Al socaire

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¿Existe el centro?

8 octubre, 2019 By amarias Deja un comentario

Estaría dispuesto a suponer que cuando un grupo de personas se deciden a formar un partido político, no tienen la intención de alinearse a izquierda o derecha de ningún otro, sino de ocupar el centro. Aunque no pretendo que esta aseveración personal sea vista como lógica universal, debería aceptarse que todo líder como propietario de una opinión centrada, coherente y asumible por la mayoría de quienes estarían destinados a votarle.

¿O tal vez no sea así? Cuando analizamos lo poco que se conoce de los programas de los partidos españoles, parecería que las posiciones ideológicas y las propuestas se van configurando a partir de lo que se divulga de los mítines en los medios. Y como cuando se está en presencia de simpatizantes y adeptos, en el calor de un espacio compacto, con el micrófono en la mano y oyendo el eco de las propias palabras, la improvisación genera monstruos, se va calentando así una espiral de despropósitos verbales que acaban empañando cualquier campaña, haciendo perder la visión de lo que, en realidad, pretende cada partido.

He visto ayer la película de Amenábar «Mientras dure la guerra», que toma su título de una frase atribuida a los generales rebeldes al principio de su asonada, para designar a Franco general superior (generalísimo) en tanto se pudieran sofocar los puntos de defensa de la República y que se suponían de poca resistencia. Es una buena película, de la que no tiene sentido ahora comentar las múltiples licencias que el brillante director se toma para robustecer el magnífico papel que hacen sus actores principales, todos ellos, como se dice ahora, «en estado de gracia».

Conecto este párrafo con los primeros de este mismo Comentario porque el biopic (lamento utilizar el palabro para hacerme entender) me produjo desasosiego, que también creí percibir como sensación dominante en el resto de la sala, al acabar la proyección. ¿Han sido nuestros abuelos tan imbéciles, tan crueles, tan doctrinarios, tan poco ilustrados? ¿Se ha acabado de raíz la terrible planta de la envidia y el desprecio hacia los intelectuales y, aún peor, hacia quienes son capaces de expresar sus dudas, sin sentirse cómodos al elegir entre blanco o negro? ¿Somos todos, en realidad, como Santo Tomases, que solo nos fijamos en aquello que nos apetece ver, y solo creemos lo que nos encaja con lo que hemos preconcebido como nuestro argumento único?

Se que el centro no existe más que en las ciencias exactas. No, no existe el centro en política. Pero lo peligroso es irse a los extremos y, más aún, lo que conduce a enfrentamientos sin fin y sin sentido es alimentar el fuego de quienes no saben, no quieren escuchar, solo atienden a lo que se les dice desde la cúpula de quienes forman, con ellos, las huestes de la intolerancia, ya sea desde una u otra ideología.

«Ahí queda eso» (magnífica, como siempre en él, la intervención de Eduard Fernández metido en un papel tan casposo como el general Millán Astray, de terrible recuerdo, presentado como impulsor de un Francisco Franco reservado, pusilánime y oportunista.


Este grupo de gaviotas sombrías (larus fuscus), atento a las entregas alimenticias de la pleamar (invertebrados, carroña, desperdicios) en Punta Umbría, se compone de individuos de varias edades. La gaviota sombría se distingue, en especial de la argéntea (larus argentatus) por tener las patas amarillas y el dorso más oscuro.

Los ejemplares del primer invierno tienen las plumas de vuelo oscuras (carecen de la cuña pálida de las primarias, característica de esta especie), y el dorso está jaspeado de marrón grisáceo oscuro. Los que se ven en la foto son, junto a las aves adultas, de segundo invierno, por sus patas rosa apagado, y el pico de aspecto oscuro (el adulto lo tiene amarillo con una mancha roja)

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: Amenábar, campaña electoral, centro, Eduard Fernández, Franco, Millán Astray, partidos, película

La España viciada

6 octubre, 2019 By amarias Deja un comentario

Parecería que acabamos de descubrir que la España rural se ha despoblado, que las poblaciones chicas sucumben ante el atractivo de las urbes grandes, y que las segundas viviendas han devorado los lugares más bonitos de nuestras costas engullendo los pueblos de pescadores donde ya casi no habitan marinos.

Parecería que acabamos de enterarnos de que los comercios llamados de cercanías han desaparecido en beneficio de las grandes superficies comerciales, que las tiendas de la esquina están regidas por diligentes naturales chinos a los que acompañan sus hijos españoles y que nos venden todo tipo de productos de los que muy pocos (si algunos) están fabricados aquí, en España. Qué digo: como ya he expresado, con aires de lamento más que de denuncia, los espárragos cojonudos vienen de Perú, las lentejas La Asturiana de Estados Unidos, los garbanzos turdesillanos de Canadá y la ropa de Zara se confecciona en Marruecos, Portugal o el Kurdistán.

Parecería que no nos dimos cuenta que hemos orientado a nuestros jóvenes -desde hace décadas- hacia la Universidad, en lugar de hacia la Formación Profesional y que no hemos encontrado sitio para los mejores expedientes que, ahora, triunfan en Inglaterra, Alemania o están empleados de dependientes en Carrefour o se han convertido en casi mileuristas a la espera de una ocasión mejor.

Se diría que estamos ignorantes de que quienes toman las principales decisiones para casi todas las más grandes empresas del país (pequeñas, sin embargo, si se las compara con la escala mundial) son personas que se deben a Consejos con sedes en Basilea, Londres, París, Roma, Berlín o Nueva York y a los que importa un pito todo lo que no sea garantizar rentabilidad a los capitales invertidos («crear valor para el accionista») y simular que están concienciados con el ambiente y las responsabilidades sociales corporativas, entre otros palabros de buen gusto semántico.

La España vaciada es consecuencia de la España viciada, la que pierde el tiempo en discusiones políticas sin meollo y sin abordar los grandes problemas, la que se empecina en mostrar que todo va bien, cuando la realidad nos ha llenado de agujeros, la que pide un Plan de apoyo para el sector, ocultando buena parte de los misteriosos entresijos que enriquecen a unos pocos con el trabajo de muchos, la que se cree que las burbujas (inmobiliaria, industrial, de servicios, etc.) se crean por fatalidades de la naturaleza y no por el descontrol y la desorientación frente a los mercados, la que está satisfecha porque se active el consumo de chupetes tecnológicos sin advertir que la inmensa mayoría vienen de fuera y, en el mejor de los casos, aquí solo ensamblamos algunas piezas y les ponemos la carcasa.

Me gustaría que se reflexionara y se actuara, sobre la manera de volver a llenar de actividad a la España vaciada. Con cabeza, sin presiones, sin ilusionismos.

Porque no consiste en habilitar en cada pueblo polígonos industriales (ya tenemos demasiados cubiertos de hartos y vacíos de empresas), no pretendiendo que la fibra óptica por sí misma va a generar empleo (¿para que cuatro privilegiados trabajen desde sus casas para la multinacional mirando un paisaje?, no aumentando a lo loco la red viaria (¿para que el asfalto cubra toda nuestra superficie y no sepamos ya cómo ir a ningún sitio sin mirar Google Map?) o reclamando ambulatorios por doquier (¿solo con especialistas en geriatría y enfermedades terminales?)y animando a llenar de «casas rurales con encanto el territorio» (¿para ser testigos de su deterioro?).

Todo ello mientras el campesino sucumbe en su pobreza o aguanta a trancas y barrancas con la media pensión de alguno de sus padres ancianos aún vivos, en tanto que el ganadero y el agricultor autónomos financian con sus productos a los supermercados o las frutas y hortalizas se pierden sin recoger en las tierras y campos.

…..

Un pareja de ánsares campestres (ansar fabalis) en las aguas de las lagunas de Villafáfila, descansa antes de tomar nuevas fuerzas para su largo viaje migratorio. Las distintas especies de ánsares no son fáciles de distinguir, siendo en ese espacio natural normal encontrar juntos a los ánsares campestres y a los comunes (anser anser).

El ánsar común es algo más grande y pesado, pero lo más distintivo es escuchar sus voces. El campestre es prácticamente silencioso, y emite solo una especie de bufido bastante grave, en tanto que el común, al ser violentado por la presencia humana, se descuelga con unos graznidos como hacen las ocas de corral. Hay análisis de especialistas que detallan las diferencias entre los ánsares basadas en la forma del pico y el entronque con la cabeza o el blanco de la frente, pero no quiero pretender una erudición que no poseo.

 

Publicado en: Actualidad, Administraciones públicas, Política Etiquetado como: campo, despoblamiento, España vaciada, España viciada, generación local de empleo, impulso territorial, territorio

Recuerdos a la madre

4 octubre, 2019 By amarias 2 comentarios

Hace ya 53 años (el 3 de octubre de 1966) falleció mi madre. Su aniversario es un momento especial para recordarla. Y lo hago con tres sonetos, dedicados a su memoria, que están incorporados a mi libro Sonetos desde el Hospital, recientemente publicado (Editor: Angel Arias, precio 10 euros, de los que 5 se destinan a la AECC).

1

Aquel rostro que dio calma a mis manos,
y de labios de amor primeros besos;
ojos que sembraron paz y embelesos
con que crecer como inocentes, sanos,

se volvieron ceniza y polvo y huesos,
ejemplo de dolor, vez de gusanos,
espejo en que vi límites humanos,
cántaro roto, fuente para excesos.

Hace años que besé la calavera
y aparté tierra de los restos tiesos,
y pedí nos curase la ceguera

y retornara a la niñez, ilesos.
Cayó el silencio, y tras larga espera,
percibí fuerte aroma de cantuesos.

2

De esa muerta asomada a una ventana
guardo el recuerdo vivo y no perece
la luz que alumbra la cuna que mece
con su mano blanca, mi madre sana.

Pasan los años y mi afecto crece
alimentado de amor en su peana
y la saco a pasear cada mañana
y le compro un helado si apetece.

Esa mujer teje jerséis de lana
que protejan del frío cuando empiece
y me ofrece un caldo o una tisana

sin que logre moverla de sus trece.
Peino su cabellera ya algo cana
con estrellas del campo que florece

y lágrimas que mi dolor emana.

3

Fue en este mismo banco que hoy escojo
para aliviar mi dolor, donde antaño
se sentara mi madre año tras año
mientras yo daba vueltas a mi antojo.

Su recuerdo me envuelve como un baño
de relajante paz y así a remojo
me curo suavemente y me sonrojo
al advertir lo frágil de mi daño.

Confiado por saber que tiene cura
el mal que me atenaza, tengo prisa
en volver sano y salvo a la cordura.

Acude un enfermero que me avisa
que estoy mucho mejor de la locura.
Mi madre muerta esboza una sonrisa.

(Del Libro Sonetos desde el Hospital, 2019, @angelmanuel arias)


 

Publicado en: Personal, Poesía Etiquetado como: angel arias, cantueso, cuna, madre, madre muerta, mano, Sonetos desde el Hospital

El relato sorprendente de la juez justiciera

2 octubre, 2019 By amarias 2 comentarios

Para llegar a ser juez en España hay que preparar unas duras oposiciones, luego de estudiar la carrera de Derecho, y para superarlas con éxito se precisa emplear un mínimo de dos años de estudio dedicados a aprender la forma un temario amplio sobre temas administrativos, legales y procesales, y para el que los opositores suelen adiestrarse con alguien que las haya superado en una convocatoria anterior, que recibe el nombre obvio de preparador.

Mi opción personal es que prefiero ser juzgado, y defenderme o defender a otros, que juzgar. La acción de juzgar es muy compleja, puesto que, aunque se suele pensar que el juez o magistrado solo tiene que aplicar la ley y ajustarse al Derecho (en sus variadas manifestaciones, fundamentalmente escritas, aunque también existen otras fuentes- -al menos, en el mundo del Derecho-, se debería exigir a quienes ostentan esa función social una experiencia y formación personal en las cosas y hechos de la vida.

No es, lamentablemente, así, y aupados desde tempranas edades a la formidable fortaleza que proporciona el poder enjuiciar y sancionar los hechos ajenos, el riesgo para muchos jueces y magistrados es caer en el endiosamiento. Se defienden grupalmente, creyéndose o sintiéndose especiales, sin reconocer que la sociedad les ha asignado un papel de mérito, sin duda, pero de enorme responsabilidad.

En nuestro país, la tendencia a la litigiosidad, manifestada especialmente en los ámbitos del derecho civil o administrativo, ha significado que los juzgados esas especialidades se encuentren colapsados por una parafernalia de reclamaciones, más o menos fundadas o infundadas, que dan de comer a muchos abogados y que sirven para despertar bastantes recelos y antipatías hacia los que se sientan con puñetas en los estrados frontales de los tribunales.

La cuestión en el campo del derecho penal merece especial atención. La aparición de delitos de los llamados económicos en el Código penal, con penas gravísimas -con una orientación revisionista de los tipos penales, que podía calificarse de revolucionaria-, ha provocado el que las cárceles sean ocupadas con ritmo creciente por gentes de cuello blanco, mangas largas y gominas en el pelo, quitando sitio y protagonismo a los viejos inquilinos de uña negra, te mato porque eres mía o robo para comer porque no tengo otro medio de subsistencia.

Que tengamos encarcelado, y por varios años, a un cuñado del Rey de España, por haber utilizado la influencia de su alcurnia en provecho propio -sacándose unos milloncejos de nada para comprarse un chalé de los llamados de lujo- es un síntoma claro de que algo está pasando en nuestra sociedad. Que se quiera investigar al rey Juan Carlos, tenido hasta ayer mismo por garante de la democracia sobrevenida, por haber aceptado comisiones en unos negocios que hizo, en provecho de la industria del país, sacando unos contratos a sus hermanos de mentirijillas de los jeques árabes, me hace sospechar que hay una corriente que pretende acabar con la Monarquía por la vía del derecho penal.

También parece que, en la corriente autónoma de pasarlo todo por el derecho penal, la mecánica demoledora de castillos (de arena, papel o hierro), atacó y ataca sin cesar, como una amenaza imposible de quitarse en encima, a políticos, empresarios, intermediarios y gentes de especial vivir. No me resulta difícil imaginar que en los despachos de quienes dirigen los destinos del país se sigue con atención y cierto temor este continuo rebuscar por los entresijos de la mierda que sostiene nuestra economía.

Pues bien, hay una jueza que «cambió la vida de Lugo» (copio el titular de La Voz de Galicia del 28 de septiembre de 2019) y que, de haberle dado más tiempo, hubiera cambiado la vida de España. Me refiero a la magistrada Pilar de Lera Cifuentes, nacida en Cartagena en 1971 y que, después de haberse hecho los dientes en otros Juzgados, recaló en Lugo desde Mieres en el 2007, con 36 años.

La crónica dice que se dedicó a abrir decenas de macrocausas que involucraban a empresarios, políticos, proxenetas, junto a guardias civiles y policías nacionales. Denunciada por decenas de imputados que se quejaban de que los procesos no se cerraban, las múltiples quejas que se recibieron contra ella en el Consejo General del Poder Judicial, fue sancionada por «retrasos y desatención del Juzgado» a siete meses   y un día de empleo y sueldo, lo que le acarrearía la pérdida de destino. Su abogado anunció que reclamaría ante el Tribunal Supremo la suspensión cautelar de la sentencia.

El caso ha despertado mis simpatías, máxime después de conocer más detalles del trabajo que esta juez se echó sobre las espaldas. (Véase, por ejemplo, El País de 29 de septiembre de este año). La juez De Lara ha estado investigando, entre otras grandes causas que abrió simultáneamente, ni más ni menos que la red de prostíbulos que ensucian el paisaje español (anunciados en las carreteras como Clubs y Hotelitos con letreros luminosos muy aparentes). Más de 1.600 casas de seudo placer pagado en el que se ofrecen, como carnes a la venta, decenas de miles de mujeres a diario. Más del 0,35% del PIB de nuestro país (o sea, del orden de 40.000 Millones de euros) genera este negocio miserable, convertido en el tercer consumidor de esa explotación vinculada al sexo de pago, de la que, como es sabido por todos, las mujeres -latinoamericanas con hijos, desterradas del Sahel o asiáticas de la URSS bien descompuesta, etc- son víctimas principales.

Reivindico a la juez De Lara. Tardó diez años en cerrar el caso La Carioca, emitió un auto de varios cientos de páginas para imputar con solvencia a decenas de individuos que traficaban con mujeres, drogas y sobornos a empresarios, autoridades civiles y militares, y nos dio un motivo irrefutable para ponernos a todos colorados. El mal de la prostitución no tiene ninguna justificación. Solo genera inmundicia (incluido el dinero que mueve), solo se sustenta en la explotación del ser humano y en el desprecio al semejante.


Hay que prestar atención para descubrir a los agateadores subiendo, mientras devoran litófagos, trepando por las laderas de los troncos, con incansable agilidad. Viven en nuestra península, dos tipos de agateadores: el común (certhia brachidactyla) y el norteño (certhia familiaris), prácticamente indistinguibles.

El de la fotografía, por la amplia ceja y el vientre de un blanco más puro (no apreciable en ella, por las sombras), corresponde al tipo norteño, identificable sobre todo por el lugar donde fue realizada la instantánea, Asturias, ya que ambas especies tienen áreas de difusión distintas.

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¿Más España o menos crispación?

30 septiembre, 2019 By amarias Deja un comentario

El desmembramiento de Unidas Podemos se va consumando, como una de las posibles formas de consunción de un partido político que, con seguridad, son estudiadas en las Facultades de Ciencias Políticas. A saber, por la voladura descontrolada de sus propios fundadores. El experimento ha durado algunos meses, ha servido para rellenar mucha tinta y movilizar intereses de todo tipo en torno al proyecto y ahora, mientras los fuegos fatuos se apagan, ha surgido, como un ave Fénix, de las cenizas y derrumbes, un nuevo partido: Más España.

Debo reconocer que el movimiento popular -demasiado rápidamente convertido en populachero- de Podemos, me atrajo inicialmente. Por su frescura, por la calidad oratoria de sus cabezas más visibles, y porque parecían dispuestos a mover el sueño de las izquierdas patrias, incluido el despertar de su sopor al viejuno partido obrero marxista que se había trasmutado en PSOE y que andaba a la búsqueda de un líder.

Iñigo Errejón, coautor de aquel invento académico que fue Podemos, junto a Monedero, Echenique e Iglesias, es ahora el artífice intelectual de un giro hacia la sensatez de esa facción de la izquierda, segregando sus muebles de lo que el presidente en funciones (por poco tiempo) Pedro Sánchez llama ahora, después del frustrado intento de que lo apoyaran por la cara, «extrema izquierda».

Me parece un error que Errejón y sus seguidores, disidentes con la posición estratégica de Iglesias (Pablo)-Montero (Irene),acompañados por un silente y empequeñecido Garzón (Alberto) y dirigidos por el brillante petulante Echenique (Pablo), hayan elegido como nombre a su invento el de Más España. Pero yo no soy ni político ni estratega. Solo que me suena muy, pero que muy raro, en un momento en que la unidad de España está amenazada por revisionistas y secesionistas, el partido haga apelación a que necesitamos «más» de esa España.

Lo que necesitamos, seguro, es menos crispación, más trabajo, mejores ideas y, sobre todo, más voluntad de entendimiento a todos los niveles. En especial, claro, entre los políticos. He visto publicada  en la prensa la fotografía de los actuales representantes de los partidos principales (a nivel de Estado) y me sugiere, junto a lo que sabemos de ellos, que todos coinciden en algunos cosas: son varones, jóvenes (aunque ya no inmaduros), engreídos, bien parecidos, petulantes, verborreicos, vacuos, vociferantes, más dados a hablar que a escuchar, ignorantes del mundo empresarial y del mercado, listos y también listillos.

Por favor, Iñigo Errejón, ya que pretende Vd. traer sensatez a este guirigay de machos alfa (así se dicen y así actúan), y puesto que ha de saber, desde su indudable perspicacia política que no va a ser presidente de gobierno, pónga a su equipo a trabajar en la confección de un buen programa. Y, como seguro que se habrá leído la propuesta última de Sánchez a su antiguo jefe Iglesias, y que, en mi opinión, tiene mucho de aceptable, trate de mejorarla y completarla.

Han abierto Vds. un portalón para que la derecha retorne al Gobierno de España y les servirá para que, desde una sensata oposición, aspiren dentro de cuatro años a desbancar a Pablo Casado de la presidencia del Gobierno.


Este mirlo de agua acaba de sacar del río en que habita como señor de sus aguas, un plecóptero.

 

 

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Indra contra Airbus

26 septiembre, 2019 By amarias Deja un comentario

La ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, es la cabeza visible responsable de una decisión que representa un cambio de rumbo respecto a la estrategia española en el sector aeroespacial y un golpe de efecto sobre la mesa de contrataciones.

Puede que para quienes tienen una información superficial sobre los avatares de la industria de defensa española, la información no haya alcanzado relieve. Pero lo merece: El gobierno español ha decidido adjudicar la coordinación que le corresponde en el proyecto FACS, futuro avión de combate europeo (incluida concepción y fabricación) a la empresa Indra Sistemas, en detrimento de las expectativas del consorcio Airbus.

Airbus se había encargado hasta ahora del reparto de funciones en el programa Eurofighter, distribuyendo los paquetes de ejecución. España adquirió 87 unidades de esos aviones, por importe de 11.500 millones de euros, y el conjunto de empresas españolas obtuvieron un muy aceptable retorno por la vía de las subcontrataciones. Esta situación toma ahora un giro importante, ya que Airbus se había encargado del desarrollo, (con la colaboración de la francesa Dassault), y de la definición y programación general del FACS, caracterizando los elementos técnicos básicos de ese avión de combate, que aspira a superar ampliamente a su predecesor, en maniobrabilidad, seguridad y eficacia.

Una decisión de esta índole no se improvisa, o no debe serlo, aunque los plazos para concretar el nuevo rumbo estratégico han sido cortos. Parece que la gestación de la posición española tomó velocidad con la incorporación de España al grupo de naciones fundadoras del Proyecto FACS, que ya formaban Alemania y Francia, en un acto de firma que se hizo coincidir con el Paris Air Show de junio de 2019. A pesar del despliegue de Airbus en la Feria Internacional de Defensa y Seguridad (FEINDEF) en el mayo anterior -a la que tuve ocasión de referirme por extenso en este mismo blog – en círculos cercanos al Gobierno se daba por consolidada la posición de Indra como empresa de confianza española.

Obviamente, este cambio de estrategia es vista por la cúpula de Airbus, (con Guillaume Faury como portavoz máximo del descontento, secundado por Alberto Gutiérrez, presidente de Airbus España) como un profundo desengaño, una ruptura de relaciones con el Estado español y presentada como un tremendo error.

La cuestión admite, al menos, dos análisis. Para la industria española se trata de una operación de alcance, en la que Vicente Fernández, presidente de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), habría presionado con razonamientos estratégicos del grupo estatal, defendiendo la solvencia técnica de su participada Indra (la SEPI tiene el 20% en Indra), para que se le adjudicara el goloso paquete, reclamando que la decisión potenciaría la industria nacional. Fernando Abril Martorell, su presidente ejecutivo, habría utilizado también su influencia ante el Ministerio, con los mismos o parecidos argumentos: «decisión más cercana, ventaja más segura».

Desde la posición exclusivamente técnica,  es un reto inmenso, pues, hasta el momento, Indra solo se ha cualificado como fabricante de las tarjetas electrónicas del Eurofighter; y otras empresas de las que figuran como posibles compañeras de viaje, tienen también que ampliar su juego de cintura actual: ITP -la otra empresa española con relieve en el sector- ha fabricado las toberas de los dos propulsores; y la propia Airbus España, en su factoría de Getafe, ha fabricado bajo plano una de las alas del ingenio.

Para las relaciones con los socios internacionales, el asunto presenta también aristas, aunque cada país defiende -me da la impresión que cada vez con mayor brío- sus intereses nacionales. Así sucede con el grupo francés Dassault (fabricante del caza Rafale, y que puso en el mercado satisfactoriamente con desarrollos propios). Esta empresa tecnológicamente potente, junto a Airbus, había contribuido a la generación del grupo Thales, con la intención de reconformar el panel de proveedores logísticos a la industria de defensa europea.

Algo se cruzó desde el momento en que España -y, sobre todo, Alemania- reclamaban insistentemente que se dejaran las opciones de reparto de los paquetes en que se descompusiera el programa en manos de las administraciones públicas de cada Estado, y no dejando la decisión con interposición de Airbus, a quien las empresas más cualificadas criticaban por venir haciendo la distribución de las subcontrataciones, atendiendo más a criterios e intereses propios que a facilitar la cualificación de la posible competencia futura.

En este maremágnum de intereses y oscurantismos, la relación entre Dassault y Airbus parece ahora también cuestionada. En realidad, es otra lucha de David contra Goliat o, si se prefiere, de Lacoonte contra sus propios hijos y sobrinos. Porque la primera, con sus algo más de 11.000 empleados y una facturación de 4.800 Mill de euros,  parece mentalizada para encontrarle el gusto a la emancipación de la dependencia del gigante Airbus (rival a salvo de la tremenda diferencia de tamaños), que da empleo a 129.000 empleados y supera los 60.000 Millones de euros de facturación. Frente a Airbus, Indra, con una facturación total de 3.100 Mil de euros en 2018 (1.200 en su división de transporte y Defensa) es una enana y ojalá no le falte la calidad de la honda (valga la metáfora); hoy por hoy, tecnológicamente, la desproporción respecto a sus colegas internacionales es bastante evidente.

Por la parte teutona, la empresa alemana con más posibilidades de ser la receptora del paquete alemán es la antigua filial de Airbus, Hensoldt, que pertenece al fondo de inversión KKR. Por cierto, se ha especializado en radares, sistemas ópticos electrónicos y en aviónica, en competencia con la experiencia de la propia Indra.

No será, pues, un camino sencillo, ni transparente. La capacidad técnica de Airbus es incuestionable y no tiene parangón en la industria de Defensa. Así se ha querido que fuera, además. Podemos, pues, estar asistiendo a un desmembramiento controlado del gigante, con pérdida de sustancia técnica , aunque no parece que la gran capacidad de Airbus y su experiencias puedan ser sustituidas sin fisuras ni riesgos de desencajes, a corto y tal vez, ni siquiera a largo plazo.  No resulta sencillo hacer un diagnóstico desde la barrera. Tradicionalmente, las interrelaciones entre las empresas del sector de defensa son intrincadas y poco transparentes.

Si se recuerda la historia, en el año 2000, la empresa pública francesa Aerospatiale of France, junto a DaimlerChrysler Aerospace de Alemania y Construcciones Aeronáuticas SA conformaron la llamada European Aeronautic Defence and Space Company (EADS), que hasta el año 2014 fue el accionista mayoritario en la primera Airbus. Aerospatiale mantiene, hoy por hoy, el 46 por ciento de Dassault, que controlaba Airbus hasta 2014; en sucesivas ventas, Airbus redujo su participación en Dassault hasta el 9,87 por ciento en diciembre de 2018, año en que anunciaron la voluntad de colaborar conjuntamente en el desarrollo del FCAS que deberá estar a punto en 2035/2040. Todo este esquema societario parece cuestionarse ahora.

En fin, como dicen los reporteros de noticias de alcance, «estaremos atentos».


Los estrildas y bengalíes son pájaros exóticos, muy coloreados, con pico cónico grueso, y alas cortas, que avanzan por el suelo a saltitos, dando la impresión de que arrastran los pies. El de la fotografía es un estrilda de carita naranja (estrilda melpoda) que, como su nombre vulgar indica tiene una máscara naranja y obispillo rojo (oculto en la instantánea). La localización de este ejemplar, propio del centro de Africa, en Fuerteventura, evidencia que ha ido introducido por algún viajero.

 

 

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Sonetos desde el Hospital

20 septiembre, 2019 By amarias 2 comentarios

Ya tengo en mi poder los ejemplares de la edición Sonetos desde el Hospital. Me decidí a editar el libro yo mismo, recogiendo en él casi 130 sonetos y doce dibujos a todo color (incluido el de la portada, que reproduzco aquí, en una fotografía que realicé con el móvil y poca luz. Algunos de los sonetos ya fueron recogidos en este blog, pero la mayoría estaban inéditos. Recojo, a continuación, el primero de la recopilación, escrito cuando estaba aún convaleciente en el Hospital. Advierto, sin embargo, para quienes no agrade la temática hospitalaria, que pocos de los sonetos tienen que ver no con la enfermedad, sus cuidados o los estados de ánimo que provoca encontrarse más o menos delicado de salud.

A solas, desnudo y harto dolorido,
veo pasar el tiempo como un lujo
y si rompe el silencio algún sonido,
no aportará a la noche paz o embrujo.

Conteniendo ayes, mi magín estrujo
para escribir dos líneas con sentido
y tantas son las ganas con que empujo
el deseo de verme, aun yendo herido,

liberado de este cuarto de hospital
donde hago de paciente el cometido
que, sin reparar que me siente bien o mal,

por volver a mi sitio preferido,
soy capaz de ocultar que estoy fatal
y copiar de alguien sano el parecido.

El libro se vende a 10 euros, y por cada ejemplar vendido donaré 5 euros a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Como la edición consta de 1.000 ejemplares, si los vendiera todos, como espero, al final de este año o principios del siguiente haré la entrega de un cheque por la cantidad de 5.000 euros a la indicada Asociación.

Espero poder organizar una pasarela de pago para aquellos que quieran adquirirlo con entrega en su domicilio. De momento, puedo enviarlos contra reembolso o, si coincidimos en alguno de los recitales que estoy preparando, haceros la entrega directamente y así podré dedicároslo si lo deseáis.

Gracias por la difusión.

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Viaje al Centro

19 septiembre, 2019 By amarias Deja un comentario

Los partidos con representación parlamentaria han querido volver al principio, aunque con las plumas muy desgastadas, particularmente, después de un verano fatigante. El candidato a la presidencia de gobierno, el socialista Pedro Sánchez, no consiguió cerrar con sus «socios preferentes» -la polícroma coalición Unid@s Podemos, las cláusulas de un acuerdo que le permitiera pasar de gobernar en funciones a funcionar con garantía de estabilidad.

La resistencia férrea a mantener el no a la investidura del «bloque de las derechas» (PP, Cs y Vox), insuficiente por sí mismo a conformar alternativa, quedó, en ese contexto de desencuentro entre las llamadas «izquierdas», como una posición testimonial -en este envite-.  Por otra parte, el sospechoso apoyo -un término medio entre abstención y concordia- al empecinado Sánchez por parte del grupo que lidera desde la cárcel Oriol Junqueras, una especie de abrazo del oso a la espera de la Sentencia por el Procès, quedó, junto al comprometido sin fisuras por parte del simpático charlatán Revilla, convertido en un portavoz externo del candidato, se suman a la tragicocómica parafernalia que se generó en la toma de posiciones tras los resultados electorales.

Se puede (y debe) analizar las razones del fracaso de los partidos de la izquierda parlamentaria en ponerse de acuerdo en una magnífica oportunidad para consolidar la imagen de formaciones maduras y democráticamente comprometidas, a pesar de la discrepancia ideológica de intensidad. No ha sido así, y quedó puesto de manifiesto, con absoluta claridad, que existe una tensión irresoluble entre el PSOE y lo que quede de la izquierda irredenta, contaminada por un atroz populismo revolucionario.

Tal como lo veo, la oportunidad de gobierno se ha desplazado ahora, y se consolidará con el resultado de las elecciones que han sido convocadas para el 10 de noviembre de 2019, hacia la derecha. El responsable de esta deriva es, en mi opinión, Albert Rivera, que se ha autoproclamado líder de la oposición y que ha desdibujado, hasta convertirlo en una sombra de lo que era, el programa con toques socialdemócratas que había conseguido ilusionar, no ya a sus votantes, sino a algunos de los militantes más cualificados que, cuando advirtieron lo que su capitán traía entre manos, luchando a brazo partido con Pablo Casado y negándole el pan y el agua a Pedro Sánchez, se salieron dando gritos de «¡Fuego, fuego!» por las ventanas de la agrupación naranja.

Como observador desde la distancia que proporciona la neutralidad y la independencia de cualquier partido, aunque comprometido con el deseo de que nuestro país tenga las mejores opciones, debo reconocer que la persona que ha tenido un comportamiento, en todo este proceso, de mayor coherencia y transmitiendo las mejores sensaciones de hombre de Estado, ha sido Pedro Sánchez. Cuando, ya introducido en el inicio de la nueva campaña electoral, en respuesta al portavoz de ERC, Gabriel Rufián, sobre lo que iba a hacer al respecto de Cataluña, afirmó que aplicaría la Constitución, con todas las consecuencias, vi claro que dejaba sus opciones en manos de las fuerzas de la derecha y, en particular, en conseguir apoyos desde Ciudadanos.

Ya que Sánchez no va a tener la mayoría suficiente para ser investido en solitario, sin otros apoyos, y las negociaciones con Unid@s Podemos han dejado tierra quemada entre los propios negociadores y, lo que es más duro, entre los votantes de ambas agrupaciones, lo que intuyo mucho más probable es que tengamos un gobierno a partir de febrero de 2020 con aquel de los dos capitanes de los partidos PP o Cs que se alce con el mayor número de diputados.


Los papamoscas cerrojillo (ficedula hypoleuca), en tránsito migratorio hacia las zonas del Africa trasahariana, han tomado en Madrid algunas plazas. Entre ellas, se pueden detectar algunos ejemplares, en el magnífico Parque Quinta de los Olivos, donde se alimentan de los insectos que pululan en torno a los almendros y olivos del parque, desplazándose de un árbol a otro con un vuelto característico, que parece indicar «aquí estoy y, pero no me cogerás».

 

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: acuerdo postelectoral, Ciudadanos, elecciones, Partido Popular, Pedro Sánchez, política, programa, PSOE, sociedad

Dana

15 septiembre, 2019 By amarias Deja un comentario

Algunas palabras técnicas, que son desconocidas para la mayoría no especializada, se cuelan de pronto, con intensidad, en el lenguaje común, incluso con sus valoraciones eruditas. Es el caso, pongo por ejemplos, de la fractura hidráulica («fracking»), el índice de referencia de prestamos hipotecarios («IRPH»), los fibromas y carcinomas (y sus diagnósticos diferenciales), o la «eutanasia pasiva», la «prisión permanente revisable o la «renta mínima universal».

Estas últimas semanas, hemos oído hablar mucho de la DANA (depresión aislada en niveles altos), término del argot meteorológico que ha venido a sustituir con fuerza al popularmente asimilado concepto de «gota fría». En regiones del Mediterráneo español, especialmente en Alicante, Albacete, Murcia, Granada y Valencia, se han sufrido las consecuencias del fenómeno con inmensas pérdidas materiales. Orihuela y su entorno han sido gravemente castigadas.

El fenómeno atmosférico ha supuesto, como cúmulo de desgracia, la pérdida de seis vidas humanas; personas que se encontraron atrapadas en su camino habitual, por rieras rebosadas o aguas fluviales crecidas que, en pocos minutos, anegaron carreteras, derribaron muros, desbordaron alcantarillados y penetraron en las casas aledañas a cauces y calles convertidas en anómalas salidas para el agua torrencial.

La intención inmediata de espectadores y sufridores del fenómeno de achacar al cambio climático los desastres provocados por la dana, ha sido desmentida por historiadores, meteorólogos y climatólogos. Este fenómeno natural no se debe a la elevación de temperatura media del planeta, ni es la primera vez que se presenta en nuestras latitudes. Es más: se produce todos los años, como consecuencia del choque de aire frío polar con el frente cálido y húmedo del Mediterráneo. Varía solo su intensidad como resultado combinado de múltiples circunstancias, y sus efectos pueden aparecer menos dramáticos si no afectan directamente a grandes poblaciones o -como es el lamentable caso actual- se cobran vidas y generan pérdidas graves a particulares.

No quiero sacar punta al lápiz rojo de la desventura, pero la situación sufrida me hace recalar, una vez más, en el problema fundamental de nuestra manera colectiva de abordar la prevención. Prácticamente, ninguna. Estamos poco inclinados a disponer de medios de cobertura, nos acogemos al rito de alertar, incluso con exageración,cuando el peligro es inmediato. Pasamos de actuar para paliar o evitar sus efectos cuando el riesgo es solo una posibilidad. Ya llegará el momento de preocuparse, parece decirnos la voz interior. Y, empeñados en ignorar los equilibrios ante el precipicio, preferimos dedicar nuestro tiempo a disfrutar del presente o, si el cabecilla de turno nos anima, nos entregamos a elucubraciones con poco sentido práctico, adoptando no pocas veces medidas y decisiones fuera de nuestras posibilidades.

No importa ahora discutir sobre el cambio climático, su verdad o sus consecuencias previsibles. El tema que el dana ha vuelto a poner sobre la mesa es inmediato, crucial. Debemos adoptar con urgencia medidas correctoras, preventivas y no solo paliativas, para proteger a las poblaciones en riesgo y a sus bienes de los peligros reales que ya conocemos, porque se han manifestado con anterioridad y tienen caracteres cíclicos o repetitivos.

Pregunto, pues: ¿Por qué se siguen consintiendo, autorizando y, en todo caso, utilizando sin pudor ni castigo las rieras y cauces secos como lugares de aparcamiento? ¿Por qué se construyen y mantienen casas -legales e ilegales- junto a arroyos, márgenes de ríos y zonas costeras y deltas, sin respetar terrenos demaniales, prohibiciones, y pasando por alto la atención a la más elemental prudencia? ¿No hay nadie responsable de limpiar regularmente imbornales y atender a sistemas de alcantarillado o a la recogida de aguas separativa, con la construcción de diques de choque para atender a lluvias torrenciales? ¿Se han calculado bien y se revisan regularmente los estados de acequias, presas, azudes, imbornales, taludes, puentes y sotopuentes, así como lugares de escorrentía? ¿Por qué no se atiende sistemáticamente a la limpieza de orillas de ríos, arroyos y viejos cauces, convertidos muchos de ellos en basureros impúdicos? ¿No es importante atender al desbroce y cortes de maleza de carreteras y vías, eliminando árboles y cualesquiera elementos que puedan significar obstáculos al tránsito?

No estoy hablando del comportamiento frente a la catástrofe. La capacidad de nuestro pueblo para volcarse ante la desgracia no tiene parangón. Se nos despierta, colectiva e individualmente, el ánimo solidario para ayudar a cualquiera que se vea afectado por una fatalidad, en especial si es una catástrofe colectiva. Merece todo aplauso.

Pero como planificadores, y como ejecutores de medidas preventivas, no estamos a esa altura. Desde la calma entre tempestades, nos entretenemos en discutir y proponer teorías fantasiosas sin estudio suficiente, gastamos dineros en acciones desproporcionadas, sin relación con nuestra capacidad económica o técnica, y optamos por ser campeones de las medidas restrictivas y adalides de las inversiones desmesuradas en lugar de preocuparnos por los problemas que demandan atención para que el lobo de la realidad no nos vuelva a morder con su despiadada dentadura.

Busco culpables de la falta de planificación no en el pueblo llano, poco apto para adoptar decisiones colectivas, sino en quienes nos dirigen y han dirigido. Si atiendo a la increíble disputa por sillones, que no por programas, con la que nos han martirizado los representantes que hemos elegido para gobernarnos en el futuro inmediato, me temo que la falta de planificación nos seguirá acompañando. Lástima.


Una abeja (apis mellifica) libando de la flor del limonero puede ser, en este momento, el símbolo de la calidad que hay que proteger y defender del ataque que está sufriendo. La terrible vespa velutina (avispa asiática) se propaga con descontrol por las regiones del norte de España, matando sin piedad a nuestras productoras de miel, causando estragos en sus colmenas. Esta imagen me sirve para recordar que tenemos la obligación de defender lo que nos es propio.

No me parece que en la lucha contra la avispa asiática se esté en el camino de vencer a ese feroz enemigo de la abeja autóctona. Porque el mal no apareció este año ni en nuestro territorio. Los primeros ejemplares se encontraron en Burdeos hace ya una decena de años y son varios desde que se conoce aquí la presencia de este depredador de la cabaña melífera. He leído que se está estudiando la acción del avispón autóctono como enemigo de la avispa asiática, y que se especula sobre la potenciación de la cría de cualquier ave insectívora (desde el halcón y aguilucho abejeros hasta el carbonero común).

Quizá quienes están analizando el problema con seriedad e inmediatez conocen los experimentos realizados en Francia con la mosca conops vesicularis, que anida en el abdomen de la avispa asiática y se alimenta de ella, o del  gusano pheromermis vesparum, que tiene un comportamiento similar. Aquí se están ensayando líquidos dulquérrimos, barreras de alambre y se ataca a los nidos detectados con fungicidas. Está muy bien. ¿Ha pensado alguien en la opción de hacer que las avispas asiáticas captadas vivas se conviertan en portadoras a sus nidos de algún veneno específico, que actúe sobre sus congéneres, en lugar de matarlas una a una?

Supongo que sí.

Publicado en: Actualidad, Ambiente, Asturias, Sociedad Etiquetado como: avispa asiática, avispón, dana, depresión, elecciones, gusano, inundaciones, niveles altos, Orihuela, prevención

Uniformes

10 septiembre, 2019 By amarias 3 comentarios

Han empezado las clases para los escolares de los niveles elementales, y en los hogares con educandos, los desayunos cobran un nuevo ritmo acelerado. Las aceras se pueblan antes de las nueve de la mañana en que se abren las aulas para la docencia, de padres apresurados que conducen a hijos propios y ajenos hacia los lugares en donde se imparte el saber oficial.

Mi horario deportivo (hago una hora diaria de musculación, por prescripción facultativa) se cruza, mientras me dirijo al gimnasio, con esas diminutas huestes con rostros de no haberse despertado del todo, y me detengo en contemplar, al paso, sus uniformes. Todos van uniformados, supongo que con independencia de que la doctrina que les imparten sea por la vía pública, la privada o la concertada.

¡Ah, el uniforme! Los niños de mi generación no llevábamos uniforme, sino mandilón. El mandilón, o guardapolvo era un cúbrelotodo que impedía que nos ensuciáramos el atuendo de vestir con los avatares de las aulas y de los juegos infantiles en las polvorientas calles y plazas en donde entonces circulaban pocos vehículos e, incluso, a menudo se cerraban al tránsito para explotar barrenos con los que se abrían unos agujeros por donde afloraban las tuberías de agua que debían ser cambiadas por otras nuevas.

Ahora se han puesto de moda los uniformes. El uniforme es signo de distinción, en el sentido de diferenciación. Hay uniformes que infunden y proporcionan señal de prestigio y respeto, como las togas judiciales y las militares. Las batas blancas o verdes de los facultativos y resto del personal médico y paramédico son, por supuesto, signo de categoría.

Otros uniformes, por el contrario, proclaman sumisión y servicio: los de las chicas de trabajo doméstico, los jardineros de multipropiedades, los conserjes,…hasta las gorras de plato que aún siguen usando los conductores de vehículos para uso principal de ejecutivos, gentes del Estado y de la farándula mediática, sirven para proclamar la subordinación propia de su trabajo al mandato de otros.

Estos niños de uniforme no saben aún que esos pantaloncitos, blusas, faldas, zapatos y hasta mochilas, en los que van bordados los escudos de las escuelas y colegios que forman parte de uno de los negocios más seguros del mundo real, que es la guardería intelectual y física de los que son preparados para el día de mañana,  los convierten en anuncios visibles, en señales de muchas cosas que pertenecen al lenguaje de adultos.

No me es difícil desentrañar, mientras avanzo hacia mi destino deportivo, esas señales. Infantes y adolescentes que cursan enseñanzas en colegios donde se les enseña el privilegio de pertenecer a una clase superior, o donde se les hace creer que la igualdad de oportunidades existe, mientras otros crecen en el mundo de relaciones que habrá de servirles, adultos, para apalancarse en las mejores posiciones.

Resulta, entonces, que los uniformes no sirven para uniformar, sino para clasificar, para crear distinciones ya desde edades tempranas. Qué paradoja.

Miro hacia atrás de mi vida, y me veo entre mandilones. Qué tiempos.


Hay aves de comportamiento especialmente gregario y, desde luego, los moritos (plegadis falcinellus) figuran entre ellos. Su porte inconfundible, con plumaje color castaño brillante -que parece negro a luz contrastada o en el anochecer- y su pico curvo, perfectamente detectable en vuelo como en reposo, los hace pertenecer al tipo de especies de la avifauna que todo el mundo conoce. Se alimentan en humedales, buscando invertebrados en aguas someras y, al atardecer, se dirigen en pequeñas bandadas hacia los dormideros, donde suelen coincidir con las garceta comunes (egretta garzetta).

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: distinción, enseñanza, escolares, mandilones, uniformes

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