Al socaire

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¿Más España o menos crispación?

30 septiembre, 2019 By amarias Deja un comentario

El desmembramiento de Unidas Podemos se va consumando, como una de las posibles formas de consunción de un partido político que, con seguridad, son estudiadas en las Facultades de Ciencias Políticas. A saber, por la voladura descontrolada de sus propios fundadores. El experimento ha durado algunos meses, ha servido para rellenar mucha tinta y movilizar intereses de todo tipo en torno al proyecto y ahora, mientras los fuegos fatuos se apagan, ha surgido, como un ave Fénix, de las cenizas y derrumbes, un nuevo partido: Más España.

Debo reconocer que el movimiento popular -demasiado rápidamente convertido en populachero- de Podemos, me atrajo inicialmente. Por su frescura, por la calidad oratoria de sus cabezas más visibles, y porque parecían dispuestos a mover el sueño de las izquierdas patrias, incluido el despertar de su sopor al viejuno partido obrero marxista que se había trasmutado en PSOE y que andaba a la búsqueda de un líder.

Iñigo Errejón, coautor de aquel invento académico que fue Podemos, junto a Monedero, Echenique e Iglesias, es ahora el artífice intelectual de un giro hacia la sensatez de esa facción de la izquierda, segregando sus muebles de lo que el presidente en funciones (por poco tiempo) Pedro Sánchez llama ahora, después del frustrado intento de que lo apoyaran por la cara, «extrema izquierda».

Me parece un error que Errejón y sus seguidores, disidentes con la posición estratégica de Iglesias (Pablo)-Montero (Irene),acompañados por un silente y empequeñecido Garzón (Alberto) y dirigidos por el brillante petulante Echenique (Pablo), hayan elegido como nombre a su invento el de Más España. Pero yo no soy ni político ni estratega. Solo que me suena muy, pero que muy raro, en un momento en que la unidad de España está amenazada por revisionistas y secesionistas, el partido haga apelación a que necesitamos «más» de esa España.

Lo que necesitamos, seguro, es menos crispación, más trabajo, mejores ideas y, sobre todo, más voluntad de entendimiento a todos los niveles. En especial, claro, entre los políticos. He visto publicada  en la prensa la fotografía de los actuales representantes de los partidos principales (a nivel de Estado) y me sugiere, junto a lo que sabemos de ellos, que todos coinciden en algunos cosas: son varones, jóvenes (aunque ya no inmaduros), engreídos, bien parecidos, petulantes, verborreicos, vacuos, vociferantes, más dados a hablar que a escuchar, ignorantes del mundo empresarial y del mercado, listos y también listillos.

Por favor, Iñigo Errejón, ya que pretende Vd. traer sensatez a este guirigay de machos alfa (así se dicen y así actúan), y puesto que ha de saber, desde su indudable perspicacia política que no va a ser presidente de gobierno, pónga a su equipo a trabajar en la confección de un buen programa. Y, como seguro que se habrá leído la propuesta última de Sánchez a su antiguo jefe Iglesias, y que, en mi opinión, tiene mucho de aceptable, trate de mejorarla y completarla.

Han abierto Vds. un portalón para que la derecha retorne al Gobierno de España y les servirá para que, desde una sensata oposición, aspiren dentro de cuatro años a desbancar a Pablo Casado de la presidencia del Gobierno.


Este mirlo de agua acaba de sacar del río en que habita como señor de sus aguas, un plecóptero.

 

 

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: Errejón, Iglesias, Más España, nuevas elecciones, oposición, Partido Popular, Pedro Sánchez

Viaje al Centro

19 septiembre, 2019 By amarias Deja un comentario

Los partidos con representación parlamentaria han querido volver al principio, aunque con las plumas muy desgastadas, particularmente, después de un verano fatigante. El candidato a la presidencia de gobierno, el socialista Pedro Sánchez, no consiguió cerrar con sus «socios preferentes» -la polícroma coalición Unid@s Podemos, las cláusulas de un acuerdo que le permitiera pasar de gobernar en funciones a funcionar con garantía de estabilidad.

La resistencia férrea a mantener el no a la investidura del «bloque de las derechas» (PP, Cs y Vox), insuficiente por sí mismo a conformar alternativa, quedó, en ese contexto de desencuentro entre las llamadas «izquierdas», como una posición testimonial -en este envite-.  Por otra parte, el sospechoso apoyo -un término medio entre abstención y concordia- al empecinado Sánchez por parte del grupo que lidera desde la cárcel Oriol Junqueras, una especie de abrazo del oso a la espera de la Sentencia por el Procès, quedó, junto al comprometido sin fisuras por parte del simpático charlatán Revilla, convertido en un portavoz externo del candidato, se suman a la tragicocómica parafernalia que se generó en la toma de posiciones tras los resultados electorales.

Se puede (y debe) analizar las razones del fracaso de los partidos de la izquierda parlamentaria en ponerse de acuerdo en una magnífica oportunidad para consolidar la imagen de formaciones maduras y democráticamente comprometidas, a pesar de la discrepancia ideológica de intensidad. No ha sido así, y quedó puesto de manifiesto, con absoluta claridad, que existe una tensión irresoluble entre el PSOE y lo que quede de la izquierda irredenta, contaminada por un atroz populismo revolucionario.

Tal como lo veo, la oportunidad de gobierno se ha desplazado ahora, y se consolidará con el resultado de las elecciones que han sido convocadas para el 10 de noviembre de 2019, hacia la derecha. El responsable de esta deriva es, en mi opinión, Albert Rivera, que se ha autoproclamado líder de la oposición y que ha desdibujado, hasta convertirlo en una sombra de lo que era, el programa con toques socialdemócratas que había conseguido ilusionar, no ya a sus votantes, sino a algunos de los militantes más cualificados que, cuando advirtieron lo que su capitán traía entre manos, luchando a brazo partido con Pablo Casado y negándole el pan y el agua a Pedro Sánchez, se salieron dando gritos de «¡Fuego, fuego!» por las ventanas de la agrupación naranja.

Como observador desde la distancia que proporciona la neutralidad y la independencia de cualquier partido, aunque comprometido con el deseo de que nuestro país tenga las mejores opciones, debo reconocer que la persona que ha tenido un comportamiento, en todo este proceso, de mayor coherencia y transmitiendo las mejores sensaciones de hombre de Estado, ha sido Pedro Sánchez. Cuando, ya introducido en el inicio de la nueva campaña electoral, en respuesta al portavoz de ERC, Gabriel Rufián, sobre lo que iba a hacer al respecto de Cataluña, afirmó que aplicaría la Constitución, con todas las consecuencias, vi claro que dejaba sus opciones en manos de las fuerzas de la derecha y, en particular, en conseguir apoyos desde Ciudadanos.

Ya que Sánchez no va a tener la mayoría suficiente para ser investido en solitario, sin otros apoyos, y las negociaciones con Unid@s Podemos han dejado tierra quemada entre los propios negociadores y, lo que es más duro, entre los votantes de ambas agrupaciones, lo que intuyo mucho más probable es que tengamos un gobierno a partir de febrero de 2020 con aquel de los dos capitanes de los partidos PP o Cs que se alce con el mayor número de diputados.


Los papamoscas cerrojillo (ficedula hypoleuca), en tránsito migratorio hacia las zonas del Africa trasahariana, han tomado en Madrid algunas plazas. Entre ellas, se pueden detectar algunos ejemplares, en el magnífico Parque Quinta de los Olivos, donde se alimentan de los insectos que pululan en torno a los almendros y olivos del parque, desplazándose de un árbol a otro con un vuelto característico, que parece indicar «aquí estoy y, pero no me cogerás».

 

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: acuerdo postelectoral, Ciudadanos, elecciones, Partido Popular, Pedro Sánchez, política, programa, PSOE, sociedad

Semana decisiva

9 septiembre, 2019 By amarias Deja un comentario

 

La semana que empezó el 9 de septiembre de 2019 ha sido calificada como «decisiva» por quienes atienden al negocio de llegar a un consenso sobre el coste y la manera que supondría el apoyo de Unidas Podemos al Partido Socialista Obrero Español para que nos gobierne durante algún tiempo. Periodistas, dadores de opinión y los propios negociadores coinciden en la apreciación. La semana será decisiva.

Decisiva, ¿por qué y para quién? Desengañados la mayoría de los electores respecto a la capacidad de nuestros representantes políticos para entenderse, no la consideraríamos como tal quienes hemos visto que, prácticamente todos aquellos que dicen mirar por los intereses generales (y deberían hacerlo, por mandato constitucional), atienden más a sus intereses particulares, el reparto de puestos y el tamaño de los gorros con los que ocultarán o ensalzarán sus ambiciones y desconocimientos.

Se ha polarizado la cuestión mediática en las conversaciones atormentadas de los dos partidos que dicen estar a la izquierda del espectro político, para lograr que la plataforma heterogénea de Unidas Podemos apoye al candidato Pedro Sánchez. Los líderes oficiales de ambas agrupaciones han dejado en sus segundas fuerzas la espinosa tarea de negociar lo infumable, entregando, respectivamente,  a la voluntariosa Adriana Lastra (magnífico acervo dialéctico y porte oratorio el de la asturiana) y al correoso e imprevisible Pablo Echenique (siempre doctoral, a ratos cansino), el peso de aguantar el fracaso.

Coincido en apreciar que, dadas las magníficas expresiones de disenso con que nos han obsequiado desde que fue conocido el resultado de las últimas elecciones generales, lo mejor es que desistan de limar sus diferencias. Sus supuestos ideológicos son incompatibles y solo nos garantizarían un período de dramática inestabilidad, tanto si fueran socios en un ya reconocido como inviable gobierno de coalición, como si se mostraran aptos para pactar varios puntos programáticos y, con ese papel prendido con alfileres en la solapa, se decidieran a avanzar para evitar unas nuevas elecciones.

Los apoyos incondicionales, «gratuitos», en la terminología esperpéntica que se ha introducido en nuestro vocabulario post electoral, que prestarán al postulante Sánchez las facciones independentistas no deben tranquilizar en absoluto, ni al candidato ni, por supuesto, a los expectantes ciudadanos de a pie, suficientemente ilustrados para saber que cuando se publique la sentencia del Procés, prepararán el escenario para armarla. Y como para armarla, según docta opinión, solo basta un 3% de revoltosos, el tumulto está garantizado tan pronto como el honorable juez Marchena dé a conocer su resolución, que -por más dibujos que se intenten-, tiene que ser condenatoria.

Lamentable ha sido también el comportamiento de los partidos que se alinean con la derecha ideológica, en una pugna incalificable por alzarse con el pendón de líder de la oposición. El suicidio de Ciudadanos, guiado por un ciclotímico Albert Rivera, conduciendo al otrora interesante vocacional partido charnela, cual nuevo Aguirre -sin la cólera de Dios-, por el Amazonas de la derecha del todo me vale, es digno de figurar en los Anales de la política trapacera. Los intentos de recuperación del norte perdido por parte de Pablo Casado, molestado a su flanco más vulnerable por los dípteros de buen decir que conforman el equipo de Santiago Abascal, tampoco merecen el aplauso de quienes desean/deseamos que se nos gobierne, no ya en paz, sino con buenas y contrastadas ideas.

Estamos asistiendo, con la boca abierta de estupor, a la decadencia del saber político. Ha muerto, por consunción, el proyecto socialdemócrata -que, no se equivoquen los amigos de la cúpula del PSOE, ya no representan-. La incorporación tardía del matiz ambientalista no convence más que a crédulos de que lo que es bueno o interesante no cuesta dinero. El proyecto federalista necesita mucho más que buenas palabras. La recuperación económica no se desarrolla con un lápiz sobre una servilleta de papel.

Sí, la semana será decisiva. Pero no por lo que se decida en los despachitos del Congreso de Diputados. Alemania no encuentra su fórmula de reactivación del motor industrial. China le planta cara a la bravuconada de Estados Unidos con una patada en la espinilla. Irán se revela contra cualquier control occidental y Egipto (y Túnez) se sumen en la pobreza y el desorden, mientras Arabia y los Emiratos siguen amontonando dineros del petróleo y negocios derivados (y no tanto), como el tío Gilito del cuento.

Además, qué caramba: el Real Oviedo no encuentra su forma como equipo de Segunda y parece destinado a las catacumbas del descenso a Segunda B. La vuelta ciclista pasó por mi pueblo y yo estaba en Madrid, pendiente de la enésima revisión médica.

Esta semana decisiva, me iban a entregar los mil ejemplares de mi libro de poemas, Sonetos desde el Hospital, para que empezara mi ronda de recitales desde los que pediré urbi et orbe que me compren ejemplares a diez euros, para que pueda destinar toda la recaudación, una vez cubierto el coste de la edición, a la Asociación Española Contra el Cáncer (de Asturias). Pues acabo de hablar con la imprenta y parece que se retrasa la entrega por «problemas de encuadernación».

Así que era eso.


La agachadiza común (gallinago gallinago), con su característico pico largo, tiene una pauta de alimentación característica, pues, cuando realiza el calado en el barro con él, para buscar el alimento, lo mueve de un lado para otro con delicadeza, ya que el extremo es muy sensible y, con él sumergido, puede succionar los invertebrados que detecta.

La agachadiza chica (lymnocrytes minimus) es, desde luego, más pequeña, y de pico más corto. Ambas son aves bastante reservadas, pero aún lo es más la agachadiza chica, que es capaz de mantenerse agazapada procurando que su mimetismo la libre de ser vista, hasta que casi se encuentra bajo el pie del caminante sobre los bordes de la marisma o los pantanos de la tundra-

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Cambiar los muebles del despacho

31 agosto, 2019 By amarias Deja un comentario

He tenido a lo largo de mi vida profesional, que discurrió tanto por andaduras públicas como privadas, más de dos docenas de despachos.

Salvo en aquellos casos en que abrí oficinas y tuve que acotar por primera vez espacios y adquirir todo el mobiliario, prescindí de hacer reformas y de hacer adquisiciones. Me senté allí donde se habían sentado mis antecesores, seguí utilizando la misma mesa y armarios que ellos, y si me pareció que el despacho era demasiado grande en relación con el que correspondía a mis más directos subordinados, no tuve el menor problema en reducirlo para beneficiar a otros.

No pretendo presumir de austeridad, pues no viene a cuento. Pero quiero resaltar que no parece que la idea de mantener lo que hicieron los anteriores, y auparse en ello para mejorarlo, sea el método que se utiliza por los nuevos encargados cuando vienen a sustituir a otros.

Cambiar el espacio asignado para realizar la gestión, cambiar la pintura, ordenar la compra de nuevo mobiliario y hasta ensanchar, incorporando metros cuadrados, el marco en el que uno asentará sus reales, parece norma general.

Vale. Cada uno ha de sentirse libre para recargar con algunos miles de euros y dólares los gastos imputables a su gestión, si se siente capaz de superar ese extracoste con creces, gracias a la ventaja teórica de encontrar ideas felices en una habitación más amplia.

Lo que ya no puedo entender es la obsesión de todo político encaramado en novedad al puesto de la gestión pública, por poner su huella digital enmendando lo que hizo el anterior, especialmente, si es de signo ideológico contrario. La cantidad de parques tecnológicos abandonados, edificios que han quedado sin uso a pesar de las costosas reformas y todas las esplendorosas promesas de ventajas mágicas explotadas como globos de feria, los monumentos a la fantasía y vanaglorias propias, etc. que jalonan el territorio español (y, por lo que tengo visto, también el de predios extranjeros) es casi tan innumerable como las arenas del mar.

Por eso, cuando leo que los nuevos alcaldes, como lo han hecho, desde luego, sus antecesores, siguiendo un aberrante comportamiento consuetudinario, censuran de cabo a rabo los planes anteriores, prometen a boca llena nuevas actuaciones que suponen, bien poner picas en Flandes como recuperar añejos planes sin chicha, incorporándose a una noria de despropósitos sin fin, me pregunto qué otra cosa les guía, salvo el instinto vanidoso de intentar resistir a la maquinaria implacable del olvido, dejando una placa en algún sitio en la que figuren como promotores de cualquier chisme urbano.

Pocos lo conseguirán, porque faltarán recursos, fracasarán los propósitos al toparse con los dientes acerados del paso del tiempo y los problemas perentorios, se confundirán los medios con los fines. Dejarán la huella descarnada del esqueleto de un edificio interminado o inútil, de una estatua sin gracia, de una fuente sin agua.

Perderemos tiempo y dineros de todos.

Si pensamos en cientos o miles de responsables de empresas públicas, de encargados de ministerios, de todos cuantos, desde su puesto de gestión o control de lo que afecta al erario general, que están actuando, no ya reformando sus despachos, sino dejando tierra quemada a sus sucesores, llevándose conocimientos y contactos preciosos, cuando no dineros efectivos, y dejando tareas a medias que nadie continuará, puede que tengamos algo de luz acerca del gran despilfarro que supone ignorar lo que debería ser acervo colectivo y patrimonio de todos.

Qué pena que no sepamos o no queramos construir sobre lo que hacen los demás, que nos cueste tanto reconocer méritos al contrario, que fallemos en la clave de crecer, aumentando lo que sabemos con el conocimiento de los predecesores. Tenemos un pueblo creativo, pero terriblemente indisciplinado, terco, individualista y necio.

Cada uno, a su nivel, se complace en cambiar los muebles del despacho, tirando los que había, porque no nos gustan los colores, el diseño o el contraste de la alfombra con el tapizado de las sillas de querencia.


Una de las aves más simpáticas y cercanas de nuestro paisaje, tanto rústico como urbano, moviéndose siempre con agilidad de equilibrista entre los árboles, es el herrerillo común (cyanistes caeruleus). Inconfundible con su caperuza de azul celeste, es un acróbata que gusta de una alimentación variada, pues liba el néctar de los amentos de los sauces y de las flores de los frutales, golpeando incluso los tallos de los carrizos para abrir aquellos que contienen larvas e insectos.

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Cerrado por disensiones

28 agosto, 2019 By amarias 5 comentarios

Este agosto está vencido, y al levantarle el velo con el que solucionamos por unos días nuestra necesidad sicológica de poner distancia con las preocupaciones que forman parte de la necesidad de vivir, quedan al descubierto los problemas que habíamos dejado sin resolver. La mayoría han crecido, incluso.

Fue imposible, además, poner distancia con lo que sucedía alrededor de nuestra vacancia y, superando la barrera intencional de abstraerse por unas fechas, se infiltraron noticias poco alentadoras. Es el vaticinio de que septiembre, como siempre, vendrá duro y que éste, en especial, obligará a dedicarle en su travesía los mejores esfuerzos.

No tenemos resuelto en absoluto la cuestión del deterioro climático, y las evidencias se acumulan: perdemos biodiversidad a manos llenas, los incendios de la Amazonía y en nuestro propio territorio nos dejan sin paisaje, la precariedad de los empleos de verano -con un turismo en decadencia- muestra su verdadero rostro, la economía mundial se tambalea, el egocentrismo de la política de los dirigentes estadounidenses cobra matices incluso bélicos, la pobreza de las colonias exprimidas de África golpea con furor a las puertas del mare Nostrum.

Encaja en este panorama de incógnitas con mal aspecto el que el primer ministro británico, Boris Johnson, capitán de la disidencia europeísta, haya pedido formalmente a la Reina Isabel II la suspensión temporal del Parlamento. durante más de un mes, en un período que terminaría el 14 de octubre. Se interpreta como una añagaza -es decir, una idea brillante en su beneficio-, para no tener que admitir un Brexit duro, al cumplirse el plazo concedido por la Unión Europea para llegar a un acuerdo de salida.

En España, el mes de agosto ha venido a prolongar la incertidumbre política. Seguimos con un gobierno en funciones -con grandilocuentes mensajes políticos, pero sin acción- y todo parece desembocar en unas nuevas elecciones. No serán la solución, desde luego -ningún partido conseguirá la mayoría suficiente para gobernar en solitario-, aunque nuestra clase política estará entretenida y nos mantendrá con el placebo de las magníficas ideas de ejecución imposible.

La Humanidad no tiene remedio, y no seremos los españoles (ni los europeos) los que parecemos dispuestos a administrarnos la panacea. Enzarzados en la inoperancia, las ambiciones personales, el menosprecio a la solidaridad y faltos de ideas brillantes, los europeos asistimos con la boca abierta del papamoscas a la destrucción del modelo de bienestar.

Estamos en el imperio de la disensión, que cierra la capacidad de adoptar soluciones, mientras nos empecinamos en dilucidar quién tiene más razón. Podemos pensar que el culpable es Trump (la visión autárquica de Estados Unidos), la globalización demasiado acelerada (bien aprovechada por Xi Jin Ping) o el incontenible impulso pirogénico de las generaciones pasadas. Por ejemplo.

No lo veo así. El avance descomunal de las tecnologías, con un mercado en crecimiento hiperexponencial, ha puesto el chupete al alcance de todos y, mientras nos deleitamos mamando de un efímero néctar que no podemos pagar, el nivel de destrucción sube por momentos.

Se que no son pensamientos gratos para empezar el nuevo curso. Espero que con la vuelta a la actividad, después de las vacaciones, el entretenimiento de la ocupación inmediata me haga olvidar la nube densa de tormenta tenebrosa que se cierne sobre nosotros. Necesitaríamos un arbitraje, pero para ser árbitro habría que estar fuera del problema, y todos somos parte de él.


El somormujo lavanco, cuando tiene crías, suele ofrecer a alguna de ellas (particularmente, las más débiles), el cobijo de su lomo para trasportarlas por el agua, mientras busca alimento o se traslada a un sitio mejor.

La fotografía está tomada a gran distancia, pero se distingue al ave adulta y a tres juveniles, uno de ellos, aupado sobre la espalda de su progenitor.

 

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Mitos, realidades y creencias

5 agosto, 2019 By amarias 2 comentarios

No resulta sencillo distinguir entre mitos, realidades y creencias. Elucubrar sobre una posible diferenciación es materia de análisis obligada para filósofos, ya sean laureados, aprendices o simples aficionados.

Debería  interesarnos a todos, establecer una escala personal entre lo que hemos comprobado o podido demostrar por nuestros medios, aquello que aceptamos en reconocimiento a la autoridad ajena, o cuanto situamos en los baúles de la superchería, la ficción o la propia conveniencia.

Es ley de nuestra naturaleza convivir con esa triada. Mantener creencias compartidas nos hace sentir el pulso social, unirnos al clan o a la tribu. Cuestionar ante terceros si las verdades admitidas por la mayoría  son solo mitos o falsas percepciones puede situarnos en riesgo de ser considerados infieles al grupo.

La historia de los pueblos, está soportada por héroes, víctimas, brujas y visionarios, construidos con base en mitos, creencias y percepción de realidades. Muchos más lo intentaron. Algunos resultaron ensalzados a la gloria sin haber ganado una batalla ni inventado el menor artilugio. Otros fueron llevados a la hoguera, por su destiempo, antes de que se comprobara que lo que habían postulado era verdadero, útil o  necesario.

Nada cambió desde tiempo inmemorial, como el arcipreste de Hita puso de manifiesto: queremos paz, buena comida y alguien que nos haga fiel compañía. Pero algunos se empeñan en conducirnos a Tierras más fértiles, alegando haber recibido designios peculiares. Aquí, ahora, los profetas se llaman Pedro, Pablo (tenemos dos), Albert y Santiago, entre otras figuras menores.

No se ponen de acuerdo en el camino revelado  unos señalan la luna, otros su dedo o el ojo del contrario y todos, al parecer, engordan sus bolsillos o los de quienes les son más fieles.

Tienen agosto para elegir la vía más favorable. No para llegar a Arcadia, sino para sacarnos del atolladero en el que nos han metido con sus tejemanejes.

—

Un herrerillo capuchino (parus cristatus), cogido al trasluz, atrapa al vuelo un insecto.

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Las estrategias peligrosas

29 julio, 2019 By amarias 3 comentarios

¿Y si todo ha sido un juego de estrategia? No un juego de los que suman cero, o de esos en que todos ganan, sino un juego perverso en el que todos pierden y, en especial, pierden más los que más ponen. Me refiero, claro debía estar, al período de alta intensidad mediática que hemos padecido en España. a la espera de que sus Señorías se pongan de acuerdo sobre el próximo presidente de gobierno para el país.

Habiendo sido testigos en la distancia (o sea, haciendo seguimiento ocasional del suceso gracias al tubo catódico o a los transistores) de la representación del debate de investidura fallida del candidato Pedro Sánchez, puede ser el momento, mientras se prepara el segundo acto de la representación política, de comentar en los vestíbulos, mientras tomamos una cerveza, la valoración que nos merecen el guión de los autores y la actuación de los actores (y actrices, por supuesto) de este sicodrama con tintes cómicos en el que tenemos la opción, como espectadores, no de votar al final si nos ha gustado, sino al principio de la obra, si nos va a gustar.

He leído en el periódico al que se atribuye la representación oficial del Partido socialdemócrata (El País, 28 de julio de 2019) que los Sres. Pablo Iglesias e Iván Redondo son los principales autores del libreto a cuya representación hemos tenido el tedioso privilegio de asistir en vivo y en directo. Sobre la cualificación personal y profesional de Iván Redondo es posible que no todos hayan oído hablar, por lo que convendrá únicamente aclarar que se trata del jefe de Gabinete de Sánchez, y que, según la crónica, éste bebe los vientos por él y le come de su mano (no lo dice así, pero la semántica fuerza entendederas).

La trama se entrelaza con tintes más bien oscuros si se combina con la constatación que Iglesias y  Redondo no tienen rencores en su trastienda (como parece el caso de Sánchez con Rivera), sino que se aprecian mucho al margen de posiciones ideológicas, son aficionados a ver series de esas largas con muchos muertos y traidores, y que, aficionados a todo enredo, les gusta jugar al ajedrez aleatorio (una modalidad de ese suplicio mental que implica situar las fichas en el tablero prácticamente al azar, manteniendo solo unas mínimas reglas para evitar desequilibrios aparentes en el inicio del juego).

Por si sirve más al juicio valorativo, añado de mi cosecha que Redondo e Iglesias tienen estupendos egos, producto de floridas formaciones académicas, nutridos por el aplauso de admiradores y la envidia de detractores, y que, como medida de cambio más al uso, gozan de una experiencia dialéctica culmen de los cúlmenes, impropia de humanos, curtida en terrenos  mediáticos en donde en teoría te despellejan a preguntas capciosas y te defiendes en la práctica con respuestas ininteligibles.

El resultado del primer acto del docudrama es conocido por todos. La única sorpresa que contenía este acto demasiado largo, más soporífero que enjundioso, fue que el Unidas-Podemos de «solo» Iglesias y el PSOE de Sánchez no han llegado a un acuerdo para investir con el gorro de capitán del buque España al segundo, después de haber consumido meses de nuestra espera y horas de su negociación, habiéndose reconocido como socios idóneos, Cuando creíamos que estaban repartiéndose los ministerios y los sillones y las cajas de reparto del dinero de la administración pública, su desacuerdo no fue por culpa de Esquerra Republicana y su voluntad de hacer nuestra España un desbarajuste republicano repartido en taifas.

Esta facción minoritaria llama por azar ER, conformada por seguidores de una troupe de amigos de hacer bulla y tirar de navaja lenguaraz, que estaba magníficamente representada por el Sr. Rufián (al que hay que aconsejarle que utilice el privilegio legal de cambiar su apellido, para darle un tono más acorde con su maleabilidad discursiva sobrevenida) ¡estaba a favor de que pactasen!, de que se subieran como fuera al podio de la gestión del Estado, y habían ofrecido ponerse de lado, incluso estaban a favor de votar el programa que saliera de su parto de consenso.

Así que saco una consecuencia desde mi silla de gallinero, donde solo veo un trozo del escenario y me llegan mal los sonidos de todos los cantábile: que este acto haya salido tan zafio, no es culpa de los actores.

Ellos no saben, a priori, el papel que les va a tocar representar. Se ven en la obligación de escenificar un guión que se les entrega desde bastidores en tiempo real, y del que desconocen todo, incluso si han de ser ellos u otros quienes encarnen a los buenos, a los malos, al hada maléfica o al chico que cambia los decorados y se encarga de hacer zumbar las caracolas.

Reconozcamos que lo que no tengan el ánimo para aburridos, estarán al menos desconcertados, amén de atónitos. Hubo algunos momentos, sí, entretenidos. Quizá el mejor fue cuando el indicado Rufián aleccionó a Iglesias y a Sánchez sobre la necesidad de que se pusieran de acuerdo sobre la marcha, como «ventana de oportunidad» y en atención a las «ganancias marginales» porque en septiembre ya no podrían apoyar la investidura de Pedro Sánchez, previsiblemente ocupados en organizar revueltas callejeras.

Otro momento digno de recuerdo fue la apelación de Adriana Lastra, en su monólogo final, sugiriendo que algunos de los personajes no tenían alma, con tiros a derecha como a izquierda, en plan llaner@ solitari@. Notable fue, también,  la discordancia entre el traje de malo de western de Abascal y el papel de novicia que le asignó el letrista. Del antaño sólido Rivera ya queda más bien poco, en relación con la fama que traía. Y por no dejar a ninguno de los cinco magníficos sin calificación, Casado ha desempeñado bien el papel de segundo tenor, con una dicción clara y fraseo comedido, con los que en el anfiteatro de la derecha despertó algunos aplausos, porque debieron pensar que robaba escenario al primer espada, aunque la letra que le asignaron carece de contenido relevante, y suena mejor en los solos desde detrás de bambalinas.

Sucede que no me apetece ver el final de la obra. Quiero que ver otro libreto, que se conceda protagonismo a otros actores y actrices. Tiene que haberlos, que los busquen, que salgan a la palestra. Y que cambien el decorado, por favor, que es de otra época. Que los escribas y los que se ocultan tras los negros -me refiero a los que no dan la cara- den pie a que se luzcan otros, que pongan más realidad social en los fraseos y que , por favor, si se eligen jóvenes para la representación (que es lo que mola acá) que les instruyan que dejen de introducir morcillas presumiendo que son jóvenes y que su momento ha llegado para cambiar España.

No es cuestión de gustos ni de ideologías, no. Solo que he percibido, con claridad meridiana, que el horno no está preparado para estos bollos, ni los bollos tienen la levadura y la mezcla de harina precisas (menos fuerza y más espelta) para que el producto no nos reviente en el hogar o salgan panes duros como un cuerno.

Les doy unas pistas a los escribas: en septiembre, la estrategia deberá consistir en contener los ímpetus secesionistas de la mitad de una Catalunya oficialmente descontenta con la dura sentencia contra los cabecillas de la secesión; en septiembre, habrá que empezar a digerir la fuga del Reino Unido en un Brexit salvaje; en septiembre nos daremos cuenta, luego de un tórrido verano, que somos un poco más pobres, algo más desorientados, que tendremos menos superficie arbórea, más empleo -tal vez- pero estacional y de peor calidad, menos empresas de valor, y más capital extranjero en las que lo tenían; seremos. sí, menos ingenuos, pero estaremos más cansados para aguantar elucubraciones de gabinetes mediáticos.

Resumen: hay estrategias muy peligrosas porque tratan de separar en vez de unir. Y como decía mi tío Carrio, «si te engañan una vez, la culpa la tiene el mentiroso; pero si te engañan dos veces, la culpa será tuya». No tenemos un país de reserva, señores diputados. No nos lo conviertan en un campo de minas mientras ustedes se ríen o se pelean de mentirijillas desde el escenario.


El zorzal común (turdus philomelos) es muy aficionado a comerse los frutos del tejo. Es un pájaro más pequeño que el mirlo, y de costumbres parecidas, si bien más tímido que éste y, aunque habitual en la invernada en territorio de la península ibérica, es más raro en las regiones al sur de la cordillera cantábrica.

Su reclamo es un corto «zipp», emitido generalmente en vuelo. El canto, inconfundible una vez que se le ha oído alguna vez prestándole atención, posee una musicalidad especial, que puede ser tenido por variado en tonos y hasta lleno de matices. Sin embargo,  como se suele repetir dos o tres veces, enlazando estrofa tras estrofa, a los que entienden de trinos, y lucen buen oído, e incluso a los que se pasan el tiempo embelesados con su gorgoritos, les acaba pareciendo más bien soso.

 

 

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Lentejas a la greña

23 julio, 2019 By amarias 1 comentario

La propuesta de investidura de Pedro Sánchez como Presidente de Gobierno está deparando incómodas sorpresas, en relación, no ya con las opciones del candidato a obtener una mayoría suficiente, sino, y esto es mucho más grave, como demostración de la incapacidad para dialogar serenamente, respetarse recíprocamente y facilitar entre los distintos partidos puntos de encuentro común que garanticen la gobernabilidad en España.

Las intervenciones de los portavoces parlamentarios han sido lamentables. Desde luego, el primer responsable de que la singladura del debate fluctuara entre lo inane y lo aparatoso, ha sido el candidato. Consciente, en su primer discurso, de que la negociación con su «socio natural», Unidos Podemos estaba encallada y amenazada de una ruptura total, se limitó a repasar conceptos y cifras en tonos y acentos propios de un opositor a cátedra de Bachillerato, pero lejanos de lo que cabe desear de la aparición pública, en momento estelar, de un futuro presidente de Gobierno de un país que quiere ser modelo para el mundo.

Las réplicas y contraréplicas de los líderes de los partidos que se han definido, y así lo han reconocido el candidato y sus teóricos apoyos, como «oposición», se han desenvuelto por los terrenos esperados: la justificación de su rechazo al candidato y, en el caso de Pablo Casado, creo no desviarme de la apreciación de los que vimos el debate sin dogmatismos ni aprioris, con un discurso brillante. Me gustaría decir algo parecido de la locución de Albert Rivera, pero la facción naranja ha perdido fuelle, con tantas idas de militantes de relieve, y eso se nota en los ánimos del portavoz.

Lo que resultó insólito fue asistir en directo a la escenificación de los desencuentros -que juzgo insuperables. entre Sánchez y Pablo Iglesias. Si ambos personajes de nuestra política actual pretenden convencerse y convencernos a todos de que, con esos mimbres y talantes, van a ser capaces de conformar un gobierno estable, necesitan nuevas gafas para entender la política y las necesidades de nuestro país.

Si tengo que apostar, apuesto porque ayer -y, definitivamente, hoy, 23 de julio de 2019- se han confirmado la inviabilidad de la candidatura de Pedro Sánchez. Las tres «derechas» (los trillizos, se les llama ahora) no van a cambiar el sentido de su voto, por mucho que el candidato les pida, les sugiera, les implore, su abstención: no tendría sentido sociopolítico que concedas carta de naturaleza para gestionar el país quienes han sido desplazados del gobierno por socialistas, podemitas e independentistas, o quienes han sido y están siendo insultados permanentemente como apestados.

Ah, pero lo que resulta novedoso es que, luego de haber consumido tres meses (si no más) en negociaciones de hipotético entendimiento y cordial preparación para gobernar conjuntamente, saltándose las sustanciales diferencias entre la visión anticapitalista y la prudente concesión a la economía social y de mercado, cuando se ponen a explicarnos en la tribuna pública del Parlamento a todos los españoles lo que van a hacer y lo contentos que están de haberse conocido, nos obsequien con un plato de lentejas cocinado a la greña, servido a navajazos, condimentado con patadones bajo y sobre la mesa.

Votad, malditos. Si algo podemos agradecer es la claridad con la que habéis conseguido mostrarnos las bajezas con las que sois capaces de defender vuestros intereses. Los nuestros, los del pueblo, han quedado arrumbados en las urnas, perdidos en la maraña de votos, inutilizados porque se nos ha pedido que expresáramos lo que nos gustaba más de las diferentes propuestas, todas ellas, lentejas cocinadas y empaquetadas desde los partidos, y resulta que hemos elegido lo que nos pareció mejor a cada uno.

Y ahora, cuando el pueblo ha expresado su parecer, ¿venís vosotros, los representantes del pueblo, para decirnos a la brava que no podéis poneros de acuerdo porque nosotros no supimos ponernos de acuerdo antes, votando mayoritariamente a un partido que le diera la opción de gobernar en solitario?

Que os zurzan.


No estoy seguro, porque no lo había observado nunca antes y la visión no fue perfecta. Iba paseando por la orilla del Tajo, bajo un sol abrasador, más atento a golondrinas, vencejos, jilgueros, garzas reales, fochas comunes, andarríos y martinetes que a otra cosa, despreciando por conocido el brusco batir de alas de las palomas emboscados entre los álamos, cuando, de pronto, atisbé una sombra desconocida.

No era una paloma, aunque tenía aparentemente el tamaño de una torcaz. Disparé cuatro fotos, sin tiempo para enfocar. Ya en casa, consultando las decenas de libros de ornitología que mantengo en una biblioteca donde no cabe más, me pareció que podría tratarse de un avetorillo común (ixobrychus minutus), macho. Las alas, rosas y negras, con ese dibujo del plumaje, que se presenta como característico, junto con la caperuza oscura, parecen dar las claves. El ave está fotografiada de espaldas, y no se perciben las patas amarillas y la cola, achaparrada contra el cuerpo rechoncho, no se percibe con claridad.

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: avetorillo, Casado, Ciudadanos, debate, elecciones, Iglesias, investidura, Pedro Sánchez, Podemos, Rivera

Pegas de egos

9 julio, 2019 By amarias Deja un comentario

Esta mañana, al asomarme por la ventana, vi que en la piscina de los vecinos un juvenil de mirlo común se debatía, tratando inútilmente de salir del agua. Estaba claro que, por sus propios medios, jamás conseguiría salir de esa trampa acuática a la que le habría llevado su inexperiencia volandera. Así que no lo dudé: fui a la casa vecina, llamé a uno de los telefonillos y advertí a la voz que un pajarito se había caído en su piscina. Debía tratarse de un niño, porque respondió con alboroto y me anunció, gozoso, que bajaba de inmediato.

-¡Ayer ya salvamos una cría de vencejo! -me informó, orgulloso de su función de salvador de especies en peligro de ahogamiento en las piscinas comunitarias.

Claro está que la situación de bloqueo político en la que nos encontramos no admite exacta comparación con la historia de la piscina, pero quienes venimos observando el comportamiento de los líderes de los cinco partidos políticos (por reducir a lo que podemos contar con los dedos de la mano las opciones en liza para formar gobierno en España), podríamos imaginar que son egos ahogándose en la piscina de su falta de entendimiento.

Tenemos todos claro que ningún partido alcanzó, en las últimas elecciones cada vez más lejanas, votos suficientes para permitirle gobernar en solitario. No hace falta darle vueltas al manubrio del entendimiento para admitir que el llamado bloque de las tres derechas (Ciudadanos, Partido Popular y Vox) no tendría mayoría suficiente para alzarse con el gobierno de la nación, incluso si consiguieran ponerse de acuerdo en borrar las líneas rojas que Ciudadanos ha trazado contra Vox, dando por admitido que se trata ésta de una facción ideológicamente contaminante, por sus posiciones reaccionarias en algunos puntos.

Por el lado de la izquierda, tampoco PSOE y Podemos, aunque llegasen a un acuerdo entre ellos, tendrían mayoría para gobernar. Necesitarían el apoyo de los independentistas y de los terroristas no arrepentidos, o que se abstuvieran en la investidura hipotética de Sánchez, algunos diputados de Ciudadanos, pongo por caso (rompiendo la disciplina de voto). Como la coalición instrumental entre las posiciones autodenominadas progresistas supondría, por imposición irrenunciable de Unidas Podemos, la incorporación de algunos miembros de su facción como ministros de gobierno del Estado (¡como garantía de que se  cumpla el programa del PSOE!), ha surgido una nueva línea roja en ese lado: entiende el equipo de Sánchez que ese gobierno conjunto sería contaminante para la libre capacidad de acción que desea para sí el socialismo moderado.

Tengo la cabeza como un bombo de tantas líneas rojas. Me he imaginado que Rivera y Sánchez han generado entre sí una animadversión recíproca de la que no son capaces de librarse sin pasar por un sicólogo/siquiatra de los que no hay. La antes fresca opción de Ciudadanos se ha convertido en una piltrafa ideológica de vetos incomprensibles, y si a alguno le parece lógico el abismo que ha trazado contra Vox, a otros no nos parece admisible tampoco el que tiene trazado contra el PSOE.

Incomprensible también, visto desde fuera, el pulso entre PSOE y Unidas Podemos (en realidad, solo desde Podemos, ya que la posición de la izquierda más acrisolada se ha ido por el wáter de un liderazgo inexistente). ¿Desconfía el populista Iglesias de que, si no incrusta ministros de su grey, el gobierno de Sánchez no será propiamente de izquierdas? Pero, ¿qué es la izquierda, qué concepto tiene el matrimonio Iglesias Montero y sus admiradores,  de la socialdemocracia, de la economía de mercado, de la monarquía parlamentaria, de la realidad española?

Si fuéramos, como así parece, a la convocatoria de unas nuevas elecciones, yo no acudiré a votar. Lo siento, pero no se trata de una segunda vuelta para elegir entre dos o tres candidatos, sino que lo que me estarían pidiendo es que cambiara el sentido de mi voto.

Y no es mi voto, ni el de millones de españoles, lo relevante en esta situación de bloqueo. Los líderes de los partidos políticos tienen que ir a la escuela de la realidad mundial, aprender lo que significa pactar, hacer análisis posibilista de una situación compleja. En el mundo de la empresa tenemos la obligación de hacerlo cada día, para sacar adelante un proyecto, una idea que nos pareció genial sobre el papel, pero que, confrontada con la realidad, se cubre de inmediato de la costra de las dificultades que hay que saber valorar, contrastar, evitar, vencer.

Un buen gestor sabe que no puede despreciar ningún recurso. Si se trata de la capacidad de personas, tanto más. Señores líderes de los partidos políticos, no están negociando el futuro del país o de la economía mundial. Son solo cuatro años. Decídanse a eliminar líneas rojas y actúen, déjense de dar aletazos en el agua de la piscina.

Y, por cierto, si tuviera que puntuar actitudes de los cabezas de lista en este tinglado de idas y vueltas que calienta nuestra desesperanza (y consciente de que a nadie habrá de interesar lo que yo piense), pondría en la cima de la sensatez a Pedro Sánchez, a Angel Gabilondo, a Ignacio Aguado o a Iñigo Errejón. Me parece penosa la actitud inflexible de Albert Rivera e Inés Arrimadas y lógicos los argumentos de Miguel Vals o Toni Cantó, razonable en su discreción actual (en distonía con su grave campaña electoral) a Pablo Casado, coherentes en su infumable radicalismo (pero verbalmente muy bien expresado) a Santiago Abascal y Espinosa de los Monteros, y exótica y fuera de contexto socio político a un errático Pablo Iglesias, sobrepasado, además, por una brillante Irene Montero.

Publicado en: Actualidad, Política, Sociedad Etiquetado como: Ciudadanos, egos, negociación, nuevas elecciones, partidos, PP, PSOE, Vox

Distanciamientos

25 junio, 2019 By amarias 2 comentarios

Han transcurrido dos meses desde las elecciones generales de 28 de abril de 2019, y más de un mes desde las locales y europeas, y el panorama político, lejos de clarificarse, se complica por momentos.

Poniendo orden a mis particulares impresiones de la forma en que se produjo el proceso electoral, el contenido de las campañas de los diferentes partidos, los resultados producidos por la asunción desconcertada por la ciudadanía de los planteamientos expresados por quienes se dicen profesionales de la política y, en fin, por el lamentable desarrollo de las negociaciones posteriores para intentar (supongo) formar gobiernos y no, como pudiera interpretarse, tendentes a desbaratar cualquier intento de alcanzar la calma y la cooperación necesarias entre los agentes económicos y sociales, extraigo las siguientes conclusiones:

  1. Los representantes de los partidos no han querido, interpretar los resultados electorales. No ha ganado ninguna propuesta de partido, y ha quedado demostrada la desorientación de los votantes a la hora de elegir opciones. Salvo en Cataluña, en donde subsiste una importante facción independentista (y para durar), en el resto del país los partidos constitucionalistas, que se habían unido para aplicar el art. 155 y, subsidiariamente, propiciar el proceso penal que ha conducido a la presión preventiva (y que, con seguridad, es preludio de una dura condena) a los organizadores no fugados del intento de secesión, han obtenido un respaldo muy amplio, prácticamente uniforme. Pero el relativo aumento de votos que ha recogido el partido del gobierno en funciones, el PSOE, no le autoriza para verse como exclusivo ganador. Porque ningún partido ha obtenido votos suficientes para gobernar en solitario; ni siquiera los autodenominados «bloques» (de izquierda o derecha del espectro) pueden jactarse, dada su falta de uniformidad, de haber ganado nada.En conclusión, no cabría otra opción que calmar los ímpetus de convertirse en amos de un cotarro en el que, para mandar, solo pueden aportar sus ganas de hacerlo. Si no quieren conducir la situación a nuevas elecciones, y, si rechazan andar a mamporros durante toda la legislatura con falsos acuerdos de cooperación o apoyos precarios para la investidura. Para que pueda gobernar Sánchez y designar a un equipo estable y con capacidad de acción, es imprescindible un acuerdo amplio de concertación. No con Unidas Podemos (o no solo, y no con las premisas ahora conocidas), ya que su posición como candidato a cogobernar está contaminada por su falta de sintonía en temas cruciales (el juicio a la secesión y la reforma económica y social, por ejemplo), sino contando con el apoyo -no solo la abstención- de otras fuerzas con visión de futuro factible y no obsesionadas con elucubraciones propias de debates parauniversitarios.

    Si Sánchez no logra agrupar junto a sus propios diputados a otros de centro y centro derecha, para unir a los eventuales de un Unidas Podemos rebajado en humos y crecido en sentido práctico (dentro de un programa claro de Gobierno, con un concierto básico en los grandes temas (económico, ambiental, industrial, defensa, laboral, social, asistencial, etc.), no le queda más remedio que convocar nuevas elecciones. Costará dinero al país, pero más nos está costando este suplicio del disentimiento prolongado. Mejorará algo el PSOE, bajarán los demás, se elevará a un clamor la abstención, pero aprenderemos todos el valor de negociar con la cabeza y no con los genitales.

  2. La irrupción del partido VOX, al que, sobre todo desde los partidos de la izquierda teórica, se ha calificado de anticonstitucional, ha significado un refuerzo potente para las agrupaciones con tendencias derechistas, que se han presentado en coalición aparente, con el objetivo de «echar a Sánchez» del Gobierno de la Nación. Ha sido un grave error, en especial para Ciudadanos, sin ventaja para la ciudadanía que quiere, por encima de todo, resultados prácticos.Esta aparición de un partido con líderes mediáticos, bien preparados dialécticamente, provocada por el desgajamiento de descontentos procedentes del Partido Popular,  ha sabido, con sus posturas extremistas y la atención despertada, llegar al ánimo de votantes radicales, firmes en temas como el aborto, devotos teóricos del catolicismo carpetovetónico (hoy ya bastante cutre, por trasnochado), atentos al mensaje de la Patria amenazada, gozosos de ver el Ejército como salvación ante la deriva secesionista, etc. Postureo mediático bien adobado de palabras con tonos catastrofistas de doble sentido, apto para interpretaciones al gusto de cada cual, recogiendo lo que le apetezca.
  3. El partido Ciudadanos, esperanza casi preconsolidada para construir o reconstruir la posición liberal (o de centro), ha perdido su entidad ideológica y su carisma neutral. Su actividad electoral y postelectoral  ha servido parea desorientar y desmoralizar a votantes (y a algunos de sus líderes).La distonía con los principios básicos del postulado liberal, ha tenido dos hitos, ajenos incluso al proyecto inicial: 1) la obstinación de Rivera y Arrimadas (como líderes más significativos, proyectados desde el catalanismo sensato a la dimensión nacional, y naufragando en el nuevo medio) en trazar líneas rojas con el Partido Socialista, ha movido a parte su electorado natural, justamente, hacia el PSOE y ha dejado con la brocha en la mano a los votantes que veían en acuerdos con ese partido la construcción de un eje de estabilidad para el país; 2) la posterior descalificación desde el «aparato de C`s» de quienes, justamente, defendían desde el propio partido el mantenimiento de la posición liberal, y que culminó con la expulsión de Manuel Valls, candidato a la alcaldía de Barcelona, y presentado en su momento como gran fichaje, (por haber favorecido el nombramiento de Ada Colau, como mal menor como alcaldesa de Barcelona), se prolonga actualmente en deserciones, tensiones internas y, en definitiva, ausencia de criterio inteligible.
  4. Por su parte, la persistencia de la manifestación de un decadente Pablo Iglesias, convertido definitivamente en un patriarca de su creación política- junto a su actual pareja, Irene María Montero, de querer entrar en el gobierno de un futurible presidente de Gobierno Pedro Sánchez, a cambio de un apoyo insuficiente, refleja únicamente que ha perdido el norte, al no valorar su verdadera fuerza.Definirse como portador de los valores de la izquierda (sean cuales sean ésos), hallándose en caída libre junto a Alberto Garzón, monitores del proyecto incomprensible de Unidas Podemos, es sarcástico. En la actualidad, juzgado por su actuación personal, Iglesias jr.  podría jactarse de ser triste coautor de la destrucción de la izquierda histórica (para muchos militantes, aún respetable) que representó no hace mucho el Partido Comunista. Contó, no se le puede negar la colaboración destructiva, con un inocuo ideólogo pero, como él,  presuntuoso (aunque sin su carisma mediático) que puso al servicio del descalabro a los fieles votantes de la izquierda irredenta.

Un petirrojo, sobre uno de los bastidores de una cuerda de tender ropa, meditando tal vez (en su cerebro de ave) qué hacer.

Los petirrojos (erithacus rubecula) son aves migratorias (en general) y, entre sus magníficas características, se encuentra el haber sido los elementos de reflexión a los astrónomos y físicos que ayudaron a descubrir la existencia del norte magnético, por el que se acabó intuyendo que se guiaban en sus migraciones, con un mecanismo interno aún sin descifrar.

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: Albert Rivera, Alberto Garzón, Arrimadas, Ciudadanos, elecciones, gobierno, Partido Popular, Sánchez, Unidas Podemos

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