Al socaire

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Zafiedades

15 agosto, 2021 By amarias Deja un comentario

Mónica García, concejal por Más Madrid en la Comunidad de Madrid, que se define como científica -supongo que por ser médico y madre- y se califica de «empática, honesta y comprometida», está convencida de que a la presidenta regional, Isabel Díaz-Ayuso «no le interesa gobernar más allá de utilizar la gobernanza para sus intereses particulares», demostrando «cinismo e hipocresía», al descomponer desde dentro «un cargo público, como está haciendo el  Partido Popular en la Comunidad de Madrid»(El Mundo, 14 de agosto de 2021).

Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a vueltas con la papeleta de hacernos digerir la drástica subida del precio del Megawatio-hora, acusó a sus colegas de Gobierno de Unidas Podemos de «hacer demagogia barata» al pretender que la factura de la luz pueda solucionarse mediante un Real Decreto. No debe ser fácil desprenderse de la tentación de hacer demagogia con los mimbres al alcance, pues Teresa Ribera, después de calificar de escandalosa la actuación de Iberdrola al bajar los caudales de los embalses de Ricobayo y Valdecañas «lo que es legítimo, pero no razonable».

Ione Belarra, Ministra de Derechos Sociales, acusa al ministro de Interior, Grande-Marlaska, de incumplir la legalidad, al ordenar la devolución de los menores marroquíes que llegaron el pasado 17 de mayo a España, alentados por el gobierno de Marruecos, por no contar con el preceptivo informe de los servicios de protección de menores y del Ministerio Fiscal. (la fotografía de Bernat Armange testimoniando que los menores se ven obligados a descansar en estanterías de una nave industrial es impresionante).

Dentro de la operación de caza y captura, para destruirlo y dejarlo como un erial, una de las piezas más cotizadas es el Rey de antes, Juan Carlos, al que algunos -incluido el presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla- «quieren ver en la cárcel por ladrón». Me pregunto hasta donde se podrá estirar la cuerda de la Monarquía Constitucional sin que rompa y nos deje con el culo al aire de nuestra indefinición de lo que queremos ser de una vez. En mi opinión, Don Juan Carlos debe retornar a España y abandonar esa posición de supuesto apestado que no se compagina ni con las actuaciones investigadas por la Fiscalía, ni con el reconocimiento a la actuación del Monarca como garante de la democracia ni con el servicio prestado como amigo de los monarcas saudíes para conseguir pingües contratos para empresas españolas que (a la vista está) muy difícil lo tienen por la vía de las visitas de cortesía de ministros y capitanes de las constructoras que cotizan en el IBEX.

Alberto Garzón, ministro de la cartera de Consumo, especializado en traducir en declaraciones de su ministerio las afirmaciones gratuitas y consejos para ingenuos de algunos libros de matiz ecologista, ha afirmado que para producir 1 kilo de carne se necesitan 15.000 litros de agua. Parecería que incita  que, definitivamente, nos desprendamos de nuestra cabaña ganadera y nos hagamos veganos, pero por su comportamiento personal deduzco que no está por l labor de aplicar sus principios ecologistas a su vida particular.

No quiero ignorar que desde las filas de la derecha también se producen ataques verbales contra las actuaciones del Gobierno de Pedro Sánchez o pretendiendo descalificar a portavoces, concejales o diputados de las filas socialistas y comunistas. Que no se me juzgue como tendencioso, porque, vive Dios, que me da la mismo que gobiernen unos u otros con tal de que lo hagan bien, pero tengo observado que las frases que la izquierda dedica a quienes están en puestos de gobierno como representantes de la otra facción, son mucho más virulentas, injustas y zafias.

La descalificación sistemática de cuanto hace la presidenta de la Comunidad madrileña por parte de la oposición es ya paradigmática. Se la critica más que al alcalde de Madrid, Almeida, quizá porque se teme más su capacidad de respuesta ágil y seria, sin las concesiones populacheras de las que no consigue liberarse Ayuso.

La ausencia de respeto, elegancia, rigor, empatía y verdad que debiera regir las actuaciones de cuantos tienen responsabilidades públicas y facultades de representación, trasciendo de la política y alcanza, incluso, a la otrora prestigiosa Universidad. El rector de la Universidad de Barcelona, Joan Guàrdia se resiste a amparar públicamente al profesor Ricardo García Manrique, que fue atacado (por fortuna, solo verbalmente) en el Claustro al grito de «fascista y colono». Los hijos de miembros de la Guardia Civil y de la Policía Nacional  destinados en Cataluña (y otras Comunidades que desprecian usar el español como lengua vehicular) sufren desprecios y vejaciones, según ha sido reiteradamente denunciado, por sus problemas lingüísticos y su marginación como «españoles».

 

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: Almeida, Ayuso, Garzón, Ribera, Sánchez, zafiedad

Miedos

14 agosto, 2021 By amarias Deja un comentario

Los miedos se han instalado entre nosotros con nueva carta de naturaleza. El tradicional, es un mecanismo de respuesta emocional, fundado en causas identificables, adherido a la falta de respuesta creíble ante un peligro reconocible y evidente y, por ello, sabemos cómo superarlo. De la manera más elemental: ignorándolo.

Por ello, lo normal entre adultos es no tener miedo y, desde luego, lo que exigen las normas sociales es no reconocer que lo tenemos. Casi todos hemos aprendido a superar el miedo a a oscuridad, a los fantasmas nocturnos, al qué dirán,  a la soledad, incluso a la enfermedad y a la muerte. Las medidas de protección social y económica, en países relativamente ricos como el nuestro, han disminuido, y casi eliminado, el miedo a la pérdida de empleo, al descalabro económico, a la ruina.

Lograr la superación de esos miedos, que en muchos casos solemos calificar de infantiles, no supone que hayamos resuelto el conflicto, en el sentido de dominar la razón del temor. Sencillamente, nos hemos acostumbrado a pasar página, a no mirar el agujero que nos deja nuestro desconocimiento e incomprensión del porqué. Ni la muerte se ha alejado de nosotros, ni la enfermedad deja de acecharnos, ni el más rudo dominador de la soledad está libre de ser asaltado, robado o ser víctima mortal de un enajenado, un fanático o un delincuente sin escrúpulos ante la manera de cometer un delito.

Hay miedos que son alimentados, infiero que conscientemente, desde las alturas misteriosas del Gran Hermano. Creo que el temor al contagio por la pandemia de la Covid se ha convertido en un ejemplo que será paradigmático. La desinformación, la falta de coherencia y seriedad en las normas, el misterio respecto al origen y forma de propagación de este virus mutante, han convertido, desde hace ya casi dos años, esa plaga postbíblica en una amenaza difusa, el peor de los temores, el capitán de los miedos.

Se nos ha dicho desde las instancias oficiales de la Sabiduría Oficial, que podemos quitarnos la mascarilla. Ni caso. Se nos expresa que no debemos estar reunidos en período largo con más de diez personas en interiores. Tururú. No habrá festivales ni concentraciones al aire libre. Los hay.

Un paseo por cualquiera de nuestras ciudades nos permitirá reconocer que hay gentes que llevan mascarilla hasta las cejas, cruzándose con otras que han abandonado toda protección. No habrá botellones infantiles pero se pueden reunir hasta cuarenta mil personas en un estadio para aplaudir a su equipo del alma. Las vacunas son seguras pero habrá que pensar en una tercera dosis, como refuerzo o porque sí. Fernando Simón, nuestro gurú de lo que no va a pasar, ha desaparecido. Las cifras de ocupación de las UCIS, difundidas con deleite sistemático en cada telediario, con intención que me resulta desconocida, se han convertido en el dato numérico más relevante de nuestra desorientación.

Si se pudiera hablar de un objetivo cumplido, apuntaría a que se ha conseguido que tengamos miedo. La sensación, como recuerdo infantil, de que el coco vendrá esta noche a sacudirnos los pies y papá y mamá se hayan ido al cine o con unos amigos y tardarán en volver.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: covid, miedo

Aprender a convivir

13 agosto, 2021 By amarias Deja un comentario

Desde que estamos investigando en qué consiste en realidad la democracia, no faltan indicios de que la cuestión puede ponerse cuesta arriba. Un síntoma preocupante es que los diferentes planes de estudio de la enseñanza primaria, se empeñan en incluir una asignatura o materia educativa a la que se concede carácter capital, que ha recibido diferentes nombres. Aunque la materia principal no cambia, los niños reciben máximas y consejos sobre conceptos tan flexibles como educación para la ciudadanía, formación para la convivencia social, respeto a los demás, cuidado del medio ambiente, etc.

No tengo a la vista libros de texto u orientación sobre los contenidos educativos con los que se cubre la enseñanza de un aspecto tan fundamental en la formación infantil y juvenil, pero no dudo que incluirá el respecto a las creencias y expresiones religiosas de los demás (cuando no interfieran con la libertad de otros y, desde luego, no pretendan alimentar el odio contra quienes no practiquen el mismo credo); debo imaginar que, como ejemplo concreto del respeto debido a la ley y a las disposiciones de las Administraciones, tendrá lugar especial el conocimiento de los límites del derecho de propiedad y la obligación de proteger a los propietarios o poseedores en su uso y disfrute razonable (y habrá que expresar algunas ideas sobre la interpretación de los términos abstractos o de aplicación polémica, como «razonable», «importante», «sustancial» o «perjudicial», por ejemplo).

Dada la propensión de ciertos pequeños a abusar de los más débiles -ya se apuntan maneras de adultos en algunos-, los diligentes maestros, motivados o no, vigilarán que no se den en las aulas y durante los recreos muestras de avasallamiento, marginación, vejación o desprecio, así como que se abortarán los intentos de formar grupos en torno a cabecillas y rebeldes, con el objetivo único de doblegar por la fuerza de la masa desbocada, talentos, debilidades físicas o habilidades despuntadas.

Por intensas que sean las enseñanzas, y complejos los programas de esa disciplina académica transversal que atienden a la formación integral de nuestros  educandos querubines, la realidad que puede observarse es que no ha calado demasiado en los espíritus de la mayoría, que, cuando ya empiezan a distinguirse las pasiones y las apetencias sexuales, se rige fundamentalmente por el menosprecio a la mujer (de la que ella misma se convierte en objeto ofrendado, con exhibicionismos de sus cuerpos juveniles que no encuentran explicación), no puede sustraerse al principio elemental de «el que venga detrás, que arree», en botellones que arrasan el espacio y en aglomeraciones que no buscan el placer intelectual sino el pasar el tiempo grupalmente, etc.

Puede que los frutos de esa propuesta educativa no sean tan fáciles de obtener, porque la sociedad está contrarrestando continuamente los buenos principios con ejemplos del éxito de los que aplican los contrarios. No tiene que ver con la crisis económica ni con la pobreza, salvo con la intelectual.

En lo ambiental, cualquier zona, independiente de su valor ecológico oficial, es susceptible de funcionar como vertedero. Los mares, ríos, arroyos y lagos, son objeto de continuas amenazas de degradación, que periódicamente se consolidan con destrucción masiva de la fauna. Los lugares previstos para entregar residuos urbanos pueden servir para dejar abandonados los artilugios más diversos, no importa que sean de obligada recogida por entidades especializadas o claro muestrario de cómo una empresa o un ciudadano particular pueden, con su negligencia o desprecio, afectar al coste de la retirada de residuos, encareciéndolo. ¿Se ha mejorado? Sí, pero poco.

En el plano simplemente ético (pero, desde luego, no desgajable de lo estético), los medios de difusión se encargan de ensalzar situaciones, personajes y tipos extraídos de la profundidad de la miseria humana, poniéndolos a la exposición del espectador, que tendrá difícil escaparse de la babosidad que impregnan sus historias, que parecerían inventadas, sino fuera porque se entroncan perfectamente en la vida real de sus protagonistas.

La enseñanza y el ejercicio de la educación para la convivencia debería abarcar también, de forma ejemplar, las actuaciones de todos los representantes públicos. La agresividad verbal sin sentido, la exposición petulante de la ignorancia esgrimida como verdad irrefutable, la mentira consciente y nunca desmentida, la descalificación de contario, el aprovechamiento egoísta de la condición pública, el despilfarro de los bienes comunes, la apropiación privada de lo que es de todos, la toma de decisiones relevantes sin consultar a los que saben (guiados por la intuición, la cerrazón mental o la desinformación culpable) son simples ejemplos de lo que se deduce del comportamiento de los que debería dar ejemplo de convivencia.

Pertenezco a una generación en extinción -no solo por edad- que no tuvo ocasión de estudiar ni educación para la convivencia, ni defensa medioambiental, ni respeto a los mayores ni tuvo ocasión de ser animado a cumplir con el propio deber. Nunca se nos explicó más allá de que era necesario saber para defenderte en la vida, es decir, subsistir.

Tuvimos mucha suerte. Cedíamos el asiento a las personas mayores, escuchábamos en silencio lo que decían sin intervenir, íbamos a misa los domingos y fiestas de guardar, jugábamos al fútbol en la calle, teníamos una onza de chocolate por merienda, veníamos de una familia numerosa, no sabíamos lo que era el lujo ni falta que nos hacía, sabíamos de carrerilla las comarcas y los pueblos de toda España, nos sonrojamos la primera vez que vimos a una mujer desnuda al natural, creímos en el pecado y la vida eterna y en las bondades del franquismo y lo malo que eran los norteamericanos. Hasta que se nos cayeron muchas falsas verdades, pero supimos por qué. Nadie nos las dio ya machacaditas, sin ocasión de discutirlas o aprender de su trasfondo.

Educación para la ciudadanía, ¡la tribu ha dejado de enseñarte!

Publicado en: Actualidad, Sociedad Etiquetado como: educación para la ciudadanía, enseñanza, juventud

Asturias, cuesta trabajo

1 agosto, 2021 By amarias Deja un comentario

Espero no ofender a casi nadie si afirmo que a la región asturiana le falta proyecto. Y, por tanto, carece de estrategia de defensa de lo que no tiene.

Siempre me pareció que,  entre los múltiples y graves problemas de Asturias -cuyo origen, bien estudiado por especialistas, proviene de la utilización sistemática de la región por los gobiernos centrales para atender a los intereses generales sacrificando (o adulterando) los intereses para el desarrollo regional-, luce con voz propia una característica especial. Tenemos un exceso de cabezas pensantes, generadoras de estudios, análisis, sugerencias y críticas, realizados por instituciones y particulares, ofreciendo opiniones interesantes o al menos, merecedoras de discusión, para lograr la reactivación o detener la parálisis, pero faltas de coordinación. Los gallos del corral de las ideas son poco dados a ponerse de acuerdo y prefieren enzarzarse en discusiones sobre el pasado y lo que pudo haber sido.

La permanente discusión sobre lo que se tendría que haber hecho, siembra confusión y desorden y empequeñece y desgasta las fuerzas que deberían aunarse para poner en marcha las ideas. La pequeña región presenta excesivos centros de análisis sin fuerza decisoria, ha alimentado la formación teórica de alto nivel, olvidando el adiestramiento de los discentes en habilidades prácticas y, en cuanto a la promoción de actividades, en un erróneo planteamiento de autosuficiencia, apoya pequeños emprendimientos locales con escasas posibilidades de supervivencia por poco que cambie la coyuntura.

Es imprescindible que los centros de formación técnica de Gijón, Oviedo y Mieres, olviden el enfrentamiento de los egos profesorales y se estructuren como una verdadera Politécnica, con programas de formación e investigación coordinados, en lugar de mantener la actual sobrecarga de profesorado y alumnado. La formación profesional, que tuvo -¡en el tardofranquismo y en las primeras décadas de la democracia!- días de gloria, deambula  sin energía entre los planes de estudios pendientes de revisión a fondo, la efectividad de la enseñanza dual y padeciendo la escasa atención que le presta el empresariado regional, con escasas excepciones de nivel.

Periódicamente, tomando consciencia del languidecimiento de la región, se reabre la cuestión de las conexiones con la meseta, con occidente y oriente. La autovía de peaje es un hurto permanente consentido que apoya la idea general del aislamiento de Asturias. El viajero gasta más en peajes en ir y volver a la región desde Madrid que en combustible. El tren de media velocidad -un enlace con Madrid que tarda dos horas en llegar a León y prácticamente tres en recorrer los cientoveinte kilómetros desde allí hasta Mieres, Oviedo o Gijón- forma parte de ese desprecio hacia las comunicaciones de Asturias con el resto del mundo. No son pocos los que, para ahorrar tiempo, dejan el coche en León o mandan que se les vaya a buscar allí para seguir por carretera el trayecto a Oviedo. Gijón o el resto de poblaciones asturianas de destino.

He leído con atención el proyecto Asturias XXI con el que, según tengo entendido, desde hace unos once años, un grupo de animosos profesionales, quiere concretar lo proyectos que servirían para la reactivación de la dormida y olvidada región. Son, todas, buenas ideas. Hay una relación muy sugerente de mentores -casi todos, residentes en el extranjero y  dispuestos, por lo que leo a dar sabios consejos.

Lo que falta en esta región no son, sin embargo, ideas -andamos sobrados de ellas-. Lo imprescindible es encontrar la manera de plasmar algunos de esas iniciativas -las seleccionadas como prioritarias-, con dinero. Esas inversiones, dado el reducido tamaño del tejido empresarial asturiano y la ausencia de una Banca regional (¡ay, Cajastur!), han de venir, básicamente, desde fuera y, muy seguramente, de proyectos públicos o semipúblicos.

En el caso de la potenciación de la investigación para apoyar proyectos con viabilidad regional, la cuestión es igualmente urgente. Ninguna tesis doctoral, ningún trabajo de investigación universitario, ni siquiera las tesinas fin de grado (especialmente en las disciplinas técnicas) debieran olvidar ese enfoque.

Desde fuera, en especial cuando se tiene una responsabilidad importante en un empresa o grupo empresarial, no es complicado bombear buenas ideas de lo que «hayquehacer». Vale. Pero la experiencia demuestra que, por brillante que sea el expatriado que vuelve, se encontrará con duras resistencias para poner en marcha sus proyectos. Será fagocitado por la reacción regional, ninguneado por las fuerzas vivas instaladas, agotado su empuje por la falta de medios y apoyos.

Otra cuestión que afecta a Asturias -la principal, en mi opinión-, es la falta de unidad política regional. Las dos Españas se reproducen en este minúsculo pedazo del mapa, con descalificaciones entre una izquierda trasnochada y de pulso estéril y un centro derecha incapaz de conceder la mínima ventaja a su oponente ideológico. Asturias no tiene masa crítica ni fuerza para forzar en el Parlamento y en el Gobierno (donde hace tiempo carecemos de voz) un cambio de rumbo, ayudas concretas para proyectos relevantes y cortar de raiz ese ruido de opiniones de salón.

Asturias debiera plantearse la unión -tal vez no como supra-región, aunque sí con enlaces sólidos para poner en pie de inmediato, los proyectos principales comunes más urgentes- con León, Cantabria o, incluso con Galicia (al menos, Orense y Lugo). Esos proyectos comunes debería incluir la recuperación de antiguas poblaciones rurales, la revisión del alcance verdadero de la red 4G/5G, el cuidado de las comunicaciones interiores, la potenciación de los productos propios de calidad, el aprovechamiento de las masas forestales, la utilización más eficiente de los terrenos agrícolas y, en fin, una propaganda dirigida no solo a vincular la imagen de la región al lobo y al oso, sino a la eficiencia, la calidad de vida, la formación y cualificación de su juventud.

 

Publicado en: Actualidad, Asturias Etiquetado como: Asturias, Asturias XXI, proyecto regional

Incidencias acumuladas

21 julio, 2021 By amarias 2 comentarios

La Covid no se fue y su molesta presencia viene a acumular varias enojosas incógnitas. No sabemos cómo y dónde se ha generado el virus cuya propagación puso patas arriba la economía mundial y sembró pánico y sensación de guerra real contra un enemigo desconocido. Llevados de un sitio a otro, como manada de ovejas empujada por un cánido a golpes de silbato del pastor, admitimos lo que se nos dijo en primer lugar que las mascarillas no servían para nada, para luego pasar a venerarlas como una panacea universal, a pesar de la evidencia de que esos trapos sucios con los que la mayoría ocultaban sus rostros no podían servir para mucho.

Hemos estado confinados por orden de la autoridad política, que asumió y asume funciones de garante judicial, y ya no sabemos bien si es más peligroso estar reunidos con la familia en un espacio abierto o uno cerrado, si debemos contar un grupo de cuatro, seis o diez como peligroso por su proclividad al contagio, o si el virus se propaga por el aire, se agazapa en los objetos metálicos o se nos pega como una lapa cuando damos un abrazo al amigo al que no vemos desde hace dos años.

Ahora tenemos la impresión de que las vacunas no sirven del todo, que no nos defienden suficientemente, que será necesario poner dosis de recuerdo y que no alcanzaremos la inmunidad de rebaño, porque esa cifra mágica se desplaza como el horizonte cuando nos acercamos a ella.

En la quinta ola de esta pandemia que no va a marcharse de nuestro lado, con la variante delta que resulta ser mucho más rápida en su virulencia y con manifiesta apetencia por los más jóvenes, aunque sin desdeñar a los ancianos de la tribu, estén vacunados o no, escuchamos a diario la relación de incidencias acumuladas, oxímoron que nos pone al tanto de la capacidad del virus para hacernos daño.

Son demasiadas incidencias acumuladas:

-no hemos alcanzado la inmunidad de rebaño,
-se escapa la nueva normalidad,
-hay constancia de efectos secundarios permanentes entre los que padecieron la Covid,
-sabemos de forma inequívoca que muchas muertes pudieron ser evitables,
-volvemos a rozar el colapso hospitalario,
-la situación desvela permanentemente la ineficacia gubernamental y la ausencia de coordinación entre administraciones,
-estamos hartos de la palabrería de los especialistas explicando lo que no saben,
-nos aturde el ruido mediático que caldea nuestras mentes sin piedad, alineándose con tirios o troyanos según la publicidad,
-seguimos atrapados por un paro galopante y conscientes del retraso interminable en la recuperación económica mientras la deuda pública alcanza los 1,4 billones de euros,
-sospechamos que serán muchos los años perdidos para el turismo y algunos no dejamos de repetir que los ingresos del turismo son hambre para mañana,
-nos preguntamos si las ayudas europeas llegarán en los plazos que necesitamos, con controles que podamos solventar y, en fin, en las cantidades precisas para que la economía no se hunda sin remedio, mientras nos aclaramos de cuándo y cómo debemos devolverlas.

 

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: colapso hospitalario, covid, economía, incidencias acumuladas, inmunidad de rebaño, quinta ola

El análisis genómico como clave para tratar el cáncer

12 julio, 2021 By amarias Deja un comentario

No se si entre los lectores de este blog son mayoría los que, especialmente en las cuestiones que afectan a las enfermedades graves -el cáncer, por ejemplo- prefieren confiar en que los oncólogos y especialistas que les atienden en su patología, sin intentar conocer cuáles son -aunque fuera de manera sucinta- los fundamentos del tratamiento que están recibiendo.

Mi curiosidad me lleva, como un imán, a tratar de entender qué es lo que sucede en mi organismo, en especial, en relación con los tumores que padezco. Voy, por lo demás, bien servido. Esta actitud me lleva a buscar entre los avances científicos -acelerados, potentes, muy activos, numerosos- aquellos que sitúen mi patología en los niveles del conocimiento actual y sus tratamientos óptimos.

Como ya hice notar en otras ocasiones, dependemos en España, en gran medida, de las farmacéuticas: ellas son las que invierten en investigación oncológica, que orientan a la obtención de beneficios. Existen en nuestro país algunos centros de investigación genómica que permiten aventurar interesantes resultados futuros, además de generar la capacidad actual para interrelacionarse con investigadores de los centros punteros, servir de contacto cualificado con las farmacéuticas y tratar de formar equipos propios. La experiencia clínica de nuestros oncólogos es fundamental para entender mejor las consecuencias de los procesos terapéuticos en cada paciente y dudo que en el exterior nos ganen en empatía con el paciente y capacidad de aprendizaje.

Hace unos días recibí información sobre el análisis genómico de la biopsia de mi tumor vesical, uno de los dos que padezco. La muestra biológica puso en evidencia que tengo pérdida de la enzima PTEN (fosfatidilinositol.3,4,5-trisfosfato 3- fosfatasa) que actúa como catalizador en la reacción de hidrólisis del grupo fosfato del carbono 3 del trisfosfato, en la que se libera fosfato y se trasforma en bisfosfato. La pérdida o mutación de esta enzima es un indicador tumoral, que está presente en el 20% de las muestras tomadas en la prostatectomía radical y en el 50% de los tumores resistentes a la castración (el mío).

La pérdida de PTEN y, por tanto, de su funcionalidad, lleva a la activación del proceso PI3K-AKT, pues el gen es regulador principal del mismo, en cuestiones clave como el crecimiento celular, el metabolismo, la motilidad, la supervivencia y la apoptosis (la muerte celular programada. La activación aberrante del proceso PI3K/AKT promueve la supervivencia y proliferación de las células tumorales en muchos cánceres humanos.

El papel de este proceso es clave en los cánceres de próstata, en particular, en asociación con la detección del receptor de andrógenos. (AR). El receptor de andrógenos es un factor de transcripción nuclear, multipresente, que en ausencia de ligante permanece en el citosol ligado a las proteínas de choque térmico. Muchos ligantes actúan con el , aunque los ligantes nativos son los andrógenos y la testosterona. El AR es necesario para la proliferación, supervivencia e invasión en los procesos cáncer de próstata, aunque se desconoce aún el mecanismo en que se pierde el equilibrio entre la proliferación y la muerte celular en las células tumorales.

Las PI3K son una familia de kinasas que regulan las actividades anabólicas y catabólicas de la célula a través de la fosforilación de los grupos hidroxilo.  La activación del proceso PI3K está presente en el 30% de los cánceres primarios de próstata y en el 60% de los cánceres de próstata resistentes a la castración. El reconocimiento de este papel ha conducido al desarrollo de inhibidores específicos, como la abiraterona/prednisona y el ipatasertib, en algún caso en combinación con docetaxel. Lamentablemente, en pocos meses, los pacientes desarrollan invariablemente resistencia al tratamiento.

La investigación, pues, prosigue para vencer estas dificultades, con nuevos fármacos y en la selección de tratamientos que sean específicos a las características genómicas concretas de cada paciente.

Publicado en: Actualidad, Cáncer, Medicina Etiquetado como: abiraterona, análisis genómico, apoptosis, cáncer, docetaxel, enzima, investigación, ipatasertib, PI3K, PTEN, receptor de andrógenos

Explorando el Horizonte 2030

10 julio, 2021 By amarias Deja un comentario

Incorporo como Comentario a este Blog, el último Editorial que escribí para la revista ENTIBA, publicación del Colegio de Ingenieros de Minas del Norte de España, y de la que formo parte de su Consejo Editorial

«Cuando parece a punto de darse por superada –al menos, en los países desarrollados- la urgencia sanitaria causada por la crisis pandémica, es momento de tomar en serio el papel insustituible de la Ciencia, la Investigación y la Tecnología como pilares del modelo de bienestar y su desarrollo. La observación parece trivial, al albergar un argumento cuyo contenido nadie discute, que se podría considerar  plenamente asumido y compartido.

Pero la idea mantiene intacta su signo revolucionario. Asumir su potenciación como una necesidad ineludible, implica la puesta en entredicho de varios lugares comunes. 1) Niega la validez de apelar al voluntarismo o a la falta de planificación como factores con los que corregir el rumbo natural de los acontecimientos, que están poderosamente dirigidos por el segundo principio de la Termodinámica, es decir, por la tendencia al desorden. 2) Destruye la tentación de mantener confianza ciega en el impulso espontáneo de la imaginación colectiva como clave para mejorar el futuro. El mundo hace tiempo que no “va de lui même”, no avanza solo, como pretendían los fisiócratas del XVIII. 3) Incluso, cuestiona la petición de principio por la que se pudiera creer que la técnica, sin orientación ni directrices, acudirá a rellenar las carencias cuando se le ofrezcan incentivos y señuelos, como si fuera un atleta sin necesidad de preparación, siempre dispuesto para la carrera.

La sociedad ha vivido una conmoción de la que no se recuperará de inmediato, porque han quedado afectados y, en ciertos sectores, destruidos, principales sectores económicos. La solicitación recibida por el sistema de salud ha sido brutal, tensando la disponibilidad de los equipos para atención médica y la preparación y capacidad de resolución del personal  facultativo hasta límites no imaginados. La desorbitada cifra de infectados ha llevado al umbral del colapso la oferta sanitaria, y causado millares de muertos y enfermos crónicos, obligando a adoptar decisiones de urgencia bajo un régimen de presión emocional insoportable. Se han puesto de manifiesto las debilidades de la oferta de atención primaria y asistencial para abordar con solvencia absoluta una situación tan insólita, pero también ha permitido detectar las fortalezas y la capacidad de improvisación inteligente de los equipos facultativos, a todos los niveles formativos.

Junto con esas conclusiones de un análisis aún provisional y tensado por la emoción, sería erróneo pasar por alto que la descentralización de las competencias sanitarias hacia las autonomías ha perjudicado la dedicación eficaz de medios y la adopción solvente de decisiones rápidas, con discusiones estériles y dañinas, provocadas por la diversidad política más que por la controversia entre criterios científicos y experimentales.

Entender con alivio que la  crisis pandémica está razonablemente superada, y asistir con suficiencia a la recuperación vertiginosa de nuestra fuente fundamental de ingresos, el turismo, nos podría inducir a correr el riesgo de confiar, por analogía, que, con pequeñas intervenciones en otros sectores se conseguirá alcanzar en corto plazo las posiciones anteriores a la crisis sanitaria.

No será sencillo. Por la estructura de nuestra economía, con una base desproporcionada en empresas de pequeño tamaño y escasa aplicación tecnológica, la crisis sacó del mercado definitivamente un número  elevado de pymes y autónomos. Muchos agentes fundamentales por su participación en la formación del sistema económico y social que sustenta la estabilidad de los flujos de producción, distribución y consumo, han resultado dañados en número y calidad, viendo perdida su viabilidad, y generando bolsas de paro, con la necesidad para una parte de la población afectada por la pérdida de ingresos, de recurrir a la solicitud de prestaciones asistenciales.

La economía debe generar nuevas oportunidades y se ha de estar preparado para resolver demandas de empleo con cualificaciones desconocidas o poco comunes. La tendencia y fuerza real de la recuperación es una incógnita. Muchas empresas han agotado su liquidez y la digitalización, que supone contar con formaciones duales (en el sentido de conocimiento sectorial específico y en tecnologías de informática y comunicaciones), tensa el mercado de trabajo al demandar conocimientos de los que la población carece aún y en disciplinas que tienen poca difusión. Falta impulso empresarial. No pocos emprendedores han perdido sus ahorros, cuando no su patrimonio y no tienen ánimos de probar fortuna en otros campos. Hacen falta emprendedores cualificados, con capacidad de gestión en las nuevas tecnologías y con información sobre las necesidades inmediatas, es decir, oportunidades de inversión solvente.

Desde los sectores más afectados por la paralización pandémica, especialmente de los cercanos a los extremos de la cadena de producción y consumo, se reclaman ayudas inmediatas y a fondo perdido. Es, en cierto modo, una distorsión, un fondo de ruido que afecta a la adopción de decisiones. No puede dejarse a un lado que, además de los estragos sociales y económicos causados por la paralización forzada de actividad, se han producido graves daños ecológicos, dado el carácter de externalidad del medio ambiente, con manifestaciones ocultas o de difícil evaluación. La urgencia para cubrir necesidades vitales perentorias llevó a ignorar normativas legales o cuidados ambientales.

Al valorar la situación actual, se  podría, en fase de optimismo creativo, entender como magnífica opción que a España se le ofrecen oportunidades de construir un nuevo tejido industrial y de servicios sobre las tierras quemadas o agostadas en la postpandemia. No parece factible levantar de inmediato una nueva estructura socioeconómica sobre el campo de necesidades inmediatas. Por eso, será imprescindible valorar nuestras peculiaridades, en especial en relación con los países más avanzados de la Unión Europea, a cuyo carácter tractor habrá que acercarse y atender a forzar la reactivación impulsando principalmente esos sectores.

Como idea general, será preciso separar las actuaciones inmediatas, cuyos efectos no admiten dilatación, de aquellas de las que se obtendrán frutos a mayor plazo. Aunque hay medidas que deben tomarse de manera centralizada, como la rápida formación de expertos digitales, hay que confiar en que las decisiones empresariales e individuales asuman la necesidad de incorporar la digitalización a los procesos. También será factor de activación, el desarrollo de modelos de gestión y producción digitalizados, o, sin ánimo exhaustivo, el tratamiento de los riesgos y oportunidades relacionados con la protección climática.

Los planes de los países europeos para tratar de solventar los efectos de la crisis pandémica a medio y largo plazo, presentan una fuerte similitud, hasta el punto de que parecen copia unos de otros. Eso no descalifica su validez, sino que pone el énfasis en que lo importante no es trazar grandes líneas sino acomodar su realización a las posibilidades concretas de cada país.

Es seguro que, de la necesidad y la activación de algunas líneas de concentración de recursos intelectuales y físicos, surgirán innovaciones en muchos campos. Habrá que seleccionar, con análisis serenos, aquellas ramas con mayores oportunidades de crecimiento, y, sin dudar, protegerlas con medidas, agilizando los procesos regulatorios y burocráticos.

Los menores salarios medios y la menor relación en la aportación al pib per cápita ofrecen ventajas comparativas para España. Aunque es común expresar que tenemos bajos índices de productividad, apuntando a la falta de eficiencia o cualificación de la mano de obra, las diferencias con los países más productivos son más bien achacables a deficiencias de gestión y a la falta de equipamiento del mejor nivel. Disponemos –si bien en franca y lamentable recesión- de una elevada  capacidad formativa oficial, con algunos centros de excelencia reconocidos.

Aunque no somos un país con recursos propios singulares (a salvo del patrimonio histórico y los valores paisajísticos que potencian nuestra oferta turística y de ocio), tenemos materias primas de alto valor y creciente demanda, que sería preciso explorar.

Ante todo, para impulsar los ejes en los que apoyar el desarrollo inmediato con perspectiva de rápidos rendimientos, se han de corregir las deficiencias en Formación, Investigación, Creación científica y Desarrollo tecnológico.  El historial de Planes fallidos en Educación y Ciencia, la heterogénea cualificación del personal docente y científico –con media de edad muy alta, falta de definición de la carrera profesional, insuficiente financiación para dotación de equipos y material, así como deficiente orientación metodológica y escaso estímulo a la eficacia- debería forzar un análisis externo corrector de las carencias y que condujera a la potenciación inmediata de sus fortalezas, incorporando medios humanos y materiales allí donde sea necesario.  No es tarea sencilla, pues el sistema se ha poblado de vicios, conformismo y nepotismo, en coexistencia dramática con excelentes profesionales.

Algunas actuaciones son fáciles de enumerar, pero exigen una coordinación e impulso de gran alcance. Junto al impulso  a la investigación e innovación, deben incorporarse medidas para la incorporación y formación posterior de empleados, el desarrollo de facultades para adaptarse a las tendencias a la movilidad laboral, el impulso a mentalidades digitales en el trabajo individual y de equipo, tanto en los procesos de producción como en los servicios, la utilización personal de las nuevas tecnologías, la potenciación de habilidades soft (como la capacidad de comunicación verbal y escrita en la lengua propia y en otras extranjeras), la generación de una mentalidad flexible para atender al carácter disruptivo del nuevo mercado laboral, o la incorporación de la sensibilidad de protección ambiental como directriz general de actuación.

La correspondencia con los proyectos de nivel europeo, para aprovechar la capacidad de arrastre de los líderes tecnológicos, no debiera ser la única orientación, pues nos convertiría definitivamente en un país subordinado. Tradicionalmente, hemos visto en Alemania una referencia a imitar, y un aliado interesado, al que nos hemos asociado casi siempre de buen grado. Es evidente que, si se asegura el encaje sólido en estructuras más eficaces y de mayor envergadura, se favorecerá la búsqueda de la estabilidad del modelo de bienestar y calidad de vida que se pretende consolidar para el futuro, garantizando en teoría su viabilidad económica, ecológica y social, al vincularla a una fortaleza superior. Al margen de esta idea general, será conveniente actuar con cautela e inteligencia en la selección de prioridades.

Como país intermedio, España no puede pretender ser el paladín tecnológico en líneas de trabajo en donde ya confluyen intereses económicos extranjeros, alimentados por potentes empresas multinacionales con centros de decisión sobre los que no tenemos influencia. Arriesgaríamos, como sucedió otras veces, ser su banco de pruebas experimental.

Los Fondos Europeos del NextGeneration, con transferencias próximas a los 70.000 millones de euros entre 2021 y 2023, al aplazar las consecuencias inmediatas de la crisis, han de verse como un alivio momentáneo.

La obsesión por liderar la descarbonización puede pasarnos una alta factura. La Unión Europea ha aumentado la autolimitación de la  reducción de las emisiones de CO2 equivalente a un 55% en 2030, arrastrando a una fuerte subida el precio de la tonelada de CO2 que va camino de superar los 60 euros,  al reducirse el mercado de derechos de emisión que las empresas  que más contaminan deben comprar para seguir produciendo energía en sus instalaciones.

La voluntad de acelerar al máximo la descarbonización de la producción energética y el decidido sesgo ecologista de las decisiones estratégicas no debieran generar confusión respecto a la naturaleza económica del desarrollo. Las medidas restrictivas exigen ser compensadas con nuevos ingresos. La explotación ordenada de los recursos mineros del territorio  debiera forma parte de la planificación.

El sector reclama una estrategia para la minería y apoya la creación de una alianza estratégica europea de materias primas, que incluya la recuperación de residuos de algunos metales, como el cobalto y el wolframio. Confedem ha identificado trece minerales esenciales para la transición energética de los que España dispone de reservas: aluminio, cobalto, cobre, grafito, litio, estaño, manganeso, níquel, oro, plata, tierras raras, vanadio y wolframio, y así se lo ha comunicado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, para su consideración en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030.

Aunque España carece de empresas líderes en el sector minero, dispone de la zona más mineralizada de la Unión Europea. Gracias al cinturón de pirita ibérica, somos una potencia en la producción de cobre, de amplia utilización en la fabricación de vehículos y en el desarrollo de la energía eólica, con recursos cercanos a los 2,3 millones de toneladas. El wolframio, usado en baterías y acumuladores, tiene reservas similares. Los cátodos de las baterías de iones de litio han convertido al cobalto, subproducto en la explotación de los minerales de cobre y níquel, en elemento crítico. Actualmente, el cobalto es extraído en la República Democrática del Congo y procesado en China, con riesgos que no resultan asumibles para los productores de baterías que buscan acercar sus instalaciones de producción a los centros de mayor consumo. Los sistemas para almacenamiento de la energía intermitente de origen renovable han aumentado, por su parte, las perspectivas de un incremento en la demanda de vanadio.

En general, el buen conocimiento de los depósitos de muchos minerales (estaño, oro y plata) o los indicios suficientes para considerar otros del mayor interés (litio, cobalto, níquel), y la actualización de los datos disponibles (en el caso del grafito y del vanadio), ofrece saludables perspectivas en relación con las técnicas más modernas de valoración, extracción y uso de los materiales geológicos.

La identificación de yacimientos de alto valor estratégico viene tropezando, sin embargo, con la empalizada ideológica, de base temperamental, construida desde las presiones ecologistas y la obsesión por la defensa ambiental y la intangibilidad del territorio, que han conducido a exagerar la afectación minera, creando una opinión publica distorsionada, que desconfía de la técnica y del cumplimiento de la  obligación legal de controlar y reparar los eventuales daños. Se está paralizando la investigación y explotación de recursos mineros que podrían ser fuente de riqueza y empleo. Esta situación afecta, entre otros,  en la actualidad al yacimiento de tierras raras de Ciudad Real (Torre de Juan Abad) y al de Valdeflores (Extremadurra), con alto potencial en litio.

Los minerales estratégicos no solo son necesarios para la generación de equipamiento y materiales vinculados con la producción energética. Son también imprescindibles en la fabricación de impresores de alta definición, en la robótica, la aeronáutica, y, en general, todas las tecnologías digitales. Si no se obtienen en Europa, habrá que importarlos, creando así dependencias muy limitantes. Alemania ha firmado acuerdos con Chile y otros países que le permitirán garantizar el abastecimiento para su producción tecnológica.

El horizonte 2030 se moverá, obviamente, a medida que nos aproximemos a él. Por eso, debemos dotar de la máxima capacidad de adaptación a nuestra estructura formativa y económica, conscientes de que los hallazgos de la investigación científica, a los que estamos obligados a contribuir con eficacia, ofrecerán nuevas oportunidades y cambiarán la manera de abordar otras. Sirva como ejemplo puntual que la Sociedad Max Planck está investigando la sustitución del silicio en los paneles solares para mejorar su absorbencia, incorporando una película de perovskita.

Con seguridad, gran parte de lo que hoy nos aparece muy claro, se desdibujará al acercarnos a los objetivos, apareciendo otros retos. La Ciencia, la Investigación y la Tecnología seguirán estando en la base. Los ingenieros de minas estaremos siempre dispuestos a asumir un papel relevante. Son muchos los ámbitos en los que podemos colaborar. Queremos seguir sintiéndonos orgullosos del papel que, como profesionales, podemos representar para contribuir a despejar incógnitas de los brumosos horizontes que envuelven el futuro.

@Angel Manuel Arias para ENTIBA (junio de 2021)

 

Publicado en: Actualidad, Economía, Ingeniería, Investigación Etiquetado como: Alemania, angel manuel arias, ciencia, Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste, descarbonizacion, energía, ENTIBA, Horizonte 2030, ingenieros de minas, inversiones, investigación, minerales estratégicos, minería, Next Generation, planes de recuperación, postpandemia, tecnología, Unión europea

Hay un brote de pasión que razón ciega

9 julio, 2021 By amarias Deja un comentario

Escribí el Soneto hoy, pero la intención viene ya de antiguo. Meses, sin duda. Es cierto que mis últimos Comentarios tienden a hablar de política y que, ahora que proliferan los especialistas en algo, yo no lo soy en nada, y menos en esta materia.

Solo que, como ciudadano, siempre me interesó aprender de la gestión que los responsables de su Administración hacen de la «cosa pública» y que, de ese análisis, he forjado un espíritu crítico que no creo que haga mal a nadie.

Después de todo, me atrae el futuro como reto colectivo y aunque tengo mis días contados en él, me preocupa el que estamos forjando para nuestros descendientes.

Este Soneto puede tener varias interpretaciones. La que me gustaría que el lector generara es la de que debemos recuperar el diálogo, abandonar el elogio sin posibilidad de crítica al que manda (a la espera de quién sabe qué) y, en fin, asumir como verdad que la discrepancia enriquece.

Hay muchas cosas, sin duda, que el actual Gobierno de Sánchez está haciendo bien. Es su trabajo. Pero resplandecen como bolas de fuego las que carecen de virtud. El gobierno de coalición se desmorona (por el lado independentista como por el del populismo de izquierdas). Varios Ministros han demostrado sobradamente su falta de capacidad, incluso intelectual. El presidente de Gobierno está superado por el exceso de trabajo y ego. La falta de apoyo a la Monarquía constitucional es tan evidente que produce enojo.

No estoy a favor, ni es tiempo, de un cambio de gobierno, sino de sus formas y métodos. Y a la oposición, aunque también a la ciudadanía silenciosa, le pediría opciones, alternativas concretas y no gritos. Hay mucha gente sabia, bien preparada, trabajadora, eficiente en el país. Necesitan que se les conozca, porque eso nos animará a todos. Désele publicidad, por favor

Soneto contra el sectarismo

Hay un brote de pasión que razón ciega
y cualquier argumento desbarata.
Sin entrar al fondo con desprecio anega
la contraria opinión, necia o sensata.

Al que se opone, el fanático restriega
catecismo y simplezas; sin oír, mata
alternativas cuya vida niega
y solo crispación en vez desata.

Si el uno recibe de secuaz el nombre,
sirve a la virtud de aquel que brega
por avanzar sin dogmas. Gloria al hombre

que a la crítica sagaz fiel se entrega,
sin que el grito le amedrente o asombre,
que, del sectario, ni a indignarle llega.

9 de julio de 2021

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: apoyo incondicional, investigación, Pedro Sánchez, política, séquito, soneto

Borrando la memoria

26 junio, 2021 By amarias Deja un comentario

Una selecta representación de la burguesía catalana, reunida en Teatro del Liceo, ha aplaudido a Pedro Sánchez, durante casi un minuto, cuando anunció los indultos que había decidido aplicar a los delincuentes políticos del Procès. El presidente de la Agrupación empresarial más importante de España -la CEOE-, Antonio Garamendi, justifica la decisión porque cree que traerá paz social. ¿Van cayendo barreras? No. Se van tejiendo los nombres de la desorientación y el olvido, puntada a puntada.

Como fiel cohorte vocinglera, el gobierno de España entiende unánimemente que la excarcelación definitiva de los rebeldes es un acto debido, una manera obligada de reparar una injusticia, provocada por el Tribunal Supremo al dictar una sentencia impecable condenando a penas graves, si, pero extraordinariamente matizadas, a quienes provocaron un levantamiento civil contra las instituciones y animaron, desde el poder autonómico, a la población a resistirse activamente contra las fuerzas del orden, que cumplían instrucciones del Gobierno central para detener la insurrección catalanista e impedir un referendum ilegal.

El esfuerzo de este Gobierno connivente y débil por borrar los vestigios que permitirían analizar el pasado desde su propia realidad, es titánico. Vinculados los ministros (y cuantos perciben o desean percibir alguna merced por su devoción),  utilizan cualquier oportunidad y medio a su alcance, para destruir huellas de la verdad y acusar a los que discrepan -no por capricho, sino por lealtad – con insultos y epítetos de fascistas, faltos de perspectiva histórica o revanchistas-.

No importa que no les ayuden los propios indultados, que se han hecho más fuertes en su enajenacion. Ellos y los que apoyan la carrera independentista de Cataluña (no tengo duda: hacia su ruina) quieren más (la amnistía), lo quieren todo, y anuncian que no están arrepentidos, porque lo volverán a hacer.

Coincido con mi estricto coetáneo granadino Ruiz-Domènec, catedrático de Historia Medieval, -otro de la fértil cosecha de 1948-, entrevistado en El Mundo por Iñaki Ellakuría (26.06.21) en que España tiene un problema » con su historia (…) porque (…) debemos resolver la cuestión pendiente de su definición como país».

Para impedir ese debate, los destruccionistas se empeñan en quemar vestigios del pasado, adulterar con falsedades las razones que les interesen y abuchear, impidiéndoles la expresión o que se les entienda, a los sensatos, los intelectuales, los críticos.

Un país aborregado -en técnica, en ética, en historia, en derecho, en política,…- solo necesita un líder que lo conduzca seguro a su autodestrucción programada.

Lo tenemos.

Pero la historia no se puede borrar del todo. No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.

Publicado en: Actualidad, Cataluña, Derecho Etiquetado como: historia, indultos, Ruiz-Domènec, Sánchez

Generar alternativas

22 junio, 2021 By amarias Deja un comentario

No tengo dudas en negar que el mayor problema de España en este momento sean los efectos del indulto a los secesionistas catalanes o la amenaza que puedan suponer los desplantes y exabruptos desde el sarpullido regional republicano y las huestes separatistas a la unidad del Estado. Tampoco me preocupa la persecución constante desde las instituciones revolucionarias catalanas -sobre todo- de la Monarquía constitucional, magníficamente encarnada en Felipe VI y su esposa plebeya, mi paisana la reina Letizia.

Son ruidos barulleros, carentes de más fuerza que la que pueda presentar un petardo de feria, a pesar del alcance mediático que se les dispensa, con el objetivo soterrado, por parte de los informadores adictos al régimen de Sánchez, de desviar a la opinión pública y a la oposición política de los verdaderos problemas que urge abordar.

Me preocupa, sin embargo, la dificultad con la que se encuentran las alternativas al gobierno de Sánchez para consolidar un programa que aglutine y anime a los votantes, -incluidos, claro, los de las regiones en las que ha crecido la simpatía hacia la corriente independentista, alimentada sin pudor por los gobiernos autonómicos-.

Creo que la unidad de España, defendida como elemento básico de la Constitución vigente, no tiene, por sí misma, suficiente fuerza de convicción para exigüas mayorías locales, que, adoptando la forma de diversos partidos del espectro ideológico -sin importar que se trate de opciones de derecha o de izquierda- se unen para formar coaliciones regionales que solo atienden a sus intereses particulares, tensando continuamente la cuerda de la solidaridad entre regiones. Ese Cid Campeador está muerto, amojamado, y resulta carente de atractivo para vencer a los opositores, por mucho que lo paseen, una y otra vez, por el campo de batalla de los desencuentros regionales.

El meollo tiene entra enjundia. Los independentistas vascos o catalanes, por citar a los más vocingleros, no corresponden a facciones ideológicas, sino a la convicción de que les irá mejor a sus regiones si disminuyen su contribución al bienestar general, aumentando hasta el límite las cantidades que aporten al fondo común. Ese es el aglutinante: la idea de romper la unidad, para llevarse la mayor tajada a su reducto. Algo que en Asturias, Andalucía o Galicia (por citar solo tres regiones) sería inimaginable, triunfa en las dos regiones más favorecidas de España (junto con Navarra). El modelo de desarrollo regional se nutre de construir fronteras, barreras económicas e ideológicas, solidaridades internas, mafiosas, que sirvan de defensa contra la competencia exterior y, al mismo tiempo, perfeccionen el reparto interno de los beneficios.

Fracasa, por tanto, en España, la idea crucial de la solidaridad. Ha renunciado a su defensa el Partido Socialista, traicionado en su esencia por Sánchez y sus seguidores de los restos de la maltrecha socialdemocracia. Pero el Partido Popular carece de programa creíble -creo que ni se lo ha planteado- que defienda la ventaja económica y social, e incluso la obligación ética, de mantener la unidad de España e impulsar objetivos comunes.

Acabo de escuchar, en el magnífico programa de Alsina («Más de uno», Onda Cero, 22 de junio de 2021) la entrevista a Pablo Casado. El político de derechas me dio la imagen de hombre inteligente, enterado y concienciado del deterioro que sufre el país. No dice tonterías, no se va por las ramas, no lanza exabruptos. Solo que está demasiado polarizado por la obsesión de criticar las actuaciones de Pedro Sánchez. Lo veo como un error de estrategia. En dos años -si no antes-, el gobierno de coalición cosechará su siembra de fracasos y despropósitos. Por eso, es ya momento de olvidarse de ser oposición -ni leal ni contestataria- y pasar a ser alternativa.

No se engañe el Partido que ahora acaricia la mayoría parlamentaria, si se realizasen los comicios en este momento. Habrá, desde luego, que reconstruir o deshacer algunas cosas que este Gobierno, en su carrera a la trágala, dejará como herencia. Pero lo más importante es lo que se hará cuando se consiga la jefatura del Gobierno. Y, para que eso llegue, también hay que contar con el voto suficiente, la adhesión complaciente, de las mayorías no independentistas catalanas y vascas.

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: Alsina, Casado, catalán, elecciones, independentismo, Pedro Sánchez, vasco

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