Trueno, trono, trena

Trueno

El 4 de diciembre, mineros y artilleros celebran la festividad de Santa Bárbara de Nicomedia, una figura alegórica que tuvo, según la leyenda un final infeliz, sacrificada por su propio padre, que pretendía que adjurara de su fe cristiana. La elección -relativamente reciente- de los profesionales que manejamos (al menos, teóricamente) explosivos como Patrona, proviene del hecho maravilloso de que su progenitor, consumado el parricidio, fue calcinado por un rayo, que vendría acompañado del correspondiente estruendo.

Todos los años, en esta efemérides, los estudiantes de las Escuelas de Minas de nuestro país organizan una exhibición de su capacidad de generar estruendo, lanzando petardos y armando jolgorio. Dado el estado casi catatónico de la minería española, estoy a favor del ruido, si con ello se consiguiera levantar de su adormilamiento una sociedad que desprecia la explotación de los pocos recursos minerales que tenemos, bajo el lema polisémico de que debemos respetar el medio ambiente. Como los ingenieros de minas y nuestros parientes académicos, los geólogos, como muchas otras voces autorizadas han puesto de manifiesto en múltiples foros que el desprecio a la investigación y extracción de lo que ofrece de utilidad nuestro suelo y subsuelo equivale a dispararnos al pie del desarrollo, lo dejo aquí. Valga, en este Comentario, como referencia al Trueno, a la ignorancia, a la desidia y a la mala fe que, como una bandera de despropósitos, dirige algunas actuaciones, sin más respaldo que el negacionismo populista. Protégenos, santa Bárbara, con tu manto de celestial claridad. Truena en los recovecos de las minas abandonadas, en las comarcas que fueron prósperas porque se sacrificaron al carbón y hoy languidecen sin futuro. Te recuerdo, también, que los ingenieros de minas detentamos con orgullo ser una de las ingenierías más versátiles, con aplicaciones en la industria, en las energías, en el agua, en el medio ambiente y, sí, en la minería.

Trono

Una institución tan esencial para nuestra democracia como la Monarquía, está sufriendo el acoso desde muchos sectores, incluido el gobierno sanchestein. Se le piden imposibles o la adopción de posturas contradictorias: que se mantenga al margen de la disputa política, que acepte la segregación del Estado, que se calle ante el impulso levantisco, republicano y de izquierdas, que se quiere presentar como la corriente mayoritaria, y por ello, salvífica, de nuestros males.

Recientemente, ante la insólita y descabellada petición de un grupo de militares retirados, de que intervenga para poner orden constitucional en España, expresándose con meridiana claridad en el reiterado juramento de felicidad a la Patria, al Rey y a la Constitución, que algunos sectores interesados en prender huegos han querido leer (basándose en chats privados de algunos de esos militares) en una insinuación, más o menos evidente, para un levantamiento armado, se ha expresado sin rubor que Felipe VI debe condenar esa propuesta y reafirmar su voluntad de respeto democrático.

No sé si somos capaces de entender lo que puede estar pasando por la mente de nuestro, todavía, Jefe de Estado. No necesito recordarlo: padre expatriado, ridiculizado y despreciada su obra como antiguo valedor de la transición a la democracia; cuñado, encarcelado por una cuestión menor, tratada con extrema dureza penal; y, él mismo, considerado por algunos miembros del Gobierno y una parte nada despreciable de la sociedad -con focos especiales de rebeldía en las regiones catalana y vasca- como un vestigio remanente de la dictadura franquista.

Trena

Para recuperar el nivel democrático que algunos se han imaginado, desde el Congreso de Diputados y los partidos republicanos independentistas, habría que modificar el Código Penal permitiendo que los condenados por rebelión, sedición y el desprecio a los compromisos institucionales más elementales, sean exonerados de culpa, porque no han utilizado armas de fuego. Como alternativa, cabe el indulto, que propondría el Gobierno y debería contar (o no) con el refrendo del Rey.

En la deriva hacia el caos, confieso que nada me sorprenderá. El Gobierno bicéfalo acaba de conseguir la aprobación de los Presupuestos para 2021, que se han presentado por algunos miembros de esa coalición, y por otros apoyos, como la garantía de estabilidad durante cuatro años, toda la legislatura. No cuenta que esos Presupuestos descansen en la subvención que deberá venir de los Fondos europeos. No sirve poner de manifiesto que estamos en la peor crisis económica imaginable, y que no saldremos de ella sin grandes sacrificios, y a su lento ritmo.

Trueno, trono, trena. Tijera, cuchillo, ojo de buey. ¡A jugar!

¿Hay ya vacuna? El reto del 2021 para la pandemia de la COVID 19

El 30 de noviembre de 2020, la Fundación Alternativas volvió a reunir a los cuatro investigadores principales del CSIC y del Centro de Investigación Biológica(Margarita del Val, Luis Enjuanes, Mariano Esteban y Vicente Larraga) en un acto que trataba de responder a la pregunta crucial “¿Hay ya vacuna” (evidentemente, contra la COVID 19). Fue presentador del mismo Mariano Barbacid y contó, para el coloquio, con la tutela de Emilio de Benito (El País).

He recogido el debate a vuela pluma (fue difundido por Zoom, en directo, por la Fundación) y lo que ofrezco son unas notas extraídas de mi registro escrito, que publico, esperando que reflejen con suficiente fidelidad lo transmitido en él. Lo hago, no siendo ésta mi especialidad, con la intención de que sirvan para aclarar dudas y responder a algunas preguntas concretas. No son un resumen, sino un extracto, en alguna ocasión, interpretado por mí.

Los investigadores comenzaron recordando cuáles son sus líneas de trabajo.

Vicente Larraga y su equipo. Investigan el desarrollo de una molécula de ADN sintético, en el que se pretende introducir un antígeno en el núcleo capaz de entrar en el RNA de la célula para que fabrica una proteína que sea reconocida por el sistema inmunológico como foránea, lo que traerá como consecuencia que éste actúe después contra el virus y lo bloquee. Se inyecta el gen y la célula produce el antígeno. Se está al final de la fase preclínica. Han probado 8 prototipos con ratones, de los que 6 no funcionaron. Han ensayado también, con buen pronóstico, el tratamiento de los daños pulmonares que causa el virus. Cuando terminen la fase preclínica, solicitarán a la Agencia Española del Medicamente entrar en las fases 1 y 2 para humanos (ahora se analizan conjuntamente).

Luis Enjuanes y su equipo. Su proceso de investigación es más complejo, pero llevan años trabajando con coronavirus y lo conocen bien. El sistema usado es el de ingeniería reversa, porque saben desde el 2000 que estos virus no se pueden manipular. En consecuencia, hacen una copia de cDNA (en español, ADN complementario, que es un ADN de cadena sencilla sintetizado como copia complementaria de un ARN maduro), susceptible de que en ella se pueden quitar y poner genes en el sistema. Estos virus son muy virulentos y poseen genes de virulencia que interfieren en el tratamiento deseado. Por eso, diseñaron una vacuna basada en un RNA (ARN, en español), del virus. El de éste tiene unos 30.ooo nucleótidos, y se han ido eliminando los genes no esenciales para la replicación. Utilizando el coronavirus Mers diseñaron una réplica de RNA al que le quitaron cinco genes, quedando totalmente atenuado, por lo que no podía propagarse a una célula próxima. Esa cuestión es muy importante, porque los virus tienen una gran capacidad para propagarse y ello aumenta la virulencia. Este virus modificado proporciona una inmunidad esterilizada en ratones humanizados, donde no tiene posibilidad de replicarse. Han diseñado dos sistemas de administración del virus: a) químicamente definido, RNA con 18 kilobase  (kilobase: mil pares de bases de ADN o ARN), funcional, que promueve una respuesta nueva, envuelto en un polímero catiónico o lípido para protegerlo y que le ayuda a entrar en la célula, y b) virus al que faltan 5 genes, que forma partículas análogas a las del virus original, poliméricas Tiene muchos puntos de contacto con linfocitos T y D y se le puede crear en grandes cantidades. El virus se puede diseñar en estas células empaquetadas, pero no en las personas a las que se vacuna.

Mariano Esteban y su equipo. Su plataforma utiliza una variedad de la vacuna utilizada para erradicar la viruela. Emplea virus muy atenuados a los que se inyecta el gen correspondiente a la proteína 5 del coronavirus. Se obtiene una respuesta inmunológica muy potente sobre todo en linfocitos T. Pretenden que la vacuna cumple con los preceptos básicos (similar a los del ébola, 80 a 100 % de eficacia)  y confían que el modelo tenga la capacidad suficiente para conseguir una alta protección con la vacuna. Una empresa española está ya en fase de paso a la fase clínica (en proceso de autorización por AEM y la AEM europea) confiando se pueda llegar a las fases clínicas en el primer trimestre de 2021. Las ventajas de esta vacuna residen en su gran estabilidad, por lo que se puede transportar fácilmente a cualquier parte del mundo (como está demostrado con la vacuna de la viruela), y se puede mantener a temperaturas de 2 a 8 ºC en nevera. Tiene también la capacidad para producir miles de copias del coronavirus , contribuyendo al rápido control.

Margarita del Val (CSIC CBMSO). Recordó que existen muchas vías para hacer vacunas y que en la actualidad no existe ninguna comercializada a gran escala. Las que conocemos son las de actuación más rápida, pero no las más completas. Se sabe cómo fabricarlas, sin embargo, a gran escala, por lo que el problema no está en esa cuestión. Las que están basadas en proteínas solo inducen probablemente, una inmunidad relativa. Es importante que las vacunas ayuden a reconocer el virus. La línea de Luis Enjuanes, que utiliza más de una proteína le parece mejor.

En el debate posterior se plantearon por el moderador y los asistentes algunas preguntas.

¿Por que seguir trabajando en las vacuna del CSIC si hay varias que están en fases preclínicas?

Mariano Esteban contestó que España es un país avanzado tecnológicamente, con buenos científicos y sanitarios. Sería un error tirar la toalla. Contribuimos al desarrollo de la tecnología, con vacunas para uso humano, no veterinario. La pandemia va a continuar, y vendrá otra. Hay que estar en posición de actuar con rapidez, y hay que llegar al punto de máximo avance propio.

Vicente Larraga opina que las vacunas son tradicionalmente carreras de resistencia, no de velocidad. Los que van con más prisa tienen cobertura para protegernos, pero las vacunas mejoran en sus niveles de protección. Estamos en una pandemia global. En la fase preclínica, (en el CSIC) no estamos parados y hemos desarrollado las bases del proceso industrial. No nos hemos puesto a trabajar de un día para otro. La vacuna se podrá inyectar a personas y es estable a 37ºC al menos durante un año. Una gran ventaja respecto a las que se deben conservar a -70ºC en nevera. Debemos crear una industria con tecnología nacional que nos haga independientes de loas grandes empresas. Me dolía ver la recepción que se hacía a las mascarillas que llegaban de china en avión, como si aquí no tuviéramos la tecnología.

Mariano Barbacid, advirtiendo que  “no era el día para quejarse en la falta de dinero para investigación”, hizo, sin embargo, una pregunta incisiva: ¿Estamos muy lejos de Pfeifer, Moderna o Astrazeneca?, que Emilio de Benito agudizó con este énfasis: ¿Qué parte del retraso se hubiera corregido con mayor financiación?

Enjuanes contestó que “estamos bien financiados para los ensayos de laboratorios. La fase con monos macacos es más cara, y la tercera, con personas, mucho más (es decir, se deduce por lo dicho por esre vestigador que ahí nos faltan medios y estructura). Estamos en primera línea mundial en investigación de laboratorio. No estamos preparados muy bien para la fase de desarrollo económico, que necesitaría sobre 2.000 Mill de dólares o euros. Recibimos cantidades de 1 a 2 millones de euros, pero no preocupa tanto la cantidad como la infraestructura. Con un laboratorio de 8 personas y 15 m2 no se puede corregir la situación con una dotación adicional de 20 millones de euros. No valdría. No se puede ampliar el espacio (ni, supongo, ampliando lo expresado por el investigador, incorporar de la noche a la mañana nuevos expertos). La diferencia con esos otros Laboratorios es económica, no de infraestructura para conseguir el desarrollo subsiguiente. Se necesitarían 5 o 6 millones de euros para la fase preclínica, y pasar a los 20  a 60 millones para seguir con otra fase La maquinaria española se está engrasando ahora. No solo en el CSIC, también apoya la empresa privada, consorcios con inversores y empresas nacionales e internacionales.

Vicente Larraga indica que en su equipo son 13 personas, tantas como en el equipo de Mariano Esteban, aproximadamente. En otros laboratorios trabajan más de cien personas y, además, todos buenos. Pueden distribuir el trabajo entre especialistas, que lo hacen antes, abonando una gran cantidad de dinero. Tenemos la estructura básica, pero la velocidad inicial influye mucho.  Luis Enjuanes confirma que hay hasta 650 personas trabajando en compañías que desarrollan la vacuna.

Mariano Barbacid trasladó una pregunta de la audiencia: ¿Porcentaje mínimo de población que tendría que vacunarse? Margarita del Val expresa que depende de la eficacia de la vacuna. Si fuera del 100% (lo que nunca ocurrió), bastaría que se vacunara el 80%. Si fuera solo del 50%, habría que decir que, cuantos más, mejor. La efectividad depende de la población real. Si es esterilizante o no, si protege de los síntomas, de la hospitalización y de la muerte. La evaluación deberá hacerse por la Agencia. El protegido, debe tenerse en cuenta, es el que se vacuna.

El moderador (Emilio) preguntó se aceptaríamos empezar a vacunarnos con una vacuna que solo protegiera al 50%. Margarita del Val aclaró que, la vacuna contra la malaria de Glasgow tiene una eficacia baja con niños, pero no está comercializada de uso libre. La eficacia se centra en las mosquiteras, uso de insecticidas, etc., que es superior a la vacuna. Por eso, aquí, se deben continuar usando, junto a la vacuna, mascarillas, distancia social, aireación, etc. Cualquier actuación de defensa merece la pena con tal de acabar con la actual cantidad de muertes. Por eso se están solicitando autorizaciones de vacunas, con indicios prometedores, pero no su comercialización aún.

Rosa Montero, de RNE, preguntó si habría una sola vacuna, o una miscelánea, habida cuenta de que se trata de diferentes poblaciones de riesgo. Mariano Esteban contestó que hay varias vacunas con ARN mensajero, que están marcando la dirección de alta eficacia. Se está a la espera de vacunas con adenovirus (Astragénica aún no ha definido el rango protector, pero parece importante). Existen otras prometedoras, las de Johnson and Johnson, la de Jansen, la rusa, las chinas…y las de vectores de virus inactivizados, así como las basadas en subunidades, positivas porque dan más confianza. Habrá, en suma, varias vacunas. El gobierno ha puesto la atención en las de ADN y en adenovirus mensajeros. Las expectativas son dulces.

Se habló a continuación sobre las semejanzas entre las vacunas, entre sí y con las de la gripe. Vicente Larraga indicó que todas eran equivalentes. Margarita del Val explicó  que, para su implementación, no se espera a tener todo el paquete completo. La evolución puede ser rápida sin perder rigor, atendiendo -recalcó- a que la seguridad va antes que la eficacia. En seis semanas, después de la segunda dosis, todas las vacunas entran en la fase crítica, y se podría ir vacunando a la gente después de ese período corto de respuesta.

¿Se va a poder hablar de vacuna CSIC? -preguntó Emilio de Benito-. Hacéis investigación muy básica. ¿Está involucrado algún laboratorio, hay fábricas interesadas.

Vicente Larraga contestó que “claro, desde el principio. Es la misma empresa con la que estamos en contacto desde hace años. Y hay una empresa en Bélgica muy interesada. Los siguientes pasos los cubren los especialistas, se eligen voluntarios y se prueban en hospitales autorizados por las empresas de medicamentos. El grupo Zendal, en Porriño (Pontevedra) está especializada en vacunas para animales; con la Universidad de Zaragoza se desarrolla una vacuna para la tuberculosis. Aunque nuestra vacuna fuera una de las menores, comparadas con las grandes, tendríamos andado un camino para nuestra independencia estratégica.

Marilde Rico introdujo la cuestión de la población asintomática. ¿Existen biomarcadores para comprobar la resistencia al virus? (a la manera del SIDA, donde se han detectado marcadores que expresan la imposibilidad de contagio). Se le contestó que “hay 14 ó 15, como el grupo sanguíneo, el MXI, la existencia de dosis génicas importantes para el grupo de la gripe…Se van afianzando. El primero es el nivel de expresión del receptor ARC2 por el que el virus llega al ser humano. El virus se puede preprocesar por una proteína y, por eso, le permite el politropismo que observamos. La infección puede hacer perder el olfato y el gusto, lo que se debe al receptor: cuanto más receptores tenemos en los vasos sanguíneos (células epiteliales, paradas cardíacas, acumulación de plaquetas, trastornos, etc.) más influirá en la respuesta individual. Hay información, pero no estamos al mismo nivel de la gripe, virus que conocemos desde hace tiempo. Luis Enjuanes indica que “podemos modificar las vacunas y los virus, pero no los individuos. HOy por hoy no podemos intervenir en seres humanos”.

Margarita del Val recuerda que “tenemos detectados marcadores de riesgo muy claros. Ser hombre supone el doble de riesgo que en las mujeres. La edad, es otro riesgo muy claro, la obesidad, la diabetes, el daño cardiovascular…todos se están usando como biomarcadores no genéticos, que servirán para priorizar a quiénes se irá vacunando.

Sobre las vacunas rusas y las chinas se comentó que “tienen varias, aunque falta información. Estos países ya las están aplicando. NO precisan de autorizaciones de la Food and Drug Adm. y aprenden sobre la marcha. De esas vacunas se duda por la falta de información, no por la capacidad investigadora. No sabemos lo que han hecho ni cómo la están probando.

¿La vacunación va a resolver las actuales restricciones? Vicente Larraga respondió que “la gran vacunación en el mundo occidental no comenzará a principios de 2021, y se llevará a cabo desde el verano al invierno de ese año. Barbacid preguntó entonces si se “volvería a la antigua normalidad” Margarita del Val se refirió a que “lo peor es saber si protegen o no del contagio. Pfeizer se ha dedicado a esta línea, pero otras farmacéuticas, no. Y será determinante saber si solo protege a las personas vacunadas. Pero habrá que volver a una situación mejor. Acostumbrarse a ponerse mascarilla quedará como una buena norma para protegerse de enfermedades infeccionas.  Para Mariano Enjuanes “probablemente hasta el verano próximo no habrá inmunidad suficiente para cambiar los hábitos de protección.”

Yo hice una pregunta, en relación a las mascarillas que son comercializadas por internet, que se dicen desarrolladas por el IATA-CSIC y Bioinicia (por proveil. com), equipo de José María Lagarón y actualmente solo se fabrican contra pedido. Me interesaba saber por qué no se aceleraba el proceso de fabricación, y confirmar si el CSIC estaba promocionándolas (el presidente de Gobierno, por cierto, la utiliza en sus últimas comparecencias).

La respuesta fue vaga. Los investigadores parecía no estar al tanto o no estar muy de acuerdo con esa promoción comercial. Luis Enjuanes dijo conocer “las que se hacen en Valencia” y afirmó que no daban abasto. Parte de la fabricación se hace en España y otra en Alemania. Los investigadores no contestaron a la pregunta, o no fui capaz de captar el sentido real de su respuesta.  Enjuanes apuntó que “se están fabricando mascarillas en toda la geografía española. En la Rioja, en Béjar, … hay una empresa que las fabrica, Zara tiene también producción en Andalucía. Existen varias distribuidores y autorizadas.”

Respecto a los precios de las vacunas, se expresó que varían entre la vacuna de Moderna (la más cara, 25 $) y la de Oxford Astrazeneca (2,5 €). El precio depende de los adenovirus, que son muy potentes (con 10 a 12 títulos por ml se pueden conseguir muy baratas. Con el tiempo, las vacunas se irán abaratando en todos los casos)

Mariano Barbacid preguntó acerca de la actitud con las personas que no deseen vacunarse. ¿Habría una estrategia de divulgación, para convencer a los reacios? Aprovechó también para ridiculizar a quienes expresan que la vacuna nos va a convertir a los humanos en transgénicos. “Ya lo somos”, dijo.

Margarita del Val fue contemporizadora. “No sabemos ni qué es la vacuna. Hay gente que duda, y se irá convenciendo a su ritmo. La seguridad, será lo primero. Cada vez hay más personas en los ensayos clínicos. Vacunar a millones de personas no se ha hecho nunca, y hay que respetar a cada uno. Es malo que existan negacionistas, porque no necesitamos que cunda el miedo cuando los riesgos son tan altos. Por fortuna, España está a alto nivel de concienciación.

De Benito preguntó si los investigadores se vacunarían. “Si la vacuna está probada por la agencia, me vacuno. Me da lo mismo su procedencia, si está autorizada, aunque prefiero la vacuna occidental, que haya proporcionado información a los agentes.”

Barbacid concluyó la interesante reunión resaltando la edad de los participantes en el panel. “Estos investigadores nos dan la lección de que lo importante es seguir produciendo y contribuyendo a la sociedad”.

Lo afirmado al principio, gracias por esta Jornada de clarificación sobre una materia tan importante y crucial, a los organizadores y panelistas. Espero que el resumen no contenga errores capitales y que se valore mi intención de divulgar lo expresado por nuestros mejores investigadores de la COVID.

 

Quiero saber tu opinión (Poema con estrambote)

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Quisiera saber tu opinión
pero no te precipites.
Estos son los datos:
aficionado a llevar
la contraria; propenso
a encontrar agujeros
en las normas,
empeñado hasta el tuétano
en aventuras malditas:

Tengo firmes, aunque escasos
principios
y un final previsible.

Cuando vuelva de mi paseo
por las contradicciones
que dan sentido a mi vida,
te preguntaré si prefieres
para cenar
huevo frito o tortilla,
y seguiremos
esta conversación.

(9 de febrero de 2017, Amar si tener gozo, @angelmanuelarias)


He puesto un poema (escrito hace más de tres años. aunque mi creación poética creo que tiene un hilo argumental subterráneo, con altibajos, como toda existencia) antes que un comentario sobre política. El comentario es actual, de hoy mismo.

Lo que hay que ganar

Obviamente, somos muchos los españoles a los que preocupa la actual situación económica y política. Lo que me está empezando a alarmar es que se ha hecho más difícil encontrar contraste de opiniones entre ciudadanos, que no sean contertulios de pago en los medios o políticos entrenados a diferenciar sus posturas.

Escasean (por decirlo en positivo) opiniones de empresarios, de filósofos, de sociólogos, de ingenieros, abogados… No se por qué los sindicatos, los colegios profesionales, las asociaciones y clubs de debate están en silencio o no encuentran plataforma de expresión. Por supuesto, la gente normal andan seducida por el fútbol, el demonio del virus, la ignorancia de lo que se avecina o la comprensión de lo que ya tiene en casa.

En consecuencia de la ausencia de debate la sociedad se ha ido polarizando y eso es terrible para la democracia. No hay mas alternativa que lanzarse por el borde del precipicio por el que avanzan o se devanean los otros. Avanzamos hacia un sectarismo adocenado.

No creo que sea un efecto colateral de la Covid, sino una añagaza de mala digestión. Para ese riesgo de recuperar la cooperación, el impulso que produce la discrepancia sana, el cuidado del orden constitucional, de la ley y de los pactos, la coherencia del desarrollo industrial y de servicio, no tenemos vacuna. Tardaremos mucho más en salir a flote, aunque no dudo que la fuerza vital acabará imperándose sobre destrozos, porque las sociedades crecen desde la calma y se hunden en la vana discusión de principios. Se avanza desde el diálogo, la comprensión de los argumentos de contrario, la búsqueda de un punto de equilibrio, la paz social, la cooperación entre todos los agentes sociales, desde el valor de sus justificadas discrepancias, puestas en activo desde la estrategia de colaboración, no con la guadaña del exterminio.

La solidez de la coalición de gobierno parece resistir a prueba de cualquier propuesta de cooperación con los partidos que están fuera del mismo, animados sus miembros por el deseo de mantenerse durante la legislatura. Los propósitos -confesados o latentes- de los cabecillas de la sólida trama, son: a) apoyar sin reservas la independencia separatista de Cataluña y el País Vasco, favoreciendo la vocación republicana de sus hipotéticas mayorías y pasando por alto la corrupción pujolista, los delitos por sedición y desacato y la ruptura social y b) debilitar la Monarquía, poniendo el énfasis en las actuaciones oscuras del rey de antes, despreciando su mérito como baluarte de la actual democracia y ninguneando el papel mediador, como garante de la unidad del Estado, del rey de ahora, Felipe VI, al que vinculan a un régimen trasnochado, de origen fascista y espurio.

Hay movimientos interesantes, sin embargo. No me refiero a las inoportunas, perturbadoras y fuera de lugar de militares retirados que ofrecen sables y experiencias para sostener la monarquía y la Constitución. Las Constituciones pueden, y deben cambiarse, pero siempre democráticamente.

Las voces discrepantes, que llaman mi atención vienen desde las entrañas del PSOE. No provienen de sus ministros en el gobierno de coalición -desorientados, anodinos o enfrascados en sacar algo de lustre a sus carteras, obviando el abordaje de los parámetros fundamentales-. Han aparecido disidencias claras entre antiguos dirigentes -tan relevantes como Felipe González- y voces serenas de la Administración autonómica -tan significativas como presidentes regionales-, que permiten sospechar que se está fraguando una escisión. No se a dónde puede llegar, ni si será pronto.

Pero por ahí veo un camino excelente, viable, sereno, legítimo, para romper la uniformidad monótona de la actual legislatura. Si parte de los diputados del PSOE se deciden a abandonar la disciplina del partido y si constituyeran un grupo independiente, recuperando el socialismo constitucional y socialdemócrata, habría una luz en el panorama.

Lo que no tiene remedio inmediato, parece, es la reconstrucción del centro y, no digamos, la reconducción de las posiciones de derecha. Cuando oigo las tonterías dogmáticas, los desencuentros inconcebibles, las resistencias en trasnochados principios y nostalgias sin rumbo, de algunos de sus portavoces, tengo que cerrar mi atención y preguntarme: ¿dónde está el centro? ¿qué ha pasado con la socialdemocracia? ¿a dónde nos quieren conducir estos populistas con vocación revolucionaria de inspiración estalinista? ¿No se dan cuenta de que la Unión Europea ha pasado a vernos como una nación apestada, y hemos perdido nuestra credibilidad?

Demasiadas preguntas, supongo. Huevo o tortilla, pues.

Transición patológica

El mes de noviembre está dedicado a las patologías derivadas del cáncer genitourinario masculino y, concretamente, de los tumores malignos de próstata y testículo. En el marco de una corriente de concienciación hacia la necesidad de dedicar mayores recursos a la investigación del cáncer y, especialmente, de las modalidades específicas del varón, miembros afectivos a la plataforma virtual Movember, en número creciente desde hace ya 21 años,  recogen aportaciones en las cuentas corrientes abiertas al efecto. Como signo del compromiso, los participantes en este movimiento solidario se dejan crecer, a lo largo del mes, el bigote.

Cierto que, como enfermo grave de esta enfermedad, sometido a un tratamiento severo que me debilita en extremo, estas cuestiones de la patología médica me preocupan y hasta obsesionan a veces. Solo que, consciente de mi banalidad, de mi fragilidad y de la verdad de mi efímera existencia, en los momentos en que mi dolencia disminuye, no puedo evitar elucubrar sobre la evolución de esta grave crisis mundial, que parece estar abarcando, atenazándolos como una hidra de múltiples brazos, los principales elementos de nuestra sociedad.

Solidaridad, ética, sentido de la vida, evolución, desarrollo, medio ambiente, recursos, técnica… Pocos son los elementos que, si nos fijamos en ellos, no parezcan controvertidos. La situación general invita a pensar que nos encontramos en un período de transición, aunque resulta imposible saber hacia dónde. La pandemia de la Covid ha cambiado brutalmente nuestras vidas -al menos, en la parte occidental del globo terráqueo-, generando miseria, incertidumbre, enfermedad y muerte. Hemos modificado nuestra posición respecto a los demás. El otro ha pasado a ser visto como un peligro potencial, alguien del que conviene mantenerse alejado: puede aportar riesgo de contagio, incluso mortal. Como no sabemos exactamente cómo se propaga el maligno, los sistemas de protección aparecen confusos. Tampoco la posibilidad de una vacuna se acaba de concretar en el corto plazo, envuelta en inseguridades, especulaciones financieras, falsedades y prisas.

La situación en España no invita precisamente a mantener la calma. La población tiene otras preocupaciones al margen de la política; la necesidad de subsistir toma primeras plazas y son muchos -¿cuántos?- los que necesitan asistencia social, ayuda para aguantar. Miles de comercios han cerrado para siempre.

Es lamentable advertir que, lejos de servir para unir fuerzas ante la adversidad, la sociedad se ha polarizado. No culpo especialmente a la estrambótica coalición de gobierno, porque igual me parece deplorable el distanciamiento de los partidos de la llamada derecha entre sí y con la estrategia singular seguida por el equipo de Sánchez. Falta todo respeto a la palabra dada, al compromiso electoral, a la coherencia. El resultado es el progresivo endeudamiento del país, nuestro descrédito internacional, el avance hacia la ruina.

La necesidad de encontrarse cómodo en las soluciones y no recrearse en el problema, trae como consecuencia que muchas personas -no necesariamente por causas ideológicas, también por razones intuitivas- se aferren a una doctrina concreta, a un dogma, a una creencia, en la idea de que será salvífica. Encuentro más personas polarizadas que antes. Convencidos tanto de que algo está muy bien como de que lo contrario es abominable.

Tendamos puentes. Tenemos la obligación de tenderlos. Porque para pasar al otro lado distante de una barranca profunda, no sirve el salto. Arrojarse al vacío con solo el bagaje de una mochila con destornillador, martillo y sacacorchos, no garantiza más que el descalabro. Hay que generar pontones, tirar lianas, enlazar fortalezas,  desde ambos lados. Y cruzar con cuidado.

 

¿La Patria está en peligro?

No quiero traer al recuerdo gratuitamente el bando de los alcaldes de Móstoles cuando, en mayo de 1808, promovieron al levantamiento contra la invasión francesa. Pero los hechos me convencen de que, en efecto, al trece de noviembre de 2020, la Patria está en peligro.

No voy a teorizar sobre las posibles acepciones del término, aunque dado el bajo nivel cultural al que ha descendido nuestra sociedad, permítame el lector culto que recoja, al menos, la primera definición que del concepto hace la Real Academia Española (por cierto: no la castellana, la española, la que trata de cuidar y dar esplendor a nuestra lengua vernácula)

“Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”

Se deduce de la definición que la Patria, para los redactores del Diccionario, está relacionado con la subjetividad, con el sentimiento del propio individuo. La decisión de pertenecer a una Patria determinada aparece motivada por la decisión personal de adscribir su devoción a un territorio, pero no uno cualquiera, sino aquel que se encuentra regulado como Nación, junto a otros ciudadanos que se consideran afectivamente coincidentes en la valoración del conocimiento de los hechos históricos, en el respeto a un sistema legal común.

Tengo claro que mi concepto de Patria española no coincide con los separatistas catalanes y vascos -y, si hay alguno, de cualquiera que confiese membresía con cualquier separatismo desde el más remoto lugar del territorio que es, para mí, España, mi país, mi tierra natal-. Mi patria no es la misma que la que esgrimen como propia, hasta querer convertirla en su feudo, quienes no respetan la Constitución ni sus leyes, y con mayor dolor, si lo hacen desde las instituciones, y muy en especial, si manifiestan su discrepancia desde el Gobierno, afirmando que no respetan la forma de Estado legítima y que se asocian con separatistas para aprobar unos Presupuestos que, dicen, los llevarán más próximos a su deseo de destrucción de la unidad nacional y al cambio de los principios que rigen nuestra convivencia y sistema económico.

No puedo permanecer impasible ante la desfachatez con la que algunos personajes, cuya catadura moral no puedo calificar sino con los términos más peyorativos, esgrimen como logro de gestión la alianza con los destructores de mi Patria, a la que han mancillado con frases y hechos, y cuyas espaldas siguen mojadas con la sangre de funcionarios del Estado, asesinados alevosamente con el pretexto de su locura anarquista, reaccionaria, incivil, criminal.

Mi Patria es un lugar de orden, de respeto, de colaboración institucional, de claridad en la comunicación con el pueblo, sin ocultaciones ni mentiras. Mi Patria tiene sitio para todos los patriotas -sí, el término no me asusta, me encanta- de buena fe, independientemente de sus ideas políticas, siempre que sean bien explicadas, coherentes y con clara exposición de las medidas que conducirán a la mejora de la situación general.

En mi Patria no tienen cabida aquellos que se consideren facultados para aprovecharse de los demás por razón de su privilegio o afinidad de clase.

No me importa, al contrario, proclamar la exclusión de mi Patria, la que amo y respeto, de aquellos que, desde los altos niveles económicos, tienen como objetivo acumular el máximo de riqueza para llevar las plusvalías generadas a paraísos fiscales, obviando su obligación de contribuir al crecimiento general pagando sus impuestos y reinvirtiendo, en lo posible, sus beneficios en nuevos emprendimientos.

Pero también excluyo de mi Patria, aquellos llamados populistas y a sus palmeros que, ya pertenezcan a los privilegiados puestos de funcionario o provengan de los más bajos estratos sociales, quieran hacer de sus reivindicaciones -incluso aunque fueran justas- una revolución, despreciando los cauces legales y parlamentarios para conducir sus exigencias.  Porque no creo que la solución para el cambio social consista en destruir riqueza ajena sin ofrecer a cambio trabajo, esfuerzo y honestidad.

En esa Patria que amo, solidaria, internacionalmente conectada, apoyada en su imagen seria, serena y consistente por sus representantes y garantes oficiales, desde el Jefe del Estado a cualquiera de sus ministros, desde un Parlamento plural pero constructivo, con una Judicatura libre de ataduras políticas y sometida ella misma a la disciplina de la ley, de Ejércitos y Fuerzas de Seguridad coordinados y bien preparados para sus funciones, de empresarios activos y creativos, de profesionales preparados y estudiantes concienciados, hombres y mujeres sin otra distinción que su valía compromiso, tendré siempre puesta mi bandera.

Ahora mismo, la encuentro en peligro. Y mi preocupación mayor es que no se, no sabemos cómo salvarla.