Al socaire

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Reflexionando sobre la democracia

24 marzo, 2019 By amarias 1 comentario

La expresión ser o no demócrata se ha convertido en un arma arrojadiza, por la que descalificar a un contrario o afirmar la calidad del propio pensamiento. Todos queremos aparecer como liberales y tolerantes, en un juicio para el que no admitimos contradicción.

Opino, sin embargo, que tenemos adulterado el concepto o, por lo menos, el significado, de lo que debe ser la democracia. Porque la clave de ser demócrata, para un dirigente político, residiría en su capacidad para captar y defender el interés más general. Y como nos encontramos en un país terriblemente dividido, en el que hemos perdido la capacidad para encontrar puntos de coincidencia en lo sustancial, me temo que en demasiados aspectos no es posible detectar cómo y cuándo un responsable de la gestión pública está actuando democráticamente, es decir, en conexión con el mandato de la mayoría.

Hay un ejemplo espeluznante de cómo en un sector de la propia sociedad española se han adulterado los objetivos de democracia, justicia y libertad. Pienso, en efecto, en ese conjunto de ciudadanos, fundamentalmente residentes en Cataluña, que han llegado al convencimiento de que la democracia es dar cumplimiento a lo que ellos desean para su propio y exclusivo beneficio, hacer justicia es adulterar las leyes para conseguir que se exonere de culpa y responsabilidad a quienes les apetezca, sustrayéndolos a cualquier otra autoridad jurídica y, en fin, que la única libertad tolerable y digna de aprecio debe garantizar el sometimiento a la propia voluntad, despreciando de manera frontal los criterios y raciocinios con los que no estén de acuerdo.

Pero no me detengo ahí. Hoy, cualquiera de los líderes políticos españoles tiene muy difícil garantizar que actuará democráticamente, porque la voluntad del pueblo español está excepcionalmente dividida en los asuntos sustanciales. Al no existir expresión mayoritaria, no puede decirse que el pueblo tenga una opinión que canalizar a través de sus representantes.

En consecuencia, los elegidos en las urnas no representan más que facciones minoritarias, tienen visiones parciales de la sociedad y, por grande y honesta que pudiera ser su voluntad de actuar democráticamente, solo podrán hacerlo de manera intuitiva y, además, adulterando el mandato específico que le hubiera hecho sus votantes, de acuerdo con un programa que no consiguió alcanzar el apoyo mayoritario.

Me parece muy grave que no tengamos opciones de acuerdo mayoritario por no decir unánime, en asuntos tan serios como el modelo definitivo de Estado, las acciones imprescindibles para impulsar de verdad el desarrollo económico, la revisión de la gestión de la educación (básica, profesional o universitaria), la recentralización del desbarajuste autonómico,  la garantía de la igualdad en la sanidad y, en general, en el modelo asistencial, la homogeneidad en las tasas e impuestos independientemente de la ubicación del obligado fiscal, definir una política de Defensa y Estrategia propias y coherentes, atender a la imprescindible reducción de la terrible y dispar complejidad de las legislaciones y reglamentos según regiones (en cuestiones ambientales, sociales, sancionadoras), procurar el aprovechamiento pleno de los recursos naturales, precisar un modelo energético meditado, sostenible económicamente y técnicamente realizable, definir el óptimo aprovechamiento agrario en relación con la naturaleza de los terrenos, las disponibilidades hídricas y la valoración de los mercados, cuantificar de una vez el modelo hidrológico, incorporando los riesgos de sequía e inundaciones y el uso eficiente del recurso agua,…

En este desordenado panorama, se entiende como natural la aberración que los políticos busquen solo el mantenimiento de sus puestos, en general, falsamente representativos, atentos solo a alinearse con los cabezas de fila de los partidos, cuyo lenguaje es mitinero y con intenciones de alcanzar proyección mediática, pero vacíos de contenido eficaz para captar el apoyo de la inmensa mayoría. Es cierto que «fuera de la política hace mucho frío», expresión que recoge el temor de los que arriesgan ser eliminados de las listas en las diferentes circunscripciones.

Sorprende también que se pretenda captar el voto incorporando a personas que carecen de anterior proyección social o política, de las que se desconoce cuál es su visión de lo que llevarán al Parlamento o al Senado si resultasen elegidas. ¿Ex militares en la política? ¿Jueces en excedencia incrustados en las listas? ¿Astronautas? ¿Actores? ¿Empresarios con cierto éxito en su sector? ¿Futbolistas, entrenadores de disciplinas deportivas? ¿Combinaciones imaginativas de ciudadanos tendentes a demostrar, no sus capacidades personales, sino la diversidad de sus orígenes, situaciones físicas o familiares?

Para recuperar la democracia, habrá que replantearse a quienes representan los diferentes partidos en estos momentos en liza política, y por qué han llegado a esa situación. No es casual, supongo, que todos los cabezas de partido, en encuestas de opinión entre posibles votantes, no alcancen siquiera el aprobado. El país está inmerso en la mediocridad, se presenta como apático pero dispuesto a movilizar su crispación con cualquier motivo, y, sobre todo, se encuentra falto de ideas, que es tanto como decir, a riesgo de sufrir una opa hostil de su esperanza.


El cormorán es ave de gran voracidad, combinada con una excelente capacidad piscatoria. Es un espectáculo verle sumergirse en las aguas tranquilas o agitadas y, luego de unos minutos de inmersión, aparecer en superficie con un pez en el pico. Parecería imposible que pudiera engullirlo.

Solo que, después de varios movimientos precisos, destinados a darle vueltas para encontrar la posición precisa, asistiremos al momento en que, ya sea el pez grande o pequeño, es deglutido entero, tal vez aún agitándose, vivo.

 

 

Publicado en: Actualidad, Economía, Política Etiquetado como: cormorán, democracia, elecciones, gobierno, partidos

En el día de los bosques, los títeres y la poesía

21 marzo, 2019 By amarias 2 comentarios

El 21 de marzo, la comunidad internacional celebra, ni más ni menos, que tres conmemoraciones. Dispares. Es el día mundial de la poesía; el día internacional de los bosques y el día de los titiriteros y manipuladores de marionetas. Desde 2012, la Asamblea de las Naciones Unidas decidió prestar atención a los afectados por el síndrome de Down, a sus familias y cuidadores, instaurando el Día Mundial del Síndrome de Down, que incorporó al abigarrado elenco de celebraciones que concurren con el comienzo de la primavera en el hemisferio occidental.

A primera hora de la mañana de hoy, 21 de marzo de 2019, a la simpática enfermera que me inyectaba el contraste para realizarme la enésima gammagrafía con la que se monitorizan (hermosa palabra del gusto de los clínicos) mis osteomas le informé de que era el día de la Poesía.

-No soy yo mucho de poesía -me replicó, mientras me buscaba la vena más adecuada, que acabó encontrando en mi mano derecha.

-¿Y de los poetas? -inquirí, sin aparentar curiosidad, advirtiéndole que, hasta ese momento, todos sus antecesores en el cargo de enchufarme el catéter habían preferido las venas del codo.

-Pues tampoco. Soy más del bocadillo de chorizo y las patatas fritas. -me ilustró, al tiempo que me informaba que desde la mano podía observar mejor la penetración del contraste en mi organismo.

-Entonces, no le queda más remedio que admitir poder llegar a ser musa de poetas -le espeté, mientras el líquido que inyectaba me producía un tenue escozor.

-Listo -concluyó, sacando el catéter y poniéndome un apósito con soltura- Ahora, vaya a desayunar, beba mucho líquido y vuelva en unas tres horas, que hoy estamos con mucho jaleo.

No me considero capaz de encontrar un hilo conductor que relacione los tres ítems (bosques, titiriteros y poesía) a los que se conmemora mundialmente el 21 de marzo y. mucho menos, a incorporar en ese recuerdo cuyo alcance real desconozco, a los afectados por la minusvalía congénita, y a los que aún estamos aprendiendo a entender, a valorar, a admirar.

Haciendo un esfuerzo de elemental integración, se me ocurre elucubrar que, siendo los poetas títeres o marionetas de la imaginación y esclavos de la remisa creatividad, nos sentimos a menudo perdidos en el bosque creativo, cosechando muchas veces abrojos de desilusión como resultado.

Tengo varios poemas en los que aparece la palabra bosque, pero elijo, para contribuir con mi propio homenaje a la rama literaria la que dediqué y dedico tantas horas, y que tan buenos momentos -como lector y autor- me ha proporcionado, este poema de mi libro «Poemas de encargo», que terminé de escribir en abril de 2005.

V

Cuando me notas a punto de desfallecer, desvelas el regalo
que me traes en esa caja de juguetes: tu sonrisa,
la manera de entretener con trozos que pueden ser pasado,
el momento en que otro como yo, con esta carga al hombro,
no tendría más remedio que estallar en semen o en sollozos.

No es eso solo, no, son muchas más las veces
en que alternando anécdotas con historias inventadas
-así eras tú, ese árbol plantaste, la huella del jardín
pertenece sin duda a tu zapato- me descubres algo de futuro
rebañando en los bordes de mi plato, avanzando
segura entre precipicios de ambos lados.

Bendito seas, lazarillo lleno de voluntad que me salva paso a paso
del riesgo de caer, ciego como voy, renco y muy feo,
en la zanja de tanta profundidad que cruza de lado a lado,
sin señales ni advertencias, destrozándola por la mitad, mi propia calle.

@angelmanuelarias, 2005, Poemas de encargo


El calamón (porphyrio porphyrio) es un ave grande, poderosa, de plumaje azul oscuro con reflejos púrpuras, que habita entre los carrizales de las lagunas y marismas. Este es uno de los muchos habitantes de la albufera de Alcudia, singular paraje natural, con algunos buenos avistaderos de anátidas, gallinetas, ardeidos y fochas.

Se trata de una gallinácea inconfundible, con unos largos dedos que le sirven para desenterrar, junto al fuerte pico (rojo y con un escudete frontal del mismo color), bulbos de los carrizos. Es curioso verla acercarse a la boca los tallos de enea, su alimento favorito. Su voz más habitual, un gruñido que recuerda al del cerdo, le delata cuando está oculta entre la densa vegetación.

Publicado en: Actualidad, Poesía Etiquetado como: bosques, calamón, carrizos, celebración, poesía, síndrome de Down, títeres

Conjeturas (y 3)

18 marzo, 2019 By amarias Deja un comentario

No espero que mis conjeturas alcancen la fama ni la relevancia de la Conjetura de Goldbach que, como es sabido (por matemáticos y aficionados al arte de discurrir entre números) supuso que cualquier número par distinto de dos puede ser descompuesto en la suma de dos  números primos. Aunque de cuando en cuando surge un estudioso que pretende haber descubierto la llave para transformar la Conjetura goldbachiana en un teorema demostrado, el reto, si no estoy mal informado, subsiste.

Con mayor relevancia práctica que la Conjetura matemática, e igualmente no resuelta, se encuentra la necesidad de crear empleo suficiente, en el escenario de una masiva aplicación de las tecnologías que integren informática, comunicaciones y robótica. Cuando a esta previsible generalización del uso de las Tics y sus derivadas, se una la eliminación de aquellos tipos de fabricación que se consideren contaminantes, peligrosos o simplemente estéticamente desagradables, nos encontraremos en nuestro país (que es el que más me interesa, y perdón por el censurable chovinismo) con la incapacidad de cubrir de manera dramática las expectativas de empleabilidad de las que dependen los ingresos para asistencia social, y, por supuesto, la renta de las familias.

La tranquilidad con la que la sociedad, los informadores y la política, elude tratar la conjetura, me asombra. La atribuyo a una combinación de dejación e ignorancia. La trayectoria estadística de los datos de pérdida de empleos y crecimiento de dependientes resulta inequívoca.

Hay, cierto, más empleos de calidad y alta exigencia tecnológica, pero crece el número de jubilados y la distribución de puestos laborales en la gama de cualificaciones media y baja está plagada de inseguridades, en cuanto a su sostenimiento y remuneración. Apelar a la flexibilidad y formación continua de todos los individuos es una entelequia, y una falsedad si con ello se pretende garantizar que se cubrirán las necesidades familiares de remuneración.

No veo que la resolución de esa conjetura provenga del resultado de las elecciones del 28 de abril de 2019, en las que los españoles estamos llamados a decidir entre los partidos de un bloque mal amalgamado de la presunta derecha y el bloque sin argamasa de la pretendida izquierda. Sea cual sea el resultado, la indefinición persistirá.

Los lideres de todas las facciones parecen más preocupados en colocar en sus listas a gentes de la llamada sociedad civil, sin experiencia de gestión política y sin otro programa visible que ponerse a caldo unos y otros, incluso dentro de las genéricas tendencias conservadora o progresista, si es que tal diferencia teórica puede detectarse en el guirigay de intereses de partido.

Mientras subsista la validez de mi conjetura (esto es, que no exista una propuesta concreta, creíble y con proyección de futuro) de creación de empleo y riqueza en este país), me temo que voy a preferir votar en blanco el 28 de abril.

Porque la enemistad irrecuperable entre Sanchez y Ribera, las luchas intestinas entre facciones del PSOE y del PP, los embarazos en el seno de Unidas Podemos, los exabruptos de Rufián y Torra o los desvíos delictuales no resueltos de los Pujol, Mas, Villarejo, y un largo etcétera de personajes y personajillos de las cloacas del Estado, me importan, sí, pero estoy en mi derecho de que me importen un pimiento.

—-

Una curruca capirotada macho (Sylvia melanocephala) mira a la Cámara, curiosa. Se la distingue por el sombrero que cubre hasta el ojo, de conspicuo color rojo característico. Este ave vive en la isleta de Dragonera, en Mallorca, cerca de la población de Sant Elm, en donde se toma el barco hasta ella. Por cierto, el guarda de la isla, Emili Colom, es un magnífico fotógrafo de la avifauna mallorquina y, mientras esperaba la vuelta, estuvimos hablando de nuestra afición común y me enseñó, con lógico orgullo, varios cientos defotos que guardaba en su iPad.

La curruca capirotada se llama en mallorquín busqueret de cap negre

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Conjeturas (2)

17 marzo, 2019 By amarias 1 comentario

El independentismo catalán ha elegido un sábado de marzo de 2019, (el 16) para fletar unos cuantos autobuses hasta Madrid. No son muchos para lo que podría haber sido. La capital del Reino está hermosa en este falso comienzo de primavera, y merece la pena aprovechar unos días de asueto para acercarse desde provincias a disfrutar del ambiente de tolerancia, cosmopolitismo, cultura y simpatía que expele esta villa, capaz de codearse con otras grandes capitales del mundo sin mover una pestaña.

Viene la expedición turística catalana, -además de para hacer compras, pasear por la calma, visitar tal vez algún museo y comer un buen cocido-, para armar ruido, y contraponer presión sobre la sombra alargada hacia el trullo de los cabecillas no fugados del fallido procés. El opaco  presidente de la Generalitat, (Joa)quim Torra, títere del escapado Puigdemont, se ha aupado a la cabeza de esta expedición turístico-recreativa, para espetar al resto de los españoles que España debe escuchar a Cataluña, preguntarse qué hizo mal (aquélla), y respetar su deseo de libertad y justicia (de ésta).

La conjetura catalana es falsa como la falsa moneda, va a contrapié de la solidaridad necesaria para escapar de las tormentas, resulta ajena al hecho histórico español y al modelo europeo, y es perjudicial para todosuy, pero más para las ilusos que se han creído que siendo cabeza de ratón podrán defenderse mejor de las garras leoninas del capitalismo voraz.

Cierto que a esa conjetura solo puedo oponer otra, que es que a la mayoría de los encausados por el intento de sedición y/o rebeldía se les impondrán penas de cárcel. Esta presunción no tiene que ver con mi firme creencia, que comparto con la inmensa mayoría de españoles, de que los catalanes forman parte de España, y que están y estamos todos mucho mejor juntos que a la greña. Radica en mi convicción de que las leyes deben respetarse y que quienes inviten a violarlas desde las instituciones, no importa si estando convencidos o sufriendo alucinaciones, incluso aunque pretendan defender la voluntad de un par de millones de ciudadanos, merecen respeto pero no un trato de favor.

Los hechos ya no son presuntos, sino ciertos, aunque los matices puedan ayudar a valorar la gravedad de las intenciones y discriminar las culpas. Pero ni el sentimiento de lástima que llega a sobrecoger al verdugo sirve para justificar que le tiemble la mano, ni la compasión como espectador implica apoyar la indulgencia, porque el Estado de derecho no es distinto para unos y otros.

Así que, después de un juicio que valore la gravedad de sus actos, los cabecillas de la insurrección habrán de pasar unos años en la trena, que les rediman, ya que no reparando el daño ni posiblemente arrepintiéndose ni rehabilitándose, al sufrir la pena de la privación de libertad.

Permita el lector que me zambulla en otra conjetura. No hace tantos días, poco antes de este desfile anticonstitucional, y poco después de la ocupación de las calles del centro de Madrid por los taxistas que reclamaban que se ahogase la libertad de contratación de los vehículos de ocupación concertada (VOC) con una ley mordaza ad hoc, el 8 de marzo de 2019, miles de mujeres y algunos hombres se manifestaban en la capital y en muchas ciudades del Reino, reclamando la plena igualdad del antes considerado sexo débil, pidiendo también, como es costumbre para todo grupo vociferante, libertad y justicia y, ya en deriva, en ciertos sectores, esgrimiendo carteles y gritando eslóganes de pelaje entre chusco y deplorable.

Tengo la conjetura de que las manifestaciones, al menos la de Madrid, estaban organizadas en sus elementos básicos por personas que saben bien cómo movilizar a las masas. Se prendieron mechas en distintos puntos del bosque de los ideales feministas y así se consiguió que ardieran muchas más hectáreas. Solo que, para mí al menos, se perdió gran parte del sentido reivindicativo leal y serio, difuminándolo en una fiesta más bien grotesca.

Dentro de mi conjetura, quiero suponer que algunas relevantes integrantes de la manifestación de Madrid participaron en ella, confundidas, es decir, confusas. En la primera línea del frente de exhibientes, había miembros del Gobierno socialista (y la esposa del presidente de Gobierno), que no se limitaron a llevar una pancarta y avanzar en silencio.

Contagiadas por el ardor multitudinario y víctimas propiciatoria de la organización revoltosa, saltaron y botaron sin sentido, y dejaron que sus voces se confundieran con insultos, eslóganes y soflamas tabernarios.  Dijeron algunas de esas figuras del Gobierno que actuaban en el ejercicio del derecho a la expresión individual.  Solo que, desde mi conjetura, se convirtieron también en portavoces de aullidos que nada tienen que ver con la igualdad, el feminismo y el derecho a no ser discriminadas por haber nacido sin pene, aún disponiendo, por evidencias crecientes, en general, de una superior inteligencia de los portadores naturales de ese adminículo de poco uso.

Tengo, en fin, una conjetura que extraigo de tamaño batiburrillo de ideologías, creencias e intereses: arriesgamos avanzar por el camino de lo peor, creyendo ir por la senda de querer estar mejor.

El independentismo nos empobrece y genera barreras económicas y sociales que nos hunden en la miseria de la no recuperación; encrespa y abre barreras de incomprensión y hasta de odio entre quienes deberían poner los hombros unos junto a otros y los cerebros y las manos a empujar los mismos carros.

El feminismo vociferante y pre-bélico no ayuda a avanzar en la consecución de esa igualdad, justa, legítima y, además, beneficiosa para todo el colectivo humano. Ni siquiera sirve para acelerar el ritmo porque, como bien sabemos los que peinamos canas (muchos de ellos en la generación de las yajus, los ya jubilados), ha alcanzado velocidad de crucero en las últimas décadas, abriendo y derivando barreras.

Hemos ido juntos, hombres y mujeres, en esos avances. Cierto que queda camino por hacer pero los varones no somos, sin más, el enemigo. Quiero creer, también, que la mayoría de las mujeres saben valorar que, con limitaciones del modelo y circunstancias, la mayoría más significativa nos hemos colocado al lado de nuestras compañeras, desde el respeto, el afecto y la comprensión, apoyándolas en su justa carrera, no solo con aplausos, sino eliminando rémoras cuando estaba en nuestra mano.


El ave que vuela en el limpio horizonte castellano es un juvenil de golondrina común (hirundo rústica). Cuando los niños de entonces estudiábamos Ciencias Naturales en el bachillerato, la golondrina era uno de los animales que, elegidos como ejemplo de su categoría (en este caso, las aves) nos enseñaban a distinguir entre morfologías, aparatos digestivos, músculos o huesos.  La golondrina común es de todas las aves voladoras con l< cola ahorquillada, la única que tiene manchas blancas en la cola y una garganta de color naranja con anillo ocular oscuro.

Bécquer poetizó a las oscuras golondrinas, aunque esas aves, tan conocidas, solo parecen oscuras vistas desde arriba. Vistas desde el suelo, es característico elemento diferenciador de la familia de las Hirundinidae, la cola: Ligeramente amilanada en el avión zapador (y collar marrón), redonda con manchas blancas, en el avión roquero, con largas pestañas (más cortas en el joven) en la golondrina común y en la dáurica (ésta, con dorso y obispillo naranja y zona ventral completamente negra) y, en fin, el avión común, con cola negra amilanada, obispillo y zona ventral blancos y tenue collar gris.

 

 

Publicado en: Actualidad, Cataluña, Mujer Etiquetado como: catalanismo, conjetura, feminismo, justicia, Madrid, manifestación, procés, taxista, Torra

Conjeturas (1)

15 marzo, 2019 By amarias Deja un comentario

Una de las más hermosas palabras en español, (en la personal opinión de este plumilla), equiparable en sugerencias y evocaciones a amor, primavera, ave o maternidad, y, además, con el pelaje rotundo de los morfemas que apuntan a un gran significante, es “conjetura”.

Si reconociéramos nuestras grandes limitaciones, deberíamos admitir que nos movemos practicamente entre conjeturas, guiados por cuidadores del supuesto valor, que nos conducen y engañan como borregos hasta el aprisco de sus intereses cortoplacistas.

Casi todo lo que nos ofrecen quienes se desgañitan desde sus tenderetes en la feria de las opiniones son conjeturas. Así es la política, acompañada de facciones secuestradas de la sociología, la economía, la Historia, la información y hasta la técnica.

Y venden. Lo más lamentable es que proliferan mercachifles de opinión por los mercados, que ni siquiera se ocupan de seleccionar postulados, ni cuidan las premisas: exponen sin rubor las conclusiones que les convienen.

Desde luego, en el ejercicio de la confusión, hay tantas versiones que resulta muy dificil encontrar la verdad entre la hojarasca. Y lo que importa son las verdades, no las conjeturas. Y si no se llega a la verdad, que la conjetura no la ahogue ni perjudique la buena fe, creando víctimas.

Las verdades son duras, tercas, recias, y se acaban imponiendo a las falsas conclusiones sacadas del cesto de la trampa dialéctica. Claro que, con frecuencia, no afloran hasta varias generaciones más tarde, cuando los que han seguido a una conjetura errónea ya no están aquí para contarlo.

El 15 de marzo de 2019 (cuando esto escribo), en medio centenar de ciudades españolas, respondiendo a una iniciativa individual de una adolescente sueca, y a la fuerza movilizadora de las redes sociales, habrá manifestaciones a favor de la concienciación contra el calentamiento global y la necesidad de adoptar medidas drásticas y urgentes para contenerlo.

Para algunos escépticos, el cambio climático por razones antropogénicas es solo una conjetura sin respaldo. Como los efectos no afectarán a esta generación ni a todo el globo terráqueo (seguramente) exponen otras conjeturas que convienen a sus conclusiones.

A pesar de concluyentes informes de un panel científico multidisciplinar que, desde hace décadas y con base en medidas concretas de temperatura y proyecciones matemáticas irreprochables, se esfuerza en demostrar que vamos hacia un desastre si no ponemos orden mundial en la quema de combustibles sólidos.

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Un gorrión común macho observa el entorno, a la entrada de la oquedad donde su pareja incuba la puesta, dispuesto a emprender el vuelo si sospecha que el merodeador presenta algún peligro. Es posible que la hembra, alertada sin embargo por una llamada de aviso, permanezca quieta en el nido.

Elenemigo mayor del proyecto familiar de esta pareja es, en el entorno del Parque del Retiro de Madrid donde tomé la foto, son las cotorras. No las urracas, como está muy extendido, ya que éstas prefieren frutos y desperdicios a los huecos ajenos, a los que, desde luego, tampoco renuncian.

Publicado en: Actualidad, Ambiente, Política Etiquetado como: ambiente, cambio climático, conjetura, manifestación, panel

Creían que solo era un juego

7 marzo, 2019 By amarias Deja un comentario

Si no fuera por la gravedad de los hechos que están siendo juzgados, por la elevada probabilidad jurídico-judicial de que los responsables de la algarada pasen una larga temporada en prisión -que se hizo aún más patente desde que han depuesto su testimonio  los Sres. Pérez de los Cobos y Millo- y, desde luego, si no fuera porque engañó y engaña por triperos de la Historia y la Economía a una parte importante de la población catalana, este reality show con formato del Tribunal Supremo, nacido de su decisión de abrir el proceso judicial urbi et orbe, creeríamos que en lugar de encontrarnos ante una organización delictiva (la más peligrosa desde el 11M) nos hallaríamos ante un grupete de muchachos que jugaban a gastar una broma pesada a sus contemporáneos, creyendo que se saldrían de rositas.

Ni la plácida confesión de Junqueras, elevado en su momento a vicepresidente de la Generalitat catalana, y hoy un lacrimógeno individuo que esgrime contra la pared de la prisión premonitoria su infinita bondad y su profunda convicción de haber sido elegido para el martirilogio de un imposible e ilegal independentismo, guiado por una luz que creía divina y resultó ser la fuerza persuasiva de un embaucador que hoy se encuentra emulando a un tal Julian Paul Assange (aunque con notable inferior inteligencia), ni la deslealtad del ex  jefe de los Mossos Sr. Trapero, que sucumbió a la promesa de convertirse en jefe de los ilusorios Ejércitos catalanes traicionando su juramento o promesa de ser leal a la única Patria y única bandera que compartimos todos los españoles, ni todo ese conjunto de iluminados, falsarios o mercenarios que han desfilado como encausados, le llega a la altura de los zapatos a la declaración de las dos  personas de mérito, que cité en mi primer largo párrafo y que han servido para destruir toda la argumentación de encausados y defensas pretendiendo que las acciones del 1 de octubre de 2017 y su entorno temporal eran pacíficas, y que sólo iban destinadas a dar vía de escape a un sentimiento de patriotismo catalán irrefrenable y que, tanto instigadores como colaboradores eran solo los canalizadores y sumisos cumplidores del mandato de la voluntad popular de una inmensa mayoría independentista.

Tururú corneta. El coronel de la guardia civil Sr. Pérez de los Cobos, en una declaración sosegada, técnica, sin un asomo de duda ni de desvío ideológico, ha expuesto negro sobre blanco la verdad de lo sucedido en esos días, caracterizando la rebeldía creciente de quienes debían cumplir y hacer cumplir la ley desde las instituciones regionales y, en fin, la connivencia del mando de fuerzas del orden locales con los insurrectos cuyos ánimos, desde el propio gobierno de la Generalitat, se habían encargado de espolear, inflar y proteger.

La declaración del delegado del gobierno Sr. Millo no estuvo a la zaga de la del coronel, que tiene bien merecido el paso al generalato. Dejando en ridículo, sin necesidad de pretenderlo, el escapismo injustificable con el que se había marchado por la puerta de la vergüenza el anterior ministro de Interior, Sr. Zoido, subrayó con su propio lápiz rojo el cumplimiento por parte de las fuerzas del orden del gobierno de España de las órdenes judiciales, utilizando la máxima moderación en relación con la ponderación de los objetivos, con un respeto magnífico a la ciudadanía, evitando conflictos y daños, tragándose con pundonor ofensas y agresiones.

Hubo muchas otras declaraciones y aún seguirán otras, que servirán para poner aún mejores matices. Pero el espectador, salvo que esté cegado por la incapacidad de entender el modelo de convivencia que instauró la Constitución de 1978 y que tenemos que defender como lo mejor que nos ha pasado todos los españoles de buena fe, ya puede sacar sus consecuencias.

No era un juego, señores insurrectos. No es un juego, queridos compatriotas catalanes que abogáis por una independencia cuya defensa estentórea y contraria a las leyes vigentes y a la lógica universal, no conduce más que empobreceros más y a empobrecer a España.

Lo que lamento especialmente que ese juego letal al que se han abocado los insurrectos catalanes, algunos de ellos ya en prisión y, por lo que barrunto, por bastantes años, es que haya habido un grave efecto colateral del que no parecen saber cómo librarse nuestros incompetentes políticos. No pongan líneas rojas, por favor. No nos inviten a la abstención. Construyan puentes, dénnos soluciones. Y dejemos que los partidos separatistas vuelvan al sitio de donde no deberán haber salido: las minorías sin capacidad de influir, todo lo legítimas (que no legales) que se quiera, pero lejos del gobierno.


Esta pava real, con su retoño ya talludito, se paseaba por los hermosos confines del Parque del Retiro, picoteando ocasionalmente de los granos que encontraban en el suelo.

Tuve que espantar a un jovenzuelo de la raza humana de unos cinco años que se complacía, llevado por un instinto agresivo sin rédito alguno, y bajo la mirada al parecer complaciente, o al menos, condescendiente de su progenitor, en hostigar a madre y a hijo, tirándoles piedrecitas.

Qué especies, dioses de esta aldea.

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: coronel Pérez de los Cobos, independencia, juicio, Milla, Trapero, tribunal supremo

Sonetos a las cuatro estaciones

4 marzo, 2019 By amarias 1 comentario

A la primavera

Rota la reclusión tras tensa espera
surge al fin, orgullosa de su alarde,
alargando la luz, la primavera.
Despierto del letargo, el campo arde

convirtiendo en verdor la sementera.
Por ganas de vivir, será la tarde
triunfo del placer y, aunque se esmera
invierno en que respeto se le guarde,

florecerán cerezos, será la era
de nuevo el vergel que amamos tanto
y en la rama del naranjo más somera

harán mirlos su nido, y con su canto
contagiarán de alegría zalamera
el ánimo triunfal que me levanto.

10.01.19

Al verano

Sopor bendice que el calor te aporta,
-viajero del tiempo-, trayéndote el verano
la fiel reparación con que te acorta
páginas que se nos fueron en vano.

Responde con sudor en la retorta
para aliviar tensión, el cuerpo sano:
de alegría explota que al amor exhorta,
y un corazón, volando, el gran milano,

traza sobre el paisaje. El campo yermo
se rinde a la tormenta, cortesano.
Yo me siento feliz mientras me duermo,

protegido al soñar del mal villano,
y ya curado al despertar si voy enfermo,
vuelvo con paz y frutos en la mano.

15.01.19

Al otoño

Surgiendo del calor, será el otoño
quien llenará cestas y cántaras
de vino y frutos; fiestas y chácharas
vencerán la resistencia del gazmoño.

Caerán para placer, pieles y cáscaras;
rendido a tentación galán bisoño
ofrecerá a su amor, como el madroño,
junto a pulpas, flores, y en las cámaras

acortándose noches, crecen tretas;
y al caer de las hojas, cubren máscaras
la desnudez de opciones obsoletas;

mandan ventarrones a hacer gárgaras
delirios de amantes, locos y poetas.
¡Enciéndanse pábilos de lámparas!

20.01.19

Al invierno

Ni dolor ni placer son nunca eternos,
y al fin de otoño, ¡ay del que se atreve
a afrontar sin abrigo los inviernos
que lluvia del estío trocan en nieve!.

Marchitas ya las hojas en cuadernos
que triunfante Cronos al suelo mueve,
mutan los purgatorios en avernos
y no hay pasión que a su expiación no lleve.

Cuando a todo cerdo san martín llega,
desea a cubierto que tu mal sea leve
y si la gloria alguna vez te ciega,

prudencia y compasión en calma bebe,
pues con calzón quitado no se juega
y no hay necio que su rigor no pruebe.

31.01.19

(Del libro «Sea por instinto, vocación o influjo», @angelmanuelarias, 2019)

—

Una gaviota y un cormorán común disputan por los restos de un pez. Seguramente el cormorán lo atrapó de las profundidades marinas, utilizando su habilidad buceadora, pero, incapaz para engullirlo sin salir a la superficie, mientras trataba de voltearlo para tragárselo entero, se encontró con la habilidad torticera de la gaviota, que le arrebató un trozo de su presa.

Magnífico espectáculo de supervivencia animal que el ojo atento del observador de la naturaleza puede captar, en no pocas ocasiones, cuando pasea a la orilla del mar, en el dominio de los puertos pesqueros o desde una barca de paseo. A veces, incluso, puede ser el mismo, el protagonista inductor de la dramática historia del combate diario por la supervivencia (en este caso, aves marinas), ofreciendo a su voracidad un alimento más fácil que el que proporciona la naturaleza abierta.

Pequeño dios de ese mundo limitado, por unos momentos, el amigo de la naturaleza se recrea en una escena de rivalidades que, con su voluntad, ha pretendido crear.

Publicado en: Personal, Poesía Etiquetado como: angel arias, cormorán, estaciones, gaviota, instinto, invierno, otoño, primavera, sonetos, verano

Proceso al Tribunal Supemo

3 marzo, 2019 By amarias Deja un comentario

El macrojuicio a los ocho insurrectos involucrados en la declaración unilateral de independencia de la región catalana es también un proceso al Tribunal Supremo español.

La transmisión en directo de las actuaciones permite analizar, a legos y a expertos, hasta en sus menores detalles, los comportamientos de magistrados, de los representantes de la fiscalía y de la abogacía del Estado y, por supuesto, de los encausados y de los letrados encargados de su defensa y, no en último lugar, de los casi quinientos testigos.

Se ha alabado el buen hacer profesional y la tranquilidad de talante del presidente del Tribunal, el magistrado Marchena, al que las huestes mediáticas parecen querer preservar, por el momento, del paso de los caballos. Como en un reality show, al que la televisión nos tiene bien acostumbrados, todos los demás integrantes de esta tragicomedia a la española, están siendo escrutados con suma atención, y cada cual pretende extraer consecuencias como le parece mejor.

Está fuera de duda que la excesiva prolongación del proceso de enjuiciamiento, los claramente insólitos, por lo desmesurados, medios de prueba aceptados y la admisión ultra tolerante de declaraciones testificales, pretenden, junto con la transparencia pública, -inmediata, en tiempo real-, de los devenires procesales, tienen como objetivo demostrar que se está actuando con total rigor, seriedad y sin que se omita la presentación de cualquier medio de defensa que pudiera servir para disminuir la gravedad de los hechos y actuaciones juzgadas.

Pero, como todo en la vida, todo lo excesivo se asoma a provocar el efecto contrario. En este caso, tanta claridad, tanta luz sobre los encausados y sus juzgadores, añadida a la exposición pública de los argumentos de una selección nada despreciable de los políticos que afectan y seguramente afectarán a nuestras vidas, deja un poso amargo de cortedad, de miseria intelectual, de país de medio pelo, exponiendo nuestras partes pudendas, y haciendo que, al tiempo que se juzga, demos motivos para que se nos juzgue.

Los periódicos del día (véase El País del 3 de marzo de 2019) ya apuntan a discrepancias entre los más de setenta magistrados del Tribunal Supremo sobre el tema crucial que pende sobre la responsabilidad de los instigadores de la rebelión. Es decir, si hubo o no violencia, abundando en la precisión jurídica, semántica o vulgar de lo que se entiende por tal y, en consecuencia, sobre la naturaleza del delito principal que se juzga y sus consecuencias penales.

No quiero entrar en la polémica, porque tengo la mente ocupada en otras cosas más útiles para mi bienestar personal y el de los que aprecio.

Pero viene al pelo recordar que no es la primera vez que el Tribunal Supremo se acerca al fuego de la definición de lo que es actuar con violencia. Porque, como ejemplo, al juzgar robos con violencia, el Alto Tribunal, en Sentencias ya muy citadas, ha definido que » si surgen o sobrevienen la violencia o la intimidación antes de (…) alcanzarse la consumación del delito de apoderamiento, la violencia y la intimidación se integran con el apoderamiento y transmutan el hurto o el robo con fuerza en robo violento.»  (STS, 9 de Marzo de 2001 ) y que «el previo concierto para llevar a término un delito de robo con violencia o intimidación que no excluya a priori todo riesgo para la vida o la integridad corporal de las personas, responsabiliza a todos los partícipes directos del robo con cuya ocasión se causa una muerte o unas lesiones, aunque sólo alguno o alguna de ellos sean ejecutores de semejantes resultados personales» ((STS 690/2009, 25 de Junio de 2009).

Espero que esa dureza profesional, esa neutralidad quisquillosa, esa impenetrable muralla a la que nos hemos enfrentado los ya viejos juristas en nuestros encuentros con esos colegas de altura que son los miembros del Tribunal Supremo, cuando, al acudir a su docto parecer en defensa de la posición de nuestros clientes, solemos volver a los despachos con el rapapolvo pedantuelo del superior conocimiento que impregna su autoridad, no flaquee al juzgar a estos presuntos delincuentes de lazo amarillo, y los trate con el mismo rasero inflexible, a ellos y a sus letrados, que a quienes fueron encontrados culpables de ser violentos por intención, al planificar un hurto que acabó en homicidio no premeditado.

Y, ya de paso, la insolencia del diputado Rufián al contestar a las preguntas de la fiscalía o de los letrados de los acusados e, incluso, para hacer bromitas destinadas a su galería con las observaciones del presidente del Tribunal, hubiera merecido la apertura de una pieza separada por desacato, burla al tribunal, que hubiera implicado, cuanto menos, una multa.

 


La pareja de cormoranes moñudos (phalacrocorax aristotelis) , en plumaje de cortejo, en el puerto de Roquetas, espera ávidamente que los pescadores, que se encuentran limpiando sus redes de los pececillos que quedaron atrapados en ellas, lancen al agua ese fácil alimento.

Tendrán que competir con algunas gaviotas sombrías y picofinas, otros cormoranes grandes (phalacrocorax carbo) y un quinteto de garzas comunes. ¡Qué espectáculo! Puedo decir que saqué decenas de fotografías, tratando de captar la pelea entre esas especies, reunidas en una ceremonia para mí insólita, pero que estoy seguro se repite todos los días.

 

 

 

Publicado en: Actualidad, Derecho Etiquetado como: Cataluña, cormorán moñudo, encausados, proceso, tribunal supremo, violencia

Sobran opiniones

2 marzo, 2019 By amarias 2 comentarios

La población va tomando consciencia por las bravas de que al buen tiempo hay que empezar a considerarlo mal tiempo (no llueve desde hace meses y la primavera se acaba).

Desde hace décadas se habla del avance de la desertización en España, de la amenaza que la subida de cotas del mare Nostrum supone para las segundas residencias sitas sobre las arenas de la abigarrada costa mediterránea y, en fin, de vez en cuando, se confirma con tonos de catástrofe el grave riesgo que corren en caso de gota fría las propiedades ubicadas en rieras y ramblas.

Pertenezco al selecto grupo de convencidos tanto de la verdad del cambio climático causado, también, por causas antropogénicas, como de la presunción de que las medidas que se adopten para reducirlo o paliarlo serán tardías, insuficientes y muy costosas. Por mucho que las cuestiones ambientales ocupen mucho espacio político y mediático, sobre todo, si van apoyadas de fotos de icebergs a la deriva (con o sin oso polar incorporado), la realidad próxima me ilustra sobre la insensata incapacidad de la humanidad para concentrarse en actuaciones colectivas y, también, en subordinar los egoísmos individuales a las ventajas comunes.

Por supuesto, sobre la inactividad frente al deterioro del planeta, son más culpables los gobiernos, las grandes corporaciones empresariales y la ausencia de criterios técnicos y científicos en esas macro-reuniones a las que parecen muy aficionados mandatarios, falsos expertos, funcionarios de vacaciones y observadores sin opinión destacable.

Pero basta darse una vuelta por la propia ciudad para tomar conciencia de que la contribución al desastre ecológico alcanza también a los niveles ínfimos: alcorques convertidos en ceniceros, arroyos usados como vertederos de enseres domésticos, aceras que son letrinas de animales domésticos, además de otros usos que no tienen que ver con la peatonalización, puntos limpios en los que los contenedores separativos son utilizados como a cada uno le apetece, …Salir al campo, incluso a un Parque Natural o Nacional es, si uno no deja en casa la sensibilidad ecológica, motivo de preocupación al advertir los miles de homo sapiens que dejan latas de bebidas, bolsas con restos de comida, cuando no las consecuencias de lavar el propio vehículo o cambiar el aceite del mismo junto al arroyo en donde se ha hecho picnic.

Supongo que se debe admitir que la ignorancia, la desidia o la incuria conceden algún derecho a hacer lo que a cada uno le venga en gana. Se concede el mismo nivel a la información seria, técnicamente fundada, que a la opinión desorientadora, incluso falaz. La autoridad académica se sienta al mismo nivel que la conjetura. Es cierto, además, que los hechos concretos pueden ser confusos: la contaminación sube en las ciudades a pesar de las limitaciones al tráfico rodado.

Todo ayuda, para empujar al lado del desastre. A la sequía y a las incontinencias del tiempo atmosférico, se une el abandono de los pueblos, la maleza que encuentra su hábitat feliz donde antes había campos, los bosques descuidados, a los que nadie limpia de hojarasca y ramaje porque la madera vale poco.

Podía terminar este Comentario de muchas maneras. Voy a hacerlo de una manera peculiar. Supongo que el lector conoce que existe una Agenda 2030, en el marco de las Naciones Unidas, que, en su aplicación próxima, tiene como objetivo fundamental acabar con la pobreza en España. Desde julio de 2018 la Alta Comisionada es la periodista Cristina Gallard, cuyos méritos para ocupar ese pomposo puesto pocos discutieron en su día.

Pues bien, el gobierno de Pedro Sánchez, en la actividad frenética de estos sus últimos días en sus cargos, ha aprobado varios decretos Ley y Órdenes Ministeriales, cuya vigencia, como ya se han encargado de anunciar desde la amplia oposición, será nula si el PSOE se pierde en las elecciones del 28 de abril. Entre ese maremágnum de tardía actividad, se encuentra la Orden PCI/169/2019 del 22 de febrero de 2019, que crea el Consejo de Desarrollo Sostenible, con el fin de asesorar a la Alta Comisionada para la Agenda 2030.

Ese Consejo se pretende que tenga 48 miembros, de los más variados sectores. Los Colegios profesionales tendrán derecho a nombrar un representante, a propuesta de la Unión Profesional. Seguro que hay otras opiniones técnicas entre el medio centenar de componentes. No levanto mi voz para lamentar la exigua importancia que se concede a quienes podrían aportar la visión de la realidad desde el ejercicio profesional.

Me limito a expresar, con la voz queda del que está descolocado: Pero…¿alguien se puede creer que un grupo tan heterogéneo y de ese descomunal tamaño, va a llegar a conclusión alguna?

—-

Este hermoso ejemplar de malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala), fotografiado en las marismas del Sabinar de Roquetas de Mar (Almería) a finales de febrero de 2019, es un macho de una de las anátidas que corren peligro de extinción en España, además del riesgo de hibridación con otros patos. Es inconfundible, sobre todo, en período de reproducción, con su gran pico de base hinchada y de color azul vivo. La hembra del malvasía es de cabeza más discreta, pero también fácilmente identificable, por su pico inflado y el aspecto compacto.

Este ejemplar no estaba solo, sino que le acompañaba una hembra de su especie y otros patos azulones. He recortado la foto para poner de manifiesto su espléndida belleza.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: Agenda 2030, Alta Comisionada, ambiente, basura, concienciación ambiental, contaminación, contenedores, desperdicios, ecología, malvasía, Orden OCI/169/2019, Parque Natural, suciedad

Elegir entre sonámbulos

18 febrero, 2019 By amarias 2 comentarios

Finalmente, reconociendo la incapacidad de su gobierno para sacar adelante la legislatura, -presupuestos y proyectos- el ya ex Presidente de gobierno Pedro Sánchez ha anunciado la convocatoria de elecciones para el 28 de abril de 2019.

Se reabre así un período  de afirmación y toma de posiciones cosmológicas por parte de los candidatos a ocupar el sillón presidencial, previa la consecución de una escueta mayoría de votos y la adopción de un pacto parcialmente contra su natura que le permita una mínima estabilidad parlamentaria.

Muy difícil todo y oscuro en sus resultados finales para el votante, que verá que su intención se adultera en el camino de las negociaciones para sacar tajada de gobierno.

¿Cómo puede ser? La deriva de la incompetencia para dirigir sin estridencias y con serena fortaleza y pragmatismo, los temas sustanciales de nuestro país nos ha conducido a una polarización inaceptable en las posturas, a una tensión verbal y a una ausencia  de sintonía entre muchos líderes políticos que, cuanto menos, cabe calificar de lamentable.

Y se agudizará. Aunque la crispación mitinera, las soflamas dedicadas a partidarios, no tienen nada que ver con las propuestas de gobierno factibles y, aún menos, con las que se adoptarán, caso de resultar encajados en la coalición de Gobierno.

Resultado de las elecciones: traición para el votante singular, que no sabrá las consecuencias que se derivarán de su voto.

Los media, siempre en su obsesión de hacer política por su cuenta, exageran la existencia de tres barreras para el futuro entendimiento, cuando se deban pactar alianzas luego de de las votaciones de abril: la existente entre los bloques denunciados por las respectivas oposiciones como “derecha” (Ciudadanos, PP y Vox) e “izquierda” (PSOE y Unidos Podemos); la de constitucionalistas (los citados, menos Vox) y los secesionistas catalanes (PdeCat y CUP) -los secesionistas vascos, se salvan, de momento, pertrechados tras un insolidario Estatuto-; menos justificable me parece la barrera derivada de la ausencia de sintonía personal entre algunos de los llamados a protagonizar las negociaciones para el futuro entendimiento.

Hice referencia en el título de este Comentario a Sonámbulos. Despierten, ya, nuestros políticos y extiendan la serenidad sobre la cancha donde nos veremos los votantes. Recupérese el centro y el centro izquierda. Todo lo demás, no tiene ahora su tiempo ni nos merecerá  la pena.

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: Ciudadanos, elecciones, Partido Popular, partidos, política, PSOE, Unidos Podemos, Vox

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