Trueno, trono, trena

Trueno

El 4 de diciembre, mineros y artilleros celebran la festividad de Santa Bárbara de Nicomedia, una figura alegórica que tuvo, según la leyenda un final infeliz, sacrificada por su propio padre, que pretendía que adjurara de su fe cristiana. La elección -relativamente reciente- de los profesionales que manejamos (al menos, teóricamente) explosivos como Patrona, proviene del hecho maravilloso de que su progenitor, consumado el parricidio, fue calcinado por un rayo, que vendría acompañado del correspondiente estruendo.

Todos los años, en esta efemérides, los estudiantes de las Escuelas de Minas de nuestro país organizan una exhibición de su capacidad de generar estruendo, lanzando petardos y armando jolgorio. Dado el estado casi catatónico de la minería española, estoy a favor del ruido, si con ello se consiguiera levantar de su adormilamiento una sociedad que desprecia la explotación de los pocos recursos minerales que tenemos, bajo el lema polisémico de que debemos respetar el medio ambiente. Como los ingenieros de minas y nuestros parientes académicos, los geólogos, como muchas otras voces autorizadas han puesto de manifiesto en múltiples foros que el desprecio a la investigación y extracción de lo que ofrece de utilidad nuestro suelo y subsuelo equivale a dispararnos al pie del desarrollo, lo dejo aquí. Valga, en este Comentario, como referencia al Trueno, a la ignorancia, a la desidia y a la mala fe que, como una bandera de despropósitos, dirige algunas actuaciones, sin más respaldo que el negacionismo populista. Protégenos, santa Bárbara, con tu manto de celestial claridad. Truena en los recovecos de las minas abandonadas, en las comarcas que fueron prósperas porque se sacrificaron al carbón y hoy languidecen sin futuro. Te recuerdo, también, que los ingenieros de minas detentamos con orgullo ser una de las ingenierías más versátiles, con aplicaciones en la industria, en las energías, en el agua, en el medio ambiente y, sí, en la minería.

Trono

Una institución tan esencial para nuestra democracia como la Monarquía, está sufriendo el acoso desde muchos sectores, incluido el gobierno sanchestein. Se le piden imposibles o la adopción de posturas contradictorias: que se mantenga al margen de la disputa política, que acepte la segregación del Estado, que se calle ante el impulso levantisco, republicano y de izquierdas, que se quiere presentar como la corriente mayoritaria, y por ello, salvífica, de nuestros males.

Recientemente, ante la insólita y descabellada petición de un grupo de militares retirados, de que intervenga para poner orden constitucional en España, expresándose con meridiana claridad en el reiterado juramento de felicidad a la Patria, al Rey y a la Constitución, que algunos sectores interesados en prender huegos han querido leer (basándose en chats privados de algunos de esos militares) en una insinuación, más o menos evidente, para un levantamiento armado, se ha expresado sin rubor que Felipe VI debe condenar esa propuesta y reafirmar su voluntad de respeto democrático.

No sé si somos capaces de entender lo que puede estar pasando por la mente de nuestro, todavía, Jefe de Estado. No necesito recordarlo: padre expatriado, ridiculizado y despreciada su obra como antiguo valedor de la transición a la democracia; cuñado, encarcelado por una cuestión menor, tratada con extrema dureza penal; y, él mismo, considerado por algunos miembros del Gobierno y una parte nada despreciable de la sociedad -con focos especiales de rebeldía en las regiones catalana y vasca- como un vestigio remanente de la dictadura franquista.

Trena

Para recuperar el nivel democrático que algunos se han imaginado, desde el Congreso de Diputados y los partidos republicanos independentistas, habría que modificar el Código Penal permitiendo que los condenados por rebelión, sedición y el desprecio a los compromisos institucionales más elementales, sean exonerados de culpa, porque no han utilizado armas de fuego. Como alternativa, cabe el indulto, que propondría el Gobierno y debería contar (o no) con el refrendo del Rey.

En la deriva hacia el caos, confieso que nada me sorprenderá. El Gobierno bicéfalo acaba de conseguir la aprobación de los Presupuestos para 2021, que se han presentado por algunos miembros de esa coalición, y por otros apoyos, como la garantía de estabilidad durante cuatro años, toda la legislatura. No cuenta que esos Presupuestos descansen en la subvención que deberá venir de los Fondos europeos. No sirve poner de manifiesto que estamos en la peor crisis económica imaginable, y que no saldremos de ella sin grandes sacrificios, y a su lento ritmo.

Trueno, trono, trena. Tijera, cuchillo, ojo de buey. ¡A jugar!