo acusado en Europa y, particularmente en España, en donde la mafia rusa (con apariencia de legalidad) ha utilizado nuestra permisividad para blanquear divisas y lo apacible de pasar desapercibido disfrutando de un buen clima para invertir en la Costa mediterránea y obteniendo, incluso, en algún caso, la nacionalidad española.

Las víctimas civiles ucranias aumentan, porque el déspota agresor ha autorizado (dice lo contrario, pero no se le debe creer a un mentiroso crónico) el bombardeo de barrios residenciales. El domingo, un comando ruso destruía en el aeoropuerto de Gostomel, el hexareactor AN225, orgullo constructivo de la compañía Antonov, el mayor avión del mundo.

La OTAN se prepara para el despliegue de la Fuerza de Respuesta Rápida, dispuesta a ordenar la defensa de su ala este, formada por Lituania, Letonia, Estonia, Polonia, Rumania y Bulgaria, lo que supondría el desplazamiento de militares (esto es, «fuerzas» armadas) para afianzar esas fronteras. La Brigada Guadarama, con su batallón de infantería mecanizado, se vería afectada si tuviera que entrar en combate, suponiendo la entrada indirecta de España en la guerra.

Sigue pareciendo heroico, numantino pero ejemplar, el esfuerzo defensivo ucranio, animado ahora por el hálito del apoyo internacional, cada vez más concreto y abierto a aportar más que afectos, mantas de abrigo y comida enlatada. Unas primeras negociaciones para parar la guerra, calificables más como hipotéticas que reales, se han traducido en un fracaso, aunque las líneas de conversaciones entre beligerantes (invasor y ofendido) deben permanecer abiertas. Se desconoce, sin embargo, lo que quiere Putin: ¿un rendimiento de Ucrania sin condiciones? ¿Que la OTAN reconozca la adhesión del territorio ucranio -todo o parte de él- a la órbita rusa?

Sería interesante conocer, sobre todo, qué piensan los rusos de esta invasión. En España, desde la lejanía y la necesidad de proteger sus intereses y apacible vivencia, muchos de los ciudadanos rusos residentes han manifestado su repulsa y el apoyo al hermano pueblo eslavo. ¿Están los rusos que viven en Rusia dispuestos a seguir apoyando mayoritariamente a Putin? Hasta el momento, las protestas en territorio del jerarca hitleriano se han ahogado en detenciones, mamporros y silencio cómplice de un pueblo aletargado.

En este contexto de desorientación informativa, se acumula el fracaso de los comunicados por la paz, las manifestaciones ante las embajadas rusas exigiendo la suspensión inmediata de los ataques, el reconocimiento triste del aumento de la barbarie bélica, la simpatía hacia la heroica defensa ucrania, el aplauso emocionado hacia la posición ejemplar y elegante de Volodomir y su gobierno, un sentimiento de adhesión empática imparable hacia el pueblo invadido. Han surgido iniciativas que ponen focos intensos y luces de solidaridad y simpatía hacia los que resisten, enviando toneladas de materiales de abrigo, víveres, dinero mediante convoyes que tienen por destino las principales ciudades del país invadido, atravesando vías convertidas en my peligrosas por la guerra.

Se conoce que cientos de miles de reservistas se apresuran a alistarse en el Ejército, y que hombres que viven fuera del pais retornan a él en vehículos particulares para ponerse en disposición de empuñar las armas contra el invasor.

Para apoyar la alimentación del número creciente de refugiados, miles de personas -mujeres, niños y ancianos- que se han visto obligados a huir de su país para salvar sus vidas, ha resurgido, siempre atento a ofrecer su conocimiento como cocinero y gestor, José Andrés Puerta, el asturiano universal nacionalizado estadounidense, que se desplazó a Polonia para instalar su cocina solidaria, World Central Kitchen. «La gente mala siempre gana» (porque miramos hacia orto lado) ha escrito José Andrés en su cuenta de Twitter, calificando a Putin de «matón».

Tenemos una cuenta abierta con la Historia que estamos construyendo. No podemos cerrarla sin la victoria de la razón, el orden internacional, el respeto a la libertad y la independencia de los pueblos. Putin debe ser depuesto de su ignominioso afán conquistador por la sólida oposición internacional y el firme rechazo de sus súbditos, el sufrido pueblo ruso que no se merece este baldón de miseria intelectual en las páginas de su historia colectiva.

 

 

Publicado en: Actualidad, Guerra en Ucrania, Rusia, Ucrania Etiquetado como: Antonov, Brigada Guadarrama, españa, José Andrés, José Andrés Puerta, Mijail Fridman, Putin, Supermercados Dia, Ucrania, Unión europea, Volodomir Zelenski, World Central Kitchen

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