Al socaire

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Presunciones, sospechas y revelaciones malolientes

5 octubre, 2021 By amarias Deja un comentario

El periódico ABC, en su edición del 4 de octubre de 2021, publica detalles de una conversación mantenida en 1990 entre el entonces ministro de Interior, Antoni Asunción, y el responsable de la lucha antiterrorista, el general Emilio Alonso Manglano. Se trata de un episodio al que se refiere Juan Fernández Miranda, en su libro de inmediata publicación: «El jefe de los espías» (Ediciones Roca), utilizando, según cuenta, papeles y notas del difunto Manglano, que habrán llegado a sus manos solo sabe él cómo.

De esa lectura incómoda parece deducirse con poco margen de error que, bajo el mandato del ministro Corcuera, se autorizó el envío de, al menos, una carta bomba a un miembro de ETA, como advertencia de que se estaba dispuesto a entablar una guerra de contra-atentados desde el propio Estado. Una actuación descabellada, ilegal, insólita, que parecería responder al extraño silogismo de «Tú matas a bocajarro o colocando siniestros artefactos a servidores del Estado, a políticos e incluso a civiles. Pues yo, que soy responsable de la Administración de la Paz y Seguridad  Interiores de ese Estado, cuando localice a uno de los tuyos, lo trataré de enviar al otro barrio con similares medios a los tuyos. Así estaremos a pré».

La bomba provocó la muerte del infortunado cartero José Antonio Cardosa, que hacía la distribución del correo y que, al advertir que la carta no entraba en el buzón del destinatario, la dobló, explotándole en las manos.

El destinatario de la supuesta misiva mortífera hubiera sido Ildefonso Salazar Uriarte, asesino del guardia Jiménez Gómez, acto que perpetró en su misma comisaría en 1978, en la que se introdujo con el engaño de haberse olvidado el carné de identidad.

Diversas circunstancias están ayudando a ventilar sobre la población española -creando una gran inquietud interior y con efectos destructivos de nuestra imagen internacional- variopintos elementos, algunos pocos, ya probados, otros en fase especulativa o itinerario probatorio que pretenden como objetivo principal -porque tengo pocas dudas de que se trata de actos intencionados, programados para causar inestabilidad- dejar en maltrecho lugar nuestras instituciones fundamentales. Porque son actuaciones dirigidas, no se trata de una revisión al completo de lo que funciona mal (y ahí el camino sería inabordable), sino dar picotazos aquí y allá, con fines más que ejemplarizantes, desestabilizadores.

No tengo bolas de cristal y desconozco cuáles son las fuentes y los reales propósitos de sacar a la luz tanta porquería, coincidiendo con un gobierno de coalición que prometió volver al país del revés y lo está consiguiendo, aunque no sea asunto para cantar victoria, pues, cuanto más dicen desde Moncloa que estamos mejor, tanto peor nos ven.

Ahí tenemos al rey de antes, Juan Carlos, de vacaciones largas en un emirato (Abi Dabhi), sin atreverse a volver a España, por no perjudicar -así cupo interpretar en un Comunicado- la jefatura de Estado de su hijo -«el mejor formado de las casas reales actuales» (su padre dixit, cuando El estaba en mejores momentos), aunque los esfuerzos de la Casa Real por mantenerse en pie en un entorno republicano tienen aspecto de realizarse en solitario. El monarca que libró a España de un golpe de Estado (nadie lo ha desmentido, al menos hasta ahora) es el destinatario de buena parte de la mierda que difunde el ventilador mediático, exagerando convenientemente, hasta hacerlo parecer historia de vodevíl, sus amoríos y desvíos con féminas que alimentan su imagen de gañan incontrolable y, para colmo imperdonable, su presunta tendencia a intervenir como comisionista de los negocios en los que ayudó a las grandes constructoras. La fiscalía parece ahora dispuesta a solicitar el sobreseimiento (¿archivo provisional o definitivo?) del caso del fraude fiscal del «Emérito». Ya veremos si se atreve a retornar a España y para qué.

No sólo es asunto de cuestiones regias. La difusión de que un buen número de ciudadanos, obligados a la ejemplaridad, han evadido cuantiosas cantidades en impuestos, amparándose en la ocultación que proporcionan los paraísos fiscales y la facilidad para montar empresas, interpuestas entre el Fisco y el dinero, que les sirvieron para mandar fuera del país en que se produjeron la parte de las plusvalías que nos pertenecen a todos.

Me parece que no basta únicamente a estos personajes de la España profunda (y, en general, salvo actuaciones que parecen debidas al azar, desconocidos en sus tejemanejes), con expresar aquellos de que «Lo siento mucho, no volverá a ocurrir». Tampoco me apetece dar credibilidad sin matices a ese juego de infamias, hasta que -ahí tenemos la valla que no se debe saltar- la investigación fiscal propia y la lenta justicia .limitada por las posibles prescripciones de los hipotéticos delitos- no pruebe culpabilidades y calcule daños y multas. Todo es ahora mera presunción y hay que respetar la inocencia y abominar del juicio mediático, pero…¿qué nos queda por hacer, pues, a los ciudadanos del montón?.

Porque, a pesar de las dilaciones, las incertidumbres, los apaños, sin embargo, estamos libres de sospechar que vivimos entre delincuentes de manga ancha y calzón prieto -no robagallinas-, que han hecho carrera para ocupar puestos muy altos y, aupados en ellos, se afanan, en puro ejercicio de desfachatez y autodefensa non petita en convencernos de que debemos ser honestos, mientras ellos ponen los huevos (léase, nuestros dineros) en su propia cesta.

Me siento mal, muy mal.

 

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: ABC, Antoni Asunción, Asunción, atentados, Corcuera, ETA, José Antonio Cardosa, Juan Fernandez Miranda, Manglano, Monarquía, oropéndola, rey juan carlos, terrorismo, terrorismo de Estado

Vulcanismo, fallas y conocimientos

3 octubre, 2021 By amarias 4 comentarios

La eclosión del magma en la isla de La Palma (Canarias), provocando uno de los fenómenos de vulcanismo más violentos de los que se han sufrido en España en los últimos cien años, ha tenido una doble consecuencia: una, directa, dolorosa y seguramente en parte evitable, que afectó a los vecinos de esa isla, de los que casi mil han perdido sus casas; muchos más, las cosechas de plátano que son principal sustento de su economía y, aunque los daños a las estructuras públicas no tienen el mismo carácter dramático que se concede a los daños privados, se han perdido varios kilómetros de carretera y se han tenido que destinar importantes fondos públicos a desplazar y mantener en activo equipos de contingencia y análisis del singular efecto volcánico.

La otra consecuencia es que, como resultado de lo aparatoso de la eclosión, el dramático progreso de la lengua de magma por una zona de la isla y la incertidumbre generada por las consecuencias directas y finales del fenómeno geológico, se ha despertado un inmenso interés mediático sobre los volcanes, que ha movido a la palestra de la opinión a muchos personajes, unos manejando la prudencia de cuanto afecta a los conocimientos científicos que se mueven en los terrenos de la incertidumbre y otros, navegando por la especulación de su fantasía indocumentada.

Para un profano, puede aparecer como residuo dominante de tanto despliegue informativo, que seguimos sabiendo poco de los fenómenos volcánicos. No sabemos, con absoluta certeza, predecir cuándo tendrá lugar una eclosión magmática, por dónde se producirá (dentro de un margen zonal) y qué efectos tendrá, con precisión, el avance de la lengua de magma o el lanzamiento de cenizas y gases vinculados a la erupción o erupciones.

Tengo que reconocer que, entre los muchos que han intervenido e interferido con sus opiniones, no he detectado ingenieros de minas, a salvo de lo que, tempranamente opinó, de forma muy ponderada, mi colega (y amigo) Luis Jordá  Bordehore. Seguro que estarán integrados en varios equipos de trabajo, como vulcanólogos, instrumentistas, geofísicos o hidrólogos, pues los actuales geólogos españoles -en particular, los ingenieros geólogos- son hijos de esa ciencia de la Tierra. Me ha parecido excelente la información que la geóloga del CSIC, Rosa María Mateos -una experta sin paliativos, excelente comunicadora-, y el también geólogo asturiano Manuel García Claverol -amigo, profesor en la Escuela de Ingenieros de Minas de Oviedo-han venido difundiendo de manera regular. Ilustrativa, ponderada, prudente.

Porque sobre el vulcanismo seguimos aprendiendo. Como todas las cosas en que la complejidad de la naturaleza nos obsequia con manifestaciones, podemos admirarnos y resignarnos a padecer -en ocasiones- sus efectos negativos. Solamente desde las posiciones científicas, basadas en los análisis de las expresiones empíricas pero también en razonadas especulaciones, podemos jactarnos de saber algo mejor, un poco más exacto de lo mucho que nos afecta y aprender a protegernos o a utilizarlos.

Pienso que podían haberse evitado daños en esa, como en otras, erupciones volcánicas. Las casas situadas sobre las lavas antiguas, suponen una temeridad y un riesgo que solo parece descansar en el principio gratuito del «no se va a repetir». Las tierras volcánicas, en algunos años, se manifiestan como excepcionalmente fértiles y el atractivo turístico de los fenómenos de actividad moderada o aparentemente bajo control (por la propia naturaleza) resulta innegable. Hacen olvidar que, tarde o temprano, con una irregularidad propia de lo natural, el fenómeno eruptivo volverá a tener lugar.

En San Francisco, como en otros lugares de indudable atractivo -buen clima, playas, actividad comercial e industrial potenciada durante décadas- el riesgo de una catástrofe está asumido como lejano, pero no es así.  La falla de San Andrés, que forma el linde entre las placas norteamericana y del Pacífico , y que tiene más de 1.300 km, cuyos movimientos constantes no han provocado en varios años efectos significativos, absorbidos por el roce entre aquellas, puede llegar a significar, en pocos instantes, una gran catástrofe si la energía acumulada causara un gran deslizamiento.

Vivimos en riesgo y algunas poblaciones, especialmente significadas, se han acostumbrado a convivir amistosamente con él, perdiéndose, con el paso de los años, el recuerdo de catástrofes anteriores. Y, hasta el momento por lo menos, los científicos solo pueden medir los efectos de la naturaleza y, con suerte, predecir con poca antelación, lo que podría pasar si el monstruo se desata. Que en La Palma no haya habido desgracias personales ha sido una expresión del perdón de la naturaleza. Que vuelvan a erigirse casas y poblaciones en los mismos lugares, será una temeridad que, a mayor o menor plazo, tendrá desgarradoras consecuencias.

Publicado en: Geología, mineria Etiquetado como: erupción, falla, Gran Canaria, La Palma, Luis Jordá, Manuel García Claverol, Rosa María Mateos, San Andrés, volcán, vulcanismo

Cómo no montar un restaurante

30 septiembre, 2021 By amarias 2 comentarios

En 2007, una vez que pudimos liberarnos -mi esposa y yo- de la servidumbre multimodal de ser únicos propietarios y regentes de un restaurante, escribí un libro que titulé «Cómo no montar un restaurante», en el que registraba la experiencia. El restaurante se llamó AlNorte y su trayectoria fue emocionante.

Publiqué unos cuantos capítulos en mi blog (alguno fue copiado por alguna revista de restauración) y, siempre que algún amigo o conocido me dice que piensa lanzarse a la aventura de abrir un restaurante, le ofrezco una copia del libro, que supongo que les habrá servido.

Como es costumbre generalizada no excederse en dar las gracias, ni extremar parabienes ni exteriorizar malestares o disgustos, pocos fueron los comentarios que recibí desde entonces sobre esta hermana pequeña de mis creaciones literarias. Consta de 147 páginas y, cuando la releo, la sigo encontrando de interés.

Este es el Indice del libro.

Indice

 La idea. Qué es un restaurante. Mis razones.

  1. La realización: socios y proyecto.
  2. Algunos consejos, a la manera de los gurús americanos, para tener éxito con un restaurante. Primera Falsa  Idea-tipo.- Para restaurador vale cualquiera. Segunda Falsa idea tipo.- Una vez que se ha puesto en marcha el negocio, rodará solo. Tercera Falsa idea tipo.- Siempre podrá cederle el testigo a otro fácilmente.Un plus: Es interesante que Vd. no tenga ni idea de cocina, pero sin pasarse.
  3. El local. El nombre de la criatura. La competencia. La colección de Recetas de cocina. Las terrazas.
  4. Gramática para restauradores. La primera carta o menú. Número de platos de la carta. La Carta de vinos. La carta de postres. La tarta de Fé. Los precios de la carta. Lo frío y lo caliente; lo salado y lo soso; lo crudo y lo cocido. Los escandallos. Especies y condimentos. Cuidando el humor. No todas las empanadas llevan tomate
  5. El personal. Modelos de maître o jefe de sala. Modelos de jefe de cocina. Modelos de camarero. Modelos de cocinero.
  6. La financiación El desarrollo.
  7. El control de calidad. Corregir errores sobre la marcha.
  8. Los clientes. La publicidad.
  9. Las tertulias. El consejo de los expertos.
  10. Las crisis. La hora de cerrar.

Anexos. El aceite en la restauración: Primera aproximación al maridaje de aceites. El uso del aceite en ensaladas, salmorejos, salsas, gazpachos y almodrotes. Saltear, confitar o freír: De las migas al confitado de cochinillo.
Las Cartas de AlNorte
Selección de correspondencia y otros desencuentros en AlNorte

Publicado en: Restauración Etiquetado como: AlNorte, Cómo no montar un resaurante, restaurante

Recursos minerales, propiedad y valor añadido

29 septiembre, 2021 By amarias Deja un comentario

A finales de septiembre de 2021, después de meses de negociaciones con otros interesados, se anunció la venta de MATSA (Minas de Aguas Teñidas, SA), que explota las concesiones mineras ubicadas en el municipio de Almonaster la Real -en Huelva-.La operación se cerró por 1.585 millones de euros, que aportará la empresa australiana Sandfire Resources, un gigante que gestiona, entre otros proyectos, la mina de cobre y oro DeGrussa, en Australia.

MATSA era filial conjunta de las empresas Mubdala Investment Company y Trafigura. Su impacto económico en la región se valora en 190 millones de euros, con una plantilla de 750 personas, si bien la compañía destaca que genera un impacto laboral 5 veces superior. La venta corresponde a un doble movimiento, según los protagonistas: financiero, para los vendedores, aprovechando los circunstanciales incrementos del precio del cobre, tradicionalmente volátil y al deseo de aumentar el control sobre la producción de este elemento, con muy buenas perspectivas de mercado a medida que se impone la digitalización.

Para los no iniciados, puede resultar curioso que Mubadala Investment Company es propiedad del Gobierno de Abu Dhabi y del Consejo de Inversión de Abu Dhabi (ADIC), con activos valorados en 230 mil millones de dólares, con intereses económicos diversificados en todo el mundo y en los sectores más variados.

Por su parte, Trafigura es una compañía comercializadora de materias primas con amplio arraigo mundial. La empresa es propiedad de 700 de sus 8.000 empleados, con una línea de incremento de ingresos superior a los 170 mil millones de dólares.

La operación viene a poner de manifiesto la dependencia del capital extranjero y de sus específicos intereses económicos, de las principales explotaciones y concesiones mineras españolas, especialmente en el marco de la franja pirítica andaluza.

Es cierto que, gracias a esos recursos, se genera empleo local -directo e inducido- y que las tasas e impuestos implican un alivio para las administraciones local y regional. Pero no puede ignorarse que los accionistas de estas empresas -en mayor o menor medida, que no me atrevo a matizar- se mueven por intereses económicos, con decisiones que se toman en centros financieros cuya sensibilidad por el mantenimiento de los puestos de trabajo está vinculada al beneficio obtenido. Debido a la fuerte componente volátil en el campo de los metales, los gigantes del sector tratan de concentrar en sus manos la mayor parte de la producción y de los recursos.

La venta de MATSA afecta indirectamente a Atlantic Copper, subsidiaria del consorcio norteamericano Freeport-McMoRan (1), el segundo mayor productor mundial de cobre. Procesa, en la planta metalúrgica a orillas de la reserva Marismas del Odiel, algo más del millón de toneladas extraídas de la mina de Almonaster, obteniendo aproximadamente 300.000  anuales de cobre refinado. La empresa se precia de dar empleo directo a 650 personas, con un efecto total de más de mil empleos en la zona.

Esta situación de concentración de capital extranjero en la explotación de los recursos mineros no es única de España, ni tampoco refleja un escenario reciente, pues la fuerte necesidad financiera y la relativa volatilidad de los precios de los metales, ha mantenido fuera del campo a los capitalistas locales -salvo raras excepciones-. Se crean así puestos de trabajo en la zona (y en las ciudades donde se instalan los servicios centrales y la dirección), pero el grueso de las plusvalías se va fuera del país.

Resulta destacable, en fin, que la presión de las llamadas entidades ecologistas, cuyos eslóganes van del «oro, no» hasta la exigencia de revisión de los procedimientos de extracción y recuperación de los metales de sus menas, o el rechazo, por presunción de contaminante, de las tareas metalúrgicas y de transformación de los concentrados, reduce aún más la generación de empleo local, cuando no espanta a los inversores definitivamente.

Pongo como ejemplos, la extracción del oro por la empresa Orovalle SA, filial de la canadiense Orvana Minerals Corpd en el Valle-Boinás y Carles en Asturias, que se ve limitada por las exigencias de las plataformas ecologistas o el proyecto de explotación de las reservas de Salave, en Tapia de Casariego (también en Asturias) de Exploraciones Mineas del Cantáberico (EMC), filial asturiana de la canadiense Black Dragon Gold Corp. En este último, se ha rechazado la propuesta de llevar las aguas de tratamiento, depuradas, mar adentro, mediante un emisario submarino de casi un km de longitud y se está valorando por la empresa un nuevo proyecto en el que el preconcentrado, cuando se obtenga, se llevará fuera de España, por lo que aún se reducirán más los puestos de trabajo que generaría el recurso natural y, por supuesto, las plusvalías de mayor entidad irán a otras latitudes.

…

(1) El conglomerado Freeport-McMoRab explota la mina Grasberg, descubierta a finales de los ochenta del pasado siglo, en Papúa, Indonesia, la mayor mina de oro del mundo y la tercera de cobre, en la que trabajan 20.000 operarios. Lo hace a través de una subsidiaria PT Freeport, en la que el gobierno de Indonesia retiene el 9,3% del capital.

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Las características singulares del centro político

23 septiembre, 2021 By amarias Deja un comentario

La debacle de Ciudadanos, la formación política nacida con vocación de centro entre socialistas y conservadores y, sobre todo, como cortafuegos a las pretensiones nacionalistas, republicanas e independentistas, ha dejado huérfanos a los que están convencidos que un partido charnela, incrustado ideológicamente entre izquierda y derecha.

Siguen haciéndose análisis -en tribunas de especialistas en el análisis político y en círculos de café y pastas entre amigos- sobre las razones de esa caída desde las alturas del Ícaro más notable de la policromía de opciones que se ofrecen a los votantes, en un país que vota liderazgos y no programas. Mi opinión, sin más valor que el hacerla explícita, es que Albert Ribera hundió la nave con él de capitán general.

El punto de arranque fue el debate televisivo de cierre de campaña en el que un acalorado Rivera Díaz presentó la tesis del que creía principal oponente -Pedro Sánchez-, invitándole a que «la leyera», para que se enterara de lo que otros habían escrito por él.  Se hizo imposible el acuerdo de coalición o apoyo entre dos gallos de pelea en la quintana y, mucho mejor arropado y más hábil con la máquina de pactar, Sánchez alcanzó la presidencia pactando con el diablo. Después del abandono de Ribera para dedicarse a «la empresa privada», ni Inés Arrimadas, ni Edmundo Bal, haciendo esfuerzos para tapar los agujeros con frases del viejo catecismo salvado del cuaderno de bitácora, ni el clamor de cuantos se tiraron al agua dando gritos para alejarse del barco con tantos boquetes, consiguieron otra cosa que certificar la defunción de aquel proyecto de centro, hoy agarrado a unas tablas y a la deriva.

Entre el PSOE y el Partido Popular hay actualmente un vacío estratégico en el marco político, que no me atrevo a decir cuán grande es, aunque sí que no lo va a llenar el moribundo Ciudadanos con sus animosos actuales monitores. Y, a pesar de todo, tanto uno como otro de ambos partidos mayoritarios necesitan una formación de centro suficientemente robusta para que funcione como eficaz punto de encuentro, si llega el caso. Por la izquierda, Podemos ha demostrado ser otra cara del independentismo o la izquierda radical, según le vaya en sus conveniencias, y se convierte, a ratos, en un incómodo compañero de viaje en la coalición de gobierno con el PSOE, apoyando posiciones extremas a su izquierda que, aunque parezcan contenidas por el tejemaneje del «te oigo pero no te escucho», «te doy la razón aunque te ignoro», no auguran ni estabilidad ni bien futuro.

Por la derecha más extrema. el partido de Abascal  hace el juego a los enconados ultras que dan a su formación un cariz inaceptable, xenófobo, irreal, insolidario, entre banderas nazis, enfrentamientos callejeros con la izquierda irredenta, insultando y vejando homosexuales y a pertenecientes declarados a colectivos LGTBI, etc. Aunque desde la cúpula de Vox, se niegue a menudo apoyo y filiación a los protagonistas de los mayores desmanes, a pocos engaña que se les hace el caldo gordo desde una formación que vende al mismo tiempo estampas de Franco, himnos patrióticos y pone zancadillas a «la derechita cobarde».

Tampoco sirve engaño a la moderación y buen pulso para mejorar el país, que esgrime como marca de identidad el partido principal que gobierna en coalición con la facción socialista, cuando se complace en agudizar la bicefalia, con críticas a otros ministros, y se mete en fregados de incompetencia, desgaste o inconsecuencia, ya sean abrazos con ministros venezolanos del equipo de Maduro señalados por la Corte Penal Internacional, acogida misteriosa, mal analizada y peor explicada de Ghali,  líder del Frente Polisario (opción del pueblo saharaui para mantener el pulso por su independencia que España no sabe oficialmente cómo abordar), para su tratamiento en fase terminal aunque con causas abiertas en la Audiencia Nacional, …, subidas mínimas del salario mínimo esgrimidas por la líder de la otra cabeza de la bicefalia como una victoria sobre el empresariado, etc.

Y aunque Podemos ha avanzado algo, en la búsqueda de la supervivencia propia, hacia la moderación (que es su desdibujado), no es el mejor apoyo que puede pretender el PSOE para gobernar con tranquilidad. Esa formación política está, ella misma, a la búsqueda de una identidad, con su liderazgo en cuestión y su ideología y práctica en revisión permanente, entre el exabrupto incontrolable de los terroristas urbanos y los politicastros que buscan alguna idea entre los adoquines y el «buen rollito» de profesores universitarios y funcionarios con la vida resuelta a salvo de mayores pretensiones.

Se buscan líderes para una formación de centro que de aire a la izquierda y a la derecha. Ofreciendo coherencia liberal, guiño socialdemócrata sin sonrojos, apoyos a las posiciones realistas de avance en la mejora del bienestar social, la educación, el desarrollo tecnológico y empresarial.

Se necesita esa opción de tranquilidad y pragmatismo para pulir las tendencias a la ruptura de la baraja en el nuevo gobierno que surja de las próximas elecciones. Para que el PSOE no tenga que acudir a la insolidaridad independentista ni a la izquierda sin escrúpulos para gobernar, ni el Partido Popular deba abrazar la pegajosa capa de negra brea de Vox para acceder a la Moncloa.

Y, sobre todo, para que se deje de atender a los dedos que señalan y empecemos de mirar a la luna o las estrellas.

Publicado en: Sin categoría Etiquetado como: Abascal, Arrimadas, Bal, centro, Frente Polisario, Ghali, gobierno, pragmatismo, Ribera, Sánchez, Vox

Estrategia exterior de España en revisión

23 septiembre, 2021 By amarias Deja un comentario

La posición de España en el contexto internacional como país intermedio, y la percepción consciente de esa modesta situación relativa, no permitiría arriesgarse a mantener posiciones aisladas en prácticamente ningún sector, desde el energético a, por supuesto, en el terreno siempre poliédrico de seguridad y defensa. Dependemos de alianzas internacionales y, para los asuntos de estrategia militar, de las directrices, humores y decisiones que adopte el gigante de nuestro lado ideológico y sentimental, Estados  Unidos.

¿Es así? ¿Estamos realmente vinculados, como una lapa a su roca de asiento, a las decisiones que tome, en política internacional, el primo de Zumo Sol? Opino que deberíamos de revisar los términos de esa adhesión inquebrantable, a la que, desde luego, sacamos algunos beneficios pero de cuya dependencia recibimos sobresaltos e inmerecidos bofetones.

No somos autónomos ni independientes a la hora de fijar nuestra posición en lo que se llama, genéricamente, política exterior. La pertenencia a la Unión Europea nos marca las directrices básicas para las alianzas internacionales, la gestión del cambio climático y la estrategia de defensa exterior.

En unos aspectos, enarbolando la bandera, actualmente costosa y por momentos hasta ridícula, de capitanes de la protección ambiental mundial, la descarbonización forzada o la defensa del libre mercado como paradigma, este posicionamiento grupal aparente sirve para mostrar las diferencias ideológicas entre los miembros e invita a que cada Estado, en especial los que están alejados en sus posicionamientos del núcleo duro (Francia y Alemania), hagan lo que les venga en gana.

La salida desairada de Afganistán, después de casi 20 años de ocupación del territorio, ha dejado un mal sabor de boca, no solo en la población norteamericana. La mayoría la interpreta como una derrota frente a los talibanes y, a medida que se disipa el polvo de la escapada y se conocen las medidas de estricta aplicación de la sharia de los nuevos dirigentes, nuestra sensibilidad nos hace llevarnos las manos a la cabeza. A España el apoyo a la estrategia de Estados Unidos, deseoso de venganza por los ataques a las Torres Gemelas y el Capitolio, nos ha causado varios dolorosos atentados mortales en nuestro territorio, más de cinco mil millones de euros de gastos sin mucha justificación y la muerte en acto de servicio de casi un centenar de militares y personal auxiliar.

No tenemos -al menos hasta época reciente, aunque nos toca confiar en la pretendida mano izquierda del ministro José Manuel Albares- una estrategia definida frente a Marruecos, país amigo dirigido por una satrapía, que tiene permanentemente la mano tendida para recoger subvenciones e inversiones sin mucho futuro. Las decisiones que emanan del entorno de los palacios presidenciales combinan, a su antojo, parabienes y bofetadas, en las que nuestro país parece jugar el papel de destinatario del pim, pam, pum.

Nos encantó en su momento insinuar que Rusia estuvo detrás de los resultados de las falsas elecciones por la independencia de Cataluña y que apoya la descomposición de España en minúsculos estados. Si el presidente de Estados Unidos no sabe quién es Pedro Sánchez y lo ignora en un pasillo, si el embajador de Inglaterra en España, a pesar de llevar dos años en nuestro país, aún no puede hablar con soltura el español, se hace difícil imaginar que Putin tenga un mapa de intereses en el que figure el desgarro de la piel de toro.

El actual Mr. Pesc (Josep Borrel) repite una y otra vez que la Unión Europea necesita su propia y autónoma plataforma de defensa exterior (y seguridad), ya que los intereses de ese conglomerado de Estados tan diversos no coinciden plenamente con los de Estados Unidos. Es bastante evidente: ni coinciden ni tenemos fuerza disuasoria ni capacidad bélica autónoma para cualquier ataque exterior, convertidos, en caso de conflicto internacional entre las potencias, en preferible campo de pruebas antes de embarcarse en la guerra total.

Lo escrito en el título del comentario invita a muchas derivaciones. El punto común es que hace falta y es urgente la revisión de nuestra política exterior. Lo que pretenda Europa, si se decide a hacer finalmente algo, bien está. Pero, entretanto, es imprescindible fijar con claridad cuáles son nuestros intereses concretos en política internacional y cómo los defendemos: si con negociación, acuerdos de colaboración, ayudas y subvenciones y a qué productos, buenas palabras o enfados manifiestos y llamada a casa de embajadores, botas militares sobre el terreno, venta de material bélico de segundo nivel, formación a cuadros del Ejército del país potencialmente rival, etc.

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Tarda la imaginación (Poema)

31 agosto, 2021 By amarias 1 comentario

1

Tarda la imaginación
y se lo tengo todo preparado.
Ayer recibí malas noticias,
lo que es seguro preludio
de montaraces ideas destructivas,
llenas del poder de evocación
tan del gusto de los poetas.

Hace tiempo
que el amor es un huésped desaliñado
que llena su cuarto de trastos
y no paga renta con la excusa
de haber servido como víctima propiciatoria
en ocasiones donde no se le necesitaba.

Demasiados recuerdos
ocupan los espacios, sin dejar un resquicio
por el que generar una historia creíble
que parezca improvisada y veraz.

¿Dónde estás, imaginación,
por qué retrasas
el bálsamo que alivia mis heridas?

27 julio 2021

7

Con una taza de café y el insomnio
me siendo en el porche de mi encrucijada
para repasar los enclaves
de una vida ordenada, sin más sobresaltos
ni penas
que los que proporciona una dosis promedio
de circunstancias, oportunidades y daños.

Los días de placer, sonrisas y triunfos,
los rescato del fango, les limpio las trazas
de adolescente sin rumbo
y los envuelvo en papel de regalo
para disfrute del anciano que soy.

Cuando me parece haber reunido bastantes,
los analizo mejor y comprendo
que he tomado prestados los mejores momentos
del álbum de imaginación
y la escalera de sueños.

22 agosto 2021

(«Tarda la imaginación», @angelmanuelarias, 2021)

Publicado en: Poesía Etiquetado como: angel manuel arias, poema, tarda la imaginación

Afganos

24 agosto, 2021 By amarias 1 comentario

Afganistán (etimológicamente, «tierra o país de los afganos») es el nombre de un territorio con superficie algo mayor que España (655.230 km2), con una población estimada próxima a 38 millones de personas y un PIB por cápita de solo 509  Dólares norteamericanos (Dato del Banco Mundial). Es uno de los países más pobres del mundo y, también, el menos endeudado (su deuda exterior ronda el 6% del PIB). El nivel de vida de los afganos es uno de los peores del mundo, sino el peor.

Desde el 15 de agosto de 2021 el país está controlado, por la vía de la fuerza (de los hechos, se dice eufemísticamente) por los talibanes) que han implantado el autodenominado Emirato Islámico de Afganistán, al colapsar la República Islámica de Afganistán, que contaba con el apoyo internacional y después de una situación de ocupación del país por casi dos décadas de los marines norteamericanos, dentro de una Fuerza Internacional de Asistencia  para la Seguridad (ISAF). El Consejo de Ministros español autorizó la participación de nuestro país  el 27 de diciembre de 2001, en apoyo del gobierno interino que se había constituido por entonces. La OTAN se hizo cargo en 2004  de la gestión de esa Fuerza Internacional.

El coste para España se resume en frías cifras. En la misión murieron 93 personas  (38 en combate, y 62 en el accidente del Yak en Turquía) y hasta 2015, cuando se dio por finalizada la misma, había costado 3.700 millones de euros.

La situación actual en Afganistán, con los talibanes en el poder, es calificada como «caótica» por los observadores. Miles de afganos se sienten amenazados por los extremistas que se han afincado en las instituciones, al huir el presidente de la República Afgana, Ashraf Ghani a Tayikistán y deponer sus armas sin combatir los militares afganos, a los que, teóricamente, se había adiestrado por las fuerzas internacionales.

El aeropuerto de Kabul, la capital del país, está cercado por los talibanes y se controlaba  estrictamente -hasta hace unas horas, en que se cerró, según noticias-  la salida de los afganos que, por haber colaborado (normalmente como intérpretes) con los militares de la OTAN, se saben identificados y temen por su vida. España había comprometido la extracción de un contingente de unos 800 afganos, prometiéndoles acogida en nuestro país, pero la cifra, incluso siendo inferior a la de cuantos colaboraron con nuestros militares -en misiones de formación y humanitarias-, no parece que podrá alcanzarse.

Afganistán es, por tanto, un Estado fallido, dominado por terroristas islámicos, que implantan la forma más rígida de la sharia, que desprecian a las mujeres, abominan de la cultura, se dedican al robo y a la extorsión como forma de vida y persiguen y matan con criterios erráticos, generando entre los pacíficos, una atmósfera de terror e intranquilidad. Se sospecha que el 10 por ciento de la población es consumidora habitual de droga y el país es un productor de opio destacado, comercializado en el mercado negro.

Se esta escribiendo mucho sobre la situación en Afganistán y, por tanto, lejos está de mi intención introducir mi desconocimiento en ese mar de impresiones, conjeturas, análisis y críticas. Creo que, si después de 20 años no se ha conseguido convencer al pueblo afgano de que «las democracias occidentales son lo mejor para el país», si se ha fracasado en la formación de un gobierno apoyado por un ejército regular y una estructura organizativa a la que se han dedicado esfuerzos, ayudas económicas y vidas (aunque sospecho que algunos países y, concretamente, las empresas de Estados Unidos, en los sectores de construcción y armamento, sobre todo, han sacado su tajada de la ocupación), la conclusión que ha de extraerse es que el pueblo afgano, mayoritariamente, no quiere el apoyo occidental. No sabe qué hacer con él, no lo necesita, viene de otra cultura y otros intereses sociales e individuales.

Esta apreciación es congruente por cuanto que esa zona de Asia cuenta entre los pueblos con mayor tradición cultural, con un pasado rico en creaciones literarias y artísticas. El orgullo y petulancia occidentales, en la creencia de que nuestra democracia y proceso cultural es el mejor, chocan con la realidad de otras maneras de apreciar la vida, la cultura, la colectividad y, por supuesto, la religión.

Puede sonar a una ironía cruel, pero los afganos están contentos hoy -tal vez resignados- con su miseria, con su sociedad tribal. La bota sobre el terreno de los occidentales les asusta más que el control talibán de sus vidas.

Se ha fracasado en el esfuerzo de implantar en Afganistán las formas de dirección social occidentales; pienso, además, que nunca se ha intentado seriamente. Me recuerda la situación la anécdota de aquel observador que se extrañaba de que un perro, que había sido criado desde su infancia atado a una cuerda, que le limitaba así el terreno que podía explorar, no fuera capaz de asumir su libertad cuando se le cortó su limitación, manteniéndose sin atreverse a salir de su anterior confinamiento.

No estoy apoyando que se abandone a los afganos a su suerte, desde luego. Habrá que plantearse seriamente cómo ayudar a que su economía crezca, a despecho del control talibán que se adivina rígido y cruel con los disidentes. La reimplantación del régimen talibán en Afganistán, como vencedores en esa guerra de guerrillas, es la prueba fehaciente de la derrota occidental, en sus objetivos declarados, que se creían bien intencionados: ni se ha eliminado el terrorismo ni se ha recuperado la economía del país, apoyando un gobierno con visos de estabilidad.

Después de la invasión del país porque esos extremistas había protegido a Bin Laden, artífice instigador de la matanza de las Torres Gemelas, habida cuenta de que el movimiento terrorista inspirado en la interpretación exótica, machista y cruel del Corán, sigue actuando en todo el mundo sin que parezca posible el control de los enajenados dispuestos a matar o inmolarse (más proclives a lo primero) en nombre de Alá, la triste conclusión es que el mundo no es más seguro hoy. La sospecha del gobierno francés de que entre los refugiados afganos de estos días se han colado cinco terroristas, es una prueba más de que la incertidumbre aumentó.

Porque aunque los talibanes, a diferencia de AlQaeda o del ISIS solo parecen pretender el dominio y la independencia de Afganistán, el contagio por la fuerza de su victoria en el mundo musulmán traerá consecuencias para occidente.

 

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: Afganistán, Corán, extremismo. militares, ISAF, OTAN, talibanes

Zafiedades

15 agosto, 2021 By amarias Deja un comentario

Mónica García, concejal por Más Madrid en la Comunidad de Madrid, que se define como científica -supongo que por ser médico y madre- y se califica de «empática, honesta y comprometida», está convencida de que a la presidenta regional, Isabel Díaz-Ayuso «no le interesa gobernar más allá de utilizar la gobernanza para sus intereses particulares», demostrando «cinismo e hipocresía», al descomponer desde dentro «un cargo público, como está haciendo el  Partido Popular en la Comunidad de Madrid»(El Mundo, 14 de agosto de 2021).

Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a vueltas con la papeleta de hacernos digerir la drástica subida del precio del Megawatio-hora, acusó a sus colegas de Gobierno de Unidas Podemos de «hacer demagogia barata» al pretender que la factura de la luz pueda solucionarse mediante un Real Decreto. No debe ser fácil desprenderse de la tentación de hacer demagogia con los mimbres al alcance, pues Teresa Ribera, después de calificar de escandalosa la actuación de Iberdrola al bajar los caudales de los embalses de Ricobayo y Valdecañas «lo que es legítimo, pero no razonable».

Ione Belarra, Ministra de Derechos Sociales, acusa al ministro de Interior, Grande-Marlaska, de incumplir la legalidad, al ordenar la devolución de los menores marroquíes que llegaron el pasado 17 de mayo a España, alentados por el gobierno de Marruecos, por no contar con el preceptivo informe de los servicios de protección de menores y del Ministerio Fiscal. (la fotografía de Bernat Armange testimoniando que los menores se ven obligados a descansar en estanterías de una nave industrial es impresionante).

Dentro de la operación de caza y captura, para destruirlo y dejarlo como un erial, una de las piezas más cotizadas es el Rey de antes, Juan Carlos, al que algunos -incluido el presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla- «quieren ver en la cárcel por ladrón». Me pregunto hasta donde se podrá estirar la cuerda de la Monarquía Constitucional sin que rompa y nos deje con el culo al aire de nuestra indefinición de lo que queremos ser de una vez. En mi opinión, Don Juan Carlos debe retornar a España y abandonar esa posición de supuesto apestado que no se compagina ni con las actuaciones investigadas por la Fiscalía, ni con el reconocimiento a la actuación del Monarca como garante de la democracia ni con el servicio prestado como amigo de los monarcas saudíes para conseguir pingües contratos para empresas españolas que (a la vista está) muy difícil lo tienen por la vía de las visitas de cortesía de ministros y capitanes de las constructoras que cotizan en el IBEX.

Alberto Garzón, ministro de la cartera de Consumo, especializado en traducir en declaraciones de su ministerio las afirmaciones gratuitas y consejos para ingenuos de algunos libros de matiz ecologista, ha afirmado que para producir 1 kilo de carne se necesitan 15.000 litros de agua. Parecería que incita  que, definitivamente, nos desprendamos de nuestra cabaña ganadera y nos hagamos veganos, pero por su comportamiento personal deduzco que no está por l labor de aplicar sus principios ecologistas a su vida particular.

No quiero ignorar que desde las filas de la derecha también se producen ataques verbales contra las actuaciones del Gobierno de Pedro Sánchez o pretendiendo descalificar a portavoces, concejales o diputados de las filas socialistas y comunistas. Que no se me juzgue como tendencioso, porque, vive Dios, que me da la mismo que gobiernen unos u otros con tal de que lo hagan bien, pero tengo observado que las frases que la izquierda dedica a quienes están en puestos de gobierno como representantes de la otra facción, son mucho más virulentas, injustas y zafias.

La descalificación sistemática de cuanto hace la presidenta de la Comunidad madrileña por parte de la oposición es ya paradigmática. Se la critica más que al alcalde de Madrid, Almeida, quizá porque se teme más su capacidad de respuesta ágil y seria, sin las concesiones populacheras de las que no consigue liberarse Ayuso.

La ausencia de respeto, elegancia, rigor, empatía y verdad que debiera regir las actuaciones de cuantos tienen responsabilidades públicas y facultades de representación, trasciendo de la política y alcanza, incluso, a la otrora prestigiosa Universidad. El rector de la Universidad de Barcelona, Joan Guàrdia se resiste a amparar públicamente al profesor Ricardo García Manrique, que fue atacado (por fortuna, solo verbalmente) en el Claustro al grito de «fascista y colono». Los hijos de miembros de la Guardia Civil y de la Policía Nacional  destinados en Cataluña (y otras Comunidades que desprecian usar el español como lengua vehicular) sufren desprecios y vejaciones, según ha sido reiteradamente denunciado, por sus problemas lingüísticos y su marginación como «españoles».

 

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: Almeida, Ayuso, Garzón, Ribera, Sánchez, zafiedad

Miedos

14 agosto, 2021 By amarias Deja un comentario

Los miedos se han instalado entre nosotros con nueva carta de naturaleza. El tradicional, es un mecanismo de respuesta emocional, fundado en causas identificables, adherido a la falta de respuesta creíble ante un peligro reconocible y evidente y, por ello, sabemos cómo superarlo. De la manera más elemental: ignorándolo.

Por ello, lo normal entre adultos es no tener miedo y, desde luego, lo que exigen las normas sociales es no reconocer que lo tenemos. Casi todos hemos aprendido a superar el miedo a a oscuridad, a los fantasmas nocturnos, al qué dirán,  a la soledad, incluso a la enfermedad y a la muerte. Las medidas de protección social y económica, en países relativamente ricos como el nuestro, han disminuido, y casi eliminado, el miedo a la pérdida de empleo, al descalabro económico, a la ruina.

Lograr la superación de esos miedos, que en muchos casos solemos calificar de infantiles, no supone que hayamos resuelto el conflicto, en el sentido de dominar la razón del temor. Sencillamente, nos hemos acostumbrado a pasar página, a no mirar el agujero que nos deja nuestro desconocimiento e incomprensión del porqué. Ni la muerte se ha alejado de nosotros, ni la enfermedad deja de acecharnos, ni el más rudo dominador de la soledad está libre de ser asaltado, robado o ser víctima mortal de un enajenado, un fanático o un delincuente sin escrúpulos ante la manera de cometer un delito.

Hay miedos que son alimentados, infiero que conscientemente, desde las alturas misteriosas del Gran Hermano. Creo que el temor al contagio por la pandemia de la Covid se ha convertido en un ejemplo que será paradigmático. La desinformación, la falta de coherencia y seriedad en las normas, el misterio respecto al origen y forma de propagación de este virus mutante, han convertido, desde hace ya casi dos años, esa plaga postbíblica en una amenaza difusa, el peor de los temores, el capitán de los miedos.

Se nos ha dicho desde las instancias oficiales de la Sabiduría Oficial, que podemos quitarnos la mascarilla. Ni caso. Se nos expresa que no debemos estar reunidos en período largo con más de diez personas en interiores. Tururú. No habrá festivales ni concentraciones al aire libre. Los hay.

Un paseo por cualquiera de nuestras ciudades nos permitirá reconocer que hay gentes que llevan mascarilla hasta las cejas, cruzándose con otras que han abandonado toda protección. No habrá botellones infantiles pero se pueden reunir hasta cuarenta mil personas en un estadio para aplaudir a su equipo del alma. Las vacunas son seguras pero habrá que pensar en una tercera dosis, como refuerzo o porque sí. Fernando Simón, nuestro gurú de lo que no va a pasar, ha desaparecido. Las cifras de ocupación de las UCIS, difundidas con deleite sistemático en cada telediario, con intención que me resulta desconocida, se han convertido en el dato numérico más relevante de nuestra desorientación.

Si se pudiera hablar de un objetivo cumplido, apuntaría a que se ha conseguido que tengamos miedo. La sensación, como recuerdo infantil, de que el coco vendrá esta noche a sacudirnos los pies y papá y mamá se hayan ido al cine o con unos amigos y tardarán en volver.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: covid, miedo

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