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Asturias, tierra de compromiso

5 octubre, 2022 By amarias Deja un comentario

El 4 de octubre de 2022 tuvo lugar en Madrid la presentación oficial de la Asociación Compromiso Asturias XXI, fundada hace 15 años y que cuenta ya con 200 asociados y unos 1.500 simpatizantes, según enfatizó el presidente de la misma, el Dr. en Ciencias Quimicas, Eduardo Sánchez Morrondo.https://www.compromisoasturiasxxi.es/

El título de la sesión fue «Madrid, tierra de compromiso», que me permito trastocar como figura en el título de este Comentario. Porque creo que Asturias ha dado muestra a lo largo de su Historia de su generosidad con el resto de España, aunque entiendo bien, tal como se desarrolló el acto, lo que se pretendía con esa convocatoria.

En el salón de actos de la Universidad Nebrija «la universidad de los asturianos» estaba ocupado en sus dos tercios por nativos de la región, en su mayor parte emigrados. Había muchas canas en el recinto, aunque no faltó la esperanzadora presencia de jóvenes en sus treinta y cuarenta y tantos. Asistí al evento invitado por la vicepresidenta Margarita Collado, con vocación omnipresente y activa.

Se explicó a los presentes que la Asociación pretende colaborar en el futuro de Asturias, promoviendo actividades que la región necesite, con gente que, aunque esté lejos en la distancia se encuentre cercana en el afecto e interés por ella.

Para dar realce y un cierto contenido técnico-económico a la reunión, fueron invitados cuatro asturianos de entre los migrados en Madrid, agrupados en dos grandes temas: la visión económica (para la que fueron invitados Angel de la Fuente y Angel Gavilán) y la tecnológica (contando con Irene Cano y Jorge Fernandez como ejemplos de relevancia en el tema) , con breves intervenciones que no superaron los quince minutos y con el formato de un juego de preguntas y respuestas, bien conducido por el moderador y presentador del acto, Pedro Laguna, director de Cronistar. Un tercer bloque lo protagonizaron Maria Fernández y Lucía Fernández del equipo funcional de la Asociación.

La reseña del acto queda resumida y potenciada por el mensaje final: hay un importante valor en los casi 20.000 asturianos desplazados por cuestiones de trabajo en Madrid, algunos, desde luego, ya jubilados, pero emocionalmente activos. Como sucedió ya en otros momentos de la historia regional, decenas de ellos ocupan cargos relevantes en corporaciones y empresas. Ojalá que se sepa, esta vez, aprovechar con eficacia ese potencial de conocimiento, capacidad de decisión y vinculación afectiva con Asturias.

El vicepresidente del Principado, Juan Cofiño, cerró el acto con un mensaje por videoconferencia, esperanzado y, como corresponde a un cargo público, optimista. Que mi experiencia personal, nutriente de mi visión escéptica hacia movimientos bien intencionados que precisan de sustento energético continuado para que se sostengan -y que Collado, amiga incisiva que pretende saber penetrar en mis recovecos mentales, y me dice a la cara que es una  característica de mi personalidad- no sirva de juicio ni menoscabo para que triunfe esta iniciativa, que ya nace madura, aunque nueva para Madrid.

 

 

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Trigésima Cuarta Crónica desde el País de Gaigé

4 octubre, 2022 By amarias Deja un comentario

Entramos en octubre con el nivel de incertidumbre en aumento. La declaración unilateral de la adhesión a Rusia de las regiones arrebatadas a Ucrania como consecuencia de la invasión de febrero, celebrada por el Kremlin a bombo y platillo, ha generado aún mayor tensión internacional.

Putin (Vladimir), con su intención aparentemente robustecida con el apoyo de la Asamblea Geberal, refuerza el argumento de que, al ser parte del territorio ruso, cualquier ataque a las provincias del Donetz, Lugansk, Jersonv o Zaporiyia será replicado con máxima dureza, poniendo sobre el tapete la posibilidad directa de uso del arsenal nuclear contra quienes apoyen al gobierno de Ucrania.

Agrupados en torno al paraguas de Estados Unidos, los miembros de la OTAN, repiten con emoción el mantra de que, si Rusia atacara territorio aliado, obtendría «una respuesta inmediata». La escalada de posiciones desde el pasado febrero, momento en que los frágiles acuerdos de Minsk (la población eslovena donde se firmaron en 2015) saltaron definitivamente por los aires, ha alcanzado un punto que podría temerse de no retorno.

Zelensky (Volodomir) y su gobierno, enaltecido por un sentimiento patriótico ucranio que se consolida con las victorias conseguidas frente al gigante ruso, gracias al apoyo aliado, no están dispuestos a ninguna negociación. El panorama, ausente o incompetente hasta el momento la vía diplomática, es muy sombrío. Rusia sigue jugando su partida de póker, si bien ahora aparece perfectamente definida su intención: ofrecer el armisticio a cambio del reconocimiento internacional de que las regiones ocupadas son parte del territorio ruso. Es posible que, a cambio, la Ucrania reducida se avenga a admitir ese recorte territorial a cambio de su incorporación a la Unión Europea y a la OTAN.

¿Es importante la valoración de esta situación desde Gaigé?. Sin duda. Desde la invasión, los argumentos empleados desde el Gobierno para justificar las dificultades en superar la crisis anterior, gravitaron en torno a «la guerra de Ucrania». Primero fue el precio del gas (arrastrando rápidamente al conjunto de los recursos energéticos) y, muy pronto, la escalada de costes de materias primas abarcó todos los sectores y afectó a todos los usuarios.

Tiene Gaigé un menor capacidad de recuperación autónoma que los grandes países de la Unión Europea. Francia, cuyas empresas multinacionales tienen asentados firmes tentáculos en nuestro país (dominando tradicionalmente el sector de distribución alimentaria, servicios y muchas líneas de producción industrial), ha puesto casi siempre con gusto palos en las ruedas del crecimiento de Gaigé.

Es Alemania, a la que se vuelven siempre los ojos y las intenciones entre sumisas e imitadoras de los agentes económicos y políticos de Gaigé, la que debía actuar de locomotora de cabeza. Pero la crisis energética, la terrible dependencia del gas ruso y la dificultad de encontrar fuentes alternativas (aunque mucho más caras), está pasando una tremenda factura al gobierno alemán.

El viernes, 30 de septiembre, los ministros de Energía de la Unión firmaron un acuerdo por el que se comprometen a reducir voluntariamente el consumo eléctrico y a reducir los beneficios extraordinarios de las empresas que producen energías inframarginales. La decisión se aleja de la propuesta que venía defendiendo la batalladora -y escasamente empática- vicepresidenta Ribera (Teresa), pero supone admitir la necesidad de un Mecanismo que imponga provisionalmente topes a los precios de los recursos energéticos y obligue a las empresas que se están beneficiando del modelo de cálculo de precios finales a que sean solidarias con el sistema. La energía es determinante de la tercera parte de la subida de precios, con una inflación que alcanza el 10% en el conjunto de la eurozona.

La situación económica será mala y la política, aún peor, aunque en los mentideros de Gaigé se ha hablado esta semana, sobre todo, de los cuernos de un tal Onieva (Iñigo) ha puesto, en vísperas de su anunciada boda, a la consolidada reina del folletín, marquesa de Griñón, Falcó (Tamara), sucesora sin reparos en el corazón de la farándula de alto nivel mediático en la que tuvo su trono su madre, Preysler (Isabel), hoy felizmente casada con el genio de la literatura periodística Vargas Llosa (Mario). Esta revelación ha servido para poner de manifiesto, según una encuesta de Sigma Dos para el diario El Mundo, que los votantes de Unidas Podemos y Vox son los más infieles y los encandilados con el socialismo, los más engañados.

Se consolida la pareja formada por Díaz (Yolanda) y Sánchez (Pedro), para tratar de enderezar el rumbo del maltrecho gobierno de coalición. Loss vaporosos vestidos -con tendencia al blanco- de la otrora dirigente comunista, hoy vicepresidenta del Gobierno de Gaigé, hacen magnífico juego visual con la estupenda fachenda del presidente, aún bajo la cuarentena de un contagio por la Covid que trajo de un viaje a Estados Unidos.

La falta de entendimiento entre los dos partidos mayoritarios para la renovación de la cúpula judicial ha sido el elemento causante de la estrafalaria intervención del comisario de Justicia de la Unión, Reynders (Didier), que ha disfrutado de un viaje pagado por los estamentos de Gaigé para tratar de entender cuáles son los entresijos del persistente desacuerdo que impide que los jueces que han superado con creces el mandato legal sean sustituidos por sangre judicial fresca. Sus recomendaciones finales han sido acogidas con respetuoso escepticismo.

El público llano, siempre atento a captar señales de manera intuitiva, sigue preguntándose por qué ha de ser tan importante la vinculación ideológica de los magistrados para administrar justicia, incluso y particularmente en el Tribunal Constitucional. Si los estamentos judiciales están politizados (y lo son de forma evidente), la hipotética independencia de es tercer poder, se confirmaría como vinculada al Parlamento y a sus ideologías mayoritarias.

En La Toja se celebró un encuentro con confuso significado político, en el que participaron Núñez Feijóo (Alberto), de forma presencial y Sánchez (Pedro) por vía telemática. Entre los asistentes, se pudo ver a González (Felipe). Como en este tipo de actividades no se va a aprender ni a hacer doctrina, sino a mostrar afectos, adhesiones y distancias, la interpretación del evento resulta tan sencilla como improductiva: las espadas están en alto y los ánimos, expectantes y tensos.

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Trigésima Tercera Crónica desde el País de Gaigé

26 septiembre, 2022 By amarias Deja un comentario

Gaigé tiene sus propios problemas, pero la situación provocada por la guerra de Putin (Vladimir) al invadir Ucrania en febrero pasado impone sus ritmos y aumenta las preocupaciones. Esta semana, el sátrapa ruso ha anunciado la movilización de 300.000 reservistas y amenazado con la utilización inmediata de misiles de cabeza nuclear.

El reclutamiento forzoso de jóvenes (según parece, con especial predilección hacia las minorías étnicas rusas) está provocando conatos de resistencia en la población, con manifestaciones violentamente reprimidas y algunas detenciones.

La amenaza de lanzar ojivas con cabeza nuclear ha conseguido provocar  una dualidad de análisis por parte de los expertos en interpretar los movimientos del Kremlin.

En general, se está de acuerdo en que Rusia está perdiendo la guerra, sorprendida por la capacidad de resistencia ucraniana -potenciada sin rodeos por la OTAN y la mayoría de los Estados Europeos-. A esta situación inconcebible en origen, dada la desigualdad primaria de las fuerzas presentes en el conflicto, se ha unido la notable -y sorprendente- incapacidad de los Ejércitos rusos para moverse en una guerra convencional, con material obsoleto y militares mal preparados.

Hay quienes opinan que las amenazas de Putin serán cumplidas y que debería Europa prepararse para afrontar la catástrofe derivada de recibir en su suelo (se supone que, con mayor probabilidad, en una ciudad ucrania, pero no se debe descartar el ataque nuclear a otras metrópolis intermedias , si Putin pretende monitorizar la escalada de tensión, atenazando a Europa)  la terrorífica bomba capaz de provocar una mortandad superior a 300.000 personas. La respuesta y la escalada que se derivaría entonces apuntan a un escenario muy sombrío.

Mucho más esperanzadoras son las elucubraciones de los que aseguran que el jerarca ruso no tomará tan cruel decisión, cuyos contraefectos debe valorar y que, siguiendo su curso relativamente plácido, la guerra se prolongará durante varios meses, manteniendo el itinerario de la confrontación tradicional, de desgaste y destrucción del contrario asediado. Por parte ucrania, se anuncia que los aliados enviarán material más sofisticado y que no dejarán al asediado país en la estacada, lo que garantiza el mantenimiento de un statu quo beligerante, un tira y afloja imposible de asimilar desde la sensatez, hasta que el desgaste ruso obligue a abandonar su presa o el líder chino -que se mantiene en la sombra- imponga su criterio intrigante  de que «no es el momento».

Aparentemente lejos del conflicto, en Gaigé han sucedido cosas que aventuran un otoño políticamente muy activo. Olona (Macarena), la líder de VOX que parecía formar uña y carne con sus colegas de partido, ha sido expulsada de esa formación -en un oscuro episodio de enfrentamiento transversal con Abascal (Santiago)- creando una grieta difícil de salvar en la tercera fuerza política de Gaigé.

No mejoran significativamente las expectativas de voto hacia el Partido dirigido por Núñez Feijóo (Alberto), si bien se consolidan los liderazgos regionales de Moreno (Juanma) y Ayuso (Isabel). En Castilla y León, la coalición de gobierno entre el PP y Vox sufre por la beligerancia verbal manifiesta en el hemiciclo vallisoletano del vicepresidente contra el diputado Igea, resto vivo y vivaz de aquel Ciudadanos que tuvo el sueño de gobernar España cuando Rivera (Alberto)  y Arrimadas (Inés) creían tener carisma indestructible entre los habitantes de Gaigé.

Las fiestas de la virgen de la Merced han revelado que en Barcelona, la ciudad condal, campan unos cuantos centenares de delincuentes que aprovechan la debilidad en el ejercicio de su autoridad, por parte del gobierno municipal, para generar caos, destruir propiedades y robar géneros. Esperan a que la inmensa mayoría se retire pacíficamente para tomar la calle, contando con que los Mossos llegarán tarde a cumplir con su deber de garantizar el orden o serán prudentes en aplicar medidas contundentes para no perturbar el silencio cómplice de los partidos de la izquierda ácrata que sostiene a Colau (Ada).

A nivel regional, Cataluña sigue perdiendo peso económico frente a Madrid y, más recientemente, frente a Andalucía. La soflama de Moreno (Juanma) animando a los empresarios con sede en Cataluña para que se cambien a Andalucía y aprovechen de las anunciadas rebajas fiscales que han anunciado, tiene un carácter simbólico, pero es cierto que las algaradas callejeras y el planteamiento independentista del Gobierno regional catalán, no cuentan como atractivo para inversores.

Más sagaz, el gobierno vasco, beneficiaria esta región -junto a Navarra- de una injusticia fiscal consolidada por el franquismo, guarda silencio independentista, ahoga pasando rápidas las páginas, los afectos hacia terroristas excarcelados y confesos y camina sobre el bienestar del trato preferente por encima de la crisis que agarrota a otras regiones españolas.

La polarización politica en Gaigé alcanza ya muy altas cotas. Las redes socials se llenan de insultos a líderes de uno y otro palo, junto a descalificaciones a periodistas a los que se atribuye sesgo e intencionalidad ideológica. Son exabruptos sin mayor fundamento,, alejados de cualquier debate constructivo, demostrativos de que, una vez más, se busca la confrontación y el insulto, como fórmula banal para ocultar las carencias propias.

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Trigésima Segunda Crónica desde el País de Gaigé

18 septiembre, 2022 By amarias Deja un comentario

Que en Gaigé haya que echar mano del arrojo para defender el derecho de los estudiantes a recibir al menos el 25% de las clases lectiva en la lengua vehicular del Estado, es solo un síntoma del deterioro por el que navegamos.

El Gobierno catalán, en la estela del Programa 2000 ideado por el antes Honorable y hoy maldito (para quienes no tienen pelos en la lengua de llamar a los delincuentes por el adjetivo  adecuado), sigue empeñado en hacer creer que todo lo catalán es superior al resto de Gaigé. La lengua, las manifestaciones culturales, la perspicacia política, la historia y hasta los bailes populares son la expresión constante e irrebatible del hecho imaginario que, la divinidad ha dotado de esencia especial a la tierra, el aire y el agua que conforman esa pretendida unidad esencial diferenciadora que se llama Catalunya y que aspira a ser independiente de la decadente, casposa y capitidisminuida colectividad española: «los otros».

Tanta atracción tiene ese modelo de perfección establecida que a él se acogen, no solo charnegos que renuncien a sus orígenes extremeños o andaluces, sino que en ese barco de prestigio caben marroquíes, tunecinos, ucranianos o turcos (peor acceso tienen los latinoamericanos), siempre que reconozcan la devoción al dios del idioma, el prestigiado dialecto catalán, perfeccionado por lingüistas muy hacendosos confeccionando una gramática de obligado uso, en solo los últimos treinta años.

El padre más moderno del catalanismo, Pujol (Jordi), comandante de una tribu de muñidores en el uso aprovechado del poder para enriquecerse más, está mal de la cabeza. Tiene ya por encima de los noventa años y, aunque todavía recibe homenajes y emite algunas palabras, la puerta de su enajenación y, por tanto, de su exculpación como inimputable, se está abriendo definitivamente. Los infinitos años de instrucción (rectius, más de diez) han cumplido, pues, su objetivo. Que el prócer se salga de rositas,

A esa manifestación programada para hoy, domingo, 18 de septiembre, que debería movilizar a todos cuantos, independiente del derecho a sentirse buenos catalanes y patriotas, crean necesario defender la necesidad de que todo español, independientemente de su lugar de residencia, hable bien el castellano (o sea español), no va a acudir Núñez Feijóo (Alberto). Tiene otras cosas más importantes que hacer y dejará que Gamarra (Cuca) y otros principales del Partido Popular encabecen la manifestación, junto a Vox.

Parece que al partido de la demonizada como ultraderecha le han salido algunas disidencias internas, y muy relevantes. Olona (Macarena), la abogada del Estado que brilló -en mi opinión-, aunque no suficientemente -por los resultados- en las elecciones andaluzas que entronizaron a Moreno (Juanma) está disgustada con Abascal (Santiago), que la quiere más de funcionaria que de ejecutiva en su partido. Es destino de toda facción política en Gaigé deshacerse en pedazos por fricciones internas, o desaparecer en el anonimato total cuando surgen discrepancias en la asunción del protagonismo mediático de sus dirigentes.

El conocimiento público de la Sentencia del Tribunal Supremo por el caso de los ERE andaluces, ha dejado con pocas rendijas el argumentario para justificar el indulto para los condenados y, especialmente, la condonación graciosa del castigo penal a Griñán y los demás ajusticiados. Pero la petición de indulto recoge firmas de gentes muy dispares -de distintas orientaciones políticas y profesionales- y el gobierno de Sánchez (Pedro) no encontrará problemas ni falta de respaldo para apoyar la decisión de hacer borrón y cuenta nueva con quienes «no se enriquecieron personalmente»,

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Trigésima Primera Crónica del País de Gaigé

13 septiembre, 2022 By amarias Deja un comentario

La semana que terminó el once se septiembre ha sido pródiga en acontecimientos, luctuosos y alegres, tristes o emotivos. Momento, pues, feliz, para los comentaristas de todo pelaje, y especialmente para los llamados periodistas del corazón, más proclives a desmenuzar comportamientos aislados, imágenes sueltas y gestos impostados, que a meterse en las honduras de analizar el porqué de las cosas.

El entramado de fondo para Gaigé sigue siendo preocupante, porque no llueve, la inflación sube más y el desencuentro entre las facciones políticas aumenta. Pero el país continúa disfrutando de fiestas, que se prolongan hasta casi todo septiembre, bajo advocación de vírgenes, santos y tradiciones intocables.

Valga como ejemplo de algunos crueles despropósitos, la fiesta del toro de la Vega (del padre Duero) en Tordesillas, en donde hasta este año, en que fue prohibido con gran protesta popular, incluida la de su regidor -Oliveira (Miguel Angel), se corría hasta matarlo a lanzazos a un pobre animal, generando un escenario irrepetible de color, sangre, empellones y jolgorio campestre, en la que el motivo principal, era, en realidad, irrelevante.

Falleció la reina de Inglaterra, Isabel II, óbito que se produce en unánime loor de reconocimiento a personaje que se coincide en proclamar como histórico y digno de alcanzar (por el momento) lugar de relevancia y respeto en la Historia de la Humanidad. La razón fundamental del prestigio es, para no dar mucha vueltas en busca de motivos, la longevidad de su reinado (duró más de setenta años), alimentado el mito con misterios, secretismos, boatos y ese punto acre de vulgaridad mundana que viene bien para  ensalzar un mito, haciéndolo carnal sin sobrepasarse. La conjura mediática y la discreción  política para mantener alejada la Corona de cuantos asuntos pudieran afectar a la institución de manera directa, hizo el resto.

No tiene este cronista de Gaigé, -el país de los despropósitos, tierra de angustias siempre a la busca de su identidad-, envidia de los ingleses. Sus historiadores, teniendo vetado meterse con la Monarquía propia, se ceban en contarnos cosas de la nuestra, buscando entre los papeles de nuestros archivos, públicos y privados,  material con el que alimentar la Leyenda Negra, desligitimarla o darle un nuevo repaso. En la institución monárquica inglesa se mezclan elementos religiosos (el cabeza visible es heredero de un rijoso monarca que decidió separarse de la Iglesia de Roma para seguir sus inclinaciones sexuales, en las que cabía el asesinato) con una elaborada colección de ritos, puertas selladas y boatos de colorines inculados a su defensa.

En Gaigé, causa revuelo la decisión declarada del Rey de antes, Juan Carlos, de acudir al sepelio de la inglesa, de la que es familia, pues del mismo designio divino proviene su dinastía. Hay quien prefiere (quiero suponer, por puro sentimiento humanitario, que no en lo que nos queda de la Casa Real) mantenerlo en Abu Dahbi hasta su propio funeral. Si así se produce como está previsto, y el estigmatizado Borbón sale con la suya, tendremos ocasión de sufrir la vergüenza de ver a dos Reyes de Gaigé hacer como que no cruzan sus miradas, en la creencia de que así se defiende a Monarquía hispana, ya tocada del ala, porque nos falta un Churchill (Wiston) que defienda que se puede ser independentista y republicano, viendo en la Monarquía la solución transitoria inmejorable.

El sucesor de Isabel,  Carlos III, accede al trono a una edad avanzada (somos coetáneos), y con un curriculum tal vez apasionado (inolvidable su referencia al tampax de Doña Camila, hoy reina consorte) pero nada apasionante. En cuanto al resto de la familia real, no solo no tiene la nuestra nada que envidiar, sino que ésta se ha movido por las telarañas de la popularidad forzada con mucho más tiento, aunque no ha sido tratada con la misma benignidad.

Deplorable ha sido el encuentro entre Sánchez (Pedro) y Núñez Feijóo (Alberto) en el Senado, en donde compareció el primero para regodearse con sus propios éxitos y llamar mentiroso, inútil, mal preparado y antipatriota al segundo (con éstas u otras palabras, que escribo de oídas).

Frente al tiempo libre de la intervención del Presidente de Gaigé, tuvo el candidato in pectore solo quince minutos, por los que navegó con más voluntad que aciertos. No tuvo culpa, sin embargo, porque el martirio vino con el formato: cuatro a uno si se miden tiempos y, a pesar de que el Popular tiene mayoría en el Congresillo de las autonomías, el hemiciclo del Senado comparte frialdad con el cementerio de Bonn (pongo por caso). Y si a quien toca defender su gestión viene como mozo del martillo de las propuestas del contrario, hay que darle el premio de haber causado la mayor conmoción al pueblo llano.

Van a aprobar un impuesto extra a las eléctricas y a las entidades financieras, a la busca y captura de esos «beneficios caídos del cielo», que han puesto de manifiesto algunos vicios de la economía del libre mercado. Puerta abierta a la imaginación de los ministros más filocomunistas del Gobierno de Gaigé,  capitaneados por el descaro indocumentado de la ministra Díaz (Yolanda) y el seguidismo de Garzón (Alberto) que han abogado por poner tope a los precios de los productos en los supermercados.

Si así seguimos y les dejan actuar a sus anchas, tendríamos en Gaigé mercadillos como los que se disfrutan en la Habana y otros pueblos del país caribeño, en la que cada cuanto sacan hortalizas y pollo a precios mínimos, para que los secuestrados cubanos no se mueran de hambre si solo tuvieran que comprar con lo que ganan de oficio, en los supermercados donde los bienes de consumo se cotizan en dólares.

Saca pecho la ministra Ribera (Teresa), exponiendo que en Europa (léase Alemania) se nos hace caso en la defensa del modelo ibérico para calcular los precios de la energía. Se la ve, desde luego, ágil entre sus colegas, con el desparpajo de quien repite curso. Como el del gas sigue subiendo, y si bien es cierto que no escasea la energía, está cada vez más claro que no todos pagar la calefacción, y que las medidas de ahorro serán insuficientes a poco que el frío apriete, como ya lo hizo el calor con el presupuesto con que llegar a fin de mes sin tener que pedir prestado al dueño del dinero.

Una buena noticia: Alcaraz (Carlos) es tenista número uno del ránking mundial. Gaigé se puso muy contenta, porque necesita ídolos en los que proyectarse. Cuando se apagan las luces, vuelve a ser el país de los Despropósitos.

La mala noticia, entre otras, es que falleció Marías (Javier), y echaremos de menos sus escritos lúcidos con la dosis de mala uva inteligente que tanta falta nos hace. Como escritor de libros, no disfruto igual, aunque el problema es mío.

Sobre las leyes que regularán la libertad para cambiar de género con solo una declaración de voluntad ante el Registro, declararse transgénero por intuición, abortar con dieciséis años a cargo de la Seguridad Social o la condena sistemática por fascista a quien ponga en sospecha si todo ese edificio de identidades sexuales tiene más fundamento que la búsqueda de votos y generar desorden social, convendría que alguien escribiera con criterio y sin pasión doctrinal. No existen en Gaigé quienes asuman ese reto, me temo.

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Trigésima Crónica del País de Gaigé

4 septiembre, 2022 By amarias Deja un comentario

Gaigé penetra en la incertidumbre de los cuatro últimos meses de 2022 con ánimo distendido. Agosto y las primeras semanas de septiembre son tiempo para fiestas locales y, después de casi tres años de pandemia y anulación de programas de festejos, el país recupera el espíritu de jolgorio distrayéndose circunstancialmente de los problemas que aquejan a la ciudadanía.

Que no son pocos. La subida de los precios de consumo es evidente para todos los bolsillos y los altos precios de la electricidad han arrastrado a la reducción de actividad o a la suspensión de pagos y la quiebra a demasiadas empresas para que la tranquilidad que se respira en el ambiente encuentre justificación.

Como en la sátira del magnate que enciende un puro con billetes, Rusia quema gas natural por importe de 10 millones de euros diarios ante las mismas narices de Europa, en la planta regasificadora de Portovaya, que está situada cerca de su frontera con Finlandia. No está claro, sin embargo, la razón de ese despilfarro, salvo que sea una manifestación del desprecio de Putin por las restricciones que Europa anuncia pero no cumple: casi 14.000 millones de euros mensuales es el importe de la factura de los combustibles ( carbón, petróleo y gas) que adquiere a Rusia.

El fallecimiento de Gorbachov (Michael), a los 91 años, el 27 de septiembre y el menosprecio oficial de la Perestroika (encabezada por Putin -Vladimir-), la resaca del baile en topless de la primera ministra finlandesa Marin (Anna) -en una fiesta en la residencia oficial de Kesäranta para celebrar la entrada de su país en la OTAN, las elecciones restringidas para encontrar un sucesor/a a Johnson (Boris), el atentado frustrado a bocajarro en Argentina contra Fernández de Kirchner (Cristina) o las votaciones sin carisma para la reforma constitucional en Chile entre otras menudencias, han sepultado en la indiferencia algunas de las medidas adoptadas desde Gaigé para adelantar algunos apósitos a la depresión que nos espera.

Francia rechazó, a través de su Ministerio para la Transición Energética, la infraestructura del gaseoducto Midcat, que permitiría llevar este recurso energético desde Gaigé hasta Alemania, como «inapropiada y cara». Así que nuestra Ministra para la Transición Energética, Ribera (Teresa) ha visto confirmada, a destiempo, su posición -luego  corregida por mor de la necesidad- de que favorecer inversiones para quemar combustibles fósiles, incluído el gas natural, resulta incoherente con la estrategia europea. Para Francia, su Transición Energética pasa por la energía nuclear, poniendo en evidencia que los Minsiterios con el mismo nombre en la Desunión Europea piensan y actúan diferente.

Los responsables de los principales complejos manufactureros advierten de una grave recesión, al subir los costes productivos, enfriarse el consumo interno y haber disminuido el poder adquisitivo de la ciudadanía. ArcelorMittal, Volkswagen, Ferroatlántica, entre otros, han cerrado plantas o disminuído la producción. Sin embargo, la industria hotelera y de ocio en Gaigé ha vivido buenos momentos en agosto: ojalá que ese fulgor no sea parejo al de los árboles frutales envejecidos o dañados que dan, como saben los agricultores, una última cosecha antes de languidecer definitivamente. La necesidad de apoyar una industria recia, en gran medida autónoma y con tejido entrelazado para favorecer su resistencia ante la crisis es una de las máximas no seguidas en Gaigé, que sigue apostando por un país turístico, de vino y rosas.

El ministro Escrivá (José Luis), que lleva la cartera plural de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, ha presentado un macroplan para acercar a su equilibrio presupuestario el gasto en Seguridad Social, pretendiendo la reforma de las pensiones. En esencia, supone elevar las contribuciones de las rentas más altas (pasito a pasito durante 25 años) y modificar el período de cálculo de las prestaciones por jubilación, alargándolo. El ministro debe saber de lo que habla, pues tiene los datos y la experiencia en el sector, pero otras voces solventes (por ejemplo, el gobernador del Banco de España, Hernández de Co s -Pablo-) han expresado que hacen falta 20.000 millones de euros anuales y las medidas propuestas apenas cubren la mitad.

En el terreno estrictamente político, los dirigentes de las dos facciones más importantes -Partido Popular y Partido Socialista, aclaro- ham aprovechado sus últimos días de vacaciones para urdir estrategias frente al otoño. el próximo día 6 de septiembre, en el Senado, habrá un primer encuentro dialéctico en el foro público, entre Sánchez (Pedro) y Núñez Feijóo (Alberto).

Si, para los catedráticos Sosa Wagner (Francisco) y Fuertes (Mercedes). «El Congreso es un costoso decorado» -hacen revista a las aprobaciones por el artículo 16, el de «hago lo que me peta», de reformas, leyes autobús y perversos decretos leyes- ¿qué habrá que decir del Senado, ese escenario territorial que nadie sabe para que sirve?

Gaigé sigue soñando con un futuro mejor, viviendo su propia pesadilla.

 

 

Publicado en: Actualidad, País de Gaigé

Vigésimo Nona Crónica desde el País de Gaigé

29 agosto, 2022 By amarias Deja un comentario

Acaba agosto en Gaigé y las posiciones de los políticos profesionales se simplifican y agudizan antes de la batalla por el voto electoral. Aún queda tiempo -quizá un año- pero la facultad del Presidente del país para disolver las Cortes y aprovechar el mejor momento a sus intereses, puede adelantar la fecha  de la llamada a las urnas.

No es sencillo realizar hoy el análisis de los signos con los que los partidos principales en liza podrían estar preparando sus programas de gobierno. El pueblo de Gaigé está más preocupado por conseguir el pan de cada día, con una inflación instalada en la frontera de los dos dígitos y unas perspectivas de un invierno señalado por el alto precio de la electricidad y los combustibles, que han arrastrado consigo a toda la economía, sobre todo, la micro, que es de la que come el ciudadano.

Dentro del pequeño grupo de Ciudadanos, agarrado a la balsa que los arrastra río abajo hasta los rompientes, una élite con micromando en plazas (una treintena de cargos electos) ha pedido la inmediata dimisión de Arrimadas (Inés), la delicada líder que cambió su chaqueta catalana (tan bien urdida) por la capa andaluza (muy desvaída) y convocar un congreso de revisión constituyente. Parece lo lógico, si se quiere levantar alguna esperanza para evitar la extinción de una fórmula bisagra que evite el despedazamiento sin frutos de los herederos de la derecha y de la izquierda del libro de Petete.

Siguiendo a su aire, que juzgan favorable, el Partido Popular de Núñez Feijóo (Alberto) ha celebrado una fiesta de fraternidad en la carballeira de Cercedo-Cotobade, que reúne por sexta vez a la familia popular. La ceremonia de afirmación popular recuerda a las que, allá por los ochenta del pasado siglo, el entonces intocable líder del SOMA-UGT, Fernández Villa (José Angel) convocaba en Rodiezmo (León) cada agosto, para confirmar su autoridad y recibir el apoyo del vicepresidente Guerra (Alfonso) y el cariño de los mineros, a los que prometía que «no nos moverán».

El Presidente del Gobierno de Gaigé, Sánchez (Pedro), ha mandado por delante a sus ministros más fieles para seguir alimentando el mantra de que Feijóo no tiene proyecto, no quiere a España y se obstina en negar el apoyo a las brillantes opciones que proponen desde Moncloa para recuperar la economía y el funcionamiento a pleno rendimiento de la organización judicial, una vez comprobado que el resto del Gobierno de coalición está más entretenido en lamerse sus heridas y sacar la cabeza fuera del tiesto para tratar de ofrecer una identidad diferenciada del partido que lleva las siglas socialistas.

El rey de antes, condenado a morir en el exilio (voluntario o forzado, la Historia tendrá que decidir), no consigue librarse de la mosca cojonera en que se ha convertido Corinna, la prostituta de lujo en cuyas redes amatorias cayó el antes prestigiado monarca, hoy convertido en hazmerreir de Gaigé. Si lo he entendido bien, los abogados de la corista rompedora, ya no demandan al Estado de Gaigé, ni pretenden que la ex amiga de don Juan Carlos fue acosada por los servicios de inteligencia públicos, sino que el camino procesal que ahora siguen, ante los peculiares estamentos judiciales ingleses, es demandar a la persona privada del monarca caído en el mayor pecado de su condición: hacer ver su naturaleza humana vulnerable.

Publicado en: Actualidad, País de Gaigé

Vigésimo Octava Crónica desde el País del Gaigé

15 agosto, 2022 By amarias 4 comentarios

Llevo algo más de medio año escribiendo estas Crónicas, que título desde el País de Gaigé, un heterónimo de España. Gaigé (ponúnciese Caiché) es una transcripción fonética en hanyu pinyin (chino) de una palabra compuesta que significa en «despropósito, desconcierto», y otras acepciones similares.

En esta semana, Gaigé intensifica sus vacaciones oficiales. Madrid anticipa la celebración de las fiestas de la Virgen de la Paloma, una de las numerosas versiones milagreras de la madre de Jesús el Dios encarnado para la religión católica, que tienen su festividad reconocida en el 15 de agosto, en que se conmemora la asunción al cielo místico, en cuerpo y alma, de María.

La advocación mariana a que hago referencia es la patrona popular de los madrileños, cuya patrona oficial es la virgen de la Almudena, otro heterónimo. Pónese así de manifiesto el carácter contestatario del pueblo de Gaigé, poco dado a admitir sin discusión imposiciones desde lo alto de las instituciones, ya vengan de la Iglesia o de cualquier otro gobierno. La sentida devoción fue premiada numerosas veces por la Paloma, que cuenta con incontables milagros, empezando por la curación del futuro Rey Fernando VII, allá en el siglo XVIII, que fue cuando empezó su actividad.

Esta semana de agosto es pródiga en fenómenos atmosféricos y astrales. Siguen los incendios de carácter pavoroso jalonando el territorio de la piel de toro, causando conmoción y pérdidas duras de restañar. Esta semana le tocó arder a los alrededores del parque natural del Moncayo. Nuevamente, la Unidad Militar de Emergencias tuvo que actuar, apoyando a las unidades locales. Tanta presencia de esos militares anómalos, con solo 1.500 efectivos fijos (y otros tantos de reserva) en las decenas de focos por donde arden los bosques de Gaigé, parece milagrosa.

Sigue sin llover en la mayor parte del país, que se va convirtiendo en secarral en muchas zonas; los pantanos están a mínimos, algunos a punto de desaparecer (por debajo del 10% de su capacidad). En épocas de la dictadura, cuando había más fe, se sacaban las imágenes en procesión, pidiendo que lloviera. Ahora, se es más prudente en incomodar a los altísimos. Resulta por ello conmovedora la anécdota que cuenta Erwan de la Villeon (ceo, es decir, consejero delegado, de Puy de Fou, el parque de Toledo que está haciendo furor), por la que, cuando hace ahora un par de años un incendio rodeaba la instalación y amenazaba con llevarse todo por delante, sacaron del recinto a los animales y los principales enseres, y el devoto francés dejó a la Virgen del Arrabal -cuya imagen venera- encargada de salvar el resto. Y así sucedió: el fuego se contuvo sin tocar un pelo del Parque.

La escasez de agua, el precio de la energía y la amenaza de que pueda faltar suministro si el invierno viene crudo (especialmente en la crédula Alemania, que quemó sus naves para abrazarse al oso ruso), ha puesto de moda a la ministra de Transición Energética y otras hierbas, la del rostro impenetrable Ribera (Teresa). Bajo su docta dirección, el Gobierno ha decretado que los locales comerciales no puedan bajar la temperatura más allá de 27 ºC, lo que ha motivado protestas de los empresarios de restauración, bares y locales de venta de artículos de primera y segunda necesidad. La siempre atenta a marcar el paso en dirección contraria, si le ve hueco, Ayuso (Isabel), la jefa de la Comunidad de Madrid, se ha declarado insumisa, posición que no parece compartida por el alcalde de la capital, Martínez Almeida (José), más prudente en manifestarse contrario a la aplicación de una Ley vigente, aunque la impugne en los Tribunales.

Este pequeño rifirrafe (sin mucho efecto práctico, pues las temperaturas han bajado, por fin, en este lunes 15 de agosto) ha servido para que las baterías antipopulares del partido que gobierna en coalición, acusen a Núñez Feijóo (Alberto) de ser un calzonazos que se doblega a la dama que, según ellos, dicta lo que hay que hacer en el Partido que está llamado, todavía, a hacerse con el poder de las urnas, si mantiene el pulso al deterioro que provoca el tiempo en las ilusiones repentinas.

Sigue la guerra en Ucrania, enquistada y con torpeza dialéctica por ambos bandos, aunque se alzan algunas esperanzas por la mediación del turco Erdogán, quién lo diría.

La posición de China respecto a Taiwan se ha encrespado, por culpa de la visita a ese país reconocido solo a medias, de la presidenta de la Cámara norteamericana Pelosi (Yansi), que el Gobierno de Jin-Pin ha considerado una provocación y argumento suficiente para hacer una exhibición de su potencia armamentística, rozando peligrosamente los argumentos para una confrontación de gran alcance. Como en el gobierno insolidario de Gaigé hay pacifistas, si los interesados en prender la mecha de la tercera guerra mundial aciertan con el mechero, la destrucción mutua asegurada nos pillará discutiendo si enviamos ropas de abrigo o tanques averiados al lugar donde se inicio el conflicto.

Sigue manifestándose algo de polvareda porque SM el Rey Felipe VI, de viaje protocolario por Colombia, no se levantó al paso de una de las espadas atribuídas a Bolívar (Simón). Cuando falleció el héroe que inspiró la revolución que tanto daría que hablar en los países hermanos de América (hoy, familia pobre y descarriada en su mayoría), no le enterraron con la legítima, sino con una copia, que es la que ahora veneran los líderes tupamaros, Farc o M-19 incrustados en el gobierno de Bogotá. Hizo bien el Monarca, si lo hizo a sabiendas como si no. Y esas voces, algunas en el desgobierno, que critican a Felipe VI por falta de respeto a un acero herrumbroso, harían mejor en mirarse sus propias faltas, condenando que sus adeptos quemen fotos del Rey y banderas patrias o ellos mismos se nieguen a acudir para hacer el rendevous oficial al Jefe de Estado cuando visita alguna de las regiones a las que quieren imbuir de intenciones separatistas.

Nota final: Mi respeto, simpatía y admiración a Salman Rushdie, a quien un fanático de mal nombre Matar (Hadi) envió al hospital de varias cuchilladas alevosas, cumpliendo los designios de un tal Jomeini que le impuso una fatua y ofreció una recompensa a quien asesinara al polémico escritor. La culpa: haber interpretado las razones por las que se suprimieron unos versos del Corán, en lo que se estimó por los iluminados exégetas del libro sagrado de los musulmanes, una afrenta merecedora de la muerte.

Publicado en: Actualidad, País de Gaigé Etiquetado como: Ayuso, Corán, Despropósito, españa, felipe VI, Gaigé, Jomeini, Martínez Almeida, Núñez Feijóo, Puy de Fou, Salman Rushdie, Teresa Ribera

Vigésimo Séptima Crónica desde el País del Gaigé

8 agosto, 2022 By amarias Deja un comentario

A Gaigé se le ha puesto cara de vacaciones, pero la realidad es que pocos se atreven a tomarse ese asueto. Porque no faltan preocupaciones importantes, en el orden interno e internacional, que invitan a permanecer en casa e incluso con las persianas bajas. Para protegerse del calor y de la tormenta que se supone estallará en cualquier momento (amenaza de ampliación de la guerra en Ucrania a territorios de la Unión, invasión de Taiwan por China y, como más verosímil aún, la reducción de los suministros eléctrico y de agua en Gaigé).

Voy por partes: la familia real se ha desplazado a Mallorca, fijando su residencia de verano por unos días en Marivent, el palacete estatal en donde ya se encontraba la reina de antes, Doña Sofía. Sigue en paradero conocido pero con orden de no volver a España, el denostado rey Juan Carlos, cada vez más asediado por las amistades peligrosas que puede suponer su largo afincamiento en Abu Dahbi, donde continúa purgando desde hace dos años su poco juicio con las faldas y con las comisiones por las que se le premió su mediación para conseguir contratos de ensueño para las constructoras españolas.

Las fotografías difundidas por la prensa oficial muestran, entre otras instantáneas, a las cuatro mujeres de la familia real (las reinas de antes y de ahora, Sofía y Leticia, la princesa de Asturias, Leonor y la infanta Sofía) luciendo palmito y pierna bronceada (las tres últimas citadas). No me parece oportuno el despliegue de ebúrnea naturaleza castigada por el sol o por las pócimas de la reina plebeya, pues aunque nadie puede prohibirle mostrar hasta donde le peta sus encantos, alguien debiera pensar que esa demostración de lozanía y bien pasar no ayuda a aumentar el amor por la monarquía en el país del Gaigé donde, a despecho de las cifras que se difunden por el Gobierno de forma triunfalista, hay sentimiento de crisis avanzando.

El rey Felipe, cumpliendo con su misión de hacer de tripas corazón aparecer allí donde se le invite, incluso para recoger improperios, se fue a la toma de posesión de Petro ( Gustavo), presidente de Colombia y terrorista arrepentido del M-19-según dice-. Le acompañaba el ministro Albares (José Manuel).

Horas bajas para la Ministra de Energía, Ribera (Teresa), que acapara titulares en los periódicos de Gaigé por su decreto-ley en el que en 80 páginas desarrollar las medidas ordenadas para reducir el consumo energético. La oposición popular y también algunos presidentes autonómicos acusan de no negociada y en algunos puntos desorbitada la redacción, que, sin embargo, los especialistas coinciden en estimarla necesaria y urgente en su concepción. Porque se aproximan, a toda velocidad, un otoño y un invierno muy exigentes, con el grifo del gas ruso cerrado, y Alemania en situación de desesperación energética por el cierre de nucleares y plantas de carbón ordenado por Merkel (Angela) en su despedida como canciller.

El enfado de Argelia con Gaigé por la cercanía expresada con Marruecos en una carta ininteligible en semántica e incomprensible como estrategia en política exterior, se mantiene. El gas argelino que se nos niega marcha ahora en dirección a la Italia donde Draghi (Mario), en un último acto de servicio como Presidente del  Consejo de Ministros, negoció unas condiciones favorables para el país que mejor partido sabe sacar a la Unión de Comerciantes europeos.

Siguen ardiendo los bosques y campos de Gaigé, reclamando recursos, agua y medidas urgentes. Cada día, varios fuegos se desatan en la geografía de este castigado país, que parece destinado a sufrir las plagas del deterioro ambiental con especial virulencia. Se sigue apreciando que demasiados de esos focos de destrucción son provocados por vecinos despechados o locos y favorecidos porque nadie cuida ahora los bosques (no son rentables) y los efectivos en los cuerpos de bomberos ni dan abasto ni tienen equipamiento de última generación. Me temo que, si han sido provocados algunos de esos incendios que tanto daño causan, los culpables no serán detectados y, si lo son, recibirán escasas penas o aparecerán como orates ocasionales para acabar yéndose de rositas para seguir incendiando.

Núñez Feijóo (Alberto) tiene dificultades para consolidar un discurso coherente y la fuerte personalidad de Ayuso (Isabel) no desaprovecha ocasiones para rivalizar con el presidente Sánchez (Pedro), cuyo carisma se apaga a ojos vistas. El viaje de consolación a Cáceres no ha aumentado su popularidad precisamente y hasta en Ucrania han empezado a dudar de su palabra.

Tiene apoyo esta última frase en que el asediado Zelenski (Volodomir) se queja de que el material prometido por el presidente de Gaigé en su viaje a Kiev no llega. Se sabe que los tanques Leopard que iban a ser entregados a Ucrania han sido rechazados en origen por la ministra Robles (Margarita), que los encontró inservibles y solo aptos para desguace. Se ofreció como alternativa mandar prendas de abrigo y bufandas, gesto cuya valoración por los bravos combatientes que están dándolo todo por su patria invadida, no se conoce.

 

 

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Vigésimo Sexta Crónica desde el País de Gaigé

1 agosto, 2022 By amarias Deja un comentario

Los principales líderes de Gaigé han entrado en campaña electoral que, de cumplirse lo previsto en la Norma Suprema (Título III) deberán celebrarse cada cuatro años, correspondiendo el momento de la Convocatoria a la primavera de 2023.

Las tensiones provocadas por el deseo de tomar posiciones ante esa situación que proporcionará unos cuantos miles de puestos de trabajo a los diputados y senadores vencedores en los Comicios se traduce en un evidente nerviosismo que exacerba o sirve para inventar discrepancias entre las opciones políticas.

Desde luego, lo más chocante en Gaigé es la manifiesta tensión entre el partido mayoritario en la coalición de Gobierno y sus socios de la deteriorada izquierda ideológica. La habilidad del presidente Sánchez para controlar a los amigos de conveniencia de la derecha regionalista (independentista o conformista) hace aguas cuando se trata de poner a raya los protagonismos de los partidos de la «gauche» populista, cada vez menos divina y más carnal.

Aunque la presentación de resultados de Gobierno de hace una semana se centró en anunciar un impuesto excepcional (presuntamente inconstitucional, según se ha denunciado de inmediato) a los beneficios de los grandes grupos empresariales y financieros, las diferencias con el heterogéneo grupo que resulta de la descomposición de Podemos e Izquierda Unida son crecientes.

Incluso la sospechosa sintonía personal de la vicepresidenta designada -en fallida propuesta sucesoria por Iglesias (Pablo)- con su jefe teorico Sánchez (Pedro) está más impregnada de folclore estético que de contenido práctico. Las disensiones entre los ocupas de los ministerios económicos son palmarias y la pérdida de soporte institucional por parte de la Ministra de Defensa (Robles, Margarita) a la que se la van quitando competencias y atribuciones, es significativa; su posición crítica contra los pacifistas prorusos que están incrustados en el Gobierno de Gaigé adquiere ya dimensiones de sainete. Otras dos Ministras, antes provistas de mando en plaza, la de Hacienda (la muy desprestigiada Calviño, Nadia) y la de Energía (el azote de energéticas Ribera, Teresa) han cedido terreno hacia otros ministerios. Como un pantocrátor carnal, en última instancia, presidiéndolo todo (no tanto por su capacidad gestora como por su excepcional habilidad para la venta) se adivina, como un aglutinante imprescindible, el ansia centralizadora de Sánchez, (Pedro), convertido en un superministro factótum. Se dice que su objetivo a medio plazo (en especial, si no consiguiera revalidad la presidencia de Gaigé) se orienta a conseguir el puesto muy atractivo de Presidente de la Internacional Socialista, lo que le permitiría cerrar con broche de oro una carrera política realizada en contra de vientos, mareas, y de las esencias de su propio partido, hoy desconocido para quienes creyeron/creímos en la socialdemocracia.

El grupete de Ciudadanos está en estudio urgente de su refundación, tratando de reencontrar las raíces del centro liberal. Dirigen la operación de rescate de los suburbios andrajosos de esa opción antes muy querida, Villacís (Begoña) y Díaz (Guillermo), quienes toman la antorcha semiapagada en sus manos, ante la manifiesta incapacidad de Arrimadas (Inés) para reconducir el descalabro. La dimisión de Garicano (Luis) es una de las últimas deserciones del proyecto que había despertado tantas expectativas, incluso cuando parecía posible acceder a la Presidencia de Gaigé.

Siguen los incendios, favorecidos por la tremenda ola de calor, para cuyos efectos, a pesar de la apariencia de querer liderar desde Gaigé la batalla contra el cambio climático, ni se previeron ni se consigue ahora acotar con solvencia. Los esfuerzos de Bomberos, Unidad Militar de Emergencias, personal de apoyo y ciudadanos concienciados del desastre ambiental o directamente afectados por el avance de las llamas, se estrellan contra la fuerza del fuego y la escasez de medios. Las lluvias se hacen esperar y el agua escasea, incluso amenazando resultar insuficientes las reservas para consumo humano (y, desde luego, para riego agrícola) en algunos puntos.

La guerra de Rusia contra Ucrania prosigue, dando la sensación de enquistamiento táctico. La hambruna por falta de suministro de grano y fertilizantes (hoy, por fin, se liberó un barco cargado de maiz para Líbano desde Odesa) tiene efectos muy graves aún no evaluados suficientemente. Y en cuanto a la escasez de energía para calentarse este invierno, los Estados europeos aceleran la toma de decisiones bastante asimilables al sálvese quien pueda. Gaigé saca pecho, ofreciendo un exceso de energía de la que carece, mientras se anuncian medidas de ahorro que parecen más de tipo estético que efectivo.

Se anuncia por el Gobierno una situación excelente en cuanto al empleo (más de 20 millones de cotizantes a la Seguridad Social) y se distribuye optimismo moderado por los medios de difusión, advirtiendo, sin embargo, que nos esperan momentos de crisis económica y energética. La portavoz el Gobierno, Montero (María José) ha encontrado el gusto a reconocer como culpable de todos los males pasados y venideros al Partido Popular, que ha pasado a autocalificarse como alternativa de Gobierno, abandonando la designación de Partido de la oposición.

Para el gobierno socialista de Gaigé el Popular es, por derecho asignado, partido de oposición, macho cabrío expiatorio de cuanto salga mal, nulo colaborador, falaz adversario, incapaz de reconocer que, si Gaigé no levanta cabeza con la velocidad deseable, la culpa la tienen Nuñez Feijóo, Casado, Rajoy, Aznar, Fraga y Francisco Franco. La nueva Ley de Memoria Histórica, si se aprobara, permitirá resolver, de una vez por todas, cuando empezó la democracia en Gaigé y, cuando sea derogada, en qué momento terminó.

 

Publicado en: Actualidad, País de Gaigé Etiquetado como: Arrimadas, Aznar, Gaigé, Guillermo Díaz, Internacional Socialista, Margarita Robles, Montero, Nadia Calviño, Núñez Feijóo, Sánchez, Teresa Ribera, Villacís

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