Al socaire

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Mi Diccionario desvergonzado (8): bolardo, contenedor, subvención, orgasmo

28 junio, 2013 By amarias2013 1 comentario

Bolardo. Masa de hierro colado o fundición que se coloca por los Ayuntamientos en las aceras, camufladas de forma que los conductores estampen sus automóviles contra ellas al intentar aparcar, y que ha merecido el elogio unánime de los talleres de chapa y la repulsa generalizada de todos los demás ciudadanos; se fabrica también una modalidad que tiene la altura justa para alcanzar los corvejones de los viandantes. Véase: alcorque, chapista, corvejones.

Contenedor. 1. Aparatoso recipiente de plástico inflamable que sirve para, convenientemente vaciado y volcado, organizar una pira en las manifestaciones de descontentos, que son identificados sistemáticamente como pertenecientes a los antisistema; algunos ciudadanos lo utilizan para depositar en él, según los colores de que se les dota, periódicos, vidrios y basura orgánica, en el marco de un procedimiento que se ha dado en llamar recogida selectiva, cuyo objetivo real se desconoce hasta la fecha. Véase: antisistema, recogida selectiva.

Subvención. 1. Entrega de dinero a un empresario amigo por parte de la Administración pública, para que pueda seguir manteniendo su tren de vida. 2. Apoyo a una empresa en suspensión de pagos, con el objetivo de prolongar su agonía. Véase: tren.

Orgasmo. 1. Fenómeno paranormal que dicen algunas personas haber percibido mientras se imaginan estar con una persona diferente a aquella con la que están haciendo el amor. 2. Acto sexual realizado por el varón. Véase: hacer el amor.

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Mi Diccionario desvergonzado (7): start-up, coyuntura, soborno, teléfono móvil, batería, economista

27 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

start-up: (léase estartáp) Alevín empresarial, nacido en territorio hostil, cruce artificial entre las nuevas tecnologías y la inocencia de lo que es el mercado, que se alimenta de ilusión y cantidades ingentes de trabajo, y que rara vez alcanza la edad adulta, pues su delicada carne es muy apreciada por un gran número de depredadores, siendo también objeto de persecución por ciertos adultos con deseos infantiles de grandeza, que se fotografían con ellos y los dejan morir de inanición, después de haberlos mostrado públicamente como trofeo. Véase: nuevas tecnologías, pymes, subvenciones.

coyuntura: 1. Situación desesperada para la mayoría, que, cuando se presenta, no tiene más solución que salirse de ella. 2. Dado el carácter dual del término, para unos pocos, oportunidad de salirse con los méritos y producto del trabajo de los demás. Véase: oportunidad, crisis, debacle.

Soborno. Piropo o cualquier otro material fungible, como pastillas de chicle, que se entrega a un funcionario para que agilice los trámites de cambio domiciliario; dícese también de los sobres con dinero que las constructoras y empresas de servicios -en particular- deben emplear como peaje a los intermediarios para conseguir, en limpia concurrencia pública, un contrato. Véase: piropo, contrato, concurso público

teléfono móvil: 1. Cada uno de los aparatos inservibles que se amontonan en los cajones de oficinas y viviendas, y que sirvieron para aumentar la tarifa telefónica hasta límites de usura. 2. Artilugio que se lleva en el bolsillo trasero del pantalón (los varones) o se deja olvidado en casa (las mujeres), y que sirve, básicamente, para sacar fotografías. Véase: iphon, ipad, cacharro, nuevas tecnologías.

batería: 1. Perteneciente a una banda musical que tiene buen oído, pero no sabe tocar ningún instrumento. 2. Elemento que sirve para la carga de alguno de los diferentes aparatos que conforman o conformaron nuestro nivel de vida, aunque no sabemos ya a cuál pertenecía, salvo que siga conectado a él, en cuyo caso es posible que sea la principal fuente de su mal funcionamiento. Véase: pila, recarga, litio.

economista: 1. Meteorólogo que predice, con técnicas de adivinación que no consigue jamás explicar a los demás (incluídos los que se dedican al mismo oficio) las razones por las que las cosas no suceden jamás como han previsto, pero han sucedido exactamente como dijeron que habían predicho. 2. Dice de sí mismo quien alardea de poseer una carrera universitaria que le capacita para llevar la gestión de un grupo empresarial, hasta que entra en suspensión de pagos o quiebra técnica. 3. Persona que, poseyendo la carrera universitaria de Licenciado en Empresariales, Economía u otras ciencias afines, pasa la mayor parte de su tiempo de trabajo (cuando tiene éste) poniendo números en varias columnas de un programa Excell y haciendo informes que nadie leerá, porque no los entienden; en casos extremos, puede verse obligado a despedir a sus compañeros de trabajo, en la búsqueda de la rentabilidad, proceso que terminará con la pérdida del suyo propio. Véase: macroeconomía, microeconomía, ciencia infusa.

(continuará)

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Mi Diccionario desvergonzado (6): filosofía, jurado, gobernanza, water

27 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

filosofía: 1. Técnica de relajación, al alcance de todo el mundo, por la que se relativiza cualquier problema, y que, convertida en obsesión, puede llevar a escribir un libro de características infumables, salvo, según propia confesión, para los profesores universitarios de esta disciplina, que pretenden que su conocimiento es fundamental para entender porqué no entendemos nada de lo que nos pasa; sus practicantes son llamados vulgarmente: filósofo (a secas), cachondo mental (grado) y loco de atar (master). 2. Carrera universitaria que da acceso, con suerte y adecuada recomendación, a un empleo de colocador de mercancías en un supermercado. Véase: cachondo mental, loco de atar y profesor universitario.

Jurado: 1. Conjunto de personas reunidas para cenar, que acaban de conceder un Premio a una obra literaria que no han leído o a una aberración pictórica realizada por un familiar de uno de ellos, y que ha sido defendido por éste como obra maestra. 2. Fórmula legal de exonerar de culpabilidad a un delincuente por un grupo de legos en derecho; también es conocida la facilidad con la que el procedimiento incurre en vicios de derecho, sirviendo para anular la resolución adoptada. Véase: obra maestra, lego en derecho, delincuente.

Gobernanza: Maniobra de ocultación utilizada por las más variadas instituciones para tratar de convencer a ciudadanos, clientes e incautos en general, que lo están haciendo muy bien, haciendo lo que les conviene. No confundir con gobernanta, que era la señora que tenía las llaves de las residencias de señoritas y les apagaba la luz por las noches, para que pudieran hablar de sus cosas sin que se les viera el rostro enrojecido por el pudor. Véase: ciudadano, institución, incauto.

Water: (pronúnciese váter) 1. Lugar de retiro, único sitio en el que, si dispone de pestillo, cualquier persona puede hacer lo que le apetezca, incluídas la satisfacción de la mayoría de las necesidades espirituales y cualquiera de las corporales. 2. En el Africa subsahariana, sinónimo de agua, líquido muy valioso, cuya carencia provoca millones de muertos cada año. Véase: pestillo, Africa subsahariana.

(continuará)

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Mi diccionario desvergonzado (4): trabajo, paro, género, ingeniero, banquero

26 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Trabajo. Según la tradición judaica, castigo bíblico por el que se condenaba a los sucesores del padre de la Humanidad a generar plusvalías, en lo que se considera la fundación del capitalismo. Véase: paro, Biblia.

Paro. Consecuencia natural de la economía de mercado, en un mundo globalizado en el que cada palo tiene que aguantar su vela, y no hay velas para todos porque algunos han organizado una verbena. Véase: mercado, mundo globalizado.

Género. 1. Producto puesto a la venta por un comerciante; hasta mediados del siglo XX, trozo de tela que se escogía en la propia sastrería, o se llevaba al sastre, para hacerse un traje; de ahí la expresión: «En esta discoteca hay buen género». 2. Usase, entre pedantes y politicuelos, como sinónimo del sexo, aplicable solo a personas; por ejemplo: «Lolita es del género masculino», aunque no sería correcto decir: ·Creo que Fulanito es bigeneral» Véase: sexo, compañeros y compañeras.

Ingeniero. Término que se asociaba a alto prestigio profesional, por lo que se adulteró con el uso, siendo en este momento un título sin valor práctico. Subsisten algunas asociaciones, colegios y cofradías, que pretenden distinguir nostálgicamente entre ingenieros superiores, ingenieros de grado medio y diplomados en formación profesional, pero quienes pertenecen a las dos últimas categorías defienden que pueden hacer lo mismo que los de la primera, argumentando, en esencia, que cuanto más años se hayan dedicado al estudio, menos conocimientos se tendrán acercade cómo cambiar la rueda a un coche. Véase Escuela Técnica Superior, Universidad, master, grado, formación profesional, peón caminero.

Banquero. 1. Tipo que hace bancos y piezas de asiento. 2. Perteneciente a una categoría de seres privilegiados que se dedican a captar el dinero de los demás, sirviéndose de diversas añagazas -en particular, empleando términos técnicos ininteligibles-, para prestárselo con rendimiento a quienes lo necesiten o les hayan convencido de necesitarlo. Un atractivo adicional de su actividad consiste en que pueden conceder préstamos sin garantías a sus amigos o para desarrollar sus propios negocios no bancarios, sabiendo que, en caso de que salgan mal, podrán contar con el respaldo de las Administraciones Públicas para recuperarlo, ya que su función está considerada de primera necesidad, pues la sociedad actual confunde predicar con el dar trigo. Véase: No es lo mismo predicar que dar trigo.

(continuará)

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Where the engineers are moving?

23 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

2013-06-21 15.54.51El Primer Congreso Internacional de Formación y Movilidad en el sector de la Ingeniería que se celebró en el Centro de Estudios Hidrográficos CEDEX el 20 y 21 de junio de 2013 fue muy interesante. No pude asistir a todas las ponencias, desde luego, pero sí tuve ocasión de departir con mchos de los ponentes tanto en los «lunch» y participé activamente en alguno de los debates.

Debo empezar expresando que, incomprensiblemente, asistió muy poca gente. En el acto de inauguración, conté unas 80 personas. En la última «ponencia magistral», que pronunció Ramón Tamames, y que resultó excelente, apenas si habría tres decenas; precedía al Acto de Clausura, en donde Jorge Sainz, Director General de Política Universitaria, intervendría de manera más bien anodina.

Rindo mi pequeño homenaje a la organización del Congreso, glosando la ponencia de Tamames, que empezó -una forma de provocar la atención que a mí también me gusta utilizar- expresando la síntesis de lo que diría a continuación: «Las infraestructuras son parte fundamental del desarrollo y del crecimiento económico, y deben, por tanto, considerarse un prioridad en la política económica y una herramiento fundamental de la misma, ya que contribuyen a la disminución de los costes de transacción, es decir, reducen las pérdidas o dificultades de interacción entre los agentes económicos, teniendo un efecto acelerador sobre el consumo».

He copiado la larga frase -tomada a vuelapluma, y que espero haber reproducido con fidelidad- porque me parece un mensaje directo y, desde luego, porque estoy de acuerdo con ella. Tamames apoyó con varias aseveraciones la idea: «Más del cincuenta por ciento de lo que se dedica a inversiones públicas, retorna al erario (1)», «En período de desaceleración, las infraestructuras pueden ser una inversión que sirve para luchar contra el ciclo (otra idea keynesiana)», aunque «es difícil en situaciones como la nuestra, que es procíclica» -y resaltó la paradoja- «por falta de recursos económicos», y «la caida de la demanda hace más difícil que la concesionalidad opere contra el ciclo».

La «Fundación Madrid Centro Mundial de Ingeniería» que preside Pedro Canalejos, tiene -al parecer- como lema «Engineering is moving», y de ahí el título de mi Comentario. Es, como conocen quienes siguen mis elucubraciones socio-literarias, también una de mis preocupaciones, aunque creo que por motivos diferentes a los de la Fundación.

Pero para no desviarme de lo que contó Tamames, cuya evolución ideológica me resulta apasionante a nivel de observador de las conductas ajenas, he recogido entre mis notas su convicción de que «los protagonistas de este momento no son son solo los políticos, sino también las empresas. Y aquí disfrutamos de buena salud». Las constructoras, a las que citó en concreto, trabajan más del 60% fuera de España, y «han ganado un 27% en productividad».

Nos ha sucedido «aquí, que tenemos excesos de infraestructuras -radiales de Madrid, autopistas del Levante, aeropuertos de Ciudad Real, Reus y Seu de Urgel, la Peineta de Madrid, el Estadio Olímpico de Sevilla, numerosos polideportivos- porque no hemos calibrado la dimensión futura».

«La gran Recesión sigue pesando» -pontificó Tamames-«pero no se han estudiado los términos. Los Estados se comportan hoy como tres placas tectónicas: los maduros o desarrollados, los emergentes, y dentro de ellos, los BRICS (que acumulan más del 50% del crecimiento) y los que se hallan en desarrollo, destacando el crecimiento global de Africa, que ha tomado ventaja de la globalización»…aunque «se está convirtiendo en una provincia económica de China».

Creo que Tamame pretendió dar un mensaje de optimismo, y por eso, volvió a resaltar que «las empresas españoles están en buenas condiciones, lidiando bien en el escenario internacional», animando a los jóvenes ingenieros que decidan emigrar «a que no se marchen con alarma, sino que lo vean como un aprendizaje para volver en mejores condiciones, cuando podamos ofrecerle un espacio aquí».

Canalejo admitió, porque la Sesión se había prolongado demasiado (retrasos para empezar, incontinencia verbal de algunos oradores, ineficiencia de ciertos moderadores, etc.), una sola pregunta. Fue la mía. La transcribo en la esencia.

¿A dónde se está moviendo la ingeniería española?

Los lectores asiduos de este blog saben mi respuesta.

—
(1) Puntualizó Tamames, que no hay que decir «erario público», porque todo erario lo es.

Publicado en: Actualidad, Ingeniería Etiquetado como: CEDEX, Formación y MOvilidad, infraestructuras, ingenieria, Pedro Canalejo, Tamames

He tenido un sueño

17 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Estaba hoy, 17 de junio de 2013, asistiendo, con varios centenarios de invitados, a la Firma del contrato de una línea de préstamos entre la Comunidad de Madrid y varias de las entidades bancarias de este pequeño país, y no puedo precisar si fue cuando hablaba el ministro de Industria (José Manuel Soria) o el presidente de los empresarios de Madrid (Arturo Fernández) o el presidente de la Comunidad madrileña (Jaime Ignacio González), pero me quedé dormido.

Y he tenido un sueño.

He soñado que todos los presidentes de todas las compañías de España que cotizan en el IBEX hacían una declaración conjunta -era de ver a los 35, tan serios, y pulcros, poniendo cara de circunstancias- reconociendo que una parte de su solvencia estaba basada en el engaño. Que todos habían financiado, por la vía de ilegales dádivas, muchas de ellas vinculadas a contratos de las admnistraciones públicas, a los partidos políticos. Más dinero, claro, para los que habían tenido cualquier responsabilidad de Gobierno.

El documento decía (creo recordar): «Os hemos mentido. No somos lo leales que creíais, ni lo impolutos que podrías deducir de nuestras anteriores declaraciones y silencios. El juego del mercado es así: no basta ser el mejor en las licitaciones, hay que contribuir con ciertos peajes para que el sistema, o lo que sea, funcione. No estamos arrepentidos, pero no vemos otra forma de que esto, que llamamos economía de mercado, se mantenga. Todos lo hacen».

Ví después aparecer en mi sueño a los representantes de los partidos políticos, leyendo un documento que también habían preparado: «Es imposible mantener el aparato de los partidos con las subvenciones oficiales, aunque os parezcan altas. Los dirigentes, en particular, no se contentan con lo que reciben de forma transparente, en nóminas, dietas y sueldos. Quieren más, porque dicen que en la economía real les pagarían mejores salarios por hacer algo parecido. Y, desde luego, como no todos pueden pasar a ocupar puestos relevantes en las empresas a las que han ayudado con sus decisiones, necesitan otras garantías -económicas- para saber que no han perido el tiempo, defendiendo los intereses públicos».

En mi sueño, aparecieron también altos representantes de las instancias judiciales: «Nos tenéis que perdonar, si podéis. porque no es cierto que la Justicia sea igual para todos. Lo teníamos que expresar, pero no es posible resistirse a las presiones de los que más mandan, y no es lo mismo analizar la responsabilidad de un pobre diablo que ha cometido un delito, que la culpabilidad de altos ejecutivos y mandatarios que han sido llevados a nuestra jurisdicción por una estafa de gran volumen, una malversación importante, o haber pagado comisiones ilegales para lograr un contrato, o gratificarlo, para sus empresas. Nos daba miedo romper el orden establecido, y, por supuesto, estábamos cómodos en haber alcanzado una parcela de respeto y poder que nos costó años de estudio y, en algunos casos, movilizar apoyos nada sencllos de lograr».

Se leyó, también, un comunicado de las Iglesias: «Reconocemos que no sabemos nada de Dios, porque nunca se ha manifestado. Somos únicamente fieles a una tradición de sacordotes y falsos exégetas, que han ido añadiendo dogmas y revelaciones. El fin era, en principio, bueno: que la ética universal no se perdiera, ya que la filosofía no nos parecía suficiente. Pero esto ha dado lugar a muchas aberraciones y estamos arrepentidos».

No faltó un comunicado de la Casa Real, avalado por las Casas Reales de todo el mundo: «Afirmamos, como ya deberías saber, que somos iguales a todos vosotros. Con nuestros vicios, nuestras virtudes y nuestro deseo de vivir lo mejor posible. Hemos contribuído, en muchos casos, a que no hubiera guerras o derramamientos de sangre entre vosotros, aunque seguramente son más las que hemos provocado. Estamos arrepentidos, pero no sabemos si lo volveremos a hacer. No depende de nosotros; si fuera por nosotros, lo seguiríamos haciendo».

Se adelantó, algo balbuciente, en mi sueño, el portavoz de todos los catedráticos y profesores de las Universidades: «No es cierto que seamos los que más sabemos de la mayoría de las cosas, porque es muy grande el volumen de lo que ignoramos. Hemos preferido, hasta ahora, mantener la ficción, realimentándonos en lo posible, con un cuidado nepotismo, y manteniendo la utopía de lo que enseñamos servirá para algo en un mundo real que no conocemos.»

Los murmullos de quienes escuchaban eran ya ensordecedores. Cuando iban a hablar representantes de los órganos de seguridad, de los Ejércitos, de las asociaciones no gubernamentales, me desperté, sudoroso.

Creo que alguien estaba anunciando que el Acto terminaba, y expresaba que tenía plena confianza en que, con los 150 millones de créditos que ahora se ponían a disposición de las pymes madrileñas, con el objetivo de crear o apalancar 10.000 millones de empleos. O tal vez eso era también parte de mi sueño-pesadilla.

Como no había, esta vez, cóctel alguno en la Casa del Reloj de Madrid, pude encaminarme hacia la boca del Metro sin tiempo para comentar con otros si todos habíamos soñado lo mismo o algo parecido. Por las caras de póker con las que me crucé, creo que habían estado despiertos, es decir, profundamenten dormidos.

Publicado en: Actualidad, Economía, Sociedad Etiquetado como: arrepentimiento, Casa del Reloj, corrupción, empleos, empresarios, empresas, engaño, enseñanza, Ibex-36, Iglesias, instituciones, jueces, Madrid, monarquías, partidos políticos, profesores, sueño, Uniiversidad

La mente embotada del emperador y la guerra de Siria

10 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Ya alguna otra vez me he referido a La nueva mente del emperador, el primero de los libros de Roger Penrose destinado a demostrar, con argumentos no aptos para todos los públicos, que no puede haber ningún artefacto que pueda competir con la mente humana en su capacidad de generación de algoritmos.

Es decir, en explicación para andar por casa y cuya torpe redacción es de mi exclusiva responsabilidad, aunque en algún momento se llegara a desvelar el truco de magia cósmica con el que se puso en evolución, por generación espontánea o capricho de un Hacedor metafísico, un punto gordo de sutil energía atiborrado de nanopartículas hacia una compleja diversidad de puntos de materia de los que la mayoría no están destinados a ser contemplados por nosotros, tendríamos pendiente de solución otro asunto, de mucho mayor interés para nosotros.

Tenemos, sí, montones de ecuaciones y fórmulas irrefutables que nos dicen ya mucho del comportamiento de la materia cuando fuerzas externas actúan sobre ella o cuando la obtenemos para observarla, en su propia quietud, bajo una lupa y medirla con una regla.

Estamos a punto, nos dicen, de encontrar el Primer Postulado a partir del cual lo sustancial de lo físico se desplegará como un manto de coherencia interna. Pero no tenemos casi nada avanzado en el estudio de la lógica que rige nuestro propio comportamiento, y no digamos, del colectivo humano, empeñado en un continuo proceso, y cada vez con mayor aceleración, de generación de ideas e interferencias sobre la energía y la materia, y de las que resultan especialmente perturbadoras sus dos categorías extremas: las geniales y las estúpidas.

La guerra de Siria pertenece, sin duda, a la esfera de las intervenciones destructivas de la especie humana sobre la materia. No es tan grave para ésta, porque la materia se puede reconstruir con ecuaciones y fórmulas que conocemos, en procesos que, como colectivo, dominamos. Así que se podrán poner en pie edificios parecidos, reparar carreteras y monumentos demolidos, fabricar armas incluso más eficaces, gases tipo sarin mucho más letales. No habrá problemas por ese lado.

Lo que no podremos jamás reconstruir será la vida de los miles de muertos en esa batalla por el poder sobre una parte ínfima de la materia, eliminar el dolor y el sacrificio de los miles de heridos, mutilados, refugiados, huídos, enloquecidos, desorientados… No lo podremos hacer aunque seamos millones los personajes que contemplamos, impávidos -no impotentes, impávidos- la desgracia de una parte de quienes llamamos, sin embargo, semejantes. Como lo son los de Irak, Afganistán, el Sahel,…

Una joven siria, perdida en algún lugar de Grecia, a la que había llegado atravesando Turquía desde su país en llamas, y que se encuentra, sin documentación, sin medios, sin familia, a punto de ser remitida a Túrquía, devuelta porque, ya se sabe, -lo oí de uno de sus jefes de Policía- Grecia tiene una grave crisis y no puede, además, conceder permiso de entrada a la Unión Europea a quien no reúna las condiciones legales, preguntaba: «¿Qué haceís por nosotros, más que tomar fotos? ¡Solo fotos!¡Fotos!».

La mente del emperador está embotada. Y con la mente en ese estado, las máquinas imaginadas por Turing cobran más sentido; somos reproducibles en gran medida, asquerosamente repetitivos en demasiados de nuestos comportamientos.

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Del país de las maravillas al de las mamandurrias

9 junio, 2013 By amarias2013 1 comentario

No es un cuento para niños, sino una historia de desolación. España ha pasado en muy pocos años, de ser el País de las Maravillas a aparecer como el País de las Mamandurrias (1).

Por supuesto que no es la única cualidad que nos distingue, y que aún albergamos importantes bolsas de bondades, y que hay mala fe en muchos de los que quieren vernos ahora como maestros de la falsificación y del engaño, retornarnos a la categoría de vagos y mangantes, y no darnos crédito porque dirán que nos lo vamos a gastar en francachelas.

Lo que sorprende es nuestra escasa capacidad para defendernos ante quienes nos lanzan piedras al mismo tiempo que nos dicen tús tús (2), desorientándonos.

Sucede lo de otras veces: que nuestro pueblo es, colectivamente, muy viril, y no tiene capacidad intelectual para abordar más de un tema cada vez. Y en esta fase de nuestro desarrollo entrópico, nos hemos detenido en el placer de refocilarnos en la corrupción que suponemos, como principio, generalizada; en la falta, que admitimos como dogma, de la nula calidad global de nuestra enseñanza; y en el descrédito, que aseguramos unánime, -con unos cuantos ejemplos, eso sí, de tomos y lomos- de nuestras instituciones antes más preciadas; etc.

Nos sobran razones para alarmarnos de que el deterioro que hemos conseguido, a pulso, desde finales de los 90 (más o menos) es de los de órdago a la grande, pero, como aficionado al mus, afirmo que el juego -para bien o para mal- no ha hecho más que empezar, y deberíamos concentrar nuestra atención en decidir si nos la jugamos a pares, esperamos a conocer quién lleva juego o lanzamos un órgano a la chica a ver qué pasa y nos lo aceptan.

Observo que los interlocutores que juzgo más relevantes, -por el tamaño del gorro que llevan puesto en la cabeza-, se definen por las más variadas opciones, sin detenerse a analizar, en general, las cartas que llevamos todos en la mano.

Tengo mis títulos para afirmarlo así. Pronuncio la aseveración en mi calidad de asistente dinamizador a muchas reuniones y comités; receptor y emisor de innúmeras conferencias, lector y redactor habitual de dictámenes, analista crítico de informes, (incluso de los que yo mismo he hecho y hago); conocedor de varios centros de investigación, (en alguno de los cuales fui investigador prometedor cuando mucho más joven); gestor de empresas, (incluso en unas cuantas en las que expuse mis dineros); empleado fiel -pero que también supo del dolor de ser despedido sin explicación-, o muy torpe, -más veces de las que se pueden soportar sin analizar lo que nos pasa-; autónomo, en fin, y, sobre todo, espectador a resultas propias y resultados de todos.

Están, por una parte, los que son amigos del barullo total, y pretenden acabar este juego con un órdago general, lo que se suele expresar como: «Ordago a la grande, a la chica, a los pares y al juego si lleva mi compañero». Es la posición más peligrosa de todas, solo admisible cuando vamos perdiendo por muchas, y los otros están a punto de salirse ya de cuentas.

No lo aconsejaría más que si se estuviera en situación desesperada, lo que no me parece en absoluto el caso. Sin embargo, la situación de descontento ha propiciado que crezcan quienes quieren cambiarlo todo: régimen de Estado, sistema de gobierno, modelo económico, posición ambiental, concierto internacional, etc. En el juego del mus -que es el modelo que tomo en este Comentario-, si se está en esta posición de riesgo de «muerte dulce «para el que tanto arriesga, es el otro quien debe decidir si acepta el envite o si sigue, piedra a piedra, construyendo su triunfo, haciendo caso omiso de la provocación que le ponemos sobre el tapete.

Están otros, al parecer conscientes de que llevamos mal juego, que quieren arrancancar unos puntos a la chica, en lugar de dejarlo pasar, ignorando aquello de que «jugador de chica, perdedor de mus». Afirman o defienden que exportar talentos juveniles es bueno, porquue ya volverán a traernos más salero (como los alevines de salmón noruegos, que pastan por el mar durante años y vuelven hechos unos mulos a los fiordos en donde los sembraron); pretenden que la religión (católica) debe ser asignatura obligatoria porque está en la base cultural y entronca con la ética; dan dinero a los bancos propios para que no entren en default -lo pongo así, en inglés, porque suena cursi y me sirve para vituperar el término- con los bancos tiburones ajenos, en lugar de prestarlo a los que pueden crear riqueza; etc.

No tendremos buenos pares, pero algo llevamos. La gente de mi generación (hablo en sentido amplio: los qe tenemos entre los 75 y los 50 años, más o menos) hemos tenido la suerte educativa de haber vivido etapas de gloria y de penuria, de sacrificio y de exultante jolgorio; hemos creído y descreído; aplaudido a los mismos que hemos silbado, y al revés. De esta escuela de formación, fundamentalmente autodidacta, nos queda un poso excelente, en especial, a todos los que no hemos tenido el mando de nada más valioso que hacer de nuestra vida un modelo universal, y que, por eso, habiendo tenido alguna vez responsabilidades, hemos visto y analizado, porqué nos empujaban fuera del carro.

Hemos constatado, por ello, lo previsto: La mayor parte de las instancias -privadas y públicas- están ocupadas por mediocres, por aduladores, arribistas, o ineptos. Pero también, algo mejor, más útil para el caso: en los niveles intermedios, hay montones de gentes muy, pero que muy capaces: serios, honestos, inteligentes, libres de ataduras. Son unos pares aceptables, si los acompañamos de un buen juego.

Así que todo depende, a la postre del juego que tengamos y lo que tengan los otros. Allí se juega el triunfo o el descalabro. Pero como no se a quién estoy desvelando mi posición, y la partida continúa, solo diré, cuando llegue el momento: «Envido a juego con mis cartas y las de mis compañeros». Porque aquí, compañeros, sí que nos la jugamos. O sea que, dejando que todos pasen, descartémonos solo de las cartas más flojas y apalanquémonos, esperando que nos toquen mejores, de las buenas que tenemos en la mano, a ver si conseguimos combinarlas.

—–

(1) No dudo que el docto lector conozca el significado de esta palabra; para ahorrar la visita al Diccionario a aquellos que lo ignoren o quieran contrastar las correctas condiciones para su empleo, indico aquí que «mamandurria» es «Sueldo que se disfruta sin merecerlo, sinecura, ganga permanente» (RAE)

(2) Hago referencia indirecta a un refrán, hoy en desuso, aunque solemos usar una derivada del dicho, afirmando, acaso sin serlo, «A mím que soy perro viejo», para ahuyentar el riesgo de que nos tomen por el pito de un sereno, es decir, nos ninguneen. «A perro viejo, no hay tus tus», significa que es difícil engañar con halagos a quien es avezado por haber vivido mucho.

Publicado en: Actualidad, España Etiquetado como: cartas, descarte, envido, intereses, jugar bien, mamandurria, mangante, mus, órdago, órdago a la chica, país de las maravlllas, pares

La vicepresidenta coordinadora

4 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Se llama María Soraya Saenz de Santamaría Antón, y es la presidenta de facto del gobierno de España. Lo era ya, pero desde el último día de mayo de 2013, lo es, si cabe, aún más. A la vicepresidencia, el ministerio de Presidencia, la portavocía del Gobierno, acumula ahora la vicepresidencia para los asuntos económico-financieros de nuestro pequeño país.

No hace falta tener mucha imaginación para inducir las razones de esa concentración de responsabilidades. Son dos: 1) el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy no se fía de nadie salvo de ella, y 2) los que mandan en el mundo de las finanzas le han pedido a nuestro parco director de funciones en el carrusel circense, que mejore la coordinación entre Montoro y Guindos.

Así que tenemos servida una crisis en el Gobierno que, si se interpretara en chino (como suelen hacer, mal, los que no tienen ni idea de este idioma) sería equivalente a oportunidad. La oportunidad de mandar a Cristóbal Montoro para casa y dejar que Luis de Guindos demostrara, de una vez, si sabe algo de competitividad y si sus amistades con los tipos de la troika sirven para algo.

No ha se ha dado curso a esa opción. Montoro está en la cuerda floja, desde luego. No por hacerlo mal (que, como está en posesión sublime de la verdad, eso solo lo sabe él, que es quien tiene los datos), sino por haberse atrevido a puntualizar a José María Aznar, -el ex-presidente más activo en el propósito incomprensible de acabar de hundir este país-, de que no era lo mismo navegar en sus tiempos, en que bastaba ser políticamente solo capitán de yate y la navegación se hacía siguiendo la costera, con éstos, en los que el mar se ha embravecido, tiran con cañones desde los destructores alemanes y, además, hemos salido a zona abierta diciendo antes que éramos campeones mundiales de la navegación a vela, y que teníamos un sistema bancario ejemplar.

A Rajoy (con el que, aclaro, nunca crucé ni una palabra) le hubiera gustado seguramente poner a Montoro de coordinador, y cumplir de ee modo lo que le pidieron las troikas. Pero el grupo de aznaristas le ha debido poner una muralla de disentimiento. Nanay, por ahí no pasamos. Montoro no da el tipo. Pon a Guindos.

Por eso el presidente del Gobierno más sufrido de España ha puesto aún más sombreros en la cabeza de Soraya. La abogada del Estado en excedencia, casada con otro lumbrera del derecho administrativo (hoy asesor en Telefónica) sabe hablar en público, no se trabuca ni se le va la olla ante preguntas de los capciosos periodistas, manda y templa como si dirigiera un parbulario. No tiene mucha idea de economía ni de finanzas -dicen- ( desde luego, en las Facultades de Derecho, algo se estudia, aunque no de subprimes y política monetaria) peroe xpongo duramente: ¿alguien la tiene?
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No quiero que se me olvide nada. La decisión tomada por Rajoy y aconsejada por las troikas tiene un objetivo superior: convencer al pueblo llano de que, hágase lo que se haga, y como se haga, es lo que hay que hacer, e, incluso, lo único que se puede hacer. Y eso, no es economía ni finanzas. Es política, vaya; de la mala.

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: Aznar, coordínación. Montoro, crisis, Guindos, oportunidad, paro, recuperación económica, Soraya Saenz de Santamaría, troika, vicepresidente

Producir y exportar universitarios

3 junio, 2013 By amarias2013 1 comentario

Con el título «Desempleo ¿juvenil?», el catedrático de la Pompeu Fabra, José García Montalvo, en un artículo publicado el 3 de junio de 2013 (EP), se introduce entre las bancadas del huerto destrozado por el huracán de las crisis, y, buscando en el patatal algún plantón recuperable, parece haber encontrado éste: «España lleva tiempo buscando un sector de actvidad qe produzca mucho valor añadido y evite qe la economía vuelva a depender del ector inmobiliario para crecer. ¿Qué mejor que producir universitarios, que parece que en otros países son una mano de obra mucho más apreciada que en España?»

Admito que tuve que leer el argumento por segunda vez, para confirmar que el tono del artículo era serio y no irónico. Cuando resolví la duda, e incluso encontré el cierre categorial del razonamiento con el que García Montalvo pretendía añadir su nombre al de expertos que ofrecen soluciones a la crisis, lejos de tranquilizarme, me inquieté más. El catedrático entendía que esos jóvenes universitarios, producidos durante años en la máquina de títulos imparable de nuestra veleidad atonómico-cultural, volverían en parte y pasado algún tiempo, al redil de la economía española, para entonces ya felizmente recuperada, y «acabarán de reconducir la estructura productiva hacia un modelo sostenible y rentable económica y socialmente».

Me parece advertir en esta propuesta de García Montalvo, más que la solución al problema general, un apunte interesado por mantener puestos de trabajo en la Universidad española. Desde luego, el análisis efectuado cae más bien en el campo de las boutades -salida de banco falsamente ingeniosa-, pero la intención de fondo es transparente.

La fábrica universitara se mantendría a pleno funcionamiento -incluso habría qe ampliarla-, con idénticos parámetros, procesos y contenidos, alimentada con la carne fresca de la juventud española, destinada a la exportación en el mercado de talentos europeo. Y, mientras los demás nos tiramos de los pelos por el despilfarro, los docentes y el resto del personal cuyos ingresos dependen del funcionamiento de las máquinas expendedoras de títulos-, mantendrían su porqué, que es, ya sin tapujos, conservar el caldo de cultivo en el que autoreproducirse.

Y decenas de miles de jóvenes licenciados, -los mejores-, obligados a expatriarse para sobrevivir, habrán encontrado, en realidad, la libertad. No volverán a visitar el manicomio en el que mantenemos en jaulas doradas, alimentados con costoso alpiste y por tipos de bata impoluta, a unas aves canoras de tonos muy brillantes, que soltaremos periódicamente para que propaguen por el mundo nuestra incapacidad para que, ya que les hemos enseñado a cantar y lo pagamos del bolsillo común, canten en nuestro provecho.

Publicado en: Actualidad, Economía, Sociedad, Universidad Etiquetado como: despilfarro, exportación, García Montalvo, mano de obra, Pompeu Fabra, trabajo, Universidad

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