Al socaire

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Archivo de 2013

La luz del túnel

5 marzo, 2013 By amarias2013 2 comentarios

La imagen es sugerente, y por eso, se emplea con frecuencia. «Ya vemos la luz del final del túnel», hemos oído decir muchas veces -es decir, sin fundamento- a los políticos que se encuentran con responsabilidades de gobierno, para tranquilizar los ánimos.

La existencia de un túnel implica que alguien ha estado antes por el territorio y que, además, lo ha hecho con medios suficientes como para horadar el obstáculo, ampliarlo y robustecer los techos y paredes. La única incógnita que debe despejar quien, posteriormente, se aventura por el agujero es la de su longitud,  que determina el tiempo necesario para alcanzar la otra salida.

Para quienes marcan las directrices (1) en la Unión Europea («die europäische Troika» es decir, Europäische Kommission, EZB -Europäische Zentral Bank-, e IWF .-Internationalen Währungsfond-), y los que las implementan en nuestro pequeño país, es evidente que la idea del túnel es la admitida: los estados mayores y más ricos han pasado por lo mismo, saben por experiencia propia que después de un período de oscuridad y angustia se llega a la luz del bienestar (que se había perdido momentáneamente). Si perseveramos en el camino, tendremos como premio la misma felicidad de la que ahora disfruta el centro de Europa.

Este agujero no tiene, sin embargo, el aspecto de ser un túnel. Al menos, no de uno que esté ya fabricado y haya sido usado. Hace ya tiempo que avanzamos a pico y pala, y la difícil extracción de los escombros está bloqueando la entrada. Las únicas luces que se ven son las que proceden, y cada vez más débiles, de las linternas de algunos con cascos en los que puede leerse «capataces» y que, por cierto, no se distinguen precisamente por estar en la primera línea del tajo.

Algunos expertos consultados dicen que, analizando los detritus,  no estamos caminando por un túnel, sino fabricando un pozo, y nos aconsejan abandonar la tarea.

Se ha oído una voz desde algún lugar de la comitiva: «¡Eh, los de atrás! ¿Seguís viendo la entrada del túnel?».

El silencio resulta, de momento, sobrecogedor.

Publicado en: Sociedad Etiquetado como: banco central europeo, comisión europea, fondo monetario internacional, IWF, luz, medidas, oportunidades, pozo, recuperación económica, salida, silencio, soluciones, troika. EZB, túnel, viabilidad

Sedes ocupadas

4 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Encuentro que la despedida como tales de los príncipes de Holanda (SS. AA. RR. Guillermo y Máxima),  de sus homólogos de otras casas reales europeas, con motivo de su inminente toma de posesión del trono, está llena de mensajes. Unos, transparentes; otros, subliminales; algunos, muy ocultos.

Tengo a la vista la fotografía del grupo, obtenida después de la fraternal comida del 2 de marzo de 2013. Estuvieron presentes en el encuentro casi todos los herederos de los tronos europeos que se hallan en funcionamiento: La prensa especializada en recuentos de especies reales ha detectado que faltaban solo las parejas herederas de Inglaterra y Liechtenstein, y que, en los casos de Dinamarca y de Noruega, faltó a la llamada uno de los cónyuges: S.A.R. Mary llegó sin el príncipe Federico y el príncipe Hakoon compareció sin la pricesa Mette-Marit.

Son comprensibles los rostros de satisfacción en los presentes. La dimisión de la Reina Beatriz de Holanda, cumplidos los 75 años, ha abierto la puerta en un muro que, casi siempre por falta de adecuada previsión constitucional, protege en sus colmenas a los monarcas en ejercicio, hasta que la muerte los separe de las coronas.

Seguro que a los «padres de las Patrias» respectivas, en su momento, debió parecerles innecesario realizar en las Cartas Magnas la precisión sucesoria derivada de la dimisión del reinante, ya que, hasta hace más o menos un par de generaciones, los reyes morían en batallas o víctimas de intrigas o bien eran derrocados, se veían compelidos a huir o eran desterrados sin esperar a que terminaran su ciclo natural. No se veía, por ello, la necesidad de poner límites temporales forzosos al ejercicio de la función, que mezcla todavía hoy en dosis secretas la capacidad de representación con el dogma.

Partiendo, sin embargo, del principio de que las monarquías con puesto en plaza europeas funcionan bien a los efectos pretendidos, no se entiende que se mantengan monarcas longevos en los tronos, a los que la edad ha hecho, obviamente, menos ágiles síquica y físicamente,  cuando existen herederos preparados para hacer lo mismo y, seguramente más rápido.

El caso de máxima  singularidad de entre los ausentes es el del Príncipe Carlos de Inglaterra, coetáneo mío, del que se podría haber dicho que se le pasó el arroz en la espera, sino fuera porque en estos oficios, como en el de ser Papa y otros pocos (presidentes de Banco incluídos), se admite que los platos de arroz se cuezcan con ese tipo de grano que aguanta al fuego el tiempo que se desee y que, si hacemos caso de la propaganda, siempre se encontrará en su punto (si no se ha comido jamás una buena paella, claro).

Si cotejo la edad de los príncipes herederos con la de sus progenitores o parientes ocupantes de los tronos a los que legítimamente aspiran, veo reflejada en su situación el mismo problema que tenemos planteado a la sociedad general, de la que, es de suponer alguien de sus séquitos les mantendrá informados: No hay sedes para tantos aspirantes, y las que hay, están ocupadas por individuos que aparentan tener buena salud y, desde luego, no parecen dispuestas a dejarlas.

Entre los miembros de la gleba, se ha pretendido solucionar el problema forzando a la jubilación a los que tenían más de una cierta edad, pensando los que negociaban las condiciones que así podrían incorporarse a las vacantes los más jóvenes. Pero cuando se produjeron esos despidos, la nobleza social vió que no se necesitaba tanta gente, así que no se reclutaron más peones.

Cuando se tienen los medios, no hay problema en esperar que la situación se clarifique con el tiempo. Es el caso del príncipe Carlos, que se ha venido dando (por las crónicas) una vida de rey, aún siendo solo príncipe. Pero cuando no se tiene con qué, el que las sedes estén ocupadas, no provoca más que el que las ilusiones se retuerzan y mueran, como sarmientos estériles.

Publicado en: Europa, Sociedad Etiquetado como: Altezas reales, Carlos de Inglaterra, Guillermo, herederos, Holanda, Máxima, Mette-Maritt, príncipes, príncipes de Asturias

Partidos, ideologías y programas

3 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Los licenciados en Ciencias Políticas se escandalizarán y los seguidores de Beppo Grillo me verían como uno de los suyos: creo que, al menos mientras nos serenamos, nos iría mejor sin partidos políticos.

¿Qué es, en realidad, un partido? No lo sé.

¿Qué ideología tienen los partidos cuyos miembros ocupan los puestos de representantes populares los hemiciclos? No lo sé.

¿Cuál es el programa que está llevando a cabo el partido gobernante y cuáles son las propuestas de sus contrarios, llamados de la oposición? No lo sé.

Nunca he pertenecido a un partido pero, como casi todos los españoles de cierta edad, en algún momento he colaborado o tenido simpatías con alguno. Todos me han decepcionado rápidamente; de todos he visto cómo oportunistas se hacían, en beneficio propio o de sus familias o amigos, con posiciones privilegiadas, ya fuera en la Universidad, en la empresa, en la judicatura; en cualquier sitio. Y allí se han quedado.

Tenía razón Julio Anguita, en mi opinión, cuando enfatizaba que era necesario «Programa, programa, programa«. Solo que ese programa no debería ser el objetivo perseguido por un grupo específico, sino el objeto social del proyecto común llamado España. No necesitamos para su defensa, ni militantes, ni líderes.

¿Que necesitamos crear empleo? Se analizan las opciones de todos los sectores productivos y se concentran las ayudas en los más eficientes en generar trabajo.

¿Que queremos mejorar la balanza exterior? Se estimulan los sectores exportadores y se anima al consumo de productos de producción propia.

¿Que es imprescindible mejorar el nivel educativo? Se incorporan docentes más capaces y se imponen planes de estudios más intensos con controles más estrictos.

¿Qué se nos han colado vías de corrupción en el sistema? Las localizamos y aislamos de inmediato, para seguir trabajando en lo que importa.

La dificultad mayor que tenemos en este país es la dificultad para renovar, de forma suficiente, las cúpulas directivas. Los equipos de poder se reproducen implacables, repitiendo sus vicios. Y como nos falta acuerdo sobre el programa común, nos entretienen los partidos discutiendo sobre detalles sin apenas importancia, que son como adornos y chorreras.

 

Publicado en: Política, Sociedad Etiquetado como: apolítico, Beppo Grillo, ideología, Julio Anguita, partido político, programa

La fórmula de las Cenas Tertulia (Roundtable dinners)

2 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Durante cinco años, a principios del siglo XXI, en el restaurante AlNorte de Madrid celebramos más de cincuenta cenas-tertulia, en las que intervinieron más de trescientas personas de muy variados ámbitos.

La fórmula, desde la primera de ellas, fue siempre la misma. Reunir a un grupo de 20 a 30 personas, en una única gran mesa, mientras cenaban, para que hablaran sobre un tema conocido de antemano, sobre el que se habían enviado unas sugerencias de lo que podrían ser las cuestiones contretas a tratar.

Aunque con el tiempo se consolidaron como fijos una media docena de tertulianos, el resto de los que acudían cada mes a la convocatoria, no se conocían, en muchos casos, personalmente. Se apuntaban a la cena -que tenía lugar, en general, el primer lunes de mes- y se presentaban a las 21h en el restaurante.

Era entonces el momento de los saludos y el primer intercambio de cortesías, en una media hora que servía para dar tiempo a que los rezagados aparecieran. Resultaba curioso constatar que no pocos de los presentes, aunque estuvieran desempeñando parecidas funciones en organismos diferentes o trabajaran en empresas del sector o fueran miembros del claustro universitario (por exponer ejemplos reales), era la primera vez que se trataban directamente.

A las 21h30, todos estaban sentados, y habían sido estratégicamente colocados en la mesa, de forma que quienes tuvieran, en principio, más información o interés sobre los temas pudieran verse de frente y, en todo caso, que el moderador tuviera su situación controlada.

Entre los comensales había siempre (así se procuraba, al menos) una combinación de expertos en el tema, junto a simples interesados en él o curiosos. La concurrencia mezclaba ingenieros, sociólogos, médicos, abogados, gentes sin profesión conocida o virtuosos de otras disciplinas. Posiciones encontradas a veces, al principio; matizadas y comprendidas, al final, casi siempre.

Ninguno de los presentes estaba invitado a disfrutar «gratis» la cena, aunque algunos si lo eran a participar, porque el organizador entendía que era importante contar con su opinión. Nadie declinó jamás su asistencia y no se dió un solo caso en que, al acabar la cena, alguien se quejara.

Los platos que se servían formaban parte de la provocación a hablar, a intercambiar ideas: habían sido elegidos cuidadosamente, tanto en su descripción como en su contenido alimentario para que tuvieran relación con la materia que iba a ser objeto de discusión.

Pero la clave de las cenas tertulia a que me refiero era que no había un ponente, al que hubiera que escuuchar y hacer preguntas. Todos los asistentes lo eran. En una escala de opiniones que el moderador procuraba controlar, éste invitaba sucesivamente a los contertulios, con preguntas o afirmaciones concretas, a veces provocadoras, en otras, interfiriendo con su propia opinión, a que se manifestaran. Las intervenciones cruzadas eran frecuentes, aunque el tener que comer y hablar limitaba, con acierto, los pronunciamientos largos, obligando a que se condensaran.

La secuencia de servicio de los platos (aperitivos, entrada y principal, postre y café) era graduada por el moderador para que coincidiera, si era posible, con un cambio de ritmo en la tertulia, o con la opción de crear una nueva expectativa, o servir para disminuir, en su caso, la tensión que hubiera podido crearse.

A las dos horas de estar sentados en la mesa, la tertulia terminaba como tal. No había conclusiones. Tampoco el final oficial del encuentro suponía que los asistentes tuvieran que marcharse. Al contrario, en los últimos tres años, se abría paso a los juegos de magia, presentados con fino acierto, de acuerdo también con los temas tratados, por un contertulio que tenía esta afición como segunda profesión, y que duraban 20 a 30 minutos más, en un ambiente completamente relajado. (1)

Con las notas que había tomado durante la cena, el moderador realizaba la reseña, que se enviaba a los pocos días a los asistentes, para correcciones o modificaciones, antes de darle difusión en la web del restaurante.

Guardo esas reseñas como oro en paño. Son casi mil páginas de ideas, sugerencias, comentarios, y análisis de la sociedad española contemporánea, realizadas por quienes son sus verdaderos protagonistas; aunque en muchos casos, por circunstancias de la vida o por su misma modestia, puedan haber pasado por anónimos.

Pero eso ya sería otra historia.

—

(1) Este Comentario está redactado en tercera persona y pretendía evitar citar nombres. Pero no sería justo dejar de expresar que el mago era el ingeniero de montes Rafael Ceballos Jiménez. De menor importancia es indicar que el moderador y organizador de las cenas tertulias era yo.

Porque para lanzar una idea así sirve cualquiera. Pero para llevarla a cabo y mantenerla hace falta contar con contertulios inteligentes, sabios, nobles y sinceros, y de esos, por fortuna, conté en todas esas cenas-tertulia.

Razón por la cual somos muchos las que las añoramos hoy en día, y pensamos que es una fórmula estupenda para que en este país se hable, se escuche, se contrasten ideas, sobre todo, entre los que saben y los que tienen responsabilidades. Y lo hagan, mientras cenan, evitando confrontaciones estériles y, en especial, recurrir a lugares comunes, a referencias baldías. Necesitamos tranquilidad e ideas, para avanzar.

Publicado en: Economía, Sociedad Etiquetado como: acta, Ceballos, cenas-tertulia, difusión, discusión, entendimiento, fórmula, guión, magia, menú, moderador, provocación, round-tablel dinners, talk-show, tertulias

El efecto sangre

1 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Pocas series televisivas y ya contadas películas pueden sustraerse al efecto sangre («the blood effect»). Incluso se le han incorporado otros efectos, combinándolo con cortes de cabezas y extremidades producidos por tajos espeluznantes, o se le adorna con caídas estrepitosas interpretadas por espectaculares acróbatas circenses.

La excusa para sacar la sangre a pasear ha sido variada, y de creciente complejidad: un intercambio de disparos entr bandas rivales, una batalla campal con espadas, cañones o a porrazos, una operación quirúgica con extracción de varios órganos vitales, o un accidente en un medio de transporte con centenares de víctimas a cual más destrozada.

Ya que la oferta visual al espectáculo se refuerza con el uso del color, la variedad de efectos sanguíneos cubre desde el rojo kechup hasta complejos tonos que pululan desde los terrenos del carmín al del magenta.

Pero como a todo se acostumbra quien no sufre la desgracia en sus propias carnes, el efecto sangre ha perdido fuelle, para cederle hoy claramente el sitio al efecto cadáver («corpse effect» o «zombie effect»), tendencia que ha sido inmediatamente incorporada en los festejos de Carnaval, donde las máscaras con un hacha incrustada en el cráneo rivalizan con la presencia de travestidos orondos con medias de malla.

En la vida real, el efecto sangre tiene, como se sabe, un poder de atracción instantánea, aunque arrastra el problema de que decae rápidamente. Ha sido siempre así. De tarde en tarde, la tribu necesita su catarsis, y es preciso seleccionar algún culpable, para entregárselo. Presentado a la exposición pública marcado con un par de latigazos y con las vestiduras desgarradas o, abandonado donde sea fácil de encontrar, para que sea descubierto por la masa el objetivo, lo que sigue está más visto que el TBO de mis tiempos de niño.

La multitud se lanza como posesa sobre el malo, intentando despedazarlo, en una escena de linchamiento que no parecería posible controlar ni desviar.

Pero no hay que alarmarse. Es muy posible que todo sea, en realidad, falso. En primer lugar, lo que no sabrá jamás la masa, mientras cree satisfacer sus ansias de justicia, de sangre, de expiación y catarsis, es que los objetivos no los elige ella. Le son presentados, con criterios de oportunidad, o de venganza, por sus cuidadores. …son los cuidadores de la masa, los que tienen por oficio y, por tanto, se lo toman muy a pecho, mantener los niveles de dieta de sangre adecuados, ofreciendo las adecuadas víctimas para el sacrificio tribal en sus altares, después de haberlas colocado con el caperuzo y las cadenas.

Y en segundo lugar, tengo la sospecha, de que, como en las películas, el efecto sangre es solo un truco del decorador y el estilista, que se incorporan al libreto para darle credibilidad y, por su acción, las manchas de sangre que lucen los sometidos al sacrificio de caer bajo los pisotones e iras populares, son ficticias. Se pretende, con ello, derivar la atención de otros objetivos más altos, calmar los ánimos populacheros y, sobre todo, hacer innecesario que las huestes obliguen a pasar a la fase mucho más delicada de «efecto cadáver», y, además, que se realice sobre el que está más arriba, pasando por encima del que se propone para que reciba los golpes de la turba.

Fundamento esa sospecha, en que, pasado cierto tiempo, los cogidos en trampa hoy desaparecen pronto de la escena, y son suplantados por otros nuevos  tipos, que distraen los ánimos, cubiertos con grandes ademanes, con montones más espesos de ketchup y pintura y moratones, adobados con gritos por los que se nos quiere ilustrar del tremendo castigo que se les está infligiendo.

Por eso reaparecen algunos con el tiempo, limpios ya de sangre, tan campantes, para darnos consejos sobre lo que tendríamos que hacer con los culpables; mientras los que están por encima de todo preparan, satisfechos, más guiones con efectos sangre, efectos zombi y otros efectos especiales, haciéndonos creer, con tales dosis de verosimilitud que lo que estamos viviendo es realidad, cuando no deja de ser pura fantasía.

Publicado en: Actualidad, Uncategorized Etiquetado como: acróbatas circenses, Blood effect, carnaval, catarsis, efecto cadáver, efecto sangre, efectos, sospecha

Sedes vacantes

28 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

La silla de San Pedro en el Vaticano quedará libre en la tarde del 28 de febrero de este año singular, cuando S.S. El Papa Benedicto XVI se retire a Castelgandolfo, haciendo efectiva la dimisión que anunció hace un par de semanas. Y la iglesia católica quedará sin representante de Dios en la Tierra hasta que el Cónclave de los cardenales encuentre, por inspiración del Espíritu Santo, un sucesor.

Han sido muchas las conjeturas en torno a esta dimisión papal, construídas sin dar credibilidad a la razón expresada por el propio Pontífice: avanzada edad y falta de salud, imprescindible para llevar a buen término la encomienda de máximo director espiritual de los católicos,  que lleva aparejada otras obligaciones -más incómodas y cuyos fallos son de difícil ocultación, por ser terrenales-.

El Papa emérito se propone, al parecer, meditar y estudiar hasta el fin de sus días, enclaustrado en el convento de su retiro. Seguramente, concluirá un nuevo libro sobre la singular vida de Jesús -en este caso, sobre su madurez, ejemplo de vida adulta y apostolado- que dará mucho que hablar, entre fieles e infieles. En ese volumen, escrito con la finura del analista teológico que siempre dió muestras S.S. de llevar dentro , no faltará, siempre como hipótesis, algún comentario o análisis sobre las razones del descenso brutal de las vocaciones religiosas en Europa.

Según me han dicho, solo 500 seminaristas siguen los estudios para alcanzar el título hasta hace muy poco, prestigioso, de sacerdote en los centros de toda España. Nada que ver con los tiempos postguerreros de aquella España heroica, católica y grande, en la que, por ejemplo, solo en Comillas más de 3.000 jóvenes estudiaban los entresijos de la palabra de Dios, escudriñando su significado, junto a otras enseñanzas más de andar por casa, a la espera de alcanzar algún día el privilegio de la tonsura.

Las consecuencias de las escasas vocatios se pueden ver en casi todos los pueblos de este país que ha dejado oficialmente de ser católico, (e incluso, lo que ya es gravísimo, de apreciar lo ético). No hay servicios divinos más que quizá una vez al mes; un mismo sacerdote tiene que atender, obviamente a la trágala, seis o diez parroquias, repitiendo una y otra vez cada día los ritos y pláticas correspondientes ante un público mínimo, tantas veces compuesto de solo cuatro ancianas y un par de beatos de puchero.

Solo en los funerales -y en las fiestas patronales- se llenan las iglesias. Ante el cuerpo presente del vecino fallecido, el único mensaje que escuchan impávidos tantos incrédulos, mientras pasan frío y miran los desconchados abiertos en las paredes y el techo, es un recetario sobre la inmortalidad del alma, el episodio de Lázaro y esa teoría esotérica de la promesa de resurrección de la carne el día del Juicio final.

La ausencia de vocaciones patrias ha propiciado que los sacerdotes nativos se concentren en las grandes ciudades (1) y quienes ocupan hoy mayoritariamente las sedes vacantes parroquiales en los miles de pueblos mínimos de España, sean latinos. Sacerdotes hondureños, nicaragüenses, ecuatorianos, etc., que han cruzado el charco con su fe a cuestas y que, con sus acentos ceceantes y sus expresiones variopintas , hablan, en las iglesias que les han puesto en las manos, de dioses, vírgenes y deberes religiosos con tonos y modos que suenan a país de misiones y a película con tribu multicultural.

Porque estamos en tierra de misiones. Misiones imposibles. Elí, Elí, lama sabactani?

—

(1) Debo decir que estos curas citadinos no tienen garantizado vivir mejor que los de aldea. Conozco quienes malviven, ocultando como pueden su penuria y sometidos a un trabajo atroz, haciendo labores de ayuda social y consuelo síquico y físico, que les separan de otros de su misma carrera, éstos preocupados por problemas alejados de la realidad (y, si se me permite, también del espíritu)

Publicado en: Religión Etiquetado como: Benedicto XVI, Castelgandolfo, Comillas, escasez, p´rrocos, pueblos, sacerdotes, sede vacante, Vaticano, vocaciones

Opiniones de un payaso

27 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Los resultados de las elecciones generales celebradas en Italia el último domingo (y siguiente medio lunes) de febrero de 2013, han puesto de manifiesto dos grandes grupos perdedores: 1) los que opinaban que la mejor situación imaginable para Italia, confirmada históricamente, sería la ausencia de Gobierno, y, por ello, desearían que se hiciera efectiva la primera impresión de que iba a ser imposible conseguir una coalición estable, y 2) los partidarios -lo hubieran votado o no- del triunfo del Movimento 5 Stelle (M5S), que ya se frotaban las manos ante el espectáculo.

En relación con este Movimiento novedoso, la intriga estaba centrada en llegar a conocer cómo pondría en práctica su Programa. Para muchos, se adivinaban indecibles momentos de disfrute, regocijo y, en fin, risas y jolgorio, en ese marco ácrata -peligroso- en el que se va decantando, en Italia como en otros países (sobre todo, del área mediterránea), el descontento acerca de la política.

El cerebro y talismán del M5S es un payaso famoso en Italia, parapetado en un blog incendiario (Beppe Grillo), que, aunque no ha podido capitanear oficialmente el Movimiento ideado por él, -ya que fue inhabilitado hace años por un doble homicidio en accidente de tráfico-, lo ha impregnado de su estilo histriónico-cómico: tensionar a gritos la cuerda emocional del espectador de la representación, y liberarla de vez en cuando con un chiste.

En nuestra tierra, algunos comentaristas de las elecciones italianas, han encontrado en el Programa de M5S muchas ideas aprovechables para incorporarlas al melting pot de propuestas electorales; en especial, por los partidos que aún son minoritarios en los hemiciclos españoles, en las cada vez más inminentes nuevas elecciones.

No se puede rechazar ese propósito de plano, pero hay que advertir que el Programa de Beppe está construído con los deseos e intenciones de gente variopinta, una especie de carta conjunta a los Reyes Magos de los niños de un colegio de párvulos, sus padres y maestros. Eso, sin contar que en estos lares nos sobran ideas imposibles, porque imaginación no falta, lo que se echa de menos son ganas de asumir una tarea hasta el final.

El interés de la movilización ciudadana italiana en torno a un payaso ha permitido divulgar que el nombre responde a las cinco estrellas o ejes directores de su Movimiento: gestión pública del agua, movilidad y desarrollo sostenibles, wifi gratuito y protección ambiental. Pocos habrán leído las quince páginas de su Programa, y aún menos serán los que han separado los deseos de imposible cumplimiento -por caras, estrafalarias o libertarias- de las propuestas que ya deberían haber sido puestas en práctica, por corrresponer a Directivas comunitarias, o de las muy razonables.

En un intento de sistematizar los heterogéneos objetivos, encuentro en el Programa del M5S que hay poco interés por la economía (definir el coste de las actuaciones y quién lo pagará, aunque se critican los despilfarros ya habidos, sobre todo, en infraestructuras), omisión en lo que se asemejan las propuestas a las habituales de los partidos de la izquierda irredenta (que tantas veces apuntan con tino a la idea pero no se preocupan del aspecto práctico); se pone mucho énfasis en el ambiente y la energía, lo que se corresponde con las ideas extraídas de los idearios de los movimientos ecologistas; se incorporan no pocas ideas libertarias, que implicaría un deseo revolucionario, antieuropeo y anticapitalista; y, generando una pasta que más que conseguir la amalgama de los contenidos, produce la sensación de un pupurri de digestión imposible, se echana esa caldera que se cocina en el antisistema, dosis amplias de bonhomía, buenos deseos, desapegos de la realidad, y una simpática ingenuidad, con ribetes y adornos propios de la ética elemental, con trasfondo incluso cristiano, con reconocible gancho mediçatico, ahora que el Papa dimisionario está de moda.

En los 60/70 del pasado siglo, alcanzó mucho predicamento un libro de Heinrich Böll, titulado «Opiniones de un payaso«, en el que un clown atrapado por la desventura y el alcohol realizaba una ácida crítica del catolicismo, avanzando en ella a través de paradojas, más bien tristes. Entiendo que el mérito de Beppe Grillo es, sobre todo, realizar una crítica del sistema capitalista, exponiendo a la opinión pública, como catarsis, sus tremendas contradicciones. Que el público ría o llore con las historias, ya depende de las ganas de cada uno.

Permítame el lector (y, por supuesto, pido disculpas al autor) una ligera adulteración de cierto momento cumbre del texto de Böll, para adaptarlo al caso.

El payaso protagonista y uno de los que le hacen la vida imposible, se enzarzan en esta pelea dialéctica : «-Creo a pesar de todo que usted es un buen payaso, pero de política no entiende nada» (…) «-Entiendo lo suficiente para ver que ustedes, los políticos, ante un escéptico como yo son tan inflexibles como los socialistas frente a los liberales o los liberales frente a los anarquistas. No oigo más que hablar de ley y de programas, y lo único que se discute es sobre no sé qué documentos que el Gobierno del Estado, del Estado precisamente, se encarga de extender, en lugar de aclarar su veracidad o falsedad de una vez». «-Usted confunde la ocasión con el motivo«, dijo el otro «le comprendo a usted, créame que le comprendo». «-No comprende nada en absoluto», replicó el payaso, » y el resultado será un doble fracaso«. (pág, 125, Edit.Seix Barral, edición de 1974).

El fracaso del M5S es, por un lado, haber malgastado la intención popular de mejorar la situación, poniendo orden a los desmanes manifiestos y, por otro, haber perdido la oportunidad de concentrar un Programa viable, que le hubiera posibilitado entrar en el gobierno, lo que hubiera supuesto la revisión crítica de las ideas recogidas en la calle, eliminando las dosis libertarias o irreales.

Ideas que agradan a algunos cuando se expresan a gritos enveltos en el anonimato de la masa, pero que en un país democrático no tienen cabida como base de actuaciones del Gobierno, y ni siquiera para derribar al que lo está haciendo tan mal como el que tenemos ahora en España.

Publicado en: Literatura, Política Etiquetado como: ácrata, ambiente, Beppe Grillo, ecologista, Elecciones generales, energía, Equo, Italia, M5S, movimiento cinco estrellas, partidos minoritarios, programa electoral, sostenibilidad, UPyD

Adónde vamos a parar

26 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

No lo planteo como pregunta -faltan los signos de interrogación en el título- aunque tampoco me jactaría de mantenerlo como respuesta. «Adónde vamos a parar» debe ser entendido entre señales de admiración, o más apropiadamente, de asombro y hasta menosprecio.

Me imagino que hacer de relator (con título o no en las Universidades de Ciencias de la Información, antes Periodismo) de lo que está pasando, con la cantidad de material disponible, debe ser una gozada. Cada tarde basta seleccionar cualquiera de las cerezas enmerdadas que la actualidad nos ha tirado en el cesto de la basura social, y los artículos glosando el suceso elegido, e incluso extrayendo posibles consecuencias a diestro y siniestro y rasgando algunas vestiduras para que se vean los trozos de carne ensangrentada, son cosa hecha. Como coser y cantar, pan con queso, miel sobre hojuelas.

Menos -o ninguna- atención merece la cuestión del posible final a todo esto. A la escala que nos importa más, que es la nacional, los que más presencia tienen en las calles señalan, camuflados entre la multitud absorta, dos puertas de salida: la República (no se bien dónde se tejen las banderas tricolores, pero debe ser negocio, porque cada día hay más, y doy por seguro que no van a faltar ni en la Feria de abril en Sevilla ni en las procesiones de Semana Santa, si este año no llueve) y la dimisión del gobierno del Partido Popular, enfangado en su incompetencia, no ya para dar la remontada al país (lo que se disculparía, dada la dificultad de la encomienda y la endeblez de los mimbres), sino en explicar con algo más que con balbuceos, desplantes y tonterías, las torpezas y pecados que se le van descubriendo a tropel en su trastienda ideológica, donde guardaban el pendón.

Puertas de salida no hay muchas, es cierto, y por ello, no faltan quienes se empeñan en estrellarse contra las paredes, dándose trompazos que les aturden la cabeza. Una pared muy sólida (para romperse en ella las narices) es la de acusar a los responsables del partido teóricamente contrario (ya no sé en qué) en haberlo hecho, hacerlo,y propornerse hacerlo muy mal, intenten lo que intenten. Pues allí van, una y otra vez, en soledad o en grupúsculos de amigos, los que comen y beben de la política, dando juego a los cómicos que han vuelto a salir de sus casitas y disfrutan imitándolos, porque dan risa con solo hacer lo mismo, pero en serio.

Aunque oficialmente (y en la práctica) España ha dejado de ser católica, se me ocurre que podíamos mirar a Roma para encontrar un posible modelo que nos ilumine sobre lo que convendría hacer en caso tan extremo. No me refiero a las elecciones generales italianas que han tenido lugar en estos días (y que ya ni siquiera nos sirven de referencia, pues estamos tan próximos en el codo a codo por llegar primeros al esperpento, que haría falta el fotofinish para dilucidar qué sociedad está más desencajada, si ellos o nosotros).

Me refiero al Vaticano y al procedimiento de elección de Papa.

La Iglesia católica, el mejor mecanismo ideado por el hombre (solo o en compañía de Dios) para combinar los negocios del espítritu y de la carne, ha ideado que los cardenales, cuando deben elegir sucesor al Papa difunto o dimitido, se reunirán en Cónclave y no saldrán del recinto vaticano hasta que no se pongan de acuerdo en quién ocupará la sede vacante.

La fórmula me parece excelente. Encerremos a los que plantean discrepancias sobre una medida y, hasta que no se pongan de acuerdo en lo que hay que hacer, que no salgan.

Así, al menos, no tendremos tanto ruido los que, sencillamente, deseamos trabajar tranquilos.

Publicado en: Religión, Sociedad Etiquetado como: adonde vamos a parar, bandera republicana, Cónclave, dimisión, elecciones, gobierno, Italia, Papa, Partido Popular, procesiones de semana santa, puertas, reproche generalizado, Vaticano

Mejorando el rendimiento del Sistema (Improving the System Performance)

25 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

En un comentario anterior, he tratado de hacer ver que la obsesión por detectar la totalidad de los fallos o defectos de nuestro sistema operativo, puede satisfacer momentáneamente los deseos populares -y populacheros- de lograr más claridad, y incluso, para algunos, excitarían los ánimos de revancha (que son ajenos a la justicia y, sobre todo, a la economía), pero no mejoraría la situación en cuanto a la efectividad de aquél.

Al contrario: cuanto mayor sea la presión focalizada hacia algún sospechoso, todo irá seguramente a peor, (1) , debido a que se está falseando la verdadera naturaleza del mal. Los presuntos infractores cuyo juicio concentra ahora el interérs mediático, no han sido descubiertos en su posible -casi segura- irregularidad gracias al método de la inspección, o al buen funcionamiento de los sistemas de control, sino por casualidad.

Y es esa anómala circunstancia la que permite poner en duda la solvencia total del sistema para autocorregirse y el riesgo de quedarnos, en el podado de las ramas dañadas, solo con la tijera. La persecución de unos pocos, descubiertos por azar o la acusación de alguno de sus cómplices cogido en falta, podrá servir, en su momento, como catarsis parcial, alivio momentáneo al imaginar  que se han detectado a los culpables del mal que nos aflige, pero no garantiza (en absoluto) que se hayan atrapado a los más dañinos, ni supone mejorar, al apartarlos, la actual ni la futura honestidad del sistema, ni quedará mejorada la competititividad ni la producción o el consumo, ni se logrará, por ello, el aumento del bienestar común.

Como reacción natural, el sistema se contraerá, al incrementarse la incomodidad y recelos en los espacios de los que se saben también pecadores, temiendo llegue el momento en que alguien (¡traidor!) los delate, para salvar su pellejo o aturdido por el contagio justiciero.

Seguramente, poco más pasará. Y si así sucede, como ya sucedió en otros casos,  todo acabará cerrándose con sobreseimientos, acusaciones recíprocas, confusión generalizada y dos o tres chivos expiatorios pasando un período en la cárcel (suficiente para que escriban uns confusas memorias que se convertirán en ininteligible bestseller). En suma, el efecto se diluirá, las aguas volverán a sus cauces turbios,  provocando tal vez mayor prudencia en las actuaciones de algunos (que delegarán responsabilidades eventuales a los escalones inferiores de la pirámide de decisiones, con códigos éticos para salvar su tipo) y, en poco tiempo, aumentará la evasión y la acumulación del lujo y el despilfarro, se hará más profunda y soez la corrupción, y aparecerán nuevos mecanismos de infracción (técnicos, económicos, jurídicos) que resulten menos detectables a la inspección oficial, incluso lícitos, todo ello con una disminución de la actividad real, aumentando la dosis de la subterránea y opaca.

La clave, en mi opinión , ha de buscarse en otro lado.

Porque no somos tan especiales los españoles, o los portugueses, los italianos o los griegos: no estamos solos en el pecado, sino muy bien acompañados. El modelo capitalista internacional está estructuralmente corrupto, porque es su modo óptimo de sobrevivir. Ha nacido con vocación de corromper, por su propia esencia. No caigamos en la ingenuidad de suponer que las empresas o instituciones con sede en otros países no utilizan las mismas o parecidas artimañas; no nos creamos las clasificaciones internacionales de transparencia, porque no distinguen entre corruptos y corruptores y están hechas desde la posición de los que dominan las artes de la ocultación.

Nuestra tendencia hispana a imaginarnos originales y hasta exacerbados incluso en el pecado, corresponde a un complejo de inferioridad quasi-infantil, que se potencia por declaraciones de quienes están a cargo del sistema, se difunde por la prensa y se apoya en la opinión pública, alimentada y conducida como rebaño. Es la sociedad líquida: de líquido espeso y maloliente.

Y es que, además, si se me permite el malévolo argumento, la existencia de un porcentaje de economía sumergida es bueno para el sistema, pues alivia tensiones que la economía oficial no sabría corregir y distribuye medios de subsistencia en los sectores más bajos de la sociedad (además de beneficiar a algunos tiburones). Sucede como en los sistemas de abastecimiento y saneamiento de agua en las ciudades: un 15 a 25% de pérdidas de líquido es, no solo inevitable, sino ventajoso, pues ese agua es devuelta al terreno, sirve para recargar los acuíferos y reeequilibra el nivel freático.

Se debe valorar también la importancia del efecto perverso del envenenamiento de los principales controles y agentes sobre el resto: hay que admitir que todo estará más o menos contaminado, y un afán inquisidor sobre la totalidad, llenaría los juzgados de procesados, las cárceles de internos y paralizaría o deterioraría aún más la economía, perjudicando la imagen exterior (cínica) de forma brutal.

El descabezamiento de algunos o todos de los principales malfactores del sistema (si pudiéramos ver por una rendija qué ambiente se respira, de verdad, en los sancta santorum de empresas, sindicatos, partidos políticos…), al carecer de sustituto de igual tamaño, teóricamente limpio de culpa, acabará arrastrando la caída de amplios sectores productivos , o, como efecto indeseable también, solo conseguiráque el hueco sea aprovechado como oportunidad por otro agente de la misma catadura.

No veo en la modificación profunda de la Constitución ninguna ventaja especial. Cambiar algunos artículos de la Carta magna puede tener un efecto de distracción (saludable, en este momento), pero sería inocuo. Hay que concentrar los esfuerzos en intensificar la cooperación y el diálogo constructivo entre todos los agentes, especialmente los que crean empleo, y representantes de la sociedad civil.

Ni siquiera me detendría mucho en aumentar las medidas de control o la inspección: la ética debe ser norma de actuación general y, por ello, hay que confiar que el sistema alcance su equilibrio a niveles éticos adecuados parra su funcionamiento, porque la ética universal no se impone. Lo que sí hay que incorporar es la solidaridad, analizando el modelo económico y sus objetivos sociales,

Es necesario un pacto del empresariado con el Estado, esto es, con la sociedad. Y ahí tenemos un grae déficit, por dejadez, ignorancia, y falta de formación práctica de políticos, funcionarios y agentes de control. También, por interés, desidia, y ausencia de solidaridad de los agentes de producción y económicos.

Hay que construir urgentemente ese diálogo efectivo, hacerlo transparente, y forzar a que la imagen del empresario sea moderna, comprometida, constructiva. No es tolerable que los ejecutivos de las grandes empresas de este país tengan sueldos que a la inmensa mayoría de sus conciudadanos les parezcan cosa de fantasía. Hay que incorporar representantes efectivos (no floreros) a los consejos de administración de las empresas de mayor facturación y empleo, que garanticen el cumplimiento de objetivos sociales, pero, también, que sirvan para dotar de credibilidad total a su funcionamiento.

Estamos en tiempo de descuento, pero el partido se está jugando todavía.

—

(1) A lo que contribuyen, con actuaciones que no están libres de pecado,  la lentitud de la Justicia y la obstaculización procesal de las defensas,  frente a los juicios sumarísimos de los Telediarios.

Publicado en: Economía, Empresa, Política Etiquetado como: capitalista, economía, empresa, estado, medidas, papcto, performance, política, recuperación, reforma, rendimiento, sistema, system, tiempo de descuento

Explorando alternativas (Start the alternatives Explorer)

24 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Es hora de que dediquemos tiempo a explorar alternativas de solución a los problemas que ya tenemos perfectamente detectados. El sistema no funciona, y como hacemos cuando el ordenador detecta dificultades de comunicación con las redes disponibles -de las que tanto dependemos-, se nos ofrece la opción de dejar que el propio programa encuentre soluciones.

Por fortuna para los usuarios, la mayor parte de las veces, después de misteriosas comprobaciones, el asunto queda resuelto de forma automática (1). Sin embargo, hay una posibilidad fatídica de que el programa de chequeo interno nos ordene «consultar al administrador» , que, como somos nosotros mismos, equivale a «no encuentro solución», y hay que ir con el aparato debajo del brazo a un experto para que nos saque del apuro o nos proponga reformatear el disco duro, cuando no, comprar un equipo nuevo.

Dejando a un lado la metáfora informática, tenemos que decidir entre Transición o resetear. Los más prudentes, de entre los que apuestan por el cambio, hablan de la necesidad de una Transición (la Segunda o la Tercera desde 1978, según cómo lo miren).

Los más inquietos o desanimados, abogan por Volver a empezar. Al menos, en varias cuestiones fundamentales. Que repaso con el lector:

1. Control empresarial. El descubrimiento de que elementos principales de la cúpula empresarial (incluída la bancaria) dedicaban una parte sustancial de sus esfuerzos a hacer trampas al sistema, no puede quedar sin consecuencias para los infractores, pero tampoco debe engañarnos a todos. Tenemos elementos suficientes para sospechar que todo el sistema está corrupto. Que, cada uno a su escala, viene haciendo trampas a la Hacienda Pública. Generando facturas falsas, contratando trabajadores a los que paga una parte del salario en dinero b, mintiendo respecto a los objetivos, las relaciones internas o externas con el resto de los llamados poderes fácticos, etc. Quedaría así explicado, por fin, por qué los directivos de las grandes empresas ganan tanto, porqué algunos propietarios o ejecutivos de entidades de aparente escasa entidad disponen de casas o vehículos aparatosos o realizan viajes de placer muy costosos. con cargo a ingresos desconocidos. Por supuesto, el control social, la inspección fiscal, las posibilidades de denuncia de colegas, vecinos o conocidos de los miles de privilegiados por el sistema, está fallando.

2. Control político. No necesitamos que los líderes políticos de los principales partidos que dicen representar a la ciudadanía se pongan más colorados, ni que busquen, con su reconocida labia para bordear las zonas de peligro, que no sabían de las fórmulas extracontables de generación de dineros para sus entidades y recompensar así a sus líderes o militantes con sobresueldos. Los síntomas son suficientemente evidentes; los silencios  (o los balbuceos pretediendo dar explicaciones), expresivos; la falta de vigor en la denuncia, bastante, para que entendamos que todos, quien más quien menos, se encuentran atascados en la mierda. Habrá culpables mayores o menores, pero la cuestión, en su caso, sería detectar grados de incumplimiento de lo establecido legalmente, no quién está totalmente libre de culpa (aunque sería un alivio que hubiera partidos en esa situación, y no solo los recién constituídos, aún libres de pecado).

3. Control de la Jefatura del Estado. Podemos estar lamentando durante unos años o décadas más que la institución monárquica, que ha cumplido (decimos todos) tan importantes misiones para evitar la segunda guerra civil del siglo XX o una restauración de la dictadura militar, haya demostrado tener los pies del barro de los demás mortales. Ovejas más o menos negras hay en todos los rebaños. Pero también aquí el meollo de la cuestión no es aislar a un miembro del clan para lancearlo. Lo principal es atender al fondo: reconocer que tenemos una familia monárquica relativamente pobre (comparémosla con la británica o…con la casa de Alba), ambiciosa, como es lógico en un sistema capitalista , en mejorar rápidamente en eso del dinero (nunca se sabe si vendrán mal dadas a la primera de cambio, que ejemplos hay muy próximos), bien relacionada con los poderes fácticos y con imagen mítica para el pueblo llano, proclive a la santificación al primer milagro que se le atribuya al beato. Y, como elemento complementario, digno de una reflexión igualitaria, la República nos ha funcionado bastante mal, porque nos han faltado líderes agultinadores que saltaran por encima de las dos facciones en que se ha dividido siempre el país. La Tercera República no tiene visos de funcionar mejor, con los elementos que están a la vista. No me tranquilizan esos tipos que enarbolan banderas que no tienen el soporte de una ideología o de propuestas sólidas. Y en todo, caso, se precisaría consolidar líderes con capacidad de dirigirla, de los que no se dispone y se tardará en encontrarlos, en convertirlos en motor (si es que no los asesinan antes). Lo único que hay cierto es el descontento, las ganas de cambio, la necesidad, también, de cambiar.

4. Financiación del estado social. Es un elemento clave. En realidad, el objetivo de todo cambio. Conseguir recuperar empleo suficiente para garantizar la tranquilidad popular, mantener las prestaciones sanitarias, educativas, asistenciales en general. Hay que ser muy fino en definir cómo sostener la calidad y, sobre todo, cómo se va a financiar, hoy y en el futuro. Las cifras no pueden ser improvisadas, ni elucubraciones de supuestos experto. Tienen que ser proporcionadas desde la función pública. Y, claro está, no es creíble que la gestión privada sea mejor que la pública; ni tampoco al revés. Lo que es insustituíble es que el control sea bueno, y sea público.

Con estos elementos a la vista, creo que necesitamos un período de intensa reflexión, en la que no deberíamos dar demasiada importancia (es decir, no toda la importancia) a los casos descubiertos y admitir que, por lo que sea (nuestra propia tendencia colectiva a trampear y, en mi opìnión particular, a no ser finos en ello, a descidar la ocultación de los engaños) estamos pillados en una encrucijada que nos obliga a ser espléndidos en el perdón con nosotros mismos.

Difícil situación, sin duda. «Siento lo que ha pasado. No volverá a ocurrir«, puede ser una frase que empiece a prodigarse. Pero cabe preguntar: ¿Seguro? ¿Quién lo garantiza? Y, sobre todo,  ¿Cómo podríamos evitar que vuelva a suceder?

No tengo todas las respuestas. Pero estoy convencido que, entre todos, las obtendremos todas. Sin necesidad, en mi opinión, de tener que reformatear o resetear el sistema.

—

(1) Aunque no quiero llevar la comparación innecesariamente lejos, el atractivo del símil es alto, Por ejemplo, una vez que el sistema no propone elegir entre varias soluciones y, aceptada por el usuario una de ellas, el programa de autocontrol detecta que el problema parece resuelto, pregunta al lego funcional, pero, al fin y al cabo, responsable racional y propietario del equipo  algo parecido a ésto: «¿Cree que el programa de búsqueda de soluciones le ha sido útil? Ayúdenos a mejorarlo dándonos su opinión.»

Publicado en: Economía, Política, Sociedad Etiquetado como: bancos, banderas, económicos, educación, empresas, entidades financieras, estado social, justicia, Monarquía, problemas, República, resetear, sanidad, sistema, sociales, tercera transición, Universidad

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