Al socaire

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Tipos de españoles

14 mayo, 2019 By amarias Deja un comentario

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Hoy por la mañana, mientras cubría mi dosis diaria de bicicleta estática en el Gimnasio Municipal, en la pantalla de televisión incorporada al aparato (el equipo tiene una pequeña pantalla, en la que se puede elegir entre varios canales de televisión, además de graduar la intensidad de la pedalada y otras lindezas), escuché la entrevista que el admirable Xabier Fortes, en los Desayunos de la TVE1, realizó a Adrián Barbón, candidato por el PSOE a la Presidencia del Principado de Asturias.

Estoy bastante desconectado de los detalles de la política local de mi tierra natal y no conocía a este Barbón. Debo reconocer que me gustó casi todo lo que decía y cómo lo decía. Sucede en las listas de los socialistas asturianos a mi colega ingeniero de minas Javier Fernández, último presidente -hasta ahora- del Principado más fiel de los que tenemos en España.

Quiero entresacar de esa entrevista algo que expuso el candidato en relación con la forma de sentirse español de los asturianos. Aunque lamento no poder reproducir sus palabras exactamente (he consultado en internet y las reseñas que he visto enfatizaban otros aspectos de sus declaraciones), la idea era ésta: los asturianos tenemos una profunda conciencia de singularidad regional, pero nos sentimos españoles sin resquicios ni matices.

La singularidad regional, que es característica amalgamadora del carácter de los asturianos, allí donde nos encontremos, incorpora muchos elementos, que van desde la capacidad para disfrutar del paisaje, llueva, truene, haga calor o nieve, hasta la manera de integrar, como si fueran amigos de toda la vida, a los extraños. Lo singular de Asturias pasa por vigilarse estrechamente entre nosotros, ponerle zancadillas al amigo y apoyar hasta la extenuación a un desconocido al que, por lo que sea, nos cayó simpático o lo vimos necesitado.

Lo asturiano es acomodarse a trabajar en la oscuridad de la mina, en el calor de las acerías y fundiciones, en la soledad y asperezas del campo o en las alegrías del vino, la sidra o la cerveza tomadas al salir del trabajo o de la cola del paro. Es singular de lo asturiano disfrutar de los momentos, lamentarse sin estridencias de lo que viene mal, acomodarse a lo que haga falta. El asturiano es emprendedor, tiene capacidad de sacrificio, pero sabe gozar y ser buen compañero.

Y es profundamente asturiano sentirse orgulloso de serlo, y, por encima de esto, como una capa impermeable a toda impertinencia, saberse español y defender a España.

Cuando escuchaba atentamente a Barbón, al que veo como futuro presidente de Asturias, recordé mi última estancia en Cataluña y mi hastío al ver los letreros garrapateados en muchas paredes y demasiados lugares en donde se leía «Españoles, fora», «Españoles, hijos de puta», alternando con soflamas de Libertad para los presos políticos o Democracia para Catalunya.

Tenemos un grave problema con algunos catalanes (digamos que, con la mitad), que quieren ser solo catalanes y saltarse un paso para auparse como europeos. No los entiendo, ni, por supuesto, entiendo a esos líderes de pacotilla que los han conducido al error, el inmenso error, de querer saltarse un paso, pretendiendo que se puede ser catalán y europeo sin ser, por intermedias, español.

No creo que el juicio por el Procés vaya a solucionar nada (espero y deseo que los magistrados del Tribunal Supremo no flaqueen y la condena sea ejemplar y, por supuesto, bien documentada); nos está costando mucho dinero a todos los españoles. No creo que la permisividad de la Junta Electoral, admitiendo que prófugos de la justicia se puedan presentar a las elecciones del 26 de mayo de 2019 sirva para nada; es decir, encorajinará aún más los ánimos de los que juegan a ser insurrectos y a no sentirse españoles.

La verdad, no se me ocurre qué se podría hacer, salvo pedir a esos catalanes y a sus guías intelectuales que no quieren ser españoles, que viajen.

Que se vayan a Asturias, que conozcan a muchos asturianos. Contextos de ser españoles, junto a los andaluces, los extremeños, los gallegos, los vascos, los riojanos, los canarios, los valencianos, los mallorquines, ….(no cito a todos los patronímicos regionales para no cansar al lector, pero los invoco a todos) y, sí, junto a los catalanes.


La bisbita pratense (anchus pratensis) es ave paradigmática de las bisbitas, de porte esbelto y delgado, de alas largas y con final puntiagudo. Es un pájaro que prefiere el suelo para buscar su alimento, compuesto de insectos y semillas. Tiene el pico fino, las patas de color rosáceo y la uña posterior, larga y algo curvada. El animal fotografiado, en una de las islas afortunadas (Canarias), tiene el plumaje de primavera, ya algo desgastado y descolorido, pero mantiene las listas oscuras de los flancos y el pectoral. Distintivo de las bisbitas pratenses es el vuelo y la andadura, pero…eso ya no queda reflejado en la fotografía.

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: Adrián Barbón, asturianos, Desayunos, españoles, Javier Fernández, Principado de Asturias, TVE1, Xabier Fortes

Independientes como cabezas de lista

13 mayo, 2019 By amarias 2 comentarios

La incorporación de «independientes» de las formaciones políticas que ocupan la responsabilidad de Gobierno es práctica habitual, y no debería causarnos extrañeza. Se entiende que esas personas, debido a su experiencia específica en un campo determinado relacionado con las competencias que asumirán, ofrece una ventaja significativa sobre otras opciones que supondrían nombrar para el cargo a alguno de los militantes.

Dado que los programas electorales son ambiguos, imprecisos o inexistentes, el que un profesional con conocimientos y experiencia muy por encima de la media ocupe una Cartera ministerial, habría de verse como una garantía de que se tomarán decisiones adecuadas en el complejo mundo real, ante las oportunidades y problemas que aparezcan, y su capacidad de gestión brillará a la altura que demanda el compromiso público asumido.

Que esto no esté sucediendo en no pocos casos, y que las personas que ocupan las carteras ministeriales y las secretarías de Estado sean personas que más bien parece que utilizan la oportunidad de encontrarse mangoneando los intereses públicos para empingorotarse en las opciones privadas que posteriormente, cuando dejen sus cargos, se les ofrecerán, es harina de un costal al que no voy a referirme en este Comentario, aunque lo dejo apuntado.

Lo que me llama ahora la atención, en este período en que tenemos, nuevamente que decidir, en una elecciones específicas, quienes serán los concejales y parlamentarios -autonómicos y europeos- en los que delegaremos la gestión de los intereses más próximos a la ciudadanía, es la frecuencia con la que los independientes aparecen como cabezas de lista. Dejando a un lado que los alcaldes son elegidos, en realidad, por la Corporación municipal una vez constituida y que los presidentes de los Parlamentos autonómicos -como el central- son resultado de votaciones específicas en las Cámaras, me gustaría plantear algunas reflexiones sobre el significado de esta cuestión, desde mi perspectiva.

Podía utilizar otros ejemplos, extraídos de la realidad electoralista, pero me voy a detener en los candidatos Angel Gabilondo y Pepu Fernández, que se presentan como independientes en las listas del PSOE para la Presidencia de la Comunidad y para la Alcaldía de Madrid.

He oído decir al primero, en una de sus apariciones públicas por mor de la campaña, que «como independiente» tiene «su propio programa» y, en otro momento, que los partidos políticos (habrá que entender, de los que le hacen oposición), son «sectas». Respecto al segundo, no puedo menos de admirarme de la febril diligencia con la que, por lo que me cuentan algunos “sectarios” del partido que lo apoya, visita las agrupaciones de su feudo, en donde utiliza ejemplos deportivos para llamar la atención de su grey, y caerles simpático.

Que Manuela Carmena, aún alcaldesa de Madrid (en funciones) como resultado de una agrupación de forzados intereses con la que ahora no se presenta a revalidar su puesto de representación, mantenga su halo de independiente después de cuatro años de sostener el cetro municipal, tomando decisiones y dirigiendo un equipo de previos desconocidos para ella , haya llevado a cabo su propio programa (que ha venido improvisando con aceptable solvencia y notable disgusto de sus opositores), y ahora quiera seguir haciendo lo que mejor le parezca con nuevos colaboradores, no me extraña. Carmena, a cada ocasión que se le presenta, esgrime con cierto deje orgulloso que es “independiente»; vamos, que hace lo que le parece bien según los vientos.

De la lectura de los libros de Manuela Carmena en los que narra su periplo judicial y del análisis mismo de su carrera como magistrada, la independencia -obligada por Ley y adornada con su talante peculiar- parece haber sido su guía de actuación, y a su edad, ya no la cambiará nadie.

Que esa cualidad de independencia, valor reconocido para la alcaldesa en funciones de Madrid sea un mérito esgrimido por otros candidatos de muy variados partidos, me sorprende.  Puede que en España los marginales, folklóricos, excéntricos, viejitos y kamikazes -elíjase según gustos- son muy apreciados.

Repaso las listas regionales y municipales de candidatos a las suaves poltronas o duros sillones de las responsabilidades públicas y encuentro muchos independientes encabezándolas. Y me hago las preguntas siguientes:

  1. ¿No tienen los partidos, entre sus afiliados, personas competentes y teóricamente capaces para proponerlos como futuros alcaldes y presidentes autonómicos? Si los tienen, ¿por qué no los presentan? ¿Qué piensan los afiliados de esa situación que los margina y convierte en simples colocadores de carteles y pasquines y en clacs revoltosas en los mítines?. Y si no los tienen, ¿a qué esperan? ¿Se han preguntado por qué no consiguen atraer a personas de solvencia reconocida? ¿Cómo valoran que tengan sus partidos tan poco atractivo para los «independientes»?
  2. Si los candidatos independientes, incorporados como cabezas de lista, alardean de tener sus propios programas, ¿es que los partidos están admitiendo que sus programas propios no existen o su cumplimiento carece de importancia práctica. ¿Qué esperan que votemos los electores que debemos, sin embargo, decidir entre opciones políticas? Y, por último, ¿nos toman, en verdad, por dóciles borregos que votaremos según posos ideológicos, temperamentales disquisiciones propias de un quirófano intelectual o…creen que votaremos al independiente sin fijarnos en el resto de la lista?No tengo más preguntas, Señorías.
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    Un rascón europeo (rallus aquaticus) sale de su escondrijo para cambiar de carrizo, andando rápidamente sobre el fango. La foto permite distinguir las características del especie en este ejemplar adulto, sorprendido en las marismas de Doñana, con su cuerpo, gordinflón en reposo, estirado para correr a toda velocidad.
    Su largo y fino pico, de color rojo, revela un adulto: los jóvenes lo tienen casi en su totalidad anaranjado. El manto es pardo oliváceo, moteado de negro y los flancos los tiene barrados en blanco y negro; el pecho, de un color gris azulado, color que, en el adulto, llega hasta el cuello. Su voz, inconfundible, cuando se  le molesta, recuerda inicialmente a un lechón. Por la noche, el macho es mucho más explícito en sus cantos de cortejo y aviso de posesión de territorio a sus congéneres.

 

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: Angel Gabilondo, cabezas de lista, independientes, Manuela Carmena, partidos, Pepu Fernández, PSOE

Alfredo Pérez Rubalcaba, ¡Presente!

11 mayo, 2019 By amarias Deja un comentario

Todo el mundo habla hoy en España de Alfredo Pérez Rubalcaba, fallecido el 10 de mayo de 2019, después de estar hospitalizado en estado crítico como consecuencia de un ictus que, lamentablemente, se le presentó cuando se encontraba solo en casa, por lo que permaneció varias horas sin recibir asistencia.

Rubalcaba fue un político que tuvo un papel relevante, sustancial, en la Historia reciente de España, como vicepresidente de Gobierno, como ministro de Interior cuando el Estado de derecho consiguió desmantelar a ETA de argumentos, como socialista y como parlamentario de lengua de acero y guante de tafilete.

Tenía una inteligencia excepcional y su capacidad de trabajo le llevó a utilizar muchos palos, y tocarlos bien, con ritmo, en varios tambores. Como profesor de Química Orgánica, actividad a la que volvió cuando le retiraron de la política activa, sus alumnos le apreciaban: dicen que enseñaba cosas útiles, poniendo ejemplos efectivos, para facilitar con exposiciones sencillas la comprensión de cuestiones complejas.

No tengo autoridad ni cercanía al personaje para hacerle una semblanza y carezco de argumentos para hacerle un panegírico. Podría parecer que me uno a la colección de ensalzadores del fallecido, cuando ya no puede contradecirnos si alegamos haber estado próximos a él, o si alardean de haberlo admirado siempre cuando le estaban poniendo zancadillas.

Es verdad que siempre me atrajo el personaje, por múltiples razones: cercanía en la edad, curiosidad de amplio espectro, similitud incluso- desde una distancia  formal- en cuanto que ambos hemos sido profesores universitarios y nos gustó la docencia que no se encuentra en los libros; no descarto que, desde otra dimensión respecto a mi interés por la política, su forma de hacerla real me parecían distintas a lo habitual, didácticas y, sin reticencia, ejemplares.

También me gustaba su forma de trasvasar la química a la esfera política, con ejemplos que podrían suponer un trasunto de aquello de Jesulín de Ubrique, de que la vida es como el toro, pero desde la altura intelectual de quien sabe que la vida no es como la química, pero tiene mucho de su enjundia.

En fin, habría que sumar desde la esfera personal que mis progenitores fueron ambos licenciados en esa ciencia (y mi padre, profesor titular de Química Inorgánica en la Facultad de Ciencias de Oviedo y miembro de la vieja escuela de químicos técnicos,  profesionales que sabían cómo fabricar ferroaleaciones, perfumes o margarinas y se embarcaban en hacerlas realidades arriesgando sus dineros).

Alfredo opinaba que «España es el paraíso del derecho administrativo», por el cambio continuo de leyes y reglamentos. Quienes nos dedicamos al derecho, sabemos bien que ese paraíso es un carajal.

Le oí decir que «a los socialistas nos fue mal con la última legislatura de Zapatero, porque no supimos hacer frente a la crisis, y mientras nos mantengamos en ella, el PP y el PSOE estaremos ligados indisolublemente a la crisis» Desde esa opinión, expresada hace algo más de dos años, mantenía que la oposición es una oportunidad para ser útil, y apoyar ula salida de la crisis, recuperando la economía desde la colaboración.

Leo mis notas de las varias veces en que, en distintos foros y momentos, tuve oportunidad de escuchar a Alfredo Pérez Rubalcaba y redescubro siempre a un hombre sensato, inteligente, dialogante pero con firmes ideas de lo que no puede ser negociado.

«En lo territorial -le oigo decir- la situación se parece a las fiebres terciarias. Un día te pilla flojo y te llevan por delante. Puigdemont es un independentista peculiar. No lo pillo. Ahora estamos en el peor de los mundos, el de la judicialización, por la que sabemos cuando se entra pero no cómo sales y cuando.”

La marea independentista le parecía el mayor problema político, y lamentaba el escenario al que se había llegado, salpicando el análisis de una amenaza misteriosa: “En Cataluña no hay con quien pactar. La culpa (indirecta) de la situación la tiene Rajoy. Un día me voy a cabrear y publicaré el papel que le di”.

Alfredo reconocía ser un desastre para mantener sus archivos, pero -aclaraba afortunadamente- “hago mucha literatura. He sido negro de mucha gente y de mí mismo», pero «la parte que interesa de ms memorias, no es mía, es de todos. La parte morbosa no la voy a contar y la que puedo contar no interesa a nadie».

Hemos perdido a un hombre “del” Estado. No ahora, cuando falleció tan repentina y dolorosamente. Lo habíamos perdido antes, hace unos años. Entre los que ahora, ante su cuerpo yerto, hablan de su gran capacidad, del afecto que le tenían, de su excepcional inteligencia política, están también los que decidieron que estaba amortizado, antiguo, que sus ideas pertenecían al pasado.

Y no se fue. Está  aquí, presente,  con nosotros. «Al PSOE le va bien cuando a España le va bien». Sí, la frase es de él, de Alfredo Pérez Rubalcaba. Me pregunto: ¿A España le va bien ahora mismo?

Con mis condolencias para Pilar, su viuda, al resto de su familia y a los amigos que sienten su pérdida,  desde la sensación amarga de no haberle conocido mejor.

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El pájaro de la foto es un chochín (troglodytes troglodytes), un ave muy pequeña, que se mueve como un ratón entre los matorrales espesos. Difícil de detectar, salvo por su recio canto, sonoro y musical, desproporcionado para su tamaño. Este ejemplar buscaba insectos entre la hojarasca a las orillas del Pigüeña, revoloteando de un lado a otro del río, incansable. Seguramente tendría su nido en un tronco arbóreo de los alrededores. Yo tenía prisa y tomé un par de instantáneas (el entorno sombrío las hizo aparecer oscuras) y me fui con las ganas de haber pasado más tiempo observando sus evoluciones.

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Reflexiones postelectorales

29 abril, 2019 By amarias 1 comentario

Fui de los que esperé, con varios amigos, hasta que terminó el escrutinio electoral, Era ya la una de la noche cuando regresé a casa, y tardé algunos momentos en liberarme de la euforia que mis acompañantes, mayoritariamente votantes del Partido Socialista (habrá que decir ahora el Partido de Pedro Sánchez) me habían contagiado o, mejor dicho, embadurnado.

Hoy he estado escuchando, sobre todo por diferentes emisoras de radio -ya que me correspondió viajar- a diversos representantes de los partidos que han conseguido representación parlamentaria, y a avispados comentaristas, elucubrar sobre posibles actuaciones, en relación con los resultados. Estoy, por tanto, influido por esas teorías de lo que convendría hacer, según opiniones de unos y otros. Sin embargo, desde mi posición de independiente, quiero ofrecer mi análisis, aunque solo sirva para que, después de unos meses, leyéndome a mi mismo -triste pan para el propio ego-, pueda juzgar mi perspicacia.

El PSOE ha ganado las elecciones y conseguido un fuerte impulso, incrementando a 123 -mágica cifra difícil de olvidar- el número de parlamentarios. Es una facción respetable, un éxito del planteamiento electoral del equipo del ahora Presidente en funciones, pero que no supone, ni mucho menos, la senda de rosas que le permita gobernar sin acuerdos.

Comienzo expresando que la victoria socialista resultó influida positivamente por la pésima estrategia de sus contrarios. Ciudadanos, en la persona de un candidato desconocido, Albert Rivera, trazó una línea de separación con Sánchez, de naturaleza personal, impresentable. No puedo entender la agresión que le propinó en relación con la tesis, presentándole una copia del libro, para que la leyera. La reacción de Sánchez fue muy tibia, y me hizo sospechar que, posiblemente, no es el único autor de su trabajo de doctorado.

Si a cualquiera de los que somos doctores habiendo currado más o menos nuestra tesis alguien se cruza en nuestro camino acusándonos de no haber sido los autores, puedo vaticinar que no enseñaremos al agresor un libro de un conocido suyo, pidiéndole que lo lea. En cualquier caso, no tiene nada que ver con la forma de conseguir votos en una aparición televisada que están viendo casi diez millones de futuros votantes.

Ciudadanos cometió varios errores de estrategia: sacó a Inés Arrimadas de Cataluña, pero la mantuvo como tándem principal de un partido que aspiraba a ganar la mayoría de los votos en liza. Tenía que haber presentado un segundo y quizá un tercero, de otras regiones españolas. Además, la defensa de la unidad nacional que había representado Arrimadas, y que le había significado voto mayoritario en el territorio independentista catalán, se perdió, quedó desdibujada. Obviamente, además, el aparecer como parte del tripartito de derechas -que incluía un grupo con el que sí tenía que haber definido un cordón sanitario claro- alejó a muchos votantes del centro que significaba para ellos Ciudadanos.

La actuación del Partido Popular necesita una revisión de urgencia. Me gustaron las palabras de Pablo Casado, después de conocidos los resultados, felicitando a Sánchez y reconociendo que había perdido una parte sustancial del apoyo anterior y que, por tanto, habían hecho una mala campaña. No solo eso. El Partido Popular perdió también la oportunidad de presentar, en una liza en la que todos los cabezas de lista principales eran genuinos «machos ibéricos» a una mujer: Soraya Sáez de Santamaría hubiera movilizado más voto femenino. Y habría sido menos histriónica y sobre revolucionada, por su experiencia de gobierno, que el joven Casado, desorientado y autónomo en la búsqueda de una identidad propia a la sombra de José María Aznar, al que se le pasó hace tiempo el arroz del despertar de la simpatía popular.

Unidas Podemos también ayudó a la victoria de Sánchez. El nombre es deplorable. La combinación con la Izquierda Unida o lo que represente Garzón en este momento, es deplorable. Mala para la izquierda que todos apreciamos como seria (mosca cojonera del franquismo), en la que presumo muchos disidentes y mala para Podemos, ya que no aporta nada más que desconcierto. No le veo credibilidad (el problema puede ser mío) y encuentro despistado ideológicamente a Alberto Garzón.

Podemos ha perdido esencia, gracia y empuje. No es de recibo que un partido tenga en la cúpula una pareja, y menos en un partido que se dice de izquierda y quiere ser plural. El macho alfa o beta Iglesias ha perdido fuelle y la marcha de Errejón ha hecho mucho daño. Y le hará más.

En cuanto a Vox, considero que se trata de una anomalía que durará algún tiempo, pero no tiene sentido en un país en el que los votantes vienen, en su mayoría de un bipartidismo. Estamos, sin embargo, ante una evolución del voto de la derecha, en el que, al menos por lo que me gustaría que pasara, debiera recomponerse el voto del Partido Popular (bajando el diapasón de la agresividad) y ocupando la mayor parte del espectro de lo que se llamaba la derecha civilizada. Ciudadanos debiera recuperar el centro, incluso arrimándose al centro izquierda, eliminando cualquier vestigio de aversión a Sánchez, que es lo mismo que estar en contra de la social democracia, que debería ser su aliado natural,

En resumen, después de este análisis a vuela pluma, y habida cuenta de que las elecciones europeas y las autonómicas y municipales tendrán lugar dentro de menos de un mes, antes de formar gobierno, aconsejaría a los socialistas de Sánchez que no se precipiten y trabajen duro para consolidar el resultado, teniendo en cuenta que ahora las bazas que se juegan son locales y la solvencia directa de los candidatos en cada circunscripción es básica. Esta afirmación vale para todos los partidos.

Y yo me retiro a mis trabajos. Lo de comentarista político puede ser divertido pero a mí no me reportará beneficio alguno, aunque espero que mis amigos y conocidos aprecien la sinceridad de mis apreciaciones que, por otra parte, no considero muy originales.


La foto de la silla vacía, desvencijada, en una plaza de la costa almeriense, me encantó. No sabía que algún día podría publicarla, justamente a raíz de unas elecciones generales en mi país, que ganó, luchando contra viento y marea, el candidato Presidente, el otrora denostado, incluso por los viejos halcones de su propio partido,

Pedro Sánchez. Enhorabuena, Presidente. Y si me permites un consejo: no te asocies con nadie, ni con Unidas Podemos ni, por supuesto, con Ciudadanos y mucho menos con los independentistas. Juégatela a gobernar solo. Una vez superada la segunda votación, para la que deberás trabajar con la abstención de Podemos y, tal vez, de diputados del PP y de Ciudadanos , incluso de los independentistas, que el gobierno trabaje en mejorar el país, en cosas concretas.

Ojalá que encuentres, Sánchez, experimentados y capaces independientes, a los que convenzas para ser Ministros. Ahora que no se trata de llamar la atención en el corto plazo sino de actuaciones eficaces, económicamente solventes, y serias, con proyección, debes elegir con mucho cuidado los miembros del Gobierno que saquen las castañas del fuego. Que está muy caliente

Publicado en: Actualidad, Política

Reflexiones antes de votar

27 abril, 2019 By amarias Deja un comentario

Mañana, 28 de abril de 2019, más de 32 millones de españoles están llamados a votar, en unas elecciones generales en las que se elegirán quienes ocuparán las sillas destinadas en las dos cámaras para, respectivamente, diputados y senadores.

Hoy es día de reflexión y, aunque los candidatos no pueden hacer campaña, nada nos impide a los votantes de a pie que comuniquemos públicamente lo que pensamos de estas elecciones y de las opciones que se nos ofrecen.

No asistí a ningún acto electoral de partido, aunque seguí ambos debates televisados con relativo interés, en especial el que se emitió por la televisión pública. El segundo me resultó no exactamente aburrido, sino desconcertante.  No fue un intercambio de ideas, sino de golpes. No hubo contraste de opiniones, sino descalificaciones sin fundamento serio, ya fuera técnico, económico o sociológico.

Las encuestas preelectorales hablan de una ventaja para el candidato socialista, Pedro Sánchez, presidente de Gobierno al día de hoy, aunque los diputados del Partido Socialista no le darán mayoría suficiente para gobernar en solitario. La coalición Unidas-Podemos ya anunció que apoyará su elección, consciente Pablo Iglesias de que su partido ha perdido posiciones respecto a anteriores elecciones.

En los debates previos y por lo leído de lo anunciado en los mítines, Sánchez en ningún caso pactará con los independentistas, lo que hace problemático, -atendiendo a los avances de resultados de la votación-, que el apoyo de la antes tenida por extrema izquierda valga para consolidarle en el puesto de Presidente que, por lo visto y andado, tanto le gusta.

La posición de Ciudadanos es particularmente curiosa, ya que, por activa y por pasiva, a cada ocasión que se le presentó, Albert Rivera repite que hay que echar a Sánchez del Gobierno y se ha empeñado en trazar un frente de seguridad contra él, al que, asegura, no va a apoyar en ningún caso.

En el renovado Partido Popular, a pesar de los aplausos y vítores que sus adictos conceden a Pablo Casado, no se ve empuje suficiente para consolidarse como primera fuerza de la derecha, puesto que se le disputará, tanto por Ciudadanos como por Vox, en donde un crecido Abascal consigue reunir a miles de descontentos y patriotas de pelo en pecho cada vez que asoma la cabeza.

Muchos creemos todavía que el país lo que necesita es una coalición de gobierno entre PSOE y Ciudadanos, para tranquilizar la situación y poder dedicar los esfuerzos a crear empleo, mejorando el tejido empresarial existente y bajando del pedestal de las elucubraciones y fantasías económicas al que los socialistas, cuando gobiernan empujados por el populismo de izquierdas, parecen muy dados.

En esa tesitura, no se a quién votar. Soy consciente de que mi voto no vale nada, entregado al maremágnum de esos 32 millones restantes, de los que en buena parte ignoro qué razonamiento estarán haciendo. Tengo amigos en todas las facciones políticas que he citado y, por supuesto, los veo como personas sensatas…salvo cuando hablan de política.

Unos pertenecen como militantes a algún partido y, en ese sentido, la emoción de su ideología conceptual y el contagio de sus colegas de facción les impide entender con serenidad qué está pasando. En mi opinión, solo se fijan en aspectos puntuales, casi viscerales, del planteamiento del equipo electoral al que pertenecen.

Si les indico que no se ha hecho el cálculo económico de las propuestas, si les pretendo rebatir que los problemas acuciantes del país exigen medidas y no palabras para la corrección de la tendencia del paro y la generación de expectativas serias para más de un millón de jóvenes parados; si les pido que, en lugar de vagas indicaciones, me precisen la forma de sostener la seguridad social y el estado de bienestar; si les pregunto por cómo se va a modificar el actual desbarajuste en la formación universitaria; si les exijo que me ofrezcan soluciones al descontento de los investigadores de élite y a la falta de definición de sectores preferentes de nuestra economía; si les solicito medidas para el control y estímulo actividades empresariales;  si les objeto sobre el silencio en cuanto a la revisión del estado de las Autonomías, cuyo desequilibrio es, no ya evidente, sino dañino; si me intereso por saber el encaje de la política exterior con la Unión Europea, la OTAN o las medidas previstas para atender a las amenazas de los productores baratos…recibo vagas indicaciones, según los palos, hacia la necesidad de reformar la política fiscal, detener la emigración o levantar muros, volver a aplicar el artículo 155 de la Constitución, aumentar las medidas contra la violencia de género, favorecer los vientres de alquiler, reformar la Constitución, proclamar la República…gobernar las izquierdas…gobernar las derechas…

Si pudiera votar a dos partidos a la vez, apoyaría la opción PSOE-Ciudadanos. Y si se pudiera votar a todos los partidos simultáneamente, les preguntaría  a sus líderes: ¿no sois capaces de llegar entre vosotros, contando con la asesoría pertinente, por supuesto, independiente y libre, a un acuerdo de lo que hay que hacer para mejorar España?


El cuervo (corvus corax) es el  mayor de los paseriformes, incluso de más envergadura que el busardo ratonero. Pocas veces se tiene ocasión de verlo de cerca, pues es muy cauteloso. Este ejemplar, que fotografié en Fuerteventura, se acercaba, sin embargo, a arrebatar la comida que  los mal informados turistas ofrecían a las ardillas listadas.

Se distingue del cuervo desertícola (corvus rufficollis) con dificultad. Los especialistas dicen que hay que fijarse en el pico, comparativamente más fino en esta especie.

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Semana de crispación

15 abril, 2019 By amarias Deja un comentario

Esta Semana Santa de 2019, antevíspera de las elecciones generales del 28 de abril, se presenta con la peculiar escenografía de la confrontación entre los espacios religiosos y los políticos.

Puesto a elucubrar sobre la forzada coincidencia, me pregunto si forma parte de la estrategia urdida por el equipo del presidente de Gobierno Sánchez, para contaminar el debate electoral con las procesiones de la Semana Santa, el vaivén turístico-vacacional de los presuntos votantes y, en suma, combinar en el cóctel de los sentimientos, la devoción de algunos a la rememoración de la Pasión del Cristo Redentor con el desencanto que produce el bajo nivel de nuestra clase política a la hora de encontrar soluciones a los males que nos afligen.

Por el lado del laicismo, hay motivos para encontrarnos inmersos en una sensación de desamparo, compatible con el recogimiento, la invitación a la meditación sobre la levedad de la vida humana y la invitación, bien aprovechada por todas las religiones (y glosada magníficamente por Karen Amstrong), para apuntar a un ser superior como elemento salvífico de nuestras debilidades y respuesta contundente a cualquier interrogante racional. Los candidatos que pretenden nuestro voto están más preocupados en salvar su pellejo frente a los otros adversarios que en decirnos a los que contemplamos sus peleas (con creciente escepticismo) que están pensado en los problemas que nos afectan, proponiendo soluciones factibles y no cantos de sirena y cuentos de la lechera.

Por el lado de la religión (incluida la parte de folklore que es consustancial al gran espectáculo de las procesiones), factor dominante en esta Semana preelectoral,  la Iglesia católica entra en campaña con sus postulados sobre la eutanasia, el derecho a nacer una vez concebido, la familia como elemento rector del buen orden ciudadano, la homosexualidad y otras supuestas desviaciones de la débil naturaleza, contaminado todo ello con la idea de un dios redentor y la necesidad de expiar por los pecados propios y, de paso, de toda la Humanidad.

No soy seguidor de mensajes desde el púlpito, pero no tengo duda de que el camino a la salvación de la fe cristiana pasa por votar las propuestas de los partidos de la derecha, con preferencia a cualquier desvío ideológico por los cerros de la izquierda, si es que aún el lector puede entenderse y entenderme al utilizar estos términos desorientadores.

En fin, la desafortunada desenvoltura con la que los líderes de los partidos políticos en liza electoralista se esfuerzan en desacreditar a trompazos a todos los demás, incluso a los que deberían formar parte de su tendencia ideológica, definiendo diferencias donde debería haber líneas programáticas, a base de descalificaciones personales y trazos gruesos de lenguaje populachero, hace daño a la democracia. Aumenta la crispación, crea más desencuentros.

Debería tener confianza en que los debates televisivos, en los que los candidatos se encuentran cara a casa con sus oponentes ante la audiencia y no frente a sus seguidores en mítines de campaña, servirá para aclarar las cosas.

Como perro viejo de estas y otras circunstancias, no tengo mucha esperanza en que se consiga ese efecto.  No me parece que el populismo de los profesores universitarios que, pertrechados tras sus plazas académicas de por vida, lanzando soflamas y promesas inviables, tenga otro valor que calentar los ánimos. Y menos tengo en que los defensores de bajar los impuestos y confiar la recuperación y el progreso al milagro de la eficiencia de los mercados, consigan poner freno al deterioro avistable de la pérdida de empleo masivo que provocará la generalización de las nuevas tecnologías en países, como el nuestro, que menosprecian la investigación y la enseñanza de calidad.

Entre tanto barullo, los detentadores de los grandes capitales -no me confundo, no son los Ortega, ni los Koplowitz, ni los Botín, …, no tienen nombre conocido y no residen en España-. son como las anguilas y se escapan ágilmente a otros ríos con mejores aguas si se les asusta lo más mínimo.

Tenemos serias dificultades para mantener el estado de bienestar -que es nuestro país alcanzó cotas excelentes, en realidad, impropias de nuestro Producto Interior Bruto- y aquí el debate no puede contentarse entre los partidarios de sostener lo actual y mejorarlo aún más. Hay que definir qué recursos necesitamos a la vista de la evolución de prestatarios y demandantes, y cómo se van a conseguir. A largo plazo. Y ello se relaciona con todo el sistema productivo, no con deseos ni promesas de adalides mitineros.

Se ha de reconocer que el Partido Socialista de Sánchez (lo que queda del viejo PSOE) ha demostrado imaginación para gobernar con ideas de poco calado pero gran efecto mediático, aunque percibo en el fondo una arriesgada propensión a la huída hacia adelante. Los números no salen, porque no se han hecho. No estamos necesitados de titulares, sino de letra pequeña.

He escrito ya muchas veces que a España le vendría bien una coalición de gobierno entre el PSOE y Ciudadanos. La forma en que se está llevando a cabo la campaña por ambos partidos es lamentable. Hay empujones obsesivos desde el socialismo de manual para agrupar a los simpatizantes de Ribera y Arrimadas (como cabezas más visibles) con la derecha retrógada, que son perfecta y erróneamente confirmados por el equipo de Ciudadanos, perdida la esencia del centro, con la insensata, e irreal, promesa de no apoyar un gobierno de Pedro Sánchez, por haberse aliado con los independentistas.

Muchos preferiríamos conocer qué va a hacer el Gobierno que salga de las urnas. No con quién se va a aliar para formar una coalición relativamente estable.  No es eso. Desearíamos saber cuáles son las medidas que son capaces de consensuar, a la vista de las posiciones de los restantes partidos, si, como es seguro, no van a conseguir la mayoría suficiente para gobernar en solitario.


Este ave, fotografiada lamentablemente con escasa definición (no preparé bien los parámetros del equipo de Canon con el que me dedico a captar imágenes de todo tipo de volanderos), es una canastera (glaveola pratincola). Parecida a la perdiz, por tamaño y algún comportamiento, se la distingue sin confusión, al menos en verano, por el pico rojo muy visible y el conspicuo dibujo cefálico, definible como una línea negra que va desde el ojo hasta la garganta.

Esta canastera se encontraba en Fuerteventura, a principios de abril de 2019, cerca de Morro Jable. Estaba ocupada cazando insectos del suelo, y tardó en advertir mi presencia. Cuando miré las fotos, mi decepción fue notable. Las retoqué como pude, sin mucho éxito.

Publicado en: Política, Sin categoría Etiquetado como: Ciudadanos, coalición, elecciones, Partido Popular, partidos, Podemos, política, pregramas, Ribera

Lenguaraces en pugna por el pescante

1 abril, 2019 By amarias Deja un comentario

A un mes vista de las primeras elecciones generales de 2019, los candidatos de las muy diversas facciones políticas se esfuerzan, no en señalar diferencias programáticas, no en perfilar sus propuestas de gobierno y alianzas, sino en ocupar espacios mediáticos.

¿Cómo se consigue el objetivo con máxima probabilidad? Diciendo ocurrencias, “boutades”, tonterías.

Calientes las bocas lenguaraces por la presencia de un público de fieles deseosos de aplaudir las jugadas que pudieran ser susceptibles de gol (aunque sea en propia puerta), los candidatos se lían con la pelota y hacen filigranas y adoptan posturitas con las ideas al hilo de contorsionistas circenses.

No veo el atractivo semántico de anunciar la posición antiabortista, y genuinamente machista, de negar a la mujer el pleno dominio sobre su naturaleza física, difundiendo que en Estados Unidos o en Sabediosdonde matan niños al nacer. (A. Suárez Illana). No, Adolfo,  esperan a que sean estudiantes de secundaria para que algún compañero jugando a Rambo ccon las armas de su padre, se tome la revancha por cualquier tontería que haya encrespado sus ánimos adolescentes sicoticos. (Abascal Conde y Ortega Smith quieren armar a la ciudadanía y favorecer la creación de comités ciudadanos con vocación  justiciera tomada por propia mano; ellos ya llevan siempre consigo una Smith o una Beretta y ay de quién les tosa) .

Me parece magnífico el ejercicio literario de imponer una renta mínima general, ordenar a los Bancos, multinacionales y a los grandes grupos empresariales que trabajen a beneficio cero y perseguir a latigazos a los filántropos poseedores de fortunas que crecen, dicen, gracias al subempleo y a la mano de obra barata del subdesarrollo (cada vez que oigo a Pablo Iglesias, Echenique o Montero y su discurso anticapitalista y animar a que nuevos ricos ex proletarios ocupen las sillas del banquete, se me saltan las lágrimas imaginando quién les habrá dado clase de economía ).

No tengo nada que objetar, salvo -ni más ni menos- que el sentido económico más común a la idea de Pedro Sánchez de blindar las pensiones. Incluso me parecería bien, si pudiéramos pagárnoslo, capitanear a escala mundial la defensa contra el cambio climático. Y es sensato -en pequeños círculos catalanes- pero inconstitucional (al menos, por ahora ) y desleal con la inmensa mayoría de españoles abogar por la independencia de Cataluña si lo demandara un 65% de la levantisca parroquia catalana, que ya sin ganas de jugar con el mechero, como el vidente telegénico Iceta expresó en una entrevista de un periodista extranjero.

En fin, Albert Ribera debe tener el lápiz rojo ya sin mina de tanto trazar con línea gruesa el riachuelo que le separaba del PSOE para convertirlo en el Amazonas de las incongruencias que desorientan al electorado, Macron, Luis Valls y Garicano incluidos.

Pablo Casado no necesita que José María Aznar lance bravuconadas desde su cueva para envalentonar a la derecha más engominada, porque el votante a la búsqueda del arca perdida de la derecha civilizada no le va a mirar a los ojos, sino al bolsón y, desde luego, al bolsín de las propuestas. A Pablo -éste, el que no lleva coleta ni vaqueros rotos con dos móviles asomándole por la trasera- ya no le basta con alardear de que va a crear millones de puestos de trabajo y a sacarnos de la crisis en que nos metió y meterá nuestra incompetencia institucional bifronte para generar riqueza. Ya no funciona el truco de la varita mágica de bajar los impuestos a muy ricos y grandes empresas y sacar la pasta para lograr el milagro español persiguiendo el fraude del pequeño ahorrador, subiendo los irpf de los salarios de la clase media y escrutando las  cuentas del comerciante de cercanías.

——

Esta puerta tan decorada forma parte de la colección de puertas de los aseos del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid. Un magnífico ejemplo de la expresividad que emana de las mentes de quienes están confinados momentáneamente para cumplir con una servidumbre natural en un espacio de propiedad publica.

Es un grafitti plural, un muro de las vergüenzas intelectuales de este país que ha encontrado en la espontaneidad de la chabacanería la manera de redimir su incapacidad para expresarse con algo más complejo que el exabrupto y la descalificación frontal.

 

 

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Militares, empresarios y jueces en política

27 marzo, 2019 By amarias Deja un comentario

La incorporación de varios altos miembros de las Fuerzas Armadas (no en activo) en lugares preferentes en las listas de  partidos que presentan candidatos a las elecciones del 28 de abril de 2019, ha vuelto a levantar la polémica acerca del significado que puede darse a la movilización política de quienes han ocupado hasta muy recientemente puestos relevantes en los Ejércitos.

Las Fuerzas Armadas tienen constitucionalmente la obligación de ser apolíticas, pero este mandato al colectivo no vincula individualmente a sus miembros, a los que -al margen de consideraciones estéticas- nada impide pertenecer a un partido político y apoyar su programa como crean conveniente y les permitan sus organizaciones, en tanto sus expresiones públicas se mantengan en el respeto a la Constitución y las leyes.

Lo que me lleva a dedicar algunas líneas a la cuestión no es el hecho en sí de que cinco ex generales (cuatro en las filas de Vox y uno en las de Podemos, aunque el antiguo JEMAD Julio Rodriguez no figura cómo candidato en estas elecciones) hayan saltado a la palestra de mostrar el trasfondo de armario de sus afinidades ideológicas, sino qué haya podido motivarlos, a ellos y, sobre todo, a sus mentores, para dar ese paso. Estas consideraciones pueden servir (bajándolas al nivel que el lector crea oportuno) para aquellos oficiales y jefes de los Ejércitos cuya incorporación a la política activa ha sido presentada poniendo de manifiesto expreso su vinculación militar.

Y por tiro lateral, se podrían aplicar a empresarios y profesionales de éxito en sus campos y, en esa línea, a jueces y magistrados que abandonan la toga y las puñetas (siquiera sea por la puerta de la excedencia provisional) para pasear su palmito por los escenarios haciendo de palmeros de políticos que se postulan para ser jefes de Gobierno.

Creo que es un error sacrificar la neutralidad pública de la trayectoria personal, asomando el careto en apoyo de una ideología o programa. No es lo mismo que te llamen para formar parte de un gobierno como independiente experto, que confesarse fiel a un Partido, sin que me importe el signo.

En el caso de los empresarios, parecen haber quedado atrás aquellos tiempos tempraneros post aprobación de la Constitución, en los que muy destacados paladines de los negocios privados afirmaban que no les importaba quien gobernase, con tal de que lo hiciese bien.

Y no solo creo que es un error personal el dedicarse a la política cuando se viene de esferas profesionales en donde se debe ser neutral ante las ideologías (por imperativo legal, obligación del organismo de pertenencia o conveniencia para el propio negocio). No veo la ventaja para los partidos que incorporan a militares, jueces y empresarios, en la supuesta esperanza de que les consigan más votos, le den más visibilidad o sirvan de refuerzo a algunas líneas programáticas (p. ej: defensa de la unidad de España, alardear de honestidad y presentar voluntad de perseguir la corrupción, exhibir capacidad de gestión).

La política es una profesión, exige una formación y una disposición personal y apoyo de partido. Los buenos profesionales de otros oficios y beneficios , pueden y deben ser excelentes consejeros y asesores de los políticos. Pero  mejor, desde la sombra. La exposición pública quema sin remedios y se convierte, con alta probabilidad, en un broche desgraciado a una carrera meritoria.

—

Estas palomas coloreadas fueron fotografiadas en Taberna (Almería), en donde existen unos estudios cinematográficos-ahora en tiempos leves- en donde se rodaron grandes éxitos de la filmografía para devotos de western y de las pelis de fondo histórico.

Me imagino que los propietarios de estas aves las pintan para distinguirlas y para evitar que un cazador las mate creyéndolas salvajes. Son palomas de raza y de competición. Estas se habían arremolinado en torno a un señuelo depositado en el suelo. Varios lugareños observaban su comportamiento, aunque no fui capaz de entender lo que les extasiaba.

 

Publicado en: Actualidad, Defensa, Política Etiquetado como: elecciones, jueces, Militares, política, políticos

Estrategias de minorías

25 marzo, 2019 By amarias Deja un comentario

Quizá una de las más espinosas cuestiones que deben resolverse tanto en la cotidianidad particular como en la gestión pública para evitar injusticias, tensiones y conflictos es la integración de las minorías.

La teoría democrática dice que las minorías tienen derechos y deben disponer de opciones de expresión y para defensa de sus intereses. Con variada semántica y cuidados matices, se indica en las Constituciones y en algunas leyes que regulan o pretenden regular los aspectos principales de nuestra convivencia, que se apoya el derecho de las minorías frente a las posibles intenciones avasalladoras de las inmensas mayorías.

La Constitución española vigente promulga que todos los españoles somos iguales ante la Ley y defiende, en consonancia con el principio, entre otras expresiones, el libre ejercicio de las opciones religiosas, de la expresión de las propias ideas o de la organización democrática de las asociaciones y corporaciones colegiales.

La teoría es mucho más atractiva que la práctica, y el tribunal Constitucional y las jurisdicciones específicas han tenido y tienen mucho trabajo en discernir responsabilidades cuando las minorías pretenden que sus derechos han sido avasallados.

Porque la casuística demuestra que en la vida económica y empresarial, en la política, en las relaciones profesionales, y hasta en las comunidades de vecinos -por citar solo al azar algunas de las muchas situaciones en las que concurren opiniones mayoritarias con discrepantes- falta con frecuencia la voluntad, está ausente el procedimiento, se adultera la mecánica, y, por supuesto, fallan los resultados, en el apoyo a las minorías. Muchas veces, a estas opciones minoritarias, el derecho que les queda es el del pataleo.

Vivimos, en consecuencia, época de manifestaciones callejeras, en las que, aprovechando el efecto multiplicador de la presencia en las calles, las minorías actúan sobre la vida ciudadana, bloqueando accesos, ocupando sitios, proyectando en los medios informativos, con pancartas, eslóganes, declaraciones y gritos, peticiones y reivindicaciones que no tendrían, de otra forma, atención alguna.

Pero vivimos también otro fenómeno. La gran disgregación en las opiniones, -surgida del exceso de crítica, la vacuidad de muchos análisis y la perversidad de algunos argumentos contrarios-, el excesivo alimento a la curiosidad morbosa, por la que cualquier vocinglero con gesticulaciones dramáticas obtiene atención y seguidores, la contaminación deshonesta con que se pretende desacreditar al otro, la desfachatez con la que se esgrimen, en defensa de los intereses propios o de grupo, supuestas verdades, ha permitido el crecimiento de las minorías, resultado de la incredulidad, la desinformación, el hastío y la polarización del discurso político hacia detalles, perdiendo la visión de conjunto.

No percibo soluciones a corto plazo para contener la disolución en reinos de taifas el deseo teórico, legítimo, de una opción dominante, mayoritaria, que se ha vuelto en ocasiones imposible. Grave es la cuestión cuando en cuestiones muy técnicas o que deberían ser dominio de especialistas, la mayoría haya sido conducida hacia el error, dejando confinada la minoría ilustrada al infierno del desprecio o escarnio general, que asiste sin acción al desastre colectivo.

Grave es también la cuestión en el terreno de la política. La consciencia de los partidos (no solo en España) de que los partidos tradicionales han perdido la capacidad de captar el apoyo de las mayorías, ha favorecido el crecimiento de opciones que ponen el foco puntual en promesas, críticas o apologías que pretenden captar la atención de los votantes desorientados o decepcionados.

Así que las opciones básicas de gobierno -que, de forma simplificada, no debieran ser otras que dos: la tensión razonable desde el capital o desde el trabajo- han perdido su identidad, enmarañadas en una polémica estéril que incluye banderas, precipicios ideológicos sin fundamento, franjas rojas de patio de colegio, enfrentamientos personales que aconsejarían un pase por el sicólogo y, en fin, descalificaciones agrias, no a los programas (que no existen o son inviables) a las personalidades del contrario.

Me parece, por tanto, que la estrategia de las minorías, que es tratar de centrar la discusión de lo que conviene hacer desde el Gobierno, en meros aspectos puntuales, se ha impuesto sobre lo que debería ser la estrategia de quienes quieren optar a una mayoría suficiente para gobernar. Disgregadas como un rebaño ante un pistoletazo, sin capacidad para organizarse en argumentos que puedan alcanzar el beneplácito general, las mayorías carecen de opción y los votantes, ante el espacio de acción imposible de tantas líneas rojas (un dominio de soluciones inviable, en visión matemática), han de confiar en que se cree un espacio postelectoral ex novo, imprevisible hoy.

Tiempo de grave riesgo para sensatos, en los que la verbosidad y la capacidad de convicción de que saben hacer uso los mercachifles, atraen a sus placebos a miríadas de desorientados, ingenuos y papanatas, .

—

La perdiz roja (alectoris rufa) está extendida por todo el territorio español, salvo concretas zonas de Asturias y los Pirineos, en donde resulta raro encontrarla, por haberse extinguido. Es gregaria, asustadiza y corre rápidamente a esconderse en los bordes de los pastizales y cultivos de secano en los que se alimenta.

El ave que fotografié formaba parte de un grupo de su especie, entretenida comiendo semillas en un campo de la Tramontana mallorquina. Aunque las diferentes especies de perdiz no parece que compartan hábitats, la perdiz roja (o común) se distingue, por ejemplo,, de la griega (alectoris greca) por su gorguera ancha, con listas pectorales negras. La perdiz griega, de similar comportamiento, tiene el babero blanco, perfilado con un borde negro en el centro del pecho

 

 

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: elecciones, minorías, partidos, programas

Reflexionando sobre la democracia

24 marzo, 2019 By amarias 1 comentario

La expresión ser o no demócrata se ha convertido en un arma arrojadiza, por la que descalificar a un contrario o afirmar la calidad del propio pensamiento. Todos queremos aparecer como liberales y tolerantes, en un juicio para el que no admitimos contradicción.

Opino, sin embargo, que tenemos adulterado el concepto o, por lo menos, el significado, de lo que debe ser la democracia. Porque la clave de ser demócrata, para un dirigente político, residiría en su capacidad para captar y defender el interés más general. Y como nos encontramos en un país terriblemente dividido, en el que hemos perdido la capacidad para encontrar puntos de coincidencia en lo sustancial, me temo que en demasiados aspectos no es posible detectar cómo y cuándo un responsable de la gestión pública está actuando democráticamente, es decir, en conexión con el mandato de la mayoría.

Hay un ejemplo espeluznante de cómo en un sector de la propia sociedad española se han adulterado los objetivos de democracia, justicia y libertad. Pienso, en efecto, en ese conjunto de ciudadanos, fundamentalmente residentes en Cataluña, que han llegado al convencimiento de que la democracia es dar cumplimiento a lo que ellos desean para su propio y exclusivo beneficio, hacer justicia es adulterar las leyes para conseguir que se exonere de culpa y responsabilidad a quienes les apetezca, sustrayéndolos a cualquier otra autoridad jurídica y, en fin, que la única libertad tolerable y digna de aprecio debe garantizar el sometimiento a la propia voluntad, despreciando de manera frontal los criterios y raciocinios con los que no estén de acuerdo.

Pero no me detengo ahí. Hoy, cualquiera de los líderes políticos españoles tiene muy difícil garantizar que actuará democráticamente, porque la voluntad del pueblo español está excepcionalmente dividida en los asuntos sustanciales. Al no existir expresión mayoritaria, no puede decirse que el pueblo tenga una opinión que canalizar a través de sus representantes.

En consecuencia, los elegidos en las urnas no representan más que facciones minoritarias, tienen visiones parciales de la sociedad y, por grande y honesta que pudiera ser su voluntad de actuar democráticamente, solo podrán hacerlo de manera intuitiva y, además, adulterando el mandato específico que le hubiera hecho sus votantes, de acuerdo con un programa que no consiguió alcanzar el apoyo mayoritario.

Me parece muy grave que no tengamos opciones de acuerdo mayoritario por no decir unánime, en asuntos tan serios como el modelo definitivo de Estado, las acciones imprescindibles para impulsar de verdad el desarrollo económico, la revisión de la gestión de la educación (básica, profesional o universitaria), la recentralización del desbarajuste autonómico,  la garantía de la igualdad en la sanidad y, en general, en el modelo asistencial, la homogeneidad en las tasas e impuestos independientemente de la ubicación del obligado fiscal, definir una política de Defensa y Estrategia propias y coherentes, atender a la imprescindible reducción de la terrible y dispar complejidad de las legislaciones y reglamentos según regiones (en cuestiones ambientales, sociales, sancionadoras), procurar el aprovechamiento pleno de los recursos naturales, precisar un modelo energético meditado, sostenible económicamente y técnicamente realizable, definir el óptimo aprovechamiento agrario en relación con la naturaleza de los terrenos, las disponibilidades hídricas y la valoración de los mercados, cuantificar de una vez el modelo hidrológico, incorporando los riesgos de sequía e inundaciones y el uso eficiente del recurso agua,…

En este desordenado panorama, se entiende como natural la aberración que los políticos busquen solo el mantenimiento de sus puestos, en general, falsamente representativos, atentos solo a alinearse con los cabezas de fila de los partidos, cuyo lenguaje es mitinero y con intenciones de alcanzar proyección mediática, pero vacíos de contenido eficaz para captar el apoyo de la inmensa mayoría. Es cierto que «fuera de la política hace mucho frío», expresión que recoge el temor de los que arriesgan ser eliminados de las listas en las diferentes circunscripciones.

Sorprende también que se pretenda captar el voto incorporando a personas que carecen de anterior proyección social o política, de las que se desconoce cuál es su visión de lo que llevarán al Parlamento o al Senado si resultasen elegidas. ¿Ex militares en la política? ¿Jueces en excedencia incrustados en las listas? ¿Astronautas? ¿Actores? ¿Empresarios con cierto éxito en su sector? ¿Futbolistas, entrenadores de disciplinas deportivas? ¿Combinaciones imaginativas de ciudadanos tendentes a demostrar, no sus capacidades personales, sino la diversidad de sus orígenes, situaciones físicas o familiares?

Para recuperar la democracia, habrá que replantearse a quienes representan los diferentes partidos en estos momentos en liza política, y por qué han llegado a esa situación. No es casual, supongo, que todos los cabezas de partido, en encuestas de opinión entre posibles votantes, no alcancen siquiera el aprobado. El país está inmerso en la mediocridad, se presenta como apático pero dispuesto a movilizar su crispación con cualquier motivo, y, sobre todo, se encuentra falto de ideas, que es tanto como decir, a riesgo de sufrir una opa hostil de su esperanza.


El cormorán es ave de gran voracidad, combinada con una excelente capacidad piscatoria. Es un espectáculo verle sumergirse en las aguas tranquilas o agitadas y, luego de unos minutos de inmersión, aparecer en superficie con un pez en el pico. Parecería imposible que pudiera engullirlo.

Solo que, después de varios movimientos precisos, destinados a darle vueltas para encontrar la posición precisa, asistiremos al momento en que, ya sea el pez grande o pequeño, es deglutido entero, tal vez aún agitándose, vivo.

 

 

Publicado en: Actualidad, Economía, Política Etiquetado como: cormorán, democracia, elecciones, gobierno, partidos

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