Al socaire

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Desnudando al Rey: Amores, desvaríos y comisiones

20 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Se está representando en este pequeño país llamado España, bajo el reclamo de tratarse de una opera bufa, una tragicomedia, cuyo protagonista principal son las relaciones entre el monarca español y una mujer del comercio.

El argumento se desarrolla en varios actos de corta duración, y, desde luego, resulta muy entretenido, porque en él se mezclan cuestiones muy apreciadas por el respetable del patio de comedias. Es de señalar, además, que a diferencia de aquel cuento en la que el Rey, un fatuo personaje al que engañaban unos pillos haciéndose pasar por sastres colegiados, paseaba sus carnes desnudo creyendo que iba engalanado, la historia parece discurrir aquí del revés. Al Rey se le muestra bien armado, pero la chusma se complace en desvestirlo a manotazos.

Que el Rey Juan Carlos haya tenido (por la edad y el estado físico actual muy aparente, procede hablar aquí en pasado) amores, interesará a los plumillas del corazón ajeno, pero a mí me trae al pairo, salvo en lo que pueda mostrarme a solas envidioso del éxito que se presupone a quien pudiera tener a medio reino entregado  a sus pies (y a unos cuantos, si lo maneja bien, hasta en su cama). Que entre esos presuntos desvaríos -pueden llamarse incluso amistades íntimas– figure alguna sedicente princesa, «alemana y rubia», por más señas de supuestos atractivos, no me hace mover ni una ceja.

Que se esté revolviendo en los papeles secretos del Estado para hurgar entre sus líneas si esa señora de buen ver  cuyo nombre de pila pasa de boca a oreja por los mentideros de la Corte, hizo negocios como intermediaria de empresas españolas, cobró comisiones por sus tareas de relación, me parece propio de un pueblo mezquino y con ganas de generar una revuelta por un quítame allá esas pajas.

Porque si esa principesa del tipo sanguíneo que la naturaleza le haya dado, lo hizo como agente de intereses privados, su tres por ciento de comisionista está a a nivel de lo que se estila por esos mundos y no tengo nada que objetar. Más o menos por esos andurriales del dinero anda la compensación por poner en contacto a fulanito con menganito para que, si les conviene, con una pierna tapen la otra.

Y si lo hizo compartiendo comisiones con el Rey, que me perdonen los amigos republicanos, tampoco veo en ello más pecado que el que otros cometen a diario. Saber que los Reyes y príncipes de sangre azul mantienen negocios mundanos, además de representar a sus dioses en la Tierra y atender a las inclinaciones naturales tomando los rábanos por las raíces, entra en la lógica del sistema. ¿O es que alguien pensó que esperaban, crédulos, a ser recompensados en el más allá?

Supongo que en cualquier momento se anunciará el descanso y habrá ocasión para intercambiar opiniones y, espero que, por esta vez, corregir el libreto. En algunos palcos he notado que hay ganas de salir a la palestra, y desarmar a mandobles el teatrillo.

Confío, además, en que los sastres que se aplican a toda velocidad en recomponer los ropajes del Rey a medida que algunos osados lo desnudan, sean solventes, en este nuestro cuento, y tapen las íntimas vergüenzas antes de que, entre tanto jolgorio, y en el caso probable de que existan, aparezcan.

Porque entonces me temo que veremos a un tiempo al Rey desnudo y a los súbditos de su reino de España, aunque les parezca a algunos que no va a ser así, en pelotas.

Publicado en: Actualidad, Sociedad Etiquetado como: comisiones, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, Monarquía, princesa, rey juan carlos, sangre azul, teatro

La gente del fracking

18 marzo, 2013 By amarias2013 2 comentarios

¿Habremus fracking?. Las señales del Consejo de Ministros del 15 de marzo de 2013, parecen indicar que sí, y en corto plazo. El gobierno ha autorizado con plausible celeridad la tramitación de un proyecto de Ley en el que se contempla un apartado relativo al control ambiental de las técnicas de extracción de gas no convencional mediante fracturación hidráulica.

Han sido tantos los comentarios dedicados en los últimos meses en todos los medios de confusión a este procedimiento para aprovechar un recurso energético que era, hasta entonces,  absolutamente desconocido salvo para contados investigadores y especialistas , que seguramente habrá pocos españoles que carezcan hoy de opinión al respecto. Por supuesto, negativa; y añado: obviamente, nacida sin preocuparse por su fundamentación técnica.

Como en tantas otras cuestiones, en lugar de un debate técnico-económico, ponderado, del que resultase una conclusión que se basara en atención a necesidades, costes de oportunidad o estrategias, se ha formado un guirigay, en el que, como suele decirse, «el que más chifle, capador».

Por ello, estamos sometidos a ráfagas de versiones viscerales, emocionales, intuitivas, nacidas del principio de más sencillo sostenimiento: todo lo que no se entiende, es malo, contamina, es seguramente peligroso y, además, previsiblemente, oculta intereses de unos pocos aprovechados.

Y, como un tema que ocupa la atención de la calle es, por definición, cuestión política, el pronunciamiento al respecto supone asignar banderas a diestra y siniestra.

Si el Partido Popular apoya el fracking, el Partido Socialista tiene que negarlo, o, al menos, dejar avisos de sospecha. El País del 17 de marzo de 2013, confronta, al menos visualmente, dos artículos de «Análisis», uno de ellos titulado «¿Una nueva burbuja?» firmado por Teresa Ribera, ex-secretaria de estado de Cambio Climático en el último Gobierno de Zapatero, y ahora, directora de desarrollo estratégico de Isofotón, empresa de energía solar.

La cuestión del fracking es un reducto adecuado para ejercer la afición generalizada por pontificar acerca de lo ignoto, convirtiendo la ignorancia propia en amplificador consciente de los argumentos esgrimidos por otros.

Y, gracias a internet, no hay problema alguno en alimentar cualquier opción con citas abundantes, porque, sabido es que en toda ceremonia se puede expresar alguna discrepancia, ya que nada de lo humano deja de tener el color con que se mire, y el anonimato de la red permite inventarse un nombre, una opinión, expresar tanto una verdad como una tontería, y lanzarla a recorrer el mundo de la estulticia colectiva.

Hay ya, en efecto, en torno al fracking, una amplia referencia literaria muy conveniente para alarmar, sobre todo al que no sabe, sobre las consecuencias ambientales de la implantación del fracking en España, abordando la cuestión desde la vertiente más populachera, que es también la genuinamente ecologista, aquella que a todos nos gustaría abordar si viviéramos solos en el mundo y el coste de disfrutarlo fuera nulo.

Siendo lo ecológico de car, por propia naturaleza, muy amable, no faltan, por supuesto, expertos más o menos ocasionales, que esgrimen títulos universitarios que suenan a saber de la cosa y que les permiten, aupados en ellos y en selectiva información ajena, incorporar conocimientos prestados como si fueran fruto de la experiencia propia.

Diagnóstico precoz: el fracking es peligroso, porque existe riesgo de filtraciones de metano y contaminación química de los acuíferos, puede provocar el aumento de los riesgos sísmicos, y supone el despilfarro de un recurso escaso como es el agua. Y, además, ya se puede uno imaginar, existen intereses económicos oscuros, lobbies que presionan a los que generan leyes, gentes del fracking, en suma. que andan moviéndose por los despachos para sacar tajadas y llevárselas a sus rincones apartados para comérselas.

El Consejo Superior de Ingenieros de Minas, con indiscutible sentido de la oportunidad. pero una sorprendente voluntad de constituirse en este caso en paladín de esta causa (cuando son contadas las veces que ha salido a la palestra para defender cualquier otro tema) , ha aparecido públicamente como defensor de una técnica aún no experimentada en España.

No es exactamente así, pero así suena. Lo que sucede en realidad es que este venerable sanedrín ha costeado y, por tanto, incorporado su nombre como Editor, la publicación de los artículos, resúmenes y conclusiones nacidos de la jornada sobre el fracking que tuvo lugar en el último CONAMA (2012) , y en eñ que participaron algunos de los pocos técnicos españoles que han tenido relación con esta técnica o, más propiamente, con su hermana mayor, la prospección petrolifera profunda.

El libro se presentó a la opinión pública el 11 de marzo de 2013 y se comprende que la coincidencia de fechas con el anuncio de la tramitación del proyecto de Ley haya vinculado ambas actuaciones, lo que no era, en realidad, más que casualidad.

Desde mis modestos conocimientos sobre el tema, solo puedo decir que ahí, en ese documento de 150 páginas, no se debe pretender encontrar las respuestas.

Hay -junto a una presentación general de la cuestión-, eso sí, propuestas razonadas de selección de lugares más convenientes para prospección, exposición elegante y somera de las formas de explotación del gas de esquisto, extrapolación de resultados de prospecciones singulares ya realizadas o de las posibilidades derivables de los mapas geológicos de ciertas zonas y, en fin, sugerencias sensatas y prudentes sobre lo que debería hacerse para aprovechar ese recurso en España.

Son, pues hipótesis y propuestas surgidas de estudios teóricos, experiencias de campo y similitudes con otros casos, realizadas por gente que sabe o tiene por qué saber de lo que está hablando, y a los que guía el propósito de exponer públicamente una posibilidad atractiva de  aprovechamiento de un recurso hasta ahora inutilizado.

El informe ha sido coordinado por dos catedráticos, respectivamente, de las Escuelas de Madrid (Angel Cámara) y Oviedo (Fernando Pendás) y en él han participado más de una decena de ingenieros de minas. Puede encontrarse en esta dirección de internet; http://www.ingenierosdeminas.org/documentos/130312_informe_gas.pdf.

No estamos, por tanto, al final del camino del fracking, sino al principio. Y cuanto menos emocional sea el debate y más técnico y fundamentado, mejor. Sin pretender, sin embargo, que el fracking no tenga sus puntos oscuros, ni admitir como axioma que todos los ingenieros de minas estemos de acuerdo con las bondades de esa técnica o que suscribamos de pé a pá el informe de Pendás, Cámara y compañía.

Pero lo que no deberíamos admitir es que la postura mejor sea sentarse a la puerta de la inmovilidad viendo a los demás pasar con sus oportunidades aprovechadas. Y ese es el positivo mensaje que he encontrado en ese libro virtual que se titula, modestamente: «.El gas no convencional. Una oportunidad de futuro».

Mensaje que sigo, con la total convicción de que merece la pena explorar sus posibilidades y de que quienes lo emiten, son honestos y serios al plantearlo como una opción muy válida.

Publicado en: Actualidad, Ingeniería, Política Etiquetado como: agua, angel cámara, burbuja, colegio, contaminación, energía, explotación, fernando pendás, fracking, fractura hidráulica, ingenieros de minas, oportunidad, teconología, Teresa Ribera

Enjambres, bandadas y jolgorios

16 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

La primavera la sangre de los animales jóvenes altera. Es época de cortejos, romances, apareamientos, anidamientos, partos o puestas, para las especies con diferenciación de sexos (1).

Estas operaciones biológicas se realizan -con pocas excepciones- en pareja, aunque la organización anterior y posterior al acto principal -que no es propiamente la coyunda, sino, por este medio, la procreación y, por tanto, la continuidad de la especie-, puede involucrar la agrupación de miles de individuos.

Se sentirán así, nos cuenta la etología, más protegidos durante las labores de cría, prodrán elegir pareja entre más candidatos y, por supuesto, se beneficiarán de las condiciones climáticas o de procura de alimento más propicias, pues los lugares adecuados son transmitidos´, con el ejemplo modeladore del instinto, de generación en generación.

El 15 de marzo de 2013 más de 20.000 jóvenes españoles se reunieron en Granada, en la Fiesta de la Primavera. El día anterior, unos cuantos centenares de estudiantes (todos los adolescentes lo son) lo hicieron en Toledo (inolvidable la explicación de su alcalde, García-Page, de que no había que oponerse a los movimientos juveniles, sino observarlos para cuidar que no se conviertan en desmadre).

Seguro que, en muchas otras localidades, de este país y de los otros, las hormonas cumplieron con lo suyo.

Justamente en Toledo, en donde me encontraba ese día, pude contemplar cómo miles de pájarillos, de vuelta de su migración anual, al atardecer aún frío, ocupaban algunos de los árboles de las orillas del Tajo y hasta del centro de la ciudad, alborotando el ambiente con sus píos y jolgorios. No dejé de asociar a ambas comunidades embandadas, faltas tanto la una como la otra de su reina o guía, pero fieles al mismo impulso o ardor sanguíneo.

Un joven entrevistado de entre los que se arracimaban en Granada, botella de calimocho en mano, explicaba con tranquila desfachatez su razón para participar de aquel su enjambre: «No venimos a beber y a emborracharnos, sino por el ambiente, aquí se puede conocer a mucha gente». Y aclaraba, para mayor precisión, que habían sido convocados por internet.

En parte, se equivocaba el palomo. Porque hay cosas que no se pueden lograr (¿aún?) por internet. Se pueden tener muchos amigos en facebook o en tuenti, pero las feromonas son las feromonas, y hay que darles la importancia que corresponde, distinguiendo entre razón e impulsos naturales.

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(1) No es mi intención entrar en mayores profundidades en este Comentario, aunque no está de más recoger que los comportamientos sexuales  de muchos animales – incluída la especie humana-, al menos, en lo formal, no están necesariamene vinculados a que la pareja sea del otro sexo.

Publicado en: Actualidad, Sociedad Etiquetado como: apareamiento, calimocho, emjambres, feromonas, Granda, jolgorio, migración, nidada, nidadas, pajarillo, sexo, Toledo

Inversión de la política pública y empleo

12 marzo, 2013 By amarias2013 2 comentarios

Hacía bastante tiempo que no sacaba tanto provecho de un almuerzo de esos que llaman de trabajo, en el que, siguiendo costumbres importadas, lo normal es que un conferenciante pagado de sí intente vender su producto ideológico mientras varios comensales no pueden evitar que el ruido de los cubiertos y platos forme parte del mensaje acústico.

Nada que ver con lo que tuve ocasión de disfrutar el 11 de marzo de 2013, en un «almuerzo-debate» organizado por una organización, hasta ese momento, desconocida para mí, por nombre Diálogo, y cuyo logotipo une los colores de las banderas francesa y española.

El artífice de esa sensación fue Jaime Lamo de Espinosa, actualmente presidente de la ANCI (Asociación Nacional de Constructores Independientes), que eligió un tema delicado: «Inversión pública y empleo», y lo resolvió, y ahí estuvo la magia de su discurso, con una propuesta concreta, lo que produjo un debate muy ilustrativo.

Me resultó sorprendente que entre los asistentes no hubiera representantes directos de ninguna de las grandes constructoras de este país. En una de las mesas reservadas por Fertiberia,  patrocinador del acto, se sentó el Secretario de Infraestructuras, Rafael Catalá.

Opina Lamo de Espinosa que el problema que demanda resolución urgente no es la deuda, ni el déficit, sino el paro. Y que, por tanto, es imprescindible adoptar medidas que tengan efectos inmediatos sobre este último. Propone dedicar cantidades concretas -1.000 millones de euros, este año, duplicadas en 2014 y triplicadas en 2015- a reanudar las infraestructuras paralizadas. Además, se deben mantener adecuadamente en uso las ya terminadas, sin descuidar su conservación (se habló de carreteras, depuradoras, salinizadoras, etc.).

Entiende que las inversiones que se realicen en construcción de infraestructuras tienen un efecto multiplicador muy alto. Se crearían entre 30 y 35 empleos directos por cada millón de euros, pero el efecto derivado sería muy superior, pues una reactivación del sector de la construcción tendría repercusiones inmediatas sobre el consumo, la imagen interior y exterior -pues despertaría confianza a las entidades financieras y, sobre todo, a los potenciales inversores, advertir que la curva del paro comienza a frenarse o cambia su tendencia- y supondría el sostenimiento de empresas clave para el país.

Este «mini Plan Marshall» (como fue cariñosamente apodado en el coloquio) encuentra, para el conferenciante, ejemplos similares en al Historia de otros momentos de recesión. La Ley de 1855, en su art. 12 -espero haber anotado bien la referencia- expresaba que para cortar el déficit exterior y disminuir la deuda era necesario activar la inversión pública, y, en concreto, la construcción de infraestructuras.

Defiende Lamo de Espinosa -aunque solo se refirió a ello de refilón en esta conferencia, pero es uno de los temas en los que se ha convertido en un convencido y convincente especialista- que la enajenación de bienes públicos o demaniales inactivos («en manos muertas») ha de servir para la creación de empleo.

La preocupación por la delicada situación del sector de la construcción era evidente entre los asistentes al almuerzo. «Por primera vez en la Historia, el sector no está actuando de forma procíclica, sino anticíclica», había apostillado Lamo de Espinosa, para resaltar que era imprescindible romper esa tendencia antinatural. (1)

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(1) En el coloquio, llevado por mi afán intervencionista en todos los foros, pero también, estimulado por las provocadoras ideas del conferenciante, expuse la necesidad de que las inversiones públicas tengan en cuenta, en relación con la generación de empleo, el tipo de especialización que se demanda para realizarlas. Me parecía importante que se tuviera en cuenta la formación profesional de los colectivos afectados, en lugar de pretender su adaptación acelerada a teóricas nuevas circunstancias, que, en muchas ocasiones, se definen con oportunidades ficticias. (Pienso en la pléyade de peluqueros, seudoinformáticos, cocineros, etc. que han salido de las escuelas de formación profesional, sin tener en cuenta ni la orientación preferible ni las tendencias detectadas del mercado laboral).

Aún más: entendía que, para las empresas, la internacionalización puede suponer una necesidad y una manera lógica de mantener la cifra de negocio. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la expatriaciación de los técnicos de alta cualificación no resuelve el problema de empleo del país de origen. Al contrario, puede agravarlo.

Por ello, es imprescindible analizar con profundidad, tanto a corto como a medio plazo, el efecto de la cooperación internacional, y se hace necesario y urgente definir las líneas de especialización propias para la industria y los servicios. La globalización exige combinar con acierto el apoyo en las ventajas diferenciales objetivas propias y la rentabilización de la ayuda a la óptima explotación de los recursos ajenos.

Publicado en: Actualidad, Economía, Sociedad Etiquetado como: almuerzo-debate, ANCI, construcción, constructores, Diálogo, empleo, inversión, Lamo de Espinosa, política pública, propuestas

El efecto sangre

1 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Pocas series televisivas y ya contadas películas pueden sustraerse al efecto sangre («the blood effect»). Incluso se le han incorporado otros efectos, combinándolo con cortes de cabezas y extremidades producidos por tajos espeluznantes, o se le adorna con caídas estrepitosas interpretadas por espectaculares acróbatas circenses.

La excusa para sacar la sangre a pasear ha sido variada, y de creciente complejidad: un intercambio de disparos entr bandas rivales, una batalla campal con espadas, cañones o a porrazos, una operación quirúgica con extracción de varios órganos vitales, o un accidente en un medio de transporte con centenares de víctimas a cual más destrozada.

Ya que la oferta visual al espectáculo se refuerza con el uso del color, la variedad de efectos sanguíneos cubre desde el rojo kechup hasta complejos tonos que pululan desde los terrenos del carmín al del magenta.

Pero como a todo se acostumbra quien no sufre la desgracia en sus propias carnes, el efecto sangre ha perdido fuelle, para cederle hoy claramente el sitio al efecto cadáver («corpse effect» o «zombie effect»), tendencia que ha sido inmediatamente incorporada en los festejos de Carnaval, donde las máscaras con un hacha incrustada en el cráneo rivalizan con la presencia de travestidos orondos con medias de malla.

En la vida real, el efecto sangre tiene, como se sabe, un poder de atracción instantánea, aunque arrastra el problema de que decae rápidamente. Ha sido siempre así. De tarde en tarde, la tribu necesita su catarsis, y es preciso seleccionar algún culpable, para entregárselo. Presentado a la exposición pública marcado con un par de latigazos y con las vestiduras desgarradas o, abandonado donde sea fácil de encontrar, para que sea descubierto por la masa el objetivo, lo que sigue está más visto que el TBO de mis tiempos de niño.

La multitud se lanza como posesa sobre el malo, intentando despedazarlo, en una escena de linchamiento que no parecería posible controlar ni desviar.

Pero no hay que alarmarse. Es muy posible que todo sea, en realidad, falso. En primer lugar, lo que no sabrá jamás la masa, mientras cree satisfacer sus ansias de justicia, de sangre, de expiación y catarsis, es que los objetivos no los elige ella. Le son presentados, con criterios de oportunidad, o de venganza, por sus cuidadores. …son los cuidadores de la masa, los que tienen por oficio y, por tanto, se lo toman muy a pecho, mantener los niveles de dieta de sangre adecuados, ofreciendo las adecuadas víctimas para el sacrificio tribal en sus altares, después de haberlas colocado con el caperuzo y las cadenas.

Y en segundo lugar, tengo la sospecha, de que, como en las películas, el efecto sangre es solo un truco del decorador y el estilista, que se incorporan al libreto para darle credibilidad y, por su acción, las manchas de sangre que lucen los sometidos al sacrificio de caer bajo los pisotones e iras populares, son ficticias. Se pretende, con ello, derivar la atención de otros objetivos más altos, calmar los ánimos populacheros y, sobre todo, hacer innecesario que las huestes obliguen a pasar a la fase mucho más delicada de «efecto cadáver», y, además, que se realice sobre el que está más arriba, pasando por encima del que se propone para que reciba los golpes de la turba.

Fundamento esa sospecha, en que, pasado cierto tiempo, los cogidos en trampa hoy desaparecen pronto de la escena, y son suplantados por otros nuevos  tipos, que distraen los ánimos, cubiertos con grandes ademanes, con montones más espesos de ketchup y pintura y moratones, adobados con gritos por los que se nos quiere ilustrar del tremendo castigo que se les está infligiendo.

Por eso reaparecen algunos con el tiempo, limpios ya de sangre, tan campantes, para darnos consejos sobre lo que tendríamos que hacer con los culpables; mientras los que están por encima de todo preparan, satisfechos, más guiones con efectos sangre, efectos zombi y otros efectos especiales, haciéndonos creer, con tales dosis de verosimilitud que lo que estamos viviendo es realidad, cuando no deja de ser pura fantasía.

Publicado en: Actualidad, Uncategorized Etiquetado como: acróbatas circenses, Blood effect, carnaval, catarsis, efecto cadáver, efecto sangre, efectos, sospecha

Jugando con globos: la próxima burbuja

10 febrero, 2013 By amarias2013 4 comentarios

Ahora que sabemos, como beneficio colateral de la extraña filtración de los papeles falsos de un extesorero del PP, que el presidente del Gobierno español ingresa anualmente apenas algo más del 1% de lo que gana, en el mismo país, un jugador de élite como Ronaldo, el terreno parece propicio para preguntarse cuándo estallará la burbuja futbolera.

Y como ha sucedido con la explosión de burbujas precedentes, más que el espectáculo en sí del estallido, nuestro foco de atención debiera dirigirse a dilucidar a quiénes afectará.

Hace ya tiempo que la Liga de fútbol está concentrada en resolver, temporada tras temporada, quien será el vencedor de la forzada rivalidad entre el Barça y el Real Madrid, que son los dos clubes (1) que concentran más del 50% de los ingresos totales producidos en España por este espectáculo «de masas», alimentado,  como se sabe, como punta de lanza de la pugna falsa entre nacionalismo y centralismo, entre periferia culta y centro arrogante. (2)

Con una deuda de más de 500 Mill € para unos ingresos anuales que superan por los pelos los 100 Mill €, el Atlético de Madrid no juega, por supuesto, en la misma Liga. Está en otra galaxia, la del quiero y no puedo, Falcao incluso, con su pie cambiado. Tampoco el Valencia, ni el Zaragoza,  ni la inmensa mayoría de los clubes españoles (ay, el Oviedín del alma, perdido entre poblaciones de tercera), que, en su conjunto, deben -solo a la Hacienda Pública- más de 700 Mill €. Y que no podrán pagar, jamás de los jamases.

¿Tiene sentido? ¿Es coherente que, para alimentar el deseo de espectáculo que brindan unos pocos atletas,  conseguidos a golpe de talonario para que simulen cariño por dos equipos regidos por representantes de las patronales empresariales,  y que, sin contar con medios económicos, tratan de imitar algunos otros, -en caricatura suicida alentada por politicastros que quieren foto confundiendo popularidad con eficacia-, se mantenga la ficción de una Liga cuyo interés encaja más en la valoración de las neurosis colectivas que en el concepto de sana diversión?

No habrá tiempo para responder a muchas preguntas, porque la burbuja estallará cualquier día -mañana-, y nos quedaremos entonces, como, en realidad, ya estamos: con unos cuantos estadios vacíos, arquitecturas sin otro uso alternativo, en cuyo solar apetitoso el enésimo especulador acabará levantando un rascacielos con la excusa de albergar también un Parque infantil y un aliviadero para perros.

Habrá unos cuantos miles de jugadores que engrosarán el paro, sin tiempo para aprender otro oficio ni haber alcanzado el añorado beneficio. Los mejores atletas, recuperados para las Ligas inglesa o alemana, o devueltos a sus países de origen para alimentar otras burbujas.  Y para nosotros, hayamos sido o no espectadores del circo, el recuerdo de una deuda incobrable de más de 1.000 Mill. de euros, que pasará a engrosar el déficit público.

Sic transit gloriae fútbol.

——

(1) la Ley 10/1990, del Deporte, pretendía conseguir mayor transparencia en el sector de las asociaciones deportivas, facilitando su transformación a «sociedades anónimas deportivas». El Club Barcelona y el Real Madrid, en concreto, no se acogieron a tal posibilidad. En su conjunto, la aplicación práctica de la Ley se puede calificar como un fracaso completo.

(2) Utilizo las cifras del Informe de la consultora Deloitte Football Money League, que recoge los ingresos de los 20 principales clubs de fútbol europeos, y que encabezan, como otros años, el Real Madrid (512 millones de €) y el F.C. Barcelona (483 millones de €). El total de ingresos por el fútbol, para los equipos españoles se estima en 1.800 Mill. €

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Caminos de perfección

7 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

 

La idea de la perfección ha caído en desuso, sepultada por la de la inmediatez, no exenta de su dosis de chabacanería. Perfeccionar supone un trabajo de afino, una tarea con sucesivas aproximaciones a lo que se desea obtener como resultado final, meta que, además, no siempre se alcanza, pero que sirve de orientación para avanzar.

Como nos encontramos en la Cuaresma, que es -para los cristianos- período de preparación para asumir el misterio del sacrificio de Dios hecho colega para darnos ejemplo de vida, me pareció una aceptable ocasión para dedicar unas líneas al objetivo de avanzar en la perfección, personal como colectiva. Supuesto, naturalmente, que sea una preocupación existente o que su análisis tenga interés potencial para el lector, que, en otro caso, seguro que hará un par de minutos que habrá pasado página, sin darme tiempo ni para despedirme.

Teresa de Jesús escribió un Camino de perfección para sus monjas carmelitas, al que consiguió dotar de carácter universal, con consejos muy prácticos para avanzar por los andurriales de la fe y, si se me permite lo que pudiera ser considerado frivolidad, también para andar por casa, entre pucheros místicos;  aunque algún perverso ha querido convertir ciertos pasajes en subliminales carnales devociones.

Poco que ver el teresiano y los otros senderos que se recorren desde la fe, con el Camino de perfección por el que Pío Baroja, a principios del siglo XX, hizo discurrir a su personaje Fernando Ossorio, cuyo mapa de carreteras particular le señalaba, con carácter exclusivo, las hosterías de la sensualidad y otros deleites de la naturaleza.

Acabo de enterarme que la muy activa Casa árabe de Madrid ofrece una introducción a la religión suní, que se cerrará con una actuación (pido perdón, por emplear esta palabra, a los seguidores de esta peculiar interpretación de los consejos de Mohammed para alcanzar la perfección) de algunos derviches giróvagos.

La primera vez que vi -por televisión- los giros de estos fieles, los asimilé a un espectáculo de variedades. Parecían vistosos remoquetes, artilugios seductores de varones engalanados para un baile menos público. Cuando, años después, con conocimientos someros, pero ya aclaratorios, de lo que significa el esfuerzo físico de «los que esperan a la puerta«, que consistía en encontrar, a base de esa danza-mediación, que llaman sema, la verdad interior, encontré analogías entre esas técnicas corporales que perseguían objetivos psíquicos, con  los procedimientos que, según filósofos tanto estoicos como epicúreos (unos por la apatía y otros por la ataraxia), desembocarían en la paz profunda. Un método que podía incluso relacionarse con el «noble camino óctuple» de los devotos budistas.

Mi ecléctico escepticismo no me ha permitido, hasta ahora, hallar una fórmula mágica que me asegure un camino de perfección interior. No me convencen, tampoco -incluso, aún menos-, las propuestas de perfección simultánea que encuentran aceptación gregaria, en mafias, sectas, partidos, y agrupaciones de toda índole que obligan a aceptar líderes y doctrinas sin posibilidad de discusión a sus fieles.

No estoy solo, sin embargo, si bien, no formamos grupo. Soy uno más de esos solitarios contemporáneos, que, empeñados en desbrozar el lío de zarzas, contradicciones, patrañas, obstáculos impuestos, no alcanzamos a ver, siquiera, dónde está, si lo hay, ese camino convincente que, aunque no lleve a la perfección, nos mejore a todos sin tapujos.

Cada grupo sigue con su cuento, en torno a giróvagos, iluminados, perversos, bien intencionados, tramposos, extasiados, aprovechados o drogados,  y forman en conjunto un espectáculo que puede resultar entretenido para quien lo observe desde fuera -¿hay alguien?-, pero me resulta aterrador cuando advierto que todos los que ocupamos el escenario acabamos, uno tras otro, los agrupados al igual que los independientes, desapareciendo sin dejar huellas duraderas, convertidos en tenues estelas con trazos imperfectos.

Por más que los vocingleros se empeñen en convencernos de que no será así, caminos marcados por intereses de facción, inútiles al resto. Aunque lo llamemos, en momentos de vanagloria, progreso. Porque, mientras no sea de todos los de fuera, los caminos hacia el hipotético mejor conocimiento del yo, nos aislan tanto más cuanto avanzamos.

Publicado en: Actualidad, Religión

Una entrevista histérica con el objetivo de distraer

6 enero, 2013 By miguelarias Deja un comentario

el rey juan carlos y hermida

Jesús Hermida, periodista histriónico perfectamente capaz de desplazar el interés de la noticia desde un campo de batalla al tupé de su cabeza, fue el elegido por los mismos muñidores de Ferraz que encumbraron a Julio Somoano a la presidencia de RTVE, para conseguir el beneplácito de la Casa Real sobre quién debía entrevistar a S.M. El Rey Juan Carlos la víspera de cumplir 75 años.

La entrevista, difundida el 4 de enero de 2013, fue presentada como histórica, y todos los voncingleros del Capitolio hispano habían preparado el ambiente afirmando que el Monarca no había impuesto límites a las preguntas, salvo que se refirieran al caso Urdangarin y a la causa catalana.

Sentados frente a frente, en lo que parecían incómodos sillones de cortesía (querencias), Hermida y Su Majestad recorrieron, en más o menos la media hora de emisión en la que se ordenaron preguntas y respuestas en una notable labor de edición del material, los lugares comunes que forman patrimonio de las preocupaciones confesas de los reyes modernos.

Y debo decir que El Rey lo hizo muy bien. Con la cara hinchada por los corticoides, pero el tono amable de quien habla campechanamente con un adulador que está recopilando material de primera mano para una hagiografía póstuma, se explayó en las respuestas, no perdió el hilo de ninguna frase, y, en suma, concentró perfectamente el sentido del decurso en lo que son los valores estimados por quien se halla ubicado (o lo hayan ubicado) por encima de los demás mortales: confianza en el futuro colectivo, satisfacción general por el pasado común, selección reductora de los elementos de presente que preocupan a los más pobres de la colectividad y, en fin, disrtibución de fe, esperanza y caridad a espuertas llenas.

No se habló, aparcados en el limbo de la cortesía palaciega, de los ex-yernos del Rey (el formalizado junto al imputado), pero tampoco de la Reina o de las Infantas, salvo referencias genéricas a la familia y a los nietos. Supongo que, en este caso, por falta de tiempo. Un reloj situado en la pared, -pero que en la mayor parte de las tomas, adquiría la posición estrafalaria de corona real-, señalaba que la entrevista duró, al menos, unos tres cuartos de hora (entre la 1 de la mañana de un día cualquiera y las dos menos cuarto de otro), ofreciendo, de propina visual, apasionantes vaivenes de sus agujas.

Sí habló El Rey («agradezco que me des esta oportunidad», dijo el monarca al entregado súbdito) de su padre, D. Juan, y lo hizo de manera emotiva y leal, reconociendo en él al consejero. Ansón, más tarde, diluído entre quienes expresaron con frases antológicas, como pertenecientes a la quinta del Rey, su deseo de figurar entre los facedores de la Historia hispana del último cuarto del siglo XX -e ignorando su contribución al resto- afírmaría sin repelos en la lengua que «el fecho non complido» de que D. Juan no hubiera sido Rey («al menos, por un tiempo») contaba entre los fracasos de su generación.

Por supuesto, también habló S.M. del hijo muy amado en el que tiene postpuestas sus complacencias, D. Felipe, modelo de virtudes y «el mejor preparado de «todos los príncipes de Asturias» que en este mundo han sido, que, si bien puede no parecer gran cosa para la mayoría republicana juancarlista, sonó a sincero elogio a nuestro trasunto en la demora sucesoria del Prince Charles, solo que el nuestro mucho más simpático, más guapo y a años luz de más empático.

En fin, fue una entrevista distraída, en el sentido de dispersa. Los aspavientos de Hermida contrastaban con la calma regia. Las enrevesadas preguntas del vasallo se dilucidaban con palabras sencillas repletas de comprensión, amor y caridad, por el sereno prócer.

La cámara permitía,  alternativamente, ver el rostro de «Vuestra Majestad» -fórmula magistral para referirse al Monarca que el periodista laureado recogió, sin duda, de los textos clásicos del medioevo-, o el reloj-corona sobre la calva real, o la cerviz y espaldares inclinados, separándose de un asiento que le iba demasiado grande, del coetáneo del tupé.

Si me hubieran pedido consejo a mí (ya presumo de que no será así jamás), habría autorizado las preguntas sobre Urdangarín, la Reina, las Infantas y los catalanes. Para tener algo jugoso de qué hablar al día siguiente.

Se me olvidaba: Feliz cumpleaños, Majestad. En mi opinión, usted no tiene la culpa de nada de lo que nos pasa. Ese es mi regalo.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: catalanes, entrevista con el rey, entrevista histérica, feliz cumpleaños majestad, hermida, infantas, monarca, regalo real, reina, rey juan carlos, urdangarín, vuestra majestad

Ingenieros, abogados, farmaceúticos y arquitectos, a la sala de operaciones

4 enero, 2013 By miguelarias Deja un comentario

El Ministerio de Economía y Competitividad, que dirige Luis de Guindos, está convencido de que la mejora de la competitividad de España pasa por una nueva regulación (en realidad, desregulación) de ciertas profesiones y de los Colegios profesionales que las agrupan actualmente.

En una presentación en power-point de fecha 20 de diciembre de 2012 titulada «Anteproyecto de la Ley de Servicios Profesionales» resume en 21 viñetas las ideas que pretende imponer a estos colectivos. El propio documento destaca las que se verán «más afectadas»: ingenieros, ingenieros técnicos, arquitectos y arquitectos técnicos, abogados y procuradores y farmacéuticos.

Para arquitectos y arquitectos técnicos, se eliminará la reserva de exclusividad para las actividades de edificación. Los edificios podrán ser proyectados también por ingenieros. Y para su ejecución, independientemente de quién lo haya proyectado, serán competentes tanto ingenieros como arquitectos (con o sin el calificativo de técnicos).

Para ingenieros, la intención es eliminar las restricciones horizontales entre estos profesionales (con otras palabras, que sean competentes para realizar proyectos independientemente de su titulación específica), se desea mantener dos categorías entre ellos, con específicas reservas de actividad para cada una. Las excepciones deberán ser estudiadas por sendos grupos de trabajo en el corto período de dos meses y presentadas para su aprobación al Ministerio. También se prevé la creación de «pasarelas» para que los ingenieros técnicos puedan asumir competencias de los ingenieros.

Tanto para ingenieros como para arquitectos, la colegiación solo será obligatoria para aquellos que pretendan firmar proyectos.

Para farmacéuticos, se suprime la exigencia de que el propietario o titular de la farmacia sea un profesional de esta carrera, aunque no para asumir la dirección de la misma, en la que será obligatorio contar con un farmacéútico.

Finalmente, y atendiendo solo a la letra gruesa de la reforma, se suprime la incompatibilidad entre el ejercicio de las profesiones de abogado y procurador, y no se exigirá a los abogados la colegiación como procuradores para representar a sus clientes en juicio.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: abogados, Anteproyecto de la Ley de Servicios Profesionales, arquitectos, colegiación, crisis, españa, farmaceuticos, ingenieros, ministerio, pasarelas, sala operaciones

El Club de la Tragedia: Porqué no arrancamos

4 enero, 2013 By miguelarias Deja un comentario

El Gobierno está haciendo lo que hay que hacer, según él, y hay que darle la razón. Porque según la crítica, entre los que me incluyo: hacen lo que les conviene. (Y no implica ésto que he escrito un desprecio hacia las lumbreras de este Ejecutivo -que haberlas, haylas-: un buen empleado hace lo que beneficia a su empleador, que para eso le paga).

Como ya somos mayores en este cuento de andar rondando a las soluciones de la crisis, hora es de ir directamente al grano. A corto plazo, no tenemos remedio.

Las grandes empresas de este país, cuyos propietarios (algunos con nombre conocido, otros, ocultos en Sicav y sociedades de control) y sus principales ejecutivos andaban a Rolex cuando los demás andábamos a setas, han exprimido hasta dejarlas exangües las posibilidades de inversión y endeudamiento públicos.

Lo han hecho, naturalmente, en lo que era más vistoso y técnicamente no muy arriesgado. No en investigación y desarrollo, que eso ya lo harán otros. Se concentraron en carreteras, muchas carreteras; y en edificios, muchos edificios; y en depuradoras y desaladoras y múltiples sistemas de aducción y colección, aunque no hubiera siempre la intención de hacerlos funcionar algún día, si faltaran dineros.

Tenemos hoy una geografía plagada de cemento, armado y bien defendido, aunque no justificado siempre. De país agrario hemos pasado a ser país asfaltado.

La perspicacia del cooperador necesario en ese expolio de las arcas públicas, crédito presente y compromisos de pago futuros, – la Banca-, ha sido no descuidar la atención al sector privado.

Quiá. Enguadado el ambiente con unas promesas de perspectivas florecientes, han concedido préstamos hasta el gato, si le hubiera apetecido hacerse una casa con gatera. No había problemas a la vista: el país no podría pagárselo, pero Vd. sí. «España, país pobre; ciudadano español y asimilado, persona rica», como he tenido ocasión de reflejar en otro Comentario, en boca de un japonés, que alegaba del suyo justamente lo contrario («Japón, país rico…»; etc.).

Conclusión: No arrancaremos si alguien no nos empuja cuesta abajo, como había que hacer antes con los coches cuando, a la mañana, se encotraban fríos y había que dar al motor con  unas vueltas. Ahora dependemos de la exportación y del milagro del arrastre exterior.

Nuestras grandes empresas de construcción y servicios (FCC, ACS, Ferrovial, hasta Telefónica, Mapfre, y compañía), las ingenierías (en gran parte, drogodependientes de ellas), tienen sus Balances muy tocados: algunas estallarán en corto plazo. Las de producción de bienes de consumo más o menos directo y distribución (El Corte Inglés, Inditex, Carrefour, etc.) se mantienen a base de ofrecer peores calidades y aplastar aún más al comercio minorista; y no sigo, para no causar más depresión en el lector amigo.

Es cierto que la educación y la investigación son pilares del desarrollo; pero no se improvisan; implican medidas a medio y largo plazo; no tenemos, para impulsarlas, ni dineros, ni capacidades, ni, en casos muy sangrantes, ganas de reformas sustanciales.

Así que nos queda el turismo, la hostelería, la hospedería, la venta de las empresas de nuevas tecnologías al capital extranjero, atender a la especulación de los que se aprovechan de la coyuntura del caído. No nos moriremos de hambre, pero nos esperan períodos muy duros: adiós al estado social, riesgos al estado del derecho, imperio de la filosofía del sálvese quien pueda.

A los menos creyentes, nos queda el consuelo de reconocer que los españoles tenemos experiencia de momentos de austeridad. Sabemos, como hidalgos viejos en la sangre, vivir con menos; incluso malvivir con casi nada. Reagrupamiento de familias, aumento de la economía sumergida, imperio de la chapuza y de la picaresca.

No son buenas noticias, pero ni siquiera son noticias. No nos gusta que nos digan lo que hay, y a los que nos lo cuentan, los tachamos de pesimistas, de agoreros del desastre, de izquierdistas irredentos.

Qué se va a hacer, si somos ciclotímicos; pero si alguien tiene la solución, es hora de que nos la diga. Y si no se atreve nadie a poner orden en las cuentas de los que más tienen, forzándoles a repartir parte de lo que acumularon (si es que no se lo han llevado todo), que no se engañen luego los que pensaron que este pueblo puede aguantar con ilusiones fatuas, con promesas fantasiosas, que todo va a cambiar, porque hay que tener fe en lo que están haciendo, tensando la cuerda sobre los que menos tienen.

Porque el problema nuevo con el que se enfrentan los que manejan los hilos de la política aparente, es que ahora la información fluye con más rapidez y que acabaremos todos sabiendo porqué nuestra democracia no ha funcionado como debiera. Nos la tuvieron secuestrada, y se chupaban el jugo de la carne, dándonos las hebras sin sustancia.

 

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: arcas, ciclotímicos, ciudadano español, club de la tragedia, crisis, democracia, endeudamiento, gobierno, perspectivas, política, setas, soluciones, tragedia

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