Al socaire

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Las ideologías adaptadas

9 noviembre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Creo que es un buen momento para reflexionar sobre el fracaso de las ideologías rígidas, sean de izquierda como de derechas -y no digamos, de centro, que es como decir que se está dispuesto a chiflar con el que más mande-.

Afirmar con rotundidad que no existe -ni podrá existir, siendo maximalista- ninguna ideología que pretenda su implantación práctica por la aplicación inflexible de sus principios dogmáticos, tiene el aval de una amplia experiencia histórica de casi un millón de años y, por supuesto, cuenta con la referencia próxima de lo que estamos conociendo ahora.

En las democracias parlamentarias, los partidos políticos basan sus programas en presentar una serie de aspiraciones ideológicas junto con unas cuantas concreciones, destinadas a captar la atención de los votantes, sobre todo, de los que no se encuentran «ideológicamente comprometidos».

Es una banalidad, por no decir, una tontería que se ha venido admitiendo como verdad en los países más avanzados en esa entelequia que se ha convenido en llamar democracia, que existen dos corrientes generales de actuación política.

Desde una, se supone que la manera de mejorar la situación de los más débiles y desfavorecidos, es presionando sobre los que más tienen, distribuyendo mejor los excedentes desde el Estado.

Desde la otra, se acepta que todos pueden mejorar en una sociedad si se deja el campo libre a la iniciativa privada, verdadero motor del desarrollo.

Jamás se ha conseguido hacerlo así (al menos, de forma permanente), porque los intereses personales de quienes se han constituído como dirigentes, consiguen de forma inevitable corromper cualquier sistema. Solo funcionarían las ideologías adaptativas, pragmáticas, aquellas que, conociendo la realidad presente, se enfoquen a mejorarlo en el corto plazo.

No creo en los largos plazos en política, y no creo en ellos porque los Estados -en especial, los Estados intermedios y pequeños- no tienen capacidad de actuación en el mundo global, que es movido por los intereses, egoístas, pragmáticos, de los más poderosos.

Por eso, si un partido quiere convencer de su capacidad, más que presentar un programa con una panoplia de deseos irrealizables, debería decirnos cómo entiende que podrá resolver, de forma lo más inmediata posible, los problemas acuciantes de esta sociedad. Y si no sabe cuáles son (y, por tanto, cómo resolverlos) o si lo que se le ocurre son, simplemente, credos ideológicos, que se retire.

Publicado en: Política, Sociedad Etiquetado como: adaptación, aspiraciones, atención, banalidad., centra, compromiso, corto plazo, derecha, fracaso., ideología, ìmplantación práctica, partido, PP, programa, PSOE, socialismo, UPyD, votante, votantes

Cuento de verano: Rajoy vuelve a ganar en la Moncloa

21 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

El calor era sofocante, aunque los árboles daban una sombra agradable y la sangría del botijo estaba fresca. Desde mediados de julio hasta avanzado agosto, Madrid se convierte en un horno; después, las tardes se van enfriando y septiembre tiene ya días en que hasta se puede juzgar desapacible.

El Presidente estaba relajado. Después de la tremenda tensión vivida, las apariciones públicas habían serenado los ánimos. También había contribuido, desde luego, que una parte de los madrileños se habían ido de vacaciones. Pero lo más importante es que ya no había nada por lo que protestar.

Cuando Bárcenas, el antiguo tesorero y gerente del Partido Popular había empezado a filtrar documentos con presuntos cobros de altos cargos de la organización, al parecer, producto de sobornos de empresas constructoras para conseguir contratos públicos, todos miraban hacia Mariano Rajoy, esperando que diera alguna explicación.

Excelente jugador de tute subastado, el Presidente sabía que si uno no tiene buenas cartas, hay que apoyar las del compañero y, si la pareja contraria ha cogido buena mano, lo que procede es forzar a que haga una apuesta tan alta que no podrá cumplirla.

Se había reído con Dolores de Cospedal cuando recordaba los últimos acontecimientos de julio de 2013. Después de presentada la moción de censura por Pérez Rubalcaba, todos esperaban que inmediatamente después de agosto, cuando terminara el parón parlamentario provocado por el descanso veraniego, se produjera una batalla dialéctica que acabara con el prestigio de honesto de Rajoy y permitiera a la oposición, aunque no, desde luego, conseguir la censura, ganar más partidarios que le garantizasen una amplia mayoría en la convocatoria electoral que, más temprano que tarde, acabaría obligando a adelantar la presión de la calle.

Todo había sucedido, sin embargo, de forma muy diferente.

A la vuelta del viaje del Rey a Marruecos, en donde se había hecho acompañar de todos los exministros de exteriores de la democracia (salvo Morán, enfermo) y de cinco ministros del actual gabinete, además de prácticamente todos los empresarios responsables de la Plataforma por la Competitividad, el giro de los acontecimientos había sido drástico.

Fueron días intensos, en los que apenas si se hizo caso a la delegación marroquí, sorprendida por tantos visitantes del envidiado país vecino, diciendo a todo que sí, cuando lo normal habría sido -según la tónica- quejarse por la falta de seguridad jurídica y el incumplimiento de los pagos.

La grabación de la declaración conjunta de todos, a la vuelta, a la manera de un anuncio publicitario sincopado, explicando a la opinión pública cómo funcionaba el país y la estructura de los poderes públicos, y. sobre todo, cómo había funcionado en este concreto caso, sería incorporada a la Historia de España y objeto de estudio obligatorio en las escuelas, incluso de parvularios. «Eso es lo que hay», había concluido el Rey, en frase coreada por una multitud de personajes, todos nombres muy conocidos, rostros vinculados a la seriedad, la decencia, los valores inmutables, la ética y el respeto al Derecho.

Cuando vio que Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón eran incapaces de alcanzar las siete bazas a las que se había comprometido, Rajoy respiró satisfecho. Había vuelto a ganar en la Moncloa.

Soraya Sáenz de Santamaría les trajo un botijo con sangría recién hecha, siempre tan diligente. En la mesa de al lado, completando la pequeña liguilla de verano, Rubalcaba y José Blanco estaban dando una paliza descomunal a dos representantes de la sociedad civil, elegidos por sorteo.

Pero quién era el iluso que les habría aconsejado medirse con campeones. Ni a la altura del betún llegaban los pobrecitos, que, por supuesto, tuvieron que pagar los cafelitos y las copas.

Publicado en: Literatura, Política, Sociedad Etiquetado como: angel arias, Bárcenas, Blanco, cuentos de verano, oncloa, Rajoy, Rubalcaba, Soraya Sánez, tute subastado

Mi Diccionario desvergonzado (35): ilusión, etiqueta, categoría, cogida, gurú

12 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

ilusión: 1. Alimento espiritual y, por tanto, gratuito, que quienes desean obtener beneficio de un resultado ofrecen a los que tienen las capacidad o la necesidad. 2. Espejismo que nos hace ver oasis en el gran desierto del desamparo. 3. Capacidad que tienen algunos superdotados para intuir expectativas donde la mayoría solo encontrarán dificultades.

etiqueta: 1. Fórmula de distinción social utilizada en algunos actos que, vista desde fuera, resulta objetivamente ridícula. 2. Pegatina que se adhiere para identificación de un producto, que, en el caso de estar puesto a la venta, proporciona mucha información irrelevante que puede ocasionar que lo importante pase desapercibido. 3. Apelativo con el que se designa a alguien a quien se presume de conocer, para atribuirle una concreta cualidad o defecto, y que, normalmente, solo sirve para calificar de superficial al que lo emite o difunde.

categoría: 1. División artificial de facultades y méritos, que solo puede comprenderse bien cuando se ha alcanzado justificadamente. 2. Calidad que, en su grado máximo, solo está reservada para consumo de los que la producen. 3. Cualquiera de las agrupaciones realizadas en un conjunto heterogéneo, con la finalidad de establecer un orden inicial que sirva para el análisis preliminar, y que se convierte, con sorprendente regularidad, en definitiva.

cogida: 1. Mentira puesta al descubierto por alguien al que quien pretendía engañar no se atribuía capacidad de discernimiento. 2. Ocasión en la que un cornúpeta atrapa al que maneja un engaño, que tiene lugar, típicamente, en un coso en cuyo alrededor se reúnen amantes del espectáculo que, para muchos, se reduce justamente a ese momento, el único que entienden de veras.

gurú: 1. Individuo al que muchos sectarios atribuyen cualidades sobrenaturales, lo que le obliga a estar en atención permanente para que su ignorancia pase desapercibida. 2. Vocablo extranjero muy versátil, que inicialmente no significaba nada y actualmente significa lo que a cada uno le apetezca.

Publicado en: Actualidad, Cultura, Diccionario desvergonzado, Política, Sociedad Etiquetado como: categoría, cogida, diccionario desvergonzado, etiqueta, gurú, ilusión

Escapar de las fauces de las élites extractivas en las miasmas de la sociedad líquida

13 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

No es el título de un libro de autoayuda, ni de socioeconomía política, aunque hace referencia a una historia de terror, traición y desengaño. Es solo el título de este Comentario, y debe su curiosa redacción a la pretensión de combinar las ideas centrales del posicionamiento intelectual de dos observadores cualificados, pertrechados cada uno con su particular periscopio: César Molinas y Zygmunt Bauman.

El primero acaba de publicar su noveno libro, (1) «Qué hacer con España», y el 12 de junio de 2013 hizo una presentación del mismo, en el escenario de la Fundación Rafael F. del Pino, acompañado en los flancos por Manuel Conthe y Carles Casajuana.

Sorprende que el título no esté protegido por signos de interrogación. César Molina aborda en él, por tanto, respuestas, si bien la pretensión enciclopédica se ve restringida por el espacio disponible y, sin duda, por la imposibilidad de que una persona sola -a pesar de la indiscutible capacidad mental de Molina- tenga, hoy por hoy, todas las claves del mundo en su cabeza y, menos, si se desea aplicar la poción a un pequeño país plagado de heterodoxos.

Molinas es uno de estos últimos. Conthe lo llamó «humanista heterodoxo», y extrajo del propio libro la reflexión de que en tiempos de la Inquisición no había en España ningún heterodoxo importante y los que se quemaron eran de muy segunda división; para encontrar alguno de nivel y poder quemarlo, como le sucedió a Miguel Servet, había que salir al extranjero.

El esquema del libro, a tenor de la recensión realizada ayer(2), se acoge a la apreciación de que hay que hacer reformas insoslayables e inmediatas -tenían que haber sido iniciadas en 1993, con la firma de los acuerdos de Maastricht-. Y como España no puede devaluar la moneda -descarta Molinas salirse del euro, porque, parafraseando a Andrés Ortega, «dentro está frío, pero fuera está gélido»-, el ajuste «no va por precios, sino por cantidades: tenemos cuatro millones de parados más».

Los mensajes de César Molinas son directos: «Los problemas vienen de la falta de adaptación a dos cambios»: la caída del mundo de Berlín (en donde se acaba la Historia y comenzamos un período posthistórico, en las que las antiguas certezas en las que se basaba el Estado-nación se diluyen, y ya no sabemos quienes somos «nosotros») y el ya expresado de la firma de Maastricht, cuyo mensaje era «ya no vais a poder seguir devaluando la peseta» y obligaba a flexibilizar los mercados.

Manuel Conthe -que asumió su parcela de protagonismo en la sesión, e hizo propaganda del casi-diario Expansión unas cuantas veces- atribuyó a Molinas la frase, incluída al parecer en el libro, «Hay que poner a los agentes sociales en su sitio» y la aplicó «sobre todo», a los sindicatos, que no son representantes de los ciudadanos, y habría que tratarlos igual que a una asociacion de fútbol…o a la Iglesia Católica (entiendo que en el sentido de que a esta histórica expresión del poder sería preciso equilibrarla con las asociaciones de balompié).

La clase política merece, por supuesto, un lugar especial entre las «élites extractivas», a las que se suman «mayorias extractivas» de las plusvalías generadas por el trabajo ajeno. Puso Molinas en el ejemplo de Marinaleda, en donde se ha montado una cooperativa agrícola, en la que, como no hay trabajo para todos, se trabaja por turnos de 21 días, para poder acogerse al paro de seis meses. «Con 40 días de trabajo anual se cobran 320 días de prestación por desempleo». Y se preguntó: ¿cuántas Marinaledas existen en España?.

No puedo pretender resumir un libro, que no he leído. Molinas proporciona motivos de reflexión más que suficientes, aunque para Casajuana, el otro asistente desde el púlpito al debate (y, en mi juicio personal, no siempre afortunado en lo que expresó), «Molinas es osado e inclemente, y se atreve a proponer reformas de las que algunas son imposibles, como la de la Universidad».

«No hay que mantener un Estado vigoroso, porque vamos hacia una sociedad más versátil, pero para sobrevivir hay que dar a los ciudadanos más conocimientos. Debemos, también, generar un sistema tributario compatible con la globalización, actuando sobre los hechos imponibles que no se pueden deslocalizar, como son los patrimonios inmobiliarios, que son, por esencia, impuestos de fraude cero».

En fin: «recuperar la credibilidad perdida», hacer el Plan Marshal del capital humano», «mejorar la competitividad y la exportación», (gastando dinero a fondo perdido en la formación), «bloquear las puertas giratorias para los funcionarios que se dediquen a la política», «partir de un presupuesto de base cero», ser conscientes de que «tenemos una democracia de alta calidad pero las instituciones funcionan mal» y «necesitamos un Plan a medio y largo plazo pero a corto necesitamos ayuda exterior», son algunos de los mensajes claros de Molinas.

La sociedad líquida no se ha enterado todavía. Los asistentes, como ya vengo indicando, formaban parte, me pareció otra vez, de ese grupo, que encuentro desplazado del poder fáctico y portador de experiencia e ideas muy serias, que escucha las verdades del barquero, compra libros, comenta lo mal que lo están haciendo otros, se cala el sombrero de su marginación, y luego, se van y…»no hubo nada».

—
(1) César Molina resaltó que es el primero de los suyos que no contiene fórmulas matemáticas ni teorías económicas. Utiliza otra herramienta, que se configura más adecuada para la disección de la realidad: el sentido común aplicado de forma inclemente.

(2) El libro (Editorial Deusto, 2013) se vende a 17,50 euros y había un tenderete con ejemplares junto a la puerta, en donde se agolparon algunos de los asistentes al acto. No lo compré, porque soy de los que consideran la compra de libros un acto íntimo. Además, no descarto que me lo regalen.

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La prueba siria

5 junio, 2013 By amarias2013 2 comentarios

No estoy entre los sorprendidos de que Bashar Al Assad esté obteniendo creciente apoyo entre la población siria. Es el resultado de la valoración pragmática, por parte de los ciudadano sirios de los resultados a que conduciría la victoria de una u otra de las facciones armadas que han puesto al país en la situación de guerra civil.

Una simplificación del conflicto nos llevaría, desde el análisis de las ideologías religiosas que se han decantado como parte del argumentario bélico, a pensar que se están enfrentando simpatizantes de Hezbolá («El partido de Dios»), que apoya al régimen, con revolucionarios en los que Al Qaeda («La base») habría cobrado un papel relevante.

No es despreciable esta conclusión, pero habría que añadir que las llamadas potencias occidentales en este conflicto han tenido un papel no solo relevante, sido crucial. Se puede advertir, desde la actual perspectiva y conocimiento de los hechos, que el confuso itinerario de la posición internacional respecto al régimen de Al Assad, ha provocado esta polarización. Y ha dejado desvelado, en un estriptís deplorable, el juego de conveniencias en el que se desarrolla la combinación de una torpe estrategia geopolítica, con una diplomacia de medio pelo, dirigida por intereses económicos directos y, por tanto, rastreros, melting pot en el que se ha incorporado, como ingrediente aglutinador, la información preconcebida con la que se analiza desde occidente la realidad socioeconómica del mundo árabe, que se vincula, obstinadamente, con bases religiosas y anti-judías.

Pero no es así, al menos, para quienes nos acercamos al conocimiento del Islam sin prejuicios, y lo entendemos como una fórmula, religioso-política, de identidad para una amplia porción de la población mundial, que no se ha hecho ningún esfuerzo verdadero por integrar en el concepto, -abstracto, aunque dinámico- de desarrollo económico.

Siria es hoy, por ello, como lo fue a su nivel España en la guerra civil de 1936-1939, un escenario de prueba. de tanteo, entre los intereses económicos occidentales y una, aún imprecisa, propuesta de cambio de gestión de la realidad del mundo islámico.

Al Ashad es un personaje creado y apoyado por Estados Unidos y Europa, educado en los exquisitos modales del papel cartón que representaron una democracia ficticia, y que, de pronto, es abandonado por sus propios ideólogos, ilusionados de repente, (pero también, asustados), por las consecuencias de no estar aupados en la ingenuamente llamada primavera árabe, considerada un motor de cambio pacífico, con base popular, moderna e innovadora, y que llevaría, dirigida hábilmente desde dentro, a los países del norte de Africa a una hipotética democracia mejor, esto es, más acorde con la filosofía occidental del término.

No ha sido así, porque no podía ser así. Ha tardado en verse, pero se ha acabado percibiendo que en el levantamiento contra Al Assad no había exactamente deseos de mejora democrática, sino una maniobra rentabilizada desde el fervor revolcionario para poner un pie jihadista más sólido en esa zona de Africa, en un país que cuenta con grandes riquezas naturales, una población importante y una situación estratégica.

Que las dos partes del conflicto estén utilizando armas químicas, que ambos contendientes se comporten vulnerando derechos humanos, que los argumentos de los dirigentes de uno y otro bando sean similares, con acusaciones recíprocas y difundiendo parecidas ideas panfletarias, de odio y resistencia, es normal en toda guerra de intereses.

Ahora los representantes del Pentágono -esto es, la OTAN-, que jamás reconocerán que se han equivocado, hablan de la necesidad de resolver el conflicto con la aplicación de criterios políticos y económicos. Puede ser demasiado tarde, porque ya ha quedado puesta en evidencia una realidad: el mundo estará siempre abocado a separarse en dos bloques. Siria es una prueba.

Como lo fue, salvando ideologías y distancias, el comportamiento internacional con la España republicana en los albores de la Segunda Guerra mundial. Que ganase el gobierno legítimo entonces o una facción levantisca del Ejército no tenía que ver, como creían muchos combatientes civiles, -impulsados a participar en la contienda por sus convicciones religiosas o sus deseos de mejora económica en un determinado sistema político-, con la mejora para ellos de las condiciones de vida.

Tenía que ver con el control de la economía y la ambición de los grupos de poder por obtener más libertad para hacer lo que a ellos les convenía. La matanza de judíos por parte del gobierno nazi no fue importante para movilizar la oposición a Hitler (lo sería después, como argumento para condenar definitivamente al régimen).

Reducir el conflicto a contraposición de argumentos chiítas o sunitas, es una manera más de enmascarar los verdaderos intereses desde los que se contempla, desde las potencias occidentales, un conflicto que han consentido y, en gran medida, propiciado.

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La vicepresidenta coordinadora

4 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Se llama María Soraya Saenz de Santamaría Antón, y es la presidenta de facto del gobierno de España. Lo era ya, pero desde el último día de mayo de 2013, lo es, si cabe, aún más. A la vicepresidencia, el ministerio de Presidencia, la portavocía del Gobierno, acumula ahora la vicepresidencia para los asuntos económico-financieros de nuestro pequeño país.

No hace falta tener mucha imaginación para inducir las razones de esa concentración de responsabilidades. Son dos: 1) el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy no se fía de nadie salvo de ella, y 2) los que mandan en el mundo de las finanzas le han pedido a nuestro parco director de funciones en el carrusel circense, que mejore la coordinación entre Montoro y Guindos.

Así que tenemos servida una crisis en el Gobierno que, si se interpretara en chino (como suelen hacer, mal, los que no tienen ni idea de este idioma) sería equivalente a oportunidad. La oportunidad de mandar a Cristóbal Montoro para casa y dejar que Luis de Guindos demostrara, de una vez, si sabe algo de competitividad y si sus amistades con los tipos de la troika sirven para algo.

No ha se ha dado curso a esa opción. Montoro está en la cuerda floja, desde luego. No por hacerlo mal (que, como está en posesión sublime de la verdad, eso solo lo sabe él, que es quien tiene los datos), sino por haberse atrevido a puntualizar a José María Aznar, -el ex-presidente más activo en el propósito incomprensible de acabar de hundir este país-, de que no era lo mismo navegar en sus tiempos, en que bastaba ser políticamente solo capitán de yate y la navegación se hacía siguiendo la costera, con éstos, en los que el mar se ha embravecido, tiran con cañones desde los destructores alemanes y, además, hemos salido a zona abierta diciendo antes que éramos campeones mundiales de la navegación a vela, y que teníamos un sistema bancario ejemplar.

A Rajoy (con el que, aclaro, nunca crucé ni una palabra) le hubiera gustado seguramente poner a Montoro de coordinador, y cumplir de ee modo lo que le pidieron las troikas. Pero el grupo de aznaristas le ha debido poner una muralla de disentimiento. Nanay, por ahí no pasamos. Montoro no da el tipo. Pon a Guindos.

Por eso el presidente del Gobierno más sufrido de España ha puesto aún más sombreros en la cabeza de Soraya. La abogada del Estado en excedencia, casada con otro lumbrera del derecho administrativo (hoy asesor en Telefónica) sabe hablar en público, no se trabuca ni se le va la olla ante preguntas de los capciosos periodistas, manda y templa como si dirigiera un parbulario. No tiene mucha idea de economía ni de finanzas -dicen- ( desde luego, en las Facultades de Derecho, algo se estudia, aunque no de subprimes y política monetaria) peroe xpongo duramente: ¿alguien la tiene?
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No quiero que se me olvide nada. La decisión tomada por Rajoy y aconsejada por las troikas tiene un objetivo superior: convencer al pueblo llano de que, hágase lo que se haga, y como se haga, es lo que hay que hacer, e, incluso, lo único que se puede hacer. Y eso, no es economía ni finanzas. Es política, vaya; de la mala.

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Huecos que llenar

20 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Resulta preocupante la tendencia hacia los extremos que se ha instalado, como postura, en nuestra sociedad. Como ciudadano que valora, como elemento sustancial del progreso colectivo, la moderación en los planteamientos, desde el posibilismo, creo grave que los dos partidos mayoritarios hayan perdido credibilidad, arraigo social y, todavía peor, aparezcan encharcados en una pobreza intelectual sin precedentes.

No expreso nada que no sea conocido. Las posiciciones de los representantes del Gobierno exudan una suficiencia que solo cabe interpretar como desprecio hacia cualquiera que opine lo contrario, cerrando vías de diálogo y negando explicaciones a lo que precisaría, por el contrario, muchas. Los descubrimientos de que la corrupción y el enriquecimiento ilícito han sido móviles de muchos dirigentes, no ayuda, en absoluto, a la credibilidad.

Tampoco los socialistas deben sentirse orgullosos de haber conducido el país a un sistema de prestaciones públicas insostenible, apoyado inversiones en infraestructuras estériles y, sumidos en el mismo cáncer que corrompe amplias zonas de la representatividad del sistema, no pueden alardear de haber cumplido con honestidad -ya que no con inteligencia- sus responsabilidades de gobierno, cuando las tuvieron.

Es imprescindible recuperar una normalidad democrática, en la que se debe combinar la autocrítica, y la renovación masiva de rostros que no estén ni manchados por las sospechas de corrupción ni por la petulancia de alardeadores de poseer la verdad. Y, como más importante, es necesario que las protestas sociales, los descontentos, encuentren sus vías de canalización y análisis distintos de la calle.

Hay hueco para nuevos partidos de centro-izquierda. No se puede convertir la calle en lugar de expresión sistemático de la contrariedad. La protesta por lo que está mal, como canalizacón del descontento -y hay mucho que debe ser cambiado-, cuando no encuentra vías ordenadas de resolución, no conduce más que a propiciar más desorden, más inquietud, peor justicia.

El parlamento debe recuperar, por la cuenta que nos tiene, su lugar como centro del debate político. Y las instituciones, han de cumplir el papel para el que fueron concebidas. No me parece que la judicatura deba asumir la función de recuperar la respetabilidad democrática. No le corresponde. Tampoco creo que la calle sea el foro adecuado para intercambio de opiniones, ni que se pueda dirigir un país con lemas ni soflamas, ni que la policía deba cumplir ningún papel como medio para sofocar la voz del que discrepa.

Recuperemos el respeto hacia los que tienen razones, abriéndoles los caminos para que las expresen serenamente.

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Julio Gavito Omaña, inteligencia emocional cum laude

13 mayo, 2013 By amarias2013 2 comentarios

Acabo de enterarme de que Julio Gavito Omaña, compañero en la ingeniería de minas y en varias vivencias, ha fallecido ayer, 12 de mayo de 2013. Creo que no tengo forma mejor de expresar mis sentimientos, que trasladar aquí la entrevista completa que le hice hace cuatro años, en junio de 2009, y que fue publicada, con el mismo título que este Comentario, en la revista ENTIBA.

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Quedo con Julio Gavito para cenar en el restaurante la Misión, en Madrid, y llega algo tarde. Nos aposentamos en la terraza, entre ejecutivos y señoras de buen ver, que disfrutan del alivio de la temperatura en un día cálido de mediados de junio.
No nos lleva mucho tiempo elegir de la carta. Canelones con rabo de toro y Solomillo de ibérico; como entrada, compartiremos croquetas de calamares y alcachofas. Lo acompañamos con un vino cosechero riojano, servido frío.

La vida de Julio Gavito es intensa y daría para varias entrevistas como ésta. Tengo que acallar la posible tentación de caer en el detalle, de pormenorizar. Es obligado contentarse con hacer un cuadro a pinceladas, saltar de un tema a otro. Conozco bastante bien la historia de Julio y tenemos varios puntos de coincidencia, personal y profesional.

Nuestras biografías se han cruzado varias veces. Al tiempo en que Gavito fue nombrado Consejero de Industria, yo acepté asumir la Dirección de Proyectos en la Sociedad Regional de Promoción de Asturias. Ambos hemos vivido nuestra infancia en Oviedo, fuimos vecinos en la calle Matemático Pedrayes. Tenemos más o menos la misma edad, estudiamos el primer curso de ingeniería en las mismas aulas. Nos mantuvimos expatriados durante años, retornamos a Asturias, y volvimos a marchar. Hemos cambiado varias veces de empresa…

Julio tiene también experiencia como restaurador. “Invertí todo el dinero de la emigración, que ahorré cuando estuve en Arabia Saudí y Kuwait con Schlumberger, en Valentino, un restaurante que monté con unos viejos amigos en Oviedo, en la calle de Marqués de Pidal “. Perdió toda la inversión. “Se cometieron todos los errores posibles”.

Entre las simpatías comunes, se encuentra nuestro interés por Bolivia, país en el que Julio vivió casi dos años y en donde le hicieron protagonista de una historia rocambolesca.
Le recuerdo que debe entregarme algunas fotografías para ilustrar este reportaje, mientras una camarera atiende mi solicitud –que repetiré a lo largo de la cena- de que nos fotografíe. “En internet se pueden encontrar muchas fotos mías. Incluso hay alguna que estoy detrás de los barrotes, en Bolivia”.

Pero de eso hablaremos luego.

La experiencia asturiana: entre la técnica y la política

Julio niega que sea un ingeniero metido a político. “Me parece demasiado simplificador. Siempre tuve, y la mantengo, preocupación por la política. Casi al mes de la muerte de Franco, dimití de mi trabajo en Arabia Saudita y quise venirme a España. No quería perderme lo que entendía que iba a pasar aquí. El 20 de noviembre de 1975 me encontraba en Londres, de vacaciones. Varios españoles lo festejamos juntos: Laura García Lorca, José Martín Artajo, Lucy Durán, -su mujer, hija del coronel republicano Gustavo Durán-,…La limpiadora nos hizo una foto”.

Gavito fue invitado por Pedro de Silva, en 1984, a participar en el Gobierno regional de Asturias, en la primera legislatura socialista. Ocupó la Consejería de Industria y Comercio hasta 1987. Mantiene desde entonces una amistad estrecha con Pedro de Silva, que le permite juzgar sus virtudes con ironía. “Pedro era el Príncipe del Colegio, y ya se sabe los jesuítas no hacen Príncipe a cualquiera. Fue posiblemente el mejor presidente de Asturias y no creo que sea ya posible que haya otro igual. Sintetiza muy bien, es trabajador, tiene alto coeficiente intelectual”.

Julio estudió bachillerato en el Instituto Alfonso II, de Oviedo, influencia que “cree determinante” en su vida. Aprovecha el recuerdo de aquellos años para lanzar un dardo azucarado: “Los que no tenemos tan alto coeficiente intelectual como otros, debemos suplirlo con inteligencia emocional, que suele faltarles a los príncipes”.

Los tiempos en la Consejería fueron intensos. “El problema mayor era la falta de competencias, lo que te convertía en un mero catalizador con escasa capacidad para resolver. Dedicabas mucho tiempo a mediar en los conflictos”. Fue época de alta conflictividad: Talleres Moreda, Confecciones Gijón, Naval Gijón, son algunos ejemplos. La industria regional ardía en dificultades económicas y tensiones laborales, generadas en torno a la reconversión drástica de los sectores siderúrgico, naval y carbón, que arrastraron a las empresas de montaje y a las industrias transformadoras y de equipos.

“Me hubiera gustado tener más participación en algunos temas. Por ejemplo, en la reestructuración de la Fábrica de Armas. En otros, traté de impulsar las ideas que se me presentaban. Así, presté mi apoyo a la agrupación de fundidores asturianos, que deseaban mejorar su capacidad para exportar a todo el mundo; incluso a Italia. También traté de potenciar Exportastur”.

No tenía la Consejería competencias respecto a Hunosa y Ensidesa. “A poco de llegar, se presentó un problema con la máquina de extracción de la Camocha. Allí fui con toda ilusión, y me puse a hablar en inglés con el técnico que estaba al cargo del equipo. Me dejaron claro mi sitio de inmediato: Yo tenía que ser ahora un político, no un técnico”.

Las relaciones con Madrid y con los sindicatos

Por entonces era ministro del área Carlos Solchaga, con el que dice haber tenido una relación fluida. Con su estilo gráfico, cuenta: “En Madrid nos creíamos que éramos catalanes. La gente de la Administración central nos hacía mucho caso, a pesar de que en población Asturias tenía más o menos el tamaño de Vallecas”.

Gavito es modesto al juzgar su papel. “La importancia regional de la época se debía a la delicada coyuntura y, especialmente, a una persona: Pedro de Silva. Imponía respeto, porque daba la sensación de superioridad moral y descolocaba a los interlocutores. Cuando ibamos a pedirle algo a Solchaga, me sacaba recurrentemente el tema de Hunosa. Era un problema estatal, pero nos veía como observadores de confianza.”
De la relación con los poderosos sindicatos de la época, recuerda que “tenía mejor sintonía con las secciones del metal, tanto de UGT como de Comisiones. Me encontraba mejor con ellas que con el SOMA.”

Aunque no especifica si se refería al entonces poderoso líder del Sindicato Minero, José Angel F. Villa –en la entrevista pasaríamos revista a muchos conocidos comunes, empresarios, políticos, compañeros, periodistas, amigos, etc. – apunta una frase que pone en boca de Manuel Fernández López «Lito”, de UGT-Metal. “Las personas pasan, pero los sindicatos duran toda la vida”

La buena sintonía con los sindicatos la rememora Julio, en particular, en relación con los conflictos en el naval. “Pasé muchas horas con los gestores de Cantábrico y Riera, como mediador cualificado”. Además de con Amalio Muñoz, recuerda los contactos con Félix Mazón, las peculiaridades de Leonardo A. de Diego, las entrevistas con los Sitges, con los M. Carrillo, …, en una catarata de personajes y circunstancias. No destaca a nadie en particular, si yo no se lo pido, aunque parece tener siempre a punto un comentario en su memoria: “Al frente de Mefasa se encontraba Alperi, muy listo, que encajaba dentro del esquema modernizador; la empresa fabricó algunos grandes barcos competitivos, a cuya botadura, realizada con gran despliegue, fui invitado”.

Dimisión: “No sin haberlo meditado largamente”

Recordamos el proyecto de la Factoría Cultural, del que Ingeniería y Diseño (y su centro de Cad-Cam) sería, a la postre, la única realización visible. “Cuando llegué a la Consejería ya existía ese proyecto, que era fruto de la capacidad de seducción de Juanjo Cueto y de Chus Quirós, reforzados por Víctor Manuel, Ana Belén y Rodrigo Uría…Porque Pedro de Silva era seducible. “

El proyecto “fracasó por razones que no se controlaban desde Asturias. Pero no hay de qué arrepentirse. Se debe intentar siempre lo que se crea que merece la pena. Otra cosa sería dejar triunfar la filosofía pancista. Hay que arriesgar. En España, por ejemplo, hay tantos restaurantes que no parecería que montar un restaurante sea buena idea. Muchos lo hacen, sin embargo, y algunos funcionan bien. El proyecto de la Factoría Cultural pudo haber salido adelante, y no lo hizo, no por ser bueno o malo, sino porque la coyuntura y los apoyos no fueron los adecuados.“

Julio dimitió de la función de Consejero de Industria por escrito. Le sustituiría Paz Felgueroso, hoy alcaldesa de Gijón. “Tomé algunas decisiones probablemente precipitadas, que fueron desautorizadas, con buen criterio, por Pedro de Silva. Pedro tardó un año en aceptar mi dimisión. Cuando se acabó la legislatura sacó mi carta del cajón.”

En un acto de Tribuna Ciudadana, en el que fue presentado por el ex-Presidente como conferenciante, contó “que esa carta estaba redactada exactamente en los mismos términos que la de mi dimisión de Shlumberger. La había copiado de un libro de cartas de inglés comercial y empezaba así: No sin haberlo meditado largamente, he llegado a la conclusión final…” Gavito se ríe, como si fuera una travesura.

La experiencia boliviana: los idus de marzo

A Julio Gavito le gusta escribir y leer. Tuvo ocasión excepcional de desarrollar esa habilidad para contar una parte de su propia vivencia, al final de su estancia en Bolivia, como Presidente de Andina, la empresa mixta de Repsol-YPF y el gobierno boliviano.

Andina daba empleo a unas 100 personas y a otras 300 indirectamente. Estaba capitalizada al 51% por Repsol-YPF; el resto pertenecía al gobierno boliviano. La responsabilidad de Gavito incluía también varios campos de gas en los que Repsol era operador o socio.

“Cuando Repsol compró YPF, incorporó todos los activos de esta compañía, de los que fue desinvirtiendo con diversos criterios. Antes de irme a Santa Cruz estuve en Boston, como consejero delegado de Global Companies LLC, de la que YPF había adquirido el paquete de control, porque se deseaba participar en alguna empresa de downstream.”

Julio recogió la experiencia de sus últimos días en Bolivia, en varios artículos periodísticos, alguna conferencia, y un relato inédito titulado “Los idus de marzo”. Su imagen y peripecias judiciales ocuparon titulares en la prensa de varios días de 2006.

La cosa fue así: La fiscalía cruceña, movida al parecer por el ex-Presidente Mesa, pretendía que Andina había cometido irregularidades fiscales, de las que imputó a Julio Gavito y a Pedro Sánchez, los máximos responsables del momento en la empresa, aunque no habían sido empleados de la compañía en los años investigados.

La situación puso nuevamente a prueba la capacidad de Julio para contemplar desde alguna distancia sus propias vicisitudes. Por cierto, el comportamiento de algunos de los altos directivos de Repsol en aquella época no le despierta buenas emociones. “Hasta el final, cuando el juzgado boliviano dió por sobreseído el caso, Repsol no realizó ni una sola nota de prensa defendiendo a sus directivos imputados. La que apareció, la redacté yo mismo. El interés del responsable de comunicaciones estaba más enfocado en cuidar la imagen del presidente del grupo que la de la compañía”.

Orden de desarraigo, paletadas y nombres propios

El momento más delicado de la aventura de Bolivia fue la salida subrepticia del país, en marzo de 2006, porque la fiscalía había dictado una orden de arraigo (prohibición de abandonar Bolivia). Lo hicieron en un viaje rocambolesco, por una frontera apenas transitada, en un peligroso itinerario, ocultándose en Argentina durante un par de días.

Con el paso del tiempo, la cuestión ha adquirido para Gavito una visión aún más nítida, incorporándose nuevos datos. “Carlos Mesa, que fue presidente en Bolivia cuando Sánchez Losada huyó por las grandes revueltas del final de la época liberal, sostiene en uno de sus libros que un tal Manuel Suárez (boliviano, que había estudiado en la complutense) y yo conspirábamos para derrocarlo. En aquella noche larga de la fiscalía, todos me repetían que si yo hubiera sido norteamericano no estaría allí. “

La política española se involucró para negociar. El embajador Juan Francisco Montalbán y el secretario de Estado Bernardino León, e incluso el ministro de Exteriores Moratinos, mediaron en la cuestión. Pero Julio tenía tan claro entonces como lo tiene ahora que el camino de negociar a los altos niveles resultaría equivocado: “Se mantuvieron conversaciones con el nuevo presidente Evo Morales, lo que era un error. Porque no había que negociar con el poder político, ya que el gobierno no iba a intervenir corrigiendo decisiones de la fiscalía. Cualquier orden desde el ejecutivo hubiera apoyado la convicción de quienes pensaban que Bolivia no era una democracia formal, sino un cachondeo, en donde los políticos controlan a los jueces…lo que era, por supuesto, cierto”.

Su aprehensión y el paso fugaz por la cárcel, en fin, la ve Gavito como “una gran paletada, propia de gentes poco viajadas. Yo tenía las claves básicas, sabía cómo habría que actuar, pero nadie me preguntó nada. Las instrucciones venían desde Madrid. Genéricamente decidí denominar a estar fuentes de instrucciones, Moscú . “¿Qué dice Moscú?” nos preguntábamos en broma.”

“Siguiendo órdenes de Madrid, que entendía que estaba todo resuelto, me presenté voluntariamente en el Juzgado de Santa Cruz, por la tarde, para sorpresa de los funcionarios, pues no podían hacer otra cosa que encarcelarme, dado que tenía sobre mí una orden de busca y captura. Así pasé una noche entre rejas, porque el único que podía ordenar mi inmediata puesta en libertad era el juez, que no trabajaba por las tardes. En consecuencia, -cuenta- la prensa gráfica obtuvo la imagen que los fiscales deseaban: Los ejecutivos de Andina tras las rejas”.

No guarda Julio, en absoluto, mal recuerdo de Bolivia, ni de sus gentes. Al contrario. “A mi despedida de Bolivia acudió mucha gente. Entre ellos, mi buen amigo Salvador Rich Riera, ministro de Obras Públicas con Morales, hoy embajador en Uruguay”.

Tiene el entrevistado clara opinión sobre un buen número de políticos bolivianos, a los que conoció personalmente. Por ejemplo: “Evo es un listo de la calle que ha sabido ignorar a todos los partidos, presentándose como un indígena, a pesar de que su apellido delata su origen mestizo. El presidente Paz Zamora supo que era imprescindible incorporar a la población mestiza al gobierno, pero el Movimiento de izquierda revolucionaria (MIR) se fue al traste por la corrupción, ligada a la coca. Tuto Quiroga es un gran funcionario, que tiene el estado en la cabeza, como Fraga Iribarne…”

El futuro de Bolivia y las trampas para osos de Muniellos. However

Las perspectivas de futuro de Bolivia, no las hace descansar Julio solamente en el petróleo. “Las riquezas mayores están en el gas, la soja, la plata, el estaño, la madera y el litio (muy abundante en el salar de Oyuni). Pero hay que estructurar el país, que tiene doble superficie que España y solo 8 millones de habitantes.”

“Tiene Bolivia que olvidar el racismo y apoyarse en la realidad del mestizaje, alejándose de las posiciones de Chavez y Castro y acercándose a las de Lula y Bachelet. Porque yo sigo siendo marxista en cuanto que estoy convencido de que la economía precede a la cultura. Las trampas para osos son iguales en China que en Muniellos. Hay que superar la filosofía del oenegero. Ayudemos a que los países pobres aumenten su pib y a que lo repartan mejor.”

Julio recuerda con especial afecto a Dionisio Sierra, que estaba de director general en Eniepsa-Hispanoil, con el que había coincidido en Schlumberger y que fue Director de Repsol Exploración. “Dionisio fue importante para mi entrada en el mundo petrolífero; quería que aportara modernidad, y fue quien me asignó al proyecto Gaviota de Bermeo. “

También tiene palabras encomiásticas para Miguel Ángel Remón. “Miguel Ángel tuvo el papel del funcionario diligente que escuchaba pacientemente las ideas de cada recién nombrado presidente de Repsol, para acabar indicándoles, como en aquella serie de la televisión inglesa de los 80, “Yes minister”, hacía Bernard Woolley, el respetuoso e irónico Secretario Personal: “Yes, minister, however…”

La experiencia árabe. Irán y su revolución pendiente

En Oriente Medio trabajó Gavito en Kuwait, Dubai, Iraq, Irán y Arabia Saudita. En Irán estuvo año y medio. “Intentamos incluso comprar un campo petrolífero en el golfo Pérsico, pero acabó yendo a parar a manos de Shell”. Fue su primer trabajo, y coincidió con el final de la época del Shah Reza Pahlevi.

“Me enerva la actual situación en Irán, -dice-, lo que no me sucede cuando pienso en Arabia Saudí o en Kuwait. Siempre tuve la esperanza de que la contrarevolución la hicieran las mujeres, y que un millón o más salieran de pronto a las calles, quitándose los velos. Muchas mujeres iraníes son universitarias, y la mujer acude allí la Universidad desde los cincuenta. “

Opina que la solución para Irán depende de la liberación de la mujer iraní. “No son raras las mujeres iraníes que han leído a Shakespeare y a Proust. Se las trata como ciudadanas de tercera. pero muchas son muy cultas. Un reformador debe apoyarse en ellas. La segunda mujer del Shah, Soraya, era estudiante de arquitectura. Mientras no se libere esa fuerza, habrá una revolución latente en Irán, que se encuentra bajo un régimen teocrático inventado sin contar con la mitad de la población. Recuerdo que cuando salíamos del país en el avión con la British Petroleum, ya en la escalerilla del avión, las mujeres se quitaban la pañoleta. Era espectacular, una sensación muy erotizante. Se despedían del chador, de la pañoleta de Hermés, en un gesto de libertad”.

“Por eso, Musavi pretende cambiar el sistema desde dentro, siguiendo el modelo Adolfo Suárez. Y como Irán es fundamental para el equilibrio de la zona, Obama pactará con quien gobierne allí”, concluye.

La planificación energética y la gasificadora de El Musel

Julio se confiesa partidario probablemente de la energía nuclear. “No haría nunca una central, pero si Garoña puede durar diez años más, no tendría duda en mantenerla. Porque, además, la polémica que se está viviendo es falsa: el juego de alternativas a las nucleares no son las energías renovables, sino el carbón, el gas y el petróleo.”

“Cuando fui Consejero, la opción que defendimos como mejor era acercar a Asturias el gasoducto de Enagás, a pesar de que la demanda aparecía como insuficiente para los criterios de entonces. Fui a ver a Oscar Fanjul con el consejero de Cantabria para que el gasoducto llegara a Cantabria y a Asturias, y lo convencimos, enumerando las empresas que se beneficiarían.”

La cuestión, como otras, está clara en la mente de Julio Gavito. “En realidad, la idea de la gasificadora en el Musel no es nueva. Creo recordar que ya fue propuesta, en mi época, por los consignatarios del puerto. Actualmente no se necesitan son más gasificadoras en España. Estados Unidos tiene solo cuatro instalaciones, mientras aquí tenemos 8. Ningún país tiene tantas. No hay ningún argumento serio para defender una gasificadora como imprescindible. Por la ley de Boyle Mariotte, todos sabemos que si se necesita más volumen de gas, bastaría aumentar la presión de suministro, y si fuera imprescindible, sustituir la conexión por otra de mayor diámetro. Es falaz apoyar la necesidad de la gasificadora en los proyectos de ciclo combinado, porque no hace falta producir kilowatios para exportar sino se negocian contraprestaciones”.

Generación perdida, ilusiones frescas. Privatizaciones precipitadas

Le pido que hable de su visión de la generación de los nacidos a finales de los cuarenta, principios de los cincuenta. “Somos una generación, digamos, perdida. Nuestros mayores no nos dejaron incorporarnos fácilmente al sistema. Fuimos respetuosos, y cuando creímos llegado nuestro turno, los más jóvenes ya habían ocupado con rapidez los puestos que nos debieran haber correspondido.”

“La verdadera ocasión la tuvimos en los 80. Pocos podían decir entonces que habían estado en el extranjero, y algunos volvimos a España perdiendo dinero. Mirando hacia el presente, queda mucho por hacer. Desde la gestión de la coyuntura, cambiar el sistema financiero, potenciar la investigación, etc. No parece haber la sensación de que exista un buen plan ni por la izquierda ni por la derecha. “

Tiene Julio ideas, -cómo no-, respecto a las opciones para salir de la crisis. “No se debería desincentivar la compra de viviendas. La economía ha estado basada en la construcción, y no se puede dar un giro a la industria por decreto. Los ayuntamientos dependen para subsistir de las obras de nuevos edificios, de las recalificaciones de los terrenos. Les faltaría el medio de financiación, porque los gastos corrientes se cubren con la construcción. Hay que tener claro el modelo al que se desea ir, antes de destruir lo que se tiene.”

Y formula un reproche: “Nos hemos precipitado en las privatizaciones de las empresas públicas. Fuimos bastante ingenuos. Ni Italia ni Francia lo hicieron. Por eso, hoy, en Italia, uno de los firmes instrumentos de poder de Berlusconi es el IRI.”

Respecto al cambio en Estados Unidos, comenta que “Obama es hoy la mejor noticia en nuestro mundo global. Dábamos por perdido todo en la pendiente, y no se sabía si la estábamos subiendo o bajando. Obama trae aire fresco, y da igual lo que haga. Ni siquiera haría falta que hiciera algo, en realidad…Para un ciudadano europeo es muy importante la política económica de Estados Unidos. Zapatero podrá realizar alguna actuación aspirínica, pero la mayor capacidad de influir en nuestra cotidianidad la tiene Obama y no él. En esta crisis, nos han metido los americanos, y nos van a sacar ellos. Sin olvidar que la globalización es incuestionable, y hay que superar la visión demasiado transitiva de los hechos. Todos se influyen. Irán no puede pretender ignorar el Nimex, porque le afecta para su supervivencia lo que se decida allí “

Añoranza de Asturias

Cuando le pregunto sobre su ocupación actual, Julio me dice que trabaja en el proyecto Escal UGS, concesionaria de la explotación que convertirá un antiguo pozo petrolífero submarino, a 21 kilómetros de la costa de Vinaroz, en un gran almacén submarino de gas y que aprovecha el yacimiento explotado por Shell en los setenta. Y reconoce: “No he vuelto a Asturias, sinceramente, porque nadie me ha llamado para volver a trabajar allí”. Lo que no le impide ir frecuentemente a la tierrina, para conversar con viejos y nuevos conocidos y amigos y, tal vez, arañar algunas horas para escribir unas memorias antes de que las historias vividas se cubran de olvido o sean tergiversadas por otros intereses .

Le acompaño hasta su coche. Han sido dos horas y media de conversación intensa y entretenida. Se ha levantado algo de fresco, que se agradece en este final de primavera. Al llegar a casa, miro las fotos que nos han sacado en el restaurante. Todas mal. Con el fotoshop, consigo salvar una, para dejar al menos testimonio gráfico de esta cena.

FIN de la Entrevista. Junio 2009, ENTIBA

Descansa en paz, Julio. No quisiste que casi nadie se enterase de tu enfermedad, descubierta cuando ya estaba muy avanzada y te parecía irreversible. Eras, también para lo tuyo, perspicaz. Siempre fuiste divertido, ingenioso, con un punto iconoclasta; y atrevido para tomar decisiones cuando otros se limitaban a ver el obstáculo. Así te recordaré.

Publicado en: Ingeniería, Personal, Política Etiquetado como: Asturias, Bolivia, consejero, fallecimiento, idus, industria, Julio Gavito, obituario, Principado, reconversión, Repsol

Opciones de metamorfosis o síntomas de podredumbre

5 mayo, 2013 By amarias2013 1 comentario

El estado de bienestar, si alguna vez existió en terrenos diferentes de la metáfora, se ha volatilizado, bombardeado tanto desde la cúpula como desde la base. La idea era bonita en el papel, pero no se contaba con su incompatibilidad afectiva con la economía de libre mercado y, mucho menos, con la ausencia perniciosa de solidaridad que empaña la credibilidad de los socio-demócratas.

Todavía hay quienes se acercan a la vitrina donde se le exhibe, envuelto en gasas y algodones que pretenden ocultar el alcance de sus profundas heridas, y se dejan convencer de que el gigante deforme está, en realidad, sufriendo una metamorofosis, y que saldrá de su crisálida, convertido en un producto sostenible.

El equipo de expertos que se encarga de cambiarle los pañales y mantiene sus constantes vitales a base de continuas transfusiones de pasta, ha reconocido en declaraciones off the record, que la podredumbre de los tejidos es insoportable y que el estado de bienestar, tan pronto se le desconecten de los aparatos y subterfugios que lo conservan vivo, se convertirá en un cadáver más, un fracaso de la sociedad bienpensante.

No tengo dudas de que la culpa de esa derrota épica la tienen los socialistas, y, afinando más, los socialdemócratas, porque son los que se han tirado del carro que dejaron conducir a ecolojetas, ácratas, e izquierdosos; y, por si consigo atajar alguna mano antes de que llegue, escandalizada, a la cabeza, precisaré que no me refiero a los idearios, sino a la forma torpe, mentirosa, de ponerlos en práctica, sin valorar lo que hace falta para ir de excursiçon, además de contar con que haga buen tiempo.

Si el problema estuviera solo en votos, el castigo está siendo aplicado. Como resultado del mensaje confuso, al tambalearse el tenderete económico, los votantes de los partidos socalistas, cuando no se refugiaron en la apatía, se han desparramado, en estampida formal, tanto hacia la izquierda como hacia la derecha, abominando de una práctica que está contagiada de los mismos errores que el capitalismo neoliberal -contemporizar con los más ricos y atosigar a las clases medias-, y, aún más grave, porque afecta a la ética y a la credibilidad, emponzoñada por las garras de la corrupción que ha contaminado la sala en donde bullen sus dirigentes.

Si hay solución al despropósito, debiera de encontrarse en recuperar los objetivos centrales de lo que hemos venido llamando progreso y en sus ejes de desarrollo: recursos (humanos, financieros, naturales), tecnología (investigación, saber hacer, educaciación, eficiencia), y leal y solidaria distribución de los resultados.

Desde mi observatorio desengañado, diagnostico que los partidos llamados de izquierda ponen demasiado énfasis en la distribución de los resultados, en tanto que los partidos que se abrigan en la derecha, se centran, sobre todo, en los recursos. Se que es una simplificación, pero no escribo para discutir entre expertos, sino para compadecerme con inocentes.

Publicado en: Actualidad, Política, Sociedad Etiquetado como: distribución, estado de bienestar, inviabilidad, recursos, resultados, socialdemocracia, tecnología

¿Está Vd. seguro? ¿Por qué?

28 abril, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Suele decirse que la diferencia fundamental entre la religión y la ciencia es que la primera parte del conocimiento apriorístico de la verdad, en tanto que la segunda aspira a descubrirla.

No es exactamente así, porque toda teoría científica tiene también sus dogmas, sus principios de partida, sus postulados, sobre los que se construye una explicación satisfactoria y lo más coherente posible, de la realidad observada.

Pero lo que resulta indudable es que disponer de una doctrina a la que seguir, facilita enormemente el mantenimiento a ultranza de una postura. Si nos detenemos en el terreno de la economía, por ejemplo, tratar de distinguir entre los argumentos de los defensores acérrimos del capitalismo liberal y de la la economía centralizada por el estado, nos llevaría a un terreno esencialmente dogmático.

Y como todo lo doctrinario, solo útil para la jerarquía sacerdotal montada alrededor del dogma y su parafernalia, y esencialmente perjudicial para todos aquellos que se ven perseguidos por haberse declarado escépticos, agnósticos o contrarios.

La recurrencia sistemática al catecismo más elemental es el recurso de toda esa pléyade de expertos que nos están demostrando, con sus explicaciones, cada tres por cuatro, lo que ya sabíamos: que no tienen ni idea de lo que hablan.

Publicado en: Política, Sociedad

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