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Planificar en retirada

7 mayo, 2013 By amarias2013 1 comentario

La intervención del secretario de Estado de la Energía del Gobierno de España, Alfredo Nadal Belda, con ocasión de la celebración del X Aniversario de la existencia de la cátedra Rafael Mariño en la Universidad de los electro-curas (Universidad Pontificia de Comillas, Madrid, 7 de mayo 2013) ha sido expcepcionalmente clarificadoora.

Pocas veces un político ha expresado con tanta claridad su filosofía respecto a la Planificación energética y, coherentemente con ella, lo que pretende hacer. Y, por ello, no resisto la tentación de trasladarla en sus elementos básicos:

-El déficit de tarifa debe ser eliminado, repartiendo equitativamente el resto antes de 2015. La solución coyuntural de cubrir parte del mismo, con cargo a los Presupestos del Estado, como se hizo en 2012 (4.000 Mill de €) no se repetirá.

-No habrá planificación energética desde el Estado, sino un marco regulatorio revisable, y se debería hacer su revisión tantas veces como sea necesario. Han de ser los agentes de mercado (las empresas privadas, en particular, y sus opciones de competitividad), las que decidan las posturas a tomar. El error del pasado es haber considerado al Gobierno omnisciente y con capacidad para prever el futuro a medio-largo plazo, lo que llevó a errores sustanciales (en el apoyo a la energía nuclear, a los ciclos combinados o a las energías renovables), equivocándose, en especial, por haber tomado decisiones demasiado tempranas o demasiado tardías. No hay planificacón posible de la política energética, sino necesidad de flexibilizar las políticas, generando un marco de referencia cómodo para los agentes, sin interferencias sustanciales.

Como ingeniero de minas, y al margen del juicio que me merece la posición de Nadal, yo llamaría a esta postura técnico-económica «explotación en retirada», abandonando a su suerte los macizos del sector energético para que sostengan la estructura geológica de su competitividad, mientras le sacamos socioeconómica rendimiento, ya que no volveremos a pasar por allí.

No hubo debate posterior, y por eso el Secretario se marchó «de rositas», salvo el par de banderillas a la porta gayola que le encasquetó César Dopazo (Unizar), al que correspondía hablar, en principio, sobre «La nueva generación a partir de los combustibles fósiles». «Hay que entender de las cosas para hablar de ellas», afirmó tajante, levantando algunas risas nerviosas entre el respetable.

No creo que el no tener idea de lo que se ha cocido en el sector sea una objeción que quepa hacer a Nadal. Salvo algunos pequeños errores en las cifras -muy disculpables, pues habló de memoria- reflejó un conocimiento serio de la situación.

Tenemos un inmenso exceso en términos de centro de producción energética, hemos financiado -sin recursos- la incorporación de nuevas fuentes «verdes» que no necesitábamos, y, sobre todo, que no podíamos pagar, abonandoo precios hasta nueve veces superiores a la tarifa, impulsamos la inversión en centros de producción redundantes, que no hemos permitido rentabilizar, con base en una previsión de incremento de consumo que no habría de cumplirse (caso sangrante, el de las centrales de ciclo combinado, que solo alcanzan un 15-20% del tiempo de operación) y no nos hemos preocupado de llevar a los usarios las consecuencias de estas alegrías, enmascarando la competitivad no ya del sector, sino de bastantes sectores industriales, que se beneficiaron de esa situación.

Esto es lo que hay. Las intervenciones del resto de los ponentes me parecieron, incidir en lo que, más o menos ya sabemos los que nos tenemos que ver con el sector: cada uno defiende lo suyo. Pero alguna vez alguien tiene que colocarse por encima del guirigay de intereses y, hacer lo que corresponde a un buen administrador: decir lo que hay y exponer las decisiones que corresponde tomar. Aunque nos duela.

Lo que no implica, desde luego, hacer oídos sordos a lo que los demás propongan, pero atendiendo a algo que no se puede estirar: los recursos conocidos, los medios disponibles, y sin abandonar la defensa de los intereses mayoritarios. Sin fantasías.

Publicado en: Derecho, Economía, Empresa Etiquetado como: Alberto Nadal, cátedra Rafael Mariño, Comillas, desfase, secretario de estado energá, tarifa eléctrica

Tecnopatanes

6 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

No me extrañaría que aún existiera algún patán ilustrado que, a pesar de lo que nos ha sucedido, siga pensando que «la tecnología siempre acude», y que lo importante es saber jugar con la maquinita esa del dinero, dándole más rápido al rabil del papel o, según el humor, reduciendo los cromos en circulación.

Debo admitir que, a diferencia de la mayoría de los que nos dan consejos, no tengo el culo pelado por razón de curarme las almorranas contra el asiento de ninguna prebenda, sino que tengo el currículum apalancado por haber recorrido medio mundo, y no precisamente de vacaciones ni por el gusto de volver con un título en inglés bajo el brazo. Y aunque tampoco ando escaso de plumas académicas, no me identifico con los pájaros que las llevan como signo de ostentación, sino como servidumbre permanente dimanada de un privilegio.

Tengo máximo respeto por la tecnología y por los que saben bien lo que se cuece en ella. Esto me conduce a recelar de los generalistas que nos quieren convencer con su labia comercial de las bondades de un aparato que no saben, en realidad, cómo funciona, como de los especialistas laureados que se han quemado las pestañas desde su primer trabajo como becarios hasta ver sus barbas encanecidas analizando la histéresis de los materiales cerámicos (cuando no hablan de lo suyo).

Necesitaríamos, para revisar este país con seriedad, saber mucho más de tecnología, y escuchar, con suma atención, a los técnicos que saben hacer alguna cosa muy bien y, por ello, pueden valorar si nos encontramos en ese campo entre los mejores del mundo o solo formamos parte de un montón o pelotón de seguidores.

Porque, con un simple análisis superficial comparativo entre lo que importamos y exportamos los españoles y, por ejemplo, los alemanes, queda al descubierto la diferencia entre saber dar valor añadido a un semiproducto, incluso ya de naturaleza muy acabada, para convertirlos en un Mercedes, un Audi o un BMW, o estar concentrados en competir en precio -pongo por caso- con las naranjas marroquíes, que, al fin y al cabo, para lo que sirven, es, como las nuestras, para hacer zumillos y tienen por consecuencia perniciosa pelearse por la poca agua del desierto.

No, no hace falta que me arrollen los optimistas crónicos: el ejemplo del automóvil y el de las naranjas son solo por concretar un poco: tengo miles muy parecidos. Lo importante, en mi opinión, es situar en cada proceso el lugar de la tecnología que poseemos y, por ello, saber si estamos utilizando la punta, el medio o solamente el rabo.

Publicado en: Economía, Empresa, Ingeniería, Sociedad Etiquetado como: académica, Audi, BMW, competitividad, especialista, exportción, generalista, importación, Mercedes, naranjas, plma, recelo, semiproducto, servidumbre, tecnología, tecnopatanes

Escaparates de Ideas (y 5)

26 marzo, 2013 By amarias2013 2 comentarios

Seguramente el aspecto en el que el sistema socioeconómico español necesita una profunda revisión crítica es en lo que respecta a la integración de los objetivos de los grandes grupos empresariales con sede en nuestro país con los del resto de la sociedad.

Es un asunto especialmente grave, porque las mayores entidades empresariales -incluyo, obviamente, las financieras-, disponen de la mejor visión tecno-económica del sector en el que actúan, y disponen de mayor capacidad y recursos (humanos, técnicos y financieros), en algunos casos, que las propias Administraciones públicas.

La respuesta oficial a esta crítica es, por supuesto, que «se ha avanzado mucho en los términos de fijar la Responsabilidad Social Corporativa» y, en efecto, casi todos los grandes grupos empresriales disponen de Memorias anuales en donde se desglosa (más bien, se glosa) su actividad en beneficio de la sociedad en la que se insertan, con argumentos que encierran un ánimo autolaudatorio y contienen poca relevancia práctica.

Hace falta mucho más, porque la sociedad es un sistema integrado, heterogéneo pero coherente, en el que el principio de que «quien más tiene más debe aportar» no puede soslayarse. Han periclitado los tiempos en los que se dogmatizaba enfáticamente que «el negocio del negocio es hacer negocio» o que «las empresas, al conseguir optimizar su beneficio, cumplen paralelamente su objetivo social».

Las decisiones que los grandes grupos adopten, pensando exclusivamente en su propio beneficio, pueden resultar gravemente perjudiciales para el resto de la sociedad. El mercado dota a las macroempresas de un instrumental único del que no puede disponer ningún otro agente socioeconómico.

La Administración puede actuar, pero  muy limitadamente, con la legislación y el control esencialmente fiscal (eventualemente sancionador). Los trabajadores no tienen más recurso que la negociación (término ambiguo por excelencia) y, en último término, la huelga, que se ha revelado como un arma de doble filo, pues perjudica a la clientela (esto es, a la viabilidad de la empresa) y supone un desgaste económico y síquico.

De entre las actuaciones empresariales que tienen efectos negativos sobre el mal llamado «mercado laboral», especialmente sensibles en épocas de crisis, cito, por ejemplo, la internacionalización que supone, no pocas veces, un fuerte desplazamiento de las necesidades laborales a cubrir a países con mano de obra más barata o legislación más permisiva, el traslado de beneficios a paraísos fiscales mediante entramados de participadas que provocan, además, opacidad fiscal, ocultación de datos ambientales (pero no solo), y, por supuesto, la discriminación subliminal por grupos de poder, intereses extracorporativos, por sexos, etc o la existencia -aún no suficientemente esclarecida, aunque algo más vamos sabiendo- de contubernios entre administración pública, partidos políticos y empresas o empresarios sin escrúpulos.

Son muy significativos los puntos de falta de sintonía de muchas -¿todas?- de las grandes empresas españolas con el tejido social. Salarios desproporcionados para sus ejecutivos, oscuridad en las opciones de crecimiento, sorpresa cuando se plantean regulaciones de empleo, falta de información sobre los objetivos, ….

No me parece descartable, al contrario, la integración de  representantes de los trabajadores en los Consejos de Administración, en proporción que habría que discutir. Hay que tratar de vencer definitivamente la idea, aún vigente por desgracia, de que empresarios y sindicatos son conjuntos disjuntos: perjudica a ambos y, por tanto, nos perjudica, de reflejo, a todos.

Estas son, presentado el contexto, algunas ideas para movilizar la interacción entre las empresas y el sistema socioeconómico.

-Impulso a la Diversificación de las empresas existentes, obligándolas -la obligación puede ser social- a presentar públicamente sus vías de expansión natural, para que se analicen sus ventajas, necesidades, inconvenientes. Debe lograrse la integración de objetivos sociales con los empresariales.

-Calendario de  reuniones de trabajo sistemáticas entre directores de desarrollo y producción de las grandes empresas, representantes sindicales cualificados y técnicos de la Administración en donde se analicen, discutan y propongan, medidas de actuación, diversificación, ampliación de actividades y propuestas de emprendimiento lanzadas al resto de la sociedad. Este «Banco de datos» (project pipe line) ha de servir de guía orientadora para seleccionar nuevos proyectos empresariables.

-Calendario de reuniones de trabajo entre representantes de los departamentos técnicos universitarios, centros públicos de investigación y de las empresas significadas, en las que se decida sobre proyectos y patentes viables y se oriente la investigación aplicada de interés para la diversificación. Por supuesto, la difusión de las actas de estas reuniones es parte del esquema de trabajo propuesto. No tengo especial confianza en que esta propuesta funcione al principio, por falta de método, costumbre y, si se me permite, capacidad potencial por parte de (¿muchos?) los intervinientes,  pero hay que intentarlo. Lo necesitamos.

-Generación de cluster que promuevan la interacción entre empresas, universidad y egresados recientes, poniendo en marcha nuevos proyectos tecnológicos, en sectores preferentes (por ejemplo, biomedicina, ergonomía, materiales con características específicas, etc.).

Estas propuestas son, quizá por mi propia limitación, aunque también debo apelar a la complejidad y variedad de las opciones, genéricas. Pero no deben impedirnos reconocer un necesidad que hay que cubrir lo antes posible: nuestra sociedad necesita mucha más infórmación, mejorar la capacitación general, detectar y promocionar a los mejores, eliminar el ruido de muchos intervinientes ignorantes en los debates, y poner en pie una estructura basada fundamentalmente en la ética, la transparencia, la honestidad, el conocimiento.

Ese es el reto: La sociedad del conocimiento tiene que basarse en la ética y la solidaridad, o se caerá sola, sepultándonos a todos con ella.

Publicado en: Economía, Empresa Etiquetado como: administraciones públcas, cogestión, cooperación, empresas, iniciativas, responsabilidad social

Escarapate de Ideas (4)

25 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

La enumeración de actividades generadoras de empleo que se sean promovidas or iniciativas individuales no puede ser, naturalmente, más que indicativa. Existen interesantes referencias enfocadas a proponer posibles emprendimientos que pueden servir de orientación.

Lo más importante, según mi criterio, es que, antes de decidirse a comenzar una actividad, el futuro emprendedor valore su disponibilidad, su capacitación personal, los recursos de que dispone y realice una primera valoración del mercado potencial y de la competencia, sobre todo, a nivel local. Debe responder con absoluta sinceridad y crudez a esta cuestión principal: ¿Cuál es mi ventaja diferencial?

En fin, estas son algunas de las líneas de orientación en la que quien pretenda generar su autoempleo puede encontrar la idea para su proyecto. No debe desechar, en principio, que exista ya una implantación, incluso intensa, en su posible área de actividad, porque ha de definir si está en condiciones de ofrecer mejoras de calidad o si encuentra que su proyecto a va a significar un elemento añadido respecto a la oferta existente.

Relacionadas con la mejora de la calidad física del ser humano:

-ofertas de proximidad: restaurantes de comida rápida, bares de copas, tiendas de ultramarinos, ferreterías, lugares para reunión y ocio con ofertas de espectáculos variados, guarderías a tiempo parcial (también para animales de compañía), centros geriátricos de día, servicios informáticos a domicilio, oferta de formación específica y de corta duración, arreglos de ropa y reparación de mobiliario, confección de tapicería (también diseño de telas), talabartería, soldadura, tejidos de calidad, reparación de equipos y maquinaria doméstica,  marquetería, fabricación de pequeñas piezas de adorno y uso general, entrega de mercancías a domicilio, cuidado domiciliario de niños y ancianos, gestiones de asistencia relacionadas con vehículos (itv, revisión, etc.), conducción ocasional de automóviles para terceros,  realización de gestiones administrativas de todo tipo, jardinería para comunidades y particulares, etc.

-ofertas de calidad: restauración y recuperación de inmuebles y dependencias (especialmente en zonas rurales), remodelación y decoración de interiores, diseño de mobiliario moderno, mejora de diseño industrial de útiles y maquinaria,  redacción de documentos, traducciones directas e inversas, revisión y corrección cualificada de informes, trabajos de consultoría técnica, económica o jurídica por internet, oferta de equipos cualificados para limpieza de bosques, análisis y control de rentabilidad de empresas (incluso agropecuarias), aprovechamiento de terrenos baldíos, confección de anuncios y catálogos, organización de redes comerciales, mejora de páginas web, gestión óptima de agua y residos (incluída la recuperación o regeneración), reparación de infraestructuras, análisis de mejoras y ahorros de consumo energético, ayudas a la comercialización (orientadas al mercado internacional, en especial), compra-venta por internet de productos y servicios, organización de viajes virtuales, actos culturales, itinerarios históricos o de interés técnico, aprovechamiento de recursos de proximidad (en el caso de la energía: proyectos de placas solares, instalaciones éolicas, prospecciones geotérmicas, etc.)

Relacionados con la mejora de la calidad del espíritu:

– organización de eventos,  iniciativas de coaching, promoción de reuniones para impulsar relaciones y contactos comerciales ( o personales), recopilación ordenada de noticias y oportunidades agrupadas según temas de interés, propuestas a inversionistas (con análisis de rentabilidad y viabilidad técnica) para apoyo a proyectos, búsqueda de referencias técnicas, investigación genealógica y de pasados familiares, apoyo documental, diagnóstico médico a domicilio, consejero espiritual, valoración de obras artísticas, compra-venta de antigüedades, instalación de medidas de seguridad y protección a domicilios y locales (incluso con presencia física), diseño de equipamientos para parques infantiles, diseño de equipos para culturismo y educación física, programas informáticos para optimización de redes de transporte, distribución de mercancías, aprovechamiento del tiempo disponible, revisión de flujos de fabricación, oferta y coordinación en el empleo de recursos de personal senior (en especial, prejubilados y jubilados), gestión de bancos de datos de personal cualificado en diferentes especialidades y ramas de actividad, etc.

(continuará)

Publicado en: Economía, Empresa, Sociedad Etiquetado como: autoempleo, comercialización, empresa, ideas, inversión, mejora calidad, mercado potencial, negocios, ofertas, oportunidades, orientación, servicios, valoración, ventaja diferencial

Escaparates de Ideas (3)

25 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Una de las creaciones perversas de la economía de mercado es la elevación del emprendedor a ente con características mitológicas. Esta figura, desconocida como tal hasta hace un par de décadas, es ensalzada con pastosa veneración por las Administraciones y sus características defendidas con ardor -conscientes de las dificultades de supervivencia de la especie- por quienes están metidos en el fango por haberse creído llamados a representarla.

Las noticias que han venido de Norteamérica relativas a las excelencias de leche y miel de los terrenos de la inventiva, ha generado un impulso de imitación en estas tierras áridas que ha provocado no pocos descalabros. Se pretende estimular, como si se tratara de un reto personal de demostración de excelencia, a que el mayor número de ciudadanos asuman esa posición peligrosa, sin tener preparación y, lo que es aún peor, sin tener la idea.

Porque, en realidad, para ser emprendedor basta con tener una sola idea. Y para triunfar con ella como empresario, esa idea tiene que ser buena.

Siguiendo con el esquema de esta serie de Comentarios, enumero algunas de las ideas que, en mi opinión, y bajo mi exclusiva responsabilidad, pueden ser el vivero donde los futuros emprendedores recojan la suya.

Están agrupadas en tres líneas de acción que se pueden catalogar de evidentes, pues se refieren a los órdenes básicos de la vida. Suponen el objetivo de cubrir de forma óptima las necesidades corporales -alimentación, cobijo, sanidad, etc.-, las  que podríamos calificar de espirituales -educación y formación, diversión y empleo del tiempo de ocio, lectura y manifestaciones artísticas y creativas en general, comunicación, etc- , y las de sustitución de los recursos utilizados, potenciando alternativas  -ambiente, sustentabilidad, infraestructuras, ayuda al desarrollo, etc.

Hago una reflexión previa. Las nuevas tecnologías de comunicación (tics) han abierto un peligroso espejismo, del que podríamos haber estado curados pues hemos vivido un adelanto con la aparición de la informática. Esto es así, porque la incorporación de una nueva tecnología a los procesos de producción existentes agota muy rápidamente las posibilidades de mejora: es el efecto elefante en la cacharrería, o mejor, del niño que se enfrenta a un escaparate de apetitosos pasteles; comerá un par de ellos y estropeará una buena parte de los restantes, antes de encontrarse saciado y molesto.

Las tics, por sí mismas, están generando desempleo; también lo generaron, en su ámbito, las mejoras de tratamiento de información que supusieron los ordenadores cada vez más potentes y con programas persistentemente más cómodos de usar y más eficientes; perdieron su puesto miles de perforistas, de encargados de mantenimiento de los aparatos, de programadores, de informáticos.  Miles de personas aprendieron lenguajes y programaciones que quedaron inútiles en poco tiempo.

Por ello, y como ya he expuesto en otros trabajos, la necesidad de generar empleo a corto plazo no debe olvidarnos cumplir un objetivo a largo plazo: la cantidad de «trabajo humano» disponible disminuirá y hay que replantearse las formas de distribuir los beneficios de producción entre la población con jornadas menores y premiando la eficiencia con criterios de objetividad.

(continuará)

Publicado en: Economía, Empresa, Sociedad Etiquetado como: actividad, empleo, emprendedor, empresario, imitación, Sillicon Valley, tecnología, tics

Escaparates de Ideas (2)

24 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Propuestas de acción a las Administraciones públicas en relación con la generación de actividad y empleo se han escuchado algunas.

No han tenido reflejo, hasta ahora al menos, en disposiciones de impulso a la economía, sino que se ha creído (o admitido) por el Gobierno que era prioritario el «saneamiento presupuestario«, con el argumento repetido de que se había estado gastando por encima de nuestras posibilidades, lo que no ha podido ser probado de manera convincente.

La responsabilidad general atribuída a la burbuja inmobiliaria, que ha sido, en realidad, varias veces «descontada» (en la terminología bursátil al uso) por el sistema, no ha sido sino una forma técnicamente viciosa de derivar la atención de otras responsabilidades y asuntos, penalizando injustamente a inversores privados en el sector de la edificación.

Las medidas adoptadas se han orientado fundamentalmente a la reducción del gasto público -con decretos vergonzosos, como el R.D. 16/2012 y su cómplice el R.D. 1192/2012-, y se ha agudizado la presión recaudatoria (manifestado incluso en el incremento de denuncias por infracciones automovilísticas menores),  con el argumento impuesto por la troika -lamento que no le guste la referencia a esa dictadura de mente centroeuropea a Javier Solana- de que había que ajustar a la baja el endeudamiento del Estado en su relación con el PIB.

Se ha propuesto, en diversos foros y momentos, avalados en el caso general con estudios de viabilidad y con previsiones de creación de puestos de trabajo y actividad arrastrada:

1)  un programa nacional de rehabilitación de edificios, que mejore las condiciones de habitabilidad, disminuya el consumo energético y la accesibilidad general.

2) la continuación de las infraestructuras  que han quedado suspendidas de frorma brusca, y que correspondían a decisiones de contratación adoptadas apenas hace dos o tres años y que se habían avalado con previsiones de ventajas en las comunicaciones, mejora de los flujos de transporte o necesidades de inteconectividad entre localidades y zonas.

3) un plan de ayudas a la generación autosuficiente de energía distribuída (con placas solares, utilización de energía geotermia somera, etc.)

4) la investigación de zonas con potencialidades para la explotación rentable de gas de esquisto.

5) la continuación de los programas de viajes de la tercera edad como forma de mantener la ocupación hotelera y facilitar el sostenimiento de puestos de trabajo en la hostelería y en algunos servicios.

6) potenciar la utilización de la infraestructura viaria para transporte de mercancías, completando y revisando, en su caso, la red existente.

7) impulsar planes locales de limpieza forestal, apoyando su aprovechamiento rentable

8) aprovechar el flujo turístico para impulsar las ventas pre-estacionales, con envío a los domicilios de los viajeros (de ropa, muebles, juguetes, calzados, etc.)

9) remodelar y reorganizar el sector de fabricación de muebles, dotándolo de elementos de modernidad y diseño más funcional, en combinación con la revisión de la población forestal.

10) ayudar a la modernización completa del sector hostelero (restauración), y en especial, en el cumplimiento de la normativa existente en materia de sanidad y trazabilidad, que no es en la mayoría de los casos, que un papel mojado y una amenaza discrecional de cierre permanente sobre no pocos locales.

11) impulsar la exportación de productos de fabricación nacional de alta densidad de empleo (juguetería, moda, calzado, mobiliario, piezas especiales, prótesis, etc.)

12) establecer planes coordinados entre las empresas de manufactura y las Administraciones, que sean previsores y no atiendan a la negociación a posterior, y forzosamente rápida e improvisada de problemas de viabilidad por caídas del mercado.

(continuará)

Publicado en: Economía, Empresa, Sociedad Etiquetado como: Administración, burbuja inmobiliaria, creación de empleo, empresa, infraestructura, propuesta, trabajo, viaria

Escaparates de Ideas (1)

23 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Desde niño he tenido un sueño. Que todas las buenas ideas que pasen por la cabeza de los seres humanos se pongan en práctica.

Ahora tengo otro sueño más profundo, más intenso: que en ese pequeño país, llamado España, -mi patria-, se dedique total atención a cualquier idea que sirva para superar la preocupación mayor de, al menos, 6 millones de personas y de sus familias. Salir del paro. Escrito en positivo: crear empleo.

Conseguir que la estructura socioempresarial genere actividad para que todos quienes dependan de ella vean con tranquilidad su futuro inmediato o el de sus hijos y nietos, parecería un objetivo común, propio de la sociedad global, de un mundo repleto de interconexiones.

Pero como no lo es, y seguramente no lo será nunca, hay que pensar de manera serena, objetiva, fría, en cuáles son las fortalezas -y las debilidades- de la estructura que podemos controlar: desde la Administración del Estado; a partir de las iniciativas de los habitantes de ese Estado, que sean susceptibles de generar actividad en su territorio ;y, por supuesto, mediante la activación del compromiso de las empresas -multinacionales o no- con los ocupantes de ese espacio.

Los tres ejes de actuación -Administración, empresas e individuos- deben coordinarse e impulsarse para que el sistema funcione de manera óptima, aprovechando las oportundidades.

En esta serie de comentarios, a nivel exclusivamente personal, me propongo ofrecer algunas ideas de estímulo, un escaparate de ideas (showcase for ideas), dirigidas específicamente a la iniciativa privada.

Son, como se verá, preguntas surgidas de la reflexión encadenada siguiente:

1. ¿Necesitamos mejorar algo? ¿Podemos hacer mejor algo? ¿Tenemos algún recurso sin explotar?

2. ¿Sabemos cómo hacerlo? ¿Por qué no lo hacemos? ¿Qué barreras nos impiden ponerlo en práctica? ¿Cómo podríamos estimular su realización?

3. ¿Qué habría que hacer para ponerlo en práctica lo antes posible? ¿Qué recursos -técnicos, económicos, laborales y funcionales precisamos? ¿Los tenemos ya? ¿Dónde están, si no los tenemos aquí, y cómo podríamos conseguirlos?

(Continuará)

Publicado en: Empresa, Sociedad Etiquetado como: Administración, economía, empresas, generar empleo, ideas, iniciativa privada, paro, práctica, recursos, técnica, trabajo

Mejorando el rendimiento del Sistema (Improving the System Performance)

25 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

En un comentario anterior, he tratado de hacer ver que la obsesión por detectar la totalidad de los fallos o defectos de nuestro sistema operativo, puede satisfacer momentáneamente los deseos populares -y populacheros- de lograr más claridad, y incluso, para algunos, excitarían los ánimos de revancha (que son ajenos a la justicia y, sobre todo, a la economía), pero no mejoraría la situación en cuanto a la efectividad de aquél.

Al contrario: cuanto mayor sea la presión focalizada hacia algún sospechoso, todo irá seguramente a peor, (1) , debido a que se está falseando la verdadera naturaleza del mal. Los presuntos infractores cuyo juicio concentra ahora el interérs mediático, no han sido descubiertos en su posible -casi segura- irregularidad gracias al método de la inspección, o al buen funcionamiento de los sistemas de control, sino por casualidad.

Y es esa anómala circunstancia la que permite poner en duda la solvencia total del sistema para autocorregirse y el riesgo de quedarnos, en el podado de las ramas dañadas, solo con la tijera. La persecución de unos pocos, descubiertos por azar o la acusación de alguno de sus cómplices cogido en falta, podrá servir, en su momento, como catarsis parcial, alivio momentáneo al imaginar  que se han detectado a los culpables del mal que nos aflige, pero no garantiza (en absoluto) que se hayan atrapado a los más dañinos, ni supone mejorar, al apartarlos, la actual ni la futura honestidad del sistema, ni quedará mejorada la competititividad ni la producción o el consumo, ni se logrará, por ello, el aumento del bienestar común.

Como reacción natural, el sistema se contraerá, al incrementarse la incomodidad y recelos en los espacios de los que se saben también pecadores, temiendo llegue el momento en que alguien (¡traidor!) los delate, para salvar su pellejo o aturdido por el contagio justiciero.

Seguramente, poco más pasará. Y si así sucede, como ya sucedió en otros casos,  todo acabará cerrándose con sobreseimientos, acusaciones recíprocas, confusión generalizada y dos o tres chivos expiatorios pasando un período en la cárcel (suficiente para que escriban uns confusas memorias que se convertirán en ininteligible bestseller). En suma, el efecto se diluirá, las aguas volverán a sus cauces turbios,  provocando tal vez mayor prudencia en las actuaciones de algunos (que delegarán responsabilidades eventuales a los escalones inferiores de la pirámide de decisiones, con códigos éticos para salvar su tipo) y, en poco tiempo, aumentará la evasión y la acumulación del lujo y el despilfarro, se hará más profunda y soez la corrupción, y aparecerán nuevos mecanismos de infracción (técnicos, económicos, jurídicos) que resulten menos detectables a la inspección oficial, incluso lícitos, todo ello con una disminución de la actividad real, aumentando la dosis de la subterránea y opaca.

La clave, en mi opinión , ha de buscarse en otro lado.

Porque no somos tan especiales los españoles, o los portugueses, los italianos o los griegos: no estamos solos en el pecado, sino muy bien acompañados. El modelo capitalista internacional está estructuralmente corrupto, porque es su modo óptimo de sobrevivir. Ha nacido con vocación de corromper, por su propia esencia. No caigamos en la ingenuidad de suponer que las empresas o instituciones con sede en otros países no utilizan las mismas o parecidas artimañas; no nos creamos las clasificaciones internacionales de transparencia, porque no distinguen entre corruptos y corruptores y están hechas desde la posición de los que dominan las artes de la ocultación.

Nuestra tendencia hispana a imaginarnos originales y hasta exacerbados incluso en el pecado, corresponde a un complejo de inferioridad quasi-infantil, que se potencia por declaraciones de quienes están a cargo del sistema, se difunde por la prensa y se apoya en la opinión pública, alimentada y conducida como rebaño. Es la sociedad líquida: de líquido espeso y maloliente.

Y es que, además, si se me permite el malévolo argumento, la existencia de un porcentaje de economía sumergida es bueno para el sistema, pues alivia tensiones que la economía oficial no sabría corregir y distribuye medios de subsistencia en los sectores más bajos de la sociedad (además de beneficiar a algunos tiburones). Sucede como en los sistemas de abastecimiento y saneamiento de agua en las ciudades: un 15 a 25% de pérdidas de líquido es, no solo inevitable, sino ventajoso, pues ese agua es devuelta al terreno, sirve para recargar los acuíferos y reeequilibra el nivel freático.

Se debe valorar también la importancia del efecto perverso del envenenamiento de los principales controles y agentes sobre el resto: hay que admitir que todo estará más o menos contaminado, y un afán inquisidor sobre la totalidad, llenaría los juzgados de procesados, las cárceles de internos y paralizaría o deterioraría aún más la economía, perjudicando la imagen exterior (cínica) de forma brutal.

El descabezamiento de algunos o todos de los principales malfactores del sistema (si pudiéramos ver por una rendija qué ambiente se respira, de verdad, en los sancta santorum de empresas, sindicatos, partidos políticos…), al carecer de sustituto de igual tamaño, teóricamente limpio de culpa, acabará arrastrando la caída de amplios sectores productivos , o, como efecto indeseable también, solo conseguiráque el hueco sea aprovechado como oportunidad por otro agente de la misma catadura.

No veo en la modificación profunda de la Constitución ninguna ventaja especial. Cambiar algunos artículos de la Carta magna puede tener un efecto de distracción (saludable, en este momento), pero sería inocuo. Hay que concentrar los esfuerzos en intensificar la cooperación y el diálogo constructivo entre todos los agentes, especialmente los que crean empleo, y representantes de la sociedad civil.

Ni siquiera me detendría mucho en aumentar las medidas de control o la inspección: la ética debe ser norma de actuación general y, por ello, hay que confiar que el sistema alcance su equilibrio a niveles éticos adecuados parra su funcionamiento, porque la ética universal no se impone. Lo que sí hay que incorporar es la solidaridad, analizando el modelo económico y sus objetivos sociales,

Es necesario un pacto del empresariado con el Estado, esto es, con la sociedad. Y ahí tenemos un grae déficit, por dejadez, ignorancia, y falta de formación práctica de políticos, funcionarios y agentes de control. También, por interés, desidia, y ausencia de solidaridad de los agentes de producción y económicos.

Hay que construir urgentemente ese diálogo efectivo, hacerlo transparente, y forzar a que la imagen del empresario sea moderna, comprometida, constructiva. No es tolerable que los ejecutivos de las grandes empresas de este país tengan sueldos que a la inmensa mayoría de sus conciudadanos les parezcan cosa de fantasía. Hay que incorporar representantes efectivos (no floreros) a los consejos de administración de las empresas de mayor facturación y empleo, que garanticen el cumplimiento de objetivos sociales, pero, también, que sirvan para dotar de credibilidad total a su funcionamiento.

Estamos en tiempo de descuento, pero el partido se está jugando todavía.

—

(1) A lo que contribuyen, con actuaciones que no están libres de pecado,  la lentitud de la Justicia y la obstaculización procesal de las defensas,  frente a los juicios sumarísimos de los Telediarios.

Publicado en: Economía, Empresa, Política Etiquetado como: capitalista, economía, empresa, estado, medidas, papcto, performance, política, recuperación, reforma, rendimiento, sistema, system, tiempo de descuento

Las tallas del empresario

20 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

La descalificación del comunismo como régimen socioeconómico eficiente, a raíz de la caída estrepitosa del imperio soviético, tuvo como efecto sustancial que el capitalismo quedó como único aspirante al cinturón de oro del campeonato virtual de los sistemas políticos de la modernidad.

Fue aclamado, por tanto, como vencedor indiscutible por los árbitros del certamen, todos ellos, educados en las escuelas occidentales de la fantasía.

Sigo a Alain Touraine en su ya añejo análisis «Crítica de la modernidad«(1993) para atribuir a Joseph Shumpeter «la mayor importancia al empresario», siendo la empresa, la expresión concreta del capitalismo. Y añado de mi coleto que las empresas nacen todas pequeñas, aunque  algunas lleguen a ser mastodontes multinacionales y otras -la mayoría- mueran a poco de nacer, devoradas por otros depredadores o como resultado de sus deformaciones congénitas, que las hacen inviables.

Si observamos hoy de forma sintética la fauna empresarial, advertiremos que conviven en el terrario económico, grandes empresas con múltitud de brazos y cabezas (hidras, medusas, dragones de escurridizos tentáculos), con otras de tamaño menor (algunas semejantes a gráciles licornias y otras, incluso, aparentando ser mitad humanas y otro tanto celestiales) y, en fin, una enjambre de cientos de miles de cabezas que llamamos pymes y, en ellas, con mayoría, empresas de un solo pedal, conducidas por equilibristas con dotes circenses, los autónomos.

No interesa tanto atender al tamaño en un momento dado de las empresas, sino analizar quiénes las dirigen y, si fuéramos capaces, de qué forma, para hacer cuadrar el tamaño de las empresas con el de los líderes.  Porque en la ilusión por haber encontrado un sistema económico infalible, la sociedad -y aquí hablo de la española- ha olvidado seleccionar bien los controladores de quienes hacen los controles en las puertas de acceso y, como en un Madrid Arena gigantesco, se han colado muchos que no podían tener entrada en las salas VIP, disfrazados de tipos respetables y alardeando de diplomas y méritos que estaban falseados.

Y así estamos. Tenemos empresas de tamaño XXL, XL, L y S, pero sus dirigentes no siempre concuerdan con las tallas del traje económico que ostentan. Hay incluso tipos de luces muy pequeñas (S) pero ambiciones excepcionales (tal ez XXL) que pilotan grupos de tamaño XL. Paradójicamente, hay quienes tienen capacidades XXL pero las trabas y zancadillas que interfieren selectiva y perversamente los accesos, les han condenado a concentrar sus dotes en trajecitos empresariales de tamaño S, incluso confeccionados por ellos mismos.

No se si nos llevará mucho tiempo y, posiblemente, no tendremos tanto tiempo para realizar la labor al completo. Pero es imprescindible que se revisen las tallas de los empresarios en relación con las empresas que conduzcan y hacer que se repartan trajes de acuerdo con la responsabilidad social que, aunque algunos crean que solo deben explicaciones a sus accionistas privados, también nos son deudores a nosotros, todos los ciudadanos que soportamos la credibilidad del sistema capitalista.

Estamos detectando demasiados ejemplos de trileros sociales, tipos que se aprovecharon de nuestra ilusión por ser modernos para enfundarse en aventuras empresariales de tamaño descomunal cuyo ensamblaje era engrudo de falsedades, trampas y fantasías para ocultar que iban desnudos, que se habían introducido en un caparazón económico al que apuntalaban con corrupciones y mentiras y del que extraían, impertérritos hasta que fueron descubiertos, goces privados y plusvalías ajenas convertidas en dineros.

Publicado en: Empresa Etiquetado como: acceso, Alain Toouraine, autónomos, capitalismo, comunismo, control, crítica, empresarios, grandes empresas, Joseph Shumpeter, Madrid Arena, modernidad, pymes, seguridad, selección, talla, tamaño, trama, trampa

Visita a los talleres de creación de valor

17 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Hace algunos años que el doctrinario para alimentación cultural colectiva y, en especial, el catecismo empresarial, incorporó la «creación de valor» como objetivo.

Pocos son, desde entonces, los dirigentes que, cuando la ocasión les parece propicia para explicar a qué se dedican sus entidades, no se acogen a la oscura expresión de encontrarse creando valor: para el accionista, para el empresario, para la sociedad.

Lo que no he escuchado aún salir de una boca bienaventurada es que su auténtica satisfacción pudiera limitarse a tener éxito en crear valor para sí mismo; aunque sospecho que no son pocos los que encuentran en la autovaloración de estar haciéndolo mejor que cualquier otro y, sobre todo, en los buenos dineros que les acarrea, la medida fiel de su trabajo por el resto de la Humanidad, situada varios palmos más abajo.

He imaginado una incursión por los terrenos de la creación de valor, a la manera como Dante se aventuró en el averno. Y, tratando de ser sistemático, he dividido las dependencias de esa fábrica imaginaria, en cinco talleres de actividad.

En el taller primero, se hallan disfrutando de sus iniciativas, los que explotan los recursos naturales de países o zonas más atrasadas tecnológicamente, con legislaciones más permisivas o administraciones más complacientes. Su desplazamiento es continuo por el planeta, como las langostas, puesto que cuando agotan o creen haber agotado una zona, se desplazan a otra de inmediato, que no tardan en dejar monda y lironda.

En el taller segundo, se encuentran los generadores de burbujas, ocupados febrilmente en inflar los globos de sus ambiciones por los terrenos de la necesidad de sus congéneres, imaginando de continuo, bajo la fórmula infalible de las estafas piramidales, falseadas perspectivas de enriquecimiento ajeno, cuando en realidad, solo es seguro el beneficio propio, que sabrán poner a buen recaudo en paraísos fiscales, que es donde acumulan el valor que otros han creado, convertido en su riqueza.

En el tercer taller, se encuentran los corruptores y corruptos, enmarañados en sus propias creaciones y construcciones fantasiosas realizadas con los trozos que han restado al exacto cumplimiento de las necesidades colectivas, alimentadas las ambiciones personales de unos y otros a base de dineros provinientes de las arcas  públicas (aunque tampoco se desdeñan las aportaciones privadas), dejando visibles huellas de su paso por la realidad en forma de estructuras fallidas (junto a otras innecesarias o inútiles) y, solo si nos fijamos atentamente, por la estela menos evidente que delata el trasiego de los dineros ciertos circulando sobre falsos motivos.

En el cuarto taller, hallamos los centros de investigación, los laboratorios y fundaciones públicos, departamentos univesitarios y de Escuelas Técnicas, entre otros variopintos organismos, que conforman sitios peculiares en donde se entregan a su actividad jóvenes y no tan jóvenes obsesionados por hacer crecer alguna nueva tecnología, y cuyos motivos personales son tan variados casi como tantos cuantos individuos fueran consultados . La mayor parte del trabajo no se dedica a la creación de valor sensu escrictu, sino a la producción literaria. Pero es sintomático ver cómo cuando algunos de esos equipos o individualidades, -pocos y muy de tarde en tarde-,  tienen éxito real en sus investigaciones, casi al mismo instante del hallazgo, el resultado le es arrebatado o adquirido por cuatro perras, por entidades más poderosas, que, siguiendo sus propios criterios de creación de valor, deciden implacables  sobre la oportunidad de convertirlos en objeto de mercado o, frecuentemente, en mera pieza de estantería.

En fin, en el quinto taller, en la zona más baja y oscura del infierno de la creación de valor, se encuentran miles de personas trabajando cada una en su covacha, frecuentemente con los ojos y parte de los cerebros extraviados por no poder conciliar el sueño debido a la tensión, que se afanan, de forma que se podría juzgar fantasmagórica, por encontrar la manera de generar un minimo de la sustancia que les permite subsistir. Están juntos, pero actúan aislados. Pocos de entre ellos, como los galimpeiros del cuento real, encuentran de pronto una piedra distinta, una fórmula genial , una idea feliz -casi siempre, por casualidad-. Si tienen suerte de superar los controles de salida del taller, podrán aparecer con su gema a la luz, fuera de las ficciones de creación de valor, y deberán echar a correr como si huyeran del diablo, porque les perseguirán para controlarlos y devolverlos al redil.

Cuando acostumbren sus ojos para distinguir los nuevos objetos,  se sorprenderán al advertir que fuera de los talleres que les habían mantenido tan obsesionados, está la luz. Y allí, en aquel espacio de virtud, es donde se desarrollan los proyectos que van conformando a Utopia, la ciudad de la solidaridad y la verdad, la tierra en donde no preocupa el objetivo de la creación de valor, porque, en realidad, solo tienen sitio en ella los que tienen valor por sí mismos y lo ponen al servicio de los demás, que lo reconocen y premian.

No está en la acumulación desmedida de dinero, ni en el lujo abominable, ni en la ostentación lujuriosa, ni en la deslealtad, ni en la explotación de la necesidad de otros.

Publicado en: Economía, Empresa, Sociedad Etiquetado como: burbujas, creación de valor, empresa, mito, responsabilidad, solidaridad, talleres, trabajo

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