Al socaire

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Un Cuento real: La jubilación activa de los autónomos

5 noviembre, 2013 By amarias2013 11 comentarios

A quien pueda interesar, esta es la situación actual, a partir del 17 de marzo de 2013:

Si Vd. es autónomo y ha llegado a la edad de jubilación:

Si desea mantener su actividad como profesional, debe seguir dado de alta como autónomo, pasando a cotizar al mínimo correspondiente a Contingencias Comunes (IT).

Para trabajadores con 65 años de edad y 38 años y 6 meses de cotización ó 67 años de edad y 37 años de cotización este tipo es del : 3,3% ó 2,8%, si está acogido al sistema de protección por cese de actividad.

Por tanto, si está en la base de cotización máxima, que es de 1.888,8 euros, y no estando acogido al sistema de protección por cese de actividad, le correspondería pagar: 62,33 euros.

A partir del mismo momento en que alcance la edad legal de jubilación, puede empezar a cobrar el 50% de la pensión que le corresponda (determinado según la Base reguladora que le proporcionará en cualquier oficina de la SS, y que dependerá de sus cotizaciones anteriores y de que esté o no casado, y de los hijos a su cargo).

No importará que Vd. facture poco o mucho como autónomo, puesto que para estos profesionales, mientras se mantengan en esta situación, solo se les abonará el 50% de la Base reguladora.

Publicado en: Economía, Empresa, Sociedad Etiquetado como: actividad, autónomo, cese, cuota, edad, jubilación, jubilación activa, mínimo, protección, seguridad social, trabajo

Cuento de Otoño: Dando explicaciones

5 octubre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

El padre de todos los vicios entró en la habitación donde sus hijas Envidia y Maledicencia dormían plácidamente, y las despertó, furibundo:

-¡Es ya muy tarde para estar en la cama!. Ya hace un buen rato que Competencia y Mérito estarán trabajando.

Envidia abrió un ojo y se revolvió en el lecho, perezosa.

-Déjame, papá, dormir un poco más. Tú sabes muy bien que cualquier cosa que puedan hacer en años esos dos, nosotras se las podemos desbaratar en cuestión de segundos.

Maledicencia, que era más obediente y, sobre todo, porque disfrutaban haciendo que las cosas fueran a peor, se levantó de inmediato, y sacó del armario uno de los trajes que más le gustaban, aunque era de su hermana mayor, Mentira.

No hacía falta ser muy observador para darse cuenta de que en aquella casa tan grande, dominaba el Desorden, que era el hermano mayor. Posiblemente aquejado del síndrome de Diógenes, amontonaba en su cuarto montones de cosas, que también podían encontrarse, atravesadas, en los lugares más inesperados.

Desorden tenía pretensiones de grandeza y no era exactamente un mal tipo, y, en realidad, cortejaba a alguna de las Virtudes, pero carecía de atractivo. No encontraba las palabras, confundía hechos y circunstancias y, aún peor, nunca sacaba conclusiones.

Pues bien, en ese pueblo imaginario, la situación que más preocupaba en el momento en que me dispuse a contar esta historia, era que, desde hacía tiempo, el grupo de las Virtudes y los Méritos estaba ganando la partida.

No eran muchos, en verdad. Estaba Trabajo, que era muy serio y, por lo general, competente. Su mejor amigo, Estudio, salía poco de casa, pero cuando lo hacía, resultaba brillante y todos querían estar a su lado, porque se le ocurrían ideas inolvidables. Competencia y Mérito eran los dos hermanos pequeños, gemelos univitelinos.

Tenían una tienda de Resultados y Posibilidades y les iba bastante bien. Tenían clientes muy buenos, como Futuro y Sociedad y otros que, al menor descuido, se marchaban sin pagar, como Política y Coyuntura.

Enfrente del comercio, que era el más antiguo de la ciudad, había otra tienda, que pretendía hacerles la competencia, y que se llamaba de Cuentos Chinos. No era, al contrario de lo que su nombre pudiera indicar, de propietarios del Este, sino de los de andar por casa, pero, aunque su mercancía estaba, por lo general, deteriorada, vendían a mansalva. Sobre todo a los Vicios y a los recomendados por ellos, que obtenían una comisión sustanciosa.

Aquel día, Envidia, que ya estaba plenamente despierta, después de haberse desayunado con rabos de lagartijas y malos pensamientos, fue a buscar a Inteligencia que estaba, como siempre dándole vueltas a las cosas, para encontrar su lado bueno.

-¿Qué haces, Inteligencia, que no comprendo a qué viene tanto esfuerzo? -le preguntó, provocadora, la de la mirada torva.

-Pues, ya ves. Buscando soluciones, que es la manera de avanzar. -fue la respuesta.

-¡La verdad, no es ninguna tontería! Otros pensarían que es una pérdida de tiempo, pero es absolutamente necesario lo que haces. ¡Ay, si todos hicieran lo mismo!…

Envidia se acercó a ver lo que estaba haciendo Inteligencia, aparentando prestarle mucha atención, y, en un descuido de ésta, le echó arena en el engranaje y unos alambritos de zancadillas.

-Bueno, te dejo, que llevo prisa, porque me han llamado del Palacio de los Principios, para que les organice la fiesta de Primavera. Nos vemos.

Envidia se fue con viento fresco y cuando Inteligencia puso en marcha el proyecto en el que había estado trabajando, la arena y los alambres que había introducido la pérfida, provocaron un cortocircuito.

FIN

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias Etiquetado como: angel arias, competencia, cuento de otoño, desorden, envidia, estudio, inteligencia, méritos, obediencia, pérfida, trabajo, vicios, virtudes

Cuento de verano: Noticias de Patolandia

17 septiembre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Cada vez que el pato Donald veía al tío Gilito sentado encima de uno de los montones de monedas de oro que almacenaba en torres de seguridad cerradas con siete llaves, se ponía de los nervios.

-Fijaos -decía a sus sobrinos, sin ocultar su disgusto – en la cara de satisfacción que se le pone, mientras manosea esa riqueza improductiva. Y mientras tanto, yo no tengo ni para pipas, con lo que me gustan.

-Sí, tío -expuso Juanito, que tenía momentos muy reflexivos-. Son cada vez más los patos y patas, por no hablar de todas las especies del país, que no tienen trabajo y viven de lo que escarban en la basura.

-He tratado de convencer a tío Gilito de que me de algo de ese oro, para crear una empresa de telecomunicaciones avanzadas -se justificó Donald- pero me dice que empiece como él, con una mano delante y otra detrás.

-Tenemos que hacer algo para cambiar el rumbo de las cosas -concluyó Jorgito-, picoteando en la tierra de nadie.

Fue Jaimito quien tuvo una idea arriesgada, pero muy atractiva: consistía en convencer a los golfos apandeadores de que, utilizando un butrón, entrasen en una de las torres y sustituyeran varias capas de las monedas del fondo por guijarros coloreados de purpurina.

-No se dará cuenta. Antes metía cada cierto tiempo máquinas de revolver, para airear el oro, pero ahora solo está preocupado por ver subir el nivel de monedas en las torres.

Los golfos apandeadores, cuando Donald les contó la estrategia, estaban encantados.

-Vosotros os quedaréis solo con el tres por ciento, que es la comisión habitual para estos casos de intermediación. Para nosotros, será el resto. Y, por supuesto, nadie más debe saberlo.

La actuación fue un éxito, en el sentido de que el tío Gilito no se enteró. Los golfos, burlando a los guardas de seguridad, que, por la tacañería de Gilito, para reducir costes, ya no eran contratados entre los perros pastores payeses sino a los chiguaguas nepaleses, hicieron un agujero a modo de gatera (bueno, de perrera) en la torre más alejada del control, y sacaron varios sacos de monedas de oro, cambiándolas por piedras pintadas de amarillo refulgente.

El pato Donald, con el grueso de las monedas, montó dos o tres empresas para puesta en valor de los recursos naturales de Patolandia, que fueran registradas con nombres imaginativos -First Change, Second Change y Third Change- y puestas a nombre de la Sociedad para la Recuperación del Sentido Común, S.L, para no despertar sospechas. Se crearon así algunos puestos de trabajo.

-Esto va bien -comentó Jaimito en el primer Consejo de Administración, que celebraron en una estación del subterráneo-. Propongo que digamos a los Golfos Apandeadores que hagan otro agujero más alto en la torre, y sigamos con el mismo procedimiento, y creemos más empresas.

No será necesario referir con demasiado detalle que tampoco en esta ocasión el tío Gilito se percató. Es por tanto, aceptable, creer a pies juntillas que, en el curso de varios años, fueron esquilmando las monedas de oro de las torres en donde Gilito guardaba, suponiéndolo a buen recaudo, sus riquezas improductivas. Dejaron solo una capa bastante delgada en cada torre, que era la que Gilito manoseaba con placer, cuando se recluía en cualquiera de ellas para dejar volar su avaricia.

Fue Jaimito, como siempre, el que se percató de algo muy curioso. A pesar de que estaban saqueando las torres, en el recinto donde se guardaban las monedas de oro que formaban el caudal de Gilito, cada vez había más torres. Es decir, entraban más y más monedas de oro, por lo que, si alguien se hubiera tomado la molestia de hacer cálculos, deduciendo las piedras sin valor, los ingresos de nuevas monedas eran tan altos, que la riqueza neta de tío Gilito aumentaba y aumentaba sin cesar.

Era un misterio que ni siquiera Jaimito podía resolver.

FIN

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias Etiquetado como: acumulación, angel arias, búnker, creación, cuentos de verano, dinero, golfos apadeadores, Pato Donald, Patolandia, puesto de trabajo, purpurina, riqueza, tio Gilito, torre, trabajo

Mi diccionario desvergonzado (4): trabajo, paro, género, ingeniero, banquero

26 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Trabajo. Según la tradición judaica, castigo bíblico por el que se condenaba a los sucesores del padre de la Humanidad a generar plusvalías, en lo que se considera la fundación del capitalismo. Véase: paro, Biblia.

Paro. Consecuencia natural de la economía de mercado, en un mundo globalizado en el que cada palo tiene que aguantar su vela, y no hay velas para todos porque algunos han organizado una verbena. Véase: mercado, mundo globalizado.

Género. 1. Producto puesto a la venta por un comerciante; hasta mediados del siglo XX, trozo de tela que se escogía en la propia sastrería, o se llevaba al sastre, para hacerse un traje; de ahí la expresión: «En esta discoteca hay buen género». 2. Usase, entre pedantes y politicuelos, como sinónimo del sexo, aplicable solo a personas; por ejemplo: «Lolita es del género masculino», aunque no sería correcto decir: ·Creo que Fulanito es bigeneral» Véase: sexo, compañeros y compañeras.

Ingeniero. Término que se asociaba a alto prestigio profesional, por lo que se adulteró con el uso, siendo en este momento un título sin valor práctico. Subsisten algunas asociaciones, colegios y cofradías, que pretenden distinguir nostálgicamente entre ingenieros superiores, ingenieros de grado medio y diplomados en formación profesional, pero quienes pertenecen a las dos últimas categorías defienden que pueden hacer lo mismo que los de la primera, argumentando, en esencia, que cuanto más años se hayan dedicado al estudio, menos conocimientos se tendrán acercade cómo cambiar la rueda a un coche. Véase Escuela Técnica Superior, Universidad, master, grado, formación profesional, peón caminero.

Banquero. 1. Tipo que hace bancos y piezas de asiento. 2. Perteneciente a una categoría de seres privilegiados que se dedican a captar el dinero de los demás, sirviéndose de diversas añagazas -en particular, empleando términos técnicos ininteligibles-, para prestárselo con rendimiento a quienes lo necesiten o les hayan convencido de necesitarlo. Un atractivo adicional de su actividad consiste en que pueden conceder préstamos sin garantías a sus amigos o para desarrollar sus propios negocios no bancarios, sabiendo que, en caso de que salgan mal, podrán contar con el respaldo de las Administraciones Públicas para recuperarlo, ya que su función está considerada de primera necesidad, pues la sociedad actual confunde predicar con el dar trigo. Véase: No es lo mismo predicar que dar trigo.

(continuará)

Publicado en: Actualidad, Diccionario desvergonzado, Literatura Etiquetado como: banquero, diccionario desvergonzado, género, ingeniero, paro, trabajo

Producir y exportar universitarios

3 junio, 2013 By amarias2013 1 comentario

Con el título «Desempleo ¿juvenil?», el catedrático de la Pompeu Fabra, José García Montalvo, en un artículo publicado el 3 de junio de 2013 (EP), se introduce entre las bancadas del huerto destrozado por el huracán de las crisis, y, buscando en el patatal algún plantón recuperable, parece haber encontrado éste: «España lleva tiempo buscando un sector de actvidad qe produzca mucho valor añadido y evite qe la economía vuelva a depender del ector inmobiliario para crecer. ¿Qué mejor que producir universitarios, que parece que en otros países son una mano de obra mucho más apreciada que en España?»

Admito que tuve que leer el argumento por segunda vez, para confirmar que el tono del artículo era serio y no irónico. Cuando resolví la duda, e incluso encontré el cierre categorial del razonamiento con el que García Montalvo pretendía añadir su nombre al de expertos que ofrecen soluciones a la crisis, lejos de tranquilizarme, me inquieté más. El catedrático entendía que esos jóvenes universitarios, producidos durante años en la máquina de títulos imparable de nuestra veleidad atonómico-cultural, volverían en parte y pasado algún tiempo, al redil de la economía española, para entonces ya felizmente recuperada, y «acabarán de reconducir la estructura productiva hacia un modelo sostenible y rentable económica y socialmente».

Me parece advertir en esta propuesta de García Montalvo, más que la solución al problema general, un apunte interesado por mantener puestos de trabajo en la Universidad española. Desde luego, el análisis efectuado cae más bien en el campo de las boutades -salida de banco falsamente ingeniosa-, pero la intención de fondo es transparente.

La fábrica universitara se mantendría a pleno funcionamiento -incluso habría qe ampliarla-, con idénticos parámetros, procesos y contenidos, alimentada con la carne fresca de la juventud española, destinada a la exportación en el mercado de talentos europeo. Y, mientras los demás nos tiramos de los pelos por el despilfarro, los docentes y el resto del personal cuyos ingresos dependen del funcionamiento de las máquinas expendedoras de títulos-, mantendrían su porqué, que es, ya sin tapujos, conservar el caldo de cultivo en el que autoreproducirse.

Y decenas de miles de jóvenes licenciados, -los mejores-, obligados a expatriarse para sobrevivir, habrán encontrado, en realidad, la libertad. No volverán a visitar el manicomio en el que mantenemos en jaulas doradas, alimentados con costoso alpiste y por tipos de bata impoluta, a unas aves canoras de tonos muy brillantes, que soltaremos periódicamente para que propaguen por el mundo nuestra incapacidad para que, ya que les hemos enseñado a cantar y lo pagamos del bolsillo común, canten en nuestro provecho.

Publicado en: Actualidad, Economía, Sociedad, Universidad Etiquetado como: despilfarro, exportación, García Montalvo, mano de obra, Pompeu Fabra, trabajo, Universidad

Vivir en una nube

21 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Hay algo del mundo de las tics que no consigo asimilar. Por supuesto, no necesito ser convencido de que la tremenda potencia abierta por la implantación general de las telecomunicaciones ha desplazado un buen número de actividades que antes se realizaban en oficinas cargadas de personal más o menos diligente a consolas individuales en las que en un abrir y cerrar de ojos uno mismo puede hacer una reserva de hotel, organizarse un viaje, pagar impuestos o lanzar un mensaje al mundo virtual con sus elucubraciones y experiencias sobre, por ejemplo, la producción rentable de cannabis.

Lo que ya me cuesta más es comprender la ilusión con la que cientos de miles de cibernautas se entregan cada día a los brazos de internet, ofreciendo sus servicios en esas múltiples redes sociales que invitan a conocerse mejor y hacerse amigos. Lo normal es que el mundo virtual te devuelva, impertérrito y cruel, como corresponde a su condición inanimada, tus ilusiones convertidas en spam, te agobie con similares ofertas a la tuya y peticiones de amistad eterna surgidas de soledades desesperadas de afectos más carnales, y cientos de anuncios comerciales en absoluto deseados y, si la mala suerte encuentra agujeros en nuestra defensa anti virus, un malfario ponzoñoso que te deje fuera de juego el cacharro cibernético.

La enseñanza del mundo real es muy diferente. Mientras los más jóvenes -y algunos que ya dejaron de serlo pero no tienen nada mejor que hacer- se entregan al juego de lotería con la que cuentan, crédulos, con que las soluciones a su desamparo verdadero van a venir, por arte de la magia de los barbitúricos que aconseja la patafísica, desde las ondas, los que saben lo que se cuece de veras en este campo de globalidades, se siguen dedicando a lo de siempre, lo que ha hecho y sigue haciendo poderosos. Comidas, francachelas, involutos, y amiguetes de toda la vida, de esos que te regalan la iluminación para tu boda de postín, te invitan a cazar perdices o rebecos en sus posesiones inabarcables o te prometen la prescripción de tus delitos de guante blanco, aconsejándote el más adecuado bufete de abogados.

Publicado en: Actualidad, Cultura, Economía Etiquetado como: amiguetes, amistad, barbitúricos, cibernética, empleo, internet, jóvenes, nube, spam, telecomunicaciones, tics, trabajo

Primero de Mayo, Día Internacional del Ayuno

1 mayo, 2013 By amarias2013 4 comentarios

«Cuando todavía estábamos entre vosotros, os dimos esta norma: el que no trabaje, que no coma» (Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses, 3-10).

En un país con más de 6 millones de desempleados, no he encontrado una frase que refleje con mayor empaque y rotundidad que, en un día como hoy, la población «trabajadora» y, en especial, los responsables de las asociaciones sindicales y empresariales, los jerifaltes de los gobiernos de las cosas públicas como de las privadas, y por contagio expansivo, toda la comunidad de los que tengan aún trabajo, no tienen ningún motivo para  celebrar nada.

No hay ninguna conquista del pasado que nos pueda hacerse sentir orgullosos, ninguna perspectiva de futuro que nos sirva de tranquilidad. La sociedad debe analizar con seriedad su forma de valoración del trabajo y, muy posiblemente, cambiar sus premisas.

Ya. No necesito ser un experto en los temas bíblicos para entender que el bueno de Pablo pretendía animar a sus fieles a que no remonolearan, dieran todos el callo, y que, si alguien pretendía holgazanear y tener asiento frente al puchero, le castigaran dejándolo  sin las lentejas, o al menos, sin postre.

Podía servir, incluso hasta no hace mucho, para poner en claro que el avance societario es tarea de todos, teniendo en cuenta que no contábamos ni con la información de lo que se estaba haciendo con los frutos de nuestro trabajo, ni podíamos barruntar siquiera las consecuencias de la globalización, ni había trascendido demasiado desde las catacumbas del capitalismo (y sí asimilábamos la vergüenza de haber comprobado que el socialismo  convergía con él). Tampoco era posible comprender qué razones tenían los gobiernos de los estados que se decían amigos para utilizarnos como rehenes de sus intereses

Se han caído los velos. La situación es hoy, tan distinta de la imaginada como ideal, que no valen fórmulas celestiales ni apelaciones mágicas. El trabajo remunerado, como forma de repartir una parte de las plusvalías generadas por la colectividad entre los que contribuyeron a ello, ha evidenciado su profunda crisis.

En resumen acelerado: No hay trabajo bastante, el que hay es de cualificación variable y oscura naturaleza y (esto no es tan nuevo) su distribución y retribución se controla por centros de poder que lo administran en su principal beneficio.

Tanta desolación intelectual, no me impedirá poner un acento, sin nostalgia, en aquella infancia en que alguien se encargaba de proporcionarnos la educación que debería haber servido para hacernos posteriormente sus cómplices.

Pongo el ejemplo en una canción de aspecto inocente, tomada de la película de Blancanieves y los siete enanitos. Estos últimos eran mineros (no creo que de ahí venga mi vocación) y trabajaban, como sabe el lector, en una mina de diamantes. Resulta muy onomatopéyica la versión inglesa: «To dig, dig, dig, dig, dig, dig, dig is what we really like to do.  It ain’t no trick to get rich quick»…que terminaba así: «But we don’t know what we dig ‘em for».

La versión española era esta: «Cavar en la mina quiero yo, cavar no acabas nunca no. Cavar de sol a sol, más con todo te puedes arruinar si pierdes el control. .. y sin saber porqué razón, cavamos con ilusión».

Propongo a mis lectores el ejercicio de comparar la exacta traducción del original inglés con la adaptación con la que se encandiló a los niños españoles (he comprobado que en otros países hispanoparlantes se utilizaron otras letras).

Y, aunque no lleguen a alguna conclusión, dénle, por un instante, un par de vueltas a este pensamiento con inevitables tintes ácratas: Primero de Mayo, Día Internacional del Ayuno.

Publicado en: Actualidad, Sociedad Etiquetado como: ayuno, Blancanieves, dia, Día Internacional del Ayuno, enanitos, internacional, San Pablo, Tesalonicenses, trabajo

Escaparates de Ideas (2)

24 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Propuestas de acción a las Administraciones públicas en relación con la generación de actividad y empleo se han escuchado algunas.

No han tenido reflejo, hasta ahora al menos, en disposiciones de impulso a la economía, sino que se ha creído (o admitido) por el Gobierno que era prioritario el «saneamiento presupuestario«, con el argumento repetido de que se había estado gastando por encima de nuestras posibilidades, lo que no ha podido ser probado de manera convincente.

La responsabilidad general atribuída a la burbuja inmobiliaria, que ha sido, en realidad, varias veces «descontada» (en la terminología bursátil al uso) por el sistema, no ha sido sino una forma técnicamente viciosa de derivar la atención de otras responsabilidades y asuntos, penalizando injustamente a inversores privados en el sector de la edificación.

Las medidas adoptadas se han orientado fundamentalmente a la reducción del gasto público -con decretos vergonzosos, como el R.D. 16/2012 y su cómplice el R.D. 1192/2012-, y se ha agudizado la presión recaudatoria (manifestado incluso en el incremento de denuncias por infracciones automovilísticas menores),  con el argumento impuesto por la troika -lamento que no le guste la referencia a esa dictadura de mente centroeuropea a Javier Solana- de que había que ajustar a la baja el endeudamiento del Estado en su relación con el PIB.

Se ha propuesto, en diversos foros y momentos, avalados en el caso general con estudios de viabilidad y con previsiones de creación de puestos de trabajo y actividad arrastrada:

1)  un programa nacional de rehabilitación de edificios, que mejore las condiciones de habitabilidad, disminuya el consumo energético y la accesibilidad general.

2) la continuación de las infraestructuras  que han quedado suspendidas de frorma brusca, y que correspondían a decisiones de contratación adoptadas apenas hace dos o tres años y que se habían avalado con previsiones de ventajas en las comunicaciones, mejora de los flujos de transporte o necesidades de inteconectividad entre localidades y zonas.

3) un plan de ayudas a la generación autosuficiente de energía distribuída (con placas solares, utilización de energía geotermia somera, etc.)

4) la investigación de zonas con potencialidades para la explotación rentable de gas de esquisto.

5) la continuación de los programas de viajes de la tercera edad como forma de mantener la ocupación hotelera y facilitar el sostenimiento de puestos de trabajo en la hostelería y en algunos servicios.

6) potenciar la utilización de la infraestructura viaria para transporte de mercancías, completando y revisando, en su caso, la red existente.

7) impulsar planes locales de limpieza forestal, apoyando su aprovechamiento rentable

8) aprovechar el flujo turístico para impulsar las ventas pre-estacionales, con envío a los domicilios de los viajeros (de ropa, muebles, juguetes, calzados, etc.)

9) remodelar y reorganizar el sector de fabricación de muebles, dotándolo de elementos de modernidad y diseño más funcional, en combinación con la revisión de la población forestal.

10) ayudar a la modernización completa del sector hostelero (restauración), y en especial, en el cumplimiento de la normativa existente en materia de sanidad y trazabilidad, que no es en la mayoría de los casos, que un papel mojado y una amenaza discrecional de cierre permanente sobre no pocos locales.

11) impulsar la exportación de productos de fabricación nacional de alta densidad de empleo (juguetería, moda, calzado, mobiliario, piezas especiales, prótesis, etc.)

12) establecer planes coordinados entre las empresas de manufactura y las Administraciones, que sean previsores y no atiendan a la negociación a posterior, y forzosamente rápida e improvisada de problemas de viabilidad por caídas del mercado.

(continuará)

Publicado en: Economía, Empresa, Sociedad Etiquetado como: Administración, burbuja inmobiliaria, creación de empleo, empresa, infraestructura, propuesta, trabajo, viaria

Escaparates de Ideas (1)

23 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Desde niño he tenido un sueño. Que todas las buenas ideas que pasen por la cabeza de los seres humanos se pongan en práctica.

Ahora tengo otro sueño más profundo, más intenso: que en ese pequeño país, llamado España, -mi patria-, se dedique total atención a cualquier idea que sirva para superar la preocupación mayor de, al menos, 6 millones de personas y de sus familias. Salir del paro. Escrito en positivo: crear empleo.

Conseguir que la estructura socioempresarial genere actividad para que todos quienes dependan de ella vean con tranquilidad su futuro inmediato o el de sus hijos y nietos, parecería un objetivo común, propio de la sociedad global, de un mundo repleto de interconexiones.

Pero como no lo es, y seguramente no lo será nunca, hay que pensar de manera serena, objetiva, fría, en cuáles son las fortalezas -y las debilidades- de la estructura que podemos controlar: desde la Administración del Estado; a partir de las iniciativas de los habitantes de ese Estado, que sean susceptibles de generar actividad en su territorio ;y, por supuesto, mediante la activación del compromiso de las empresas -multinacionales o no- con los ocupantes de ese espacio.

Los tres ejes de actuación -Administración, empresas e individuos- deben coordinarse e impulsarse para que el sistema funcione de manera óptima, aprovechando las oportundidades.

En esta serie de comentarios, a nivel exclusivamente personal, me propongo ofrecer algunas ideas de estímulo, un escaparate de ideas (showcase for ideas), dirigidas específicamente a la iniciativa privada.

Son, como se verá, preguntas surgidas de la reflexión encadenada siguiente:

1. ¿Necesitamos mejorar algo? ¿Podemos hacer mejor algo? ¿Tenemos algún recurso sin explotar?

2. ¿Sabemos cómo hacerlo? ¿Por qué no lo hacemos? ¿Qué barreras nos impiden ponerlo en práctica? ¿Cómo podríamos estimular su realización?

3. ¿Qué habría que hacer para ponerlo en práctica lo antes posible? ¿Qué recursos -técnicos, económicos, laborales y funcionales precisamos? ¿Los tenemos ya? ¿Dónde están, si no los tenemos aquí, y cómo podríamos conseguirlos?

(Continuará)

Publicado en: Empresa, Sociedad Etiquetado como: Administración, economía, empresas, generar empleo, ideas, iniciativa privada, paro, práctica, recursos, técnica, trabajo

Hembras currantes

8 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Como es sabido, la razón por la que cada 8 de marzo se ensalce la figura de la mujer trabajadora, es el producto de varias incidencias, de las que la ideóloga marxista Alexandra Kolontai sería la responsable de haber elegido la fecha, allá por los tiempos en que la URSS era un proyecto con pretensiones de universalidad.

Que se celebre un Día Mundial del Trabajo (el 1 de mayo) y un Día Internacional de la Mujer Trabajadora, puede ser interpretado de muy diversas maneras, aunque una de las más provocadoras sería poner de manifiesto que el Primero de Mayo es fiesta laboral, en tanto que la de marzo es una conmemoración que no es de guardar, sino de dar el callo como cualquier otro día.

Para la inmensa mayoría de las mujeres, tener que trabajar el Día de la Mujer Trabajadora es una consecuencia de la división, consuetudinariamente admitida, de las tareas relevantes entre los seres humanos, según su sexo. Pareciendo que el hombre era más fuerte y la mujer más inteligente, se ha venido admitiendo desde el más allá de los tiempos, que lo lógico sería que los varones se dedicasen a cazar mamuts y las hembras se ocuparan en inventar aquello que fuera, en cada época, más necesario para mejorar la calidad de vida de la especie.

Las investigaciones posteriores han venido a cuestionar el principio por el que se creía había evolucionado la humanidad. Se volvió, entonces, a la idea contraria, esto es, suponer que el hombre era el más inteligente de los dos sexos y la mujer, más fuerte. Esta hipótesis supuso y supone todavía, momentos de grandes avances, aunque no precisamente científicos. Los hombres, conscientes de su debilidad, idearon armamentos tremendamente mortíferos, con los que se empeñaron en cruelísimas batallas, en las que el vencedor podía apropiarse de los bienes del vencido, incluídas sus mujeres.

No se muy bien en qué momento de la evolución nos encontramos. No estoy nada seguro de que la mujer sea más inteligente que el varón, pero tampoco afirmaría lo contrario. Me ahorro ejemplos. Tampoco defendería que la mujer es más fuerte, si bien se podrían proponer relaciones de millones de mujeres que asumen riesgos y tareas que asustarían a varones teóricamente muy bragados.

No encuentro justificación alguna, además, a hechos en los que los protagonistas son hombres y mujeres, y en los que veo la dominación injustificable de los primeros sobre las segundas. Es el caso de esos cientos de miles de mujeres que se prostituyen en los prostíbulos del mundo, aunque sospecho que es aún mayor el número de las que se ven sometidas a vejaciones y dolor sin que su situación trascienda.

No entiendo tampoco, ni como manifestación de religiosidad ni como acto voluntario, la actitud de esos millones de mujeres a las que se ha convencido, parece, de que deben ocultar sus cuerpos y hasta sus rostros, porque son tentaciones al pecado.

No entiendo muchas cosas, también entre nosotros. Por ejemplo, que la incorporación masiva de la mujer al mundo del trabajo remunerado, haya supuesto una proletarización mayor de ambos, hombres y mujeres.

En fin. Cada 8 de marzo tenemos la ocasión oficial para reflexionar sobre las hembras currantes, que son, sin excepción, todas las mujeres.

Invito a los varones que me lean a que lo celebren con las hembras que tengan más próximas, explicándose mutuamente. Porque es una conmemoración que pertenece al grupo de las que cabría considerar de tercer nivel, o simbólicas, y lo habitual es que se celebren en la intimidad.

Como lo son, actualmente, las del Día del Padre, la Inmaculada Concepción (desplazada en España por el Día de la Constitución), el 23 de abril o el 18 de julio (estas últimas, devenidas para muchos fechas sin entidad, al habérseles caído, como hoja seca, el motivo que las llevó al primer plano).

Publicado en: Cultura Etiquetado como: currantes, día internacional, hembras, Kolontai, minusvaloración, mujer, proletarización, trabajo

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