Al socaire

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La madre de todas las ciencias

22 noviembre, 2014 By amarias Deja un comentario

Sin ganas de abrir un nuevo debate sobre el tema, me apunto a la opción expresada por el maestro Alonso Quijano de que la experiencia es la madre de todas las ciencias.

Cierto que si el asunto hubiera surgido en una tertulia académica (de esas que ya no se estilan), hubiera defendido a la Filosofía, pero no está el horno para bollos ni florituras reposteras, sino para empanadas. Y no de las rellenas de bonito o carne guisada, sino de esas mentales que, a los que tenemos el alma señalada por los zurriagazos de la cruda realidad, nos hacen temer que el aprendizaje colectivo es imposible, y que, por mucho que se haya escrito, analizado o dicho,  la inmensa mayoría sigue siendo crédula, y se traga lo que sea, con tal de que se le adorne convenientemente.

Me parece que la corrupción, en particular, la de los que manejan dineros públicos, es inadmisible, pero la solución a ese problema, en el que ahora se ceban, como truchas al atardecer en tarde tormentosa de verano, todos los líderes políticos, es sencillo, pues basta adoptar este principio:  «pocas manos y muchos ojos». Se lo oí decir a Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia, en una magnífica entrevista que le hizo recientemente Jordi Evole.

Tengo escrito, además,  que no soy de los partidarios de que nos flagelemos con la obsesión de ser calificados como uno de los países más corruptos del mundo.  Con seguridad, no lo somos. En todas partes cuecen corrupciones.

Si en algo podemos aparentemente distinguirnos, separándonos especialmente de nuestros vecinos de porte inmaculado, es que nuestros corruptos han sido, por confiados, además de ladrones, torpes para ocultar mejor el resultado de sus fechorías. Los que los eligieron -culpa in eligendo-, merecen ser calificados de cómplices más que de engañados, y los que debían vigilarlos y no lo hicieron -culpa in vigilando-, por mucho que intenten escurrirse, no se salvan con menor sanción que la de ser designados como incompetentes, y, por tanto, inútiles para seguir en las labores de cuidar lo de todos.

Tema distinto y, desde luego, muy difícil, es analizar cómo salir de la crisis, y muy en especial, resolver la necesidad apremiante de crear empleo, generando nuevas actividades y empresas que tengan continuidad. Tampoco es menos importante, arbitrar nuevas formas de distribuir las plusvalías que se produzcan por el juicioso empleo de los recursos humanos, naturales y físicos.

Para mayor dificultad del cierre categorial, no se puede descuidar que, puesto que la situación es de emergencia, habrá que echar mano -justificada, transparente, gradual, ordenada y procurando evitar medidas confiscatorias- al patrimonio de los que más acumulan, sobre todo, al ocioso.

Me produce, por ello,  gran alarma personal  que las argumentaciones, claramente improvisadas en lo económico y con nulo apoyo tecnológico, de los sabiondos chicos de Podemos (aunque no ignoro que detrás también se incorporan algunos canos), magníficamente adobadas con palabras duras como puños, ajustadas al guión,  contra los partidos mayoritarios, no sean contrastadas por interlocutores que, puestos enfrente, además de alardear de parecida labia, sean capaces de aportar ideas viables sobre cómo mejorar la realidad, y no entren en el juego de buscar solo la descalificación desde la ética.

La ética, como el valor a los militares, se supone a los políticos. Y, si se descubre que a alguno le falta, se le hace consejo de guerra deontológico y se le manda al paredón del escarnio.

Claro que es necesario, como catarsis, meter  a unos cuantos de los corruptos en la cárcel. Pero me temo que si nos proponemos meter en jaulas a todos los que tengan manchadas las manos de esa mierda, no vamos a tener plazas suficientes.

Contentémonos, pues, con amedrentar para siempre a los que lo hayan sido y, sobre todo, dejemos el terreno marcado con advertencias de peligro a todos los que se hubieran propuesto serlo. Implantemos  un sistema estricto de control del gasto público -atentos a porcentajes, comisiones, revisiones de contratos, etc. pero no ignoremos que donde más se ha perdido es en adjudicaciones de obras inútiles-.

Pongamos ya el foco en lo que más interesa al futuro: crear empleo.

Cuando me entero con sorpresa de los beneficios de las grandes empresas, crecientes en épocas de crisis; cuando observo que el lujo y la ostentación con la que viven algunos no solo no ha disminuido, sino que ha aumentado; cuando veo que la investigación, la enseñanza, la Universidad, la sanidad y todo aquello que sustenta nuestro estado de bienestar, sigue confiado al buen hacer de unos cuantos, capaces de abstraerse del fragor de incompetencia que les rodea, … echo de menos que salgan a la palestra, exponiendo sus ideas, no a jóvenes politólogos, no a economistas o historiadores con la cabeza caliente, no a miembros de partidos viejos proclamando a quien quiera escucharlos que van a renovar sus estructuras, ni siquiera a teóricos de partidos nuevos alardeando de pureza, sino a gentes con experiencia concreta, viajados y bragados, conocedores de cómo funciona la realidad, tanto la española como la internacional, y que, con base en ello y en su voluntad de servir al bien público, nos propongan ideas factibles, cuantificadas, serias y serenas, que puedan obligar sin escapatoria a los que tienen más y que nos comprometan a todos, en ese objetivo irrenunciable de salir rápido del agujero sin que haya vencidos, sino solo convencidos.

Porque la experiencia es la madre de la ciencia, en especial, de la ciencia que da de comer a las familias. Por otros caminos, me atrevo a vaticinar que se llega a una mayor descomposición social, a ahuyentar a inversores, aspaventando a los dineros, profundizado, con cada tormenta estéril de improperios y descalificaciones, en un desánimo improductivo.

Si no lo corregimos, gane quien gane en próximas elecciones, con ese panorama, cuando se disipe el humo de las ilusiones,  nos encontraremos atrás, bastante más atrás.

El mundo es global y no se puede pretender jugar en solitario. El sistema económico imperante es el capitalismo de base liberal y no es factible, sin que se nos caigan encima los cascotes de la pirámide, cambiar sus cimientos, ni hace falta. A un país intermedio como España, solo le es preciso reformar con inteligencia la parte que nos sustenta. Teniendo presente que, como en toda selva, al que se separa de su rebaño natural, se lo comen los depredadores.

 

 

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: Antioquia, bienestar, cárcel, ciencia, corrupción, descomposición social, empleo, experiencia, improductivo, Jordi Evole, Podemos, política, programa, Quijhano, Sergio Fajardo, tecnología

Creo en la resurrección de los sueños y en un mundo mejor, amén

5 julio, 2014 By amarias 1 comentario

(Con este Comentario termino la serie de seis a los que he dedicado la confección de mi Credo tecnológico)

6. A modo de conclusiones

Las evidencias apuntan a que el conocimiento tecnológico más avanzado se concentrará (en realidad, se concentra) en pocas instituciones, en tanto que, a los niveles inferiores, las telecomunicaciones contribuirán a una rápida expansión y homogeneización de los conocimientos científicos, haciendo irrelevante su posesión, premiándose, en cambio, la disponibilidad de materias primas.

El papel de la mano de obra no cualificada será de manera creciente, irrelevante, generándose graves tensiones, a nivel global como local, respecto a la distribución de la riqueza y su disfrute. Las necesidades de ayuda social, incluso existencial, crecerán, y los Estados, de forma independiente, no podrán hacer frente a la resolución de los problemas generados por la combinación de desarrollo tecnológico, insuficiencia de trabajo disponible y presión reivindicativa sobre lo que se conoce como nivel de vida deseable.

La valoración de la situación es diferente por países, pues no cabe hablar de convergencia. En Alemania, por ejemplo, se advierte un crecimiento en la creación de empleo de muy alta cualificación (hasta un 25% de la población activa), en tanto que los empleos auxiliares (que no demandan especiales habilidades) se han reducido hasta un 15%. Muy diferente a lo que sucede en China, India, Pakistán, etc. Y bastante diferente a lo que se observa en España, empeñada en consolidarse como un país a remolque de las circunstancias.

Admitiendo que la celeridad en la asimilación de los conocimientos tecnológicos y la redistribución de los mercados, obligará a una adaptación constante, tanto de las estructuras como de aquellos que tengan empleo, no puede pretenderse que esa «versatilidad», invocada continuamente por los políticos y analistas, sea posible para la gran mayoría. No depende tanto de la formación previa, ni siquiera de la actitud personal, sino de la orientación recibida. Deberíamos sacar consecuencias del exceso de peluqueros, cocineros, camareros, expertos en lenguajes informáticos obsoletos, empresarios de bares y mercerías arruinados, etc. Se les ha impulsado a un fracaso personal y económico, porque se les ha hecho abrigar esperanzas en lo que estaba vacío.

Es imprescindible que los empresarios, las representaciones sindicales y las instituciones políticas de todo orden se pongan de acuerdo en objetivos comunes. No los tenemos en la actualidad: ¿despido libre? ¿mini trabajos? ¿formación continuada? ¿ruptura definitiva entre la Universidad y el mundo real? ¿disminución de las prestaciones sociales a golpe de martillazos en el modelo existente? ¿incremento de impuestos a las clases medias para sostener el estado «social y de derechos»?…

Tenemos un tejido industrial con múltiples deficiencias, pero lo tenemos y tiene elementos muy aprovechables, que hay que poner en valor y saber potenciar. Se han de promover constantes reuniones (la palabra «reunión» está adulterada por el uso, pero no tengo otra forma de referirme  a encuentros dinámicos de trabajo), en las que se pueda plasmar el intercambio de información, la voluntad de coordinación, la transparencia en los objetivos y en la detección de dificultades y las conclusiones para apoyo recíproco.

La Administración no tiene por qué participar en ellas con voto, y ni siquiera con voz, pero debe de estar, y saber estar. Me produce sonrojo cuando, en un Congreso o Sesión en las que representantes de empresas exponen sus planes en ponencias por lo general muy bien preparadas, contando lo que hacen, sus sugerencias de solución a los problemas, etc., veo que los políticos que han realizado la inauguración de la Jornada se han marchado todos (principal y séquito), después de la intervención del Ministro o Secretario de Estado. ¿Tanto tienen que hacer? ¿Cómo se enteran de lo que pasa? ¿Por los periódicos?.

Habrá cada vez menos trabajo disponible, las cualificaciones cambiarán y las empresas no podrán garantizar el empleo indefinidamente. Los demandantes de empleo y la población actualmente activa ha de organizarse, y de manera diferente a como lo ha venido haciendo hasta ahora. El fracaso de las organizaciones sindicales en la detección del problema es notorio: se han preocupado de mantener el empleo y no por la creación, con lo que han sido testigos ineficientes de la corrosión de los fundamentos del sistema socio-laboral.

Es necesario, por tanto, la organización desde la oferta de trabajo, teniendo en cuenta la formación requerida, y las necesidades familiares y personales. Puesto que las empresas -las grandes empresas- no pueden garantizar los puestos de trabajo, los que lo necesitan para vivir han de plantear propuestas colectivas nuevas. Si la demanda de trabajo ha de ser a tiempo parcial, temporal y no indefinido y remunerado con criterios no transparentes, no se puede permanecer inactivo o con obsoletos esquemas desde la oferta, y hay que recuperar olvidados elementos de solidaridad, forzando a que el Estado se alinee en la defensa de los más débiles, no para argumentar junto a los que ya poseen.

No pretendo la originalidad de esta propuesta. La sustitución progresiva del tipo de empleado contratado laboralmente por la de un ofertante de prestaciones que negocia con las empresas o con la Administración el precio de las mismas, está cobrando creciente interés sociológico. Existen ya, como es bien sabido, empresas que se ocupan de la externalización de trabajos y servicios, franquicias, subcontratistas a precio inferior al que fue contratado el principal y otras que ofrecen una cartera de trabajadores a tiempo parcial. La modalidad de empresas que ofrecen solo trabajo y capacidad ha de crecer exponencialmente, y muchos de los actuales autónomos, deben organizarse para una oferta colectiva.

Y si se asumen todos los riesgos de los períodos en los que no se disponga de empleo (es decir, los no cubiertos por las prestaciones públicas), ese ofertante de disponibilidades tiene que organizarse y pensar como un empresario, no como un empleado… con todas las consecuencias: fijación del precio de sus servicios, potenciación de su capacidad, interconexión gremial, creación y selección de oportunidades, creación de oligopolios y soporte de estrategias, concreción de los espacios en los que se realiza la publicidad de las ofertas, modos de interconexión física y virtual de los miembros que forman las empresas de la oferta.

Creo, en definitiva, en un mundo mejor, reforzado por la puesta en valor de la versatilidad de ese tradicionalmente menospreciado factor de producción que es el trabajo. No me refiero al trabajo físico (al menos, no solo), sino, y sobre todo, al trabajo de alta cualificación, aquel que caracteriza la genialidad de la especie humana, que se ha de convertir en el eje de reconstrucción de las relaciones entre capital y empleo en el mundo global, si queremos que sea sustentable y no una fantasía de papel.

Así sea en España como en toda la Tierra, así en los países intermedios como en el cielo de la más alta tecnología. En defensa de la honesta distribución de las plusvalías generadas entre todos, de acuerdo con el trabajo, capacidades y oportunidades de cada uno.

(No hay por qué ocultar que esa defensa de posiciones es, por sí misma, revolucionaria. La superación de las ventajas circunstanciales que derivan del poder irregularmente adquirido, de la herencia descomunal de origen injusto, de las acumulaciones desorbitadas de beneficios obtenidas por razón de las ineficiencias del mercado o sus trampas, y, en fin, de todas esas espurias razones derivadas del azar, la corrupción histórica y no de los méritos propios, es revolucionaria. La forma de llegar al objetivo puede ser pacífica o violenta. Depende de la capacidad de liderazgo y convicción de los que se encuentren a ambos lados del conflicto)

Por la inteligencia. Amén.

FIN

Publicado en: Actualidad, Cultura, Economía, Empresa, Ingeniería, Internacional Etiquetado como: conflicto, cooperación, desarrollo, empleo, intenacional, mini-jobs, organización, tiempo, trabajo

Creo en la competencia más que en la competitividad

2 julio, 2014 By amarias Deja un comentario

(Continúa de los dos Comentarios inmediatamente anteriores, con los que forma una unidad)

3. Urgencia de aumentar la inversión neta en investigación y mejorar el control de su eficacia

Todo el mundo parece estar de acuerdo en la importancia de la investigación, y empeñado en ponerle adjetivos y apéndices, aunque la realidad es que no se le presta atención, confiando más en la aparición del genio aislado que en el resultado de los trabajos en equipo, con orientaciones en sectores o líneas preferentes.

Se acostumbra, además, a reducir la valoración del esfuerzo en investigación a porcentajes referidos al presupuesto público anual o del producto interior bruto del país: un 1,3% del PIB parecería poco y un 2%, suficiente, por ejemplo. No hay necesidad de engañarse. Si se pretende analizar nuestras posibilidades competitivas en el marco internacional, habrá que referirse a cifras absolutas.

Los datos disponibles -manejo las grandes cifras, importando menos al respecto de mi razonamiento, el detalle exacto- indican que el gasto absoluto en i+d en Estados Unidos es 25 veces superior al de España y el de China, por ejemplo, 10 veces más alto. Países próximos, como Alemania o Francia, lo cuadriplican.  Podemos ser escépticos respecto  a la homogeneidad con la que han sido obtenidos los datos (estoy convencido de que en España se han inflado, en tanto que en Estados Unidos se subestiman…y pongo en duda cualquier dato que provenga de China), pero no debemos dejar de captar el mensaje de que las opciones para competir en resultados investigadores con países que dedican medios muy superiores a los nuestros son comparativamente ridículas.

Debemos, en consecuencia,  concentrar los recursos en algunas áreas concretas, siendo, además, conscientes, de nuestra condición genérica de país tecnológicamente dependiente. Es decir, desde la perspectiva de la mercadotecnia de productos que precisen alta tecnología , estamos del lado de los consumidores y no de los productores, de la demanda y no de la oferta. Solo nos falta -ni más ni menos- que tener con qué pagar lo que nos gusta consumir.

Los 13.000 millones de euros anuales que se dedican, según los datos, en España, a actividades de i+d+i son escasos, y,  por si fuera poco, están distribuidos heterogéneamente entre nuestras regiones (tres regiones concentran el 80% del gasto total innovador) y presentan múltiples duplicidades y ocasión de despilfarros y muestras de descoordinación. Con un gasto privado de 150 euros por habitante (nuevamente, se repiten ratios de proporción similares a los que nos separan de los países más avanzados), tampoco cabe esperar que nuestras empresas den la campanada tecnológica. (1)

(c0ntinuará)

—-

(1) Según el Estudio de una Escuela de Negocios, al que concedo un carácter fundamentalmente académico, hay unas 40.000 empresas innovadoras, y que tenemos algo más de 200.000 empleados, en ellas y en los centros públicos, dedicados a idear, todo el tiempo o a ratos: me pregunto dónde están y lo que hacen, si bien el análisis expresa que se concentran en farmacia, electrónica, química y automóvil, espacios tan imprecisos y genéricos que se me antojan equivalentes a música celestial o a aplicaciones de la cultura general.

Si el lector quiere datos para profundizar en lo pesimista del análisis, puede recorrer las páginas del Informe de la COSCE (Confederación de Sociedades Científicas de España).

 

Publicado en: Actualidad, Sociedad, Tecnologías Etiquetado como: Alemania, corporación, COSCE, creatividad, empleo, españa, estados unidos, gasto, investigación, países en desarrollo, tecnología, Universidad

Creo en la formación teórica básica

1 julio, 2014 By amarias 1 comentario

(continúa del Comentario anterior)

2. Importancia capital de la formación amplia e intensiva en conocimientos teóricos básicos.

Se ha introducido un grave error en la formación de los educandos, en nuestro país como en otros de nuestro entorno, y es la errónea creencia de que se puede llegar a dominar una técnica sin conocer sus fundamentos teóricos. Resulta, en consecuencia, que se han formado generaciones de jóvenes que saben utilizar alguna herramienta tecnológica, (el grave peligro de los «user friendly») pero no tienen ni idea de cómo funciona.

La situación se detecta, no solo en las enseñanzas técnicas, sino también en las denominadas tradicionalmente humanísticas, aunque opino que la carencia es especialmente grave en los casos en los que se han producido vacíos en la formación básica tecnológica (matemáticas, física, química, electricidad, etc.), porque esas carencias no son fáciles de cubrir en la edad adulta, convirtiéndose en lagunas de conocimiento persistentes.

España debe cuidar con especial atención la recuperación del prestigio de sus Escuelas y Universidades Tecnológicas. Es evidente que, con la actual proliferación de centro de enseñanza técnica, el desorden en la denominación de las carreras, la gratuita y desquiciante selección de las disciplinas y la insuficiente formación de buena parte del profesorado, añadido a la desorientación y bajo interés y motivación por el saber de una población discente universitaria excesiva, el objetivo no puede cumplirse.  No sirve indicar plácidamente que el mercado volverá a poner a los centros universitarios en su sitio, porque no se puede justificar el dispendio público con una expectativa cuya formulación es perversa. Y no es cuestión de acumular reformas sobre reformas. Si no se reconoce el mal, o se menosprecia su intensidad, no se encontrará la solución.

La referencia a la enseñanza técnica de alto nivel no implica imaginarla como un colgante en la estructura formativa de la sociedad. No es una lámpara (aunque, desde luego, debe servir de luminaria), sino el elemento cumbre de una pirámide bien construida, en la que las formaciones intermedias y las más elementales, sostienen el edificio.  La minusvaloración del objetivo de impulsar puntas de lanza tecnológicas, cuyo arco es dotar de la máxima calidad a la enseñanza superior de la ingeniería, entendiendo erróneamente que a este país le basta con tener técnicos especializados en el saber utilizar (tener idea del para qué y el manual básico de instrucciones de empleo) y que no hace tanta falta saber los porqués.

Es un desvío tan grave del camino que conduce a la potenciación de la creatividad y tan evidente el percibir que andamos perdidos en la mediocridad y en la dependencia tecnológica, que escalofría que no se haya puesto de manifiesto a voces en todos los foros.

España tiene una capacidad académica de supuesto alto nivel formativo sobredimensionada, y su adelgazamiento es imprescindible para dotarla de verdadero músculo. No necesita tantos profesores universitarios, tantos catedráticos o titulares, porque no precisa de tantas Universidades, sino mejores. Por lo menos, hay que conseguir que los mejores docentes, los más experimentados, los que estén imbuidos de la más alta vocación docente -que no es necesariamente la investigadora- se concentren en ellos.

No se ha hecho mucha reflexión -desde luego, no la suficiente- en relación a los itinerarios formativos que implican cruzar viejos esquemas, creando otros más adaptados a la evolución y necesidades actuales: ingeniería médica, bioingeniería, ingenieros economistas, ingenieros juristas, médicos químicos, ambientalistas médicos, etc. Hay que vencer, para ello, la resistencia de los que están aupados a sus teorías, defendiendo sus sitiales, y mirar con ojos limpios la realidad exterior.

(continuará)

Publicado en: Actualidad, Economía, Ingeniería Etiquetado como: alta tecnología, empleo, Escuelas Técnicas, formación, formación técnica, ingenieros, Universidades

Creo en el empleo, señor y dador de vida

30 junio, 2014 By amarias Deja un comentario

No encuentro razones para estar tranquilos. Por las brechas que el bombardeo tecnológico ha abierto, penetra, implacable, la destrucción de aquello que creíamos más sólido para garantizar nuestro bienestar, instalados en la complacencia de que tendríamos, más tarde o más temprano, la solución para todos los problemas que planteaba nuestro impulso irrefrenable de consumir.

Es cada vez más escaso, numéricamente hablando, el pelotón de quienes pueden permitirse vivir mejor. Para la inmensa mayoría, el futuro se presenta con un condicionando brutal: tendremos que acomodarnos a vivir peor. Habrá menos recursos disponibles, serán más caros y, lo que es mucho más cruel, su aprovechamiento generará menos empleo. Es decir, tenemos que arbitrar nuevas formas de distribuir el que sea preciso, que será, además, bipolar: necesitamos gentes de muy alta cualificación -relativamente pocas- y, para ocupar los puestos en lo que llamaríamos sostenimiento de los elementos del bienestar (el que sea), la demanda se desviará hacia empleados en servicios de poca exigencia formativa, aunque especializados.

Tengo desde hace tiempo la convicción de que, al menos en el plano metodológico, no faltan análisis, y ni siquiera respuestas para paliar las consecuencias negativas de lo que nos está sucediendo. Hace falta, sencillamente, seleccionar las mejores y aplicarlas, en la voluntad de que las decisiones habrán de tener una componente adaptativa muy importante, porque las rígidas planificaciones a largo plazo, en un entorno tan cambiante y con tantos agentes interactuando en su propio beneficio, no sirven.

Me ha gustado siempre hurgar en las propuestas que sirven de actuación -al menos, en la parte confesa- a países más desarrollados y, sobre todo, más coherentes y sistemáticos en sus programas estratégicos, que el nuestro. En relación con la muy importante necesidad de creación de empleo, he seleccionado estas ideas generales:

1. Necesidad de mejorar la formación en conciencia social y nuevas tecnologías desde la más temprana edad

Sufrimos del déficit de una juventud mal educada y peor formada. Como siempre, las excepciones son muy importantes y extremadamente valiosas, pero su existencia no desvirtúa la conclusión genérica. La familia no educa o mal educa a los niños y los centros de formación, incluídos, por supuesto, los universitarios, viven en la inopia, desgraciadamente consciente, de lo que sería necesario hacer para conseguir egresados capacitados para integrarse, de forma inmediata, en las formas de actividad eficientes para la sociedad que es, también, aquello que a ellos les sería necesario para conseguir un empleo en ella.

Es imprescindible introducir una nueva concepción pedagógica, y desde la escuela elemental, que inculque principios de conciencia ambiental, solidaridad, aprecio a la tecnología y a los elementos de progreso, al empleo consciente y responsable de los recursos y al papel que cada uno juega y debe jugar en la sociedad. Los niños bien educados en estos principios tienen la base para ser buenos estudiantes, curiosos colaboradores en la generación del tejido social, activos elementos en la contribución a mejorar la sociedad. Cada euro invertido en formación elemental se recupera con creces en la madurez del individuo.

La cifra de ocho veces -¡y hasta veinte veces!- como retorno a lo empleado en educación básica está en las valoraciones de los países más eficientes. Lo que se entrega a infantes de menos de cinco años se recupera, multiplicado, en beneficios globales, a la larga, cuando el joven se convierta en elemento activo de la sociedad. Hay que aumentar la formación de los educadores, reforzar su prestigio social, remunerarlos adecuadamente, y estimularlos de continuo, con el reconocimiento de su labor.

Las familias forman parte de este esquema de intervención, pero también, los estamentos locales, la sociedad en su conjunto. El niño tiene que verse como elemento apreciado por los que le rodean, un valor de futuro. Es la tribu la que educa, en afortunada expresión de José Antonio Marina. La horda y el desorden, desquician, confunden, estropean.

(seguirá)

 

 

Publicado en: Actualidad, Cultura Etiquetado como: educación, empleo, formación, Marina

Cuento de primavera: Empleo encuentra compañía

20 marzo, 2014 By amarias Deja un comentario

El equipo de investigación, formado por una excelente combinación de expertos internacionales y locales, entregó, en el plazo acordado, el informe que se le había encargado. Su título era, por demás, significativo respecto al objetivo que se pretendía y que debería ser convenientemente glosado en la propuesta : «Plan estratégico para generación de empleo en el país de Valgamediós».

Para su presentación pública, habían sido convocados en el Hotel Pritz, en la capital del mirífico país, representantes de los más diversos estamentos. La sala estaba llena.

Junto a ministros, empresarios, profesores universitarios, jueces, banqueros, periodistas, se sentaban, en lo que se había denominado modestamente «desayuno informativo», destacados miembros de la sociedad civil, elegidos por sorteo: amas de casa, parados, jubilados, políticos, religiosos, enfermos  de larga duración, ecologistas, y hasta eran distinguibles, por su color y fachenda, un inmigrante clandestino y un pobre de solemnidad, incorporados en el último momento como nota aún más exótica.

La Dra. Cristopherinda Krubber, PhD. en Sociología y Desarrollo Corporativo (Soziologie und korporative Entwicklung), MSc. en Optimización de Recursos Ociosos por la Universidad de Cowford, se encargó de hacer la exposición del Resumen Ejecutivo del Informe, seguido con el obvio interés por el público asistente. Se había también previsto la trasmisión por internet (hash-tag #Jobcreation), aunque, lamentablemente, la instalación dejó de funcionar a los pocos instantes de iniciada la transmisión, por causas que se están investigando.

«Hemos analizado todas -bueno, casi todas- las posibilidades de creación de empleo para un país de tamaño medio, como Valgamediós, y comparádolas con las de un país de tamaño adecuado, es decir, grande. Desgraciadamente, no se cumplen las condiciones necesarias para emularlos. Valgamediós no tiene la masa crítica ni en empresas, ni en empresarios, ni en capital, ni en técnicos, ni en investigadores, ni en ganas, para poder competir con los países más desarrollados, teniendo en cuenta, además, que la tecnología avanza a un ritmo exponencial. -dijo la Dra. Krubber, mientras en la sala se oía el ruido de las cucharillas de batir el café y del delicado masticar de los pastelillos con crema y bocaditos de jamón york que se habían dispuesto en el centro de cada mesa.

«Lamento no tener un proyector para ilustrarles sobre esta idea -se excusó la dama, que utilizaba gafas de concha y llevaba un collar de perlas artificiales sobre un sueter demasiado apretado para su corpulenta factura.

«El equipo de expertos, que me he honrado en presidir, ha establecido como primera y fundamental conclusión, que, aunque se empezara ahora mismo a tratar de cubrir el gap existente con los países avanzados y el crecimiento fuera exponencial, no se les alcanzaría jamás -al menos, en un tiempo finito-, ya que ellos están a un nivel demasiado alto y como sus descubrimientos también avanzan exponencialmente, la distancia tecnológica con ellos es cada vez mayor.»

Hubo un movimiento de intranquilidad en la sala, debido a que uno de los asistentes recibió una llamada al móvil, que se había olvidado cambiar a «modo avión». Se le oyó decir: «Te llamo luego. Estoy en una reunión», antes de apagarlo.

La Dra. Krubber se quitó las gafas, para enfatizar mejor, y las mantuvo en su mano izquierda como ariete simbólico.

«El comité ha estudiado, por supuesto, las posibilidades de generar empleo verde. Sin embargo, al comparar la creación de empleo que se obtendría en Valgamediós por empresas que se dedicaran al cuidado y protección ambiental, presionando desde la legislación y las multas a infractores ecológicos, así como a la implantación de tecnologías de las llamadas «Green», el efecto conjunto, sería la generación neta de desempleo, pues la incorporación de las externalidades ambientales a los costes internos de las empresas, causaría, en una buena parte de ellas, su inviabilidad. A este fenómeno hemos dedicado el capítulo de «desempleo verde», que es obra personal del experto en paradojas, Dr. Andreas Cipote…perdón, Dr. Capirote.

Los asistentes habían sido invitados a realizar preguntas por escrito a la ponente y algunos -profesores universitarios en especial- garabateaban frenéticamente en las hojas preparadas al efecto, demandando a las azafatas que recogieran sus intervenciones, deseando en secreto que fueran seleccionados por el moderador para exponerlas de viva voz, ya que eso les daría visibilidad posterior para ser convocados a otros debates y mejorar su currículum académico.

«Muy interesante, y con esto ya termino -carraspeó la conferenciante- ha sido el estudio de la opción de generar empleo en el sector armamento. Es, sin duda, la propuesta más esperanzadora. Por una parte, el diseño y fabricación de armas, no importa su nivel de sofisticación, ayudaría a crear empleos en Valgamediós y podrían ser exportadas a países con un nivel de desarrollo aún inferior, y, muy especialmente, a aquellas zonas en las que existen conflictos bélicos, que, dicho sea de paso, no creemos factible provocar desde un país como éste, aunque se puede conseguir ayuda de algún otro más grande, en condiciones a analizar que se salen del marco de este informe.

En la sala se había creado real expectación, pues había entrado un equipo de televisión y estaba enfocando a las mesas sucesivamente

«Por otra parte, si se llegara a participar directamente en un conflicto armado, y hubiera bajas propias, los huecos generados podrían ser cubiertos por los que aún estuvieran vivos, que se incorporarían de esta forma inmediata al mundo laboral.

Se habían acabado los pastelillos de crema y en algunas mesas se reclamó por la escasez de las vituallas, impropias de un hotel de tal categoría. Sin esperar al debate, los asistentes que pertenecían a los principales sectores económicos y sociales de Valgamediós, salieron de la sala, ya que tenían programadas reuniones de trabajo.

«La mesa ha recibido muchas preguntas escritas, y no habrá, por desgracia, tiempo para formularlas a la ponente, pero podrán hacerlo a la dirección de correo electrónico que se les proporcionará a la salida.

Un tipo con cara de estar de vuelta de muchas cosas, y que estaba escuchando de pie la disertación, preguntó con voz potente, como quien hace música a capela:

-¿Alguien de ese grupo de expertos se molestó en analizar a dónde queremos ir en Valgamediós? ¿Solo se puede ser feliz si se tiene trabajo?

El silencio creado pareció a algunos una respuesta.

FIN

 

 

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias, Sin categoría Etiquetado como: actividad, cuento, cuento de primavera, defensa, desempleo, ecología, empleo, verde

Cuento de invierno: Homo Inutilis

4 febrero, 2014 By amarias2013 Deja un comentario

Vio al encargado-jefe avanzar, tan rígido e inexpresivo como siempre, hasta su despacho, un reducto con mamparas que apenas le concedía algo de intimidad. Entró sin llamar, como un autómata, y notó, en un instante, que su frialdad contagiaba a la atmósfera; sintió un escalofrío.

-Buenos días, -dijo Meguelindo, levantándose del asiento, con indisimulado respeto.

Pero no esperaba respuesta. Meguelindo Doctorato conocía por experiencia de bastantes años que los buenos modales no formaban parte del ideario de AISCO (Advanced Integrated Solutions Co.). En todo caso, podría admitir que había sido una especial deferencia, que el encargado-jefe no hubiera utilizado, como era preceptivo según la normativa interna, intranet para enviarle un mensaje o una instrucción de trabajo.

Pero esa excepcionalidad solo revelaba que la comunicación que iba a hacerle le afectaría de forma personal, directa y terrible.

El encargado-jefe puso sobre la mesa, moviendo su brazo articulado, una caja negra.

-A partir del próximo mes, este aparato será su sustituto.

Meguelindo miró desolado la caja, comprendiendo de inmediato que, fuera lo que fuese lo que tenía enfrente, su vida estaba a punto de cambiar. En una película rápida, pasaron por su mente los muchos años de Universidad, las estancias de perfeccionamiento en Estados Unidos y Alemania, la incorporación a aquella empresa de alta tecnología como premio a tanto esfuerzo, las sucesivas reestructuraciones, la crisis sistémica, la crisis total, la reducción de empleo en aras de la automatización, la búsqueda obsesiva de rentabilidad de la que él mismo había sido uno de los principales artífices.

Por supuesto que no el único responsable. Había más involucrados, pero no conocía cómo funcionaba exactamente el Sistema. Hacía tiempo que había perdido contacto con quienes fijaban los objetivos del grupo. El se limitaba a hacer bien su trabajo, y punto. Cobraba puntualmente su salario, y punto. Le importaba su familia, no lo que pasara con los demás, porque cada uno es responsable de enderezar su vida y orientarla de acuerdo con los intereses propios.

-¿Estoy despedido? -preguntó, quitándose las gafas con las que ya compensaba su incipiente presbicia, y apagando, instintivamente, el ordenador en el que acababa de cargar el nuevo programa mixto de mantenimiento preventivo, optimizado con algoritmos paliativos complejos (OMPMACM), que le habían enviado desde el departamento de Recursos Robóticos.

-El Sistema no pretende causar daño, no está programado para el daño. La optimización global con máximo beneficio es el único objetivo. La sustitución permitirá que Vd. pueda dedicarse a trabajos más acordes con su naturaleza.

El encargado-jefe construía sus frases siempre ordenadas de la misma forma: sujeto, predicado verbal y complemento que les confería un tono aún más distante. Su cerebro estaba construida para que sus mensajes resultaran claros, inteligibles, directos para cualquiera.

Meguelindo Doctorato podía haber preguntado cuáles serían esos trabajos más acordes con su naturaleza. No lo hizo, porque, cualquiera que fuera la respuesta que el encargado-jefe le hubiera dado, no le hubiera servido para nada.

¿Sentir emociones y evasión sin moverse de casa? ¿Conectarse a dosificadores que le proporcionarían placeres sensuales, gustativos, deportivos,…? ¿Recuperar del sótano viejos libros impresos, ya comidos por las carcomas y las ratas?…No, no. Sabía bien, porque había visto en resultado en el deterioro de anteriores colegas, que, una vez se abandonaba el mundo del trabajo -siempre a disgusto, siempre forzados-, al homo inutilis le esperaba el gélido abrazo de la desidia, el desánimo, la apatía, que le iría cercando como una yedra se enhebra sobre el árbol herido.

El encargado-jefe se fue, dejando la puerta abierta y la caja sobre la mesa. En el inmenso taller, el ruido de las máquinas que, durante tantos años, había sido para Meguelindo apenas un sonido de fondo instrumental, se le convirtió en algo ensordecedor. Miró las decenas de autómatas, perfectamente alineados, ocupando el espacio con aprovechamiento imposible de mejorar, todos ellos realizando su trabajo con una eficiencia insultante. Mucho mejor, desde luego, que las miles de personas a las que, a lo largo de los años, habían ido sustituyendo.

Sin fallos.

De la caja negra surgió una voz metálica:

-En los próximos tres días, estaré a su lado, para terminar la captación de toda su experiencia práctica. Desde hace meses, vengo absorbiendo todos sus conocimientos, por observación telemática continuada. Estoy programado para resolver las más complejas cuestiones con máxima optimización. En memoria tengo ya incorporados todos los trabajos e informes realizados por Vd. en su vida laboral en esta empresa. Usted no tiene que prestar atención, solo seguir haciendo su trabajo normal y seleccionaré lo que resulte pertinente.

Meguelindo Doctorato hubiera querido quejarse ante el representante del sindicato. Pero no había. Hubiera querido gritar que era injusto el tratamiento que se le estaba haciendo, después de tantos años de servicio. Pero nadie le hubiera atendido.

Hubiera deseado hablar con algún compañero sensible acerca de las más elementales reivindicaciones laborales.

Pero era el único ser humano que quedaba en plantilla en aquella empresa. Es decir, hasta ahora, hasta dentro de tres días, para ser exactos.

Tuvo el deseo de romper la caja, abrirla para descubrir su contenido. No lo hizo, porque estaba seguro de que se trataba de una muestra sin valor, una añagaza más del Sistema para desorientar, y que estaría vacía, como todas las demás.

FIN

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias Etiquetado como: aparato, articulado, autómata, cuento, cuento de invierno, despido, empleo, empresa, homo inutilis, regulación, sistema, sustituto

Cuento de otoño: La empresa más rentable

26 octubre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Cuando consiguió la licenciatura en Economía empresarial aplicable, Jorge Policarpo Méndez de Poliedro y Otrasierbas, lo festejó mucho. Al disipársele el dolor de cabeza de las prolijas libaciones, se propuso aplicar todo lo que sabía, montando una empresa de inmediato.

Como no estaba para dispendios inútiles, Méndez de Poliedro, se autoimpuso tres condiciones: debía ser una empresa con óptima rentabilidad, precisar de una inversión mínima y contar con el menor número de empleados posible.

Poliedro era imaginativo, pero tampoco era cuestión de reinventar la rueda, así que, con la inestimable ayuda de internet y una impresora, se hizo con la relación de todas las empresas que se habían creado en los últimos diez años en su país. Las separó por objetos sociales, empleando las palabras clave que tuvo a bien, y, finalmente, en lugar de ordenarlas siguiendo el alfabeto, las clasificó (automáticamente, por supuesto), según la cuantía del capital social declarado.

No tuvo tan claro cómo podría deducir la rentabilidad de los emprendimientos, por lo que se contentó -de momento- con recoger del registro informático las empresas que se habían disuelto en los últimos diez años, y las ordenó, igualmente, por objetos sociales y capitales comprometidos.

Para su confusión y horror, encontró que eran tremendamente coincidentes. Cumpliendo con el principio de la energía que indica que todo lo que se crea, se destruye, las empresas morían masivamente en períodos máximos de diez años y dejaban el sitio a otras que, cambiando alguna que otra palabra, o perspectiva, hacían lo mismo.

Puede que mejor o más rápido, o con menos personal y más rentables, pero el registro mercantil nada expresaba que permitiera aclarar esos supuestos. Las empresas nacían, crecían, languidecían y morían, como salmones que acuden, ya cumplido su ciclo vital, a desovar al río en donde se criaron de alevines, sirviendo de alimento para que osos, zorros y zancudas se entiendan con el suyo.

Descorazonado al ver que su idea original se desvanecía en cuanto a sus pretendidos propósitos, elucubró acerca de lo que podría ser su objetivo empresarial si tuviera que resolverlo matemáticamente. Máxima rentabilidad, mínimo riesgo, una dotación de personal en nada redundante.

Como Poli era ingenioso, plasmó esas condiciones en un software bastante sofisticado que, a la manera de esos programas de generación de poemas que combinan al azar palabras (sujeto, verbo y predicado) entre las que suponen rima (consonante o asonante, según gustos), permitía obtener como resultado (output) varias opciones válidas, de acuerdo con el problema de contorno planteado (1).

Por eso, Po, siguiendo fielmente lo propuesto por el software, creó una empresa de fabricación de humo. Y, según me ha contado, le va bastante bien.

No ha invertido un euro, ha generado su puesto de trabajo y, por lo que parece, le van a dar el premio a mejor empresario del año, como mejor idea para salir zumbando de la crisis.

Como Po es conocido desde los tiempos del parchís, quise satisfacer mi curiosidad preguntándole en directo:

-¿Fabricar humo? ¡Tío! ¿Y quién es tu clientela?

Jorge Policarpo Méndez de Poliedro y Otrasierbas me miró de hito en hito:

-Clientes somos todos -me espetó.

Y se fue tan campante.

—-
(1) Es decir, Boundary values in complex connected domains.

FIN

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias, Economía Etiquetado como: angel arias, creación, cuento de otoño, economía, empleo, empresa, generación, humo, ordenadores, rentabilidad

Feeling start-up´s Initiatives (6)

25 octubre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

(Continúa de anteriores Entradas)

6. Seleccionar empleados -o conseguir trabajo-, a través de las redes sociales («Social Recruitment»). Prácticamente todas las empresas que se precien de estar al día en estas cosas, tienen un apartado en sus webs en donde te invitan a dejar el currículum, prometiendo virtualmente que te llamarán, en la medida que tu perfil encaje en no se sabe qué cerraduras de entrada a sus estructuras.

Por supuesto, estos métodos coexisten con las empresas de selección, y unos y otros, sobreviven -a duras penas- en un mundo en el que escasean los trabajos.

No tengo dudas de la ineficacia de las redes sociales para conseguir trabajo. Todo el que las haya pretendido utilizar con este fin podría ofrecer su experiencia, si le apetece sincerarse, y confirmar este aspecto.

¿Qué falla? ¿Por qué anunciarse en internet «en búsqueda activa de empleo», teniendo más de 500 «contactos directos» y varias decenas de miles de relaciones de segundo o tercer nivel, no sirve para nada?

Ante todo, porque las redes no tienen verdadera visibilidad. Las utilizamos no para ver, sino porque deseamos ser vistos.

Y, mientras tanto, una parte del mundo real sigue atendiendo a los mismos esquemas de siempre: conocimiento directo, imagen personal (aspecto físico y atuendo, incluidos), recomendación, amistad, enchufismo, intercambio de favores, compensación indirecta, etc. Pocos elementos que puedan conjugar las redes sociales.

Hay, sin embargo, campo para cualquier sistema de contactos virtual que establezca peajes de entrada, bonus de credibilidad y solvencia, sistemas serios de valoración del conocimiento, establezca baremos neutrales en relación con decenas de variables, admitiendo clasificar de forma continua y automática, según las palabras clave que se desee, su bolsa de empleo o su cartera de miembros.

No interesa a un empleador en su sano juicio que alguien sea hincha del Deportivo o fan de Garralde…sino que se evalúe, con la mayor seriedad y objetividad, a los candidatos que tengan ciertas características que él haya determinado previamente, para no perder el tiempo revisando miles de candidaturas no adecuadas.

Las «Ferias virtuales de empleo», campo en el que la empresa española Imaste-IPS (hoy dentro del grupo ON24) ha sido innovador e impulsor, ofrecen permanentes vías de exploración de nuevos enfoques… entrevistas personales por vídeoconferencia, conocer empresas desde casa, consultar opiniones a otros visitantes de la feria virtual, etc.

No es la única opción de mejora. La renovación de planteamientos es constante, y el sector resulta muy sensible a los perfeccionamientos en el software de comunicación, desarrollo y diseño (y, naturalmente, en el hardware, pero eso ya es otro cantar de tono más alto). Invito al lector interesado a visitar algunas páginas de gente creativa en este terreno, que sabe exprimir el zumo de su imaginación: Ignite , Bright, o Tribehired.

¿Se le ocurre cómo mejorarlas?…Si es así, adelante.

Publicado en: Economía, Empresa, Tecnologías Etiquetado como: bright, contratación laboral, empleo, ferias virtuales, ignite, imaste-ips, initiatives, on24, social recruitment, start-up, tribehired

Vivir en una nube

21 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Hay algo del mundo de las tics que no consigo asimilar. Por supuesto, no necesito ser convencido de que la tremenda potencia abierta por la implantación general de las telecomunicaciones ha desplazado un buen número de actividades que antes se realizaban en oficinas cargadas de personal más o menos diligente a consolas individuales en las que en un abrir y cerrar de ojos uno mismo puede hacer una reserva de hotel, organizarse un viaje, pagar impuestos o lanzar un mensaje al mundo virtual con sus elucubraciones y experiencias sobre, por ejemplo, la producción rentable de cannabis.

Lo que ya me cuesta más es comprender la ilusión con la que cientos de miles de cibernautas se entregan cada día a los brazos de internet, ofreciendo sus servicios en esas múltiples redes sociales que invitan a conocerse mejor y hacerse amigos. Lo normal es que el mundo virtual te devuelva, impertérrito y cruel, como corresponde a su condición inanimada, tus ilusiones convertidas en spam, te agobie con similares ofertas a la tuya y peticiones de amistad eterna surgidas de soledades desesperadas de afectos más carnales, y cientos de anuncios comerciales en absoluto deseados y, si la mala suerte encuentra agujeros en nuestra defensa anti virus, un malfario ponzoñoso que te deje fuera de juego el cacharro cibernético.

La enseñanza del mundo real es muy diferente. Mientras los más jóvenes -y algunos que ya dejaron de serlo pero no tienen nada mejor que hacer- se entregan al juego de lotería con la que cuentan, crédulos, con que las soluciones a su desamparo verdadero van a venir, por arte de la magia de los barbitúricos que aconseja la patafísica, desde las ondas, los que saben lo que se cuece de veras en este campo de globalidades, se siguen dedicando a lo de siempre, lo que ha hecho y sigue haciendo poderosos. Comidas, francachelas, involutos, y amiguetes de toda la vida, de esos que te regalan la iluminación para tu boda de postín, te invitan a cazar perdices o rebecos en sus posesiones inabarcables o te prometen la prescripción de tus delitos de guante blanco, aconsejándote el más adecuado bufete de abogados.

Publicado en: Actualidad, Cultura, Economía Etiquetado como: amiguetes, amistad, barbitúricos, cibernética, empleo, internet, jóvenes, nube, spam, telecomunicaciones, tics, trabajo

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