Al socaire

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España secuestrada

1 enero, 2020 By amarias 2 comentarios

Parece consumada la posibilidad de un acuerdo contra natura que signifique, en la segunda vuelta, la consolidación como Presidente de Gobierno efectivo de Pedro Sánchez, secretario general del Partido Socialista de España. Contará Sánchez para esa investidura, en la segunda vuelta, además de con los apoyos de la Unión del Pueblo Navarro, el Partido Nacionalista Vasco, el Partido Regionalista de Cantabria -si el Presidente Revilla no cambia de opinión- y la Unión Canaria, con el acuerdo firmado con Unidas Podemos y su hermano menor, Más País.

Se trata, por tanto, si en efecto se consolida esta coalición de variados intereses, de una extraña combinación de propósitos independentistas y regionalistas del más puro espíritu egoísta y antisolidario, con un expresado propósito de combinar la izquierda tradicional (o lo que quede del PSOE, después de pasar la trituradora Sánchez) con el populismo de izquierdas, cuyo propósito es -salvo que Iglesias y los suyos hayan cambiado de discurso- «marcar a los socialistas el verdadero camino de la izquierda», para que no se desvíen a la derecha.

He podido analizar los textos sucintos tanto del acuerdo entre Sánchez e Iglesias como del firmado entre Ortúzar y Sánchez. Se trata de documentos cuya forma refleja precipitación y algunos fallos gramaticales, aunque lo preocupante es, sin duda, el fondo. El fondo, salvo detalles concretos, es una colección de generalidades, intenciones difusas y adolece, como es habitual en todo planteamiento de los partidos con pocos militantes, de una dramática falta de realismo económico.

En el acuerdo entre los representantes del PSOE y el PNV, -la combinación antinatural del partido que defendía hasta ahora un progresismo moderado y otro de derecha más bien reaccionaria, pero nacionalista- sorprende por incluir expresiones que afectan a intereses de dos Comunidades Autónomas que no firman el pacto. Se pretende, con ello, avanzar en la línea de la fractura territorial (actualmente, anticonstitucional) comprometiéndose a defender  modificaciones constitucionales que lleven a un nuevo mapa de las autonomías españoles, en beneficio de las actuales regiones denominadas Euskadi, Navarra y Cataluña, a las que se jura o promete la mayor independencia posible.

Como el papel lo aguanta todo, pero también la población adormilada lo pasa todo por alto, no sorprenderá que el acuerdo firmado por Andoni Ortúzar, presidente del PNV, incluya la obligación -¡en un plazo de seis meses! de trasladar las competencias de Tráfico (cuyo responsable actual es la Guardia Civil) a la Comunidad Foral de Navarra, ampliando las actuales competencias de la Erzaintza.

La triste naturaleza de estos acuerdos demoledores para la democracia y la solidaridad, es que se margina aún más a las regiones cuyas poblaciones se han caracterizado por tener más sentido de la unidad de España: así, los cambalaches de propósitos en el contubernio para gobernarnos desde la ocultación, se margina a Asturias, Andalucía, Galicia, las dos Castillas, Murcia, Las Baleares, …

Estoy seguro de que los documentos ofrecidos a publicidad ocultan lo sustancial: otros pactos y compromisos que no se han dado a conocer, y pasan a ser opacos para los no pactantes, con lo que nos encontraremos -a saber en qué momentos- confrontados con una realidad que se impondrá sobre lo que se ha presentado.

La escenificación de la firma de esos insustanciales documentos (poco contenido expreso para lo mucho que significan para la estabilidad y la democracia) se ha hecho sin permitir preguntas a los periodistas, en un flaco ejemplo de oscuridad y ocultación informativa.

No quiero ni pensar en que el presentado por el gobierno provisional de Bolivia como un intento de secuestro de los refugiados en la residencia La Paz de la embajadora de México en ese país por representantes diplomáticos españoles y cuatro Geos, obedezca a alguno de los acuerdos invisibles entre PSOE y Podemos.

Qué país, señores.

(El acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos merece un análisis específico, que trataré de desarrollar mañana)

 

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: acuerdo PNV, acuerdo Unidas Podemos, elelcciones, España secuestrada, gobierno, investidura, pacto Unidas-Podemos, presidente, PSOE, Sánchez, votaciones

Desgobernados

17 noviembre, 2019 By amarias Deja un comentario

Aunque no tenga el empaque y aptitud para la representación pictórica que alcanzó el abrazo de Vergara, el que se prodigaron Pedro Sánchez y Pablo Iglesias jr. tiene visos también de convertirse en un apretón histórico.

Se anunciaba con él el final de las hostilidades en el espectro de la izquierda española, al menos entre los dos equipos que conforman la mayor parte del rompecabezas en que se ha convertido el gallinero de la progresía pseudocomunista, en su pugna interna por hacerse con el pendón que lo confronta con los pseudoliberales neocapitalistas.

No me parece que la formación de gobierno sea cosa fácil para Pedro y Pablo y, si lo consiguen (con los apoyos de los acomodaticios regionalistas de derechas cántabros y vascos) y la abstención de los separatistas catalanes, más el voto con ojos cerrados y la bolsa presta de otros partídulos, el mantenimiento del gobierno con mínimas condiciones de estabilidad, será cosa prácticamente imposible.

Este largo proceso electoral habrá tenido consecuencias muy dolorosas y costosas, en todo caso, para nuestra economía y la serenidad y solidaridad (más o menos ajustadas) que nos habían acompañado desde 1978 hasta 2019.

Se ha roto la izquierda, tanto por la parte populista como por la histórica facción comunista; el partido socialista, al abrigo de la capacidad camaleónica de Pedro Sánchez y sus inmediatos colaboradores, se han despojado de casi todos los restos del pacto de Suresnes; Alberto Garzón ha destrozado el PC; Iñigo Errejón se separó de la pareja Unidas Podemos (Iglesias-Montero) para «dignificar la izquierda» y se encontró con la pared de enfrente.

Se ha roto la derecha, aunque se nos quiera convencer que el PP está nuevamente fuerte. Pero Pablo Casado no tiene el empaque intelectual de Fraga ni el atractivo chulanesco de Aznar, o la socarronería simpaticona de Rajoy; le ha salido un grano por el flanco más débil que se ha convertido en alternativa para los amantes de la gresca política y, además, Abascal ha reunido un trío de disidentes del Partido troncal que tienen labia y capacidad de convicción entre los votantes descontentos de toda condición; el caso de Albert Rivera es de los que mueven a la lástima, pero el resultado está ahí, siguiendo el manual del desquiciado: Cómo dilapidar en pocos meses un inmenso caudal de credibilidad, apareciendo con el paso cambiado en cada aparición pública televisiva.

Sigo sin ver claro el futuro, y no descarto unas nuevas elecciones. Pero el abrazo de Moncloa, con dos personajes en salto mortal al vacío, apoyándose cada uno en el hombro del otro, pasará a la historia como una voluntad de quererse políticamente entre dos personalidades incompatibles, con el deseo de obtener, por fecundación artificial, un gobierno que, al menos, dure mientras se firmhttps://angelmanuelarias.com/libro-sonetos/a el reparto de los gorros de plumas, digo, los ministerios.


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Publicado en: Actualidad, Poesía, Política Etiquetado como: Abascal, firma, gobierno, Iglesias, Montero, Partido Popular, Rivera, Sánchez

Prendido con alfileres

21 julio, 2019 By amarias Deja un comentario

Parece que, al fin, después de múltiples desencuentros, descalificaciones y hasta insultos -aunque esa calificación parece tener distinta acepción entre gentes de la política-, los equipos del PSOE y Podemos se han puesto de acuerdo en que los diputados de este segundo partido apoyen al candidato Pedro Sánchez a la presidencia del gobierno de España.

El peaje: incorporar unos cuantos ministros podemitas -el número aún está por precisar, por será «proporcional» a los votos obtenidos- al gobierno de Sánchez, si consigue éste, finalmente, arrancar de los independentistas y anticonstitucionales de Ezquerra Republicana, la abstención o incluso el voto favorable que le de, en segunda votación, la mayoría suficiente.

Si esta situación se confirma, los que deseamos un gobierno estable, competente, serio, para nuestro país no estamos de enhorabuena. Cierto que la culpa de este despropósito gubernamental no es exclusiva de los partidos firmantes de la coalición gubernamental que se perfila, sino que han cumplido con su misión de desbarajuste todos los que se han presentado a las elecciones, independientemente de programas, ideologías o temperamentos de sus líderes.

Por supuesto, ninguna estabilidad cabe dar a un gobierno en el que se incrusten personalidades e intenciones que no resultan conciliables. Por mucha mano izquierda que pueda desplegar Sánchez, el lidiar con ministros que pertenecen a dos facciones tan diferentes (y que deben fidelidad a órganos de dirección incompatibles) devendrá imposible.

Solo un apunte: la sentencia del Tribunal Supremo sobre los separatistas, que, por supuesto, será dura con los sublevados contra el orden constitucional, abrirá no ya una brecha en el seno del Gobierno, sino que trasladará a la ciudadanía una tensión incontrolable, entre quienes aboguen por el acatamiento de la pena impuesta, manteniéndose al margen y quienes defiendan la amnistía. Con o sin consulta a las bases, que no deja de ser un timo sociológico asimilable al de la estampita.

Nuestro país no tiene arreglo, y ahora también sabemos, en esta generación que se ha mantenido pacífica y que se cree con fidelidad constitucional, que los españoles somos maestros en dilapidar oportunidades. Vamos, pues, camino de unas elecciones generales a corto plazo -con o sin acuerdo de coalición-, aunque lo que más me duele es que en ese sendero lleno de piedras hay desencuentros, tensiones, desgracias, que podrían haberse evitado. ¡Ay, si se pudiera volver atrás con la moviola!


Dos jilgueros (carduelis carduelis) en vuelo a contraluz, a la busca de otro matojo de cardencha o cardo, con el que saciar su hambre en una mañana de calor. Todos identificamos bien a los jilgueros adultos, con su antifaz de color rojo vivo, aunque he oído decir a algún falso entendido que los machos se diferencian de las hembras en que éstas no tienen el rostro rojo carmín ni la vistosidad de las plumas, en contraste de negros y amarillos, de los machos.

Pues esa afirmación es falsa: los dos sexos son prácticamente indistinguibles en la observación visual, y quienes carecen de la careta roja son los juveniles. Eso sí, los machos son quienes poseen un canto muy musical, con notas suipsit-suipist, entrelazadas con otros tonos y trinos alegres.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: acuerdo, alfileres, Ciudadanos, coalición, debate, gobierno, inestabilidad, investidura, jilguero, Partido Popular, riesgo, separatistas, tribunal supremo

Distanciamientos

25 junio, 2019 By amarias 2 comentarios

Han transcurrido dos meses desde las elecciones generales de 28 de abril de 2019, y más de un mes desde las locales y europeas, y el panorama político, lejos de clarificarse, se complica por momentos.

Poniendo orden a mis particulares impresiones de la forma en que se produjo el proceso electoral, el contenido de las campañas de los diferentes partidos, los resultados producidos por la asunción desconcertada por la ciudadanía de los planteamientos expresados por quienes se dicen profesionales de la política y, en fin, por el lamentable desarrollo de las negociaciones posteriores para intentar (supongo) formar gobiernos y no, como pudiera interpretarse, tendentes a desbaratar cualquier intento de alcanzar la calma y la cooperación necesarias entre los agentes económicos y sociales, extraigo las siguientes conclusiones:

  1. Los representantes de los partidos no han querido, interpretar los resultados electorales. No ha ganado ninguna propuesta de partido, y ha quedado demostrada la desorientación de los votantes a la hora de elegir opciones. Salvo en Cataluña, en donde subsiste una importante facción independentista (y para durar), en el resto del país los partidos constitucionalistas, que se habían unido para aplicar el art. 155 y, subsidiariamente, propiciar el proceso penal que ha conducido a la presión preventiva (y que, con seguridad, es preludio de una dura condena) a los organizadores no fugados del intento de secesión, han obtenido un respaldo muy amplio, prácticamente uniforme. Pero el relativo aumento de votos que ha recogido el partido del gobierno en funciones, el PSOE, no le autoriza para verse como exclusivo ganador. Porque ningún partido ha obtenido votos suficientes para gobernar en solitario; ni siquiera los autodenominados «bloques» (de izquierda o derecha del espectro) pueden jactarse, dada su falta de uniformidad, de haber ganado nada.En conclusión, no cabría otra opción que calmar los ímpetus de convertirse en amos de un cotarro en el que, para mandar, solo pueden aportar sus ganas de hacerlo. Si no quieren conducir la situación a nuevas elecciones, y, si rechazan andar a mamporros durante toda la legislatura con falsos acuerdos de cooperación o apoyos precarios para la investidura. Para que pueda gobernar Sánchez y designar a un equipo estable y con capacidad de acción, es imprescindible un acuerdo amplio de concertación. No con Unidas Podemos (o no solo, y no con las premisas ahora conocidas), ya que su posición como candidato a cogobernar está contaminada por su falta de sintonía en temas cruciales (el juicio a la secesión y la reforma económica y social, por ejemplo), sino contando con el apoyo -no solo la abstención- de otras fuerzas con visión de futuro factible y no obsesionadas con elucubraciones propias de debates parauniversitarios.

    Si Sánchez no logra agrupar junto a sus propios diputados a otros de centro y centro derecha, para unir a los eventuales de un Unidas Podemos rebajado en humos y crecido en sentido práctico (dentro de un programa claro de Gobierno, con un concierto básico en los grandes temas (económico, ambiental, industrial, defensa, laboral, social, asistencial, etc.), no le queda más remedio que convocar nuevas elecciones. Costará dinero al país, pero más nos está costando este suplicio del disentimiento prolongado. Mejorará algo el PSOE, bajarán los demás, se elevará a un clamor la abstención, pero aprenderemos todos el valor de negociar con la cabeza y no con los genitales.

  2. La irrupción del partido VOX, al que, sobre todo desde los partidos de la izquierda teórica, se ha calificado de anticonstitucional, ha significado un refuerzo potente para las agrupaciones con tendencias derechistas, que se han presentado en coalición aparente, con el objetivo de «echar a Sánchez» del Gobierno de la Nación. Ha sido un grave error, en especial para Ciudadanos, sin ventaja para la ciudadanía que quiere, por encima de todo, resultados prácticos.Esta aparición de un partido con líderes mediáticos, bien preparados dialécticamente, provocada por el desgajamiento de descontentos procedentes del Partido Popular,  ha sabido, con sus posturas extremistas y la atención despertada, llegar al ánimo de votantes radicales, firmes en temas como el aborto, devotos teóricos del catolicismo carpetovetónico (hoy ya bastante cutre, por trasnochado), atentos al mensaje de la Patria amenazada, gozosos de ver el Ejército como salvación ante la deriva secesionista, etc. Postureo mediático bien adobado de palabras con tonos catastrofistas de doble sentido, apto para interpretaciones al gusto de cada cual, recogiendo lo que le apetezca.
  3. El partido Ciudadanos, esperanza casi preconsolidada para construir o reconstruir la posición liberal (o de centro), ha perdido su entidad ideológica y su carisma neutral. Su actividad electoral y postelectoral  ha servido parea desorientar y desmoralizar a votantes (y a algunos de sus líderes).La distonía con los principios básicos del postulado liberal, ha tenido dos hitos, ajenos incluso al proyecto inicial: 1) la obstinación de Rivera y Arrimadas (como líderes más significativos, proyectados desde el catalanismo sensato a la dimensión nacional, y naufragando en el nuevo medio) en trazar líneas rojas con el Partido Socialista, ha movido a parte su electorado natural, justamente, hacia el PSOE y ha dejado con la brocha en la mano a los votantes que veían en acuerdos con ese partido la construcción de un eje de estabilidad para el país; 2) la posterior descalificación desde el «aparato de C`s» de quienes, justamente, defendían desde el propio partido el mantenimiento de la posición liberal, y que culminó con la expulsión de Manuel Valls, candidato a la alcaldía de Barcelona, y presentado en su momento como gran fichaje, (por haber favorecido el nombramiento de Ada Colau, como mal menor como alcaldesa de Barcelona), se prolonga actualmente en deserciones, tensiones internas y, en definitiva, ausencia de criterio inteligible.
  4. Por su parte, la persistencia de la manifestación de un decadente Pablo Iglesias, convertido definitivamente en un patriarca de su creación política- junto a su actual pareja, Irene María Montero, de querer entrar en el gobierno de un futurible presidente de Gobierno Pedro Sánchez, a cambio de un apoyo insuficiente, refleja únicamente que ha perdido el norte, al no valorar su verdadera fuerza.Definirse como portador de los valores de la izquierda (sean cuales sean ésos), hallándose en caída libre junto a Alberto Garzón, monitores del proyecto incomprensible de Unidas Podemos, es sarcástico. En la actualidad, juzgado por su actuación personal, Iglesias jr.  podría jactarse de ser triste coautor de la destrucción de la izquierda histórica (para muchos militantes, aún respetable) que representó no hace mucho el Partido Comunista. Contó, no se le puede negar la colaboración destructiva, con un inocuo ideólogo pero, como él,  presuntuoso (aunque sin su carisma mediático) que puso al servicio del descalabro a los fieles votantes de la izquierda irredenta.

Un petirrojo, sobre uno de los bastidores de una cuerda de tender ropa, meditando tal vez (en su cerebro de ave) qué hacer.

Los petirrojos (erithacus rubecula) son aves migratorias (en general) y, entre sus magníficas características, se encuentra el haber sido los elementos de reflexión a los astrónomos y físicos que ayudaron a descubrir la existencia del norte magnético, por el que se acabó intuyendo que se guiaban en sus migraciones, con un mecanismo interno aún sin descifrar.

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: Albert Rivera, Alberto Garzón, Arrimadas, Ciudadanos, elecciones, gobierno, Partido Popular, Sánchez, Unidas Podemos

Reflexionando sobre la democracia

24 marzo, 2019 By amarias 1 comentario

La expresión ser o no demócrata se ha convertido en un arma arrojadiza, por la que descalificar a un contrario o afirmar la calidad del propio pensamiento. Todos queremos aparecer como liberales y tolerantes, en un juicio para el que no admitimos contradicción.

Opino, sin embargo, que tenemos adulterado el concepto o, por lo menos, el significado, de lo que debe ser la democracia. Porque la clave de ser demócrata, para un dirigente político, residiría en su capacidad para captar y defender el interés más general. Y como nos encontramos en un país terriblemente dividido, en el que hemos perdido la capacidad para encontrar puntos de coincidencia en lo sustancial, me temo que en demasiados aspectos no es posible detectar cómo y cuándo un responsable de la gestión pública está actuando democráticamente, es decir, en conexión con el mandato de la mayoría.

Hay un ejemplo espeluznante de cómo en un sector de la propia sociedad española se han adulterado los objetivos de democracia, justicia y libertad. Pienso, en efecto, en ese conjunto de ciudadanos, fundamentalmente residentes en Cataluña, que han llegado al convencimiento de que la democracia es dar cumplimiento a lo que ellos desean para su propio y exclusivo beneficio, hacer justicia es adulterar las leyes para conseguir que se exonere de culpa y responsabilidad a quienes les apetezca, sustrayéndolos a cualquier otra autoridad jurídica y, en fin, que la única libertad tolerable y digna de aprecio debe garantizar el sometimiento a la propia voluntad, despreciando de manera frontal los criterios y raciocinios con los que no estén de acuerdo.

Pero no me detengo ahí. Hoy, cualquiera de los líderes políticos españoles tiene muy difícil garantizar que actuará democráticamente, porque la voluntad del pueblo español está excepcionalmente dividida en los asuntos sustanciales. Al no existir expresión mayoritaria, no puede decirse que el pueblo tenga una opinión que canalizar a través de sus representantes.

En consecuencia, los elegidos en las urnas no representan más que facciones minoritarias, tienen visiones parciales de la sociedad y, por grande y honesta que pudiera ser su voluntad de actuar democráticamente, solo podrán hacerlo de manera intuitiva y, además, adulterando el mandato específico que le hubiera hecho sus votantes, de acuerdo con un programa que no consiguió alcanzar el apoyo mayoritario.

Me parece muy grave que no tengamos opciones de acuerdo mayoritario por no decir unánime, en asuntos tan serios como el modelo definitivo de Estado, las acciones imprescindibles para impulsar de verdad el desarrollo económico, la revisión de la gestión de la educación (básica, profesional o universitaria), la recentralización del desbarajuste autonómico,  la garantía de la igualdad en la sanidad y, en general, en el modelo asistencial, la homogeneidad en las tasas e impuestos independientemente de la ubicación del obligado fiscal, definir una política de Defensa y Estrategia propias y coherentes, atender a la imprescindible reducción de la terrible y dispar complejidad de las legislaciones y reglamentos según regiones (en cuestiones ambientales, sociales, sancionadoras), procurar el aprovechamiento pleno de los recursos naturales, precisar un modelo energético meditado, sostenible económicamente y técnicamente realizable, definir el óptimo aprovechamiento agrario en relación con la naturaleza de los terrenos, las disponibilidades hídricas y la valoración de los mercados, cuantificar de una vez el modelo hidrológico, incorporando los riesgos de sequía e inundaciones y el uso eficiente del recurso agua,…

En este desordenado panorama, se entiende como natural la aberración que los políticos busquen solo el mantenimiento de sus puestos, en general, falsamente representativos, atentos solo a alinearse con los cabezas de fila de los partidos, cuyo lenguaje es mitinero y con intenciones de alcanzar proyección mediática, pero vacíos de contenido eficaz para captar el apoyo de la inmensa mayoría. Es cierto que «fuera de la política hace mucho frío», expresión que recoge el temor de los que arriesgan ser eliminados de las listas en las diferentes circunscripciones.

Sorprende también que se pretenda captar el voto incorporando a personas que carecen de anterior proyección social o política, de las que se desconoce cuál es su visión de lo que llevarán al Parlamento o al Senado si resultasen elegidas. ¿Ex militares en la política? ¿Jueces en excedencia incrustados en las listas? ¿Astronautas? ¿Actores? ¿Empresarios con cierto éxito en su sector? ¿Futbolistas, entrenadores de disciplinas deportivas? ¿Combinaciones imaginativas de ciudadanos tendentes a demostrar, no sus capacidades personales, sino la diversidad de sus orígenes, situaciones físicas o familiares?

Para recuperar la democracia, habrá que replantearse a quienes representan los diferentes partidos en estos momentos en liza política, y por qué han llegado a esa situación. No es casual, supongo, que todos los cabezas de partido, en encuestas de opinión entre posibles votantes, no alcancen siquiera el aprobado. El país está inmerso en la mediocridad, se presenta como apático pero dispuesto a movilizar su crispación con cualquier motivo, y, sobre todo, se encuentra falto de ideas, que es tanto como decir, a riesgo de sufrir una opa hostil de su esperanza.


El cormorán es ave de gran voracidad, combinada con una excelente capacidad piscatoria. Es un espectáculo verle sumergirse en las aguas tranquilas o agitadas y, luego de unos minutos de inmersión, aparecer en superficie con un pez en el pico. Parecería imposible que pudiera engullirlo.

Solo que, después de varios movimientos precisos, destinados a darle vueltas para encontrar la posición precisa, asistiremos al momento en que, ya sea el pez grande o pequeño, es deglutido entero, tal vez aún agitándose, vivo.

 

 

Publicado en: Actualidad, Economía, Política Etiquetado como: cormorán, democracia, elecciones, gobierno, partidos

Haciendo la Pascua

9 enero, 2019 By amarias Deja un comentario

 

Han aparecido demasiados grupos de gentes interesadas en hacernos la pascua, en la acepción de fastidiarnos a quienes deseamos vivir en paz y concordia.  Tal parece que mantener el orden (constitucional, ético, social) fuera obstáculo para alcanzar cotas más altas de bienestar mejor distribuido.

Como es sabido, la Pascua tiene su origen en la celebración judaica del Éxodo hacia la Tierra prometida, que el calendario Cristiano, utilizando el sentido de la palabra greco-Latina aplicó al misterio gozoso por excelencia, la supuesta Resurrección de Jesús, y su aplicación a la redención de los humanos.

No está claro por qué decimos que alguien nos hace la pascua cuando nos desbarata una ilusión, salvo que el pueblo llano generador de palabros se haya situado en la posición del cordero pascual, inmolado para satisfacer los apetitos festivos de la especie humana.

Pues bien: aquí nos han surgido unos cuantos visionarios que nos toman por corderos, animales mansos y tontorrones, aunque muy ricos de comer.

En la cada vez más alejada Cataluña, los Puigdemont, Torra, Pujol, Rufián, Mas y otros cientos de listos de manual, campan con sus incongruencias delictivas (desde reales a presuntas, juicios mediante), haciendo la pascua a millones de españoles (catalanes o no, que de regionalismos yo no quiero entender como actitud separadora).

En la muy acrisolada Andalucía, por la gracia y saber vivir de sus habitantes -contagiosos, por lo demás-, la disputa política por desbancar a Susana Díez de su trono regional, ha dado nacimiento a un equipo ideológico destinado a hacer la pascua al Partido Popular y, especialmente, a Ciudadanos, que se creían ya con el cetro de la autonomía sevillana. De las marismas de la extrema derecha (equivalente, ay, al ala Republicana en USA) ha surgido Abascal y un conjunto de duros defensores de la contracorriente insolidaria (Ortega, Bardají y otros prófugos del PP)

Mientras el equilibrio inestable del gobierno de la Nación se deshace en un clamor a favor de elecciones, los españoles de a pie somos testigos de cómo se nos hace la pascua por doquier, y, lo que es muy grave, se nos miente al querer presentarnos la realidad con falsos paños. Esto no mejora, porque no se está remando en la misma dirección.

Dentro de este desorden pascual, debo resaltar dos comportamientos ejemplares, en cuanto a transmitir serenidad y buen juicio. El del Rey Felipe VI, oportuno en recordar lo que significa la celebración el seis de enero de la Pascua militar y el de la alcaldesa Manuela Carmena, aprovechando la recepción a los Reyes Magos en Madrid  (“los de verdad” sentencia una de mis nietas), para dar un mensaje de cordialidad con calado social.

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Vuelvo a poner como imagen de un Comentario de este blog, a mi dibujo “La falsa libertad guiando al pueblo”, que acompaña mis escepticismos crónicos.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: Andalucía, Cataluña, Ciudadanos, elecciones, gobierno, Partido Popular, Podemos, Vox

Diciembre de 2018

17 diciembre, 2018 By amarias 1 comentario

La decisión del presidente de Gobierno Pedro Sánchez de realizar el último Consejo de Ministros del año 2019 en Barcelona ha concitado inevitable revuelo.

La tensión separatista, mantenida por un gobierno de la Generalitat bailando tanto con la ilegalidad constitucional como con la ausencia de respeto institucional, supone que este hecho, que debiera ser tenido como normal, y hasta como un honor o una deferencia con la administración regional y su población, es visto como una provocación por los independentistas y como una situación de máximo riesgo por los constitucionalistas y, en especial, por el gobierno de España.

La combinación del temor oficial español y del rechazo catalanista, llevado a nivel de la calle, implica la presunción de que el 21 de diciembre habrá manifestaciones a favor y en contra, algaradas, vuelco de contenedores y autos, rotura de escaparates, lanzamiento de piedras e impedimentos contra las fuerzas del orden, cargas policiales, golpes, heridos y, tal vez, algún herido grave y, ojalá no, muertos.

Hace tiempo que no entiendo nada de lo que pasa en la sala de calderas de Cataluña y, como tiendo al realismo pesimista, cuando contemplo estupefacto que no se corrigen los desvíos -no, desde luego, con promesas de diálogo, líneas rojas, declaraciones incendiarias de unos y de amagar y no dar de otros- tiendo a imaginar que el problema catalán va a acabar mal.

En realidad, ya ha acabado mal. Tenemos a varios políticos de Catalunya en la cárcel, ciertamente por sus ideas, pero sospechosos, con poco margen para su defensa legal, de haber insuflado y alimentado  ánimos de revolución, desde sus pedestales mediáticos, al pueblo llano.

Tenemos un gobierno del Estado en una precaria posición minoritaria, en funambulismo persistente. Tenemos, por tener, un aumento de los simpatizante de las posiciones identificadas, desde el poder ocasional y los comentaristas de estos pagos, como extrema derecha (Vox), opción emergente que recoge ideas al gusto de las “gentes  de orden” (mezcladas con otras aberrantes o inasumibles desde la decencia social). Es verdad que el programa del partido que ha desequilibrado Andalucía mezcla churras con merinas, pero…¿no han caminado todos los partidos que juegan a la política en España por sendas del confusionismo programático?

Estaremos atentos al comportamiento de quienes quieren manifestar algo el día 21 en Barcelona.

Yo estaré, desde luego, con los que deseamos expresar que sólo desde la calma se puede avanzar sin trompicones. El derecho a expresarse no tiene que ver con el ejercicio de la violencia. Estamos en una democracia (negarlo es, no solo falso, sino una provocación intolerable) y hay que respetar las leyes y, por encima de todas, la Constitución, que es Norma Suprema.

Con los que quebrantan las reglas de juego, y se mantienen en su infracción, no se dialoga. Porque demuestran con ello que no quieren dialogar, sino jaleo, enfadarnos, hacernos de menos o ridiculizarnos a los que, mientras les exigimos que cumplan lo pactado, les recordamos que, si quieren cambios sustanciales (como es el caso separatista), midan sus fuerzas como  hacen los demócratas, -votando todos y consiguiendo la mayoría suficiente entre todos y no solo entre los que les apetezca.

Si se quiere cambiar a una nueva Constitución y modificar algunas reglas sustanciales de la convivencia pacífica que estamos disfrutando, ese es el camino. Otros, significarían debilitar a los que se acerquen a la mesa que los secesionistas tienen dispuesta, para entrar en la farsa de un diálogo imposible, por ilegal e ilegítimo.


Foto secuencial de otras que tengo ya publicadas, esta garza acababa de atrapar una buena pieza y había comenzado la ceremonia compleja de colocarla en la dirección adecuada para engullirla de un solo bocado, lo que le estaba llevando varios minutos y, de pronto, le cayó al río.

Me sorprendió ver cómo el ardeido agarraba una rama y, con ella en el pico, comenzó a darle golpes al pez, para aturdirlo más.  Cuando estimó que el lucio-perca estaba suficientemente atontado para no complicar más la deglución, el depredador volvió a cogerlo con su largo pico y terminó sin más problemas la operación, retirándose con un par de densos aleteos a un lugar más tranquilo para digerirlo.

 

Publicado en: Actualidad, Cataluña Etiquetado como: 21 de diciembre, Barcelona, Cataluña, consejo, Constitución, gobierno, Norma, reunión, separatismo

Resistir en tierra expuesta

13 diciembre, 2018 By amarias Deja un comentario

La intención del Comentario se dirige a la posición adoptada por el presidente de Gobierno Pedro Sánchez, de resistir sin adelantar las elecciones generales. Falto de apoyos parlamentarios para sacar adelante propuestas de calado, le sostiene la ausencia de una coalición alternativa y adorna la declinante trayectoria de su gobierno con instrucciones a sus Ministros de que desempolven todo tipo de viejos proyectos, dando así quehacer a los que buscan titulares con la permanente manifestación del quiero y no puedo.

De ahí el titular que elegí, con claras connotaciones militares, respecto a la estrategia sobre el terreno. Es temerario defender la posición, cuando la zona ha quedado expuesta a los ataques de contrario, siendo aconsejable retirarse con los efectivos a un área más resguardada en donde hacerse fuerte, evitando así que aumenten las bajas propias.

Se comprende bien que lo que Sánchez y su equipo de gobierno pretenden es demostrar que, si bien no pueden sacar adelante proyectos relevantes, al menos, que se les vea con buenas intenciones y ganas de hacer cosas que, desde su perspectiva, mejorarían la situación en la que estamos. El poder de gobernar, aunque sea ejercido de forma tan precaria, tiene, además, inercias, que, junto a la capacidad para tomar decisiones en el día a día -como aquel que conduce un coche de gran cilindrada utilizando solo las dos primeras marchas- produce gustirrinín.

Lo ocurrido con las elecciones autonómicas en Andalucía no ha sido un aviso, sino un aldabonazo en toda la cresta. Susana Díaz ha perdido votantes por la derecha, pero ha perdido también apoyos del núcleo duro de su propio partido que, ante el tufo a debacle, han decidido no asomar el careto.

El empecinamiento en continuar gestionando la misma improvisación, sin un programa explícito (salvo cuatro pinceladas), sumado a la obsesión de calificar como derecha todo lo que no gusta, ha conseguido lo que parecía imposible: aglutinar a Partido Popular y Ciudadanos en apoyo del cambio, y dar brillo a una fuerza emergente, Vox, que más que ultraderecha, yo he visto desde su aparición como un conglomerado heterogéneo, e inestable, de todo lo que el Partido Socialista no se atreve a tocar o ha dejado que otros pisoteen.

Pongamos orden antes de que sea tarde. Recupere la izquierda moderada un verdadero programa de gobierno, abandonando las improvisaciones e ideas felices del momento, y arriésguese a pasar a la oposición. Menos contemporizar con separatistas sin honor; sepárese el cuerpo argumental de posiciones tóxicas emanadas de un populismo que solo tiene de izquierda el ánimo revolucionario; convénzanse los ideólogos del partido socialista que gobernar, hoy, en la Unión Europea y dados los vientos que soplan desde Norteamérica y de China, es mejor guarnecerse y cuidar la ropa, antes que meterse en aguas turbulentas: no juguemos a ser los primeros de la clase, que nadie nos va a premiar con un diploma.

La falta de autoridad para decidir se está traduciendo en pérdida de sustancia, cada vez más acelerada, en la seguridad social, en la educación pública, en el empleo, en la motivación de la policía y las fuerzas armadas, en la coordinación entre poderes del Estado. Lo de Cataluña clama al cielo, desde luego. Pero desde los otros confines de esta tierra de pan y lágrimas, hay muchos temas que reclaman, incluso, más atención. Y le estallarán en las manos, señor Presidente de Gobierno.

Porque hay mucha distracción con esto de los catalanes que, al fin y al cabo, es solo un intento de insurrección por parte de un gobierno autonómico. Ya lo hemos vivido hace algunas décadas, ¿no?

—

Esta foto, aunque a primera vista no se detecte, debido a la densidad de la yedra y al escaso contraste de los colores, corresponde a un grupo de gorriones en la saludable ocupación de la elección de pareja. Aunque estos pajarillos pasan por ser monógamos, tengo dudas. Desde luego, cuando un macho ha encontrado un buen lugar (en la ciudad, respiraderos, rejillas, aparatos de refrigeración y grietas en los aleros) para convencer a una hembra de que deposite allí sus huevos, una vez que eclosionan, se turnará con ella en alimentar a los polluelos, este desvelo futuro no exige una gran promiscuidad en los devaneos previos.

El observador puede contemplar, si tiene paciencia y vista, orgías acompañadas de razonable estruendo, cuando no, violaciones en masa de inocentes (o no tanto) hembras atrapadas por la bandada de machos rijosillos.

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: elecciones anticipadas, gobierno, gorriones, Sánchez

No precipitarse a gobernar sin Programa

7 junio, 2018 By amarias 1 comentario

Después del impacto emocional y mediático que supuso la presentación del gobierno con el que Pedro Sánchez anunció su disposición a convertir el asalto a la Moncloa en una demostración de solvencia, es imprescindible poner el énfasis en la inmensa tarea por delante.

He escuchado ya, entre los optimistas informados, que la limitación que supone tener que atenerse a un Presupuesto aprobado por el anterior gobierno, y al que se manifestó expresamente su rechazo en la votación del Congreso, no es tan grave.

Grave no parecerá a algunos, pero no puedo estar de acuerdo con que se caiga en la tentación de cambiar partidas y hacer reasignaciones presupuestarias, pues contravendría las obligaciones legales de ajustarse a lo aprobado.

Sin embargo, queda poco más de medio año de ejecución presupuestaria y el horizonte presenta un magnífico regalo adormecedor a la posible presión de reivindicativos y descontentos: el Mundial de Fútbol, y concede margen de preparación fuera de focos para generar un buen programa de gobierno con el que conseguir, tal vez, la aprobación del presupuesto para 2019 -es imprescindible utilizar una capacidad de convicción a contrarios que  no será ni fácil para el PSOE ni asimilable para sus competidores políticos-.

Sin embargo, ese programa y las buenas maneras y los puntuales logros que se consiga poner de manifiesto, han de estar destinados a conseguir el apoyo mayoritario del pueblo llano en las próximas elecciones.

El mundial de fútbol juega, pues, un papel relevante para aliviar la presión sobre el nuevo ejecutivo. Si la suerte que acompaña a Sánchez se concreta en que la selección española llegue a jugar la final, y no digamos si se gana la competición, nos plantaríamos, vacaciones de verano mediante, a finales de septiembre y con una sensación placentera como placebo para aliviar las adversidades de cada día.

Opino que este flamante gobierno de 17 capacidades innegables, 17 personalidades muy potentes, no debe es cometer el error de empecinarse en acelerar el inicio de la labor de cada Ministerio de forma independiente.

Que hablen poco, o que lo que digan no suponga apuntar a objetivos imposibles. Porque lo más urgente es confeccionar un Programa de Gobierno, una relación concertada, seria, ambiciosa, con la convicción realista de que no podrá ser ejecutado de inmediato. No hay consenso y, por encima de los deseos, no lo olvidemos, no hay dinero.

El trabajo inmediato de los ministros -perdón, me resisto a hablar de ministras y ministros- debería ser, en las próximas semanas o meses, analizar ese Programa conjunto, ponerlo en claro, expresarlo con rigor a la ciudadanía y, en lo posible, abstenerse de realizar declaraciones de intención que pondrán de manifiesto altura de miras y nobleza de criterios, pero tropezarán con el muro de la realidad inevitable.

Como deseo que no suceda esta dicotomía entre realidad y ficción presupuestaria, opino que ese riesgo de que muchos de los responsables de las carteras se evadan por los cerros de Ubeda de sus querencias de gestores eficaces en el mercado de los dineros, atiendan más a quienes conocen los entresijos de la zona pantanosa por donde discurre la labor pública. Serenidad. En aportar ese sentido, ha de emplearse Sánchez con mano directora, poniendo él mismo en valor una capacidad de gestión y control que sus opositores le niegan.

Ha tenido la inteligencia y la oportunidad de convencer a personas de capacidad, con ideas de reforma, incluso con criterios discrepantes, si atendemos a las trayectorias anteriores. Yo no desearía que se embarcaran en grandes cambios inmediatos, salvo los de talante, y no porque no los vea necesarios, sino porque deseo que perduren en el Gobierno, y eso pasa por la confirmación en las urnas.

La buena política no se improvisa, sino que se define y traza, y no es posible actuar sin programa de Gobierno. Aplíquense, pues, los flamantes ministros, y su presidente a la cabeza, rodeado de aquellos asesores y avezados funcionarios que crean conveniente, a confeccionarlo, y no se preocupen de hacerlo ambicioso y con objetivos a medio y largo plazo.

Porque se debe tratar de convencernos, a nosotros, los votantes, ilusionados, recelosos o discrepantes, de que serán capaces de impulsar a un maltrecho socialismo a ganar las próximas elecciones, y eso solo se conseguirá con los cestos tejidos con los mimbres que se vayan seleccionando y concretando en ésta, desde las marismas de las oportunidades recobradas.

 

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: gobierno, programa, Sánchez

Porqué en Catalunya: Sexta entrega

3 noviembre, 2017 By amarias Deja un comentario

No es posible emitir un posicionamiento sobre la cuestión catalana haciéndolo descansar únicamente sobre la crítica (o el apoyo) a los fundamentos históricos que sirven a los defensores de la singularidad de ese territorio español para justificar su condición de nación con voluntad popular de independencia.

Se trata, en realidad, de un estado larvado de origen o raíz genuinamente clasista, que ha tenido un desarrollo rápido -en apenas diez años- debido a la coincidencia de varias circunstancias que permitieron desplegar la consciencia popular «de la diferencia», alimentada y potenciada con nuevos componentes, la mayoría, falaces, hábilmente presentados por los partidos que gobernaban la Región Autónoma. Entre esos eslóganes de fácil memorización y, por tanto, susceptibles de alcanzar la máxima repetición sin precisar de análisis, figuraban en lugar destacado los de «España nos roba» y «el Gobierno de España nos margina y maltrata».

España y Cataluña se fueron configurando, en un proceso de distanciamiento forzado, lleno de errores, desencuentros y mitos, como dos entidades contrapuestas. En mi modesto repaso a los principales elementos que han hecho estallar el asunto diferencial, hasta situarlo de máxima actualidad, llevándolo a la declaración de independencia, el análisis histórico, incluso distorsionado, no ha sido lo relevante para la movilización popular de los «genuinamente catalanes» frente a los demás españoles.

Los argumentos del catalanismo separatista descansaron, progresivamente, en la alimentación de sentimientos que combinaban la creencia en ser pueblo elegido y perseguido al mismo tiempo. Los portavoces más cualificados atribuían, sin necesidad de explicación, incomprensión ajena del hecho diferencial y caracterizaban al resto de ciudadanos españoles, también sin fundamento demostrable, como beneficiarios globales injustos de la explotación de la superior capacidad, inteligencia y creatividad catalanas.

No fue la Historia la clave separatista. Ha pesado mucho más la economía, -la pela-, y, como hijastra, la deficiente administración de los recursos transferidos, con despilfarros flagrantes, de forma que el gobierno de la Generalitat encontró dificultades serias para mantener algunos servicios con altos niveles de calidad, déficit de gestión que se atribuyó, en la más genuina esencia del buco emisario, por supuesto, «a España».

El problema creció por ambas partes del pastel. El partido que, durante años, se había arrogado la representación del espíritu catalanista, Convergencia i Unió, consiguió mantenerse en el gobierno de la Generalitat durante décadas, y ofreció siempre un apoyo interesado al partido con implantación en toda España, cuando le faltó a éste mayoría suficiente para formar gobierno central. No importaba el signo ideológico. El intercambio de cromos, nunca inocente, ya fuera con el PP o el PSOE, alimentó la singularidad, despojando al Estado central de capacidad de actuación -¡y control!- en todos los sectores clave.

Faltaba solo poner un nombre al proceso secesionista que consolidara la cualidad de nación independiente, y la oposición constitucional a la revisión del Estatuto, encabezada por el President José Montilla, un iluminado que creía poder dotar asi al PSC-PSOE de una nueva vida, consumó la ruptura entre catalanistas y españolistas. Los primeros sintieron la declaración de anticonstitucionalidad a un par de artículos (y párrafos del Preámbulo) como una agresión. En verdad, la batalla civil estaba planteada con toda crudeza.

La pólvora que estaba sirviendo para explotar los apoyos del Estado en Cataluña, estaba tan bien distribuida y alimentada, que, ni resultó afectado el procés por el descubrimiento de uno de los mayores focos de corrupción desarrollados en España. Un tsunami potencial que afectaba -y el estado de Derecho no ha sido aún capaz de precisar en qué medida-, no ya  al ex Honorable ex President de la Generalitat, Jordi Pujol, a su familia, sino al Partido y a muchos de sus dirigentes. Convergencia y Unión resultó inviable.

El malabarismo político se aceleró. El hoy ex President Artur Mas, que, junto a otros miembros significativos de Convergencia se había reconvertido al Partit Demócrata Europeo Català (PDeCAT), aceptó ceder ser cabeza de fila en la negociación para formar Gobierno después de las elecciones de 2015, para que un oscuro político, Carles Puigdemont, fuera President. Fue necesario el apoyo de dos coaliciones con inocultada voluntad secesionista: la anticonstitucionalista Esquerra Republicana (ERC), y la decididamente antisistema Candidatura d’Unitat Popular (CUP). El apoyo se completó con la seudoconstitucionalista Catalunya Sí que es Pot, que amalgama diputados de variados extractos ideológicos (Podemos, ICV, Esquerra Unida y Equo).

La democracia y la tolerancia permitieron llegar a una situación  aberrante, aunque «legítima»: partidos con un programa claramente anticonstitucional habían alcanzado una mayoría escueta en el Parlament, y estaban decididos a imponer su revolucionario criterio de una forma «pacífica, democrática», en cumplimiento de un «mandato popular».

Los diputados de estos partidos, con el apoyo exterior de muchos alcaldes y, significativamente de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (que gobierna en la ciudad con la coalición Catalunya en Comú, que aglutina todos los partidos de Catalunya Sí que es Pot, salvo Podemos) refirmaron y consolidaron el apoyo popular a la secesión. Catalunya libre del yugo opresor de la España antidemocrática era ya más que un proyecto sin futuro.

Al ordenado totum revolutum secesionista se añadieron dos asociaciones de movilización al margen de los partidos oficiales,  Asamblea Nacional Catalana y Ómnium. Una amplia y fiscalmente oscura disponibilidad de fondos, sirvió y sirve para soportar la declaración de independencia del 1 de octubre de 2017. Se programaron, cuidadosamente planificadas, amplias, y de impecable efecto, manifestaciones callejeras. Se expandió, contagioso, el clamor de que la región estaba mayoritariamente por convertirse en un Estado nuevo.

La historia coetánea sigue escribiéndose, aunque con letras desiguales, Ayer, 2 de octubre de 2017, la juez de uno de los Juzgados de Instrucción que conforman el brazo operativo de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, en un Auto prolijo y, en gran parte, por lo que parece, escrito con anterioridad, escrito, sin duda, con plena consciencia de su gran trascendencia política, decidió la prisión provisional del destituido vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, y siete de los ex-consellers.

El estamento judicial no mostró uniforme celeridad ni dureza, mostrando, no ya la independencia judicial, sino la disparidad o falta de homogeneidad de criteros de los magistrados. El mismo día, llamados a declarar, el Tribunal Supremo, concedió una semana más para preparar la defensa a los, también citados como investigados, miembros del Parlament (a los que su aforamiento conduce a ese órgano jurisdiccional). La intervención de la judicatura en el procés, como consecuencia de la aplicación del art. 155, añade -aunque no sorprendentemente- más leña al fuego de las posiciones de desencuentro entre secesionistas y constitucionalistas.

La medida cautelar adoptada con los miembros destituidos del Govern, es, procesalmente, la más dura de las posibles y, por ello, puede calificarse, desde la perspectiva política,  de una incomodidad añadida a la necesaria disminución de la tensión en Catalunya y a la recuperación de la paz social en toda España.

(continuará)

 

 

 

Publicado en: Cataluña Etiquetado como: Cataluña, corrupción, crisis, economía, elecciones, empleo, empresa, españa, estrategia, gobierno, política, programa, Rajoy, responsabilidad, sociedad, solidaridad

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