Al socaire

Blog personal de Angel Arias. La mayor parte de los contenidos son copy@left, aunque los dibujos, poemas y relatos tienen el copy@right del autor

  • Inicio
  • Sobre mí

Copyright © 2026

Usted está aquí: Inicio / Archivo de Política

No es un Cuento de primavera: Lo que va de marzo de 1979 a marzo de 2014

24 marzo, 2014 By amarias Deja un comentario

El 23 de marzo de 2014, a comienzos de una primavera, ha muerto Adolfo Suárez, ex-presidente de Gobierno de España, premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

Todos hablan bien de este personaje de nuestra historia reciente, calificado de hábil negociador, político de resistencia, seductor de multitudes, genio de la concordia. Son tantos los elogios que se amontonan sobre su féretro, se han movilizado tantos afectos sobre su cadáver, están siendo tantos los abrazos a sus hijos -representados estoicamente por el mayor de sus descendientes, un ya canoso político frustrado que se le parece en físico y talante-, que la ocasión parece propicia para olvidar los desprecios, las desconfianzas e incluso los insultos que llovieron sobre Adolfo Suárez cuando solamente él (y tal vez algunos visionarios) parecía saber a dónde había que dirigir el rumbo de un país lleno de interrogantes.

Han pasado treinta y cinco años y la Historia de España nos ha recorrido con tanta intensidad que parecería que hemos sido testigos -y algunos, hasta se sentirán protagonistas- de muchos momentos cruciales; seguramente, dentro de unas cuantas generaciones, poco quedará para el recuerdo meritorio y, pasados algunos siglos, lo que hoy nos obsesiona se habrá sepultado en el olvido.

Sería injusto, incluso desde la perspectiva del ahora, recordar que el primero de marzo de 1979, cuando este país buscaba nuevas señas de identidad, este hombre que nos ha dejado físicamente (síquicamente, llevaba más de una década apartado de nosotros), era llamado «tahúr del Mississippi con chaleco floreado» por  un beligerante Alfonso Guerra, tenido entonces por cerebro gris de un socialismo que estaba cambiando de piel, con el objetivo de hacerse con la vacante de poder que se vislumbraba como resultado evidente de una dictadura que era la única forma que muchos conocíamos como caldo de existencia política.

No teníamos, entonces, los que éramos jóvenes y confiábamos que el mundo nos daría más razones, ni idea de lo que iba a pasar.  Pocos meses antes del marzo de 1979, ni siquiera podríamos ser plenamente conscientes de que la democracia, o las libertades habrían de ganarse en un pulso diario, que ni siquiera quedaba garantizado bajo el hipotético cerrojo y siete llaves que algunos decían haber echado sobre el franquismo, con el argumento de disponer de una Constitución fabricada de recortes y consenso, surgida de un pacto de salón y a la que muchos sabihondos auguraban poco futuro.

Adolfo Suárez aportó su contribución al futuro en el que nos instalamos desde entonces, como solo lo pueden hacer los iluminados. A despecho de zancadillas, ignorando dificultades, concentrándose en lo posible, pactando con los enemigos, desconfiando de los que se decían más fieles. En solitario.

Así se convirtió en el héroe que hoy veneramos. Siempre tarde, y, por tanto, de forma injusta con él. Porque, vencido su talento por el Alzheimer, rendida su resistencia de coloso solitario por las enfermedades de su mujer y de una de sus hijas, abandonado de los que le habían utilizado para tomar su carrerilla apoyándose en su virtud, Alfonso Suárez se mantuvo iluminando el camino que se iba recorriendo, gracias a las puertas y ventanas de la concordia entre los españoles que había sabido abrir, aunque no nos dimos cuenta hasta que él abandonó la escena.

Tenemos que pedirle perdón a Adolfo Suárez, ahora que está muerto y es solo un personaje para la Historia. Le hemos tratado mal, no le hemos entendido a tiempo y cuando supimos lo que había significado en nuestras vidas, el ya no podía escucharnos.

Dános la paz, Adolfo Suárez. Devuélvenos la paz que teníamos cuando, al conocer que te retirabas de la política, después de más de cuatro años de aguantar tarascadas de los que creían saber mejor que tú lo que había que hacer, sufrimos de pronto el espejismo de pensar que teníamos claro lo que nos quedaba por recorrer. Y apareció Tejero, y apareció el socialismo que nos encandiló unos años, y pensamos que a lo mejor el centro derecha podría servir para atraer al gran capital a nuestro empeño, y estuvimos a punto de dejarnos seducir por un nuevo talante con tintes de universalidad, y caímos en el engaño de un programa de fantasía y estamos ahora pateando por un fangal lleno de decepciones y desconfianzas.

Haznos, como tú, resistentes a la adversidad, inmunes a los que ladran, sordos ante los que adulan, y enséñanos, como un nuevo Mesías, el camino para salir de los atolladeros. Sin ideologías, pero con determinación y firmeza. Avanzando entre la oposición hasta donde tendríamos que llegar si deseamos estar mejor situados para alcanzar a ese sitio que, desde luego, no será el final del camino, pero, por lo menos, nos abra nuevas posibilidades.

 

 

Publicado en: Política, Sociedad Etiquetado como: Adolfo Suárez, fallecimiento, héroe, político, tahur del Mississippi, talante

No es un Cuento de invierno: El dilema de Luis Garicano Gabilondo

21 enero, 2014 By amarias2013 Deja un comentario

«El dilema de España» (Edit. Península), es el título del último libro de Luis Garicano Gabilondo, en el que este prestigiado economista expone su visión actualizada respecto a los problemas más acuciantes de nuestro país y algunas de las soluciones que se le antojan pertinentes.

El volumen fue presentado en sociedad en el foro de la Fundación Rafael del Pino (20 de enero de 2014), que se ha consagrado -desde hace ya varios años- como un lugar de privilegio para recibir información cualificada sobre lo que debería interesar a quienes se mueven por los escenarios de la política, la Universidad y la empresa. También es, por supuesto, un centro de enseñanzas prácticas para jóvenes profesionales y un lugar de concentración de algunas de las frustradas cabezas intelectuales de nuestro territorio, cercado coyunturalmente por el desánimo y la mediocridad.

Es Luis Garicano uno de nuestros eminentes exiliados: catedrático de la London School of Economics, analista documentado de la realidad económico-social, bloguero muy apreciado (http://www.nadaesgratis.es), con una doble licenciatura en derecho y en economía por la Universidad de Valladolid, y, entre muchos títulos, posiciones y premios, consejero de ese banco misceláneo que se llama actualmente Liberbank.

La lectura de los libros y artículos de Luis Garicano es entretenida y útil, porque es inteligente, ameno y directo. Me gustó también escucharlo (tiene, en el aspecto físico y el deje un aire a Carlos Sobera, el presentador televisivo): dispone de un verbo fácil, y un talante de los que no rehúyen ninguna pregunta.

En una puesta en escena estupenda, contando con el apoyo de las incisivas observaciones de Javier Díaz Giménez (http://javierdiazgimenez.com), Garicano expuso las ideas centrales de su libro que, dicho sea de paso, lleva ya dos ediciones cuando apenas si ha visto la luz de las librerías y, según anunció el editor, va camino de la tercera.

Cuando, para terminar el acto, Javier Díaz Giménez lanzó la pregunta pertinente, después del análisis, trasladando como dilema lo que inquieta a todo seguidor de un visionario, de un pensador: «Y ahora, ¿qué? ¿Cuál es la posición que vas a adoptar? ¿Vas a organizar un partido político, una plataforma que sirva de canalización a lo que expresas en el libro?», Garicano respondió, sin titubear:

«No me corresponde. Yo soy solo un intelectual. El trabajo de adoptar o descartar las propuestas que hago pertenece a los que se dedican a la política». (1)

Aviados estamos.
—-
(1) Algunas de las ideas expuestas por Luis Garicano en la presentación de su libro:

-Tenemos dos graves problemas: el abandono escolar y el deterioro de las instituciones.

-Las grandes innovaciones están agotadas. Lo que permitió crecer ha sido el capital humano y la protección de la innovación por las instituciones. Hay que regular y proteger, pero para que los que tengan ideas no corran el riesgo de que se las roben.

-Tres conocimientos necesarios para obtener éxito laboral: saber inglés a la perfección, saber construir argumentos de forma razonada; saber matemáticas.

-Los trabajos rutinarios (sean manuales o intelectuales) van desapareciendo, pues pueden ser realizados óptimamente por máquinas. Pero se mantendrán: los que correspondan a actividades interpersonales (profesor, enfermera, camarero,…) y los que exijan una componente abstracta o intelectual muy alta (citó como ejemplo, el abogado).

-La mayoría menos cualificada tendrá que dedicarse a complementar el trabajo de los excelentes.

-Las nuevas ideas no se consiguen por impulso de la Administración, y no hace falta ser inventor, sino detectar una oportunidad y desarrollarla (caso Zara, El Bulli, etc.)

-El ladrillo está en el futuro de España, pero con valor añadido (Residencias geriátricas con todos los servicios, Hospitales para extranjeros, etc). No cree en la idea de modelo de crecimiento: hay que dejar que la gente se busque la vida…

-Es preciso rehacer la sociedad. El cambio es una exigencia social. Queremos tener un país normal.

-El futuro puede ser una Venezuela a la espera de su caballo blanco o convertirnos en la Dinamarca del Sur.

-Me sorprenden que las clases medias españolas, que han tenido una educación de exigencia alta, no la demanden para sus hijos.

-Hay que implantar la meritocracia y la rendición de cuentas. No puede ser que la excelencia de los funcionarios (jueces, profesores, etc) sea una cuestión de voluntad, y sin consecuencias que recompensen a los que lo hacen bien y sancionen al que no cumpla. Los incentivos funcionan.

-Se ha creado un muro entre los empleados temporales y los fijos. El contrato único es necesario para romperlo. En Inglaterra ha caído el pib tanto como en España, pero no ha tenido la drástica caída del empleo, porque no había ese muro, que hace que los empresarios prefieran contratar a alguien nuevo, en lugar de pasar a fijo al temporal.

-Dos elementos deben ser inamovibles de la Constitución: La Monarquía y la unidad de España.

-Cataluña independiente será viable, como lo es Estonia, o San Marino, o lo sería Valladolid. Lo que hay que preguntarse es si esa idea tiene pies y cabeza, y es lo que se debe decir a Cataluña. Juntos, ganamos todos.

Publicado en: Economía, Política Etiquetado como: dilema, Editorial Península, españa, filosofía, Fundación Rafael del Pino, Gabilondo, inglés, Javier Díaz Jiménez, Liberbank, Luis Garicano, matemáticas, Nada es gratis, Sobera

El texto perdido del Discurso de Navidad del Rey Juan Carlos

25 diciembre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

La Casa Real acaba de informar que se ha encontrado el discurso que se había preparado para que el Rey Juan Carlos lo pronunciara con motivo de la Navidad de 2013. Al darle ahora difusión, pide disculpas por haberse tenido que improvisar apuradamente un texto alternativo, en el que se han tenido que utilizar recortes de los mensajes de años anteriores.

A continuación, se recoge el texto perdido (y que, según parece, se había traspapelado entre los envoltorios de los regalos de Papá Noel, fiesta que la Familia Real viene celebrando en lugar de la de los Reyes, desde que el príncipe Felipe descubrió que los Reyes eran, en efecto, los Reyes).

«Queridos compatriotas:

Seré especialmente breve este año. Se bien que pocos estaréis viéndome ante la Televisión, porque, con razón, después de haberme oído repetir las mismas ideas, preferiréis dedicar vuestro tiempo a otra cosa. Tendréis ocasión mañana de conocer lo fundamental de lo que voy a decir, y comentarlo entre vosotros, porque el día 25 de diciembre no hay fútbol.

Los tres temas de que quiero hablaros son éstos: la imputación de mi yerno Ignacio Urdangarín (yo nunca lo llamé Iñaky) y, por lo que me han filtrado, la de mi hija Cristina; la intención separatista de bastantes catalanes, que quieren formar un estado independiente, y, por supuesto, republicano; y la incapacidad de la economía española para recuperarse.

Se que la mayoría de los españoles sois republicanos, así que me he preguntado muchas veces porqué se soporta un Rey, que es una figura anacrónica, como lo prueba el que solo se mantiene en algunos países subdesarrollados -económica o mentalmente-, como Inglaterra, Suecia, Holanda, Bélgica y ciertas antiguas colonias africanas europeas. No lo sé, la verdad. Tal vez la razón principal es que las alternativas no os convenzan, o que, sencillamente, os guste creer que tengo sangre azul y que poseo poderes especiales. Como los españoles, en general, son gente muy crédula o muy confiada, no me extrañaría cualquier cosa.

He puesto en la página web de la Casa Real la comparación entre lo que cuesta un Rey y un Presidente de la República, y, como veréis, los costes están más o menos equilibradas. Lo comido por lo servido, vamos. Lo que no me negaréis es que un Rey farda más. Y aunque, en mi caso, he tenido que ayudar a varios miembros de la familia, tanto de la mía como de la mi mujer, tampoco en eso veo el asunto diferente a lo que han hecho cientos de presidentes republicanos. Pero que nadie crea que me estoy defendiendo, las cuentas están claras y guardo los justificantes. Con todo, mi puesto está permanentemente a disposición, y hasta, cuando lo comento con Spottorno, me maravilla el tiempo que este reinado está durando, para lo que se acostumbra aquí-

No quiero que nadie se haga la ilusión de que Cristina va a ir a la cárcel. Hasta ahí podíamos llegar. Ni siquiera voy a consentir que enchironen a mi yerno. Ya está bien de tonterías. Se que está trabajando mucha gente importante para que esto no suceda, y tengo confianza en Roca para que movilice sus contactos, y, allí donde haga falta, ponga el énfasis jurídico adecuado.

No juzguéis y no seréis juzgados. Lo que hicieron puede sonar mal a algunos, pero es lo que hace todo el mundo que tiene alguna influencia. Si este país ha querido tener una familia real, tiene que asumir que, con discreción, que es lo que se estaba haciendo, íbamos a aprovecharnos del puesto. El fallo no ha sido nuestro, sino del sistema. Pero ojo, que nunca se sabe cómo pueden acabar las cosas. Se que hay grupos de fieles que están dispuestos a acudir a utilizar la fuerza, lo que a mí, como comandante supremo del Ejército no voy, en este caso, a intentar controlar. No me va a temblar la mano en defender la inocencia y honor de mi familia hasta el final y, ya sabéis, que soy un buen tirador.

Respecto a los catalanes separatistas, encuentro que, en este tema también, ya son ganas de tocar las narices. ¿Qué se cree ese grupo de funcionarios, que pueden pasarse por alto la Constitución, que todos hemos jurado? Aquí no se va a hacer ningún referéndum, porque ya tenemos las encuestas periódicas que hacen el CIES y las agencias de opinión.

Hay viajes para los que no se necesitan alforjas. Todos tenemos claro que los españoles quieren ser independientes, trabajar poco y ganar campeonatos mundiales, preferiblemente de fútbol. Los dos últimos objetivos están prácticamente cumplidos (aunque debo reconocer que no trabajan, pero tampoco cobran). En cuanto al primero, IKEA ha hecho un gran avance para que todos se sientan cómodos en su casa, incluso los catalanes. Pues que se atengan a las consecuencias, porque va a haber felpudos para todos.

Me queda el tema de la economía. Lo tengo clarísimo. En eso, pienso que es hora ya de que os caigáis del pino: no hay trabajo para todos, máxime desde que las mujeres se empeñan en trabajar. El trabajo que hay, es lógico que esté mal remunerado, porque donde había un puesto de trabajo, ahora, con suerte, hay dos, y se ha reducido lo que se paga por cada uno a bastante menos de la mitad. No se tanto de economía como De Guindos o Montoro, pero hasta el más tonto sabe que los puestos importantes están cubiertos y no es posible acceder a ellos para la mayoría. El mundo globalizado ha permitido que casi cualquier producto se pueda hacer en países en donde la mano de obra es baratísima y se pueda transportar casi en el día hasta donde se desee.

Así que lo único que puedo deciros es que tenéis que apretaros el cinturón, y no se hasta cuándo, porque no veo que el panorama va a cambiar. Eso sí, como España es un país católico, mayoritariamente la gente irá al cielo.

En fin, feliz Navidad a todos, tanto escépticos como creyentes. Y si queréis encontrarme, ya sabéis dónde estoy.

(El discurso se acompaña con la canción «Resistiré», del Dúo Dinámico, con intérpretes reales)

Publicado en: Política, Sociedad Etiquetado como: abdicación, cárcel, catalanes, corrupción, Cristina, denuncia, discurso, economía, ejército, Familia Real, Felipe, fútbol, independencia, infanta, mensaje, Navidad, paro, rey juan carlos, trabajo, urdangarín

Si me lo tararea…

14 diciembre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

¿Saben de aquél que entra en un bar de copas y pide una bebida cualquiera y cuando se lleva el vaso a los labios aparece un mono que le introduce groseramente sus testículos en el recipiente? El tipo que atiende en la barra, le vuelve a servir varias veces el combinado, pero el macaco repite otras tantas la operación, para desesperación del cliente y del camarero.

En el local únicamente hay una tercera persona, que, con profesional dedicación, enlaza en el piano piezas románticas, a la espera de que lleguen más clientes. El contrariado bebedor se acerca a él, y le pregunta, poniendo el vaso sobre el instrumento:

-¿Sabe de quién cojones es el mono que mete los huevos en la bebida?

El pianista le mira con los ojos distraídos.

-No lo sé, señor. Pero tal vez si me lo tararea…

Cuando me constituyo en el desalentado observador de nuestra sociedad, en la que, ante los menores vestigios de que, por fin, parece que recuperaremos la tranquilidad económica y social, aparece en escena un elemento perturbador, que, sin ánimo de polémica, juzgo desagradable, me pregunto de quién es el interés para desbaratarlo todo.

Algunos de los hechos estaban ahí, y no hemos sabido o querido descubrirlos. La corrupción de ciertos personajes, su voluntad falsaria de enriquecerse a costa de los demás, no son cosa nueva en el panorama del despilfarro; haberlos detectado no nos hace más pobres, solo más sabios, y por ello, deberíamos dejar que la Justicia hiciera de lo suyo, y atender con mayor ahínco, por nuestra parte, a la generación de actividad y riqueza, eliminados de la escena quienes nos mentían con sus actos, palabras y mensajes de complacencia.

Otras interferencias son nuevas, es cierto. Los movimientos separatistas catalanes, las intenciones de destruir una parte de lo conseguido en lo que llamábamos sociedad del bienestar, la falta de discusión en los temas sustanciales relativos a investigación, educación, sanidad, defensa, desarrollo,… revela una carencia de liderazgo, una voluntad de marear, conscientemente, la perdiz.

No me atrevo a valorar lo que está pasando. me faltan, supongo, datos sustanciales, y me sobra ruido de fondo.

Pero si alguien me lo tararea…

Publicado en: Política, Sociedad Etiquetado como: cojones, desconcierto, escena, mono, pianista, situacion, sociedad, tararea, tranquilidad

Corto paseo por la Democracia, la Ética y la Ley

13 diciembre, 2013 By amarias2013 3 comentarios

Hemos estado oyendo durante años, de boca de quienes se decían nuestros representantes en las Administraciones públicas, amparados en que les habían votado unos cuantos ciudadanos, que eran demócratas convencidos.

Aunque no hubiéramos estudiado en las Facultades de Sociología y Políticas, sobreentendíamos que, quienes decían así, se manifestaban totalmente a favor de escuchar cuantas más opiniones, mejor, antes de tomar una decisión y que serían plenamente capaces de justificar ante la totalidad, especialmente ante aquellos que no les hubieran votado, el porqué habían elegido, de entre las diversas acciones posibles, una y no otra.

Por supuesto, como existía una norma general para actuar, aunque con muchas lagunas, que llamábamos Constitución, lo que nunca hubiéramos imaginado es que, siendo demócratas, fueran capaces de saltársela a la torera. Y si nos hubieran comentado que su conocimiento de lo público les serviría después para sacar más rendimiento desde lo privado, y no al revés, atajaríamos tal insensatez argumentando que ser demócrata es, también, ser honesto.

Desde muy niños, nos han educado para distinguir lo que está bien de lo que estaría mal. Incluso, nos han enseñado unas cuantas historias bastante curiosas en libros sagrados y algunas formas de dirigirse respetuosamente a los seres muy superiores, cuyo fundamento común, según entendimos, era que se debería respetar y amar al prójimo, ser solidario con él, ayudar a los que lo necesitaban y no aprovecharse de los estados de debilidad de los otros, ya que la fortuna es un regalo de los dioses que saben cómo controlar el azar, y premiarán en otra vida a los que no tuvieron su oportunidad en ésta.

Incluso los más escépticos de que todos estos relatos antiguos fueran un invento fantasioso de los hombres, reconocían que se podía encontrar en el interior del propio yo unas varillas sostenedoras de las guías de actuación que nos permitirían, en cualquier caso, dormir tranquilos, y que llamaron ética universal.

Nunca hubiéramos imaginado que algunos de quienes habíamos elegido para que cuidaran y rentabilizaran en beneficio común lo que era de todos, fueran capaces de detraer para su propio goce una parte de lo que les habíamos confiado.

Ya adultos, entendimos que, allí donde la voluntad colectiva de hacerlo lo mejor posible no bastaba para controlar las intenciones de algunos de hacerlo mal, debía actuar el imperio de la Ley. Esa primacía de lo legal era una manera algo rimbombante de expresar que tendríamos como garantía de que nadie malinterpretara los derechos propios y de los demás, a unos cuantos ciudadanos ejemplares que, sin intereses particulares prevalentes ni tendencias o amistades que les impidieran ser muy objetivos, dilucidarían entre quienes creían tener una razón mayor. Y confiábamos en que lo harían de una manera neutral, siguiendo la guía marcada por unos cuantos libros quasi-sagrados que recogían las normas de actuación y convivencia destilados durante siglos, los principios más universales, la ética, y, donde hiciera falta, la tradición y la costumbre, además de ser coherentes con lo que ellos mismos hubieran decidido antes.

Lo que no se nos habría pasado por la cabeza, si no hubiéramos perdido la inocencia infantil, es que algunos de esos jueces estuvieran atentos a sus preferencias políticas para retorcer la ley que deben aplicar, ni que, según quien fuera el juzgador predeterminado por la Ley pero deducido por complejos caminos de asignación digital o, en fin, según fuera el color con que se viera el caso en primera, segunda, tercera o enésima instancia, la razón del que se encuentra frente a la Justicia pudiera cambiar de traje, y que la independencia de algunos jueces no merezca ese calificativo, si se escarbase en sus trayectorias con la azada de la coherencia.

No me atrevo a sacar conclusiones, porque, después del repaso por lo que nos está sucediendo, y aunque es terrible que paguen justos por pecadores, me viene a la mente la frase terrible de los defensores del cuartel de Simancas, y, en verdad que en este caso no me importa la ideología: «Disparad sobre nosotros, porque el enemigo está dentro».

Solo que no sé bien quien ha de disparar, y con qué balines.

Publicado en: Política, Religión, Sociedad Etiquetado como: Administración, coherencia, cuartel, democracia, disparos, enemigo, ética, justicia, ley, Simancas, universal

Cuento de entretiempo: Mandala, el hombre que fue objeto

12 diciembre, 2013 By amarias2013 2 comentarios

Se llamaba Nelson Mandala, y, a pesar de las apariencias fonéticas y otras coincidencias, no se debería confundir con Nelson Mandela, el carismático líder sudafricano que falleció el 5 de diciembre de 2013. La vida de ambos personajes estuvo llena de vicisitudes, que es de lo que se trata, cuando se pretende entretener.

La de Mandela fue una historia de superación, en la que sufrió como pocos y, cuando le correspondía estar muerto, ascendió a las alturas y disfrutó como casi ninguno. La fama de Mandala era tan grande que no había fallecido aún y todo el mundo -toda la gente importante, se sobreentiende- estaba ya deseando su muerte para acudir a su funeral y pronunciar unas palabras de alabanza, que pudieran ser recogidas en los telediarios de sus respectivos países.

A diferencia de otros cuentos con base lacrimógena, en la que el asunto nos habla de un tipo de piel oscura, esclavo en una plantación de cacao, azúcar, algodón o marihuana, que a base de aguantar crueles vejaciones y fortísimos castigos, consigue robustecer su alma y, en un descuido de sus captores, alcanza la libertad, Mandela no se escapó de ninguna hacienda.

Por el contrario, Mandala estudió abogacía y se dedicó a la política, con tan buena fortuna que fue condenado a cadena perpetua. Lo fue después de un juicio justo, con un tribunal formado por demócratas descendientes de los conquistadores europeos, en el que se defendió a sí mismo de la acusación de haber pretendido la desvergüenza de que las gentes de piel con color negro fueran, en lo que afecta a derechos, capacidades intelectuales y sentimientos, iguales a los que habían nacido con la epidermis blanca y se vanagloriaban de haber sido elegidos por los dioses para dominar la Tierra.

Mandela estuvo 27 años en la cárcel, en una isla con hermosas vistas que él no pudo ver pero se imaginaba, lo que ya demostraba una resistencia física desmesurada, que debería haber puesto sobreaviso a los que suponían que su carisma se consumiría como la cera. Mandala tenía consigo una botella repleta de un líquido mágico, que se llama voluntad, y que se rellenaba automáticamente con solo pensar en que el objetivo que le guiaba era muy superior a lo que podría desear una persona.

Era algo por lo que merecía la pena morir, había dicho Mandela. Por eso, sus semejantes negros lo convirtieron en Madiba, el anciano sabio, un líder por encima de lo natural. Tanto, que un grupo de intelectuales que disponían de dinero y capacidad para hacer anualmente una fiesta de postín con el dinero que les había dejado el inventor de la pólvora, le dieron el Premio Nobel de la Paz en 1993; se lo dieron junto a Frederik Willem de Klerk, un desconocido blanco, que se convertiría en el Presidente de la República de Sudáfrica anterior a Mandela.

Mandala se presentó a las elecciones de su país, que se llamaba también Sudáfrica, y consiguió la Presidencia. En realidad, su programa era muy bueno para los negros, que fueron quienes le votaron y, como eran la inmensa mayoría, ganar estaba chupado. Lo que no era tan fácil de entender es que el programa de Mandela era también bueno para los blancos, que no le habían votado. Incluso muchos demócratas del país más democrático y, por ello, más rico de la Tierra, no lo entendieron así, y, por ello, su presidente, Ronald Reagan (sin parentesco con el del pato del mismo nombre) mantuvo que había que mantener separados a los blancos de los negros, para que no se contagiaran entre sí, en la línea ya experimentada en su país de que el que los pobres tuvieran un color oscuro facilitaba mucho su identificación.

Mandela fue presidente durante cinco años y se preocupó por demostrar a los blancos que los negros no comían carne humana, y a los negros de que los blancos no les hacían daño porque fueran malas personas intrínsecamente, sino porque les tenían miedo porque no los distinguían bien en la oscuridad, que es donde muchos blancos buscan la ocasión de dar sus cuchilladas.

Mandela estuvo presente en la final del Mundial de Sudáfrica en 2010, que será una fecha inolvidable para los españoles, porque su selección de fútbol ganó el campeonato, probando así, una vez más, que aquella es tierra de milagros. Algunos vieron a Mandala sentado al lado de Mandela, o incluso se dice que estaban confundidos en la misma persona. Pero no es así. En los funerales por Mandela, que se celebraron con gran fausto en la segunda semana de diciembre de 2013, quedó demostrado que Mandala era un hombre objeto y Mandela un ser sobrenatural, indestructible, eterno, incapaz de sucumbir ante el abrazo de oso de los cientos de mandatarios interesados en rentabilizar, en su beneficio, la muerte de Mandala.

Cuando se disipó el humo de las complacencias y las alabanzas por Mandala, una joven negra se subió al estrado que había quedado abandonado, después de la ceremonia, y pronunció estas palabras, apenas audibles: «Sí, puede que estemos en un país demócrata, y que los negros tengamos sobre el papel iguales derechos a los blancos, pero yo vivo en la misma cabaña que habitaron mis abuelos, gano con mi trabajo la cuarta parte de lo que ganaría un blanco, y mis hijos no van a la Universidad porque ni siquiera saben dónde se cogería el autobús para ir hasta allí».

Mandela, el inmortal, le lanzó un soplo de voluntad, aunque ya no puedo decir si alcanzó a la joven o se perdió entre la arena.

FIN

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias, Política Etiquetado como: apartheid, estados unidos, funerales, Madiba, Nelson Mandela, político, racismo, Sudáfrica, Tata, utiliación

Que se jodan los pobres

3 diciembre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

La capacidad de ver más allá de lo que se tiene delante de las propias narices, no está entre las virtudes humanas y, por eso, el privilegio o la carga de analizar las cuestiones con visión global pertenece al ámbito de unos pocos.

En este reconocimiento, la advertencia de que no se debe hacer a los otros lo que no desearías que te hicieran ellos a ti, es un principio que figura, con palabras más o menos rebuscadas, en todos los códigos que pretenden regular los comportamientos sociales.

Incluso las religiones -que ya se sabe que son mandatos de los hombres atribuidos a los dioses- recogen esta máxima, renunciando a otras que pudieran ser más complejas o más abstractas. «Ama a tu prójimo como a ti mismo» es el paradigma de la voluntad de incorporar a la esfera de los mandamientos de Dios lo que no es tan sencillo asumir, siendo tan simple: que formamos parte de un todo, y que lo individual -salvo anomalías- no tiene valor fuera de un círculo muy reducido.

¿Por qué es necesario elevar a norma legal, al código penal, a mandato divino castigado con las penas del infierno, lo que, según esa rama de la Filosofía tradicional que se llama Etica, sería un principio universal? Porque, si se estudia un poco la Historia, esa instrucción que llevaríamos impresa en el código genético, como casi todos los mamíferos, el respeto al otro se debilita rápidamente con la distancia. Distancia que puede ser física, desde luego, pero que también se fabrica con desprecios, muros, murallas, cuchillas, armas.

La teoría de la igualdad está muy bien en el papel, pero la práctica discurre por otros lados, y, por eso, existen las diferencias económicas, intelectuales y sociales.

Estamos dispuestos a considerar al otro como nuestro igual, pero no a todos: solo unos pocos. La mayoría de los otros no son merecedores de ser iguales a nosotros, tanto más cuando más ascendemos en la pirámide de la complacencia grupal. El otro tiene defectos: No es tan inteligente, ni tan hermoso (porque el canon de belleza es el nuestro), no proviene de nuestra cultura ni profesa nuestro credo, ni milita en nuestra facción. Valores que deben ser admitido sin rechistar, porque son los únicos verdaderos los de nuestro grupo.

Por eso, en lugar de ese principio general de la identidad con el otro, de comprender que es igual a nosotros y que lo único que cambian son sus circunstancias, aplicamos el filtro de la exclusión: no tengo porque identificarme con su problema, porque su ámbito es diferente al mío y, seguramente no haber sabido -por su culpa- aprovechar las circunstancias que la vida le ha presentado, porque todo el mundo tiene su oportunidad.

Hasta aquí hemos llegado. En resumen: Que se jodan los pobres. Que se jodan los que no han tenido oportunidad de educarse mejor, los que han nacido en una tierra con menos recursos o mayor corrupción, los que no sienten el orgullo de ser ciudadanos de un gran país y pertenecer a su élite o aspirar a pertenecer a ella, los que nos son queridos por las divinidades y la naturaleza.

Satisfechos de todo el mundo, uníos. Porque, en realidad, necesitáis estar más unidos que nunca. La globalización os ha hecho una faena. Por eso debéis tener en cuenta, especialmente, otro principio, que es el de la precaución. Debéis ser muy precavidos. Cuanto más se abren las puertas del conocimiento global, de la comunicación sin fronteras, de la posibilidad de enjuiciar sin límites, sin normas preestablecidas por los que querrían que las conclusiones fueran las suyas, vuestros argumentos, y vuestras protecciones, corren serio peligro.

El principio de precaución, aplicado a las ciencias sociales, significaría que debéis estar atentos a abortar cualquier signo de descontento. Y, como es lógico, eliminar el descontento, cuando no se dispone de otros argumentos, en exterminar a los que protesten. Que se jodan, sí.

Quizá los satisfechos imaginan que llegará un momento, en que solo queden ellos como pobladores del mundo, y entonces se podrá aplicar, al fin, ese principio que se habrá vuelto un tanto raído, por falta de uso, de comportarse con los otros como lo harían consigo mismo.

No llegará, claro, ese final feliz si la forma de aumentar el porcentaje de satisfechos consiste en exterminar o ignorar, como si no existieran, a todos los pobres, a todos los que sufren, a todos los que no tienen trabajo, no disponen de acceso a la educación, a la sanidad. Por encima de la norma individual del respeto al próximo, tiene que prevalecer alguna norma de comportamiento social, que está impresa en la genética de esa estructura en la que se encaja la existencia del hombre.

Como ésta: La voluntad de la mayoría no debe ser interpretada jamás como lo que es óptimo para una comunidad. El óptimo en todo problema es siempre una solución que incorpora alguna forma de consenso. Como en cualquier problema de contorno, en el que los límites dependen de muchas variables, hay un espacio de viabilidad y el mayor valor de la función resultado se encuentra en el equilibrio de múltiples intereses, no en el beneficio de unos pocos.
—-
Nota. El título de este Comentario es una provocación. Iba a ponerlo entre interrogaciones, pero el mensaje no admite dudas. Lo lamentable es que haya gente que estén de acuerdo con un mensaje tan miserable, sin preocuparse por lo que significa.

Publicado en: Economía, Personal, Política, Sociedad Etiquetado como: amor, clan, código, cultura, derecho, diferencia económica, ética, ley, mandamiento, moralidad, pobre, pobreza, precaución, principio, reglamento

Adiós al Bitcoin

2 diciembre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Apenas le acabábamos de dar la bienvenida, y ya se le está despidiendo. Entró por la puerta grande, empujado por héroes anónimos al estrellato de las operaciones financieras al margen de las entidades bancarias, y está siendo empujado a gorrazos, a una puerta estrecha situada en los sótanos de las transacciones inseguras, especulativas: una burbuja monetaria para especuladores a la caza de incautos.

¿Cómo? ¿Qué el lector no ha oído hablar hasta ahora del bitcoin? Si este es el caso, no necesita avergonzarse, sino que puede presumir de haber menospreciado esa iniciativa, aunque no estará de más que se ponga al día de lo que se pretende con ese artilugio. ¿O debo decir, pretendía?.

Porque se ha descubierto que la seguridad ofrecida por esta forma telemática de efectuar pagos entre particulares, y que basaba su solvencia en a) la existencia de algoritmos cifrados que era imposible reproducir, porque lo habían sido de forma aleatoria y que, al ser asociados a un pago solo podían ser conocidos por quien los había generado y b) la paridad instantánea de la moneda virtual en la que se realizaban las transacciones -el bitcoin-, y las divisas reales dependía solo de la credibilidad que depositaban en ella los usuarios.

En noviembre de 2013, un equipo de investigadores rastreó la supuesta hermeticidad de los algoritmos y los encontró vulnerables, expuesto a que un grupo de malintencionados, actuando de forma coordinada, pudiera elevar el valor de la moneda a su antojo, recogiendo pingües beneficios, para dejarla caer, cuando ya no tuviera el soporte de esa credibilidad. Exactamente como otras pirámides de intereses forjados a base de avidez e ingenuidad y por las que se han construido todas las burbujas que en este mundo han sido: la especulación sobre los tulipanes holandeses, la fiebre inmobiliaria, el timo de «envíe diez euros al primero de esta lista y mande este correo a otros tantos amigos poniendo su nombre al final en lugar de aquél y recibirá en pocos días, miles de euros»…

Distintos investigadores criminales advirtieron de que el invento estaba siendo utilizado para obtener beneficios por simple especulación con el valor, evadir impuestos, sacar dinero de un país sin dejar huella o para estafar a algunos confiados.

No debería extrañar, sin embargo, que a pesar de los avisos y de las evidencias técnicas, el valor de un bitcoin real haya superado, en una escalada impresionante, los mil dólares reales. Es evidente que si alguien ha invertido en bitcoin, puede haber obtenido un impresionante beneficio. Un comentarista sagaz afirma que, cuando la verdad estalle y el bitcoin alcance su previsible final de no valer absolutamente nada, la ventaja para los Bancos Centrales de cualquier Estado es que no tendrán que proveer por las pérdidas. Sencillamente, los bitcoin se habrán volatilizado en el espacio que les es propio, el mundo imaginario.

Publicado en: Economía, Política Etiquetado como: algoritmo, bancos centrales, bitcoin, burbuja, credibilidad, especulación, transacciones, vulnerabilidad

Guachimén

27 noviembre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Aquí los llamamos guardias de seguridad, y nos hemos acostumbrado a verlos en múltiples lugares. En los aeropuertos, suburbanos y estaciones de autobús o ferrocarril, en los establecimientos comerciales, en las oficinas de las entidades financieras, en las asambleas de todo tipo, a la puerta de las discotecas, en cualquier acontecimiento que suponga congregaciones más o menos multitudinarias. No pertenecen a los cuerpos armados del Estado ni a los de cualquiera de las Administraciones públicas: no son miembros del Ejército, ni policías, ni guardias civiles.

Defienden intereses particulares. Sobre todo, los de los propietarios de los locales de negocio: controlan sus entradas y salidas, realizan cacheos con arcos voltaicos o con sus manazas a los visitantes sin atender a sus razones, abren sus bolsos y desparraman sus pertenencias con morbosa ostentación y, en casos particulares, pueden retener circunstancialmente a los presuntos infractores de leyes no siempre escritas.

Su función principal no es actuar, -se dice- sino disuadir, amedrentar con su sola presencia, sus corpulentas estructuras, sus pistolones, sus gestos amenazadores, a los posibles malos para que no osen penetrar en los recintos que protegen. Pero, en realidad, están destinados más bien a llevar tranquilidad a los pacíficos, para que consuman sin temores.

Desde antes de que se hicieran habituales entre nosotros, ya conocíamos de su existencia, porque, en muchos países en los que la seguridad personal no está en absoluto garantizada y se concentra la gente de bien, -en los restaurantes, y salas de fiestas-, sobre todo, se encontraban apostados a la entrada, luciendo sus aparatosas escopetas, unos tipos a los que se llamaba vulgarmente guachimén (watchmen). Mantenían a raya a los posibles delincuentes, creando un espacio protector para los que disfrutaban en los locales, haciéndoles creer que nadie les interrumpiría en su gozo, y que, del camino de su coche blindado al interior del local y viceversa, no les ocurriría nada que hubieran de lamentar, salvo la resaca posterior para recuperarse, tal vez, de sus cogorzas.

Un reciente artículo de Manuel Vicent(EP 24 nov 2013) me trajo a la memoria a los guachimén. En esencia, como tengo dicho, especiales guardias de seguridad que garantizan, con su presencia pistolera, que las gentes que disponen de medios suficientes para disfrutar de un buen rato fuera de casa en un lugar de alterne, no serán molestados por los que, ya que no los tienen, pueden sentirse tentados a irrumpir en sus vidas aguándoles la fiesta.

El artículo, que se publica en la columna de colaboraciones de la última página, se titula «Zombis». Los hay, escribe Vicent, «pobres y ricos». La reflexión del articulista es sencilla, pero demoledora: Mientras en la sociedad española aumenta, a pesar de lo que ven los ojos oficiales, el número de pobres, de desharrapados, de gentes que no ganan para vivir, hay unos cuantos que disfrutan de bonanza. Estos últimos, son los «zombis ricos», que «entran y salen de los restaurantes, joyerías y tiendas exclusivas en las millas de oro, aparentemente felices».

Aquí está el tema. La sociedad se está separando en dos sustratos, que se están disociando, como sendos precipitados químicos, de la masa que forma la mayoría silenciosa, el disolvente en el que están embebidos. Están, por un lado, los que no ven motivos de preocupación por la crisis (al contrario), que no son muchos e incluso son algunos menos de los que ya eran; y, por otro, los más pobres, que son bastantes más de los que ya eran y que no ven finales de túneles, sino solo oscuridades hondas.

Vicent cree ver en los ojos de los zombis ricos, un asomo del temor de que, mientras ríen, felices, en los bares y restaurantes, como si nada fuera con ellos, les estén observando los ojos de los que pasan hambre, y, que «su fiesta sea asaltada mañana por una turba de mendigos»

Puede que a esos que no quieren ver la desgracia ajena, tapados los ojos por su propia opulencia, crean erróneamente que el tema no va con ellos, y estén tentados de llamar a más y a más guachimén para que los protejan mientras disfrutan, zombis, aislados de lo que pasa fuera. Podrán hacer construir muros más altos, instalar en sus bordes cuchillas y concertinas ordenar a los guardianes que repartan más mamporros.

Se equivocan si hacen eso, se están equivocando porque lo hacen ya. La solución al posible conflicto entre zombis ricos y pobres tiene que venir por otros lados, no de más guachimen ni muros de aislamiento. De esa forma no se evitará el «estallido social» del que «algunos advierten que la carga explosiva está ya en el aire a la espera inminente de la chispa» capaz de producirlo. (1)

Estamos en un país civilizado, ¿no? Hemos aprendido de la historia, ¿no?

—
(1) Los entrecomillados provienen todos del texto de Manuel Vicent.

Publicado en: Política, Sociedad Etiquetado como: amenaza, control, defensa, delincuente, El Pais, escopetas, guachiman, guachimén, guarda de seguridad, guardia civil, Manuel Vicent, pacífico, pobres, policía, ricos, seguridad, vigilante, watchman, zombis

Sobra energía, falta fuerza (y 8)

25 noviembre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

(Termino con este Comentario la reseña informal del Congreso sobre la Energía como recurso económico celebrado en Sevilla en noviembre de 2013)

Jiménez Beltrán, en su intervención, se refirió a la divergencia de precios de gas natural en Estados Unidos respecto a Europa (5 veces superior) o Asia (8 veces). Desigualdades como ésta afectan sustancialmente a las posibilidades de acceso a la energía; estimó en 2.600 millones de personas el número de las que no tienen en sus casas cocina o calefacción.

Para Jiménez Beltrán, la estrategia de un país que depende de las importaciones, a la hora de planificar sus fuentes energéticas, debería orientarse con preferencia «a firmar contratos con países pequeños, con poca población»: es mejor contar como suministrador con países como Qatar o Noruega que Irán o Inglaterra, que tienen problemas para autoabastecerse («no dan abasto», fue su concreta dicción).

El territorio español está «perforado pero no explorado». La previsión técnica es que, para que una cuenca se considere explorada, deben haberse realizado 5 sondeos por cada 1.000 km2; en España (con más de 500.000 km2) se habrán perforado unos 600 pozos, lo que da idea del escaso conocimiento del subsuelo profundo. (Ramón Romero ha realizado el gráfico de la proporción relativa de sondeos en España). «No hemos hecho los deberes en los hidrocarburos convencionales»

Jiménez Beltrán puso de manifiesto que el consumo actual de gas natural en el mundo se encuentra en el entorno de 70/75 Mill barriles equivalentes/día (1 barril igual a 165 l)

¿Dónde perforar preferentemente?. El conferenciante recordó que «si hay petróleo en un yacimiento es porque hay roca madre», y el shale gas aparecerá también donde hay o ha habido petróleo. Los países del Middle East no participan en la corriente actual que vuelca su interés sobre este recurso, porque tienen aún importantes reservas de petróleo.

Desde los años sesenta del pasado siglo se está perforando en Andalucía, habiéndose descubierto los primeros yacimientos de gas en los ochenta: «son porosos y permeables, por lo que no se necesita fracturación hidráulica. Solo se recupera un 15 a un 20% del gas, salvo en el de Casablanca, de tipo water drying, en el que se alcanza el 60%.»

La producción española es mínima: «lo que producimos de gas nos lo consumimos en un día; y el petróleo que extraemos, con dos. Solo 240 millones de barriles se han producido desde el origen, fundamentalmente en Casablanca. La factura en hidrocarburos es similar a la de ingresos por turismo (un 4,5% del pib)»

Las propuestas de Jiménez Beltrán se acumularon al final de su intervención: «El potencial mayor lo tiene España en Canarias, con 1.900 mill de barriles. Pero a los que quieren invertir, en este país les ponemos piedras en el camino: Repsol lleva diez años en discusiones para que le dejen perforar». «La formación de los funcionarios debe atenderse: conocen la minería, pero no el sector de hidrocarburos. ¿Por qué no hacer como en Inglaterra, en donde se ha creado la figura de civil server, con 2 años de intercambio con las empresas privadas, en donde se forman» «Pongámonos las pilas. Mientras aquí nos demoramos en las decisiones, Marruecos está haciendo perforaciones cerca de Canarias»

Soy perfectamente consciente que dejo sin comentar ponencias que fueron tanto o más interesantes que las expuestas. Las glosaré otro día. Pero me reclaman otras tareas.

FIN

Publicado en: Energía, Política, Sociedad Etiquetado como: colegio, energía, espaa, fracking, jiménez beltrán, Sevilla, sondeos

  • « Página anterior
  • 1
  • …
  • 15
  • 16
  • 17
  • 18
  • 19
  • …
  • 21
  • Página siguiente »

Entradas recientes

  • Homilía y lecturas del funeral de Angel Arias – Viernes 14 abril
  • Cuentos para Preadolescentes (12)
  • Cuentos para preadolescentes (11)
  • Cuentos para preadolescentes (10)
  • Cuentos para Preadolescentes (9)
  • Cuentos para preadolescentes (7 y 8)
  • Por unos cuidados más justos
  • Quincuagésima Segunda (y última) Crónica desde Gaigé
  • Quincuagésima primera Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para Preadolescentes (6)
  • Cuentos para preadolescentes (5)
  • Cuentos para preadolescentes (4)
  • Cuentos para Preadolescentes (3)
  • Quincuagésima Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para preadolescentes (2)

Categorías

  • Actualidad
  • Administraciones públcias
  • Administraciones públicas
  • Ambiente
  • Arte
  • Asturias
  • Aves
  • Cáncer
  • Cartas filípicas
  • Cataluña
  • China
  • Cuentos y otras creaciones literarias
  • Cultura
  • Defensa
  • Deporte
  • Derecho
  • Dibujos y pinturas
  • Diccionario desvergonzado
  • Economía
  • Educación
  • Ejército
  • Empleo
  • Empresa
  • Energía
  • España
  • Europa
  • Filosofía
  • Fisica
  • Geología
  • Guerra en Ucrania
  • Industria
  • Ingeniería
  • Internacional
  • Investigación
  • Linkweak
  • Literatura
  • Madrid
  • Medicina
  • mineria
  • Monarquía
  • Mujer
  • País de Gaigé
  • Personal
  • Poesía
  • Política
  • Religión
  • Restauración
  • Rusia
  • Sanidad
  • Seguridad
  • Sin categoría
  • Sindicatos
  • Sociedad
  • Tecnologías
  • Transporte
  • Turismo
  • Ucrania
  • Uncategorized
  • Universidad
  • Urbanismo
  • Venezuela

Archivos

  • mayo 2023 (1)
  • marzo 2023 (1)
  • febrero 2023 (5)
  • enero 2023 (12)
  • diciembre 2022 (6)
  • noviembre 2022 (8)
  • octubre 2022 (8)
  • septiembre 2022 (6)
  • agosto 2022 (7)
  • julio 2022 (10)
  • junio 2022 (14)
  • mayo 2022 (10)
  • abril 2022 (15)
  • marzo 2022 (27)
  • febrero 2022 (15)
  • enero 2022 (7)
  • diciembre 2021 (13)
  • noviembre 2021 (12)
  • octubre 2021 (5)
  • septiembre 2021 (4)
  • agosto 2021 (6)
  • julio 2021 (7)
  • junio 2021 (6)
  • mayo 2021 (13)
  • abril 2021 (8)
  • marzo 2021 (11)
  • febrero 2021 (6)
  • enero 2021 (6)
  • diciembre 2020 (17)
  • noviembre 2020 (9)
  • octubre 2020 (5)
  • septiembre 2020 (5)
  • agosto 2020 (6)
  • julio 2020 (8)
  • junio 2020 (15)
  • mayo 2020 (26)
  • abril 2020 (35)
  • marzo 2020 (31)
  • febrero 2020 (9)
  • enero 2020 (3)
  • diciembre 2019 (11)
  • noviembre 2019 (8)
  • octubre 2019 (7)
  • septiembre 2019 (8)
  • agosto 2019 (4)
  • julio 2019 (9)
  • junio 2019 (6)
  • mayo 2019 (9)
  • abril 2019 (8)
  • marzo 2019 (11)
  • febrero 2019 (8)
  • enero 2019 (7)
  • diciembre 2018 (8)
  • noviembre 2018 (6)
  • octubre 2018 (5)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (3)
  • julio 2018 (5)
  • junio 2018 (9)
  • mayo 2018 (4)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (8)
  • febrero 2018 (5)
  • enero 2018 (10)
  • diciembre 2017 (14)
  • noviembre 2017 (4)
  • octubre 2017 (12)
  • septiembre 2017 (10)
  • agosto 2017 (5)
  • julio 2017 (7)
  • junio 2017 (8)
  • mayo 2017 (11)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (12)
  • febrero 2017 (13)
  • enero 2017 (12)
  • diciembre 2016 (14)
  • noviembre 2016 (8)
  • octubre 2016 (11)
  • septiembre 2016 (3)
  • agosto 2016 (5)
  • julio 2016 (5)
  • junio 2016 (10)
  • mayo 2016 (7)
  • abril 2016 (13)
  • marzo 2016 (25)
  • febrero 2016 (13)
  • enero 2016 (12)
  • diciembre 2015 (15)
  • noviembre 2015 (5)
  • octubre 2015 (5)
  • septiembre 2015 (12)
  • agosto 2015 (1)
  • julio 2015 (6)
  • junio 2015 (9)
  • mayo 2015 (16)
  • abril 2015 (14)
  • marzo 2015 (16)
  • febrero 2015 (10)
  • enero 2015 (16)
  • diciembre 2014 (24)
  • noviembre 2014 (6)
  • octubre 2014 (14)
  • septiembre 2014 (15)
  • agosto 2014 (7)
  • julio 2014 (28)
  • junio 2014 (23)
  • mayo 2014 (27)
  • abril 2014 (28)
  • marzo 2014 (21)
  • febrero 2014 (20)
  • enero 2014 (22)
  • diciembre 2013 (20)
  • noviembre 2013 (24)
  • octubre 2013 (29)
  • septiembre 2013 (28)
  • agosto 2013 (3)
  • julio 2013 (36)
  • junio 2013 (35)
  • mayo 2013 (28)
  • abril 2013 (32)
  • marzo 2013 (30)
  • febrero 2013 (28)
  • enero 2013 (35)
  • diciembre 2012 (3)
julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
« May