Al socaire

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Archivo de mayo 2013

Vivir en una nube

21 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Hay algo del mundo de las tics que no consigo asimilar. Por supuesto, no necesito ser convencido de que la tremenda potencia abierta por la implantación general de las telecomunicaciones ha desplazado un buen número de actividades que antes se realizaban en oficinas cargadas de personal más o menos diligente a consolas individuales en las que en un abrir y cerrar de ojos uno mismo puede hacer una reserva de hotel, organizarse un viaje, pagar impuestos o lanzar un mensaje al mundo virtual con sus elucubraciones y experiencias sobre, por ejemplo, la producción rentable de cannabis.

Lo que ya me cuesta más es comprender la ilusión con la que cientos de miles de cibernautas se entregan cada día a los brazos de internet, ofreciendo sus servicios en esas múltiples redes sociales que invitan a conocerse mejor y hacerse amigos. Lo normal es que el mundo virtual te devuelva, impertérrito y cruel, como corresponde a su condición inanimada, tus ilusiones convertidas en spam, te agobie con similares ofertas a la tuya y peticiones de amistad eterna surgidas de soledades desesperadas de afectos más carnales, y cientos de anuncios comerciales en absoluto deseados y, si la mala suerte encuentra agujeros en nuestra defensa anti virus, un malfario ponzoñoso que te deje fuera de juego el cacharro cibernético.

La enseñanza del mundo real es muy diferente. Mientras los más jóvenes -y algunos que ya dejaron de serlo pero no tienen nada mejor que hacer- se entregan al juego de lotería con la que cuentan, crédulos, con que las soluciones a su desamparo verdadero van a venir, por arte de la magia de los barbitúricos que aconseja la patafísica, desde las ondas, los que saben lo que se cuece de veras en este campo de globalidades, se siguen dedicando a lo de siempre, lo que ha hecho y sigue haciendo poderosos. Comidas, francachelas, involutos, y amiguetes de toda la vida, de esos que te regalan la iluminación para tu boda de postín, te invitan a cazar perdices o rebecos en sus posesiones inabarcables o te prometen la prescripción de tus delitos de guante blanco, aconsejándote el más adecuado bufete de abogados.

Publicado en: Actualidad, Cultura, Economía Etiquetado como: amiguetes, amistad, barbitúricos, cibernética, empleo, internet, jóvenes, nube, spam, telecomunicaciones, tics, trabajo

Huecos que llenar

20 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Resulta preocupante la tendencia hacia los extremos que se ha instalado, como postura, en nuestra sociedad. Como ciudadano que valora, como elemento sustancial del progreso colectivo, la moderación en los planteamientos, desde el posibilismo, creo grave que los dos partidos mayoritarios hayan perdido credibilidad, arraigo social y, todavía peor, aparezcan encharcados en una pobreza intelectual sin precedentes.

No expreso nada que no sea conocido. Las posiciciones de los representantes del Gobierno exudan una suficiencia que solo cabe interpretar como desprecio hacia cualquiera que opine lo contrario, cerrando vías de diálogo y negando explicaciones a lo que precisaría, por el contrario, muchas. Los descubrimientos de que la corrupción y el enriquecimiento ilícito han sido móviles de muchos dirigentes, no ayuda, en absoluto, a la credibilidad.

Tampoco los socialistas deben sentirse orgullosos de haber conducido el país a un sistema de prestaciones públicas insostenible, apoyado inversiones en infraestructuras estériles y, sumidos en el mismo cáncer que corrompe amplias zonas de la representatividad del sistema, no pueden alardear de haber cumplido con honestidad -ya que no con inteligencia- sus responsabilidades de gobierno, cuando las tuvieron.

Es imprescindible recuperar una normalidad democrática, en la que se debe combinar la autocrítica, y la renovación masiva de rostros que no estén ni manchados por las sospechas de corrupción ni por la petulancia de alardeadores de poseer la verdad. Y, como más importante, es necesario que las protestas sociales, los descontentos, encuentren sus vías de canalización y análisis distintos de la calle.

Hay hueco para nuevos partidos de centro-izquierda. No se puede convertir la calle en lugar de expresión sistemático de la contrariedad. La protesta por lo que está mal, como canalizacón del descontento -y hay mucho que debe ser cambiado-, cuando no encuentra vías ordenadas de resolución, no conduce más que a propiciar más desorden, más inquietud, peor justicia.

El parlamento debe recuperar, por la cuenta que nos tiene, su lugar como centro del debate político. Y las instituciones, han de cumplir el papel para el que fueron concebidas. No me parece que la judicatura deba asumir la función de recuperar la respetabilidad democrática. No le corresponde. Tampoco creo que la calle sea el foro adecuado para intercambio de opiniones, ni que se pueda dirigir un país con lemas ni soflamas, ni que la policía deba cumplir ningún papel como medio para sofocar la voz del que discrepa.

Recuperemos el respeto hacia los que tienen razones, abriéndoles los caminos para que las expresen serenamente.

Publicado en: Política Etiquetado como: autocrítica, centro-izquierda, corrupciión, honestidad, inteligencia, once-eme, Partido Poplar, partido socialista, partidos, protesta, renovación, social

Penúltimos

19 mayo, 2013 By amarias2013 1 comentario

He leído algunos comentarios que pretenden sacar conclusiones generales respecto a la clasificación de España en el Festival de Eurovisión 2013. La impresión dominante por la minoría vocinglera, pasando por alto las descalificaciones insultantes de quienes aprovechan cualquier foro y oportunidad para expresar su insidia y su falta de respeto por el trabajo de los demás, varía desde los masoquistas que se avergüenzan de ser español hasta los culturetas anglófilos que achacan la mala clasificación a que la letra de la canción no estaba escrita en inglés.

No puedo estar de acuerdo, y por múltiples razones. La interpretación de ‘El sueño de Morfeo’ me pareció excelente. El tema musical de ‘Contigo hasta el final’, y la letra, buenos; no revolucionarán el mundo de la música ligera, pero ocupan un digno lugar. Y el que se haya cantado en español, la segunda lengua más hablada del mundo, lógico.

Tampoco puedo sacar ninguna consecuencia respecto al hecho, sin duda injusto, y por tanto, lamentable, de que haya obtenido ocho escasos puntos en la votación final y de que solo dos países -Albania (6) e Italia (2)- hayan votado a nuestros representantes. En todo caso, será un error de estrategia por parte de la organización española y de publicidad, pero no imputable a los profesionales que estuvieron en el escenario, que pusieron su esfuerzo y calor en lo que a ellos correspondía.

Penúltimos, en fin, es solo un lugar. «Contigo hasta el final» es un mensaje.

Publicado en: Actualidad, Cultura Etiquetado como: Albania, Contigo hasta el final, escenario, esfuerzo, español, estrategia, Eurovisión, festival, Italia, penúltimos, profesionales, Sueño de Morfeo, voto

Marca España, pero no basta para la remontada

15 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Una de las secciones en las que aparecía dividida la Cumbre de la ingeniería que el IIE (Instituto de Ingeniería de España) celebró los días 13 y 14 de mayo de 2013 en Madrid, hacía referencia a «Desarrollo y Formación». Entre los ponentes, estaba incrustada la intervención de Carlos Espinosa de los Monteros, alto Comisionado para la Marca España.

Fue la que más me gustó, tanto por la empatía del conferenciante -ameno y claro- como por el contenido -en buena medida, al menos para mí, novedoso-. Una de las razones del atractivo de la exposición de Espinosa es que tuvo poco que ver con la formación de los ingenieros, cuestión que se encuentra sumida en el caos (aunque no renunció, en la primera parte, a lanzarnos unos cuantos pullazos de aviso, de los que destaco éste: «los ingenieros en el siglo XXI no han estado a la altura de las circunstancias»).

Supongo que la mayor parte de los oyentes del alto Comisionado tendrían en la memoria la frase del ministro Margallo de que «la imputación de la infanta (Cristina) no favorece la marca España», pronunciada cuando se sabía que el intrépido juez Torres la había llamado a declarar en el asunto Noos-Urdangarín, pero aún no se sabía que la Audiencia confirmaría que no procedía, de momento, porque no había suficientes indicios allí donde se apuntaba, aunque no parecían faltar en otros feudos.

Fiel a la tarea encomendada y a su amplia experiencia en lidiar con asuntos entretenidos, Espinosa pasó por alto, sin nombrarlas, tales minucias -carnaza y cebo para revistas del higado o del estómago y distracción para republicanos-.

La «marca España» -dijo- es «la percepción que se tiene de nuestro país por parte de los demás, y de los propios españoles«; es un «activo muy importante» porque, al final, afecta a temas y cosas del comer, como la prima de riesgo; y «se puede cambiar, pero es un proceso lento, que supone actuar tanto en lo estructural como en lo coyuntural». Estas fueron las pinceladas con las que el conferenciante centró el tema.

Quienes han señalado los objetivos para mejorar la marca España, pretenden que en 2020 la percepción de ese producto que fabricamos entre todos, esté basada en haber acreditado estos cinco puntos: 1) Integra lo tradicional con lo moderno; 2) Potencia europea con importantes lazos en Iberoamérica; 3) País sólido y solidario; 4) La mayor diversidad del planeta (no solo biológica; cultural, climática, etc.); 5) Flexibilidad, adaptabilidad: en proceso de transformación constructiva.

No lo tiene fácil. Citó Espinosa el resultado de una encuesta realizada por Gallup en la que se invitaba a indicar el país que cumplía con estas condiciones: 1) una de sus empresas ha construído el tren de alta velocidad a la Meca; 2) otra, está realizando el segundo canal de Panamá; 3) con su tecnología, controla una tercera parte del tráfico aéreo mundial; 4) cuenta con la mayor organización y experiencia en transplantes del mundo, y, además, con el mejor índice global de donación de órganos; 5) uno de sus grupos empresariales, modelo de gestión, tiene 6.000 tiendas abiertas en los cinco continentes.

La mayoría de los europeos (60%) indicaron que ese país envidiable era Alemania. Los españoles afinaron aún más: el 72% estaban convencidos de que, en efecto, era Alemania. Solo un 4,5% de los encuestados acertaron: era España. Lo dicho, España marca, … pero no gana, y encima, como apuntaba Margallo (que será algo así como el entrenador actual del equipo imaginario, digo yo), con el hándicap de tener a una infanta en el banquillo…o a punto de estarlo.

Carlos Espinosa, en el coloquio, tuvo arrestos -habida cuenta el foro en el que estaba actuando- para poner aún más énfasis en su concepción optimista de la vida, basada en la creencia espontánea en el más allá: «La fuga de ingenieros me parece bien. A mis cinco hijos los mandé fuera, a estudiar y trabajar, y dos aún están en el extranjero. Los españoles que hayan estado fuera, si vuelven, mejorarán el capital que tenemos, con su experiencia y conocimientos; y si no vuelven, es preferible que se vayan al extranjero antes de que se tengan que subemplear en España».

Es lo que tiene de singular salirse del guión: aflora el principio de «sálvese quien pueda», y allí es donde, como se sabe, cuentan mucho los apellidos que se lleven encima. Pero este desliz en los argumentos de Espinosa no me impide volver a enfatizar que me pareció una exposición interesante, que en este caso, debe ser interpretado como equivalente a poco interesada,…, aunque llevar la marca Espinosa de los Monteros no es lo mismo, claro, que apellidarse González o Rodríguez y haber agotado la prestación de desempleo.

Publicado en: Economía, Ingeniería, Internacional Etiquetado como: espinosa de los monteros, IIE, ingeniero, marca España, ventajas

La cumbre de los ingenieros

14 mayo, 2013 By amarias2013 3 comentarios

Los días 13 y 14 de este mayo caprichoso -corre el año de la desgracia de 2013-, el Instituto de la Ingeniería de España celebra la «Cumbre de la ingeniería española».
Todos los nombres pomposos me mueven al recelo, porque he dejado de creer -hace tiempo- en cimas y solo veo valles y, en todo caso, repechos.

La primera reunión se anunciaba a la temprana hora de las 8h30 del lunes, y allí estábamos unos cuantos fieles a las causas de la ingeniería, después de haber pasado un control de identidad, con olfateado de cánidos incluído, porque a las 12 h se inauguraba la operación «cumbre» por SAR El Príncipe de Asturias, ceremonia de boato a la que había que estar, se me informó, previamente invitado. (Tiempos éstos de respeto, amigo Sancho, en los que los Reyes y sus familias no son temidos por los súbditos, sino que son aquellos los que temen a éstos).

La montaña a la que me había apuntado no resultó precisamente el Angliru (más bien, un cerro menor), aunque sí me sirvió para confirmar los tufos de discrepancia entre la Administración pública y la privada en los temas de la energía. Creo que en eso nos hemos constituído en una singularidad europea y, seguramente, mundial: la Administración pública no se entiende con el gran capital. Como todos teníamos fresca la confesada devoción por la libertad de mercado y el apoyo a una no-planificación (flexible, eso sí) del secretario de Estado de la Energía, sonó a discrepancia legítima, pero rebelde, oir del representante de Iberdrola (Carlos Sallé) que «se necesita una política visible y no cambiante» y que «la estabilidad regulatoria es un elemento más del mix».

Aunque, por el buen rollete en la mesa, todos parecían estar de acuerdo con ello, no me pareció que esto fuera exactamente lo mismo que se desprendía de otras frases que apunté de boca de Rafael Mateo (Acciona), que expresó que «hay que sacar de la tarifa lo que no tiene que ver con ella, como el apoyo al carbón nacional, los bonos sociales, las primas a las renovables, etc» y que «cada ez que tenemos un vertido de eólica en el sistema, se produce una pérdida de competitividad enorme», siendo víctimas «de un gravísimo error de planificación del crecmiento de la demanda y de la dejación de responsabilidades por parte del regulador en el control». Tal vez va a ser verdad que lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa.

En fin, yo estaba allí a Rolex y no a setas (con perdón), puesto que me había apuntado a la conferencia de Javier Targhetta, que apechugó, ni más ni menos, que con el tema «Minería»; así, por las bravas. Estuvo bien, explicando con pocas pinceladas y un par de slides que «el mundo se mueve cada vez más por motivaciones a corto plazo -estornudos-» y que «China ha multiplicado incluso por diez su orden de consumo desde 2003», en tanto que «los precios deflactados del cobre, zinc, y aluminio» (los tres metales en los que fijó su análisis) se mantienen invariables.

¿De España? «Caída salvaje de los mercados, que solo la exportación ha podido compensar; (…) se necesita seguridad jurídica, incluyendo certeza en la utilización del suelo industrial, con carácter ilimitado en el tiempo». Y, ya cogido a contrapelo, dijo Targhetta que echa de menos «apoyo a la contención del gasto público, con saneamiento del sector financiero», porque -supongo que era esta la razón del arabesco- aunque «no tenemos ya recursos mineros importantes», si bien «pueden ser puntualmente rentables», y allí hace falta que la Administración apoye y los ecologistas no incordien con sus flautas.

No me quedé a la inauguración. Tomé un café en el jardín del Instituto, departí sobre trivialidades y fundamentos con varios colegas (el patio se pobló de ancianos uniformados a medida que llegaba el momento de la aparición de SAR) y me fui, para intentar «sacar algo de piedra», con la noticia a cuestas del fallecimiento de Julio Gavito, que me acababa de pasar, emocionado, Javier Cueto-Felgueroso. Me contaron luego que el Príncipe había dicho que España necesitaba ingeinieros. ¿Alemanes?

Publicado en: Ingeniería Etiquetado como: Acciona, Carlos Sallé, cumbre, Iberdrola, IIE, ingeniería, instituto, Rafael Mateo, Targhetta

Julio Gavito Omaña, inteligencia emocional cum laude

13 mayo, 2013 By amarias2013 2 comentarios

Acabo de enterarme de que Julio Gavito Omaña, compañero en la ingeniería de minas y en varias vivencias, ha fallecido ayer, 12 de mayo de 2013. Creo que no tengo forma mejor de expresar mis sentimientos, que trasladar aquí la entrevista completa que le hice hace cuatro años, en junio de 2009, y que fue publicada, con el mismo título que este Comentario, en la revista ENTIBA.

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Quedo con Julio Gavito para cenar en el restaurante la Misión, en Madrid, y llega algo tarde. Nos aposentamos en la terraza, entre ejecutivos y señoras de buen ver, que disfrutan del alivio de la temperatura en un día cálido de mediados de junio.
No nos lleva mucho tiempo elegir de la carta. Canelones con rabo de toro y Solomillo de ibérico; como entrada, compartiremos croquetas de calamares y alcachofas. Lo acompañamos con un vino cosechero riojano, servido frío.

La vida de Julio Gavito es intensa y daría para varias entrevistas como ésta. Tengo que acallar la posible tentación de caer en el detalle, de pormenorizar. Es obligado contentarse con hacer un cuadro a pinceladas, saltar de un tema a otro. Conozco bastante bien la historia de Julio y tenemos varios puntos de coincidencia, personal y profesional.

Nuestras biografías se han cruzado varias veces. Al tiempo en que Gavito fue nombrado Consejero de Industria, yo acepté asumir la Dirección de Proyectos en la Sociedad Regional de Promoción de Asturias. Ambos hemos vivido nuestra infancia en Oviedo, fuimos vecinos en la calle Matemático Pedrayes. Tenemos más o menos la misma edad, estudiamos el primer curso de ingeniería en las mismas aulas. Nos mantuvimos expatriados durante años, retornamos a Asturias, y volvimos a marchar. Hemos cambiado varias veces de empresa…

Julio tiene también experiencia como restaurador. “Invertí todo el dinero de la emigración, que ahorré cuando estuve en Arabia Saudí y Kuwait con Schlumberger, en Valentino, un restaurante que monté con unos viejos amigos en Oviedo, en la calle de Marqués de Pidal “. Perdió toda la inversión. “Se cometieron todos los errores posibles”.

Entre las simpatías comunes, se encuentra nuestro interés por Bolivia, país en el que Julio vivió casi dos años y en donde le hicieron protagonista de una historia rocambolesca.
Le recuerdo que debe entregarme algunas fotografías para ilustrar este reportaje, mientras una camarera atiende mi solicitud –que repetiré a lo largo de la cena- de que nos fotografíe. “En internet se pueden encontrar muchas fotos mías. Incluso hay alguna que estoy detrás de los barrotes, en Bolivia”.

Pero de eso hablaremos luego.

La experiencia asturiana: entre la técnica y la política

Julio niega que sea un ingeniero metido a político. “Me parece demasiado simplificador. Siempre tuve, y la mantengo, preocupación por la política. Casi al mes de la muerte de Franco, dimití de mi trabajo en Arabia Saudita y quise venirme a España. No quería perderme lo que entendía que iba a pasar aquí. El 20 de noviembre de 1975 me encontraba en Londres, de vacaciones. Varios españoles lo festejamos juntos: Laura García Lorca, José Martín Artajo, Lucy Durán, -su mujer, hija del coronel republicano Gustavo Durán-,…La limpiadora nos hizo una foto”.

Gavito fue invitado por Pedro de Silva, en 1984, a participar en el Gobierno regional de Asturias, en la primera legislatura socialista. Ocupó la Consejería de Industria y Comercio hasta 1987. Mantiene desde entonces una amistad estrecha con Pedro de Silva, que le permite juzgar sus virtudes con ironía. “Pedro era el Príncipe del Colegio, y ya se sabe los jesuítas no hacen Príncipe a cualquiera. Fue posiblemente el mejor presidente de Asturias y no creo que sea ya posible que haya otro igual. Sintetiza muy bien, es trabajador, tiene alto coeficiente intelectual”.

Julio estudió bachillerato en el Instituto Alfonso II, de Oviedo, influencia que “cree determinante” en su vida. Aprovecha el recuerdo de aquellos años para lanzar un dardo azucarado: “Los que no tenemos tan alto coeficiente intelectual como otros, debemos suplirlo con inteligencia emocional, que suele faltarles a los príncipes”.

Los tiempos en la Consejería fueron intensos. “El problema mayor era la falta de competencias, lo que te convertía en un mero catalizador con escasa capacidad para resolver. Dedicabas mucho tiempo a mediar en los conflictos”. Fue época de alta conflictividad: Talleres Moreda, Confecciones Gijón, Naval Gijón, son algunos ejemplos. La industria regional ardía en dificultades económicas y tensiones laborales, generadas en torno a la reconversión drástica de los sectores siderúrgico, naval y carbón, que arrastraron a las empresas de montaje y a las industrias transformadoras y de equipos.

“Me hubiera gustado tener más participación en algunos temas. Por ejemplo, en la reestructuración de la Fábrica de Armas. En otros, traté de impulsar las ideas que se me presentaban. Así, presté mi apoyo a la agrupación de fundidores asturianos, que deseaban mejorar su capacidad para exportar a todo el mundo; incluso a Italia. También traté de potenciar Exportastur”.

No tenía la Consejería competencias respecto a Hunosa y Ensidesa. “A poco de llegar, se presentó un problema con la máquina de extracción de la Camocha. Allí fui con toda ilusión, y me puse a hablar en inglés con el técnico que estaba al cargo del equipo. Me dejaron claro mi sitio de inmediato: Yo tenía que ser ahora un político, no un técnico”.

Las relaciones con Madrid y con los sindicatos

Por entonces era ministro del área Carlos Solchaga, con el que dice haber tenido una relación fluida. Con su estilo gráfico, cuenta: “En Madrid nos creíamos que éramos catalanes. La gente de la Administración central nos hacía mucho caso, a pesar de que en población Asturias tenía más o menos el tamaño de Vallecas”.

Gavito es modesto al juzgar su papel. “La importancia regional de la época se debía a la delicada coyuntura y, especialmente, a una persona: Pedro de Silva. Imponía respeto, porque daba la sensación de superioridad moral y descolocaba a los interlocutores. Cuando ibamos a pedirle algo a Solchaga, me sacaba recurrentemente el tema de Hunosa. Era un problema estatal, pero nos veía como observadores de confianza.”
De la relación con los poderosos sindicatos de la época, recuerda que “tenía mejor sintonía con las secciones del metal, tanto de UGT como de Comisiones. Me encontraba mejor con ellas que con el SOMA.”

Aunque no especifica si se refería al entonces poderoso líder del Sindicato Minero, José Angel F. Villa –en la entrevista pasaríamos revista a muchos conocidos comunes, empresarios, políticos, compañeros, periodistas, amigos, etc. – apunta una frase que pone en boca de Manuel Fernández López «Lito”, de UGT-Metal. “Las personas pasan, pero los sindicatos duran toda la vida”

La buena sintonía con los sindicatos la rememora Julio, en particular, en relación con los conflictos en el naval. “Pasé muchas horas con los gestores de Cantábrico y Riera, como mediador cualificado”. Además de con Amalio Muñoz, recuerda los contactos con Félix Mazón, las peculiaridades de Leonardo A. de Diego, las entrevistas con los Sitges, con los M. Carrillo, …, en una catarata de personajes y circunstancias. No destaca a nadie en particular, si yo no se lo pido, aunque parece tener siempre a punto un comentario en su memoria: “Al frente de Mefasa se encontraba Alperi, muy listo, que encajaba dentro del esquema modernizador; la empresa fabricó algunos grandes barcos competitivos, a cuya botadura, realizada con gran despliegue, fui invitado”.

Dimisión: “No sin haberlo meditado largamente”

Recordamos el proyecto de la Factoría Cultural, del que Ingeniería y Diseño (y su centro de Cad-Cam) sería, a la postre, la única realización visible. “Cuando llegué a la Consejería ya existía ese proyecto, que era fruto de la capacidad de seducción de Juanjo Cueto y de Chus Quirós, reforzados por Víctor Manuel, Ana Belén y Rodrigo Uría…Porque Pedro de Silva era seducible. “

El proyecto “fracasó por razones que no se controlaban desde Asturias. Pero no hay de qué arrepentirse. Se debe intentar siempre lo que se crea que merece la pena. Otra cosa sería dejar triunfar la filosofía pancista. Hay que arriesgar. En España, por ejemplo, hay tantos restaurantes que no parecería que montar un restaurante sea buena idea. Muchos lo hacen, sin embargo, y algunos funcionan bien. El proyecto de la Factoría Cultural pudo haber salido adelante, y no lo hizo, no por ser bueno o malo, sino porque la coyuntura y los apoyos no fueron los adecuados.“

Julio dimitió de la función de Consejero de Industria por escrito. Le sustituiría Paz Felgueroso, hoy alcaldesa de Gijón. “Tomé algunas decisiones probablemente precipitadas, que fueron desautorizadas, con buen criterio, por Pedro de Silva. Pedro tardó un año en aceptar mi dimisión. Cuando se acabó la legislatura sacó mi carta del cajón.”

En un acto de Tribuna Ciudadana, en el que fue presentado por el ex-Presidente como conferenciante, contó “que esa carta estaba redactada exactamente en los mismos términos que la de mi dimisión de Shlumberger. La había copiado de un libro de cartas de inglés comercial y empezaba así: No sin haberlo meditado largamente, he llegado a la conclusión final…” Gavito se ríe, como si fuera una travesura.

La experiencia boliviana: los idus de marzo

A Julio Gavito le gusta escribir y leer. Tuvo ocasión excepcional de desarrollar esa habilidad para contar una parte de su propia vivencia, al final de su estancia en Bolivia, como Presidente de Andina, la empresa mixta de Repsol-YPF y el gobierno boliviano.

Andina daba empleo a unas 100 personas y a otras 300 indirectamente. Estaba capitalizada al 51% por Repsol-YPF; el resto pertenecía al gobierno boliviano. La responsabilidad de Gavito incluía también varios campos de gas en los que Repsol era operador o socio.

“Cuando Repsol compró YPF, incorporó todos los activos de esta compañía, de los que fue desinvirtiendo con diversos criterios. Antes de irme a Santa Cruz estuve en Boston, como consejero delegado de Global Companies LLC, de la que YPF había adquirido el paquete de control, porque se deseaba participar en alguna empresa de downstream.”

Julio recogió la experiencia de sus últimos días en Bolivia, en varios artículos periodísticos, alguna conferencia, y un relato inédito titulado “Los idus de marzo”. Su imagen y peripecias judiciales ocuparon titulares en la prensa de varios días de 2006.

La cosa fue así: La fiscalía cruceña, movida al parecer por el ex-Presidente Mesa, pretendía que Andina había cometido irregularidades fiscales, de las que imputó a Julio Gavito y a Pedro Sánchez, los máximos responsables del momento en la empresa, aunque no habían sido empleados de la compañía en los años investigados.

La situación puso nuevamente a prueba la capacidad de Julio para contemplar desde alguna distancia sus propias vicisitudes. Por cierto, el comportamiento de algunos de los altos directivos de Repsol en aquella época no le despierta buenas emociones. “Hasta el final, cuando el juzgado boliviano dió por sobreseído el caso, Repsol no realizó ni una sola nota de prensa defendiendo a sus directivos imputados. La que apareció, la redacté yo mismo. El interés del responsable de comunicaciones estaba más enfocado en cuidar la imagen del presidente del grupo que la de la compañía”.

Orden de desarraigo, paletadas y nombres propios

El momento más delicado de la aventura de Bolivia fue la salida subrepticia del país, en marzo de 2006, porque la fiscalía había dictado una orden de arraigo (prohibición de abandonar Bolivia). Lo hicieron en un viaje rocambolesco, por una frontera apenas transitada, en un peligroso itinerario, ocultándose en Argentina durante un par de días.

Con el paso del tiempo, la cuestión ha adquirido para Gavito una visión aún más nítida, incorporándose nuevos datos. “Carlos Mesa, que fue presidente en Bolivia cuando Sánchez Losada huyó por las grandes revueltas del final de la época liberal, sostiene en uno de sus libros que un tal Manuel Suárez (boliviano, que había estudiado en la complutense) y yo conspirábamos para derrocarlo. En aquella noche larga de la fiscalía, todos me repetían que si yo hubiera sido norteamericano no estaría allí. “

La política española se involucró para negociar. El embajador Juan Francisco Montalbán y el secretario de Estado Bernardino León, e incluso el ministro de Exteriores Moratinos, mediaron en la cuestión. Pero Julio tenía tan claro entonces como lo tiene ahora que el camino de negociar a los altos niveles resultaría equivocado: “Se mantuvieron conversaciones con el nuevo presidente Evo Morales, lo que era un error. Porque no había que negociar con el poder político, ya que el gobierno no iba a intervenir corrigiendo decisiones de la fiscalía. Cualquier orden desde el ejecutivo hubiera apoyado la convicción de quienes pensaban que Bolivia no era una democracia formal, sino un cachondeo, en donde los políticos controlan a los jueces…lo que era, por supuesto, cierto”.

Su aprehensión y el paso fugaz por la cárcel, en fin, la ve Gavito como “una gran paletada, propia de gentes poco viajadas. Yo tenía las claves básicas, sabía cómo habría que actuar, pero nadie me preguntó nada. Las instrucciones venían desde Madrid. Genéricamente decidí denominar a estar fuentes de instrucciones, Moscú . “¿Qué dice Moscú?” nos preguntábamos en broma.”

“Siguiendo órdenes de Madrid, que entendía que estaba todo resuelto, me presenté voluntariamente en el Juzgado de Santa Cruz, por la tarde, para sorpresa de los funcionarios, pues no podían hacer otra cosa que encarcelarme, dado que tenía sobre mí una orden de busca y captura. Así pasé una noche entre rejas, porque el único que podía ordenar mi inmediata puesta en libertad era el juez, que no trabajaba por las tardes. En consecuencia, -cuenta- la prensa gráfica obtuvo la imagen que los fiscales deseaban: Los ejecutivos de Andina tras las rejas”.

No guarda Julio, en absoluto, mal recuerdo de Bolivia, ni de sus gentes. Al contrario. “A mi despedida de Bolivia acudió mucha gente. Entre ellos, mi buen amigo Salvador Rich Riera, ministro de Obras Públicas con Morales, hoy embajador en Uruguay”.

Tiene el entrevistado clara opinión sobre un buen número de políticos bolivianos, a los que conoció personalmente. Por ejemplo: “Evo es un listo de la calle que ha sabido ignorar a todos los partidos, presentándose como un indígena, a pesar de que su apellido delata su origen mestizo. El presidente Paz Zamora supo que era imprescindible incorporar a la población mestiza al gobierno, pero el Movimiento de izquierda revolucionaria (MIR) se fue al traste por la corrupción, ligada a la coca. Tuto Quiroga es un gran funcionario, que tiene el estado en la cabeza, como Fraga Iribarne…”

El futuro de Bolivia y las trampas para osos de Muniellos. However

Las perspectivas de futuro de Bolivia, no las hace descansar Julio solamente en el petróleo. “Las riquezas mayores están en el gas, la soja, la plata, el estaño, la madera y el litio (muy abundante en el salar de Oyuni). Pero hay que estructurar el país, que tiene doble superficie que España y solo 8 millones de habitantes.”

“Tiene Bolivia que olvidar el racismo y apoyarse en la realidad del mestizaje, alejándose de las posiciones de Chavez y Castro y acercándose a las de Lula y Bachelet. Porque yo sigo siendo marxista en cuanto que estoy convencido de que la economía precede a la cultura. Las trampas para osos son iguales en China que en Muniellos. Hay que superar la filosofía del oenegero. Ayudemos a que los países pobres aumenten su pib y a que lo repartan mejor.”

Julio recuerda con especial afecto a Dionisio Sierra, que estaba de director general en Eniepsa-Hispanoil, con el que había coincidido en Schlumberger y que fue Director de Repsol Exploración. “Dionisio fue importante para mi entrada en el mundo petrolífero; quería que aportara modernidad, y fue quien me asignó al proyecto Gaviota de Bermeo. “

También tiene palabras encomiásticas para Miguel Ángel Remón. “Miguel Ángel tuvo el papel del funcionario diligente que escuchaba pacientemente las ideas de cada recién nombrado presidente de Repsol, para acabar indicándoles, como en aquella serie de la televisión inglesa de los 80, “Yes minister”, hacía Bernard Woolley, el respetuoso e irónico Secretario Personal: “Yes, minister, however…”

La experiencia árabe. Irán y su revolución pendiente

En Oriente Medio trabajó Gavito en Kuwait, Dubai, Iraq, Irán y Arabia Saudita. En Irán estuvo año y medio. “Intentamos incluso comprar un campo petrolífero en el golfo Pérsico, pero acabó yendo a parar a manos de Shell”. Fue su primer trabajo, y coincidió con el final de la época del Shah Reza Pahlevi.

“Me enerva la actual situación en Irán, -dice-, lo que no me sucede cuando pienso en Arabia Saudí o en Kuwait. Siempre tuve la esperanza de que la contrarevolución la hicieran las mujeres, y que un millón o más salieran de pronto a las calles, quitándose los velos. Muchas mujeres iraníes son universitarias, y la mujer acude allí la Universidad desde los cincuenta. “

Opina que la solución para Irán depende de la liberación de la mujer iraní. “No son raras las mujeres iraníes que han leído a Shakespeare y a Proust. Se las trata como ciudadanas de tercera. pero muchas son muy cultas. Un reformador debe apoyarse en ellas. La segunda mujer del Shah, Soraya, era estudiante de arquitectura. Mientras no se libere esa fuerza, habrá una revolución latente en Irán, que se encuentra bajo un régimen teocrático inventado sin contar con la mitad de la población. Recuerdo que cuando salíamos del país en el avión con la British Petroleum, ya en la escalerilla del avión, las mujeres se quitaban la pañoleta. Era espectacular, una sensación muy erotizante. Se despedían del chador, de la pañoleta de Hermés, en un gesto de libertad”.

“Por eso, Musavi pretende cambiar el sistema desde dentro, siguiendo el modelo Adolfo Suárez. Y como Irán es fundamental para el equilibrio de la zona, Obama pactará con quien gobierne allí”, concluye.

La planificación energética y la gasificadora de El Musel

Julio se confiesa partidario probablemente de la energía nuclear. “No haría nunca una central, pero si Garoña puede durar diez años más, no tendría duda en mantenerla. Porque, además, la polémica que se está viviendo es falsa: el juego de alternativas a las nucleares no son las energías renovables, sino el carbón, el gas y el petróleo.”

“Cuando fui Consejero, la opción que defendimos como mejor era acercar a Asturias el gasoducto de Enagás, a pesar de que la demanda aparecía como insuficiente para los criterios de entonces. Fui a ver a Oscar Fanjul con el consejero de Cantabria para que el gasoducto llegara a Cantabria y a Asturias, y lo convencimos, enumerando las empresas que se beneficiarían.”

La cuestión, como otras, está clara en la mente de Julio Gavito. “En realidad, la idea de la gasificadora en el Musel no es nueva. Creo recordar que ya fue propuesta, en mi época, por los consignatarios del puerto. Actualmente no se necesitan son más gasificadoras en España. Estados Unidos tiene solo cuatro instalaciones, mientras aquí tenemos 8. Ningún país tiene tantas. No hay ningún argumento serio para defender una gasificadora como imprescindible. Por la ley de Boyle Mariotte, todos sabemos que si se necesita más volumen de gas, bastaría aumentar la presión de suministro, y si fuera imprescindible, sustituir la conexión por otra de mayor diámetro. Es falaz apoyar la necesidad de la gasificadora en los proyectos de ciclo combinado, porque no hace falta producir kilowatios para exportar sino se negocian contraprestaciones”.

Generación perdida, ilusiones frescas. Privatizaciones precipitadas

Le pido que hable de su visión de la generación de los nacidos a finales de los cuarenta, principios de los cincuenta. “Somos una generación, digamos, perdida. Nuestros mayores no nos dejaron incorporarnos fácilmente al sistema. Fuimos respetuosos, y cuando creímos llegado nuestro turno, los más jóvenes ya habían ocupado con rapidez los puestos que nos debieran haber correspondido.”

“La verdadera ocasión la tuvimos en los 80. Pocos podían decir entonces que habían estado en el extranjero, y algunos volvimos a España perdiendo dinero. Mirando hacia el presente, queda mucho por hacer. Desde la gestión de la coyuntura, cambiar el sistema financiero, potenciar la investigación, etc. No parece haber la sensación de que exista un buen plan ni por la izquierda ni por la derecha. “

Tiene Julio ideas, -cómo no-, respecto a las opciones para salir de la crisis. “No se debería desincentivar la compra de viviendas. La economía ha estado basada en la construcción, y no se puede dar un giro a la industria por decreto. Los ayuntamientos dependen para subsistir de las obras de nuevos edificios, de las recalificaciones de los terrenos. Les faltaría el medio de financiación, porque los gastos corrientes se cubren con la construcción. Hay que tener claro el modelo al que se desea ir, antes de destruir lo que se tiene.”

Y formula un reproche: “Nos hemos precipitado en las privatizaciones de las empresas públicas. Fuimos bastante ingenuos. Ni Italia ni Francia lo hicieron. Por eso, hoy, en Italia, uno de los firmes instrumentos de poder de Berlusconi es el IRI.”

Respecto al cambio en Estados Unidos, comenta que “Obama es hoy la mejor noticia en nuestro mundo global. Dábamos por perdido todo en la pendiente, y no se sabía si la estábamos subiendo o bajando. Obama trae aire fresco, y da igual lo que haga. Ni siquiera haría falta que hiciera algo, en realidad…Para un ciudadano europeo es muy importante la política económica de Estados Unidos. Zapatero podrá realizar alguna actuación aspirínica, pero la mayor capacidad de influir en nuestra cotidianidad la tiene Obama y no él. En esta crisis, nos han metido los americanos, y nos van a sacar ellos. Sin olvidar que la globalización es incuestionable, y hay que superar la visión demasiado transitiva de los hechos. Todos se influyen. Irán no puede pretender ignorar el Nimex, porque le afecta para su supervivencia lo que se decida allí “

Añoranza de Asturias

Cuando le pregunto sobre su ocupación actual, Julio me dice que trabaja en el proyecto Escal UGS, concesionaria de la explotación que convertirá un antiguo pozo petrolífero submarino, a 21 kilómetros de la costa de Vinaroz, en un gran almacén submarino de gas y que aprovecha el yacimiento explotado por Shell en los setenta. Y reconoce: “No he vuelto a Asturias, sinceramente, porque nadie me ha llamado para volver a trabajar allí”. Lo que no le impide ir frecuentemente a la tierrina, para conversar con viejos y nuevos conocidos y amigos y, tal vez, arañar algunas horas para escribir unas memorias antes de que las historias vividas se cubran de olvido o sean tergiversadas por otros intereses .

Le acompaño hasta su coche. Han sido dos horas y media de conversación intensa y entretenida. Se ha levantado algo de fresco, que se agradece en este final de primavera. Al llegar a casa, miro las fotos que nos han sacado en el restaurante. Todas mal. Con el fotoshop, consigo salvar una, para dejar al menos testimonio gráfico de esta cena.

FIN de la Entrevista. Junio 2009, ENTIBA

Descansa en paz, Julio. No quisiste que casi nadie se enterase de tu enfermedad, descubierta cuando ya estaba muy avanzada y te parecía irreversible. Eras, también para lo tuyo, perspicaz. Siempre fuiste divertido, ingenioso, con un punto iconoclasta; y atrevido para tomar decisiones cuando otros se limitaban a ver el obstáculo. Así te recordaré.

Publicado en: Ingeniería, Personal, Política Etiquetado como: Asturias, Bolivia, consejero, fallecimiento, idus, industria, Julio Gavito, obituario, Principado, reconversión, Repsol

Fanáticos de un dios menor

12 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Los apicultores saben bien que, si se quiere atraer un enjambre, hay que convencer a la abeja reina de que el aposento que se le ofrece es adecuado. Los demás miembros del grupo se acomodarán de inmediato en la nueva vivienda, afanándose en realizar aquello a lo que su naturaleza los destina: prepararse para soportar el invierno, garantizar la subsistencia de la realeza y fabricar miel para los depredadores.

Cierto es que las reinas de las colmenas no parecen disponer de una vida regalada: atrapadas en el fondo de la casa común, están bien alimentadas y cuidadas, pero su función es poner tantos huevos como les sea posible, fecundadas para siempre en un vuelo nupcial en el que cientos de pretendientes se jugaron el pellejo (y lo perdieron) por unos segundos de éxtasis del que solo uno disfrutó, aunque tampoco pudo contarlo.

Es una historia bastante triste, si bien se mira, pero las cosas de la naturaleza carecerían de sentido si no se fuera capaz de observarlas con perspectiva distinta a la de los que están cumpliendo sus designios.

Y esto me lleva, aunque parezca traída por los pelos, a expresar mi opinión sobre los fanáticos. No creo que el líder de cualquier grupo de devotos intransigentes de cualquier causa sea el más fanático o convencido de ella. Por el contrario, pienso que debe ser uno de los que menos, lo cual le permite, como los posteriores acontecimientos suelen demostrar, cambiar de creencias con relativa facilidad.

Podía referirme, porque para nuestra educación occidental, sería muy fácil, hablar, para criticarlo, del fanatismo islámico, de la razón por la que, con demasiada frecuencia, unos vociferantes individuos -siempre varones- reclaman el cumplimiento de no se qué castigos, manifiestan su odio visceral contra no se qué posturas, espoleados por servidores divinos que han estudiado tanto en libros consagrados que pueden adivinar lo que piensan los dioses a los que dicen servir.

Pero no caeré en esa trampa. Aquí, entre los nuestros, también tenemos la carga de los fanáticos; gentes que han renunciado a su capacidad de análisis, para convertirse en voceros de un dios menor, y que lo hacen, sin esperar nada a cambio, cumpliendo estúpida y cerrilmente su designio natural: sacrificar su capacidad de pensar en beneficio del sostenimiento del poder oscuro que se mueve en el fondo de sus colmenas.

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Coste de oportunidad de una vida humana

11 mayo, 2013 By amarias2013 1 comentario

Que, a pesar de lo que nos digan las Declaraciones Universales de derechos humanos, de lo que se nos dogmatice en algunos textos tenidos por sagrados y se nos recuerde y repita como mantra a cada tres por cuatro, los seres humanos no poseemos idéntico valor ni igual aprecio (ni ante la ley, el mercado, las fuerzas dominantes o la historia), es una evidencia sin resquicios.

Que una misma vida humana tenga valor muy diferente, sin embargo, en razón de circunstancias completamente ajenas a la persona en cuestión, y, más particularmente, derivadas de la atención mediática que su singular circunstancia ha despertado en quienes la habían despreciado, y sin que por ello deje de ser mientras tanto y posteriormente, perfectamente anónima, merece una reflexión.

He tenido esta revelación, que juzgo inquietante, con ocasión del colapso de un edificio que parece había sido previamente declarado ruinoso, en Daca, capital de Bangladesh, Según los últimos «datos» (o lo que sea), han muerto más de mil personas, que trabajaban allí, y se dan por desaparecidos (eufemismo perverso) no se sabe cuántos.

Es obvio imaginar que la vida de los que se afanaban en esas irregulares encomiendas textiles, surgidas para servicio de los mercados occidentales, afanosos en mantener su bienestar a costa de lo que sea, y en absoluto inocentes en su consentimiento para que se continúen, con cambios semánticos, las viejas formas de explotación colonial, no valía nada. Para los que se beneficiaban de la situación esos operarios cuya existencia se valoraba en un euro diario eran solo un número, un pescador en barcas sin pescador, recordando la obra de teatro de Alejandro Casona.

Pero he aquí que, diecisiete días después del desastre, mientras se procedía al desescombro de la mole de hormigón, hierros y restos de cuerpos ya corruptos, se oyó la débil voz de una mujer, manifestando su existencia, su derecho a vivir, de la manera más simple y emotiva que pueda imaginarse. «Estoy aquí».

En ese momento, esa vida se convierte en un símbolo, y pasa a tener un valor incalculable. No para esa persona, no; ella volverá, sin duda, a su existencia anodina, anónima. Adquiere inmenso valor para los millones de espectadores occidentales que oueden mostrarse aliviados, redimidos, pensando que ese milagro mediático es fruto de la tecnología, y se agarran a esa salvación de una vida (casual, y aún más, producto de un accidente evitable), como signo de su expiación y vía de catarsis.

He podido incluso escuchar a uno de los responsables de la demolición (antes fue rescate, porque se pudieron extraer, vivos, cientos de sepultados, en los primeros días de la movilización), que «una sola vida justifica todos los esfuerzos que estamos haciendo«.

Tiempo de meditar, ¿no? ¿En qué momento empezamos a contar el valor incalculable de una vida? ¿Después de un accidente que despertó gran atención mediática, cuando la casualidad la salva de quedar sepultada?

Publicado en: Actualidad, Economía, Sociedad Etiquetado como: Daca. Bangladesh, justificación, rescate, salvada, valor, vida

El pacto más urgente: La Ley antiocurrencias

10 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

La palabra «ocurrencia» ha cobrado fuerza descalificadora en el reducido acervo verbal de nuestros (más bien, suyos) representantes políticos. En realidad, yo no le veo su carga negativa, pues de ideas inesperadas y repentinas, convertidas unas pocas veces en geniales, se han jalonado buena parte de los avances tecnológicos de nuestra especie, especialmente en lo que atañe a la subvariedad mediterránea, propicia al improntus más que al método.

Sin embargo, opino que, siendo útiles para experimentar con gaseosa, cuando se trata de ordenar la vida colectiva, las ocurrencias deberían estar proscritas. El buen orden sociológico exigiría que los que gobiernan no pensaran tanto en poner su nombre en las paginitas de la historia tal como les gustaría que se contara. En vez de convertirse, a la primera oportunidad, en padres adoptivos de medidas que supondrán supuestamente «cambios definitivos» de cualquier asunto, sacandode leyes de su chistera como magos en fiesta infantil de cumpleaños, deberían admitir que para modificar un rumbo solo haría falta ser piloto (o que te confíen el timón un ratito), pero para poder llegar a buen puerto, hay que apoyarse en los cartógrafos.

La prudencia y el ejemplo de los que van más prósperos, debía servir de modelo para admitir que las mejores reformas -las más duraderas- son las que se han hecho a poquitos, avanzando sobre lo sustancial de lo ya andado. Así, , para que, pian pianito, se llega a tener una estructura de normas, leyes, costumbres y convenios que está asimilada por funcionarios, agentes sociales y público en general, convirtiéndose en referencia y orgullo, y ofreciendo eso que se suele llamar seguridad jurídica, que, para los legos, se traduce en que no te cambien el compás, y si el concurso de baile iba de tangos, no te digan que el premio será para los que mejor dancen estilo reguetón.

Un pacto antiocurrencias nos vendría de perillas, y hasta debería elevarse a rango constitucional. Se atajarían así los ardores renbovadores de cualquier ministruelo que pretenda, sin debate, o a despecho de la opinión expresada por los que saben más de qué va la cosa, modificar leyes de educación, de prestación de servicios, de suspensión de gestaciones, mejora de la sanidad pública, seguridad en la ejecución de obras, protección ambiental y de costas, creación de empresas, etc.

No va a ser así, expreso, desde mi pesimismo de experto. En lugar de acomodarnos nosotros a la realidad, por pequeño que sea el trozo que nos toque, queremos cambiarla, para acomodarla a nosotros. Cualquier jefecillo dedicará sus primeros esfuerzos en el cargo, no a saber lo que es urgente o lo que el anterior dejó pendiene, sino a hacerse pintar las paredes del despacho, comprar otros muebles (y tirar los que había), poner sus cuadros, y si tiene presupuesto (aunque la empresa o el servicio esté en la ruina), tirará tabiques y se pondrá un wáter con hygolet.

Las ocurrencias las pagamos muy caro, y no sirven más que para alentar las del siguiente, produciendo una cadena de despilfarros y fraudes. Dejemos, por una vez, al menos mientras dure la penuria, sin cambiar de sitio la cocina, la habitación principal donde está y resistamos a convertir la despensa en aseo de servicio. Vivamos en lo que tenemos y dediquemos todo el tiempo que se pueda a animar a los que saben y pueden, no en calentar los ánimos de los que solo hemos pedido que nos dejen trabajar en paz, sin zancadillas, trampas ni empujones.

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El bidé es inocente

9 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Estaba leyendo algo sobre las ventajas del bidé frente al papel higiénico para conseguir una limpieza más integral y económica después de ese acto natural por el que se expelen (a veces, no sin dolor) los desechos de la máquina térmica que llevamos integrada en el yo, cuando tuve una revelación de esas que podrían llamarse…escatológicas.

Ahorrando detalles que pueden resultar molestos a espíritus finos, y restringiéndonos a la función que he glosado en el primer párrafo de este comentario, papel higiénico y bidé ofrecen la solución al mismo problema.

Uno de ellos (el bidé) precisa de una inversión inicial (que puede llegar, incluída la conexión a la red de agua y saneamiento a los 300-400 euros, aunque se pueden encontrar de plástico portátiles, muy monos, por poco más de 10 euros), y el acceso al agua limpia, al menos de unos 20-30 litros/día, es decir, 9-10 m3/año, que cabe multplicar por 4 para una familia tipo ; calculando a 1 euro el m3, y una amortización del bidé (no gastaría más de 60 euros) a 10 años, se puede pensar en un gasto por unidad familiar del orden de los 40-50 euros/año.

La otra opción (el papel higiénico, ya que descartaremos, por encontrarnos en un análisis académico, la hoja de periódico, la de parra y el empleo estrafalario eventual de billetes de banco), no precisa inversión inicial y su uso cuantitativo específico depende de la meticulosidad (dicho sin segundas) del usario. Un precio aceptable por rollito es el de 0,25 euros, no siendo desproporcionado adivinar que la familia tipo no dejará de desembolsar anualmente los 40-50 euros.

He hecho el peinado y afinado de estos modestos cálculos a propósito para que las cantidades en unidades monetarias resultantes sean iguales. La elección, si se restringe el debate a términos económicos será simplemente cuestión de gustos.

Ah, pero si se atiende a los resultades, no hay como el bidé. Es algo que cualquiera sabe, sin necesidad de demostración. Es más, es lo que hacemos para limpiarnos las manos: usamos el agua, no el papel.

Estaba dándole vueltas a la aplicación práctica de estas aparentemente anodidas reflexiones, cuando comprendí el mensaje interior, como en una parábola: el objetivo (limpiarse el culo) es equivalente a la necesidad de desarrollar la economía; el papel higiénico es la opción neoliberal para cubrir ese objetivo (depender de un fabricante y crear antes la necesidad, adornándola de fragancias y texturas).

No, no el bidé no es la opción socialdemocráta, es, simplemente, la mejor, desde el punto de vista de comodidad, sanidad, eficacia y respeto ambiental. Es, sin duda alguna la que decidiría quien, con toda la información y dsponiendo de libertad, atendiera únicamente al objetivo sin dejarse emponzoñar por la publicidad o la costumbre.

El bidé, concluyo, es inocente; es solo una opción un instrumento, aunque, objetivamente, no tiene parangón. Muchos la desprecian, aún teniéndola enfrente, disponible: una inversión realizada inútil. Otros se sientan a su lado, y se lavan en él solo los pies, un uso ineficiente. Hay quien sigue creyendo, porque es lo que lo que dijeron de niño, que es para asuntos de mujeres y que se encuentra como mobiliario fijo en las habitaciones de alquiler por horas, un perjuicio malsano.

(Por cierto: producto de fabricación nacional, muy estimado entre los PIGS, y, por ende, despreciado en Alemania, en donde creo que incluso utilizan el papel de fumar -Frau Merkel me perdone, bitte um Entshuldigung- para cogérnoslas.)

Publicado en: Internacional, Medicina, Sociedad Etiquetado como: ahorro, bidé, instrumento, meublé, papel de fumar, papel higiénico, rentabilidad

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