Al socaire

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Insultados

21 junio, 2021 By amarias 2 comentarios

La continuidad del presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, en el poder ejecutivo, le exige, según su propia valoración y la de sus asesores,  indultar a los delincuentes políticos catalanes que vulneraron la Ley y la Constitución en 2017, proclamando unilateral e ilegalmente, la República en aquella sufrida región, luego de celebrar el resultado de un referéndum sin garantías y realizado sin cauce legal.

Para dar un alcance global a la decisión de excarcelar a los políticos catalanes presos, se utiliza el argumento de que contribuirá a recuperar la paz social, la concordia y la reconciliación. Idea falsaria, pues los insurrectos no manifestaron arrepentimiento, no se recatan en repetir que volverán a declarar la independencia de la secuestrada Cataluña y, en el colmo de la desfachatez y enervante desparpajo, presentan el indulto como la demostración de que España no es un estado de derecho y que sus tesis han triunfado en Europa.

No se acabarán, pues, con el indulto los males recientes de este país en camino hacia la descomposición acelerada de sus valores. Abre nuevos caminos hacia el descrédito global de España y de sus instituciones y confirma la vía peligrosa de que se puede delinquir si se cuenta con el apoyo del Gobierno, al margen de la Ley y los Tribunales.

Así vamos, como en un juego de la Oca, de mal en peor. Podemos ser arrasados en nuestra dignidad de pretendida potencia europea por el gañán marroquí, comparados con Turquía, ridiculizados por Letonia, aparecer como apoyo de la dictadura populista de Venezuela o caer en el ridículo vergonzoso de inventar una entrevista fake con el presidente norteamericano.

La coalición de Gobierno que sostiene a Sánchez, combinando partidos minoritarios catalanistas y facciones republicanas e independentistas, como Pantagruel, nunca se dará por satisfecha. Ese monstruo fagotizador de la tranquilidad y el orden, quiere devorar el prestigio y valor aglutinante de la Monarquía, -forma constitucional de la Jefatura del Estado-, destruir la unidad de España con mentiras, enfrentar regiones ahogando a unas para beneficiar el capitalismo insolidario  y los intereses mezquinos,  vilipendiando la necesaria existencia de una oposición que sea alternativa de Gobierno, negándole con falacias, su fuerza, viabilidad y empuje.

No está España en su mejor momento y los culpables de su deterioro están dentro. Le falta aprecio internacional, con una política exterior que solo se puede calificar de nefasta, herida gravemente la economía por una errática gestión de la pandemia, con el sistema educativo bajo mínimos y la seguridad social a punto de la quiebra técnica.

Ya no se apela a la unidad nacional, porque hemos retrotraído la expresión de opiniones políticas a momentos que parecían olvidados, del franquismo y del tardofranquismo, apoyando oficialmente la opinión monocorde o alimentando el silencio plácido de los corderos. Entonces, en los setenta del pasado siglo, no existían disidentes, porque los que manifestaban ideas contrarias al pensamiento dominante, regido desde el poder, eran inmediatamente señalados y marginados, cuando no perseguidos o denunciados.

Ahora vuelve a aparecer la falsa uniformidad en los pareceres, la homogeneidad en las opiniones. Solo se da proyección a los aplausos de los fieles. Si se es crítico con el gobierno de Sánchez y sus palmeros (una de las peores coaliciones de incompetentes de la democracia), se es inmediatamente señalado por el foro aplaudidor como mal informado, tendencioso o errado.

El duro revés a la independencia de la  Justicia -que realizó una actuación impecable por su Tribunal Supremo, ahora revisada y contradicha a conveniencia del Gobierno-, los empellones a la estabilidad del Estado -se utiliza al Rey como elemento del teatrillo del pim pam pum-, y el desmembramiento consciente de la unidad nacional, permiten afirmar que, si algunos van a ser injustamente indultados, millones de españoles estamos siendo, sin explicación ni fundamento, insultados.

Como asturiano de origen y madrileño de adopción, como español de educación y valores, me siento ultrajado en mis principios, traicionado por la actuación de un Gobierno que protege a delincuentes, marginado e insultado,  por razón de mi lealtad a la Patria, fiel a lo que juré y en lo que creo. Como profesional, como jurista, como hombre de bien, como patriota, veo con dolor que se quiere destruir, con trampas y desfachatez, lo constó construir entre todos: una democracia modélica, el respeto a la separación de poderes, el impulso creativo que contaba con la colaboración activa de todos los españoles.

Catalanes independentistas, no sois gentes de mi agrado. No seré tan mal educado como vosotros, que exhibís insultos contra los que no piensan igual, pero quiero que sepáis que os considero traidores. No por vuestras ideas, sino por vuestras actuaciones contra la unidad de España, vuestro egoísmo insolidario, vuestra cerrazón para entender la Historia y apreciar lo que nos hace fuertes: la unión. En vuestra obsesión por libraros del falso yugo que nos hace grandes, os hacéis y nos hacéis más débiles frente al futuro.

Publicado en: Actualidad, Cataluña, Derecho, España Etiquetado como: Cataluña, indulto, Sánchez, secesionistas, tribunal supremo

La falsa recuperación de la Mezquita de las Tornerías

19 junio, 2021 By amarias 4 comentarios

El centro de Toledo, como es bien sufrido por quienes lo conocemos al margen de una visita de un par de horas dirigida a uña de agencia de viajes, es la imagen fiel de una ciudad abandonada. No existen opciones cómodas para residentes, el comercio carece de calidad (las espaditas toledanas hace tiempo que vienen de China) y, aquellos empresarios que han arriesgado ofrecerla, han fracasado, por falta de ayudas, imagen corporativa e información al visitante.

He escrito en este blog y en otros foros, varias veces sobre Toledo, que tiene muchos encantos, aunque ocultos. Adolece de presentación atractiva de su misterio, sepultado por  un exceso de conventos cerrados a cal y canto y en su mayoría vacíos, y que no ha sido capaz de encontrar la fórmula para atraer y fijar residentes, funcionarios, comerciantes, incluso hacer rentables las visitas efímeras de las hordas de curiosos indocumentados que la patean (ahora hay que decir, con aún más dolor, que la pandemia obliga  emplear el tiempo pasado: pateaban).

La Junta de Castilla La Mancha, llevada, en mi opinión, de una falsa idea de lo que necesita la ciudad imperial para despertar de su abandono, ha decidido, aprovechando el colapso pandémico,  «rehabilitar la Mezquita de las Tornerías», una enseña poco conocida del pasado multicultural que ha sido sistemáticamente destruido por el abandono, la incuria y el desconocimiento.

Ese edificio histórico está situado en el centro mismo de la ciudad vieja, y tiene su entrada antes de la curiosa rehabilitación, aún en curso, desde la Plaza de Solarejo.

Según eruditos análisis sobre la Mezquita (utilizo fundamentalmente el libro de Clara Delgado, «Toledo islámico»), la edificación tiene un diseño similar al de la mezquita de Valmardón o del Cristo de la Luz, y existen fuentes históricas fidedignas que la mencionan en uso desde el siglo XII. Los mudéjares toledanos la utilizaron durante la Edad Media cristiana, y su importancia queda reflejada en que llegaron a constituir una cofradía propia.

La Mezquita ya fue rehabilitada hace 20 años y hace algunos menos, acogió una Feria de Artesanía. Se trata de uno de los monumentos menos conocidos de Toledo, conservado gracias a su sólida arquitectura y por encontrarse cimentado sobre sillares de época romana. Su patio interior, abierto entre soportales que protegían de las inclemencias del tiempo y daban frescura al ambiente, era un ejemplo virtuoso de la escasa representación del arte y usos mozárabes.

La nueva actuación sobre la Mezquita ha servido para destruir todo ese valor, en la idea -en uso pernicioso desde hace décadas, alimentada por el complejo de culpa por el maltrato destructor y negligente con el que hemos dejado caer edificios valiosos – de recuperar, en el sentido de sacarla a la vista,  a toda ruina, piedra o resto de demolición anterior que se descubra en el subsuelo al removerlo con las palas mecánicas.

El casco histórico de Toledo tiene, desde luego, muchas oportunidades de descubrir restos del pasado en cada agujero que se haga en el terreno: es una ciudad antigua, que ha sufrido múltiples embates guerreros, la superposición de asentamientos de pueblos que despreciaban lo que habian hecho los vencidos o los que se marcharon. La «recuperación del pasado» ha ido poblando los sótanos del casco de restos ruinosos, que se cubren impúdicamente con placas de metacrilato para que los eventuales visitantes puedan contemplar, con mirada distraída, trozos de viejas construcciones superpuestas, sin gracia ni uso, inútiles incluso para comprender la Historia.

Los nuevos asalteadores de recintos históricos han decidido realizar una profunda excavación de más de dos metros en el suelo del edificio singular, a partir del nivel de la Plaza de Solarejo. El placer de estos descubridores de patrimonios sepultos debió haber sido inmenso.

Además de documentar los cuatro arcos de sillares conocidos, los trabajos arqueológicos permitieron identificar -lo que ya se sabía, por otra parte- los restos un edificio desaparecido que ocuparía un área aproximada de 140 metros cuadrados. Con la capacidad imaginativa que cabe suponer a todo investigador de despacho, los expertos que han intervenido sobre el hallazgo, entienden que pudo haber sido utilizado como cisterna, como lugar de baños, como depósito de letrinas…

Se sabía ya que el edificio era un remake. La mezquita habría sido construida durante la dominación musulmana de Toledo, y habría utilizado materiales de construcciones anteriores, piedras que podrían haber sido talladas en épocas romanas. El acceso  se realizaría en el siglo XII  por una plazoleta frente a la fachada principal, desde la calle de Martín Gamero.

Ahora, la llamada «adecuación integral» pretende ejecutar una labor arqueológica que ponga de relieve las estructuras más antiguas de la edificación. ¿Para qué?, me pregunto. ¿Qué uso puede darse a un conjunto de ruinas?

He tenido ocasión de visitar los trabajos y adquirí la impresión que el edificio romano que se demolió para construir la mezquita podría albergar un depósito para almacenar agua de la que siempre estuvo necesitada la ciudad, con el objetivo de servir para el baño y aseo de los patricios del casco .

La actuación supondrá eliminar elementos incorporados en 1990 y avanzar, se dice, en la interpretación del inmueble, ofreciendo al público visitante una historiografía del monumento, muy del gusto de la actual corriente arqueológica de «poner en valor» los edificios históricos hasta ahora bien conservados, destruyéndolos del todo.  Para más inri, se elevará la altura del edificio en uno o dos pisos para albergar funcionarios de la Junta, cuya función real está por definir.

God save Toledo

 

Publicado en: Actualidad, Cultura, Turismo, Urbanismo Etiquetado como: Clara Delgado, Junta de Castilla la Mancha, mezquita de las Tornerías, Toledo, Toledo islámico, Toledo mudéjar

Trabajo de final de curso (2)

24 mayo, 2021 By amarias Deja un comentario

Nota: Este Comentario forma parte indisociable del publicado anteriormente, con el mismo título, en este blog.

Desde luego, una parte importante de las sentencias (o consejos) que se lanzan en el Documento corresponden a postulados y directrices académicas y, en algún caso, puestas en práctica con variados resultados. Tal es el caso del «apadrinamiento entre grandes y medias empresas», o la generación de clusters de actividad, que se ha probado en algunos países (y regiones españolas) y cuya efectividad depende en gran medida de la fuerza motriz e interés de al empresa tractora y la capacidad de las pymes para asimilar sus exigencias técnicas.

Uno de los capítulos potencialmente más interesantes, siempre en mi opinión como simple observador de la realidad española, es el dedicado a la necesidad de mejorar la formación de la población española. Se construye un edificio, bastante frágil, sobre las «asignaturas pendientes» entendiendo por tales,  la alta tasa de abandono, el alto número de repetidores, el acceso insuficiente a los estudios postobligatorios, al bajo nivel de aprendizaje y a la desmotivación del alumnado, como otras tantas características negativas del panorama educativo.

Por supuesto, estoy de acuerdo con esas conocidas rémoras de nuestra enseñanza, pero no tengo empacho alguno en añadir como causantes del bajo nivel de aprendizaje, la falta de motivación del profesorado, la dejación de funciones de enseñanza por parte de los padres en los contenidos de una televisión inane, sin contenidos formativos, la excesiva dedicación al móvil y a los juegos telemáticos desde edades tempranas, la falta de competitividad, el exceso de cometidos formativos y clases extras sin orientación curricular, etc.

Puede que «el grado de magisterio sea uno de los menos exigentes» y que «las carencias formativas apenas se corrigen» y que «no hay una carrera profesional hacia la dirección». Pero esta situación se puede aplicar a casi todas las carreras, en donde la aparición de grados y máster sin una clara diferenciación y habiendo disminuido los niveles de exigencia al alumnado, convertido en evaluador del profesorado.

Resulta simpático, cuanto menos, leer que hay que corregir la feminización de la carrera docente, incorporando profesorado masculino, puesto que en la actualidad el 98% de los maestros en la etapa infantil son mujeres y el 81% en primaria, así como «introducir un modelo de evaluación competencial del aprendizaje». Justamente, la introducción de modelos competenciales y la revisión de todo tipo de canonjías (funcionarios, ascensos a dedo, puestos relevantes a correligionarios, falsos currícula, familias influyentes, etc.) es, sin duda, un mal endémico de nuestra sociedad.

Conquistar la «vanguardia educativa» implica una profunda revisión de carreras, objetivos, asignaturas, profesorado, catalogación de centros docentes, homogeneización, etc. La delegación de la obligación constitucional de proveer desde la Administración del Estado una enseñanza que facilite la promoción individual y la mejor satisfacción personal, ha fracasado con la delegación de funciones a las regiones, que han interpretado el mandato de la Norma Suprema, con pocas excepciones, como el permiso para crear sus propia canonjías.

Es, desde luego, lamentable, que «más de diez millones de adultos (y de ellos, la mitad con edades entre 25 y 64 años) no tengan ningún título de formación profesionalizada. Que ahora se promueva .por enésima vez- «consolidar la formación profesional», provoca a los que hemos defendido desde hace décadas, esa necesidad, una triste mueca.

Los juicios y buenos deseos expresados en el Documento se deben compartir: «bajos niveles de aprendizaje», «se concede más importancia a la cantidad que a la calidad», «hay que subir del 11 al 17% las personas con titulación superior», «se debe impulsar el lifelong learning» (rectius, en español, el aprendizaje a lo largo de toda la vida)

Como se pretende dar sensación de estar al día en la pedantería más actual, se sugiere «aumentar la capacitación adicional en upskilling y aumentar el reskilling», que implica mejorar la adaptación individual al cambio tecnológico, facilitando la reinserción y movilidad laboral. Se aboga porque el «75% de la población adulta hable, al menos, una lengua extranjera»; como no se precisa cuál podría ser ésa, cabe desear que no sea ni el catalán ni el euskera y, recíprocamente, que los hablantes en esas lenguas vernaculizadas aprendan a expresarse bien en español.

Algunas medidas deberían ser de ejecución inmediata, como «reformar de forma profunda el servicio público de empleo estatal»: es ineficiente, no ayuda a la consecución de empleo y sus funcionarios -en inmensa mayoría- desconocen el espacio laboral al que, en teoría, deberían orientar y conducir a quienes tienen la desgracia de encontrarse en paro. En un contexto con cambios tecnológicos continuos, mortalidad empresarial elevada (y nacimiento de nuevos emprendimientos) y una población activa envejecida y con poca actitud al estudio y a adquirir nueva formación, poner en marcha ese «servicio público» renovado implica, por sí mismo, un reto inmenso.

Hay afirmaciones que deben juzgarse en el contexto ideológico del Documento y no desde su presunta eficacia. Así cabe calificar el propósito de «incentivar la presencia de mujeres en los sectores industrial y tecnológico» y de los «hombres en el cuidado de personas dependientes», así como de «mujeres de 55 años en formación continua», de «adultos con cualificaciones medias y bajas». Estas afirmaciones con base dogmática implicarían destinar recursos para colectivos singulares, cuya eficacia debe responder a un análisis mucho más completo de las necesidades, no solo de los necesitados, sino de la economía general. La incorporación masiva de la mujer al mundo laboral ha tenido como consecuencia no deseada la disminución de los salarios.

Algunas indicaciones tienen olor muy rancio: «incentivar la formación dual» (¡en eso estamos desde hace décadas, sin éxito!). Otras expresiones son puramente voluntaristas: «la transformación ecológica, al final del proceso, tendrá un balance abrumadoramente positivo». Lo ignoro, en verdad, y lo que sí creo poder afirmar que en el camino, se perderán puestos de trabajo, muchas empresas perderán viabilidad y, lo que es más grave, el efecto sobre el medio ambiente a nivel mundial, será nulo, dada la pequeña dimensión de nuestra economía.

La enumeración de los males previstos si no se toman medidas para llegar a la completa descarbonización evidencia la filosofía de la titular del Ministerio y el seguimiento estricto de la doctrina del Panel del Cambio Climático. No se si la temperatura aumentará en 1,8ºC en cuatro décadas, o si mantendremos la sobreexplotación de los acuíferos, o si aumentarán las pandemias zoóticas.  Lo que sí se es que las medidas que deberíamos adoptar se tendrían que orientar al mejor uso del agua de riego, la selección adecuada de los terrenos agrícolas, el fortalecimiento de las localidades rurales de pequeño tamaño, y, en fin, atender a la exploración completa de nuestros recursos.

Acerca del exceso de potencia instalada, los expertos del Documento deberían atender a los técnicos con experiencia y no a los manuales. En otros Comentarios de este blog ya me he referido a los efectos negativos de la proliferación indiscriminada de aerogeneradores (subvencionada!), al despilfarro de inversiones (centrales de ciclo combinado, nuclear, biogás, etc.) y al beneficio excepcional que las medidas públicas sin análisis previo han aportado y aportan a especuladores y a multinacionales extranjeras, que se aprovecharon de los subsidios para mejorar su tecnología.

El ejercicio académico se advierte en la apelación a «la economía circular», a «reducir las externalidades negativas drásticamente, sobre todo el sector turístico», a acelerar la «rehabilitación de edificios», al «cambio en el sistema de producción de alimento y en el consumo» o en el «sector financiero como catalizador» o a «reforestar 20.000 Ha./año. Estos lemas se vienen repitiendo, con escaso éxito, desde hace décadas.

(continuará)

—-

El dibujo, titulado «Niña dando de comer a las palomas», del que soy autor, figura reproducido, con otras once láminas, en el libro Sonetos desde el Hospital (@angelmanuelarias, 2019)

Publicado en: Actualidad, Economía, Política Etiquetado como: angel manuel arias, Asociación Española contra el Cáncer, economía circular, España 2050, estrategia, gobierno, Oficina de Prospectiva y Estrategia, Pedro Sánchez, reskilling, upskilling

Trabajo de final de curso (1)

23 mayo, 2021 By amarias Deja un comentario

La Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia, dependiente de la Presidencia del Gobierno español, ha presentado un Documento titulado «España 2050» (en subtitulo : «Fundamentos y propuestas para una Estrategia Nacional de Largo Plazo».  En el prólogo, firmado por el presidente de Gobierno, se indica que un grupo de «un centenar de expertos de reconocido prestigio» ha trabajado durante casi un año, «de manera totalmente altruista y totalmente independiente», para llegar a «arrojar luz sobre los grandes desafíos estructurales» que el país deberá afrontar para converger con los países más avanzados de la Unión Europea.

El cometido de la Oficina es, justamente, la propuesta y definición de estrategias, a medio y largo plazo, así que el Documento responde a su obligación de realizar trabajos como ése. El Manual de Estrategia ahora publicado tiene 670 páginas, de las que un 10% corresponden a la bibliografía. Incluye, agrupados en relación con la aportación a cada uno de los «nueve desafíos», los nombres de los expertos, así como el de las entidades colaboradoras (básicamente, los Ministerios) y los de los ocho coordinadores, todos ellos, funcionarios de la Oficina y, de acuerdo con su categoría, expertos también : un historiador, cuatro economistas (uno con la doble licenciatura en derecho), dos sociólogos y una ingeniera química.

El propósito confesado del Documento es abrir un debate sobre las medidas propuestas (y otras que los agentes sociales, invitados a participar, incorporen). El objetivo es, por tanto, encomiable y necesario. Sin embargo, de su lectura se tarda poco tiempo en deducir que se trata de un trabajo relativamente improvisado, en el que abundan los recortes de trabajos académicos y artículos de prensa, produciendo una decepcionante impresión.

Se enfatiza en el trabajo de la Oficina en el resumen diagnóstico de la situación de partida, para extraer líneas generales de acción que sirvan para el ambicioso propósito confesado: converger, en el horizonte del año 2050 en los parámetros de los países más avanzados de la Unión Europea.

Se puede coincidir en la valoración del estado inicial, pues es bien conocida. La crisis pandémica ha empeorado esos datos, y los expertos (los del Documento) coinciden en apreciar que «la crisis supone una oportunidad» para enderezar rumbos del pasado y convertir a España en un nuevo país (me recordó la expresión de Alfonso Guerra, al final de la Transición de que «no la va a conocer ni la madre que la parió»).

Me hubiera gustado escribir que el documento responde a su intención. No puedo hacerlo, por tres razones: el trabajo es de naturaleza puramente voluntarista, resulta a todas luces sesgado y pretencioso e ignora que los países a los que se trata de converger tienen su propia dinámica y, con seguridad, sus responsables -los de ahora y los del futuro- no se habrán leído el documento.

Es una lástima que no se haya realizado un recopilatorio extensivo de la situación actual que pudiera ser referencia obligada para posteriores trabajos. Un Documento de esa índole, de ser realmente exhaustivo en el análisis, debería presentar, quizá, diez veces más volumen, muchos más gráficos, centenares de tablas y un profundo abordaje de cada una de las cuestiones de partida para cuya modificación se propone trabajar conjuntamente. Otros trabajos anteriores, cuyo destino final – por cierto- ha sido casi sistemáticamente el desprecio, el olvido o el fracaso (Planes Hidrológicos, Planes Energéticos, Planes de Residuos, Planes de Ordenación Urbana, Planes de Investigación y Desarrollo, etc.) dispusieron, siendo claramente sectoriales, más páginas y más enjundia.

Se descubren en el texto, líneas de pensamiento sociológico (más bien, sectario) que merecerían discusión por sí mismas: la incapacidad del sector empresarial español para asumir el futuro (en investigación, financiación y tecnología), carga que habría que atribuir a la dependencia de las multinacionales extranjeras y a la dificultad estructural de las pymes para crecer; la insuficiencia entidad de las actuales cargas impositivas en relación con otros países avanzados (irpf, iva, sucesiones y donaciones), para sostener un estado de bienestar de alto nivel, dadas las tasas de desempleo, cifras de jubilación y prestaciones que deben cubrirse con una actividad económica muy sesgada al sector servicios y poco imaginativa.

En fin, no haría falta recordar que nuestra inversión empresarial en i+d por habitante está muy lejos de la media europea, que se acerca a los 180 euros/per cápita y año, y hubiera sido de agradecer profundizar, no tanto en las razones de esa diferencia, sino en las medidas de activación (en mi opinión, la adecuada selección de sectores estratégicos) para corregirla.

El análisis, al ser tan genérico, conduce a afirmaciones que aparecen como triviales: «las disfuncionalidades interactúan como círculo vicioso» , «la economía española tiene insuficiente desarrollo de sus fuentes financieras» «la brecha en renta per cápita aumenta la tasa de desempleo», «hay que incrementar el tamaño medio de las empresas» o » reducir el peso de la economía sumergida».

(continuará)

 

Publicado en: Actualidad, Economía, Política Etiquetado como: Alfonso Guerra, España 2050, Estrategia Nacional a largo plazo, expertos, Gobierno de España, Oficina de Prospectiva y Estrategia, Pedro Sánchez, Prospectiva

Marruecos me mata o me mima

18 mayo, 2021 By amarias Deja un comentario

Cerca de diez mil personas, según diversas fuentes, han cruzado irregularmente el 18 de mayo de 2021 la frontera de Ceuta (por encima del doce por ciento de la población de la ciudad, que tiene un censo 80,000 habitantes ). De ellas, una décima parte son niños; alguno, incluso, bebé. El súbito asalto tiene todo el aspecto de haber sido  organizado por el gobierno marroquí, pues ha contado con el beneplácito de la guardia de fronteras marroquí, que indicaba a los expedicionarios, muchos de ellos llegados en autobús, el punto de la frontera al que deberían dirigirse, abriéndoles las puertas de la valla de cierre.

Al advertir que el control que  ejercía la policía marroquí sobre la frontera no existía, y que la guardia de frontera española, ante lo inusitado de la invasión humana, se veía desbordada inicialmente, algunos de los que estaban aguardando desde hace días la oportunidad del paso ilegal, en los alrededores del Carajal, aprovecharon la vía abierta. Ya no eran marroquíes, sino originales de países subsaharianos.

No se trata, pues, en esencia, de una oleada de migración como consecuencia de la crisis económica y alimentaria del África profunda (países del Sahel, fundamentalmente). Es una increíble operación de uso de una población para lanzar una señal -una advertencia, una muestra de descontento- hacia un «país amigo».

La maniobra tiene, sin duda, la autorización e impulso del rey Mohamed VI, personaje de otra época, que dirige como si fuera su feudo el país con la frontera más desequilibrada con la Unión Europea, ya que el pib per cápita es aproximadamente la décima parte del de España, y nuestro país dista menos de 20 km (medidos por el estrecho de Gibraltar), además de contar con dos ciudades autónomas en el continente africano (Ceuta y Melilla).

La invasión humana teledirigida es, por todos los indicios, una maniobra de presión -al estilo de la Marcha Verde de los tiempos del papá Hassan II, y del que obtuvo importantes réditos-. Por sorprendente que parezca, gracias a la utilización de una sumisa población que habita en la falsa democracia marroquí en la que reciben el carácter de súbditos y no de ciudadanos libres, fue posible movilizar unos cuantos miles de personas para invadir «pacíficamente» un país vecino, miembro de la Unión Europea. La operación, de gran riesgo para esos seres humanos,  cuenta con una suposición favorable, una certeza. El país invadido se portará con excepcional diligencia para que no se produzcan víctimas y tratará a los invasores con sensibilidad y delicadeza.

Así ha sido. España acoge y acogerá a los infantes invasores con cariño y atención sanitaria especial; a los adultos, si no se deciden a volver por sus medios, se les hará chequeo médico, se les alimentará y cuidará y, finalmente, se les devolverá después de un procedimiento establecido aunque no muy sencillo si no lo hacen por su propia voluntad (al ser España un país democrático, los ciudadanos extranjeros, aunque se hayan introducido en su territorio por medios ilegales, gozan de derechos e incluso beneficios).

La crisis está dando mucho que hablar y, por supuesto, la mayoría de nuestros representantes políticos no han escatimado decir algunas tonterías improvisadas. Se han reavivado los fuegos sin apagar del Frente Polisario (su líder está siendo atendido en Logroño de un cáncer terminal, aunque tiene causas pendientes con la justicia española). Sobre todo, ha quedado en descubierto el culo al aire de nuestra pésima estrategia con Marruecos, país al que no sabemos cómo tratar ¿de igual a igual o como enemigo encubierto?-, y a cuyo Monarca tratamos de «familia real» pero no siempre damos el jabón necesario.

Se han movilizado más de 3.000 efectivos del Ejército en Ceuta y se está en alerta en Melilla. Estados Unidos, siempre atento su Presidente de turno para hacer una política internacional centrada en sus exclusivos intereses,  ha aprovechado el momento (o no; es igual) para manifestar su simpatía con el régimen marroquí  con un mensaje impresentable. Obama y Trump ya expresaron su apoyo a la adhesión de la vieja colonia española -convertida en un Estado fallido- a la avidez fagocitadora del cacique marroquí y sus huestes, interesados en aumentar su territorio y su propia riqueza personal.

Juego de emes. Marruecos mete miedo. Mi mamá me mima. Mohamed miente mucho. Mucha mierda más.

Publicado en: Actualidad

Cuidar el medio ambiente produce beneficios particulares

16 mayo, 2021 By amarias 1 comentario

En España tenemos un exceso de potencia energética instalada (110.905 MW), como consecuencia de aquellos años en los que se creyó en un crecimiento de las necesidades de consumo (fundamentalmente, eléctrico9 que no llegaron a concretarse. Para conseguir, además, satisfacer la demanda en momentos en los que las llamadas «energías verdes» (eólica y solar fotovoltaica) no fueran capaces de producir, por cuestiones naturales -no siempre hay viento ni luce el sol y, en el caso del viento, puede que sople a velocidad excesiva para la seguridad de las rotopalas de los aerogeneradores), y la energía nuclear no tuviera capacidad de reacción inmediata para aumentar su producción, se animó a la inversión en centrales de ciclo combinado. Estas centrales, mantenidas al ralentí, pueden en cuestión de horas alcanzar puntas de producción máxima.

El sistema de remuneración a las empresas por la energía suministrada a la red en cada momento se apoya en un procedimiento, llamado erróneamente «de subasta», según el cual las energías más baratas son las primeras en entrar en el mix energético puntual. La energía solar y la eólica son las que, en las horas de mayor consumo (por el día) entran sistemáticamente en esa combinación, vendiendo toda su producción al gestor de la red. Sin embargo, como su producción no cubre la necesidad (salvo raras excepciones), entran a cubrir las necesidades, sucesivamente, las energías más caras, hasta llegar a las de ciclo combinado (si fuera el caso).

La peculiaridad del sistema de remuneración es que el precio de producción del último en entrar en el mix, señala el precio de la totalidad de la energía adquirida en cada momento. Se puede entender, por tanto, que los productores de las energías eólica y solar se ven excepcionalmente beneficiados, pues serán remunerados de acuerdo con el precio de la energía más cara que haya tenido que ser introducida en el sistema.

¿Qué es lo que hace que los megawatios (MW) producidos por las centrales de ciclo combinado (y, por supuesto, de las centrales de carbón) se encarezcan por encima del coste estricto de su producción? Los impuestos. En concreto, los llamados «derechos de emisión», que gravan a las centrales más contaminantes, medidos en precio por cada tonelada de dióxido de carbono (CO2) que envíen a la atmósfera.

Aunque durante años (fueron introducidos en 2005) ese precio de gravamen se mantuvo a nivel bajo (menor de 10 euros por t CO2), en este año lleva subiendo de forma vertical, llegando ahora los 56,65 €/t CO2), como consecuencia de las medidas adoptadas por la Comunidad Económica Europea y la reforma de 2019 en cuanto a los derechos sobrantes. Este brusco incremento aceleró la expulsión del mercado de las centrales de carbón (que tienen que pagar esos extracostes), en países como España, con exceso de potencia instalada, y favoreció la producción de las energías verdes, incluida la nuclear, que tampoco resulta contaminante en ese aspecto.

Como acertadamente concluye el artículo de Ignacio Fariza y Manuel Planelles (El Pais 15 de mayo de 2021) «De ahí la avalancha de especuladores que están entrando en el mercado en busca de beneficios». Las tecnologías limpias obtienen precios muy superiores a los de generación, con márgenes millonarios a los titulares de las plantas.

Una vez más, las decisiones políticas (bien intencionadas en principio, pero incapaces de prever, al parecer, todas las consecuencias) han venido a favorecer a inversores a los que preocupa, ante todo el beneficio a corto plazo. Recuerdo aquella Ley de apoyo a las minicentrales hidráulicas que causó un movimiento especulativo de genios en detectar la oportunidad, que denunciaron en cuestión de meses todos los saltos hidráulicos de al menos 5 metros, basándose exclusivamente en analizar las líneas de nivel a partir de una topografía convencional que se podía adquirir por cuatro pesetas.

 

 

Publicado en: Actualidad, Energía Etiquetado como: CO2, derechos de emisión, energía, energía eólica, energía solar, especulación, precio

Impuestos e imposiciones

13 mayo, 2021 By amarias Deja un comentario

Si hubo algún conato de debate entre los principales candidatos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, que tan brillantemente ganó Isabel Díaz Ayuso a principios de este mayo, la cuestión relevante gravitó respecto al asunto de si era necesario elevar a mantener (e incluso bajar) los impuestos.

Aunque la eventual polémica se limitó entonces al reducido campo de los gravámenes que se encuentran bajo el campo de acción del Gobierno regional, el asunto adquiere toda su importancia cuando se traslada al ámbito estatal. ¿Se deben aumentar los impuestos, y a qué sujetos obligados, para incrementar con ello los ingresos del Estado? ¿Y con qué fin?

Puede creerse que la controversia está resuelta académicamente: la derecha liberal no debe aumentar impuestos (en el marco ideológico de que la presencia del Estado en la vida económica ha de ser  mínima), en el convencimiento  de que una menor carga fiscal -sobre todo, a las empresas- se traduce en activación de la economía,  y la izquierda se acoge al axioma de que los impuestos deben grabar las rentas y los beneficios empresariales , especialmente los más altos, para que el Estado pueda asumir con solvencia la mejora continua de las prestaciones sociales e impulsar la creación de empleo y actividad económica con subvenciones y estímulos localizados.

En mi opinión, el debate es estéril ya que, en términos más concretos, está planteado con falsedad. Un Estado eficiente y socialmente responsable puede justificar un incremento impositivo, siempre que se explique a la ciudadanía cuál es el destino de la recaudación, de forma clara y precisa. Un Estado eficiente mantiene un equipo funcionarial justo, limita a lo imprescindible el número de Ministerios y cargos públicos y evita la redundancia de cometidos entre las Autonomías. Un Estado eficiente es transparente en cuanto a las actividades desarrolladas por las entidades de dependencia pública (Universidades y otros centros de enseñanza, Hospitales, centros de investigación, etc.) y , obviamente de aquellas empresas de capital público o mixto que operan en sectores estratégicos (defensa, tecnologías que deben ser desarrolladas para alcanzar rentabilidad, prospección espacial, etc.). Un Estado eficiente, en todas las manifestaciones públicas de su presidente de Gobierno, Ministros y miembros cualificados de la Administración, ofrece tranquilidad a la ciudadanía de que se está actuando con conocimiento, solvencia y seriedad, en la gestión y mejora de los bienes y servicios comunes.

No tenemos un Estado eficiente, ni en lo que se refiere a la Administración central ni tampoco a las Administraciones autonómicas y locales. No hay por que negar la voluntad de querer hacerlo bien, pero se echa en falta coordinación, vigilancia y control, así como transparencia. En muchos de  sus representantes, asoma la escasa formación, brilla la prepotencia y se echa de menos la ilusión y el empuje, en tanto sobra el clientelismo, la devoción sin fisuras al líder, la sustitución del programa de actuación por la improvisación y el abuso de poderes. Habría que echar la culpa a muchos factores, propios de nuestra falta de tradición de buen control administrativo y de la forma como se seleccionan los que arriban a la política. De forma más importante que a los elementos ideológicos.

Las últimas elecciones regionales han alimentado una peligrosa deriva sentimental, que ha avivado el sentido localista en detrimento de la idea de comunidad estatal. Quizá por efecto contagio, la recién nombrada delegada del Gobierno, María González, en una presentación conjunta con el alcalde de Madrid, de las medidas de coordinación para que las fiestas de San Isidro de este año de 2021 se desarrollen sin problemas, argumentó, en réplica a la argumentación de José Luis Martínez Almeida acerca de la marginación de Madrid por el Gobierno central, y que debería criticar, como «alcalde de todos los madrileños», que ella «siempre defendería al Gobierno».

He aquí, en fiel caricatura, una de las claves de la actual situación política: al elegir el gobierno de Madrid como objetivo de las críticas, demorando actuaciones y restándole apoyos económicos, ha sensibilizado al pueblo madrileño del ataque.

La regionalización de la política nos está haciendo mucho daño colectivamente. La situación catalana, de extrema ravedad y difícil solución, tuvo orígenes triviales.  Lo comenté hace ya más de dos años, al referirme a una inscripción que ví en uno de los observatorios ornitológicos de la Bassa de l´Alfacada, 

Ni Cataluña afecta solo a los catalanes ni Madrid es reducto de los madrileños. Ambas comunidades son tierra de acogida y no existe espacio para un nacionalismo reduccionista. Ni España nos roba, ni Madrid está siendo atacada, ni Cataluña será mejor independiente y libre, porque esos términos no tienen realidad fuera de la política. De la mala política. No pueden, ni deben tenerla, además. Significaría desligarse de la solidaridad que está expresa en nuestra Constitución como un mandato ineludible, marcando el camino de la vocación de un futuro mejor conjunto, como un solo Estado, un solo país, una sola dirección.

 

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: Almeida, Cataluña, delegada del Gobierno, España nos roba, españoles, fora, hijos de puta, imposiciones, impuestos, independentismo, liberalismo, Madrid, María González Fernández, Partido Popular, política, PSOE

La importancia de ser paciente

10 mayo, 2021 By amarias 2 comentarios

Utilizo el doble sentido de la palabra «paciente» (como sustantivo y como adjetivo) y empiezo recordando el título de la conocida obrita de Óscar Wilde que en España se tituló «La importancia de llamarse Ernesto» y que, en el original inglés rezaba «The Importante to be ernest», esto es, «la importancia de ser sincero».

Se que existe un Día de la Seguridad del Paciente (en septiembre) pero no me consta que exista, sencillamente, un Día del Paciente. De todo tipo de pacientes (clínicos), pero, sobre todo, del paciente oncológico. Nadie como él sufre la incertidumbre, la carga emotiva, el dolor de los padecimientos a veces difusos, la tensión ante el diagnóstico y la esperanza (a veces, vana) de que la enfermedad se cronifique.

Es importante ser paciente, siempre (para evitar decisiones precipitadas) pero si alguien tiene mayor necesidad de ser paciente es el paciente (clínico).

En pocas materias la incertidumbre se cierne sobre una situación humana vital, con tanta intensidad. El buen paciente debe confiar ciegamente en la ciencia médica y acatar las decisiones que toman sobre su cuerpo personas desconocidas de bata blanca y que pueden afectar, incluso definitivamente, a su vida, a la perdida de un órgano o una función. Lo hace y debe hacerlo en la esperanza de que esas actuaciones de las que carece del menor criterio muchas veces, tengan éxito: es decir, le curen.

Abogo porque se instaure, ya, El Día del Paciente.

Publicado en: Actualidad, Medicina, Sanidad Etiquetado como: cáncer, dia del paciente, enfermo, hospital, paciente, paciente oncologico, sanidad

Hacia un nuevo PSE

7 mayo, 2021 By amarias 3 comentarios

Resulta evidente que la actual dirección del Partido Socialista Español (PSOE, en sus siglas completas en la actualidad) se encuentra en busca de una nueva identidad.

Los síntomas internos son varios: antiguos dirigentes -aún vivos- han marcado distancia respecto a actuaciones del partido (Felipe González, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, etc.; se ha abierto expediente de expulsión a personas que fueron referente en su momento (Nicolás Redondo, Joaquín Leguina, etc.); miembros relevantes han sido condenados por prevaricación o están bajo sospecha por haber actuado en beneficio de la militancia (José Antonio Griñán, Manuel Chaves, etc.); la lucha interna por el poder es también ideológica (Susana Díaz, Emiliano García-Page, etc.). Algunos altos cargos están silentes o actúan por su cuenta (Cristina Narbona, Josep Borrel, Eduardo Madina, etc.)

Los índice externos son clamorosos. El PSE no tiene el atractivo que mantenía para el votante. Las causas más aparentes de ese distanciamiento son la connivencia con el separatismo y con el populismo de índole marxista/egoísta. Pero hay otra más importante: la imagen prepotente, aislada de la realidad y trufada de un tufo a primero de la clase orgulloso de haberse conocido, que esgrimen, desde el propio Presidente y su alumna predilecta, la catedrática de Constitucional Carmen Calvo y la mayor parte de sus ministros, ministras y ministres.

El último detonante que impone la obligación de remodelar el edificio (muy maltrecho) de la sede ideológica del PSOE es el descalabro recibido en las elecciones para la Presidencia de la Comunidad de Madrid, celebradas el 5 de mayo de 2021, y que han dado amplia victoria a Isabel D. Ayuso, del Partido Popular.

Puede el partido perdedor hacer risas de la falta de programa de la Presidenta y ridiculizar su pretendido concepto de la libertad (he seguido la entrevista, magnífica, que le hizo el genial Alsina en Onda Cero y la entonces candidata ofreció muchas opciones de respuesta a la pregunta filosófica acerca de lo que significa la libertad; apuesto a que ninguno de los ministros socialistas puede responder con tanta variedad y gracejo a la pregunta de lo que es el socialismo).  Isabel Díaz Ayuso ha barrido con absoluta claridad a las demás opciones, y aunque haya recogido muchos votos de Ciudadanos, la mayoría de los nuevos adeptos a su estrategia de defender «Madrid is different» provienen del desnortado PSOE.

No se confunda el aparato de poder del partido, con Carmen Calvo a la cabeza mediática, de despreciar al madrileño como si se tratara de un enajenado mental amigo de la juerga y de no pagar impuestos. Nunca como ahora Madrid representó a España. El candidato por la opción socialista, el muy digno catedrático Angel Gabilondo, convertido en monigote de una campaña destinada al fracaso desde el principio, ha anunciado que no recogerá su acta de diputado. Víctima propiciatoria, macho cabrío ofrecido al sacrificio del dios Sánchez. El secretario general de la agrupación socialista madrileña, José Manuel Franco, que pasaba por allí, ha sido forzado a dimitir; parece destinado a ser el recoge bofetadas, el «ahí me las den todas» del núcleo duro del poder sanchista.

Resulta significativo que, estando hospitalizado Gabilondo como resultado de una arritmia coronaria, detectada casualmente cuando había acudido a mi hospital de referencia para que lo vacunaran contra la Covid, la persona que ha dado explicaciones de su estado físico ha sido ¡Ayuso! quien lo visitó en el centro de salud inmediatamente de tener noticia de su internamiento, manteniendo con él, dice, una conversación amigable. No, no han sido los miembros dirigentes del PSE (al menos, alguno de los residentes en Madrid, que tanto no tendrán qué hacer, digo yo). Ocupados en el debate interno por dotar de nuevo sentido a las siglas que han heredado, al parecer, desde hace casi ciento cincuenta años, se estarán preguntando qué les queda de ellas: ¿Partido? ¿Socialista? ¿Obrero? ¿Español?

Tengo curiosidad por el desenlace, del que no ha trascendido el final, aunque hay quien opina que será cruento y doloroso. Aprovecho para desear al profesor Angel Gabilondo una pronta y completa recuperación. No se merecía este papel de comparsa de la debacle.

Publicado en: Actualidad, Madrid, Política Etiquetado como: Angel Gabilondo, Ayuso, campaña, Carmen Calvo, Ciudadanos, elecciones, ideología, Madrid, partido, programa, PSE, PSOE, Sánchez, socialista, victoria del Partido Popular

Activar la economía con ideas

3 mayo, 2021 By amarias Deja un comentario

Aún sumergidos en el fango de la pandemia vírica, con un Gobierno torpe en ideas aunque excesivo en aparatosidad y una oposición con ganas de tomar el relevo pero sin ofrecer alternativas convincentes, creo legítimo preguntarse qué expectativas tiene España para recuperar el ritmo anterior al colapso económico provocado por el ataque de la Covid 19, una vez que se consiga erradicar con credibilidad el riesgo de contagio, barrer las cifras de mortalidad y abrir las fronteras -comarcales y nacionales- hacia el maná del turismo, que es nuestra única tierra prometida.

No estará de más recordar, para empezar, que a finales de 2019 -antes de que el virus procedente de China nos provocara la mayor convulsión a la economía y a la movilidad y satisfacción personal que conocieron las generaciones de la postguerra-, España estaba aún en recesión. Por tanto, la recuperación de niveles anteriores a la crisis vírica implicará, también, para resultar efectivo y no una engañifla sin perspectivas de duración, enderezar y acelerar el ritmo de crecimiento de la economía.

Labor difícil, si el único empeño consiste en repetir el modelo, aunque se adorne con una panoplia de buenos deseos y falsas oportunidades, empaquetados en el formato de medidas sostenibles, ambientalmente protectoras, apoyadas en nuevas tecnologías de las que en nuestro país somos consumidores y no fabricantes.

Hemos leído hasta la saciedad que se necesita aumentar la productividad y, con la boca más pequeña y desde algunos sectores académicos. que es imprescindible modificar la gran dependencia del turismo (incluido en el término, la hostelería, la restauración, el ocio, etc.) e incrementar el peso industrial en el PIB.

En relación con los fondos comunitarios que deberán ayudar a la reactivación (¡y que deberemos devolver, de una u otra forma!) se discute, sin concretar suficientemente los objetivos, la forma en que esos dineros han de servir para impulsar nuevos proyectos (y no sostener temporalmente a caída de los que están gravemente dañados, tapando sus agujeros contables), servir a la recuperación de las empresas existentes (y no solo favorecer a las multinacionales o a las que tienen capacidad autónoma para revivir y crecer, sino a las pequeñas empresas y autónomos que cumplen una función estratégica para cubrir necesidades de consumo). Poco debate ha habido, si alguno, para decidir si los dineros no deberían canalizarse preferentemente hacia sectores concretos, estratégicos, y no por estar especialmente relacionados con la protección ambiental, o la sostenibilidad, sino por ubicarse en el desarrollo de actividades basadas en las nuevas tecnologías y las que aún están por definir o crear (con el alcance que la imaginación que queramos dar a una terminología tan ambigua).

Con humildad, me atrevo a indicar que no es la productividad lo que hay que impulsar con preferencia, sino la creatividad. La efectiva creatividad. Los españoles tenemos fama de imaginativos, pero nos falta ese paso posterior al proceso mental,  que implica poner en realidad lo que se nos ocurre.

Escribo, por supuesto, con la intención puesta en las ideas que ayuden a crear empleo y riqueza. Para dar ese empujón desde el escenario de las musas al mundo de lo concreto, se necesita, obviamente, dinero, dotar de suficientes medios económicos al creativo y no condenarle definitivamente si fracasa, pues de su empeño depende la mejora de nuestras perspectivas de futuro.

Pero no es suficiente el dinero, porque la realización práctica de una idea -¡y no cualquier idea!-precisa de orientación y conocimientos empresariales, de gestión, de finanzas, de planificación, de mercado. El genio solitario que, con empeño personal es capaz de sacar de la nada una empresa de éxito, pertenece prácticamente al mundo de la ficción. Es, en esencia, una leyenda urbana.

Me parece que las Universidades (en especial, Las Escuelas y Facultades técnicas) y las Academias encargadas de explicar a los discentes el mundo de las oportunidades de negocio -que tanto predicamento han obtenido, por títulos que dan barniz pero raras veces sirven para dar cobertura-, debieran cumplir aquí un papel mucho más relevante que la simple emisión de recetas, lecciones magistrales o casos de empresa que se dan una vez en la vida. Intuyo, por las salidas de la caja negra de los proyectos empresariales salidos de las Universidades y las Escuelas de Negocio, que los egresados no están capacitados o mentalizados para emprender sus propios negocios. Y deberían estarlo, y cuanto antes.

Las propuestas de nuevos emprendimientos debieran venir, a chorros, de los centros educativos de élite. Los docentes -en colaboración y estímulo con sus discentes- deberían poner el énfasis en detectar y proponer proyectos realizables, que impulsaran la creatividad y la voluntad de autoempleo de sus alumnos. Los trabajos de fin de carrera (grado o máster), las tesis doctorales, los equipos de investigación formados en esos centros, deberían orientarse a la detección de oportunidades, proyectos, inventos, aplicaciones que permitan crear nueva empresas o potenciar las existentes.

Puede parecer que la idea no es nueva. Lo es, sin embargo, en cuanto a su realización práctica. Pocas son las directrices emanadas desde las cátedras docentes que respondan, verdaderamente, a ese propósito de aplicabilidad para resolver problemas concretos. Cuando de una cooperación eficaz entre profesores y alumnos surgen proyectos de ese tipo, que generan empresas concretas, hay que felicitar y promocionar, difundiéndolas y dotándolas de medios, esas iniciativas.

Tenemos campos donde actuar: en el desarrollo de nuevos materiales, fármacos y tratamientos médicos más eficaces, productos alimentarios más gustosos (¿qué pasa con la investigación del sabor umami?) y mejor orientados a las necesidades personales (dietas, atención a enfermedades, preferencias, costes, etc.), robots con mayor versatilidad y enfocados a resolver fabricaciones específicas, diseños más atractivos, cómodos y baratos, en la mejora de la rentabilidad de terrenos agrícolas, en la reducción del consumo ineficiente de agua y otros recursos, en la programación de los servicios públicos, la conservación alimentaria, la reducción de costes con incremento de resistencia, aislamiento o cualidades ergonómicas, etc.

Por supuesto, hay mucho que analizar y resolver en la investigación de nuestros recursos naturales, en la preservación ambiental, en el perfeccionamiento del modelo de las ciudades, en el aprovechamiento y estímulo de las capacidades intelectuales de los niños y jóvenes, en el análisis y puesta en práctica de soluciones para mantener activos y eficaces a los colectivos hoy marginados de los sistemas productivos. Etc.

En España hay mucho recurso improductivo, demasiada gente con ganas de trabajar y colaborar en el emprendimiento colectivo que no encuentra momento ni sitio. Hay que saber orientar esa necesidad, superar esas carencias. Es responsabilidad de todos encontrar el método para la incorporación de ese potencial de ideas, esfuerzos, creatividad y ganas que está improductivo.

No, no es solo cuestión de aumentar la productividad. Hay que dar cauce a la creatividad, impulsar la generación de proyectos viables desde el conocimiento de la realidad. La mejora de la enseñanza, la facilitación de medios económicos a los proyectos, la orientación de sectores y necesidades que precisan impulso y satisfacción, son vías necesarias. El impulso a la iniciativa privada y el apoyo público no discriminatorio son factores imprescindibles para que el mundo de las ideas baje al mundo de las realidades.

 

 

Publicado en: Actualidad, Economía, Empleo, Empresa Etiquetado como: agricultura, covid, crisis, economía, empleo, empresas, nuevos materiales, propuestas de activación, tecnología, umami

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