Al socaire

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Archivo de marzo 2013

Miedos, gozos y sombras

10 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

En la larga entrevista a la que le sometieron un grupo de periodistas amigos en El Gran Debate de Telecinco (9.03.2013), Alfredo Pérez Rubalcaba, el máximo responsable del PSOE, demostró, una vez más, sus excelentes cualidades para la docencia.

Dió dos horas de clase teórica, dedicando, como avezado maestro, más tiempo a aquellas partes del tema que le resultaban mejor conocidas y, por tanto, más gratas de impartir; recomendó varias lecturas para completar o corregir los apuntes que hubieran sido tomados en el aula (algunas, por cierto, procedentes de ediciones ya agotadas o escritas en idiomas minoritarios) e intentó calmar a los alumnos más inquietos aplazando la explicación demandada a sus espinosas cuestiones, remitiéndose a materias de cursos superiores o al programa de otras asignaturas.

En realidad, me recordó a un profesor de «segunda enseñanza» al que llamábamos El bikini (eran, ya lo tengo dicho, otros tiempos) «porque enseñaba todo menos lo esencial». La propaganda del espacio televisivo había venido anunciando que el líder socialista respondería a todas las preguntas, por delicadas que fueran, y, formalmente, no rehuyó ninguna, pero el tiempo pasaba y la sensación de adormecedor sosiego embargaba la salita de estar en la que, lápiz en mano y cerveza al alcance, me había dispuesto a tomar notas con las soluciones a los jeroglíficos que tenemos planteados por la Historia.

Si nos atenemos a los contenidos de muchas de sus respuestas, podríamos afirmar que Rubalcaba se escapó hábilemente de la mayoría, por lo que no me resultó extraño (al contrario) que cuando se solicitó a tres periodistas que estaban actuando de meritorios fuera del foco principal, que indicaran posibles titulares para la entrevista, todos coincidieron en enfocarla al «asunto de Ponferrada».

La ponferradina fue, en mi opinión, la única contundente respuesta de la sesión, surgida de la primera pregunta que se le formuló al invitado, por el propio conductor del programa (Jordi González, muy cómodo en su papel) , y que se refería a la necesidad de que el novísmo alcalde de Ponferrada -lo era desde el 8 de marzo, día de las mujeres trabajadoras y algunas, por mor de abyectos jefezuelos, acosadas-, dimitiera en plazo corto o se vería expulsado del partido por incompatibilidad de las rijosas intenciones de uno de sus apoyos sobrevenidos con el ideario socialista.

Dicen de Rubalcaba que no solamente no se sabe si baja o sube de la escalera, sino ni tan siquiera si se encuentra subido a alguna. En el Gran Debate, no defraudó a sus detractores ni dejó de encantar a sus fieles. Quedó confirmado como parlamentario correoso, hábil, ingenioso cuando se le presentaban ocasiones, y escurridizo siempre si se le intenta atrapar con las palabras.

Si me hubieran pedido un titular para la entrevista hubiera dudado entre dos. «El retrato de Rubalcaba guarda escaso parecido con la realidad», sería la manera provocativa de calificar el poco conseguido parecido con el dibujo que le hizo, en directo, el artista gráfico invitado.

Pero lo que más me sorprendió fue el método que propuso para eliminar la corrupción de este país (y que comentó haber deducido de la actuación de los cuerpos de investigación interna de la Guardia Civil y de la Policía, y habérselo ya propuesto a su amigo/contrincante político Mariano Rajoy): aumentar la vigilancia (Más o menos, dijo: «Hay que meter miedo a los potenciales corruptos, actuar preventivamente, para que no se atrevan, por miedo a ser descubiertos, a aprovechar la ocasión»).

Reconozco que, en ese momento, sentí un gran desasosiego. Me acordé de lo que te suele decir la policía cuando acudes a denunciar un robo en tu casa: «Le admito la denuncia, a efectos de cobrar el seguro. Pero de por perdido lo que le llevaron. Los ladrones son muy listos y a saber dónde estarán ya con la mercancía».

Es decir, no solamente tenemos que protegernos como podamos de los ladrones, sino tener paciencia con la policía: políticos y guardianes están en revisión interna.

Publicado en: Política, Sociedad Etiquetado como: Alfredo Rubalcaba, bikini, entrevista, Gran Debate, Jordi González, propuesta, PSOE, Telecinco, titular

Cuadro comentado: Escenas en un bar

9 marzo, 2013 By amarias2013 1 comentario

Acríico
Acríico

Se trata de una pintura acrílica, con puntuales toques al óleo, que terminé en 2010. La idea la tomé de un apunte del natural, que había realizado varios años antes, a la hora del aperitivo, en un bar del centro de Oviedo.

La escena es oscura, a contraluz intenso (La fotografía, además, acentúa el abigarramiento de colores y personajes). Los elementos representados son, en una buena parte, oníricos. Todas las figuras humanas aparecen absortas, concentradas en sus propios pensamientos.

A la derecha, una joven señala la línea argumental representada. Tiene su mano derecha -que parece emerger de la propia mesa- sobre los ojos, como quien está tratando de recordar algo o, quizá, desprenderse de los restos de una pesadilla. Sobre la tabla, uno de los objetos más queridos de mi parafernalia creativa: la botella de Klein, el recipiente que se contiene a sí mismo.

En el Cuadro se representan cinco figuras humanas, aunque casi todas parecen desdoblarse en otras. Para quienes conocen otras de mis pinturas, les resultará familiar esta desestructuración de personajes, a la que suelo recurrir. Me sirve para representar a los protagonistas de las escenas, simultáneamente, desde otros ángulos, o en otras actitudes, posteriores o anteriores a lo que están haciendo en el momento principal (al estilo de los relatos gráficos de algunos pintores prerenacentistas, de las escenografías abigarradas de Brüghel el Viejo o del relato de Bocaccio que Botticelli convirtió en mágico, «Nastaglio degli Onesti»).

Las líneas geométricas internas del Cuadro tienen, en este caso, un efecto simbólico que me interesa resaltar: por un lado, las cabezas de cuatro figuras forman prácticamente una línea recta, que cierra, con la de la joven sentada, el lado principal de un triángulo rectángulo. Es decir: el plano de lo elemental, de lo vulgar, frente a la nota de la reflexión y de lo onírico.

Por otra, he señalado como una elipse luminosa (imaginariamente trazada con los contornos de una pierna de la figura de la izquierda y las luces que se filtran entre otros personajes), la existencia de una falsa mesa, en torno a la cual las cinco figuras se hubieran posicionado para comunicarse sus soledades.

¿Qué hacen, en realidad, los personajes?. La figura de la izquierda tiene abierto un ordenador portátil, que ha puesto sobre la barra del mostrador; la ventera parece estar preguntándole a ese cliente si desea que le sirva más bebida, aunque la botella está suspendida en el aire; el tipo sentado a horcajadas sobre una silla podría estar tocando una guitarra imaginaria; el último de los intrigantes personajes, semioculto tras una columna, parecería dispuesto a saltar, como un animal depredador, sobre la joven.

El cuadro contiene múltiples elementos enigmáticos -cabezas de figuras, tiestos con flores, animales (un perro resulta perfectamente identificable a la izquierda, abajo; otros resultan simplemente esbozados)-, que se despliegan, deslabazados, como si se hubiera desenrollado la alfombra que los hubiera contenido. El conjunto ofrece, sin embargo (así lo pretendí, al menos) una visión compensada en colores y geometrías, a medio camino entre lo inquietante y lo placentero, admitiendo, por tanto,  diversas lecturas, al gusto del espectador y de la luz natural que reciba el lienzo.

Dimensiones: 1oox80cm, pintura con técnica mixta, en lienzo, sobre bastidor de madera. Autor: Angel Manuel Arias; firmado; fecha: 2010. En venta.

Publicado en: Arte Etiquetado como: angel arias, cuadro comentado, Dibujos, escenas en un bar, pinturas

Hembras currantes

8 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Como es sabido, la razón por la que cada 8 de marzo se ensalce la figura de la mujer trabajadora, es el producto de varias incidencias, de las que la ideóloga marxista Alexandra Kolontai sería la responsable de haber elegido la fecha, allá por los tiempos en que la URSS era un proyecto con pretensiones de universalidad.

Que se celebre un Día Mundial del Trabajo (el 1 de mayo) y un Día Internacional de la Mujer Trabajadora, puede ser interpretado de muy diversas maneras, aunque una de las más provocadoras sería poner de manifiesto que el Primero de Mayo es fiesta laboral, en tanto que la de marzo es una conmemoración que no es de guardar, sino de dar el callo como cualquier otro día.

Para la inmensa mayoría de las mujeres, tener que trabajar el Día de la Mujer Trabajadora es una consecuencia de la división, consuetudinariamente admitida, de las tareas relevantes entre los seres humanos, según su sexo. Pareciendo que el hombre era más fuerte y la mujer más inteligente, se ha venido admitiendo desde el más allá de los tiempos, que lo lógico sería que los varones se dedicasen a cazar mamuts y las hembras se ocuparan en inventar aquello que fuera, en cada época, más necesario para mejorar la calidad de vida de la especie.

Las investigaciones posteriores han venido a cuestionar el principio por el que se creía había evolucionado la humanidad. Se volvió, entonces, a la idea contraria, esto es, suponer que el hombre era el más inteligente de los dos sexos y la mujer, más fuerte. Esta hipótesis supuso y supone todavía, momentos de grandes avances, aunque no precisamente científicos. Los hombres, conscientes de su debilidad, idearon armamentos tremendamente mortíferos, con los que se empeñaron en cruelísimas batallas, en las que el vencedor podía apropiarse de los bienes del vencido, incluídas sus mujeres.

No se muy bien en qué momento de la evolución nos encontramos. No estoy nada seguro de que la mujer sea más inteligente que el varón, pero tampoco afirmaría lo contrario. Me ahorro ejemplos. Tampoco defendería que la mujer es más fuerte, si bien se podrían proponer relaciones de millones de mujeres que asumen riesgos y tareas que asustarían a varones teóricamente muy bragados.

No encuentro justificación alguna, además, a hechos en los que los protagonistas son hombres y mujeres, y en los que veo la dominación injustificable de los primeros sobre las segundas. Es el caso de esos cientos de miles de mujeres que se prostituyen en los prostíbulos del mundo, aunque sospecho que es aún mayor el número de las que se ven sometidas a vejaciones y dolor sin que su situación trascienda.

No entiendo tampoco, ni como manifestación de religiosidad ni como acto voluntario, la actitud de esos millones de mujeres a las que se ha convencido, parece, de que deben ocultar sus cuerpos y hasta sus rostros, porque son tentaciones al pecado.

No entiendo muchas cosas, también entre nosotros. Por ejemplo, que la incorporación masiva de la mujer al mundo del trabajo remunerado, haya supuesto una proletarización mayor de ambos, hombres y mujeres.

En fin. Cada 8 de marzo tenemos la ocasión oficial para reflexionar sobre las hembras currantes, que son, sin excepción, todas las mujeres.

Invito a los varones que me lean a que lo celebren con las hembras que tengan más próximas, explicándose mutuamente. Porque es una conmemoración que pertenece al grupo de las que cabría considerar de tercer nivel, o simbólicas, y lo habitual es que se celebren en la intimidad.

Como lo son, actualmente, las del Día del Padre, la Inmaculada Concepción (desplazada en España por el Día de la Constitución), el 23 de abril o el 18 de julio (estas últimas, devenidas para muchos fechas sin entidad, al habérseles caído, como hoja seca, el motivo que las llevó al primer plano).

Publicado en: Cultura Etiquetado como: currantes, día internacional, hembras, Kolontai, minusvaloración, mujer, proletarización, trabajo

En vos confío

7 marzo, 2013 By amarias2013 1 comentario

El «estallido» de varias botellas de oxígeno en la Clínica La Milagrosa de Madrid, en donde está hospitalizado el Rey Juan Carlos, convaleciente de una operación de hernia discal, ha desatado especulaciones sobre el origen de ese incidente, que causó al menos cinco heridos, y obligó a desalojar la unidad de cuidados intensivos.

Sucedió el 6 de marzo de 2013,a las 7h 45 min. Las crónicas del reino indican que innmediatamente, se desplazaron al sitio cinco dotaciones de bomberos, cuatro ambulancias del SAMUR, varios coches de policía, un hospital de campaña, se acordonaron las calles y aceras (la Clínica está situada en el centro de la ciudad), y se atendió a los afectados por las inhalaciones de humo y por las quemaduras de vapor.

No se más. La dirección del Hospital ha afirmado que, «se informará de las causas de incidente tan pronto se conozcan» y que «a partir del medio día el Hospital funciona normalmente», sin que «en ningún momento la seguridad del Rey se ha visto amenazada«.

La mía, sí. El Rey y la mayor parte de sus súbditos podrán dormir tranquilos, pero yo no.

Vengo denunciando, desde hace varios años, ante los organismos llamados competentes, que la manipulación de gases licuados en los hospitales y clínicas de Madrid -y no solo en los centros hospitalarios y supongo que también en toda España, porque la desidia es mal de general propagación- no cumple con las medidas de seguridad. Lo hice incluso en los periódicos, enviando fotografías de irregularidades y, en un caso, de un accidente, que he tenido la ocasión de presenciar en directo.

Sin mucho éxito, aunque debo reconocer que, en algunos casos, se han reforzado los muros de contención ante eventuales implosiones o explosiones de gases, se han incorporado carteles más grandes o cegado algunas ventanas por las que se arrojaban, inconscientemente, colillas encendidas sobre los depósitos sucios.

Las irregularidades, en mi opinión técnica, son múltiples: situación de depósitos de oxígeno de gan tamaño sin guardar las distancias mínimas -con las propias dependencias hospitalarias, incluso-, o sin que se indiquen (ni, por supuesto, cumplan) las limitaciones de acceso o la prohibición de fumar en sus proximidades; cargas mientras se produce el tránsito de peatones y coches; suciedad de todo tipo en los recintos donde se produce la carga y manipulación; almacenaje conjunto de botellas de gases licuados diferentes, y sin los adecuados anclajes; válvulas en mal estado; etc.

En la época de la anterior dictadura, las familias se pasaban de piso en piso unas imágenes de las que la más popular era la del Corazón de Jesús, que se entronizaba en los hogares. «Corazón de Jesús, en Vos confío», era la jaculatoria más socorrida, por la que se invocaba la protección permanente del Altísimo, en pretendida evitación de todo mal.

En esta sociedad no creyente, indolente y ácrata, confiamos ahora en que la casualidad nos proteja. Es decir, seguimos desconfiando de la obra bien hecha, en la seriedad de los controles, en el cumplimiento de la normativa, para apelar a la protección de lo desconocido.

En cada frontispicio, en cada despacho funcionarial, en cada dependencia municipal o empresarial, en cada hogar, con letras en tinta simpática que la hacen invisible, parece que hay escrita esta frase increíble:

«Venerable Casualidad, en vos confío y a vuestra invisible protección me someto, para que no suceda ese accidente del que, conociendo los riesgos, no hago nada por evitar. Y si, como por pura Probabilidad es seguro que acabará sucediendo alguna vez, te ruego que, por mor del inextricable Azar, me pille lejos, para no tener que ofrecer explicaciones».

Publicado en: Sanidad, Sociedad Etiquetado como: bomberos, clínica La Milagrosa, gases licuados, heridos, hospital, imcumplimiento, implosión, Juan Carlos, Madrid, manipulación, oxígeno, quemaduras, seguridad

Venezuela silenciosa

6 marzo, 2013 By amarias2013 1 comentario

Estaría terminando el encuentro entre el Real Madrid y el Chelsea (léase Chélsi) y hacía poco que la Dos emitía Cría Cuervos. La muerte de Hugo Chavez, presidente electo desde la última consulta al pueblo bolivariano, victoria que ya no podría hacer efectiva, fue noticia en directo solo para el programa 24 horas.

Era poco antes de las 10 de la noche en España del 5 de marzo de 2013. El vicepresidente Maduro, con un tono compungido que nos recordaba por estos territorios también recorridos por las dictaduras a Arias Navarro, anunció que el inmortal líder, el revolucionario que había cambiado de nombre a Venezuela y dividido como nadie antes al país durante años de repartir mejor la miseria, había fallecido, víctima de un cáncer recalcitrante que ni la sedicente avanzada tecnología cubana había podido vencer.

Se terminó, pues, lo que se daba y los analistas de urgencias repasan lo poco que saben hoy de Venezuela para exponerlo con el aire dogmático del que tiene las claves de su ignorancia. Hay gentes en las calles de Caracas gritando «¡Chavez vive!¡La revolución sigue!» y en los despachos no es difícil imaginar que se estarán definiendo estrategias para recuperar poderes perdidos.

La imagen más repetida de Chavez por estos lares, desde que sucedió la anécdota, presenta al recién fallecido interrumpiendo al entonces presidente español Zapatero, en una de esas convenciones tan numerosas como inútiles, y al Rey Juan Carlos, aún con buena salud, ordenándole que se callara. «¿Por qué no te callas?».

Hacer callar a Chavez, como a Fidel Castro, y, llevando el modelo a caricatura, a prácticamente cualquier mandatario latinoamericano, es/era un propósito irrealizable. Los latinos, aún con mayor fuerza que los españoles, no necesitan saber qué van a decir para hablar, y por eso, pueden tener, cuando se lanzan y tienen público, un discurso infinito.

Chavez tenía, por encima de todas las cualidades y defectos, el don de la palabra. Gracias a ese don y a sus cuatro ideas bien plantadas en un contexto popular adecuado, consiguió aglutinar en torno a su espíritu visionario a dos tipos de seguidores dilectos, incomprensiblemente los dos muy fieles, a lo largo de su andadura por la presidencia: unos, que creían en el socialismo utópico como fórmula para mejorar el mundo, y que dieron cobertura ideológica al invento; otros, que veían en el ejercicio de poder la fórmula insuperable para enriquecerse, y que se dedicaron a la faena con devoción de mafiosos.

Esa fórmula es la misma que utilizó, con éxito incuestionable, un modelo aún vivo: el también comandante ideólogo cristocomunista Fidel Castro.

Chavez gobernó durante 13 años a Venezuela y consiguió ser amado y reverenciado por la mayoría de la población venezolana. Son los más pobres, los menos cultos, los que no conocen los entresijos del poder internacional, ni falta que les hace, y tampoco saben lo que se cuece en su propio país, porque no tienen dinero para viajar y es difícil saber lo que hay de verdad o mentira en lo que ven en la televisión .

Muchos vivían (y viven) en ranchitos, tienen agua solo una vez a la semana (aunque el Gobierno les regaló una lavadora) y disponen de trabajos precarios, con nombres rimbombantes y uniforme recosido, que apenas si les dan para malvivir; hay otros muchos no tienen ningún trabajo, porque dicen que les basta con lo que les proporciona el Estado, porque Venezuela es muy rica, ¿sabes?,  o lo que pueden conseguir en la calle, tal vez con una pistola o un cuchillo, ándase con cuidado con las balaceras y los operativos.

Pero no nos confundamos. Chavez no conseguiría ni un solo voto de quienes eran nostálgicos fervientes adecos o copeyanos, pero convencía a raudales a los que no lo eran de que esa mezcla de exótico socialismo cristiano y devoción internacional al comunismo antinorteamericano y antiimperialista tenía sentido. Despreciar esa posición, tachándola de producto de la incultura es un error gravísimo.

Esa Venezuela es la que se ha quedado silenciosa, velando un cadáver. No tardará en darse cuenta que su fallecido líder es insustituíble, y se preguntará, entonces, qué es lo que procede hacer.

Y es ahí donde el pueblo venezolano debe ver su oportunidad. España también la tiene, animándolo a que hable, poniéndose a su lado, para escucharlo, no para pedirle que se calle. Porque, aunque cueste reconocerlo, para ser como es, independientemente del bando en el que se encuentre, tiene sus razones.

Publicado en: Internacional Etiquetado como: adeco, Arias Navarro, Chávez, copeyano, desempleo, Hugo, lavadora, Maduro, muerte, petróleo, presidente electo, pueblo venezolano, ranchito, Venezuela

La luz del túnel

5 marzo, 2013 By amarias2013 2 comentarios

La imagen es sugerente, y por eso, se emplea con frecuencia. «Ya vemos la luz del final del túnel», hemos oído decir muchas veces -es decir, sin fundamento- a los políticos que se encuentran con responsabilidades de gobierno, para tranquilizar los ánimos.

La existencia de un túnel implica que alguien ha estado antes por el territorio y que, además, lo ha hecho con medios suficientes como para horadar el obstáculo, ampliarlo y robustecer los techos y paredes. La única incógnita que debe despejar quien, posteriormente, se aventura por el agujero es la de su longitud,  que determina el tiempo necesario para alcanzar la otra salida.

Para quienes marcan las directrices (1) en la Unión Europea («die europäische Troika» es decir, Europäische Kommission, EZB -Europäische Zentral Bank-, e IWF .-Internationalen Währungsfond-), y los que las implementan en nuestro pequeño país, es evidente que la idea del túnel es la admitida: los estados mayores y más ricos han pasado por lo mismo, saben por experiencia propia que después de un período de oscuridad y angustia se llega a la luz del bienestar (que se había perdido momentáneamente). Si perseveramos en el camino, tendremos como premio la misma felicidad de la que ahora disfruta el centro de Europa.

Este agujero no tiene, sin embargo, el aspecto de ser un túnel. Al menos, no de uno que esté ya fabricado y haya sido usado. Hace ya tiempo que avanzamos a pico y pala, y la difícil extracción de los escombros está bloqueando la entrada. Las únicas luces que se ven son las que proceden, y cada vez más débiles, de las linternas de algunos con cascos en los que puede leerse «capataces» y que, por cierto, no se distinguen precisamente por estar en la primera línea del tajo.

Algunos expertos consultados dicen que, analizando los detritus,  no estamos caminando por un túnel, sino fabricando un pozo, y nos aconsejan abandonar la tarea.

Se ha oído una voz desde algún lugar de la comitiva: «¡Eh, los de atrás! ¿Seguís viendo la entrada del túnel?».

El silencio resulta, de momento, sobrecogedor.

Publicado en: Sociedad Etiquetado como: banco central europeo, comisión europea, fondo monetario internacional, IWF, luz, medidas, oportunidades, pozo, recuperación económica, salida, silencio, soluciones, troika. EZB, túnel, viabilidad

Sedes ocupadas

4 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Encuentro que la despedida como tales de los príncipes de Holanda (SS. AA. RR. Guillermo y Máxima),  de sus homólogos de otras casas reales europeas, con motivo de su inminente toma de posesión del trono, está llena de mensajes. Unos, transparentes; otros, subliminales; algunos, muy ocultos.

Tengo a la vista la fotografía del grupo, obtenida después de la fraternal comida del 2 de marzo de 2013. Estuvieron presentes en el encuentro casi todos los herederos de los tronos europeos que se hallan en funcionamiento: La prensa especializada en recuentos de especies reales ha detectado que faltaban solo las parejas herederas de Inglaterra y Liechtenstein, y que, en los casos de Dinamarca y de Noruega, faltó a la llamada uno de los cónyuges: S.A.R. Mary llegó sin el príncipe Federico y el príncipe Hakoon compareció sin la pricesa Mette-Marit.

Son comprensibles los rostros de satisfacción en los presentes. La dimisión de la Reina Beatriz de Holanda, cumplidos los 75 años, ha abierto la puerta en un muro que, casi siempre por falta de adecuada previsión constitucional, protege en sus colmenas a los monarcas en ejercicio, hasta que la muerte los separe de las coronas.

Seguro que a los «padres de las Patrias» respectivas, en su momento, debió parecerles innecesario realizar en las Cartas Magnas la precisión sucesoria derivada de la dimisión del reinante, ya que, hasta hace más o menos un par de generaciones, los reyes morían en batallas o víctimas de intrigas o bien eran derrocados, se veían compelidos a huir o eran desterrados sin esperar a que terminaran su ciclo natural. No se veía, por ello, la necesidad de poner límites temporales forzosos al ejercicio de la función, que mezcla todavía hoy en dosis secretas la capacidad de representación con el dogma.

Partiendo, sin embargo, del principio de que las monarquías con puesto en plaza europeas funcionan bien a los efectos pretendidos, no se entiende que se mantengan monarcas longevos en los tronos, a los que la edad ha hecho, obviamente, menos ágiles síquica y físicamente,  cuando existen herederos preparados para hacer lo mismo y, seguramente más rápido.

El caso de máxima  singularidad de entre los ausentes es el del Príncipe Carlos de Inglaterra, coetáneo mío, del que se podría haber dicho que se le pasó el arroz en la espera, sino fuera porque en estos oficios, como en el de ser Papa y otros pocos (presidentes de Banco incluídos), se admite que los platos de arroz se cuezcan con ese tipo de grano que aguanta al fuego el tiempo que se desee y que, si hacemos caso de la propaganda, siempre se encontrará en su punto (si no se ha comido jamás una buena paella, claro).

Si cotejo la edad de los príncipes herederos con la de sus progenitores o parientes ocupantes de los tronos a los que legítimamente aspiran, veo reflejada en su situación el mismo problema que tenemos planteado a la sociedad general, de la que, es de suponer alguien de sus séquitos les mantendrá informados: No hay sedes para tantos aspirantes, y las que hay, están ocupadas por individuos que aparentan tener buena salud y, desde luego, no parecen dispuestas a dejarlas.

Entre los miembros de la gleba, se ha pretendido solucionar el problema forzando a la jubilación a los que tenían más de una cierta edad, pensando los que negociaban las condiciones que así podrían incorporarse a las vacantes los más jóvenes. Pero cuando se produjeron esos despidos, la nobleza social vió que no se necesitaba tanta gente, así que no se reclutaron más peones.

Cuando se tienen los medios, no hay problema en esperar que la situación se clarifique con el tiempo. Es el caso del príncipe Carlos, que se ha venido dando (por las crónicas) una vida de rey, aún siendo solo príncipe. Pero cuando no se tiene con qué, el que las sedes estén ocupadas, no provoca más que el que las ilusiones se retuerzan y mueran, como sarmientos estériles.

Publicado en: Europa, Sociedad Etiquetado como: Altezas reales, Carlos de Inglaterra, Guillermo, herederos, Holanda, Máxima, Mette-Maritt, príncipes, príncipes de Asturias

Partidos, ideologías y programas

3 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Los licenciados en Ciencias Políticas se escandalizarán y los seguidores de Beppo Grillo me verían como uno de los suyos: creo que, al menos mientras nos serenamos, nos iría mejor sin partidos políticos.

¿Qué es, en realidad, un partido? No lo sé.

¿Qué ideología tienen los partidos cuyos miembros ocupan los puestos de representantes populares los hemiciclos? No lo sé.

¿Cuál es el programa que está llevando a cabo el partido gobernante y cuáles son las propuestas de sus contrarios, llamados de la oposición? No lo sé.

Nunca he pertenecido a un partido pero, como casi todos los españoles de cierta edad, en algún momento he colaborado o tenido simpatías con alguno. Todos me han decepcionado rápidamente; de todos he visto cómo oportunistas se hacían, en beneficio propio o de sus familias o amigos, con posiciones privilegiadas, ya fuera en la Universidad, en la empresa, en la judicatura; en cualquier sitio. Y allí se han quedado.

Tenía razón Julio Anguita, en mi opinión, cuando enfatizaba que era necesario «Programa, programa, programa«. Solo que ese programa no debería ser el objetivo perseguido por un grupo específico, sino el objeto social del proyecto común llamado España. No necesitamos para su defensa, ni militantes, ni líderes.

¿Que necesitamos crear empleo? Se analizan las opciones de todos los sectores productivos y se concentran las ayudas en los más eficientes en generar trabajo.

¿Que queremos mejorar la balanza exterior? Se estimulan los sectores exportadores y se anima al consumo de productos de producción propia.

¿Que es imprescindible mejorar el nivel educativo? Se incorporan docentes más capaces y se imponen planes de estudios más intensos con controles más estrictos.

¿Qué se nos han colado vías de corrupción en el sistema? Las localizamos y aislamos de inmediato, para seguir trabajando en lo que importa.

La dificultad mayor que tenemos en este país es la dificultad para renovar, de forma suficiente, las cúpulas directivas. Los equipos de poder se reproducen implacables, repitiendo sus vicios. Y como nos falta acuerdo sobre el programa común, nos entretienen los partidos discutiendo sobre detalles sin apenas importancia, que son como adornos y chorreras.

 

Publicado en: Política, Sociedad Etiquetado como: apolítico, Beppo Grillo, ideología, Julio Anguita, partido político, programa

La fórmula de las Cenas Tertulia (Roundtable dinners)

2 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Durante cinco años, a principios del siglo XXI, en el restaurante AlNorte de Madrid celebramos más de cincuenta cenas-tertulia, en las que intervinieron más de trescientas personas de muy variados ámbitos.

La fórmula, desde la primera de ellas, fue siempre la misma. Reunir a un grupo de 20 a 30 personas, en una única gran mesa, mientras cenaban, para que hablaran sobre un tema conocido de antemano, sobre el que se habían enviado unas sugerencias de lo que podrían ser las cuestiones contretas a tratar.

Aunque con el tiempo se consolidaron como fijos una media docena de tertulianos, el resto de los que acudían cada mes a la convocatoria, no se conocían, en muchos casos, personalmente. Se apuntaban a la cena -que tenía lugar, en general, el primer lunes de mes- y se presentaban a las 21h en el restaurante.

Era entonces el momento de los saludos y el primer intercambio de cortesías, en una media hora que servía para dar tiempo a que los rezagados aparecieran. Resultaba curioso constatar que no pocos de los presentes, aunque estuvieran desempeñando parecidas funciones en organismos diferentes o trabajaran en empresas del sector o fueran miembros del claustro universitario (por exponer ejemplos reales), era la primera vez que se trataban directamente.

A las 21h30, todos estaban sentados, y habían sido estratégicamente colocados en la mesa, de forma que quienes tuvieran, en principio, más información o interés sobre los temas pudieran verse de frente y, en todo caso, que el moderador tuviera su situación controlada.

Entre los comensales había siempre (así se procuraba, al menos) una combinación de expertos en el tema, junto a simples interesados en él o curiosos. La concurrencia mezclaba ingenieros, sociólogos, médicos, abogados, gentes sin profesión conocida o virtuosos de otras disciplinas. Posiciones encontradas a veces, al principio; matizadas y comprendidas, al final, casi siempre.

Ninguno de los presentes estaba invitado a disfrutar «gratis» la cena, aunque algunos si lo eran a participar, porque el organizador entendía que era importante contar con su opinión. Nadie declinó jamás su asistencia y no se dió un solo caso en que, al acabar la cena, alguien se quejara.

Los platos que se servían formaban parte de la provocación a hablar, a intercambiar ideas: habían sido elegidos cuidadosamente, tanto en su descripción como en su contenido alimentario para que tuvieran relación con la materia que iba a ser objeto de discusión.

Pero la clave de las cenas tertulia a que me refiero era que no había un ponente, al que hubiera que escuuchar y hacer preguntas. Todos los asistentes lo eran. En una escala de opiniones que el moderador procuraba controlar, éste invitaba sucesivamente a los contertulios, con preguntas o afirmaciones concretas, a veces provocadoras, en otras, interfiriendo con su propia opinión, a que se manifestaran. Las intervenciones cruzadas eran frecuentes, aunque el tener que comer y hablar limitaba, con acierto, los pronunciamientos largos, obligando a que se condensaran.

La secuencia de servicio de los platos (aperitivos, entrada y principal, postre y café) era graduada por el moderador para que coincidiera, si era posible, con un cambio de ritmo en la tertulia, o con la opción de crear una nueva expectativa, o servir para disminuir, en su caso, la tensión que hubiera podido crearse.

A las dos horas de estar sentados en la mesa, la tertulia terminaba como tal. No había conclusiones. Tampoco el final oficial del encuentro suponía que los asistentes tuvieran que marcharse. Al contrario, en los últimos tres años, se abría paso a los juegos de magia, presentados con fino acierto, de acuerdo también con los temas tratados, por un contertulio que tenía esta afición como segunda profesión, y que duraban 20 a 30 minutos más, en un ambiente completamente relajado. (1)

Con las notas que había tomado durante la cena, el moderador realizaba la reseña, que se enviaba a los pocos días a los asistentes, para correcciones o modificaciones, antes de darle difusión en la web del restaurante.

Guardo esas reseñas como oro en paño. Son casi mil páginas de ideas, sugerencias, comentarios, y análisis de la sociedad española contemporánea, realizadas por quienes son sus verdaderos protagonistas; aunque en muchos casos, por circunstancias de la vida o por su misma modestia, puedan haber pasado por anónimos.

Pero eso ya sería otra historia.

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(1) Este Comentario está redactado en tercera persona y pretendía evitar citar nombres. Pero no sería justo dejar de expresar que el mago era el ingeniero de montes Rafael Ceballos Jiménez. De menor importancia es indicar que el moderador y organizador de las cenas tertulias era yo.

Porque para lanzar una idea así sirve cualquiera. Pero para llevarla a cabo y mantenerla hace falta contar con contertulios inteligentes, sabios, nobles y sinceros, y de esos, por fortuna, conté en todas esas cenas-tertulia.

Razón por la cual somos muchos las que las añoramos hoy en día, y pensamos que es una fórmula estupenda para que en este país se hable, se escuche, se contrasten ideas, sobre todo, entre los que saben y los que tienen responsabilidades. Y lo hagan, mientras cenan, evitando confrontaciones estériles y, en especial, recurrir a lugares comunes, a referencias baldías. Necesitamos tranquilidad e ideas, para avanzar.

Publicado en: Economía, Sociedad Etiquetado como: acta, Ceballos, cenas-tertulia, difusión, discusión, entendimiento, fórmula, guión, magia, menú, moderador, provocación, round-tablel dinners, talk-show, tertulias

El efecto sangre

1 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Pocas series televisivas y ya contadas películas pueden sustraerse al efecto sangre («the blood effect»). Incluso se le han incorporado otros efectos, combinándolo con cortes de cabezas y extremidades producidos por tajos espeluznantes, o se le adorna con caídas estrepitosas interpretadas por espectaculares acróbatas circenses.

La excusa para sacar la sangre a pasear ha sido variada, y de creciente complejidad: un intercambio de disparos entr bandas rivales, una batalla campal con espadas, cañones o a porrazos, una operación quirúgica con extracción de varios órganos vitales, o un accidente en un medio de transporte con centenares de víctimas a cual más destrozada.

Ya que la oferta visual al espectáculo se refuerza con el uso del color, la variedad de efectos sanguíneos cubre desde el rojo kechup hasta complejos tonos que pululan desde los terrenos del carmín al del magenta.

Pero como a todo se acostumbra quien no sufre la desgracia en sus propias carnes, el efecto sangre ha perdido fuelle, para cederle hoy claramente el sitio al efecto cadáver («corpse effect» o «zombie effect»), tendencia que ha sido inmediatamente incorporada en los festejos de Carnaval, donde las máscaras con un hacha incrustada en el cráneo rivalizan con la presencia de travestidos orondos con medias de malla.

En la vida real, el efecto sangre tiene, como se sabe, un poder de atracción instantánea, aunque arrastra el problema de que decae rápidamente. Ha sido siempre así. De tarde en tarde, la tribu necesita su catarsis, y es preciso seleccionar algún culpable, para entregárselo. Presentado a la exposición pública marcado con un par de latigazos y con las vestiduras desgarradas o, abandonado donde sea fácil de encontrar, para que sea descubierto por la masa el objetivo, lo que sigue está más visto que el TBO de mis tiempos de niño.

La multitud se lanza como posesa sobre el malo, intentando despedazarlo, en una escena de linchamiento que no parecería posible controlar ni desviar.

Pero no hay que alarmarse. Es muy posible que todo sea, en realidad, falso. En primer lugar, lo que no sabrá jamás la masa, mientras cree satisfacer sus ansias de justicia, de sangre, de expiación y catarsis, es que los objetivos no los elige ella. Le son presentados, con criterios de oportunidad, o de venganza, por sus cuidadores. …son los cuidadores de la masa, los que tienen por oficio y, por tanto, se lo toman muy a pecho, mantener los niveles de dieta de sangre adecuados, ofreciendo las adecuadas víctimas para el sacrificio tribal en sus altares, después de haberlas colocado con el caperuzo y las cadenas.

Y en segundo lugar, tengo la sospecha, de que, como en las películas, el efecto sangre es solo un truco del decorador y el estilista, que se incorporan al libreto para darle credibilidad y, por su acción, las manchas de sangre que lucen los sometidos al sacrificio de caer bajo los pisotones e iras populares, son ficticias. Se pretende, con ello, derivar la atención de otros objetivos más altos, calmar los ánimos populacheros y, sobre todo, hacer innecesario que las huestes obliguen a pasar a la fase mucho más delicada de «efecto cadáver», y, además, que se realice sobre el que está más arriba, pasando por encima del que se propone para que reciba los golpes de la turba.

Fundamento esa sospecha, en que, pasado cierto tiempo, los cogidos en trampa hoy desaparecen pronto de la escena, y son suplantados por otros nuevos  tipos, que distraen los ánimos, cubiertos con grandes ademanes, con montones más espesos de ketchup y pintura y moratones, adobados con gritos por los que se nos quiere ilustrar del tremendo castigo que se les está infligiendo.

Por eso reaparecen algunos con el tiempo, limpios ya de sangre, tan campantes, para darnos consejos sobre lo que tendríamos que hacer con los culpables; mientras los que están por encima de todo preparan, satisfechos, más guiones con efectos sangre, efectos zombi y otros efectos especiales, haciéndonos creer, con tales dosis de verosimilitud que lo que estamos viviendo es realidad, cuando no deja de ser pura fantasía.

Publicado en: Actualidad, Uncategorized Etiquetado como: acróbatas circenses, Blood effect, carnaval, catarsis, efecto cadáver, efecto sangre, efectos, sospecha

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