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Porqué la gente sensata piensa diferente políticamente (y Cuatro)

8 julio, 2022 By amarias Deja un comentario

(Este comentario forma parte inseparable de otros tres con el mismo título)

En estas disquisiciones, no me estoy refiriendo a las discrepancias entre políticos, sino entre gentes que no tienen dependencia directa con esa profesión que ha hecho del arte o picardía de convencer a los demás su capacidad para tomar decisiones sobre lo que nos afecta.

Debo aclarar también, porque ya toca, que son muy escasos los ámbitos en los quienes nos gobiernan o pretenden hacerlo, pueden adoptar decisiones que sean relevantes (en el entorno occidental y en este momento de la Historia) para la mayoría, en el sentido de que sean estables a medio-largo plazo. El punto de dedicación casi obsesivo de los políticos con mando en plazas es la economía, pero la capacidad de planificación o influencia en general y con solvencia de los ministerios es escasa, salvo en dos ámbitos muy delicados: los impuestos y las prestaciones sociales.

Los dirigentes pueden decidir entre subir o bajar impuestos y pueden pretender aumentar las prestaciones con o sin dependencia de lo primero. Si suben impuestos, salvo para las clases medias y las pymes que no tienen capacidad de migración fiscal o deslocalización, las grandes fortunas inventarán eficaces sistemas de evadirse y las multinacionales cerrarán factorías. Si los bajan, no podrán mejorar las prestaciones por sí mismos, aunque existe una teoría un tanto filantrópica por la que el movimiento libre del capital genera actividad y riqueza en mayor cantidad y fortaleza que si se le controla mucho.

No tengo dudas de que el punto de equilibrio adecuado está en mantener una excelente información fiscal y de prestaciones, para evitar evasiones y despilfarros, y, además, saber combinar la libertad de mercado con unas referencias públicas en sectores clave (los llamados estratégicos), para tener vision sobre los costes y los precios. En el sector de la investigación farmacológica, terapéutica, materiales y tecnologías de defensa (como fundamentales), el control desde el Estado debería ser muy intenso y eficaz, promoviendo iniciativas donde falte impulso, y estando prestos a ceder el control al mando empresarial privado, cuando el riesgo o el concepto de estratégico se debilite.

Lo que es imprescindible para sostener este edificio y que no parezca voluntarista o utópico es contar con funcionarios, empleados públicos y colaboradores del Gobierno excepcionalmente eficaces e instruídos. Tienen que sostener, con conocimiento, sensibilidad y entrega esta filosofía. Las carencias en nuestro país, en donde triunfa el amiguismo, el nepotismo y la estupidez combinada con la supina ignorancia, adueñándose de sectores clave y, como puede demostrarse, del Gobierno y muchas instituciones, hacen que estas ideas sean de imposible práctica.

Los intentos de convertir en eficaces las empresas y organismos públicos fracasan casi sistemáticamente por la falta de idoneidad de sus dirigentes y, cuando lo son, por la precariedad de sus nombramientos; en no pocos sitios, personal de las entidades públicas o con dominio público acaba perdiendo (si lo tuvo) la mayor parte del interés, la capacidad de entrega y el rendimiento exigible, al advertir que los sistemas de control y estímulo internos están sometidos al albur de las decisiones políticas, muchas de ellas incomprensibles o mal explicadas.

Para discutir con solvencia de economía política hay que saber mucho, pero no de lo que se aprende en los libros (y ni siquiera en las Escuelas donde se imparten máster para conocer de negocios), sino en la práctica. Hay que entender de discusiones a cara de perro, de cajas B, saber mentir con cara de póker, viajar en turista y sentarse a vender lo producido sin importar el cambio horario y sin dormir, hay que fracasar un par de veces, tener amigos hasta en el infierno, vigilar de cerca a los políticos para sacar alguna tajada, saber quién sabe más y tenerlo a nuestro lado…

Para hablar de religión con solvencia, puede leerse La revancha de Dios, de Gilles Kepel y aprenderse un par de pasajes de memoria. Existen, claro, otras opciones, pero deben haber sido escritas desde la distancia dogmática.

Para conocer algo de corrupción y entender someramente qué vientos corren en todas direcciones, se puede leer a Baltasar Garzón (y hacer caso omiso de su comportamiento actual, en mi opinión, lleno de agujeros) El Fango (cuarenta años de corrupción en España) Editorial Ariel, y tratar de actualizar la información con los nuevos escándalos, de los que el panorama estará siempre bien surtido. Y si hay reparos con el personaje, sirve quizá aún mejor y más actualizado, el ensayo de Joaquin Bosch, La patria en la cartera,  (Pasado y presente de la corrupción en España).

Respondo, en fin, al tema principal: porqué la gente sensata piensa diferente políticamente. Porque no quiere saber exactamente de lo que se cocina en las retaguardias de nuestra intendencia. Y quizá, para ser algo más feliz, sea prudente manifestarse ignorante y estúpido en política, para mantener a los amigos que han leído libros diferentes a los nuestros y poseen experiencias no comparables. Porque vivir es un ejercicio de supervivencia y, la verdad, no merece la pena enfadarse con la gente que apreciamos por culpa de la ausencia de suficiente información para juzgar los asuntos de política (o de religión)

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Mi septuagésimo cuarto Cumpleaños

7 julio, 2022 By amarias Deja un comentario

Cada siete de julio desde 1948 es mi cumpleaños. Normalmente, lo celebro con la familia, unas pocas con amigos (inolvidable el show que me organizaron los Egüez en Santa Cruz), alguna la pasé en una habitación de hospital, atiborrado de analgesicos.

Hoy pude reunir a algunos de mis hermanos, que nos acompañaron a mi mujer y a mí en un almuerzo lleno de recuerdos y ternura. Hubo tarta, aunque no soplé ninguna vela. Han sido bastantes las llamadas de amigos y los mensajes recibidos desde el whatsapp y por las redes sociales. Muchas más reacciones de afecto e interés, desde luego, que si lo comparo a los tiempos anteriores a la era digital, porque hoy los enanos informáticos se encargan de recordar cada cumpleaños. ¿Quién, en ese pasado que cuesta ya imaginar, fuera de los padres, abuelos y hermanos y algunos tíos atendía a las fechas de nacimiento de los demás? Hoy nos felicita hasta el taller a donde llevamos el coche hace cinco años, el Banco que juega en su propio beneficio con nuestro exigüo depósito y, por supuesto, el grupo de gimnasia que hemos abandonado hace meses.

Cuando empecé a escribir este Comentario, directamente en el blog como hago siempre, tenía la idea de hacer un repaso (ligero) de mi vida hasta ahora. Por supuesto, desde la consciencia de que a nadie le interesaría un pimiento, aunque no me faltarían los diez o doce me gusta en Facebook, algunos incluso emitidos antes de que llegara a terminar mi elucubración.

Desistí sobre la marcha. Debería escribir un poema, o algo así, improvisado y tierno con esa melancolía que impregna la edad. Creo que podría encontrar el tono poético (o así creo) si tuviera la tensión suficiente. Pero no la tengo ahora.

Recuerdo cuando, por Navidad, utilizando la amistad que Arturo Solís tenía entonces con la directora del Ateneo de Avilés, Tomás Recio y yo improvisamos una performance (¿se diría antes así?) en la que el Niño Jesús se transformaba en un pavo y (metafóricamente) nos lo comíamos. Pensábamos que todo el mundo se iba a escandalizar pero nos aplaudieron bastante. Obviamente, nadie entendió ni la osada metáfora ni la dicción farfullada y nerviosa que teníamos entonces, correteando por los diecisiete o dieciocho años.

Cumplo setentaycuatro mientras hay guerra por Ucrania y cuando el Gobierno de este país que llamo Gaigé, (pronúnciese Kaiché) -porque he vuelto a estudiar chino- está al borde de su disolución como azucarillo y Nadal se ha retirado de Winbledown y  un tal Boris Johnson acaba de dimitir como Premier después de  haber sacado a su país de la Unión Europea y solo por haberse tomado unos cuantos maltas junto a su gabinete cuando él mismo había prohibido festejos porque estaban guardando confinamiento por librarse del primer coronavirus.

En realidad, tenemos millones de ejemplos, y mucho más convincentes, de caciques, primeros, gobernantes, papas y papesas, etc. que emiten o emitieron leyes, decretos leyes, edictos, soflamas o fatuas a través de sus esbirros y mandatarios, que incumplen las prohibiciones que ellos han emitido con el solo propósito de tener controlados a los demás. Casi todos los que mandan algo tienen en algún momento de su periplo por el poder la tentación de prohibir, ya sea desde religiones, gobiernos, empresas o familias, y ellos se saltan sus prohibiciones a la torera.

(Por cierto, aunque no venga a cuento, en la iglesia de la Virgen de la Caridad de Sanlúcar de Barrameda hay un letrero con variada información sobre el templo, en el que también se indica que lleva catorce milagros en su haber. Es una vergüenza. Hay que aplicarse, lugareños. Hay santos que la superan ampliamente. Cuando yo estudiaba bachillerato, Champagnat era solo Beato y Escribá de Balaguer era solo un proyecto de camino a la virtud)

No me quiero desviar demasiado. Tenemos, si queremos, mucho de lo que preocuparnos, si bien los optimistas siempre encuentran motivos de alegría. El futuro aparece bastante complicado para todos, aunque debe ser especialmente complejo si estás en medio de un desierto y no tienes ni agua o se te ha metido en la cabeza que se vivirá mejor en Alemania  estás dispuesto a llegar hasta allí cruzando mares y concertinas. Pero si los alemanes están preocupados con eso de la energía, y están hablando en todas partes de recesión y un tal Putin dice que su presión sobre los amigos de un tal Zelenski no ha hecho más que empezar, y parece que no necesita utilizar sus misiles de cabeza nuclear (tal vez son de carton piedra) para hacérnoslas pasar canutas. Este Vladimir tiene como primo de Zumosol al chino que me ca la impresión que está más dispuesto a ayudar a los amigos que nuestro primo norteamericano, que cuando aparece es para colocarnos más armamento en las bases que le hemos prestado y vetar nuestro jamón y aceitunas, equivocándose porque a quien quería dar un sopapo era a los franceses.

No estoy seguro de poder  cumplir un año más, porque tengo ya doble metástasis y por más que el equipo médico está muy animado por lo bien que respondo a los venenos que me van dando, soy consciente que el cuerpo aguanta lo justo, los años pesan, no en vano y las vírgenes de la caridad y los santos de devoción están para atender a cosas más importantes.

Ayer en una conferencia virtual en la que fui solo oyente, y que estuvo muy bien, en la que se hizo un repaso sobre la desalación, como estábamos guardando los cinco o diez minutos de respeto para que lps rezagados pudieran conectarse (que no sé porqué hay esa costumbre hispánica de esperar por los rezagados haciendo perder el tiempo a los que llegamos puntuales), me dio por decir, porque el silencio me levanta ampollas, que el futuro estaba complicado para nuestros nietos. Todo era por cubrir el tiempo de desespera, pero Antonio Colino, que es presidente de la Real Academia de Ingeniería y tiene seguro mucha mejor información, me aclaró que todas las generaciones encuentran su porqué, y que no teníamos que preocuparnos, que seguro que se les ocurriría algo, porque tampoco teniamos nostros televisión en casa ni ordenador ni móvil con videoteléfono cuando éramos niños y mira a dónde habíamos llegado.

Y yo miré para mis adentros y me d cuenta que tenia razón, pero que en la televisión y en el ordenador o en el móvil veía cosas que antes, solo con la imaginación, me parecían hermosas y ahora las veo rancias y sin gracia. Claro que yo no inventé nada y solo llené los papeles para dos patentes por puro compromiso.

Pongo la foto de un reyezuelo común, Es un ave pequeña y simpática, que si tiene la oportunidad de verla de frente tiene aspecto entre inocente y mala leche. Se me metió en el salón y me costó mucho sacarlo de allí, por su querencia a colgarse de la lámpara.

 

Publicado en: Actualidad, Personal Etiquetado como: angel arias, Antonio Colino, Arturo Solís, Boris Johnson, cumpleaños, Escribá de Balaguer, Gaigé, Joe Biden, Marcelino Champagnat, milagros, Nadal, Real Academia de Ingeniería, Sanlúcar de Barrameda, Tomás Recio, virgen de la Caridad, Vladimir Putin, Volodomir Zelenski

Vigésima segunda Crónica desde el País de Gaigé

5 julio, 2022 By amarias Deja un comentario

Ha sido una semana atípica para Gaigé, el País de los Despropósitos, que es también para alguno el País del Tentefirme. Se celebró la Cumbre de la OTAN en Madrid, una organización con confesados propósitos pacifistas como objetivo principal (1) y que hoy, conscientes sus miembros de la situación crítica, perfecciona la defensa de los «valores occidentales» (libertad, democracia, respeto a las minorías, globalización, cuidado consciente del medioambiente y atención al riesgo climático, etc.) armándose hasta los dientes contra un enemigo cada vez más evidente.

Porque el despliegue armamentístico y su refuerzo tienen un culpable reconocido: Vladimir Putin y su afán imperialista, manifestado al invadir Ucrania, después de haber negado más de tres veces que jamás lo haría.

Los festejos de Madrid con ocasión de la Cumbre, que tantas expectativas tenia acumuladas de la parte de los responsables de la gestión de Gaigé, una vez que se ha disipado el humo de los voladores, admiten varias lecturas, muy al estilo del País de los Despropósitos.

La presencia en la capital del Reino del anciano Joe Biden, presidente del segundo país más poderoso de la Tierra (después de la China de Xi JinPing) y de los mandatarios nominales de muchos países -capitaneados éstos por un tal Erdogan- conmocionó la capital. Muchas calles principales fueron cortadas para permitir el paso leve de las comitivas de tanta gente importante (hay que recordar aquel documento, desgraciadamente olvidado, que comenzaba con «We the world leaders…»). Todo el despliegue de coches blindados se realizó con el desinterés rayano en el menosprecio del pueblo llano.

El camino entre el Palacio Real, el Museo del Prado y los principales hoteles de la ciudad quedaron, durante los últimos días de julio de 2022, controlados por las fuerzas del orden, propias y ajenas -los mandatarios traían consigo sus sistemas de seguridad autóctonos. Se trataba de evitar la menor intranquilidad de los magnates, para que disfrutaran de sus vacaciones, aunque ningún asueto más gozoso que el disfrutado por Montero (Irene), ministra de Igualdad y su equipo, que decidió aprovechar la Cumbre para ir de compras a Nueva York y Washington.

Lucieron los Reyes de Gaigé y el presidente Sánchez (Pedro). Buscó su sitio en las páginas del corazón la presidenta consorte Gómez (Begoña), poniendo su brazo desnudo sobre ell hombro del presidente norteamericano, que la tenia agarrada por la cintura. Quedó Gaigé a la altura de un Estado moderno, digno representante de la añeja parafernalia protocolaria que solo es capaz de superar, hoy por hoy, el Reino de Inglaterra, el País de los Notefíes.

Se firmaron acuerdos importantes, o así nos los vendieron: la base naval de Rota tendrá dos destructores más, por lo que vendrán a la zona algunos miles de norteamericanos negros, que gastarán la mitad de su paga en bares, taxis y prostíbulos. El presidente saliente Sánchez (le queda algo más de un año como Jefe de Gobierno) se comprometió, incluso, a alcanzar el 2% del PIB en gasto militar dentro de unos años, promesa que no podrá cumplir al encontrarse Gaigé en quiebra técnica (ese término no se aplica a los países, pero esta no es una crónica económica).

Además, como estaba anunciado, se admitió la incorporación de Finlandia y Suecia en la Organización, una vez que levantó su veto Turquía -la potencia militar que controla con talones europeos el flujo de migrantes afganos, sirios y de otros países en crisis total, devolviéndolos a la nada o dejándolos morir-. Aunque no ha sido confirmado, el precio adicional a pagar a Erdogan sería la derogación del estatuto de refugiados en Finlandia a centenares de kurdos, que huyeron de Turquía para evitar ser ajusticiados como terroristas.

Paralelamente a la cumbre, una parte del Gobierno de Gaigé apoyó las manifestaciones contra la OTAN, a favor del abandono del apoyo a Ucrania y el reconocimiento del régimen de Putin como agredido y posicionándose en contra del amento de gasto militar. Aunque el debate no existe, no niego que el dinero podría ser mejor empleado ampliando la asistencia social a los países del Sahel, para que los migrantes de Sudán, Chad, Níger y otras dictaduras menores no tuvieran que jugarse la vida saltando vallas con concertinas, defendidas por gendarme marroquíes bien armados para no morir de hambruna en sus lugares de origen, y desarrollar un futuro miserable vendiendo mercancía adulterada en los top manta europeos o haciendo de innecesarios aparcacoches o guardianes de puerta de sus supermercados.

Gaigé se encamina firme hacia la revuelta social, con una inflación insostenible para las familias y empresas, un gobierno deslavazado sin más ideas que las de esperar a las ayudas de la Unión Europea, sindicatos con argumentos obsoletos. El coronavirus mantiene su beligerancia, poniendo en cuestión la validez de las vacunas administradas. La oposición gana adeptos y consolida su opción de ser alternativa de gobierno, por más que su programa aparezca aún como inexistente. Una opción perdida en la batalla de los egos, Ciudadanos, trata de reactivarse, lo que sería un milagro contabilizable para el santoral.

Si algo se mantiene firme y valioso, aunque le pese a los republicanos, es la solidez de la monarquía que representa Felipe VI (y Doña Letizia), en contraste penoso con la parafernalia anticonstitucional del desgobierno catalán y la proliferación de encausamientos por presuntos delitos de prevaricación (y otros tipos del Código Penal) de políticos en ejercicio y con cargo en plaza. Oltra (Mónica) como paladín del momento, lágrimas incluidas.

(1) La finalidad de la OTAN es garantizar la libertad y la seguridad de sus paises miembros por medios políticos y militares. El compromiso de resolver pacíficamente los conflictos no excluye que, cuando los esfuerzos diplomáticos resulten infructuosos, se acuda a la aplicación del eufemismo táctico de «gestión de la crisis», empleando la fuerza militar necesaria.

Nota: He titulado el lienzo que acompaña esta crónica «Visión del océano a través de las gafas de buceo» (2022, @angelmanuelarias)

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Exposición virtual

2 julio, 2022 By amarias Deja un comentario

Durante mi última estancia en Sanlúcar, he seguido experimentando sobre manchas de colores, tratando de darles un mensaje de color. Estos son algunos resultados. La verdad, estoy harto de ver colecciones en donde reputados mecenas han gastado una pasta para ayudarnos a entender por dónde va el arte moderno. No digo que yo esté dispuesto a abandonar completamente mi trayectoria como pintor expresionista, pero si a algún inversionista en arte le gusta esta muestra, prometo ofrecerle un buen precio.

No son cuadros de gran tamaño. Por encargo, puedo hacerlos de la dimensión que el comprador desee. Muy adecuados para salones de reuniones, hall de entrada corporativos y casas de nuevos ricos.

Atardecer (Oleo sobre tela 2022, @angelmanuelarias)

Impresión de un jardín en Primavera (Oleo sobre tela, 2022, ,@angelmanuelarias)

Carrera de caballos en Sanlúcar (Oleo sobre tela, 2022, @angelmanuelarias)

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Más presupuesto en Defensa y nuevo marco de cooperación militar

30 junio, 2022 By amarias Deja un comentario

 

La Cumbre de la OTAN en Madrid ha supuesto la ascensión a los cielos (simbólicos) de Pedro Sánchez y la ruptura de facto, por simple vergüenza política, de su oportunista coalición de Gobierno bifronte, en la que cada facción -e incluso algunos de sus miembros- actúa de manera independiente, incumpliendo la norma legal de actuar de forma colegiada.

La Cumbre ha dejado muchos momentos visuales para el recuerdo fotográfico. El paseo individual de Boris Johnson por el Museo del Prado, las sonrisas Profidén (¿se dirá aún así?) de Felipe VI, Joe Biden y Sánchez ante la menor oportunidad de olvidarse de lo que les había reunido allí: adoptar una posición conjunta frente a la Rusia de Putin, convertida en invasor apestoso de Ucrania y amenaza para la paz y la inflación mundial.

Todos hemos visto la estupenda relación generada entre Biden (actual presidente del país que fue ejemplo democracia mundial y hoy se bandea desmantelado amenazado por  una grave crisis interna) y la esposa hiperactiva de nuestro Presidente de Gobierno. La mano puesta del senecto norteamericano sobre la cintura de la segunda y la correspondencia gozosa de la mano de ésta sobre la espalda del primero, me trajeron a la memoria los pies sobre la mesa de Camp David donde Bush yúnior y el ex presidente Aznar celebraron su acuerdo para invadir Irak en busca de inexistentes armas de destrucción masiva.

El éxito de Sánchez como anfitrión, la confirmación oficial de su muy aceptable conocimiento del inglés y el hecho cierto de la hora y media en la que compartió conversación con Biden, más su comparecencia conjunta intercambiando palabras de amor, son relevantes para España.

Que el presidente del Partido Popular, empeñado en hacer una fiel oposición, haya reconocido su labor, el momento dulce generado para nuestro país y su voluntad de apoyar los acuerdos de la Cumbre, debe interpretarse forzosamente en clave de futuro.

Núñez Feijóo ha aprovechado ladinamente la ocasión para estar al lado de ese impulso a la estrategia internacional, a despecho de las manifestaciones en contra de sus coaligados de gobierno, no puede interpretarse como un respaldo a Sánchez, sino un paso al frente para demostrar la disposición a actuar como coparticipe en temas sustanciales de Estado.

A falta del respaldo del Congreso, Sánchez se comprometió a admitir dos portaaviones más con misiles nucleares de alcance en Rota, un dos por ciento del PIB español en Defensa, interpretando además que el perímetro de alcance de la OTAN incluye la protección de Ceuta y Melilla (cuya españolidad había confirmado ya Marruecos en su nueva luna de miel con nuestro país).

Necesita, pues, el cumplimiento de esas promesas, que el Partido Popular sea cómplice de su propuesta, cuando pida la ratificación congresual y Unidas Podemos se la niegue. Momentos de álgido interés, pues, para los analistas políticos. Porque el talante de la fiel oposición ha cambiado y es una buena noticia para la imagen internacional de España y muy mala para la coalición.

Solo que tenemos la inflación en dos dígitos, el combustible por las nubes y del orden de cuatro millones de familias por debajo del umbral técnico de pobreza. La culpa de todo la tiene Putin, que ha respondido a los acuerdos de Madrid expresando que actuará con reciprocidad. Más madera.

 

 

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La cumbre de la OTAN nos acerca a la guerra de Ucrania

29 junio, 2022 By amarias 2 comentarios

Era de esperar, y el éxito deseado consistía en eso. La cumbre de la OTAN en Madrid que reunió a prácticamente todos los líderes del mundo occidental (y a algunos invitados con los que se quiere estar de buen rollito) se está desarrollando conforme a lo esperado: Rusia se recupera como enemigo y a China se le somete a un  estricto seguimiento, como sospechoso principal.

No parecía posible escuchar a Stoltenberg, el secretario general y portavoz de la Alianza, desgranar las conclusiones del primer día de reuniones, sin sentir un escalofrío: el apoyo decidido a Ucrania, la condena firme a la invasión rusa, el aumento del despliegue armamentístico en la base de Rota, dibujaban un sombrío panorama, a pesar de las sonrisas de satisfacción de los convocados y, en particular, de nuestros Jefes de Estado y de Gobierno, anfitriones de una reunión que discurre conforme a un impecable protocolo y un estupendo programa.

La afirmación oficial de que el mundo vuelve a la situación de tensión que creíamos no volveríamos a vivir cuando la antigua URSS y la vieja Norteamérica rivalizaban  en conmover los cimientos de la paz conseguida luego de la segunda guerra mundial no es una buena noticia. Si se creía que los jefes de Estado de este lado de la tensión iban a ofrecer algún cable al que Putin pudiera agarrarse para llegar a un acuerdo con Zelenski que terminara con la contienda, el deseo era erróneo.

Estamos más metidos que antes en la guerra contra Rusia. Incorporación de Suecia y Finlandia a la Alianza, más y mejor armamento y más ayuda económica a Ucrania para que resista en su holocausto heroico, una demostración de solidez y confianza en las fuerzas propias y más fuerte condena al jerarca ruso (criminal contra la Humanidad), además de poner en funcionamiento un disco ámbar para regular a China.

No parece, ni mucho menos, una bravuconada. Aunque la OTAN sigue delimitando con precisión el marco de la guerra, es imposible no entender que, aún utilizando el territorio del país amigo para depositar sobre él todo tipo de armas, cada vez más sofisticadas, pero sin poner (aún o sin que se sepa) las botas propias sobre la Ucrania invadida, la OTAN y la Unión Europea están en preguerra con Rusia. Falta solo una pequeña chispa para que el polvorín estalle.

Cierto que no tenemos otra opción. Ayer, en 24H, un desconocido, desmemoriado y rancio Jorge Verstringe (¿o era un sosias?) elucubraba sobre guerra evitables, egos dolidos y no se qué opinión de que la OTAN era un Organismo agresor, gringófilo y prepotente. El que, se jactó, se había abstenido de votar a favor de la entrada en la Alianza, votando en contra -fue el momento álgido de la estupidez con la que obsequió al programa- defiende ahora la posición de Unidas-Podemos en el Gobierno de España. No a la OTAN, no a la guerra, no a dotar de más presupuesto a los Ejércitos, no a las Bases norteamericanas y, en fin, ¡viva la paz!. Si nos atacan, ya lo han advertido: saldrán a parar los misiles con banderas blancas.

Con estos mimbres en el Gobierno, y a pesar del indudable éxito de Pedro Sánchez y la magnífica actuación de Felipe VI (¡y de Doña Letizia!) como anfitriones de la Cumbre, no se entiende que el Presidente del Gobierno de coalición siga criticando al Partido Popular por su falta de apoyo y no tenga el coraje de disolver la Legislatura y convocar elecciones, sacudiéndose -a cara de perro- esa incómoda lepra que corroe su credibilidad y emponzoña sus logros.

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Por qué la gente sensata piensa diferente políticamente (Tres))

27 junio, 2022 By amarias Deja un comentario

El 24 de junio de 2022, el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha recortado la libertad de las mujeres para abortar, trasladando a los Tribunales inferiores (los de los Estados) la regulación de los supuestos que resultarían legalmente admisibles.

El derecho de a mujer a abortar es una cuestión que han tomado como bandera muchos partidos que deseaban situarse en contra de sistema y captar así el voto femenino. Fuera de los supuestos de clara malformación del feto o riesgo vital para la madre, en los que puede alcanzarse un mejor consenso, el aborto «sin causa» es un asunto controvertido, que sus defensores vinculan al «derecho a disponer del propio cuerpo» y, en ese sentido, seria una manifestación de la libertad de elegir.

Incluso en régimen de prohibición legal,  el aborto forzado se produce en todo el mundo y, como ha sido oportunamente subrayado, las familias con mejores medios económicos tienen opciones de llevarlo a cabo en condiciones de seguridad (médica y jurídica) de la que no disponen quienes carecen de esa ventaja. Defender la libertad de la mujer para abortar podria formar parte de un ideario de izquierdas, al facilitar la práctica gratuita del aborto (esto es, pagada por el sistema), también, a las mujeres con rentas bajas.

Pero no es tan sencillo. Se trata de un asunto delicadísimo que involucra a la sociedad en su conjunto, tiene efectos sobre la regulación familiar, el gasto asistencial y, de forma nada despreciable, afecta a los principios morales de, al menos, dos personas: el médico (o quien practica el aborto) y la abortante. Obviamente, está en juego -dramático- el derecho a la vida del feto. ç

Las organizaciones y particulares (no necesariamente religiosas) que se oponen al aborto, se centran en difundir imágenes de fetos con forma ya humana o humanoide, verdaderamente impactantes. Máxime en una sociedad en la que se defiende el derecho de los animales (superiores) a vivir, tratando de hacernos a todos veganos y animalistas.

El asunto del aborto, como el de la prostitución, la defensa de los migrantes, la oposición a la guerra y a la mejora de la dotación de los Ejércitos, el salario mínimo, la drástica regulación de ganancias aumentando los impuestos a las empresas y grandes fortunas, la disminución de las exigencias docentes para facilitar el acceso a la titulación de los menos capaces, el acceso homogéneo a la sanidad para cualquier dolencia y e intervención independientemente del lugar de residencia, y otros cuantos que, sistemáticamente, afloran en los debates políticos, son solo ejemplos no seleccionados de las grandes posibilidades de discrepar que se ofrecen al ciudadano moderno.

Si se elimina el filtro moral de algunos de ellos, muchos se reducen a la correcta valoración del coste-resultado esperado y de la eficacia de las medidas en relación con el esfuerzo social o colectivo.

Un libro de aconsejable lectura (duro de digerir) «La era del capitalismo de la vigilancia», de Shoshana Zuboff (Paidós, 2020), desvela el nuevo elemento del capitalismo, al que jo prestan suficiente atención los partidos tradicionales y los de nuevo cuño que se incorporan sobre el viejo esquema de acción-reacción que sostuvo los argumentos clásicos de «lucha de clases contra el capitalismo opresor», «trabajador frente a empresario» e incluso «estado social y de derecho».

Estamos ahora inmersos en una sociedad dominada por los big data, la información masiva que desvela nuestros secretos a los grandes vigilantes, cuyas decisiones se toman con fórmulas y algoritmos inaccesibles para el ciudadano normal, e incluso para las corporaciones clásicas -el Estado, los sindicatos, los partidos,…

En el orden de las ideas, elegir bien los temas de debate, alimentándolos con municiones de consumo inmediato estaría en la clave de lo que mueve voluntades a favor y en contra. Los partidos no se mueven por programas concretos, trabajados, sino por soflamas, lemas marginales, peleas de última hora, añadiendo picante y especias a los debates según indiquen las encuestas que realizan sus enviados.

Ah, pero si esto aparece cada vez más claro (o digno de sospecha) a nivel general, entre amigos y conocidos, en las tertulias y debates de opinión, todos estamos expuestos a la intoxicación. Estamos, en verdad, envenenados, sin capacidad para pensar con independencia. Los lectores de El Pais, El Mundo, los seguidores de TV1, La Sexta o…los que dicen solo interesarse por el fútbol o el tenis no están libres de esa garra maléfica. Y lo peor no es que discrepemos por razón de lo que oímos o leemos, sesgando la noticia, es que cualquier conclusion a la que lleguemos estará viciada por la ausencia de visión global que, en todo caso, se nos hurta, se oculta por desconocimiento, se adultera con o sin piedad.

El capitalismo de la vigilancia se separa del capitalismo «clásico», y supone una convergencia sin límites entre libertad y conocimiento. En la teoría económica de Smith y Hayek (por ejemplo) la posesión de información relevante era utilizada para aprovecharse de la ignorancia del otro, consumidor, ciudadano o súbdito, qué más da. Existe aún. Pero el misterio que los separa se ha hecho ahora inexpugnable: no sabemos qué saben los grandes vigilantes de nosotros, qué resortes pueden utilizar, qué mentiras contarnos. Nos manipulan sin piedad, alimentando opiniones, ocultando precios, impulsando apetencias.

«Este orden social instrumentario privatizado es una nueva forma de colectivismo en la que es el mercado y no el Estado, el que concentra tanto el conocimiento como la libertad dentro de sus dominios» (página 668)

(seguirá)

Publicado en: Actualidad, Política, Sociedad Etiquetado como: derecha, Hayek, izquierda, política, Zuboff

Vigésimo Primera Crónica desde el País de Gaigé

26 junio, 2022 By amarias Deja un comentario

Termina junio en Gaigé con manifestaciones en las principales ciudades. No han tenido mucho éxito en sus convocatorias, pero son significativas del ambiente que se respira en ciertos sectores, donde militan o se agrupan simpatizantes de la coalición de Gobierno.

Por una parte, se protesta contra la cumbre de la OTAN que tendrá lugar en Madrid los días 29 y 30 de junio. Los manifestantes, alentados por varios ministros del Gobierno aunque hayan desistido de acudir personalmente a la algarabía, exigen la disolución de la Organización, el final de la guerra en Ucrania, la reducción aún más drástica del presupuesto militar y la devolución de los terrenos ocupados por las Bases Militares norteamericanas. Espero no olvidarme nada de su ideario antibelicista.

La moderna doctrina subyacente para estos pacifistas es, en fin, que la OTAN y la ambición norteamericana por mantener su hegemonía mundial (ya muy debilitada) son las principales causantes del ataque de la Rusia de Putin a Ucrania. Una guerra defensiva, pues.

La reunión de los presidentes del G7, que tiene lugar en Alemania este domingo, por su parte, bebiendo de aires muy diferentes, ha servido para reforzar el apoyo incondicional a Ucrania y para exponer solidaridad conjunta ante la crisis energética y alimentaria, que está comiendo aceleradamente los pies del estado de bienestar.

La difusión de algunos comentarios de los líderes occidentales ridiculizando a Putin no servirá, seguramente, para estrechar lazos con el protagonista y causante del mayor problema actual contra nuestra seguridad. La cumbre de la OTAN madrileña pondrá a prueba los sistemas de seguridad de Gaigé. Cruzamos los dedos para que todo suceda, no solamente con un final que permita presentar algún acuerdo relevante sino sino, y sobre todo, sin incidencias notables.

La segunda ola de manifestaciones que ha tenido lugar en Gaigé encuentra su fundamento en un terrible suceso que violentó nuestra sensibilidad: un intento de casi dos mil subsaharianos (fundamentalmente procedentes de Chad y Sudán) para superar la valla que separa Marruecos de Melilla.

La violenta actuación de la policía de Marruecos, que utilizó incluso -según puede sospecharse al observar los vídeos difundidos en las redes- disparos reales, junto a gases lacrimógenos y piedras para impedir el asalto, provocó, al menos, 23 muertos por asfixia, golpes y heridas de bala. Las imágenes difundidas pueden interpretarse en parte como que la presión policial forzó a los subsaharianos a amontonarse contra la valla.

La inexplicable actuación marroquí está motivada, según se indica por analistas del complejo tema del Magreb, como exhibición de la buena relación actual entre los gobiernos vecinos. Sánchez ha elogiado el empeño marroquí de controlar el intento de los migrantes, tildándolo de ejemplar, cuando no conocía que había causado tanta mortandad . Pero no supo desdecirse al saber que la morgue de Nador estaba saturada con los cuerpos de jóvenes fallecidos en la batalla desigual, ni al contemplar las imágenes de centenares de jóvenes hacinados en el suelo controlado por la policía.

Tanto despliegue de fuerza y causas de dolor no han impedido que casi 150 chadianos y sudaneses hayan penetrado en tierras españolas y estén ahora confinados en el Centro de Estancia Temporal de Emigrantes, donde una veintena de abogados ofrecen sus servicios para conseguir que, dadas sus circunstancias personales y la situación en sus países de origen, puedan alcanzar el estatus de refugiados.

Es imposible, al comentar este suceso, no poner énfasis en el escaso apoyo que se presta al desarrollo a los países del Sahel, suministradores principales de esos contingentes de jóvenes que huyen de sus países, buscando del Dorado europeo, a costa del riesgo de perder sus vidas.

El calor ambiental ha remitido en casi todo Gaigé, que trata de curar las heridas de los últimos incendios. Particularmente graves han sido los destrozos causados por el fuego en la sierra de la Culebra, en Zamora. La hermosa zona, atractivo turístico importante, ha quedado irremediablemente afectada y el gobierno de Mañueco ha tenido que explicar su actuación ante las llamas. Faltan medios, profesionales , adecuado cuidado del monte y de las zonas sensibles y mejora de la sensibilidad ciudadana para evitar (o causar) actuaciones que favorezcan la aparición de terrible antinomio fuego-bosque.

No faltan graves problemas en Gaigé, siendo el del aumento sin control de la inflación el más preocupante. El llamado tope al precio del gas autorizado por Bruselas se descubre como un parche insuficiente para detener la escalada del precio de la energía. Gaigé muestra la debilidad de su proyecto energético, pues, en cuanto a la producción de electricidad, la energía solar (afectada por la calima) y la eólica (en momentos de parálisis de los vientos) resultan escasos para cubrir las necesidades, privadas y empresariales.

La demanda del parque móvil -tanto para el automóvil eléctrico como para los que se mueven con combustible convencional- no cesa de crecer y los precios están disparados. Para lo eléctrico, se ha tenido que recurrir a las centrales de ciclo combinado y a la denostada nuclear; para la gasolina y el gas oil (el petróleo) se seguirá subvencionando el consumo con 20 céntimos/litro, rápidamente absorbidos por el mercado desbocado.

No estamos solos en el toque al tambor del pánico: Alemania revisa el abandono nuclear y planea reabrir las minas de carbón. La transición energética europea, amparada en aquel mensaje de ser modelo para el mundo, deberá revisarse desde e, pragmatismo.

Publicado en: Actualidad, País de Gaigé, Sociedad Etiquetado como: bomberos, Castilla-León, Centro de Estancia Temporal de Emigrantes, CETI, Chad, Cumbre de Madrid, energía, gasóleo, gasolina, incendios, manifestaciones, Marruecos, Melilla, OTAN, País de Gaigé, policía marroquí, Sierra de la Culebra, Sudán, Unión europea

Por qué la gente sensata piensa diferente políticamente (dos)

24 junio, 2022 By amarias Deja un comentario

Para Sartre, «derecha e izquierda son dos cajas vacías», carentes de valor descriptivo. En la actualidad, particularmente en Europa, la categorización tomando como fiel de la balanza ideológica la supuesta independencia política que proporcionaría el centro. ha perdido sentido. Solo se utiliza en campaña por los líderes y acólitos de las formaciones pretenden nuestro voto, y especialmente para designar, con deje despreciativo, a las agrupaciones tenidas por ultraderecha o ultraizquierda, consideradas populistas y, en algunos aspectos, antisistema o contraconstitucionales.

El valor descriptivo de las siglas y de la distinción entre lo que está a izquierda o derecha está perdido para siempre. Si los movimientos obreros, en la época de la industrialización y, por supuesto, de la reconversión industrial y de la fallida reindustrialización, encontraban su razón de ser en la resistencia legítima contra la explotación del trabajo por el capital, la defensa de una jornada laboral y prestaciones asistenciales que permitieran una vida personal y familiar satisfactoria (en el sentido de libre de cargas injustas), esas reivindicaciones han perdido gran parte, si no todo, su sentido.

Ni siquiera la exigencia de una sanidad adecuada para todos, el acceso a una enseñanza sin trabas económicas o la posibilidad de expresar la propia opinión sin ser perseguido por ellas, incluso aunque se dirijan contra el Estado y sus instituciones (por citar algunas de las ventajas de vivir en un Estado europeo) pueden servir de plataforma general para defender cambios dignos de figurar como programa de un partido, presuma de ser de izquierdas o derechas.

El debate se ha desplazado hacia elementos transversales. La defensa medioambiental es un ejemplo típico. Todos somos ambientalistas y si algo nos separa de serlo con máxima intensidad es la correcta visión de las necesidades económicas reales.

Curiosamente, no solo depende de la forma de afrontar el gasto ambiental (impuestos, reducción de contaminación, incorporación de tecnologías adecuadas, etc.) sino de la educación y concienciación individual.

El paseo por cualquier zona de nuestro entorno (incluso protegidas como parques naturales) viene a demostrar que son millones los ciudadanos que tienen gusto especial en arrojar latas, botellas vacías, colillas, basura, en cualquier sitio, sin reparar en el daño ambiental que causan. Seguro que la mayoría de los ensuciadores se confiesan ambientalistas convencidos. Pueden estar convencidos de que el depredador ambiental es el empresario que se ha gastado millones en proporcionar filtros y controles para cumplir con la legislación ambiental.

Escribe Bobbio que una de las afirmaciones recurrentes (cita a Laponce) es que la izquierda está asociada con rasgos altamente positivos, como creatividad, futuro, justicia. Más allá de lo concreto, la religión estaría a la derecha, y el ateísmo, a la izquierda. Una cuestión relacionada es la creencia intuitiva de que las ideas de izquierda han venido a liberar el pensamiento de las rémoras y límites de la tradición.

Este último aspecto parece haber calado hondo. Se acostumbra, desde hace ya décadas, a caracterizar como facha, retrógado, antiguo, a aquellos que se declaran partidarios de lo antiguo, ya sea el arte, la música, la poesía, los filósofos eminentes de la antigüedad, los pensadores que no ocultaban, al expresar limpiamente sus ideas sobre lo general que a todos nos afecta, sus convicciones religiosas personales, que en nada deberían de importunarnos.

Otro elemento conceptualmente neutro que acapara el debate político (en estas semanas, en vísperas de la cumbre de la OTAN en Madrid, muy especialmente), siendo esgrimido interesadamente por grupos autodenominados de izquierda «genuina» es la cuantía de la dedicación del Presupuesto a Defensa -incluso, si se debiera prescindir de los Ejércitos, declarando al Estado «neutral» o «antibeligerante».

¿Es más de izquierdas quien se declara contra la OTAN o contrario a la guerra? No estamos en un mundo pacifico; la Historia demuestra que hay regímenes, pueblos y posiciones, que bajo apariencia de movimientos religiosos, sociales o xenófobos, atacan a países que consideran vulnerables o menor dotados de elementos de defensa. Acabo de oir a una portavoz de Podemos defendiendo su postura contraria a la OTAN, como una organización belicista, dirigida por Estados Unidos y repitiendo el argumentario de que la guerra en Ucrania fue propiciada por la posición agresiva de la Organización Mundial.

(continuará)

Publicado en: Actualidad, Política, Sociedad Etiquetado como: Bobbio, Haidt, Laponce, OTAN, Podemos, Sartre

Por qué la gente sensata piensa diferente políticamente

22 junio, 2022 By amarias Deja un comentario

Hace tiempo que me apetecía escribir sobre este tema, y seguramente en otros Comentarios ya he expresado algunas opiniones al respecto. La relectura del libro de Jonathan Haidt (La mente de los Justos, Ed. Planeta, 2019), publicado por primera vez bajo el título The righteous Mind en 2012, me ha provocado estas nuevas reflexiones que quiero compartir hoy.

Tengo, además, a la vista, el libro de Norberto Bobbio «Derecha e Izquierda», con el magnífico prólogo de Joaquín Estefanía (reedición de 2014, Editorial Alfaguara). Las  otras fuentes que utilizo son mentales, porque estoy de vacaciones y, como saben mis lectores habituales, no soy amigo de intoxicar lo que escribo con fuentes bibliográficas, lo que se hace generalmente para reclamar argumentos de autoridad para robustecer la debilidad de los propios argumentos.

Debo aclarar, además, que Haidt mezcla en el mismo saco argumental a los que defienden una religión o una opción política (escribe para norteamericanos, sean republicanos o demócratas y es conocida la intensidad con la que el pensamiento religioso empaña la vida social de Estados Unidos). Yo creo que la cuestión religiosa merece un tratamiento específico, aunque, para agnósticos, las raíces de la cuestión pudieran aparecer como bastante similares: la falta de análisis individual para entregarse a adoptar posiciones tribales.

Como no quiero empañar la cuestión más de lo que está, máxime en un momento en España y en Europa en que los fundamentos del debate político se mueven por agrestes caminos, me referiré, únicamente, al desarrollo (obviamente, somero) de esta cuestión:

¿Por qué personas con parecidos medios económicos y formación, piensan y votan diferente, cuando se trata de decidir entre opciones políticas aparentemente tan divergentes, como -digamos- partido popular o partido socialista- o, yendo a los extremos, entre Vox y Podemos?.

Mi respuesta rápida es que la elección de la afinidad que nos lleva a votar a una opción política u otra es que nos movemos por impulsos que no tienen que ver con los programas de los partidos.

Resolver correctamente la cuestión es fundamental para los asesores de ls lideres políticos (los spin doctor en la terminología anglosajona). Haidt desarrolla con cierto desorden en su libro la premisa que le sirve de subtítulo. «Por qué la política y la religión dividen a la gente sensata».Mis comentarios solo recogen, de manera marginal, las ideas del psicólogo social norteamericano y, en parte, lo hago, petulantemente, para criticarlas.

En principio, siguiendo el sentir común y de acuerdo con la sospecha general, el voto emitido responde a una combinación exótica de varios factores entre los que cuentan:

con influencia decreciente, las creencias religiosas (si el debate se ha centrado sobre temas que afectan a la moral, ya que no la ética)

el perfil y empatía personal desarrolladas por los candidatos (no necesariamente en los debates, también en lo que sabemos de su vida privada);

la reacción de castigo al partido o candidato que nos ha decepcionado (cuanto más precisan lo que van a hacer, puede que provoquen más distanciamiento respecto a nosotros);

menosprecio por el resultado cualquiera que fuere (refleja el pensamiento de «vote lo que vote no servirá para nada» lo que conduce a seleccionar formaciones exóticas, al voto en blanco o al Pato Donald o al Capitán Trueno);

convicción personal irreductible respecto a lo que debería hacerse, aunque se sepa que los partidos concretos han abandonado esa posición (los talantes conservadores que siguen convencidos en que el liberalismo es lo mejor que puede pasar a la economía y los talantes revolucionarios que permanecen fieles a la idea de que el capital nos roba y que la propiedad fundamental de la producción ha de ser pública, ´…

Nada de eso es sustancial para Haidt, y aún menos para Bobbio y…bastante discutible, incluso para mi, modesto elucubrador sobre la política social, que si algo tengo a mi favor es haber leído cientos de libros sobre el tema-algunos de los cuales, por supuesto, no pudo ser fuente de reflexión para los dos citados (Norberto Bobbio falleció en 2004; y el libro de Jonathan Haidt fue publicado antes de que se produjera la proliferación de los gobiernos de ultraizquierda en Latinoamérica y el avance de la ultraderecha en la Unión Europea).

De Haidt Me sigue gustando la idea de que los seres humanos tenemos una combinación de genes que nos aproxima en un 90% a los  bononos (esos monos estúpidos según nuestro criterio humano que se dejan coger y despedazar por los chimpancés, sin ser capaces de defender a uno de los suyos…posición que también encuentro en búfalos, ñus y, en general, en los rumiantes) y un 10% a las abejas (que no dudan en morir, aguijoneando al invasor, muriendo en el empeño).

(seguirá)

Publicado en: Actualidad, Política, Sociedad Etiquetado como: Bobbio, bononos, derecha, Haidt, izquierda, justos

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